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USAC: 12 de noviembre, el día que dejaron sin Isla a Gilligan

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Soy estudiante de la Facultad de Humanidades en la Universidad de San Carlos, fui consciente de la corrupción en mi facultad desde el segundo año de estudios, cuando uno de mis cursos desapareció por descuido docente y administrativo, y al tratar de resolverlo no pude hacerlo aún teniendo todas las evidencias a mi favor, la respuesta de las autoridades administrativas fue un rotundo no, sin siquiera analizar mi caso y sin dar una explicación.

Al buscar apoyo me encontré con una asociación que solo aparece en los días previos a semana santa para cobrar la entrada a la facultad y hacer la declaratoria de huelga. Hay dos asociaciones actualmente, la Asociación de Estudiantes de Humanidades (AEH) y la Asociación de Estudiantes de Bellas Artes (AEBA). En un intento de involucrarme en la política de la Facultad a través de las asociaciones me encontré con advertencias muy serias de compañeros y compañeras que conocían un poco más de esta realidad compleja en Humanidades.

Desde mi ingreso a la facultad no se realizó elecciones de asociación de estudiantes. Respecto a las elecciones, solo presencié un día de elección para Decano, pero nunca vi una convocatoria para elecciones de Decano que tuviera por lo menos un mes de anticipación como lo establece el artículo 35, del capítulo VI, sobre la Elección de Decano, de la ley orgánica de la Usac. Tampoco he visto convocatorias a elecciones por la asociación de estudiantes, ni convocatorias para representantes estudiantiles ante junta directiva, y mucho menos una convocatoria para representante estudiantil ante el Consejo Superior Universitario. El día que presencié la elección para Decano, la Facultad estaba cerrada, y había una manta en la que se leía: “M.A. Walter Ramiro Mazariegos Obiols, Decano de la Facultad de Humanidades 2013-2017”. Así se vive la democracia en la Facultad de Humanidades, escondiendo la información importante.

La Junta Directiva de la Facultad de Humanidades no ha cumplido con el artículo 60 del capítulo IX, sobre elecciones por parte de estudiantes, donde se establece que el “Órgano de Dirección de la Unidad Académica elaborará un procedimiento, basado en las normas electorales aplicables, conforme a la cual se desarrollará el acto electoral; ÉSTE PROCEDIMIENTO DEBERÁ SER HECHO DEL CONOCIMIENTO DE LOS ESTUDIANTES CON DIEZ DÍAS DE ANTICIPACIÓN A LA FECHA SEÑALADA PARA LA ELECCIÓN…

Hace una semana, un compañero publicó una fotografía desde su perfil de FB con ésta información:

CONVOCATORIA

ELECCIÓN DE REPRESENTANTE DE LOS ESTUDANTES

DE LA FACULTAD DE HUMANIDADES ANTE EL CONSEJO SUPERIOR

UNIVERSITARIO DE LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA.

Se informa en ésta convocatoria que desde el 27 de mayo de 2015 la Junta Directiva acordó aprobar las convocatorias correspondientes a realizarse en este segundo semestre de 2015. El 07 de octubre se establece la fecha, lugar y hora para efectuar la elección, de esta manera:

Día: Jueves 12 de noviembre de 2015

Lugar: Aula Magna “José Rölz Bennett”, Facultad de Humanidades, Edificio S-4, Ciudad Universitaria zona 12

Hora: De 09:00 a 12:00 y de 15:00 a 17:00 horas

En la misma hoja se encuentra la información de los requisitos para elegir y ser electos, y la fecha límite para inscribir candidatos. La fecha límite fue el 30 de octubre, esta información llegó a mi a través del facebook el 29 de octubre, y no por que la administración de la Facultad lo haya publicado.

Desde mi entrada a la universidad es la primera vez que veo esta convocatoria. Esta convocatoria no se publicó desde la página oficial de la Facultad de Humanidades, tampoco estuvo en ninguna de las carteleras de la Facultad, tampoco se nos hizo llegar ésta información desde los catedráticos, o coordinadores de área… Solamente había una hoja doblada con la información, en una esquina de la ventanilla de pedagogía en el segundo nivel de la Facultad, ni siquiera en la ventanilla de información en el primer nivel donde hay más afluencia de estudiantes.

Actualmente tengo información de dos planillas inscritas:

En la planilla 1, con “40 años de edad, 22 de los cuales ha sido estudiante universitario; aún es bachiller… ha sido representante estudiantil de la Facultad de Humanidades desde 2006”[1]; nunca visto en la Facultad: JORGE MARIO GARCIA, el Gilligan de la Isla/trinchera de Humanidades.

