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La migración es una realidad que los Estados ya no pueden seguir ocultando

viernes

Por: Marta Karina Fuentes.

 

En la ciudad de Guatemala, durante tres días varios  representantes de las organizaciones que hacen trabajo con los migrantes en los países de México, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, se reunieron en el marco del Encuentro Regional: “Los Derechos de las Mujeres y las Niñas en la Migración.”

 

En este encuentro también participaron varias personas delegadas de las Universidades de San Carlos de Guatemala y Rafael Landívar y representantes de la embajada de Noruega, finalmente el viernes 29 de abril fue clausurado el Encuentro Regional, luego de 3 días de reflexiones, análisis, discusiones y articulación de acciones.

 

Una de las principales coincidencias fueron los desafíos regionales y cómo articular las distintas estrategias de atención a la población migrante a lo largo de toda la ruta migratoria. Estas estrategias incluyen medidas y acciones de protección, defensa, denuncia, e incidencia en legislación y políticas públicas a favor de las mujeres y niñas en la migración. Todas estas medidas deben fortalecerse e implementarse tanto en el país de origen de las personas como en los países de tránsito y de destino.

 

Otra de las preocupaciones regionales de los migrantes, sus familias y las organizaciones que trabajan con estas es el estatus de refugiado que adquieren miles de personas que se encuentran a lo largo del Corredor Migratorio Centroamericano. Son grupos de personas y personas individuales que están huyendo de condiciones de violencia social y económica.

 

Millones de personas migrantes han sigo obligadas a salir de sus tierras, comunidades y ciudades, deben dejar sus condiciones de vida, sus relaciones sociales y sus medios de sustento y se encuentran huyendo dentro de otros países, esa condición que los vulnera les convierte en refugiados y por lo tanto los gobiernos de los países de tránsito deben establecer medidas inmediatas para otorgar visas humanitarias y generar condiciones para el refugio digno.

 

La estrategia regional debe incluir medidas de retorno dignas al país de origen, evitar la represión de los gobiernos a través de sus fuerzas de seguridad, las redadas, los encarcelamientos, la tortura y las deportaciones, acciones de control y represión que violentan los derechos humanos de las personas migrantes.

 

Es necesario señalar que en los casos de deportaciones desde Estados Unidos y México, se debe exigir el cese inmediato de estas políticas de miedo y terror, porque son un trato inhumano, indigno y violatorio de los derechos fundamentales de los seres humanos.

 

Para las delegaciones reunidas en este encuentro regional es prioritario aumentar la denuncia y el rechazo, junto a la condena de cualquier acción que criminalice a las personas migrantes, a sus familias.

 

Estados como México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua deben de crear programas y planes que les permitan atender de manera integral e inmediatamente a las personas están siendo deportadas,  al momento del retorno a los países de origen deben muchas personas hacen su inserción a la vida social, política y económica de manera violenta con fuertes secuelas emocionales y psicológicas luego de pasar por los procedimientos migratorios para las deportaciones.

 

Actualmente muchas de las organizaciones sociales, religiosas, pueblos y comunidades a lo largo de la ruta migratoria, accionan en función de proteger y apoyar  a las personas en migración, poniendo atención especial a mujeres y niñas. Es necesario redoblar la información para las personas dispuestas u obligadas a migrar, haciendo evidente la existencia de los centros de apoyo y casas del migrantes en Guatemala y México.

 

Las cifras son alarmantes en el tema migratorio, los casos de violaciones a los derechos humanos también, la atención y visibilización que de manera urgente necesitan las mujeres y niñas en migración no puede seguir estando si abordarse desde los gobiernos, queda a los gobiernos de la región poner atención y solución al problema para legislar y evitar la migración forzada y permitir la libre migración de hombres, mujeres, niños y niñas.

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Guatemaltecos en el extranjero podrán votar en las próximas elecciones generales

 

Tierra Blanca, Veracruz, México, 2009. ©Amnesty International Foto: Ricardo Ramírez Arriola

Tierra Blanca, Veracruz, México, 2009.
©Amnesty International Foto: Ricardo Ramírez Arriola

Por Simón Antonio.

La legislación guatemalteca durante los últimos 31 años de la “era democrática” se resistió a realizar cambios para que todas aquellas personas que migraron del país pudieran ejercer su voto estando en el extranjero, finalmente el Congreso de la República realizo modificaciones a la Ley Electoral de Partidos Políticos (LEPP). Son dos millones de ciudadanos guatemaltecos quienes tuvieron que migrar por muchas razones, principalmente la pobreza, la guerra y la represión.

