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Guatemaltecos en el extranjero podrán votar en las próximas elecciones generales

 

Tierra Blanca, Veracruz, México, 2009. ©Amnesty International Foto: Ricardo Ramírez Arriola

Tierra Blanca, Veracruz, México, 2009.
©Amnesty International Foto: Ricardo Ramírez Arriola

Por Simón Antonio.

La legislación guatemalteca durante los últimos 31 años de la “era democrática” se resistió a realizar cambios para que todas aquellas personas que migraron del país pudieran ejercer su voto estando en el extranjero, finalmente el Congreso de la República realizo modificaciones a la Ley Electoral de Partidos Políticos (LEPP). Son dos millones de ciudadanos guatemaltecos quienes tuvieron que migrar por muchas razones, principalmente la pobreza, la guerra y la represión.

Quienes viven en otro país no han tenido la oportunidad de elegir a las personas que consideren las más probas para ocupar los cargos de elección popular en Guatemala (Presidente, diputados y alcaldes), a pesar que el Artículo 12 de la LEPP garantiza ese derecho, hasta el día 1 de marzo de 2016 la LEPP no lo contemplaba. Guatemala junto a Nicaragua eran los únicos países que no contaban con el derecho al voto en el exterior, ahora es un tema pendiente solamente para Nicaragua.

En este contexto, han sucedido dos eventos importantes que obligan al Estado a tomar en cuenta las reformas a la LEPP, de cara a los próximos procesos electorales a favor del voto de la ciudadanía que residen fuera del país. El primero fue en febrero del 2011, el entonces procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, presentó un amparo contra el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), por considerar que este no facilitaba el voto de los guatemaltecos en el extranjero, el recurso no prosperó en su momento pero motivó un profundo debate para reformar la LEPP.

Segundo momento; las movilizaciones masivas en las ciudades y comunidades del país durante el 2015 que demandaron la transformación del Estado, la LEPP como una de las demandas y la no realización de las elecciones. Al mismo tiempo en los Estados Unidos los migrantes residentes en ese país del norte organizaron previo el proceso electoral del 2015 un ejercicio de “elecciones simbólicas” en más de 20 estados de los Estados Unidos.

El derecho al voto en el extranjero ha sido una de las principales demandas de millones de migrantes guatemaltecos, como un derecho a ser tomados en cuenta, además de otros derechos como la protección temporal migratoria (TPS), misma que fue rechazada por el gobierno de Guatemala cuando Álvaro Arzú era presidente en el año de 1998[1], solamente los gobierno de El Salvador, Honduras y Nicaragua beneficiaron a sus ciudadanos con esta protección en los EEUU.

De las principales demandas sociales que se hicieron desde la indignación de millones de guatemaltecos en las recientes movilizaciones de 2015, el Congreso de la República realizó algunas modificaciones a la LEPP, esto como un primer paso a la reforma al sistema electoral del país, aunque contradictoriamente hacen grandes esfuerzos por dejar fuera de la reforma otros temas como la demanda de Paridad.

Con 123 diputados a favor, 6 en contra y 29 ausencias se aprobó este 1 de marzo 2016 el Art. 1 del proyecto de reformas a la LEPP que establece que los guatemaltecos que residen en cualquier país podrán emitir su voto para presidente y vicepresidente en el proceso electoral 2019.

Con esta reforma a la LEPP, obliga a poner atención en el proceso de documentación de los connacionales fuera del país, esta debe ser una de las principales prioridades del gobierno, en ese sentido deben realizar grandes esfuerzos instituciones como el Registro Nacional del Personas (Renap) y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) para que en el 2019 ese voto en el exterior no tenga dificultades. Especialmente de cara a la política represiva del gobierno de los Estados Unidos con la permanente violación de los derechos humanos de los migrantes con las constantes redadas y deportaciones.

