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La coyuntura perfecta

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Por: Rodrigo Ramírez C.

Cerramos el 2015 con una revolución ciudadana que dijo basta a la corrupción , a la ineptitud de funcionarios, y a la forma de hacer política pública desde los inicios de la era democrática.

Pero, necesitamos superar esa revolución y concretarla en acciones, la juventud es la llamada a ser papel principal en 2016. Esto gracias, a una nueva coyuntura que vendrá cargada de protesta ciudadana, acompañada de nuevos movimientos sociales, estudiantiles y políticos. Gracias a esa revolución, somos un país mas consciente, fiscalizador y participativo.

Es entonces, la coyuntura perfecta para, ofrecer a los cuidadanos políticas alternativas de inclusión, de unidad nacional, y de desarrollo integral para todas y todos. Por eso, es importante que cada cuidadano de este país, tenga presente que merece una mejor atención del estado, que los impuestos que paga, los exija invertidos en cada rincón de este país.

 

ramirezcalderonrodrigo@gmail.com

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LA PAJA Y EL TRIGO (I)

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Por: Miguel Ángel Sandoval

Sin dudar mucho, el analista Marcelo Colussi, dice con una mano en la cintura que la lucha en contra de la corrupción es una estrategia imperialista, y que la misma sustituye a los golpes de estado de viejo cuño. Todo para decir que el movimiento que surgió el 25 de abril no es más que una manipulación de los factores de poder tradicionales, esto es: la oligarquía y sobre todo, los estados unidos de Norteamérica. En síntesis, no ha pasado nada y no hay nada nuevo bajo el sol. El tsunami social no sirvió de nada y entonces, hay que espera tiempos mejores….

Si se escribiera de manera seria se podría decir al menos dos cosas claras y novedosas: 1) es la movilización social más amplia y sostenida que ha habido en Guatemala en los últimos 20 años, para decir lo menos. Y, 2) en sentido amplio constituye una revolución moral, como he calificado este movimiento por haber conseguido a nivel social la condena de la corrupción y la impunidad, así como haber puesto contra la pared las practicas vinculadas a la vieja política partidaria y de ejercicio del gobierno. Por supuesto que es un proceso abierto, que no ha concluido.

 De tal manera que si antes del 25 de abril, la corrupción era socialmente aceptada, hoy es socialmente condenada. Lo mismo ocurre con la impunidad. Hasta el 25 de abril vimos que la justicia solo juzgaba y condenaba a los pobres, mientras que ahora, en lucha frontal contra la impunidad,  juzga a presidentes, diputados, empresarios, jueces o magistrados.

Si la derrota de la corrupción y la impunidad no significan nada para algunos analistas, pues sencillamente estamos hablando de dos países, de dos movimientos y de dos resultados.

Que la lucha en contra la corrupción y la impunidad son apenas el inicio de la refundación del estado que es necesario acometer, ni duda cabe. Pero situar las aspiraciones y cambiarlas por las realidades, es al menos un ejercicio de ceguera social y política.

Afirmo que hubo en Guatemala a partir del 25ª el inicio de una revolución moral con la derrota estratégica de la corrupción y de la impunidad. Al tiempo que emergió una ciudadanía que con sus equivocaciones, constituye un factor novedosísimo en la construcción de la democracia en Guatemala.  Aquilatar esto como uno de los factores que se acumulan en favor de las fuerzas progresistas del país, es algo que se debe explicar entre los diferentes actores del estremecimiento social acaecido en nuestro país.

Sin duda que jugó un rol desencadenante la acción de la Cicig, y que en el desarrollo de esas movilizaciones fue capital en rol de la embajada de estados unidos, pero, ojo, esto se produce en un marco social concreto y la reacción social que es también concreta, no responde a manipulaciones de nadie.

Finamente, la revolución moral como la concibo, no supone la toma del poder en primera instancia, pero si supone una victoria histórica del pueblo guatemalteco. Que tuvo y tiene lugar en el ámbito del imaginario colectivo, en terreno de las construcciones ideológicas y políticas, en la autoestima de la sociedad.

Que nadie haya aparecido como el líder, o como el partido, o como la coalición que empujo los cambios, eso es otra historia que corresponde analizar, antes que descalificar con teorías de la conspiración y sus alrededores. Creo que hace falta mucho más rigor y no dejarse llevar por  sus construcciones oníricas. Hace falta, analizar la realidad, pero no con las construcciones metafísicas.

Monólogo de amor por Guatemala

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Por Roberto Guillermo Medina Barrientos.

Caían las palabras como gotas de agua sobre un tejado, mojando cada espacio con sus partículas cristalinas. Repetía los verbos como sonrisas de patojo cuando se le hacen cosquillas. Los adjetivos inquietos con su dedo gramatical, poniendo acentos sobre sustantivos que pasaban del estoicismo al escándalo, ruborizándoles como manzanas en canasta de mercado.

