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La Radio Comunitaria Libertad en la Comunidad de Población en Resistencia CPR “Salvador Fajardo”

La Radio Comunitaria Libertad en la Comunidad de Población en Resistencia CPR “Salvador Fajardo”

Mural que se encuentra en las paredes de madera de la sede de la radio comunitaria Libertad “La voz de la resistencia” al centro de la CPR “Salvador Fajardo” en el municipio de San Francisco en el departamento de El Petén.

Fotos: Rony Morales.

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“Todo está cargado en la memoria”: un museo para no olvidar

Amancio Samuel Villatoro  / Museo de la Memoria del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular

Amancio Samuel Villatoro / Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular

 Por Quimy De León y Nelton Rivera -Prensa Comunitaria-

…arma de la vida y de la historia[1]

“El engaño y la complicidad

de los genocidas que están sueltos,

el indulto y el punto final

a las bestias de aquel infierno.”

 

Pocos son los parques aún existentes en el Centro Histórico de la ciudad de Guatemala, El Sauce es uno de ellos. Para llegar hasta él basta con dirigirse hasta la primera y segunda avenida con primera calle de la zona 2, cerca del Instituto Normal para Señoritas Centroamérica – INCA.

En una de las esquinas hay una casa amarilla de adobe con techo de lámina que le da vida al parque.  Está habitada por una familia indígena, las mujeres colocan todos los días un puesto de comida. Los jueves, y sábados sin falta hay un farol rojo hecho con una pelota plástica que anuncia la venta de tamales y paches. Otro de los referentes de los alrededores son los baños sauna que dan movimiento a las cercanías al parque.

En esa misma cuadra está la casa 1-53 de la primera calle. Como otra cualquiera, la abre un portón corinto ancho y tiene el techo de dos aguas. Pero de común esta casa no tiene nada: en ella se da la cotidianidad del trabajo de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala –FAFG-, quienes le dieron espacio al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular, que se abrió  el 30 de enero del 2012, el mismo día en que en el año de 1984 desaparecieron a Amancio Samuel Villatoro.

Amancio ha aparecido: una decisión díficil e importante

Amancio Villatoro formó parte de las Fuerzas Armadas Rebeldes –FAR-, una de las principales organizaciones revolucionarias. También era dirigente de la Central Nacional de Trabajadores –CNT-  y del Comité Nacional de Unidad Sindical –CNUS- al momento de su desaparición.[2]

La mañana del 30 de enero de 1984, Amancio salió de su casa en la colonia Primero de Julio en Mixco, llegó al centro de la ciudad y cuando transitaba por la calle de la “Laguna” sobre la Segunda Avenida y 15 calle de la zona 1, fue interceptado y detenido-desaparecido.

Después de muchos años de búsqueda, los restos de Amancio fueron encontrados el día 3 de septiembre de 2003 a dos metros con veinte centímetros de profundidad.  Apareció junto a los restos de cinco personas más: Moises Saravia López, Sergio Saúl Linares Morales, Juan De Dios Samayoa, Hugo Adail Mérida, Zoilo Canales Salazar –la identidad de este último fue dada a conocer el 30 de enero del 2014.

La FAFG les localizó en la fosa IX mientras realizaban trabajos de exhumación en un cementerio clandestino ubicado el antiguo destacamento militar de San Juan Comalapa en Chimaltenango. Estas exhumaciones fueron realizadas junto con la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala –CONAVIGUA-, y  resultado de este trabajo, en 52 fosas clandestinas diferentesaparecieron las osamentas de 220  personas.

Para la identificación de Amancio la FAFG inició un proceso científico forense arqueológico,  luego antropológico y finalmente un análisis genético para confirmar su identidad. “Se tomaron las muestras, un fragmento de fémur derecho y dos piezas dentarias, de estas tres se analizaron dos”.  Para la prueba genética se tomaron tres muestras a sus familiares, que permitieron finalmente hacer la identificación:  a su hija Norma Carolina, su hijo Sergio Raúl y su esposa María del Rosario Bran de Villatoro. Con los tres resultados positivos, fue posible confirmar la identidad de Amancio 19 años después de su desaparición.

Norma Carolina y María del Rosario se encontraban en el cementerio de la Verbena el día ocho de noviembre de 2011. Recibieron una llamada telefónica desde la FAFG en la que les dieron la noticia que día con día durante años habían esperado: Amancio había aparecido, había sido identificado.

