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Nina Pacari: ¿Cómo comprenden la dominación los Pueblos Indígenas?: acerca de los gobiernos progresistas

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Nina Pacari. Fotografía: Tomada del portal de la Universitat de Barcelona. http://www.ub.edu/

Por Gladys Tzul Tzul [1]

 Entrevista con la Doctora Nina Pacari

  

“Las sociedades indígenas en el Ecuador y en toda Latinoamérica han comprendido las formas de dominación colonial y republicana, no se acomodaron a ellas. Siempre encontraron maneras para resistir y enfrentarla”.

Con estas palabras comienza la doctora Nina Pacari esta entrevista, que más bien, se convierte en un diálogo con las luchas políticas por la soberanía territorial de los pueblos indígenas de Guatemala.

Pacari, es kichwa, de Cotacachi. Doctora en jurisprudencia, líder indígena, ha integrado la Asamblea Nacional Constituyente, ha sido Vicepresidenta del Parlamento, Canciller del Ecuador, fue asesora y dirigente de Tierras y Territorios de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador – CONAIE y, con mucha alegría, recuerda su labor como abogada de conflictos agrarios en la Provincia de Chimborazo. Actualmente trabaja en la consolidación del proyecto académico denominado: Instituto para las ciencias Indígenas Pacari, ubicado en la línea imaginaría de la Mitad del Mundo, Caspigasi, Quito.

Gladys Tzul: ¿Cómo examina usted la contemporánea relación entre las sociedades indígenas ecuatorianas y el gobierno ecuatoriano? ¿Siguen siendo tensas?

Nina Pacari: En primer lugar, lo que los pueblos y los movimientos indígenas tenemos que conocer son las herramientas de los otros. Es decir, tenemos que tener claro la diferencia entre Estado y gobierno que, de modo general se suele confundir.

El primero alude a la estructura de organización de la sociedad mientras que el gobierno es transitorio y puede ser electo cada 4 años, pudiendo resultar triunfador candidatos de diferentes ideologías, sean de derecha, de izquierda, o los que se consideren progresistas.

Ahora bien, tenemos que tener a la vista la tensa relación inaugurada en 1492 y las dificultades que eso ha significado históricamente. En el caso concreto, refiriéndonos al actual gobierno del Ecuador, que se autodenomina “de izquierda”, o que otros le reconocen como “progresista”, actúa en un Estado que es conocido por el amplio reconocimiento de los pueblos indígenas y es un reconocimiento ganado en luchas, no otorgados por dádivas.

Sin embargo éste ha sido el gobierno donde más atropellos se han dado contra los derechos conquistados y contra nuestras luchas. Sin duda, la relación entre Estado y Pueblos Indígenas, o Pueblos Indígenas y gobierno, tienen que ser plenamente definidas.

Esta relación tiene que ser en igualdad, no de menosprecio a los pueblos indígenas como lo ha hecho el presidente Correa, negando la autonomía en el manejo de la educación intercultural bilingüe, judicializando la protesta social, encarcelando a dirigentes indígenas o tratándonos de: “cuatro emponchados, de cuatro emplumados, de infantiles, etc. etc”. Y nosotros nos interrogamos: ¿Es eso el progresismo? la pregunta está abierta y la dejamos para el debate. Todos podemos responderla.

Gladys Tzul: Usted dice que este ha sido un gobierno de atropellos contra las luchas y los movimientos indígenas ¿Qué forma cobran estos?

Nina Pacari: Por ejemplo la autonomía política que los pueblos tenían con respecto a la educación bilingüe, se está finiquitando. Los pueblos indígenas creamos en 1986 un sistema de educación bilingüe y este gobierno quiere mantenerlo pero bajo la rectoría de un ministerio de visión occidental, es decir desde la dominación. También, luchamos para que tuviéramos escuelas en las comunidades, pero ahora bajo la rectoría del ministro, se crean las Unidades del Milenio en la cabeceras parroquiales, a grandes distancias de las comunidades y eso ha provocado un alto índice de deserción escolar.

