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Festival Solidario en el preventivo de la zona 18

Fotografías y texto: Carlos Ernesto Cano.

El pasado 14 de junio 2016 en el Centro Preventivo para varones de la zona 18 en la ciudad de Guatemala, lugar en donde se encuentran recluidos y criminalizados por parte del estado guatemalteco varias autoridades comunitarias y ancestrales del norte de Huehuetenango (Ermitaño López, Arturo Pablo, Francisco Juan, Adalberto Villatoro, Domingo Baltazar y Rigoberto Juárez), todos presos políticos.

Esa mañana el colectivo Festivales Solidarios realizaron un “Festival Solidario en la cárcel”. Dicho evento se caracterizó por las diversas y antagónicas emociones que prevalecen dentro de este lugar, provocadas por el encierro obligado que adolecen los presos políticos, emociones que van desde la desesperación, frustración, alegría y esperanza pero sobre todo la solidaridad que se manifiesta en el centro preventivo por parte de los otros detenidos con los presos políticos y viceversa.

En palabras de Rigoberto de Juárez, “acá, casi todos los que están encerrados, son presos políticos”, palabras que pueden contextualizarse dentro del entendimiento del encierro de las personas que cometen un delito al no tener resueltas sus necesidades más básicas (cobijo, alimento, recreación, acceso al empleo, acceso al agua, acceso a la tierra, etc.), necesidades que son negadas por el mismo estado, las empresas internacionales y por la élite guatemalteca; es por ende que las palabras de Rigoberto Juárez son ad hoc para la mayoría de los privados de libertad que purgan una pena o están en proceso de cumplirla.

En dicho festival hubo manifestaciones artísticas de teatro, poesía y música, por parte de artistas del colectivo, artistas que desde hace más de tres años se solidarizan con las justas y auténticas demandas de los pueblos originarios y mestizos del país y así evidenciar la prisión política que es una de sus líneas de acción.

Pese al fuerte olor a yodo, el sofocante calor húmedo provocado por el hacinamiento y la sensación de una tensa calma que caracteriza a los centros de detención preventiva y de condena en el país, se demostró con este Festival que la ternura, la solidaridad, el amor y el compromiso por una sociedad más justa, igualitaria y mutualista, es posible.

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