Las 55 cortes de inmigración de Estados Unidos han emitido 10.142 órdenes de deportación para menores centroamericanos que llegaron sin la compañía de un adulto al país desde 2014 por la frontera con México.”[2]

La reforma a la LEPP sobre el voto en el extranjero no es integral, establece que solamente podrán elegir al presidente y vicepresidente, la reforma excluyó el derecho a elegir diputados al Congreso de la República, al Parlamento Centroamericano y a los alcaldes municipales.

Muchos son los retos en este tema.

[1] Guatemaltecos piden protección del TPS en EUA. La Prensa Gráfica. 27 de octubre 2011. http://www.laprensagrafica.com/noticias/noticias/1402-guatemaltecos-piden-proteccion-del-tps-en-eua

[2] Movimiento Migrante Mesoamericano. EE.UU. tiene 10 mil órdenes de deportación de jóvenes y niños migrantes centroamericanos. 2 de marzo 2016. https://movimientomigrantemesoamericano.org/2016/03/02/ee-uu-tiene-10-mil-ordenes-de-deportacion-de-jovenes-y-ninos-migrantes-centroamericanos/

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LA PAJA Y EL TRIGO (I)

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Por: Miguel Ángel Sandoval

Sin dudar mucho, el analista Marcelo Colussi, dice con una mano en la cintura que la lucha en contra de la corrupción es una estrategia imperialista, y que la misma sustituye a los golpes de estado de viejo cuño. Todo para decir que el movimiento que surgió el 25 de abril no es más que una manipulación de los factores de poder tradicionales, esto es: la oligarquía y sobre todo, los estados unidos de Norteamérica. En síntesis, no ha pasado nada y no hay nada nuevo bajo el sol. El tsunami social no sirvió de nada y entonces, hay que espera tiempos mejores….

Si se escribiera de manera seria se podría decir al menos dos cosas claras y novedosas: 1) es la movilización social más amplia y sostenida que ha habido en Guatemala en los últimos 20 años, para decir lo menos. Y, 2) en sentido amplio constituye una revolución moral, como he calificado este movimiento por haber conseguido a nivel social la condena de la corrupción y la impunidad, así como haber puesto contra la pared las practicas vinculadas a la vieja política partidaria y de ejercicio del gobierno. Por supuesto que es un proceso abierto, que no ha concluido.

 De tal manera que si antes del 25 de abril, la corrupción era socialmente aceptada, hoy es socialmente condenada. Lo mismo ocurre con la impunidad. Hasta el 25 de abril vimos que la justicia solo juzgaba y condenaba a los pobres, mientras que ahora, en lucha frontal contra la impunidad,  juzga a presidentes, diputados, empresarios, jueces o magistrados.

Si la derrota de la corrupción y la impunidad no significan nada para algunos analistas, pues sencillamente estamos hablando de dos países, de dos movimientos y de dos resultados.

Que la lucha en contra la corrupción y la impunidad son apenas el inicio de la refundación del estado que es necesario acometer, ni duda cabe. Pero situar las aspiraciones y cambiarlas por las realidades, es al menos un ejercicio de ceguera social y política.

Afirmo que hubo en Guatemala a partir del 25ª el inicio de una revolución moral con la derrota estratégica de la corrupción y de la impunidad. Al tiempo que emergió una ciudadanía que con sus equivocaciones, constituye un factor novedosísimo en la construcción de la democracia en Guatemala.  Aquilatar esto como uno de los factores que se acumulan en favor de las fuerzas progresistas del país, es algo que se debe explicar entre los diferentes actores del estremecimiento social acaecido en nuestro país.

Sin duda que jugó un rol desencadenante la acción de la Cicig, y que en el desarrollo de esas movilizaciones fue capital en rol de la embajada de estados unidos, pero, ojo, esto se produce en un marco social concreto y la reacción social que es también concreta, no responde a manipulaciones de nadie.