Quienes viven en otro país no han tenido la oportunidad de elegir a las personas que consideren las más probas para ocupar los cargos de elección popular en Guatemala (Presidente, diputados y alcaldes), a pesar que el Artículo 12 de la LEPP garantiza ese derecho, hasta el día 1 de marzo de 2016 la LEPP no lo contemplaba. Guatemala junto a Nicaragua eran los únicos países que no contaban con el derecho al voto en el exterior, ahora es un tema pendiente solamente para Nicaragua.

En este contexto, han sucedido dos eventos importantes que obligan al Estado a tomar en cuenta las reformas a la LEPP, de cara a los próximos procesos electorales a favor del voto de la ciudadanía que residen fuera del país. El primero fue en febrero del 2011, el entonces procurador de los Derechos Humanos, Sergio Morales, presentó un amparo contra el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ), por considerar que este no facilitaba el voto de los guatemaltecos en el extranjero, el recurso no prosperó en su momento pero motivó un profundo debate para reformar la LEPP.

Segundo momento; las movilizaciones masivas en las ciudades y comunidades del país durante el 2015 que demandaron la transformación del Estado, la LEPP como una de las demandas y la no realización de las elecciones. Al mismo tiempo en los Estados Unidos los migrantes residentes en ese país del norte organizaron previo el proceso electoral del 2015 un ejercicio de “elecciones simbólicas” en más de 20 estados de los Estados Unidos.

El derecho al voto en el extranjero ha sido una de las principales demandas de millones de migrantes guatemaltecos, como un derecho a ser tomados en cuenta, además de otros derechos como la protección temporal migratoria (TPS), misma que fue rechazada por el gobierno de Guatemala cuando Álvaro Arzú era presidente en el año de 1998[1], solamente los gobierno de El Salvador, Honduras y Nicaragua beneficiaron a sus ciudadanos con esta protección en los EEUU.

De las principales demandas sociales que se hicieron desde la indignación de millones de guatemaltecos en las recientes movilizaciones de 2015, el Congreso de la República realizó algunas modificaciones a la LEPP, esto como un primer paso a la reforma al sistema electoral del país, aunque contradictoriamente hacen grandes esfuerzos por dejar fuera de la reforma otros temas como la demanda de Paridad.

Con 123 diputados a favor, 6 en contra y 29 ausencias se aprobó este 1 de marzo 2016 el Art. 1 del proyecto de reformas a la LEPP que establece que los guatemaltecos que residen en cualquier país podrán emitir su voto para presidente y vicepresidente en el proceso electoral 2019.

Con esta reforma a la LEPP, obliga a poner atención en el proceso de documentación de los connacionales fuera del país, esta debe ser una de las principales prioridades del gobierno, en ese sentido deben realizar grandes esfuerzos instituciones como el Registro Nacional del Personas (Renap) y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minex) para que en el 2019 ese voto en el exterior no tenga dificultades. Especialmente de cara a la política represiva del gobierno de los Estados Unidos con la permanente violación de los derechos humanos de los migrantes con las constantes redadas y deportaciones.

Las 55 cortes de inmigración de Estados Unidos han emitido 10.142 órdenes de deportación para menores centroamericanos que llegaron sin la compañía de un adulto al país desde 2014 por la frontera con México.”[2]

La reforma a la LEPP sobre el voto en el extranjero no es integral, establece que solamente podrán elegir al presidente y vicepresidente, la reforma excluyó el derecho a elegir diputados al Congreso de la República, al Parlamento Centroamericano y a los alcaldes municipales.

Muchos son los retos en este tema.

[1] Guatemaltecos piden protección del TPS en EUA. La Prensa Gráfica. 27 de octubre 2011. http://www.laprensagrafica.com/noticias/noticias/1402-guatemaltecos-piden-proteccion-del-tps-en-eua

[2] Movimiento Migrante Mesoamericano. EE.UU. tiene 10 mil órdenes de deportación de jóvenes y niños migrantes centroamericanos. 2 de marzo 2016. https://movimientomigrantemesoamericano.org/2016/03/02/ee-uu-tiene-10-mil-ordenes-de-deportacion-de-jovenes-y-ninos-migrantes-centroamericanos/

Estados Unidos: ¡Prepárese para las Redadas!