Cuando los restos de una persona aparecen años después después de haber sido detenido–desaparecido, para la familia se cierran las esperanzas más fuertes que guardaban: que apareciera con vida. Cuando no es así, llega entonces el momento de aceptar que está muerto, y lo que comúnmente ocurre es que necesitan darle sepultura para tener un lugar a donde visitarlo.

La familia Villatoro tomó una decisión trascendental: exponer la osamenta de Amancio. De ésta manera le permitirían al mundo entender la historia desde un memorial, desde un museo:

“La decisión era si cremarlo o enterrarlo en un cementerio. En ese momento lo hablamos con Fredy Peccerelli director de la FAFG y él nos permite utilizar un espacio dentro de la fundación.

El museo inicia en una fase vivencial muy difícil, que es la aceptación de los hechos. Lo más doloroso que se puede tener es la aceptación de que los hechos ocurrieron, es sumamente doloroso como familiares de desaparecidos, Nunca nos preparamos para el momento de encontrarlo, esto es lo que más preocupa, es difícil prepararse para el momento de encontrar a un familiar, pero estamos tratando desde el museo de preparar desde la experiencia propia de cómo vivir ese momento al encontrarlos.”

Visitando el museo

Por la decisión que tomó la familia y las gestiones que hicieron, los directivos de la FAFG les dieron un primer ambiente en donde están sus oficinas para que la familia materializara una de las decisiones más importantes de sus vidas, la de colocar y exhibir los restos de Amancio. Querían que este lugar fuera un espacio de recuerdo y de memoria colectiva, un espacio para no olvidar. Es una prueba contundente del terrorismo del Estado cometido contra 145 mil desaparecidos y desaparecidas durante el conflicto armado. Amancio ha aparecido y está ahí para contarnos su historia y a través de la de él, tenemos la posiblidad de conocer una parte de la historia del país.

Los muros de la casa están pintados de blanco, bajo un techo de dos aguas está el primer ambiente del museo. Cuando uno recién entra, lo primero que observa es la gigantografía con los rostros de 140 de las 183 personas que sufrieron desaparición forzada y que posteriormente fueron asesinadas como lo documenta el Diario Militar.[3]

En el segundo ambiente se encuentran cinco espacios que corresponden a las otras cinco personas que aparecieron en la misma fosa con Amancio: Moises Saravia López, Sergio Saúl Linares Morales, Juan De Dios Samayoa, Hugo Adail Mérida. La que falta es la de Zoilo Canales Salazar que acaba de ser identificado. En éste mismo espacio está una muestra fotográfica de Daniel Herandez-Salazar titulada “Revelación… El poder de la memoria en el país del olvido”, montada para el segundo aniversario del museo en el 2014.

En una de las paredes están las fotografías de Mario López Larrave, Manuel Colom Argueta, Oliverio Castañeda De León, Antonio Ciani García y Alberto Fuentes Mohr quienes fueron asesinados también por las fuerzas del Estado durante los años setenta y ochenta. Debajo de ellos aparecen las fotografías de Florentino Gómez López, Ismael Velásquez Ortíz y Edgar René Aldana Ruano, sindicalistas desaparecidos de la Central Nacional de Trabajadores –CNT-.

En el centro de otro de los ambientes se encuentra ubicada en la osamenta de Amancio colocada dentro de una urna de vidrio, hablándonos, dando su propio testimonio con su presencia . Detrás en la pared está expuesta la ropa que él llevaba  el día de su captura. El  pantalón con el que fue encontrado y un texto que escribió su compañera de vida

“El último recuerdo que tengo fue verlo vestido con un pantalón jeans marca Levis color azul y camisa blanca de manga corta. Esa mañana preparé y le entregué su ropa…”

María Del Rosario Bran de Villatoro.

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Una chispa para entender la historia

En el museo trabaja Salomón Estrada Mejía, que con su sonrisa amplia y franca recibe a quienes lleguen de visita. A través de sus palabras y sus relatos nos traslada hacia nuestra memoria reciente. Mediante una conversación amena contextualiza y narra la historia del país, principalmente los hechos ocurridos durante la década de los años ochenta.