En esta misma línea de la educación, en el diseño del currículo de educación en el área de historia, se había incorporado el proceso de las luchas indígenas, la historia de la organizaciones indígenas, porque eso es parte de la memoria histórica de los pueblos, puesto que constituye la continuidad de la historia de los pueblos, pero el presidente considera que eso es politiquería y esa ha sido la razón para que el ministro, desde la óptica occidental, asuma la política de la educación intercultural bilingüe.

En lo que respecta a las competencias para administrar justicia por parte de los pueblos indígenas, quiero presentarlo a partir de un ejemplo: La Constitución del Ecuador en su Art. 171 señala que las autoridades de los pueblos indígenas tienen facultades jurisdiccionales y podrán resolver los conflictos según su derecho propio.

La Corte Constitucional, en contravía a la disposición constitucional, en el caso conocido como La Cocha, acaba de emitir una sentencia nefasta y vergonzosa; sentencia mediante la cual promueve el doble juzgamiento puesto que, si bien las comunidades ya juzgaron el delito de homicidio que cometieron unos jóvenes indígenas, la Corte Constitucional señala que dicho juzgamiento queda en el ámbito de lo social y cultural y dispone que en la justicia ordinaria se ventile el caso desde el punto de vista penal. Es decir, se impone la misma visión hegemónica del derecho positivo sin considerar el nuevo contexto jurídico-constitucional que reconoce derechos colectivos de los pueblos indígenas así como las facultades para administrar justicia haciendo uso de sus concepciones lo que da lugar al pluralismo jurídico. La Corte se ampara en un “peritaje” realizado por un “presbítero especialista en indios” que considera que las autoridades de los pueblos indígenas no tienen facultades para administrar justicia en casos relacionados con la vida. ¿Será esta la característica de un gobierno progresista?

Este gobierno que se define de izquierda y protector de la naturaleza, es el que da rienda suelta a la explotación petrolera en el Yasuní y como base fundamental de su política económica neoliberal define a la minería junto al petróleo como las bases sustanciales de su nueva matriz productiva.

Otra forma de atropello, hasta cierto punto sutil, es la pretendida desestructuración comunitaria de los pueblos originarios al incluir por la vía individual, a compañeros indígenas en espacios secundarios del gobierno, es decir, llama según su conveniencia, a algunos indígenas puesto que el gobierno considera que la relación con los pueblos indígenas se concreta en la relación individual.

Nosotros sostenemos que la relación tiene que ser considerando su ser colectivo, es decir con y desde los pueblos, en condiciones de igualdad y respeto, reconociendo a sus autoridades, sus nociones y propuestas conforme determina el Convenio 169 de la OIT y la propia constitución ecuatoriana y aquello, en estos ocho años de gobierno, no se ha dado.

Lo que le agrada al gobierno es que le digan que está haciendo cosas buenas, que ha mejorado las carreteras por ejemplo, pero esa es su obligación, para eso está administrando los recursos de los ecuatorianos, no nos está regalando nada y el Ecuador no es su hacienda. Más allá de lo dicho, los pueblos indígenas tenemos una propuesta política cuya sustancia se remite a la histórica relación Estado vs. pueblos indígenas.

Gladys Tzul: ¿Cómo resumiría usted la propuesta política?

Nina Pacari: Bueno, yo actualmente no estoy en la dirigencia, pero puedo decir lo siguiente:   Debemos tener claro el momento histórico-político que estamos viviendo, tanto más que ya han transcurrido más de 20 años del levantamiento del Inti Raymi (junio de 1990). En base a nuestra lucha, la actual Constitución define al Estado como Plurinacional, y ahora estamos al principio pero de otra manera.

Me explico: antes estuvimos al principio para plantear el reconocimiento de derechos colectivos y el cambio del modelo de Estado uninacional por plurinacional, ahora constan en la Constitución pero hay que trabajar sobre los mecanismos para su implementación. En esa línea, aplicando el principio de la plurinacionalidad, debe tener lugar el rediseño institucional, la redistribución presupuestaria, la libre determinación de los pueblos indígenas, el fortalecimiento de la justicia indígena, el manejo de la educación bilingüe e intercultural por parte de los propios pueblos, etc.