Por: Redacción Prensa Comunitaria

Existe mucha preocupación ya que el Departamento de Seguridad Fronteriza de Estados Unidos ha anunciado un plan de redadas para la deportación de cientos de familias centroamericanas que se encuentran aún sin documentos en ese país. Esto lo realizará en enero la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE son las siglas en inglés) y se prevé que sea de forma masiva incluyendo niños y adultos que han llegado a este país desde el inicio de 2014, y que supuestamente existe una orden de un juez de inmigración para ser deportados. Se sabe que serían detenidos en donde se encuentren y deportados inmediatamente.

Es terrible la situación que viven miles de familias compatriotas centroamericanas en Estados Unidos, ya que han tenido que migrar a los Estados Unidos en condiciones infrahumanas y aún a riesgo de morir para resolver su situación económica y para huir de la situación de violencia o el impacto del cambio climático como la sequía como dice el Washington Post, incluso algunas de estas familias habrían probablemente pedido asilo político.[1] Un problema serio que se destapó el año pasado fue que hay un gran número de menores que viajan sin compañía.

Debido a todo esto la comunidad latina se está organizando para difundir información para que la gente sepa cómo actuar y se respeten los derechos humanos, también hay acciones de presión, incidencia y manifestaciones públicas de rechazo a estas medidas.

 

Hay pasos a tomar para prepararse en caso de una redada. [2]

1. Memorice el numero de 2 personas de confianza que sepan que son sus contactos y que le puedan contestar el teléfono en cualquier momento.

2. Tenga un plan de emergencia para el cuidado de los niños o de personas que requieran atención especial.

3. Haz contacto con un grupo comunitario ahora. Mejor organizar antes que llega la migra que después.

4. Si ICE va a su casa, no abra la puerta, aunque le enseñen una foto de la persona a la que busca, los conozca o no.

5. ICE no puede entrar a su casa sin una orden (orden de cateo) firmada por un juez. No tiene que abrir su puerta ni dejarlos entrar.

 – Si llevan orden, pídales que se la pasen por debajo de la puerta

– Si ICE lleva una orden firmada por un juez, revise que tenga su dirección o el nombre especifico de la persona a la que buscan.

6. Permanezca callada/o. Cualquier cosa que diga puede ser usada en su contra por ICE.

7. No de información ni firme ningún papel sin primero consultar con su abogada/o.

8. Documente la redada Tome fotos, pregunte nombres, el numero de su identificación, cuente los agentes que estén presentes y escriba o documente lo que paso.

9. Puede pelear su caso Obtenga consejos o representación de un abogado de confianza y busque recursos con organizaciones comunitarias locales. Solo por qué tiene una deportación final no significa que no tenga opciones. Aunque es difícil, a veces hay oportunidad de poner presión a inmigración para que use su discreción, especialmente con el apoyo de organizaciones comunitarias con experiencia.

Para obtener una evaluación inicial sobre su caso visite: http://www.notonemoredeportation.com/intake/

10. Reporte la redada Para reportar la redada,llenar el reporte aquí: http://www.notonemoredeportation.com/intake/  u Llame a la línea de ayude del consulado de El Salvador : 202.553.1545

[1] Jerry Markon y David Nakamura. “Estados Unidos planea redadas para deportar familias que cruzan la frontera”. The Washington Post. 23 de diciembre de 2015. https://www.washingtonpost.com/politics/us-plans-raids-to-deport-families-who-surged-across-border/2015/12/23/034fc954-a9bd-11e5-8058-480b572b4aae_story.html?hpid=hp_hp-top-table-main_immigration-920pm%3Ahomepage%2Fstory

[2] Tomada de: http://www.notonemoredeportation.com

Un modesto homenaje, tres citas y una anécdota

Foto Nelton Rivera 2014.

Foto Nelton Rivera 2014.

Texto leído por Ricardo Ramírez Arriola durante la presentación del libro

El Círculo. Apuntes de una migración, en Guatemala, Guatemala, el 18 de septiembre de 2014.

De un puñado de fotografías iniciales, cargadas de anécdotas, sensaciones y emociones, este proyecto editorial se configuró como un hilado de voces, datos, cuestionamientos e interrogantes que han ido surgiendo durante mi labor como fotoperiodista en México. No pretende ser más que el reflejo de esfuerzos colectivos; un entretejido de voces y aportes comunitarios, diversos y valiosos.