Una conversación que jugaba a desnudar los pensamientos, transpirando emociones, que se dejaban caer convertidas en letras a través del resbaladero de la lengua.

Una mano nerviosa botaba la ceniza de un cigarrillo, que desprendía humo como locomotora entre los rieles digitales que lo sostenían. Anudando los silencios, repetía el dolor que no cabía entre la piel. Otra vez su pueblo repetía los errores acumulados en cada uno de los calendarios, que en algún momento colgaron de un clavo sumergido en las paredes de su habitación, ¡Cómo era posible que luego de permanecer por semanas, meses, manifestando su descontento ante la corrupción, coloreaba de pasado el futuro próximo de su país!, acaso las consignas ciudadanas eran efímeros partos de conciencia que fueron abortados en la premura del trabajo de parto electoral.

Y es que el recorrido de la historia matizado con sangre, dolor y discriminación, pareciera nunca haber sido escrito. La memoria histórica salida de chistera de mago desaparecía entre la nada, los tiempos de muerte y barbarie evaporándose entre el charco miope de la dignidad ciudadana.

El viento de octubre del año 2015 navegaba por sus pupilas, mientras las ráfagas de libertad y sueños de genuina democracia corría por su sangre, que aún permanecía despierta, imaginando a verdaderos estadistas que habían, al igual que muchos otros buenos guatemaltecos, intentado escribir el manual para construir un mejor país, incluyente, solidario, primaveralmente progresista, socialmente armónico, que sería a futuro la plataforma en la cual las oportunidades de vida despegarían hacia el cielo de la consumación de los sueños.

Seguía con su monólogo de conflictos, rascando su cabeza con la mano izquierda, revolviendo el cabello; y cerraba los ojos mientras un suspiro soltado en etapas lo hacía inhalar la soledad que en ese momento era su interlocutora, su confidente de los malos presagios que visualizaba para ese pedazo de tierra que había aprendido amar, por medio de la gente que diariamente encontraba la razón más poderosa para dejar hasta su propia vida, por tener un mañana con un sol de dignidad partiendo el horizonte de cada uno de sus amaneceres.

Recordaba nombres que habían mencionado sus mayores, que había leído en libros, que a través de la tradición de mantener vivo nuestro caminar por los tiempos, era un coro de pueblo cantando una oda de sentimiento patrio, Jacobo Arbenz, Juan José Arévalo, Alberto Fuentes, Oliverio Castañeda, Mario López, Alfonso Bauer, Manuel Colom, María Chinchilla, Juan Gerardi, Otto René Castillo, Roberto Obregón, Miguel Angel Asturias, Luis de Lión, Rogelia Cruz y tantos más, que podría escribirse un poema de amor hacia Guatemala con cada uno de los anhelos que palpitaron en sus corazones.

Por momentos sus ojos se humedecían, acumulaban frustraciones que se aglutinaban en gotas salinas que se deslizaban por sus mejillas abrazándose unas con otras, convirtiéndose en llanto. Y es que el ayer de sangre parecía revivir ese pasado vestido de verde con botas, caminando entre los pueblos mayas, erradicando la vida que se inflaba como tortillas entre el calor del comal de barro, provocando un vacío entre las veredas vegetales que extrañaban el caminar pacífico de su gente, oyendo cómo se transformaba en correteos de terror tratando de aferrarse a la vida, que se convertía en charcos de sangre con tierra, carne perforada con plomo, o se transformaba en fiera capturada, sometida y rediseñada para convertirse en fiera asesina de su propia cosmovisión.

Mientras encendía otro cigarrillo, volvía a leer los diarios que se apilaban en su mesa: corrupción, nepotismo, violencia, tranzas, muerte, desnutrición, prostitución, eran las palabras que recogía su vista al caminar por el camino de signos tatuados con tinta, anuncios de colores ofreciendo productos humanos despreciables con fines electoreros, bandas delincuenciales asociadas en partidos políticos, sonrisas cínicas matizando los ojos lujuriosos de poder de los saqueadores de este país, y como noticia de última hora, el triunfo de las viejas estructuras militares como premio de consuelo entre la cesta de basura que conformaban las opciones para dirigir los destinos de esta Guatemala.

Se puso de pie, recogió cada uno de los medios escritos, los llevó a una caja de cartón para desecharlos, caminó hacia la puerta de su casa, abrió, respiró profundo y dejó que sus pasos tomaran rumbo, mientras silbaba una tonada pensaba que un pueblo que deja morir sus sueños por olvidar el pasado, no puede jamás hilvanar su verdadera historia y tan solo vive el hoy, que dejan sus opresores que respire a través de la amnesia que palpita en su generador de conciencia, volviéndose una ausencia epidémica de dignidad.