Al momento, estamos analizando en las comunidades sobre los alcances del Estado Plurinacional y el Sumak Kawsay a fin de que, al amparo de estos dos paradigmas, retomemos la conducción de la educación intercultural bilingüe con nuevas reformulaciones que involucren un mayor presupuesto y una devolución de la propiedad comunal que fue entregada al Ministerio de Educación para que invierta en la construcción de los centros educativos; que defendamos los derechos conquistados y que están siendo vulnerados; que afiancemos la soberanía territorial y alimentaria por la vía de la reconstitución identitaria y el fortalecimiento de la administración de la justicia indígena; que el Sumak Kawsay (economía comunitaria) al ser absolutamente incompatible con la explotación minera y petrolera esencia de la acumulación del capital, no sea manipulada ni vaciada por ningún gobierno; que la democracia comunitaria (decisiones colectivas de pueblos y ciudadanos) trastoque los límites de la democracia representativa-delegada en el cual son muy pocos quienes toman decisiones incluso de contenido adverso como ocurre con la Asamblea Legislativa.

Estamos rediseñando nuestras propuestas porque no solo es otra generación que esta viviendo los que problemas que históricamente nos afectan, sino porque también tenemos que actualizar y autocriticarnos, qué hicimos mal, en qué nos equivocamos.

Seguro que para muchos ecuatorianos el actual gobierno es catalogado así porque su discurso era otro en el que prometía respetar los derechos, ahora en cambio, a todos quienes hacen ejercicio de la sana crítica les persigue.

Gladys Tzul: ¿Que le gustaría decir a las mujeres y hombres que participan en luchas indígenas por la defensa soberana de territorios en Guatemala?

Nina Pacari: Que no nos desesperemos. Para visibilizar nuestro proyecto político como pueblos originarios, por la vía de los levantamientos del 90 y el 94 nos demoramos 30 años. En ese acumulado de fuerzas están los legados que nos dejaron nuestros ancestros. Que no perdamos nuestro horizonte porque nos debilitamos como pueblos y comunidades. Que no vayamos al son de algún gobierno nada más porque dicen que son progresistas o de izquierda.

[1] K’iche’ de Guatemala, doctorante en sociología por la ICSYH de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, adscrita al área de investigación: Entramados comunitarios y formas de lo político. Su tesis doctoral se denomina: Comunidad Indígena: Una genealogía de los sistemas de gobierno en Chuimekena’. Actualmente, vive en el Ecuador,  donde realiza una estancia doctoral sobre los levantamientos indígenas de la década de los 90 desde el Centro de Investigación de Movimientos Sociales del Ecuador. –CEDIME-.

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LA IZQUIERDA Y EL LARGO PLAZO


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Por Miguel Ángel Sandoval

Es una preocupación manifestada por algunos amigos luego de leer mi artículo sobre la unidad, las alianzas y el futuro. Pues se quiere establecer de antemano, si la unidad o alianza que se plantea, es estratégica o táctica, para el largo plazo o para el aquí y ahora. Me parece que ese aspecto es el menos relevante.

De manera general todas las expresiones de izquierda que dicen estar del lado de la revolución, de los cambios sociales, del socialismo incluso, han demostrado no tener la razón. Pocos pero sectarios, es un lugar común en la izquierda continental. Ni el pasado ni el presente justifican a ninguna expresión. Ni una sola de las organizaciones de la izquierda guatemalteca que conocemos puede reivindicar que tiene la razón. Los resultados políticos así lo indican.

En ello cuenta y mucho, la tendencia perversa a la creación de pequeños feudos o liderazgos sin mucha consistencia. Salvo la perseverancia. Por ello el desconocimiento de los movimientos sociales a los cuales en una vieja idea que se resiste a dar el paso de costado, se pretende dirigir, pues la vanguardia, se dice o piensa, siempre tiene la razón, o quienes fueron actores en la guerra (inevitable por cierto) creen que tienen los atributos necesarios para dirigir un proceso político de nuevo tipo.

Si vemos sin pasión lo que ocurre hoy día en las diferentes formaciones sociales y políticas, un hecho es claro: todas las expresiones políticas tienen origen en la guerrilla unificada. Ninguna puede reivindicar autonomía total, pues los principales cuadros provienen de este proyecto político matriz… Acaso algunos acentos son diferentes, pero el origen es el mismo. Se admita o no, se entienda o no, se reivindique o no.