Yo soy un migrante. En mi sangre corren huellas de antiguas migraciones: indígenas, vascas, alemanas, españolas, salvadoreñas e incluso se rumora gitanas, enriquecidas con mis propios pasos… soy un migrante orgulloso de sus raíces guatemaltecas; de las raíces que cotidianamente nacen y se arraigan en nuevas y generosas tierras. Sin temor a equivocarme, usando hoy la misma brújula, puedo afirmar que todos los que aquí estamos compartimos ese mismo patrimonio: todos cargamos en nuestras venas la ancestral búsqueda de la migración: el adiós, la esperanza, el hallazgo, el destierro, el encuentro y el ¿quién sabe?… la cacería de mejores mañanas. Aquí todos somos herederos y protagonistas de ese verbo conformado por seis letras que para miles de mujeres y hombres hoy en México significa una sentencia a desaparecer, a sufrir lo inimaginable o a convertirse en sinónimo de piedras y barro en confusos ataúdes perdidos. Duele, profundamente. ¡Yo soy un migrante!

Si dejamos a un lado, por un instante, nuestra certeza de origen de cuna, las calles andadas, las aulas vividas, la pigmentación de la epidermis que nos viste, los títulos logrados, las fronteras, los orígenes, la indumentaria que sólo permiten distinguirnos ante ciertas lupas como personas de primera, de segunda o de tercera categoría, nos quedaremos con una sola verdad: ellas y ellos, los que en este preciso momento están tratando de subirse a La bestia, que se esconden entre matorrales o se curan las heridas en algún albergue solidario, y nosotros, los que aquí estamos, somos los mismos.

¡Todos somos migrantes! una simple verdad, tan obvia y al mismo tiempo tan lejana.

Se nos ha hecho creer que el problema es la migración. Se condena la decisión de migrar de pueblos con ricas y complejas culturas, resultantes de un violento y traumático mestizaje migratorio; a pueblos con tradiciones ancestrales de intercambio a lo largo de su territorio y horizonte; a pueblos que han compartido la exportación de sus hijos, de sus esperanzas, de su mano de obra subpagada a cambio de inyecciones económicas para la colectividad; a pueblos que en medio de la aridez de opciones y alternativas se juegan el todo por el todo para alcanzar el canto de la sirena.

El doble discurso, xenofóbico, racista y clasista, que hoy condena a la migración, -sólo la de algunos, la de las mayorías, la de los más pobres-, nos invita a un acto de fe, a la autonegación, a abjurar de la convicción de que las cosas pueden ser mejores, si no aquí, en otro lado. Se nos enseña a fracturarnos en lo más preciado que tenemos: la identidad, el sentido de responsabilidad con la comunidad, la libertad, la movilidad y algo fundamental: el instinto de sobrevivencia. Se nos convence que, salvo si se alcanza el éxito económico y la fama mediática, se llega a ser alguien realmente importante para la sociedad; el que se va ya no cuenta, ya no pertenece ni aquí ni allá, ya no existe, ya no tiene derechos. Pero… sus remesas sí. Las ganancias de ese migrar prohibido, perseguido y torturado, que hoy significa la primera fuente de divisas en Centro América y la segunda en México, es en gran medida lo que nos permite mantenernos a flote y sostener a nuestras flamantes y muchas veces faraónicas burocracias.

En un mundo de incoherencia, La bestia, el tren del diablo, los contenedores saturados de niños, mujeres y hombres abandonados a su destino, las rutas zigzagueantes entre redadas, emboscadas, violaciones, extorciones y secuestros, además de ser heridas lacerantes son el escaparate perfecto, el reflejo exacto de las sociedades que estamos construyendo. Todo lo que somos, lo peor y lo mejor, está reflejado ahí de manera condensada y sin maquillaje alguno. Es un termómetro de la hipocresía, la complicidad, la indiferencia, el oportunismo, la preocupación, el compromiso y la solidaridad. Un termómetro de nuestra mirada hacia ellas y ellos: los extranjeros y nuestros propios connacionales, aquellos que creemos diferentes a nosotros, diferentes a lo que nos han enseñado a admirar.

Somos testigos y protagonistas del mejor ejemplo de la criminalización global de la pobreza. La pobreza que hay que criminalizar para legitimarla. La pobreza que los pobres no generaron. Legitimamos la pobreza y deslegitimamos la memoria, nuestra historia.

