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Votar o no votar, no debiera ser un dilema…

RenunciaYa 1Sep pc

Por: Carlos Ernesto Cano.

El voto o la abstinencia a ese “ejercicio” ciudadano, no debería ser un dilema y quisiera plantear la siguiente interrogante, para poder tener argumentos y decidir en la segunda vuelta de las futuras elecciones en Guatemala o porque no a largo plazo y poder contar con otros caminos y herramientas para la organización y comprender ¿qué significa ser gobernados?, el cual es resultado de la participación ciudadana este domingo 25 de octubre y quisiera que con la siguiente premisa de Pierre Joseph Proudhon, se entendiera de mejor forma que “ser gobernado significa ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, regulado, inscrito, adoctrinado, sermoneado, controlado, medido, sopesado, censurado e instruido por hombres (personas) que no tienen el derecho, los conocimientos, ni la virtud necesarios para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, controlado, grabado, sellado, medido, evaluado, sopesado, apuntado, patentado, autorizado, licenciado, aprobado, aumentado, obstaculizado, reformado, reprendido y detenido. Es, con el pretexto del interés general, ser abrumado, disciplinado, puesto en rescate, explotado, monopolizado, extorsionado, oprimido, falseado y desvalijado, para ser luego, al menor movimiento de resistencia, a la menor palabra de protesta: reprimido, multado, objeto de abusos, hostigado, seguido, intimidado a voces, golpeado, desarmado, estrangulado por el garrote, encarcelado, fusilado, juzgado, condenado, deportado, flagelado, vendido, traicionado y por último, sometido a escarnio, ridiculizado, insultado y deshonrado. ¡Eso es el gobierno, esa es su justicia, esa es su moral!”. Y seguiré estas líneas con la siguiente aclaración, no puedo incentivarlos o insinuarles a no votar, o mucho menos decirles que no lo hagan, porque al parecer estaría cometiendo un “delito” electoral y eso, en algún momento me traería consecuencias legales y quizá, me podría convertir en un preso político, la norma en este país para los que contraria al statu quo.

Dada la coyuntura nacional que vivimos en la ciudad y en los departamentos, en donde existió una movilización masiva de personas que decidimos y recién empezamos a construir y reclamar modelos alternativos de vida al impuesto por el poder, el cual, en momentos de crisis como este en el que estamos viviendo, las autoridades y las futuras autoridades responden con engaños, demagogia, cinismo e inmoralidad. Sabemos que las fuerzas represivas del estado y de la oligarquía tienen una política de agresión en contra de las mayorías, por lo que considero que, lo hasta ahora iniciado en las conciencias, en la toma de las plazas y calles, pudo haber sido el inicio para la construcción de una sociedad horizontal, solidaria, autogestora, autogobernada, asamblearia, es decir una sociedad ácrata, libertaria y basada en la anarquía[i].

Algunos sectores “progresistas” y los más conservadores plantearon y enarbolaron el discurso de las reformas estatales, las cuales sólo hicieron pétreo y eterno al actual sistema conservador y es exactamente lo que este domingo 26, legitimaremos, sí, con el voto.

Los abuelos contaban que, durante la dictadura de Jorge Ubico, votar era obligatorio, a punto de fusil llevaban a la gente a las urnas a emitir el sufragio de forma “voluntaria, pacífica y patriota”. No mucho ha cambiado en la historia de esta finca con ínfulas de país. Ahora el votar es cuasi obligatorio y condicionado a cambio de una lámina, una estufa, un vale para una bicicleta o el boleto para asistir a un programa de televisión de humor, mal humor por cierto; además, el voto está siendo más controlado que nunca, es decir el panóptico está instalado en nuestros documentos personales de identificación -DPI- , al tener insertado un chip electrónico, el cual contiene datos sensibles privados y llevará el record de cuántas veces nosotros participamos en la democracia de domingo, democracia burguesa que las élites nos hacen creer que vivimos, en donde nos hacen creer que somos importantes porque elegimos, cuando en realidad como puntualmente y de forma atinada escribe Jared Diamond un historiador, antropólogo, sociólogo y periodista estadounidense, en su libro Gérmenes, armas y acero, esto es una cleptocracia, la cual “es el dominio de los ladrones es el establecimiento y desarrollo del poder basado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político, el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes, debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico”.