El hecho de provenir en su mayoría de la vieja guerrilla no le adjudica la razón a ésta, por el contrario, debería de explicar las razones por las que ha habido en los años transcurridos desde la firma de la paz, una especie de migración desde sus filas, a la vida domestica o a engrosar otros proyectos, del tipo que sea. Es un tema de reflexión autocritico que se evade.

En resumen, lo que se expresa hoy día, es el fracaso de todas las expresiones políticas de la izquierda en hacer un movimiento amplio, solido, de futuro y ser en consecuencia, opción de poder. Todas, lo cual no es motivo de regocijo de nadie, están en peligro de extinción por sus malos resultados electorales y su alejamiento de los procesos sociales. Sin embargo todas reivindican la razón, aún si esta solo sirve para señalar a otras expresiones, pero no moviliza ni siquiera a sus afiliados. Por paradójico que parezca.

Otro tanto ocurre con las expresiones sociales, no todas por supuesto, que con agendas compartidas, intereses comunes, viven la dispersión por la presencia de liderazgos que a veces no lo son. Ejemplos de ello son organizaciones sindicales que teniendo como denominador común la defensa del salario, los derechos laborales y a libertad de organización sindical, viven una dispersión que no se explica. Igual con las organizaciones campesinas. En los dos casos, con el agravante de mesas pírricas de negociación con el gobierno y movilizaciones que salvo en alguna ocasión, se limitan a lo ritual.

2.- Es en con este contexto que escribí en las últimas semanas artículos llamando a la unidad o más amplia alianza, de las fuerzas de izquierda y democráticas, políticas y sociales, y lo único que escucho es el silencio y acaso los murmullos de la descalificación que se hace en privado, sin tener la altura ética de referirse de manera pública a una convocatoria de naturaleza política y sobre todo, publica. Me parece preocupante que las dirigencias de las organizaciones señaladas en las notas publicadas, no tengan ningún tipo de reacción política.

El silencio no constituye argumento político. El atrincheramiento doctrinario tampoco. Evadir temas políticos no le adjudica la razón a nadie. En todo caso solo se expresa las limitaciones teóricas, ideológicas o políticas. Con ello no se puede dirigir ningún proyecto político. Reitero mi llamado a los grupos de izquierda existentes para constituir una mesa amplia, plural, democrática. Es lo menos que se puede aportar al país cuya crisis hoy es pronóstico reservado.

Claro que me refiero a las estructuras existentes, con acción política pública, sea en el ámbito político o el social. Caso diferente es el de amigos o amigas, conocidos o no, que de alguna manera han expresado que el llamado que hago forma parte de algo que debe de discutirse y sobretodo, llevarse a la práctica, lejos de las cuotas partidarias o de organización particular, y lejos de una visión única. Que hay malas experiencias en el pasado, nadie lo duda.

Que el momento electoral no sea el más propicio, es también un hecho. Sin embargo, hay que dar los pasos necesarios y dejar claro que buenos resultados electorales permiten mejor desempeño en lo social y a la inversa; mejores desempeños en las luchas sociales dan más perspectivas en lo electoral.

Los artículos, sobre los que asumo la responsabilidad total, no son más que una suerte de diagnostico y un llamado a la reflexión y sobre todo, a la acción para encontrar, como señalo en uno de ellos, dos o tres puntos en común, que permitan abordar el tema electoral y las luchas sociales con una fuerza aglutinada, que tenga entre sus perspectivas un proyecto mínimo pero común.

Las próximas semanas las estaré dedicando a convocar, para conversar en un primer momento, con amigos, amigas, que comparten el cansancio de ver una izquierda en sus expresiones social y política, dispersa y creyendo ser poseedora de la razón cada quien en su esquina del aislamiento y la marginalidad.

HABLEMOS DE UNIDAD, ALIANZAS Y FUTURO

Por Miguel Ángel Sandoval

El planteamiento cobra cada día que pasa mayor valor. En particular luego de la victoria del FMLN en el Salvador y del PAC en Costa Rica. Son dos procesos semejantes y al mismo tiempo diferentes. Pero que tienen en común ser portadores de esperanzas para sus respectivos países. En El Salvador, el FMLN es reelecto. Si con Funes fue con un candidato externo, ahora con Sánchez Cerén es un candidato propio, histórico. Por ello su importancia política. En Costa Rica, es un proceso de acumulación de fuerza social desde la oposición que muchos que ahora integran el PAC hicieron a la imposición del TLC por parte de EEUU y sus aliados internos.