Antes, para obtener mano de obra había que cazarla, comprarla y transportarla en barcos negreros. No importaba cuánta mercancía se perdía en el camino. No importaba si se borraban para siempre huellas ancestrales. Las raíces, la cultura, los quereres de la mercancía no tenían importancia. Lo único que había que cuidar era la generación de ganancias. Afortunadamente existió la lucha abolicionista, de la cual lamentablemente recordamos sólo algunos nombres ingleses y estadounidenses. Si hay en la memoria colectiva, aquí, algún nombre africano, muy probablemente sea gracias a alguna producción de Hollywood.

Dos siglos después se reproducen los mismos mecanismos de explotación, aunque ya no hacen falta barcos negreros para ir a comprar o capturar esclavos al África, con el fin de trabajar en plantaciones, mover engranajes y brindar servicios. Nos hemos modernizado, se han racionalizado las distancias, redistribuido los traspatios y remplazado los tristemente célebres puntos de embarque de mano de obra, como la isla de Goreé en Senegal, por los también tristemente célebres puntos de tránsito como Melilla en España, Lampedusa en Italia o La Arrocera en México…

Actualmente contamos con una combinación perfecta para cumplir con el mismo cometido de antaño, un poderoso instrumento cultural hegemónico conformado por la yunta del hambre y la televisión.

Hablando de yuntas y de hegemonía cultural, me permito compartir una anécdota y dos citas, que si bien parecieran escaparse del tema, han marcado percepciones al plasmar estas páginas.

En 2011, tuve la oportunidad de cubrir como fotoperiodista el proceso electoral argentino así como las últimas jornadas de la primera etapa de la Mega Causa ESMA, en la que se juzgaron y posteriormente sentenciaron a cadena perpetua a 16 ex altos oficiales del ejército de Argentina, encontrados culpables de los crímenes cometidos en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio de la Escuela de Mecánica de la Armada en Buenos Aires, durante la última dictadura cívico-militar.

Fue especialmente interesante la intervención de uno de los acusados de crímenes de lesa humanidad, Jorge “El Tigre” Acosta, jefe de inteligencia y del Grupo de Tareas 3.3.2, quien dirigía el funcionamiento de la ESMA, lugar donde pasaron por aquellos años, cinco mil secuestrados desaparecidos. En su alegato de defensa, “El Tigre” Acosta, con serenidad y contundencia, expresó: “Nosotros los eliminamos militarmente, pero ellos consiguieron la hegemonía cultural que buscaban, por eso hoy estamos aquí.”

Esas frías palabras del acusado, tras el cristal, calaron por ser una precisa y aguda radiografía, una enseñanza de síntesis, despojada de toda pasión, en un momento dramático.

Efectivamente, nuestra modesta disputa por la defensa de las ideas, está inmersa en medio de una cruenta lucha por la hegemonía cultural, imprescindible e inevitable, que determina cómo interpretamos y reinterpretamos una y otra vez nuestro pasado y presente; cómo dibujamos el futuro; cómo nos explicamos y compartimos lo que ocurre a nuestro alrededor; cómo interrelacionamos nuestro quehacer individual con el acontecer colectivo. Cabría preguntarse qué tanto ha calado en nosotros la ideología que abraza al individualismo, la descarnada competencia arribista; el consumismo, un falso y vacío nacionalismo y la superficialidad que nos impide vincularnos, reconocernos, encontrarnos y unirnos; identificarnos con los que se van, porque en su tierra no encuentran perspectivas, con los que se quedan, con nosotros mismos.

En su afirmación el sombrío acusado tenía razón. Quien hila y teje valores y principios, define derechos o no, construye los basamentos culturales, intelectuales y morales que permiten los cambios o bien la parálisis, en una u otra dirección, en un camino histórico, elástico, cíclico, cambiante y dinámico. Aquí, me permito otra cita, advierto, de un autor, también polémico, antagónico del primero:

“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen arbitrariamente, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo condiciones directamente dadas y heredadas del pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos.”

Karl Marx

El 18 Brumario de Luis Bonaparte

Una muestra de los alcances de estos valores culturales, hegemónicos, hasta hoy, se refleja en nuestra actitud, como Estados y como sociedades, hacia nuestros propios migrantes.