En la planilla 2, estudiante de Derechos Humanos, 6to. Semestre. Lo encontré repartiendo volantes el miércoles 4 de noviembre junto con sus compañeros aleros, lograron encontrar la información a tiempo y después de unas dificultades pudieron inscribirse como una segunda planilla. Posiblemente la primera segunda planilla después de muchos años: JOSUE ALONSO MARQUEZ MONTEPEQUE.

Leí los artículos publicados por el Equipo de Análisis del Centro de Medios Independientes que relatan “Como fue cooptada la AEU”, y me sentí indignado por estar estudiando en una Facultad con tanta corrupción, que influye directa e indirectamente en las decisiones políticas de nuestra Guatemala.

Hoy escribo esto con la esperanza de que muchos san carlistas puedan leerlo, no soy un investigador, ni un especialista en comunicaciones, ni alguien muy enterado de las cuestiones políticas, soy un estudiante de humanidades tomando conciencia.

Quiero hacer un llamado, principalmente a los estudiantes y docentes humanistas, a tomar conciencia de nuestras decisiones, porque si hay corrupción en Humanidades es porque nosotros lo hemos permitido. Nosotros hemos permitido los casi diez años de representación estudiantil de Jorge Mario García, ya sea porque se nos negó la información, o porque no la buscamos.

Este 12 de noviembre, los estudiantes de Humanidades tenemos la oportunidad de ejercer nuestro derecho al voto. Por esa razón, hago un llamado a todas las organizaciones estudiantiles de la USAC, a los movimientos que se formaron a partir de las manifestaciones del 25 de abril de este año, al estudiante san carlista que marchó en las manifestaciones, al que se quedó en casa y a la sociedad guatemalteca:

MIRENNOS, NOSOTROS SOMOS UNA PEQUEÑA SOCIEDAD EN LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS, OBSERVEN, ESTÉN ATENTOS A ÉSTE DÍA, ÉSTAS ELECCIONES TIENEN REPERCUSIONES EN TODA LA UNIVERSIDAD, LA “FACULTAD DE HUMANIDADES TIENE 81 SEDES Y 44 CARRERAS, Y CONCENTRA MÁS DE 35 MIL ESTUDIANTES”. UN PORCENTAJE MUY IMPORTANTE DE LA POBLACIÓN ESTUDIANTIL.

Este jueves 12 de noviembre puede mostrarnos un poco del tan afamado despertar de conciencia que ha tomado un sector de la población en Guatemala por los últimos acontecimientos, y siendo que somos estudiantes universitarios, y que además somos humanistas, educadores, filósofos, artistas, bibliotecarios, estudiantes de derechos humanos… esto puede arrojarnos una luz de lo que vendrá para Guatemala en las próximas generaciones.

Aunque no es un hecho el título de éste artículo, si tengo la esperanza de que luego de tantos años, tengamos un nuevo representante estudiantil, como un primer paso para lograr rescatar la voz de los estudiantes en la Facultad de Humanidades.

[1] De Oliverio a Isla de Gilligan. Cómo fue Cooptada la AEU.

https://cmiguate.org/de-aeu-a-isla-de-gilligan-como-fue-cooptada-la-asociacion-de-estudiantes/

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El constante hilado de la memoria

Por Jonatan Rodas*

“Bien.
Eso hacemos:

custodiamos para ellos el tiempo que nos toca”.

(Para que escribimos. Roque Dalton)

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La exposición Hilando la memoria tuvo sus primeros días en el pequeño estudio de Mauro. No recuerdo exactamente quién tuvo el primer impulso, la primera idea. Algunos nos fuimos sumando al paso y confluimos en su casa para revisar a su lado, el extenso archivo fotográfico de su autoría. Nos fueron planteadas algunas condiciones mínimas: nada de cervezas ni de desvelos forzados. La primera fue cumplida con riguroso celo; la segunda no pudo ser, dado el camino que nos esperaba por recorrer. Tampoco pudimos abstenernos de aprovechar momentos de distensión para sacar a colación alguna broma, un apodo, una anécdota que ponía en ridículo a alguno de nosotros mismos. A Mauro lo recuerdo todo el tiempo atento al monitor, como si al ver de nuevo sus propias fotografías reparara en detalles, presentes u omitidos. Nuestra participación en esos momentos se limitaba a indicar cuales de las imágenes que iba mostrando nos interesaban. ¿Interesarnos para qué? ¿Para la exposición?