Estos antecedentes inmediatos han dado lugar en Guatemala, a un debate inicial que no puede dejar se reflexionarse. En dos platos el tema sería el siguiente: ¿Es posible la unidad de las izquierdas social y política en Guatemala? Creo que es posible. Y ello sin a acudir a analogías como la que plantea Mario Antonio Sandoval en Prensa Libre (9.4.2014), en una especie de comentario a un artículo de Manuel Villacorta, pues su planteamiento presenta dos dificultades. El primero es que ubica el tema en el ámbito ideológico sin percibir que la propuesta se trata sobre todo de un proceso de naturaleza política, electoral.

El segundo es que el vigor de las izquierdas es algo que pasa tanto por las formaciones sociales como por los partidos en sentido estricto. Es un amplio abanico que tiene en común mucho más de lo que parece a primera vista y mucho más que lo reducido que es el ámbito ideológico. Tiene razón, al señalar que Rigoberta o miguel Ángel Sandoval, formamos parte de la estirpe de Manuel Colom y Fuentes Mohr, y agregaría, Ricardo Ramírez, Rodrigo Asturias, Oliverio Castañeda, Alfonso Bauer, Rogelia Cruz o Nora Paiz,

Por ello mi apuesta para construir una amplia alianza político-electoral, vinculada a los procesos sociales, que tenga como plataforma temas país vinculados a la corriente de la izquierda, tanto a nivel nacional como internacional, y que tenga como uno de los referentes principales los Acuerdos de Paz de los cuales forme parte como negociador y que considero siguen manteniendo vigencia a pesar de la sistemática negativa a implementarlos.

Es obvio que las propuestas básicas tienen hoy en nuestro país dos o tres componentes indispensables. Hace falta un planteamiento serio sobre el tema de la seguridad ciudadana que vaya mucho más allá de los slogans de los últimos años. El mismo debe articularse con una política de empleo sin la caricatura del proyecto que actualmente debate el ministerio de economía, y que incorpore una posición clara y definida en contra de la corrupción que hoy nos asola como país y que tiene expresiones tanto en lo público como en lo privado, en lo político como en lo social; esto supone recuperar la ética en la política.

Los temas programáticos, que más adelante hare públicos, estoy absolutamente seguro que serán la columna vertebral de una alianza de las izquierdas que deberá ser una fuerza de alto impacto en el proceso político que ya dio inicio, de forma anticipada es cierto, pero que con la sabiduría y la experiencia de las izquierdas sociales y políticas, podremos llevar a buen puerto.

 En las izquierdas hay  más en común que diferencias de envergadura             

Al inicio de la semana santa hice pública una nota sobre la unidad de las izquierdas en sus más diversas expresiones como un proceso posible.  He visto no pocas reacciones a la nota de marras en la que decía entre otras afirmaciones, que las vertientes sociales y políticas de esta gran corriente, tenían mucho más en común que diferencias de envergadura. Por el contrario, los puentes naturales entre todas las expresiones posibilitaban el encuentro en un proyecto único que abriera esperanzas en Guatemala, como de manera reciente lo vemos en El Salvador o Costa Rica.

 La idea es proponer algunos puntos de naturaleza programática que seguro, serían el referente para que este proceso pudiera iniciarse sobre bases políticas reales, antes que personales o de las nefastas cuotas que solo han impedido el encuentro de todas las vertientes de la izquierda por una limitada visión de la amplitud que la misma debe tener y por la dificultad de entender que lo que entrampa los diálogos abiertos, transparentes y fraternos, es la existencia de cuotas de manera expresa o bajo la mesa de discusiones. Es la experiencia acumulada lo que me lleva a señalar este tipo de problemas.

Con ese propósito me parece que lo primero es establecer que los Acuerdos de Paz tienen vigencia, o si se prefiere, son la base mínima para abordar un proceso de unidad de la izquierda social y política. De manera resumida hay en los acuerdos  temas como la reforma tributaria globalmente progresiva, los derechos de los pueblos indígenas, una amplia reforma política que aún no llega, aspectos sobre la educación, el empleo y sobre todo, la participación democrática. La desmilitarización es un punto fuerte de esa agenda y la reforma de la justicia es igualmente otro  de los pilares de ese proyecto que vio la luz con al fin del conflicto armado.