Guatemala tiene cerca de 16 millones de habitantes, de los cuales, según datos del Banco Centroamericano de Integración Económica, 54.8%, vivía en la pobreza hace tres años. De este espectro es de donde emerge la mayor parte de la migración hacia el norte, en su mayoría jóvenes en edad productiva, valientes y decididos. Características indispensables para emprender el viaje.

En 2012, cerca de 1.3 millones de guatemaltecos asentados en Estados Unidos, aportó 4 782.7 millones de dólares en remesas familiares, la primera fuente de divisas del país. A pesar de ser compatriotas, familiares, hermanos, de ser expulsados, exportados, explotados y sostener en buena medida a nuestra economía; se nos ha enseñado que el que se va ya no existe, ya no es de aquí, ya no tiene derechos; legitimamos así la ausencia, minimizamos así las causas de esa ausencia; las raíces de ese destierro económico, violento y doloroso. Ya no es de aquí, ya no tiene derechos, menos aún derechos “superfluos” e “innecesarios” como el de ejercer su derecho a votar desde el extranjero. Un derecho que no debería ser visto como una dádiva o favor, ni tampoco calculándolo de acuerdo con las proyecciones de afluencia electoral. Simplemente es un derecho inalienable e intrínseco.

Nueva Zelanda incluyó el voto en el extranjero en 1890, Canadá en 1915; España en 1978 después de la dictadura de Franco… En Honduras, con limitaciones, iniciaron este proceso en 2001, en México en 2006, en El Salvador en 2014; en Guatemala aún está por verse.

Uno de los principales dolores que sufren los migrantes centroamericanos cuando son presa del crimen organizado y la complicidad de las autoridades en su paso por México, es saberse solos, huérfanos de patria; saber que no son ciudadanos, solo insignificantes números y estadísticas; que no habrá gobierno que los reclame, que exija por ellos, que los defienda; ni siquiera que vele, siempre, de manera adecuada por el regreso de sus restos. ¿Qué pasaría si 72, 800, 1700, 3500 o 12 000 ciudadanos estadounidenses fueran declarados desaparecidos en su sueño por llegar a Honduras? Aquí, en Centro América y en México, el problema es que ni siquiera sabemos cuántos nos faltan, cuántos ciudadanos, cuántos niños, cuántas mujeres y hombres se perdieron en el camino.

Aquí, en El Salvador, en Honduras, en México debemos hacernos una pregunta, fundamental, vinculada precisamente a aquella afirmación del sombrío acusado. En nuestra respuesta, posiblemente, encontraremos también las claves de otras interrogantes. Nosotros, la sociedad de la que forman parte de manera indisoluble y para siempre esos migrantes que arriesgan todo en su viaje hacia el norte ¿qué hacemos al respecto? ¿Quién se beneficia con lo que hacemos o con lo que dejamos de hacer?

Hoy, los migrantes centro y suramericanos, africanos y asiáticos, armados de desesperación, valor, heroísmo y amor, emprenden el viaje sabiéndose invisibles, sujetos a sufrir en su camino por territorio mexicano.

Según indican los defensores de derechos humanos, los familiares de las víctimas y los compañeros de la prensa los migrantes sufren: abandono, abandono en el desierto, acoso, acusaciones falsas, agotamiento, agresiones, agresiones sexuales, ahogamiento, altas temperaturas, amenazas, amputaciones, angustia, apaleos, asaltos, “aseguramiento”, asesinato, asesinato a pedradas, asfixia, atestiguar delitos; ausencias, ayuno, baleos, caer bajo La bestia, caer en un operativo de Migración, calcinamiento, cansancio, chantaje, choques eléctricos, cobro de cuotas, crímenes de odio, criminalización, deportaciones, desaparición forzada, descarrilamiento, descuartizamiento, deshidratación, desinformación, despedazamiento, detección por rayos X, disolución en ácido, enganchamiento, ejecución, emboscadas, encarcelamiento, encerramiento en casas de seguridad; endeudamiento, engaño, enterramiento vivo, entrenamiento obligado, esclavitud, esclavitud sexual, explotación, extorsión, “extravío”, feminicidio, frío, frustración, golpes, hambre, hacinamiento, hostigamiento, hostilidades, humillaciones, impotencia, incertidumbre, incomunicación, infiltración, insolación, luchar hasta la muerte, mendicidad forzada, miedo, mutilaciones, obligación a construir túneles, obligación a ser “halcón” o sicario, obligación a enterrar a víctimas, obligación a limpiar casas de seguridad, obligación a pedir limosnas, obligación a cobrar cuotas, obligación a practicar canibalismo, obligación a prostituirse, obligación a sembrar y cultivar estupefacientes, obligación a trabajar en laboratorios, obligación a violar, obligación a transportar drogas, obligación a matar, ofensas, pagar “con cuerpo”, pagar a polleros, pagar a maquinistas, pagar la deuda al coyote, pagar para subirse al tren, para pasar el río, para pagar rescates, pedradas, privación de libertad, prostitución infantil, racismo, reclusión, reclusión en la estación migratoria, reclutamiento forzado, reclutamiento inducido, robo, secuestro, ser marcada como ganado, ser tirado del tren, ser vendida, ser víctima de la obstaculización de la justicia; soledad, suicidio, tiro de gracia, tortura, tráfico de órganos, trata de personas, tratos crueles, inhumanos y degradantes; vejaciones, vigilancia, violaciones, violaciones al debido proceso, violaciones tumultuarias, violencia de género, violencia psicológica, xenofobia. Silencio.