Luego de que las imágenes comenzaron a desfilar frente a nuestros ojos (algunas ya conocidas, otras que nos cortaban el aliento a medida que se iban desplegando: mujeres indígenas caminando descalzas en una multitudinaria marcha, estudiantes encumbrando mantas en los edificios públicos, millares de personas acompañando sepelios, murales de la ciudad universitaria, sonrisa de gente, llanto de gente, personajes trasvestidos en época de huelga; los que fueron y serán para siempre: Oliverio, Colom Argueta, Aura Marina Vides, Ciani y muchos otros) podríamos decir que el interés inicial, o mejor dicho razonable, empezaba a desdibujarse. ¿Cómo poder elegir de aquella marejada de recuerdos apenas algunas fotos? Si a cada una de ellas que circulaba en el monitor decíamos sin pensarlo: “esa… y esa, y también esa”. Mauro no reparaba en incluirlas en la carpeta, salvo ciertos momentos en los que sugería desprendernos de alguna dada la duplicidad de escenas. Con el entusiasmo de estar frente a uno de los registros más minuciosos y abundantes de las luchas estudiantiles y sociales en más de tres décadas de historia, la  “pequeña selección” fue creciendo hasta alcanzar un poco más de doscientas imágenes (¡demasiado poco para lo mucho que quisiéramos mostrar!). Pero había que ser mesurado, había que contener el ansía y darle objetividad a la clasificación a fin de que, en términos de la ciencia positiva, mostrara aquello que se debe mostrar.

mauro-MASMauro Calanchina

Pero la fotografía, decía Roland Barthes, es inclasificable. Precisamente porque en su representación muestra algo que no podrá repetirse existencialmente. Pudimos haber recolectado mil fotos de Oliverio y aun así habríamos quedado con la sensación de que faltaba algo. Pero más que eso, que la ausencia; las fotografías de Mauro nos llenaban de presencia. Una presencia incontenible que exigía lugar en este tiempo presente. No podría ser para menos, si lo que estábamos viendo allí no era un catálogo de rostros y títulos, como la historia oficial suele representar a sus héroes. Estas imágenes venían cargadas de sensaciones, de recuerdos, de sentimientos. Algunos de ellos recreados en nuestras cabezas a través de la imaginación del cómo fueron vividos los acontecimientos que allí se retrataban (sonidos de bombas en medio de multitudes corriendo por la sexta avenida, voces encendidas pronunciando discursos a través del sonido chillante de los megáfonos, canciones, otra vez risas, llantos, consignas); otros sentimientos, los más vivos, los que más enchinaban la piel y atestiguaban que la aguja que conducía el hilo con que se tejía la memoria nos estaba atravesando, no fueron producto de nuestra imaginación utópica y soñadora. Llegaron de las anécdotas, de las inquietudes, del traslape de las narrativas “¿fue allí? ¿Estás seguro? ¿Y aquel? Si, ese que aparece al lado ¿Quién era?” y todo lo que pudimos hablar durante los varios encuentros en que muchos nos encontramos para hilar la memoria.

¡Ciertamente! Como íbamos a saber que hilar la memoria estaba siendo ya un hecho, cuando empezamos a enfrentarnos a aquel cúmulo de imágenes y, a partir de él, hablar y hablar repetidamente, sin cansancio, sin tregua, de lo que fue el movimiento estudiantil en aquellos años, de lo que fue para cada uno de nosotros en nuestra época (habíamos allí estudiantes de distintas generaciones y las más variadas trayectorias), de lo que era ahora y de lo que nos gustaría que fuera en un futuro. En el entusiasmo no nos dio tiempo de pensar que aquello era un acto de memoria, toda vez que al evocar, narrar y situarnos (de la manera que fuera) en aquella historia -la larga (existencialmente) historia del movimiento estudiantil universitario – nos hacíamos parte de una comunidad afectiva, como le llama Halbwachs a la memoria, que hace que la imagen de las y los estudiantes de otras épocas rompan la barrera del tiempo y, gracias a la admiración de quienes recordamos, vivan para siempre.

Todo fue gracias a Mauro Calanchina, sus fotografías, su ojo atento y comprometido que registró no solo momentos históricos nacionales sino la propia humanidad de aquellos estudiantes. Incluso muchas de las fotografías del acto en su honor, fueron gracias a él, puesto que al llegar no hizo otra cosa sino aquella que mejor sabía hacer: captar con su cámara la realidad.

Tiempo después de esto, por Ximena supimos que Mauro se había ido. Como un memorioso paquidermo regresó al lugar de donde alguna vez salió, está vez para cerrar el ciclo de la vida. A su legado fotográfico se sumó, su propia vida. Ambos motivo de inspiración para realizar uno de los actos más imperiosos de la memoria: custodiar el tiempo que nos toca, para los que no están y para los que están viniendo.

 Mauro caricaturaCaricatura de Mauro Calanchina. Imágen de Arnoldo Ramírez Amaya.

* Jonatan Rodas (Maestro en Antropología).

Claveles rojos: memoria y continuidad de la lucha revolucionaria

Marcha del 20 de Octubre 2013, 35 aniversario del asesinato de Oliverio Castañeda De León

Por: Nelton Rivera  y Quimy De León – Prensa Comunitaria.