Temas que no están considerados en los Acuerdos como pueden ser la minería de cielo abierto y otros megaproyectos o el impacto de la migración como un factor de primer orden en el análisis de la economía nacional. Y vinculado al tema de los megaproyectos mineros o de otra naturaleza, el desarrollo de las consultas comunitarias, más de 70, que ponen a la orden del día la visión que tenemos sobre la democracia en nuestro país. No se puede aceptar democracia de dos pisos.

Estos son los  temas que deben estar en el centro de cualquier proceso de unificación de las fuerzas sociales y políticas de la izquierda y corrientes afines en  nuestro país hoy día. Y junto con ello, una lucha sin cuartel en contra de la corrupción.  Es lo que nos corresponde hacer.

 El factor electoral

Una de las formas de medir el desempeño político de las distintas expresiones políticas pasa por el voto en las urnas. Si tienes votos tus posiciones se escuchan, se comentan y a veces se respetan. Si por el contrario no tienes votos, pues no te escuchan, nadie comenta lo que dices y nadie te respeta. Es la experiencia que puedo afirmar tengo, desde la firma de la paz a la fecha.

Es absolutamente falto de razón afirmar que las posiciones de “principios” te hagan tener la razón sobre el resto. Es igualmente cierto, que sin resultados electorales importantes, lo que vives es la marginalidad política. Además, no puedes incidir en las políticas públicas. Quien diga algo contrario a esta  afirmación esta fuera de contexto.

A menos que tengas una amplia presencia política o social, o procesos de democracia directa como las consultas municipales alrededor de la minería,  que haga que tus posiciones tengan influencia, presencia, y se ganen respeto sin tener resultados electorales. Quizás el ejemplo más claro es el del gremio magisterial. No participan en elecciones pero tienen un peso político social importante, que por cierto muchas veces no se entiende.

En otro nivel de análisis, lo que digan muchos líderes de la izquierda tiene el peso de su escasa presencia electoral, poca o nula participación en luchas sociales, limitada presencia en el debate nacional o en la falta de  incidencia política real.  Haber participado en la guerra del pasado, no convoca mayor auditorio. Todo queda en el ámbito de las fuerzas amigas,  dicho en otras palabras, entre amigos. Nada más.

Estas razones o evidencias, es lo que me llevan a plantear la unificación de todos los sectores de la izquierda, social y política en un amplio frente que al participar electoralmente, pueda tener un mejor desempeño  y  hacer salir a la superficie la fortaleza de una visión de izquierda que buena falta nos hace.

Aquí hay dos riesgos que hacer falta superar. Uno es la idea de que participar en elecciones es electorero y por lo tanto no merece nuestros esfuerzos. Otro, pensar que el aislamiento social y político es la garantía de que más tarde se podrá entender que teníamos la razón. Y finalmente, la política es concreta y hoy por hoy, solo la unificación de todas las izquierdas nos puede llevar a un estadio que no sea el de la marginalidad política en que las izquierdas vivimos.

El PAC de Costa Rica es fuerte porque gana votos. El FMLN  en el Salvador, es fuerte porque gana votos. Nosotros débiles porque no ganamos votos o muy pocos. Las realidades en Costa Rica o El Salvador son las mismas que las nuestras, o muy parecidas. ¿Hace falta más argumentos para decidirnos a buscar la unidad?

HAGO UN LLAMADO URGENTE

Como ciudadano integrante del movimiento revolucionario desde la juventud, es que hago un llamado apremiante. Sin duda es difícil hablar de la unidad o las alianzas de las izquierdas, sociales y políticas en periodo preelectoral. Ello porque antes de discutir sobre los temas de fondo se reduce la discusión a las cuotas. Así, hoy en varias organizaciones el tema es quien encabeza los listados nacionales o regionales y por supuesto, quien es candidato presidencial, vicepresidencial, y el resto de puestos de elección.