Palabras. Simples verbos de la geografía de impunidad a la que se enfrentan los migrantes hoy.

Cuando juntamos las piezas de la historia, las ecuaciones en nuestros traspatios no son tan complejas. Un simple ejemplo:

Según la Organización Mundial de la Salud, una vez que en un país se alcanza la tasa de 10 homicidios por cada 100 000 habitantes se considera que existe una situación de epidemia. Repito: 10 por cada 100 mil.

En 2011 la tasa de homicidios en Canadá era de 1.5 por cada cien mil habitantes; en Estados Unidos era de 4.7; en México de 24. En Honduras era de 91.6 homicidios por cada cien mil habitantes.

Un año después, según cifras del Banco Mundial, en esos mismos países el ingreso promedio mensual con relación al producto interno bruto per cápita era: en Canadá de 4351.58 dólares; en Estados Unidos de 4163.75; en México de 811.83 y en

Honduras de 188.66 dólares mensuales.

Aún sin mencionar la incidencia extranjera en los modelos económicos nacionales, es obvia la relación de pobreza, violencia, violencia extrema, ausencia de alternativas y perspectivas con la migración indocumentada; uno de los eslabones más dolorosos de la explotación en este panorama neoliberal.

El camino no se ve promisorio como quisiéramos para nuestros países exportadores de mano de obra: no es tan sincera la preocupación internacional por nuestra niñez migrante; ni las condiciones económicas y sociales están mejorando vertiginosamente para cambiar los paradigmas; más bien estamos siendo testigos de una rápida implementación de invisibles y más altos muros; bajo el eufemismo de “para la seguridad de los migrantes” se está construyendo la frontera estadounidense más meridional, el programa “Frontera Sur” que bajo los auspicios del Plan Mérida, se está implementado con el signo de la fuerza en México.

Más allá de las barreras, y a pesar del dramatismo, la migración no va a parar. El instinto de sobrevivencia, la lucha y la búsqueda de futuro, afortunadamente, aún son condiciones intrínsecas de ser humano. En medio de la desesperación, la migración indocumentada es un ejemplo diario de valor, amor y coraje, así como lo es también

el ejemplo que nos brindan las madres centroamericanas y mexicanas año tras año, integrando caravanas que cruzan el territorio mexicano en busca de sus familiares desaparecidos en un desolador horizonte de 70 mil migrantes desaparecidos o no localizados. No es fácil levantarse una mañana, despedirse, salir de casa y emprender un camino de miles de kilómetros en busca de hijos desaparecidos; cargando la profunda herida que significan los años de ausencia e incertidumbre. Se requiere de ese coraje que sólo puede templarse con el dolor y la indignación.

Con su ejemplo y su terquedad amorosa, en los albergues, en las caravanas, en los comedores, también se gesta la recuperación de otra parte de la historia, de nuestra propia historia solidaria y sin fronteras, que a pesar de los embates de la desmemoria, permanece ahí en el ADN de los pueblos; como ayer lo demostraron una infinidad de ejemplos solidarios y luminosos de refugio y exilio guatemalteco, centro y suramericano, y europeo en México.

