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Mujeres Nobeles de la Paz visitan a Presos Políticos en Guatemala

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Texto: Andrea Ixchíu
Fotografías: Carlos Cano

La estadunidense Jody Williams, premio Nobel de la Paz 1997 y la guatemalteca Rigoberta Menchu, premio Nobel de la Paz 1992, visitaron a los 5 líderes comunitarios: Rigoberto Juárez, Domingo Baltazar, Arturo Pablo, Francisco Juan y Adalberto Villatoro, de Santa Eulalia y Santa Cruz Barillas, Huehuetenango que guardan prisión política en el Centro Preventivo para Varones de la zona 18 desde hace más de un año, por la oposición de las comunidades a las que ellos pertenecen en la instalación de varios proyectos hidroeléctricos.

Las Nobel durante su visita, sostuvieron una conversación intensa con los líderes comunitarios, quienes fueron narrando uno a uno su caso y compartiendo sus vivencias en prisión, relataron además la forma en que el sistema de justicia de Guatemala ha retrasado sus audiencias.

La Nobel de la Paz, Jody Williams al dirigirse a los líderes manifestó su solidaridad, aprecio y repudio al abuso de poder del que ellos han sido víctimas. “No es la primera vez que veo algo como esto, el caso Atenco en México es muy similar, es el mismo racismo desde la colonia, vemos que, en otra forma, esta es una continuación de la guerra, se siguen destrozando las comunidades indígenas. Algunos gobiernos, si no tiene a la mano armas y ya no pueden asesinar personas, recurren a otras formas de reprimir, las inventan”.

Por su parte, Rigoberta Menchú fue enfática en recalcar la necesidad de emprender acciones urgentes, para visibilizar este caso ante instancias internacionales. Ya que hay varias personas presas en estas mismas condiciones en Guatemala. “Esta visita nos anima para seguir luchando, junto con la Iniciativa de las Mujeres Nobeles nos permitirá hacer más aportes y nos da insumos para poner un granito de arena por su libertad”.

Rigoberto Juárez, autoridad ancestral de Santa Eulalia Huehuetenango antes de concluir la reunión dijo: “Agradezco mucho esta visita, nos sentimos respaldados por ustedes, nuestra prisión es algo que afecta a nuestra familia y nuestras comunidades. Pero de nada nos va a servir salir en libertad, si al salir nuestro territorio estará invadido por empresas que destruyen a nuestra madre tierra. Agradecemos mucho la lucha por nuestra libertad, pero la defensa de la madre tierra no la podemos descuidar, debemos luchar en ambos frentes”.

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