Pero como señalo líneas arriba, lo electoral es parte de las formas de lucha que se deben dar en una democracia representativa como la que existe en nuestro país. Con todas las limitaciones y dificultades, esa es la manera en que se participa en elecciones. Lo importante es abordar el proyecto político, las expectativas, las razones por las cuales se lucha unido o cada quien por su lado.

En esta perspectiva y con este planteamiento, me dirijo a los dirigentes de la URNG, WINAK, ANN, MNR, EG,  y las dirigencias sociales de movimientos con la importancia que pueden tener, FNL CNOC, Codeca, Cuc, CpO, entre otros muchos actores,  para abordar el proceso de unificación de fuerzas a efecto de tener un desempeño honorable en las próximas elecciones y que de paso, se pueda sacar a las izquierdas de su situación actual de marginalidad política.

Es un llamado serio y meditado, publico, el ahora estoy haciendo, pues me parece que no se puede por más tiempo, hablar de estos temas en secreto, con descalificaciones, con medias verdades, con mentirillas piadosas. Un buen desempeño electoral podrá mejorar la incidencia en las luchas sociales del más diverso cuño.

Creo que se puede intentar una mesa abierta, publica, democrática, para poder abordar tres puntos: las coincidencias programáticas mínimas, la amplitud de las alianzas o proyecto unitario, y como colofón, algunas de las principales candidaturas, sin cuotas y sin imposiciones.

Como se puede ver, es un planteamiento abierto, flexible, y sobre todo, realista.

Guatemala, mayo de 2014.

Nota. Mi correo personal es mszurdo@hotmail.com

 

LA IZQUIERDA EXISTE: ACOSTUMBRENSE.

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(OJO. Esta pendiente exponer con detenimiento los elementos programaticos basicos o minimos)

Por Miguel Ángel Sandoval

Me gusto un mensajito en Facebook, puesto por un amigo de las redes sociales. Creo que con buen juicio señala un tema al que muchos le sacan el cuerpo, por razones que no alcanzo a entender, en donde ciertos temores de los viejos juegan su rol. La vieja idea y el falso debate del fin de las ideologías no tienen ya más sentido. Las ideologías existen, y la principal separación es aquella que dice que las derechas y las izquierdas no tienen mayor cosa en común. Hace apenas unos meses, en un video callejero hecho en Brasil, dos muchachos decían de manera pedagógica, “hasta el precio del frijol es político” y hay propuestas de derecha y de izquierda. Nada más claro que eso.


Además, viene o mejor, ya estamos en un tiempo de las izquierdas. Ya dio inicio en El Salvador y en Costa Rica, para hablar solo de la región centroamericana.


Por supuesto que se trata de izquierdas diversas que tienen en común la idea de mejorar las condiciones de vida de las mayorías excluidas, de los pobres con respeto a las reglas del juego existentes. Pero ojo, no todas las reglas y comportamientos. Pues todo el paquete neoliberal y los ajustes del Estado que inician con el recorte de los gastos sociales debe terminar. Se debe fortalecer el Estado y dar paso a solidas políticas públicas de contenido social. Es la manera más firme, acaso la única, para disminuir las desigualdades.


La otra vía es la de una revolución hecha y derecha pero, por ahora, no hay las condiciones que se requieren. Que probablemente haya que trabajar para crearlas, pues no me quedan muchas dudas al respecto, pero por ahora, es la política de lo posible, es el tiempo de lo posible, sin renunciar a lo que por ahora parece imposible.


Por eso me pareció exacta la idea de que la izquierda existe y que hay que acostumbrarse ella, a su existencia, a su desarrollo y sobre todo, a su apuesta de futuro, que por supuesto contempla un gobierno dirigido por ésta.


Claro que se trata de una izquierda moderna, democrática, sin esquemas, con idea clara de qué es lo posible hoy en nuestro país y que sea, lo que se denomina posible, un referente contrario a la predica neoliberal de la derecha. En pocas palabras, si los neoliberales exigen disminuir el estado y las políticas públicas de contenido social, la izquierda debe apostar y luchar por el fortalecimiento del estado y de las políticas públicas de alcance social. Esa sola diferencia es ya bastante en países como los nuestros. En esa dirección van los esfuerzos que propongo a quienes quieran impulsar de esa manera y con esos objetivos la unidad de las izquierdas sociales y políticas…