Finamente, la revolución moral como la concibo, no supone la toma del poder en primera instancia, pero si supone una victoria histórica del pueblo guatemalteco. Que tuvo y tiene lugar en el ámbito del imaginario colectivo, en terreno de las construcciones ideológicas y políticas, en la autoestima de la sociedad.

Que nadie haya aparecido como el líder, o como el partido, o como la coalición que empujo los cambios, eso es otra historia que corresponde analizar, antes que descalificar con teorías de la conspiración y sus alrededores. Creo que hace falta mucho más rigor y no dejarse llevar por  sus construcciones oníricas. Hace falta, analizar la realidad, pero no con las construcciones metafísicas.

Monólogo de amor por Guatemala

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Por Roberto Guillermo Medina Barrientos.

Caían las palabras como gotas de agua sobre un tejado, mojando cada espacio con sus partículas cristalinas. Repetía los verbos como sonrisas de patojo cuando se le hacen cosquillas. Los adjetivos inquietos con su dedo gramatical, poniendo acentos sobre sustantivos que pasaban del estoicismo al escándalo, ruborizándoles como manzanas en canasta de mercado.

Una conversación que jugaba a desnudar los pensamientos, transpirando emociones, que se dejaban caer convertidas en letras a través del resbaladero de la lengua.

Una mano nerviosa botaba la ceniza de un cigarrillo, que desprendía humo como locomotora entre los rieles digitales que lo sostenían. Anudando los silencios, repetía el dolor que no cabía entre la piel. Otra vez su pueblo repetía los errores acumulados en cada uno de los calendarios, que en algún momento colgaron de un clavo sumergido en las paredes de su habitación, ¡Cómo era posible que luego de permanecer por semanas, meses, manifestando su descontento ante la corrupción, coloreaba de pasado el futuro próximo de su país!, acaso las consignas ciudadanas eran efímeros partos de conciencia que fueron abortados en la premura del trabajo de parto electoral.

Y es que el recorrido de la historia matizado con sangre, dolor y discriminación, pareciera nunca haber sido escrito. La memoria histórica salida de chistera de mago desaparecía entre la nada, los tiempos de muerte y barbarie evaporándose entre el charco miope de la dignidad ciudadana.

El viento de octubre del año 2015 navegaba por sus pupilas, mientras las ráfagas de libertad y sueños de genuina democracia corría por su sangre, que aún permanecía despierta, imaginando a verdaderos estadistas que habían, al igual que muchos otros buenos guatemaltecos, intentado escribir el manual para construir un mejor país, incluyente, solidario, primaveralmente progresista, socialmente armónico, que sería a futuro la plataforma en la cual las oportunidades de vida despegarían hacia el cielo de la consumación de los sueños.

Seguía con su monólogo de conflictos, rascando su cabeza con la mano izquierda, revolviendo el cabello; y cerraba los ojos mientras un suspiro soltado en etapas lo hacía inhalar la soledad que en ese momento era su interlocutora, su confidente de los malos presagios que visualizaba para ese pedazo de tierra que había aprendido amar, por medio de la gente que diariamente encontraba la razón más poderosa para dejar hasta su propia vida, por tener un mañana con un sol de dignidad partiendo el horizonte de cada uno de sus amaneceres.

Recordaba nombres que habían mencionado sus mayores, que había leído en libros, que a través de la tradición de mantener vivo nuestro caminar por los tiempos, era un coro de pueblo cantando una oda de sentimiento patrio, Jacobo Arbenz, Juan José Arévalo, Alberto Fuentes, Oliverio Castañeda, Mario López, Alfonso Bauer, Manuel Colom, María Chinchilla, Juan Gerardi, Otto René Castillo, Roberto Obregón, Miguel Angel Asturias, Luis de Lión, Rogelia Cruz y tantos más, que podría escribirse un poema de amor hacia Guatemala con cada uno de los anhelos que palpitaron en sus corazones.