No queremos que el estado solucione nuestras vidas, es más, no queremos que el estado se meta en nuestras vidas y el estado nos ha generado miedo a la organización, nos ha robado la confianza en el otro, nos ha hecho creer que el vecino es el delincuente, cuando los delincuentes de cuello blanco están en las más altas esferas del “poder” ejecutivo, judicial y legislativo. La norma debiesen ser los procesos asamblearios a nivel micro, es decir en los barrios, esto haría que el miedo a la auto organización se vaya dejando atrás, en los últimos años he conocido de cerca los procesos asamblearios que manejan los pueblos indígenas en toma de decisiones y en la construcción permanente de su autogobierno, por ejemplo y sin intención de idealizar, he conocido la forma de vivir y de convivir de los 48 cantones en Totonicapán, al entender y comprender el k´axk´ol, (vocablo k´iche´) algo que se traduciría al castellano como: servicio comunitario, mandar con el ejemplo, servir a la gente y no servirse de la gente.

Por todo la anterior insisto que, en esta sociedad basada en la cleptocracia votar sirve nada más y nada menos que para elegir a nuestros futuros gobernantes, entendido desde la visión de Proudhon y todo esto lleva al hartazgo que la gente mostró en la coyuntura recién vivida en Guatemala, en la cual la gente se organizó, quizá de forma consciente o inconscientemente, y se logró que la primera mujer vicepresidente, varios ministros en este país y el presidente, Otto Pérez Molina, renunciaran antes de que finalizara el mandato “constitucional” para el cual fueron electos, todo esto a partir de la auto organización, del poder y la fuerza que ejerció el pueblo, no porque el CACIF así lo haya dictado. A la gente, al parecer, le gustó la construcción de ciudadanía (¿burguesa?) que se gestó en los meses anteriores. Se demostró que las leyes burguesas sólo sirven para ser doble interpretadas y para mantener el statu quo, las leyes sirven para generar condiciones de vida paupérrimas, miseria, etc.

Por otro lado, los conservadores de pensamiento pregonaron que la coyuntura pasada, sólo generaría un rompimiento del orden constitucional, pero el orden constitucional se violenta desde que las “autoridades” elegidas por medio del voto, no son capaces, no quieren, o no les importa la educación, la salud, la seguridad y entre otras cuestiones elementales para proteger a la ciudadanía y proveer de una vida digna y justa a la mayoría de la población.

Es por todo lo anterior que pienso y expreso que, acá, en esta finca nos sobran leyes y nos sobra gobierno y me pregunto lo siguiente, cómo es posible que ese convenio social, llamado constitución de 1985, sea el ente legal que rige nuestras vidas, si mi generación no lo firmó, yo no decidí, ni fui partícipe en la elaboración de ese marco jurídico que norma mi vida, que norma mi cuerpo, mi conducta y mi biología, al igual que la vida de la mayoría de la población guatemalteca.

Aunque algunos no hayan percibido que la coyuntura pasada fue casi peligrosa para el sistema establecido y que la gente saliera a las calles, luego de años y años de terror institucional o terrorismo de estado, es decir, terror replicado y auspiciado por parte del estado, la familia, las iglesias, la escuela, etc., pienso que sí se sembró la semilla de la organización, aunque sea de forma efímera y espontánea y veo como resultado que en el largo plazo sea posible entonces, que la autogestión, la autoorganización, la solidaridad y el apoyo mutuo sean los ejes fundamentales en una sociedad utópica y ácrata, y sean manifestaciones legítimas y que esto nos insinuó de forma muy tenue que la gente si puede autogobernarse, y todo eso asusta y pone a tambalear a las élites conservadoras de este país, a la iglesia, a la oligarquía y las personas corruptas.

Por último, termino con esta vieja pero popular y actual pinta anónima de calle: “Reformar el estado es como perfumar la mierda…”. Pero le agregaría: ver a la gente en la calle fue esperanzador, se erizó la piel, las lágrimas de alegría brotaron a la superficie y estos sentimientos nos indican que algo acá, casi cambió y algo se movió y esperó que no se haya movido, para que todo siguiera igual.

[i] Doctrina e ideología política que acentúa de manera especial la necesidad de eliminar antes que todo al estado, o sea el dominio de la ley y de la autoridad constituida en todas sus formas, con el objeto de asegurar la máxima libertad al individuo y la posibilidad de desarrollar sus mejores facultades, como la voluntad y la capacidad de cooperar libremente con el prójimo. La anarquía es rebelión a las autoridades más sagradas. Definición tomada del Diccionario de Sociología. Compilador: Luciano Gallino. Siglo XXI Editores, quinta edición en español, México, 2008.