Como hoy está latente en las palabras de Doña Leónida Vázquez, de Las Patronas, mujeres valientes en el paso de La bestia, en Veracruz:

“Mandé a mis hijas a que fueran por una bolsa de pan a la tienda […] Cuando regresaban vieron que el tren venía cargado de gente. En ese momento se detuvieron frente a ellos y los migrantes les pidieron que les dieran la bolsa de pan porque traían mucha hambre. De regreso a casa recuerdo que se me quedaron viendo muy serias. Les pregunté que si es que no había pan en la tienda o qué sucedía, y ellas me dijeron que el tren venía con mucha gente y que les suplicaron un poco de comida. En ese momento yo las abracé muy fuerte […]. Les dije que estaba bien, que no se preocuparan porque habían actuado correctamente. Y fue así […] cómo empezó la ayuda a los migrantes en La Patrona.” (Entrevista de Manu Ureste)

Convencidos de que juntos debemos romper este círculo de silencio, no hay de otra, desde este abrazo colectivo, hoy, les decimos a las y los migrantes, a sus familias y a nuestros defensores de derechos humanos: gracias por la estafeta de dignidad.

Ricardo Ramírez Arriola

“EL CÍRCULO: APUNTES DE UNA MIGRACIÓN”

Esta será la primera presentación que se realizará en el país que vio nacer al autor, quien actualmente vive en México después de haber transitado por diversas latitudes. Ricardo Ramírez estará acompañado en la presentación por personalidades mexicanas y guatemaltecas como el Padre Alejandro Solalinde (Premio Nacional de Derechos Humanos 2012, México), quien trabaja con un profundo compromiso a favor de las y los migrantes, como el propio coordinador del albergue que dirige en Oaxaca, México, Alberto Donis, migrante guatemalteco que después de mucho transitar, decidió quedarse en el país vecino para apoyar a los y las migrantes en su camino, así como él fue respaldado a su llegada al Albergue “Hermanos en el camino”.

Este testimonio y otros más, acompañarán la presentación del libro que en una de sus partes versa:

 

¿Nos vamos o nos quedamos?

¿Tomo el riesgo?

¿Continuamos?

¿Te sigo?

¿Regreso?

 Hoy, en este preciso momento y más allá de estas líneas, cientos de mujeres y hombres, adolescentes, niñas y niños estarán haciendo estas mismas preguntas y muchas más, en medio de la lluvia, la noche, el frío, el miedo y la esperanza que acompañan su marcha. Otros cientos, mañana, seguirán sus pasos.

 En tiempos de nuevas amenazas de recesión económica en el norte y, por ende, en los vecinos del sur, la migración sigue siendo la única alternativa para miles de familiar. La búsqueda vital de mejores oportunidades impulsa a cientos de miles de migrantes, especialmente de América Central, a emprender camino hacia Estados Unidos, a pesar de los innumerables riesgos naturales, los accidentes, la violencia, la impunidad y la persecución.

 Las condiciones económicas y sociales en los países de origen obligan inevitablemente a la exportación de mano de obra. Migrar se ha convertido en sinónimo de sobrevivencia para grandes sectores, fundamentalmente jóvenes, que seguirán desafiando cualquier intento por sellar la frontera sur de México – primer filtro estadounidense en el contexto de la Iniciativa Mérida. y la frontera norte- en el marco de la reforma migratoria de Estados Unidos-. […]

 Ante el testimonio de nuestros migrantes, de los familiares de las víctimas de esta crisis humanitaria -de la que aún desconocemos sus dimensiones-, de los defensores que día a día nos dan su ejemplo de dignidad, es poco lo que puedo decir desde mi zona de confort. Comparto simplemente algunos instantes, citas, datos, tendencias y reflexiones recogidos con el orgullo de ser también migrante y aprender todos los días de mis hermanos y compañeras.

El libro se compone de una selección de imágenes que Ricardo Ramírez Arriola (360° Fotografía, Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter 2012) ha capturado con su cámara durante el acompañamiento y solidaridad que ha brindado al movimiento en defensa de los y las hermanas migrantes, como él. Su compromiso lo llevó a escribir el texto que acompaña a estas contundentes imágenes para dar como resultado una publicación que genera una profunda reflexión y comprensión de la situación que viven nuestros hermanos y hermanas centroamericanos durante su ruta migrante. La moderación estará a cargo de Torge Löding, director de la Oficina Regional para México, Centroamérica y el Caribe de la Rosa Luxemburg Stiftung.

 Esperamos que puedan acompañarnos en la presentación y que nos apoyen con la difusión de esta invitación. El libro se obsequiará a los presentes.

El Circulo