Por momentos sus ojos se humedecían, acumulaban frustraciones que se aglutinaban en gotas salinas que se deslizaban por sus mejillas abrazándose unas con otras, convirtiéndose en llanto. Y es que el ayer de sangre parecía revivir ese pasado vestido de verde con botas, caminando entre los pueblos mayas, erradicando la vida que se inflaba como tortillas entre el calor del comal de barro, provocando un vacío entre las veredas vegetales que extrañaban el caminar pacífico de su gente, oyendo cómo se transformaba en correteos de terror tratando de aferrarse a la vida, que se convertía en charcos de sangre con tierra, carne perforada con plomo, o se transformaba en fiera capturada, sometida y rediseñada para convertirse en fiera asesina de su propia cosmovisión.

Mientras encendía otro cigarrillo, volvía a leer los diarios que se apilaban en su mesa: corrupción, nepotismo, violencia, tranzas, muerte, desnutrición, prostitución, eran las palabras que recogía su vista al caminar por el camino de signos tatuados con tinta, anuncios de colores ofreciendo productos humanos despreciables con fines electoreros, bandas delincuenciales asociadas en partidos políticos, sonrisas cínicas matizando los ojos lujuriosos de poder de los saqueadores de este país, y como noticia de última hora, el triunfo de las viejas estructuras militares como premio de consuelo entre la cesta de basura que conformaban las opciones para dirigir los destinos de esta Guatemala.

Se puso de pie, recogió cada uno de los medios escritos, los llevó a una caja de cartón para desecharlos, caminó hacia la puerta de su casa, abrió, respiró profundo y dejó que sus pasos tomaran rumbo, mientras silbaba una tonada pensaba que un pueblo que deja morir sus sueños por olvidar el pasado, no puede jamás hilvanar su verdadera historia y tan solo vive el hoy, que dejan sus opresores que respire a través de la amnesia que palpita en su generador de conciencia, volviéndose una ausencia epidémica de dignidad.

Un día después de la segunda vuelta electoral, nuestras preocupaciones

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Foto: Jeff Abbott

Por Prensa Comunitaria

Luego de meses de campaña electoral, la democracia y ejercicio de ciudadanía en Guatemala se redujo al ejercicio del voto y este voto llevó a la presidencia a Jimmy Morales, un actor, comediante, cristiano-protestante, conservador y racista.

En un país con más de 15 millones de habitantes, la única forma legal de elegir representantes y administradores del poder y recursos del país sigue siendo un sistema de partidos políticos de masas, que fomentan la exclusión y el racismo. Para llegar a ser candidato basta con poder pagar el puesto y financiar campañas basadas en discursos vacíos, demagogia y acciones clientelares.

El secuestro del poder colectivo ha sido reflejado este pasado domingo 25 de octubre del 2015, donde dos millones setecientos mil guatemaltecos (2,749,634)  han decidido por todo un país y han electo un proyecto político oscuro, disfrazado de mesianismo. Han decidido frente a un 45% de abstencionismo y otro alto porcentaje de votos nulos, que sumados hacen más del 50% de empadronados, en un país donde más de 7 millones de personas pueden votar.

Éste es el resultado de una campaña electoral en la que no se quiso escuchar el clamor de una buen parte de la sociedad que demostró estar harta de este sistema político. Aunque pretendan ocultarlo, quienes ahora ganaron son parte de los que se negaron a cambiar la reglas del juego electoral, pues tenían mucho que perder.

Este proyecto político en el que Jimmy Morales llega al Organismo Ejecutivo está rodeado de viejos militares, muchos vinculados a serias violaciones a Derechos Humanos durante la guerra y a otros políticos oportunistas tránsfugas de diversos partidos, mayoritariamente del Partido Patriota y Líder.

Muchos alcaldes, diputados y empresarios volcaron su apoyo a Jimmy en la Segunda Vuelta Electoral, para preservar el manto de impunidad, para evitar ser perseguidos judicialmente, para lograr licitaciones con el Estado y así evitar ser parte de las investigaciones que iniciaron en los últimos meses el Ministerio Público y la CICIG en contra de la corrupción. Esto deja entrever que habrá continuidad en muchas de las prácticas corruptas de las redes de poder tradicionales.