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Back to the Future (a la Tortrix)

Por: Carlos Fernández del Cid.

Pareciera que fue ayer cuando un novel candidato de bigote y escasos cabellos colochos, debatía con uno de los mejores oradores que han gobernado la finca bananera en un programa televisado que tenía como objetivo, servir de plataforma al gobernante de turno para visibilizar los magros logros del primer gobierno de la era democrática. En esa ocasión, no era una revista la que se blandía ante las cámaras, sino periódicos de la época con los cuales el entonces candidato Serrano Elías ponía en evidencia las falencias del gobierno “socialdemócrata” de Vinicio Cerezo Arévalo (sí, Arévalo como el que les arrebata el aliento a un montón aún décadas después de la ya extinta revolución y cuyos recaudos cada vez obran menos).

Algunos piensan que después de ese “debate”, a razón de espectáculo montado y con un guión urdido en algún lugar tan secreto, pero tan secreto como donde se elabora el boletín de la huelga de dolores, Serrano Elías remontó en las preferencias del voto ciudadano y llegó a la presidencia eso sí, vestido nuevamente de “gobierno socialdemócrata” por el partido Movimiento de Acción Solidaria –MAS-, con los resultados ya de todos conocidos.

Y que decir del proceso que le siguió en los que un pollo ronco de habida lengua y procedencia cuasi socialista pero candidato en un partido de fachos, se debatía con el rubio ex-alcalde con poca capacidad expresiva y de afamado carácter intolerante e hijo de las oligarquías mas rancias de Guatemala. En esa ocasión, los guatemaltecos cansados de los cantos de sirena de los movimientos “socialistoides” optaron por la derecha conservadora que colocó a uno de los gobiernos que sumió al Estado de Guatemala en la crisis económica irreversible producto de la privatización de las empresas estatales más rentables, pero manejadas de mala forma para que funcionaran ineficientemente.

Después, los guatemaltecos arrepentidos de haber metido la pata, volvimos a las urnas con poco entusiasmo y le dimos el país a Alfonso Portillo alias el Pollo Ronco, quien seguía blandiendo un discurso “socialdemócrata” en tierra de depauperados. Nuevamente, sabemos de sobra el resultado de esa elección y el costo para el desarrollo del país en el largo plazo.

Y aunque usted no lo crea, volvimos a las urnas y esta vez otro hijo de las oligarquías Oscar Berger alias el conejo, fiel defensor del Estado privatizador y fomentador de la desigualdad, disputaba la plaza presidencial con un hombre de lánguida figura, voz nasal y dificultad para hablar, nuevamente representante del discurso “socialdemócrata”.

Para ir resumiendo, esa vez ganó Berger-Stein (derecha con atisbos de neo izquierda conciliadora), luego gobernaron Torres-Colom (“Socialdemócratas clientelares 2.0”), seguidos por el infame Otto Pérez (derecha oligárquico corrupto-militar) y ahora el futuro se debate entre una Sandra Torres (“neo-Socialdemocracia 2.0 reloaded) y James Morales (derecha oligárquico cómico militar generation next)

Si Marty McFly fueran chapín, la máquina del tiempo no sería un DeLorean, pero sí un Honda Civic al estilo Pimp My Ride con aros cromados, escape tipo cherry bomb, con felpa en el tablero (faltaba más). Si ese Martin Mak Mosca (ya chapinizado el nombre), programara saltos en el tiempo cada cuatro años se toparía con un eterno loop en el que los guatemaltecos hemos decidido persistir, ese donde no hay futuro y repetimos incansablemente la formula de la desesperanza. Nos vería enfrascados en enconadas discusiones que no van a ningún lado, eso si disfrazadas de intelectualismo porque Guatemala no es un chiste como bien dicen muchos, pero si una tragedia en la que Socialdemócratas y Derechas Conservadoras han sido responsables. Me lo imagino regresando y tratándole de explicarle al doctor Emeterio Café lo jodido que está todo. Entonces urdirían un plan para ir al pasado y evitar que unas cuantas parejas engendren o evitar algunos asesinatos selectivos de intelectuales que pudieron ser la diferencia para Guatemala.

Ya de vuelta en la triste realidad, este 25 de Octubre sin importar por quien vote estará usted dando un paso para adelante y dos para atrás. Porque así viajamos los guatemaltecos en el tiempo, aunque no nos guste reconocerlo. ¿A poco piensa de verdad que uno u otra serán realmente diferentes en el poder cuando son producto del sistema que le acabo de resumir?

 @carlosfercid