Salomón paciente y detalladamente explica sobre el Diario Militar y la importancia de continuar empujando los procesos de esclarecimiento y búsqueda de los desaparecidos en Guatemala. Igual que la familia de Amancio, él ha dedicado más de 28 años a la búsqueda de uno de sus hermanos desaparecidos: Félix Estrada Mejía, quientambién aparece en este documento.

Desde que abrió sus puertas, el museo ha recibido muchas visitas de estudiantes de universidades del país, de educación media, también personas de los distintos movimientos sociales, sindicalistas del país como de los Estados Unidos, entre otros.  El libro de visitas está lleno de firmas y recuerdos de personas de Japón, Alemania, Suecia, Bélgica,  México, El Salvador etc…

De otros pueblos apoyaron para que Samuel Villatoro -uno de los hijos de Amancio- llevara fuera del país la experiencia del museo. Así, el caso de su padre y la lucha por la memoria ha podido darse a conocer en República Dominicana, Filipinas, Estados Unidos, México. Nestor -otro de los hijos- ha hecho lo suyo posicionándolo en Holanda, Bélgica, Brasil y muchas partes de los Estados Unidos.

El Museo cuenta con el apoyo de la FAFG para seguir contando con los espacios físicos de la casa y con aportes de amigos, familiares y la solidaridad que llega de otros lugares, peor desde su inicio se enfrentan a la dificultad económica para el funcionamiento. Samuel lo ve como un reto pero no como un obstáculo para continuar con el trabajo.

Lucía Cuevas ha aportado mucho con el documental llamado El Eco del dolor de mucha gente. Lleva con ella la mención del esfuerzo del museo en distintas partes del mundo junto con su documental”.

Este pequeño gran museo abre un camino y una esperanza para otras personas y se suma a los esfuerzos por la memoria y la justicia, en estos días tan convulsos en los que se hace imperativo no olvidar.

Décadas de preguntas sin respuestas

Este museo nace de la necesidad de hablar, de contar, de expresarse que tiene la familia Villatoro: Nestor, Samuel, Norma Carolina, Sergio y María del Rosario Bran. Esta familia, como otras cientos más en Guatemala, ha guardado por décadas silencio, ha esperado en silencio el momento en el que puedan saber qué pasó con sus seres queridos.

Cuando un familiar ha sido desaparecido, el tiempo transcurre lleno de preguntas sin respuestas  ¿Por qué? ¿En dónde están? ¿Quién les hizo esto? ¿Por qué se los llevaron? Vivir la experiencia de desaparición forzada es parte de experimentar el horror de la represión que mantuvo por décadas todo en silencio, ese mismo silencio que buscan imponer sobre el genocidio que niegan, a pesar que ya existe una sentencia histórica.

En la capital, como en otros lugares del país, muchas familias guardaron silencio, la historia no se contó, el miedo ha logrado contener la verdad y la memoria. Poco se ha contado sobre lo ocurrido a cientos de personas sindicalistas, estudiantes, obreras, por mencionar algunos sectores.

“Nos obligaron a ocultarlo, a mantenerlo oculto por muchos años, desde nuestra niñez y adolescencia casi por treinta años. Muchas veces por el temor a tocar un tema que hablarlo en Guatemala era casi sentencia de muerte.”

 “Es cuando aparece mi padre que decidimos romper con ese silencio y comenzamos a hacerlo mucho más público, decidimos dar a conocer su historia y la historia de más de 45 mil desaparecidos y aportar en la lucha de 45 mil familias para que continúen buscando a su ser querido.”

La importancia del museo tiene justo ese valor: mantener viva la memoria. Samuel, Salomón y los demás familiares de desaparecidos retan cada día al olvido. El museo muestra a la sociedad y al mundo la lucha por la memoria, por la justicia y que ojalá ésta alcance a los responsables de la desaparición forzada.

El Diario Militar

El Diario Militar es un documento desclasificado del ejército de Guatemala que apareció en febrero de 1999. Una persona se puso en contacto a Kate Doyle, una analista norteamericana que ha trabajado por años en archivos de seguridad de los EEUU. Durante una visita que realizo a Guatemala, ella recibió un documento de 74 páginas, escrito principalmente a máquina y con algunos apuntes hechos a lapicero, que también contiene las fotografías de algunas de las personas que fueron secuestradas y desaparecidas.