En materia de Derechos Humanos, preocupa las incontables violaciones de las que han sido víctimas comunidades indígenas y campesinas estos último años, la larga lista sigue sumando líderes comunitarios a las cárceles por defender la vida y el territorio.

No se vislumbra posibilidad de diálogo con el nuevo gobierno, ni para resolver las demandas históricas de la población, que exige tierra, vivienda digna, salud y educación gratuitas y de calidad, menos aún los derechos a las diversidades étnicas, sexuales y de género, ya que durante su campaña electoral Jimmy Morales manifestó su homofobia, machismo y racismo.

Desde Prensa Comunitaria compartimos investigaciones que revelan la complicidad de este sistema electoral junto a complejas estructuras y redes de corrupción, con vínculos tanto con políticos, empresarios, militares y hasta líderes religiosos, que han destrozado a Guatemala. Seguiremos alerta para continuar denunciando cualquier tipo de irregularidades que se den.

Ante este panorama, algo sí ha variado, y es que a las comunidades organizadas indígenas en todo el país se ha sumado una creciente masa crítica, conformada sobre todo por jóvenes de clase media, que están dispuestos a involucrarse más en lo político, en la oposición, en la fiscalización y la denuncia.

Es el tiempo de tejer nuevas alianzas políticas; esta vez entre estas expresiones de organización juvenil y las organizaciones y comunidades que han resistido los embates del neoliberalismo y el extractivismo por décadas, que construyen comunidad, que gestionan para la colectividad y ojalá se pueda construir una manera diferente de hacer política en Guatemala.

Este gobierno ha de saber que tiene una ciudadanía atenta vigilándole. Llegó al poder de forma espúrea y vamos a estar atentos.

PROCESO ELECTORAL Y MOVILIZACION SOCIAL

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Por: Miguel Ángel Sandoval.

El resultado del proceso electoral, es una sacudida más en este año que no ha dejado de dar sorpresas, y desde donde se vea, nos dice que es el tiempo de las reformas y los cambios que el país demanda. Sin duda se trata de un resultado contradictorio pues se esperaba un resultado distinto.

Pero fuera de la propuesta política de las expresiones de izquierda, no había posibilidad de resultados diferentes. Todo iba a ser un poco de la misma escuela. Ahora bien, pensar o afirmar que la población se equivocó es parcialmente cierto pero fundamentalmente errado. Pues si algo expresa el resultado de las urnas es el hartazgo a la política tradicional llena de trampas y todas las formas de corrupción, y por ello el resultado es una especie de victoria de la anti política, como expresión de rechazo profundo a la política tradicional.

La gente no se equivocó, en todo caso son los analistas que se equivocan. En esta perspectiva se hace concreto el pensamiento que se recogía desde los primeros días de las movilizaciones sociales cuando se decía, “nuestros sueños no caben sus urnas”. Y ello tiene que ver con un tema bien claro: las elecciones y el movimiento social no son parte de un mismo proceso.

Son procesos diferenciados que solo coyunturalmente coincidieron. Cada uno con su lógica y su dinámica. Las reformas están a la orden del día y ello es parte de la agenda del país que se debe impulsar por todos los medios. No son reformas sencillas. Es la reforma política del Estado, en el plano económico, social y político.

El movimiento social no puede detenerse a reflexionar sobre resultados electorales, pues eso forma parte de las obligaciones de los partidos políticos que fueron rebasados por los resultados en toda la dimensión del término. Lo que le corresponde al movimiento social es exigir las reformas identificadas en las movilizaciones de los últimos meses. Las demandas contenidas en dos temas, #justicia ya! y #reformas ya! son absolutamente actuales, indispensables, y marcan la hoja de ruta del movimiento social, de la sociedad en general y del gobierno electo que debe enseñar u verdadera naturaleza.