“Oliverio Castañeda de León es el ícono de la lucha estudiantil de aquella época. Era estudiante de la Facultad Ciencias Económicas y fungió como Secretario General de la AEU desde el 22 de mayo de 1978 hasta su muerte, el 20 de octubre de aquel año, cuando fue asesinado por fuerzas represivas del Estado de Guatemala a sólo 100 metros del Palacio Nacional. Su ejecución está documentada en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, CEH, como el Caso ilustrativo No. 45 y recientemente fue publicada una biografía de Oliverio escrita por Ricardo Saénz de Tejada.

Aunque pasado el tiempo Oliverio se ha convertido en un símbolo de la lucha estudiantil y popular (la AEU lleva hasta la fecha su nombre y la visita al lugar donde fue asesinado es una visita obligada de la marcha que conmemora la Revolución de 1944 todos los años) es importante decir que había dos tendencias entre los estudiantes comprometidos de aquella época: FRENTE y FERG (Frente Estudiantil Revolucionario Robin García, nombrado así en honor de un estudiante universitario asesinado en julio de 1977) y ambas fueron perseguidas por las fuerzas represivas del Estado.”(1)

Vea el texto completo: En el Día del Estudiante Universitario, también pedimos justicia.

Marcha por la Memoria  y  homenaje a Oliverio Castañeda de León

A 35 años de exigir justicia por su asesinato (20 de octubre 1978 – 2013) el colectivo AEU – FRENTE, como cada año, conmemoró la memoria del secretario general de la histórica Asociación de Estudiantes Universitarios – AEU “Oliverio Castañeda De León”.

Compañeros y compañeras de Oliverio, integrantes de su agrupación estudiantil FRENTE y otras expresiones estudiantiles, populares, sindicales y revolucionarias, acudieron al llamado nuevamente para marchar desde la Plaza Central – parando por la casa donde vivió en donde se hizo un homenaje (6a. avenida y 3 calle esquina), después con fuerza y mucha dignidad la marcha pasó frente a Casa Presidencial y culminó en al antiguo Portal de Comercio en la zona 1. Fue en este lugar en donde Oliverio fue alcanzado por una ráfaga de metralla de oficiales militares y policiales durante la dictadura del general Romeo Lucas García. Desde entonces este lugar está cargado de memoria y de recuerdos dolorosos para el país, pues ahí murió un joven brillante y dirigente, junto hoy símbolo de estudio, trabajo y lucha.

El grupo que homenajeó y mantiene vigentes las ideas y las luchas compartidas con Oliverio, gritaban consignas como: “5 sí 10 Huelga”, recordando las protestas masivas y las movilzaciones en contra del aumento del precio del transporte urbano. Estas fueron jornadas pre insurreccionales que fueron conducidas por el Comité Nacional de Unidad Sindical – CNUS y principalmente por la AEU, con Oliverio al frente.

“Ejército asesino fuera del poder” era otra de las consignas que retumbaban en la calles durante la década de los años 70, coreadas en multitudinarias movilizaciones del pueblo guatemalteco. Estas consignas llenas de rabia y rebeldía hicieron hoy eco de miles de voces que se alzan frente al gobierno dirigido por un militar, con una fuerte responsabilidad en el Genocidio cometido contra los pueblos en este país.

Ésta movilización, convocada por representantes y líderes estudiantiles de diferentes épocas, hombres y mujeres que formaron parte del movimiento estudiantil universitario, fueron generaciones que abrazaron también revolucionaria. Hoy se dejaban ver cabezas grises adornadas por la sabiduría que proviene de años de lucha. También acudieron ,  generaciones mas jóvenes, en sus manos también llevaban claveles rojos.

Mientras tanto, el recorrido de la marcha del 20 de octubre en conmemoración del período revolucionario de 1944 a 1954, se realizaba desde el Trébol sobre la avenida Simón Bolívar hacia la Plaza Central de la ciudad capital.

“Volvimos y volvimos con la memoria, volveremos año con año y día tras día para gritarles en su cara, con la frente en alto, que son unos asesinos, que son unos criminales, que son unos genocidas, que son ladrones de la tierra y del derecho de este pueblo a vivir en paz. Ellos son traidores, ellos han entregado nuestra tierra a las compañías mineras, a las compañías petroleras,  a las explotadoras del territorio, que hoy pelean centímetro a centímetro el pueblo de Guatemala en los territorios de nuestro país. Esa lucha también la dirigió Oliverio y que lo oiga bien cualquiera de los orejas del gobierno que tenga en este espacio: Aquí estamos, aquí vamos a estar año con año, nosotras y nosotros y los que vengan detrás de nosotras y nosotros”. Iduvina Hernández, parte de su discurso el domingo 20 de octubre 2013.

“Porque mientras haya pueblo, habra Revolución”

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(1) Cesar Ramiro García.  En el Día del Estudiante Universitario, también pedimos justicia.  Prensa Comunitaria, mayo 2013.