El Diario Militar contiene descrita la desaparición de 183 personas identificadas como miembros de tres de las cuatro organizaciones guerrilleras (Fuerzas Armadas Rebeldes – FAR, Partido Guatemalteco del Trabajo – PGT y Organización del Pueblo en Armas – ORPA)  ocurrida durante el gobierno militar del General Óscar Humberto Mejía Víctores. En la mayoría de los casos en este documento, el ejército describe cómo, cuándo y dónde fueron capturados, y en él aparecen las fichas de seguimiento de cada persona y el uso de códigos como “300” que significa que fueron asesinados extrajudicialmente “… en esencia era un registro militar de los desaparecidos”.[4]

Amancio Samuel Villatoro forma parte de los 183 casos de desaparecidos y desaparecidas entre los años 1983 y 1985 contenidos en el Diario Militar. Aparece en la página 18 del documento con el código Y-55. La Y significa que formaba parte de las FAR y el número de militante detenido de esta organización.

“Mi padre es una evidencia de lo que sucedió, una evidencia física de la responsabilidad del Estado y la confirmación de la participación del ejército y la policía nacional en la desaparición forzada de quienes aparecen en el Diario Militar”.

Las familias de 28  de las 183 personas que aparecen en el “Diario  Militar” demandaron al Estado de Guatemala ante la Corte Interamericana de los Derechos Humanos –CIDH- por ser responsable de desaparición forzada y, por tanto, por la violación de los derechos a la libertad personal, a la integridad personal, a la vida y al reconocimiento de la personalidad jurídica.

Visite el  Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular

Atención: De lunes a viernes de 8 AM a 4:30 PM.

Dirección: 1 calle 1-53 zona 2 Guatemala. Parque “El Sauce”.

 

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[1]León Gieco, canción “La memoria”

[2] Samuel Villatoro. Entrevista sobre su padre Amancio Villatoro. Guatemala año 2013. Los testimonios que siguen son de la misma entrevista.

[3]Cuarenta y dos de los casos restantes fueron puestos en libertad. Uno de ellos Álvaro Sosa quien logró escapar para poder salvar su vida.

[4]Kate Doyle en el Video documental Granito de arena “como atrapar a un dictador” de Pamela Yates marzo 2012.

2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia

Este año para quienes vivimos en Guatemala ha sido bastante significativo y trascendental, un pueblo valiente como muchos otros, tejió nuestra historia, abrió y escribió una parte de nuestra memoria colectiva. Con mucha dignidad lograron contar, sacar del silencio la barbarie vivida por ellos, por ellas y por todo un pueblo: El genocidio.

En el 2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia.

El 10 de mayo del 2013, la jueza Jazmín Barrios, presidenta del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo leyó ante el mundo la sentencia en donde se condenó a Efraín Ríos Montt quie fue presidente de facto entre marzo de 1982 y agosto de 1983. Esta condena es por ser responsable del genocidio perpetrado en contra del pueblo Ixil en calidad de autor. Fue condenado a 80 años de prisión, 50 por delitos contra deberes de la humanidad y 50 por genocidio.

Queremos rendir un homenaje al pueblo ixil, a través del aporte de varias personas que por medio de sus palabras, sus acciones, sus pasos, sus imágenes contribuyeron también a recuperar la memoria.

Visite la página aquí: Pueblo Ixil 
guate-genocidio

Mandela en los extremos de América Latina

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Foto: bayareaintifada.wordpress.com

 

Por Jesus González Pazos *

Suficientemente se han repetido y reiterado en estos días los cánticos y alabanzas a nivel mundial a la vida y obra de Nelson Mandela. No se pretende entonces en este escrito hacer una nueva semblanza de este, posiblemente, último gran líder popular. Al contrario, quisiéramos centrarnos en algunas consecuencias de su larga vida pero, especialmente, en los ecos e imágenes que su muerte ha provocado en el continente latinoamericano. Hacer un pequeño recorrido también por la importancia de sus ideas y el reflejo, con los avances y ausencias todavía visibles, de su lucha contra el racismo  y la segregación en esa parte del mundo.

Se han oído y se han leído desde las más sinceras alabanzas, generalmente aquellas más cercanas al sentir de los pueblos, hasta las declaraciones más hipócritas, generalmente aquellas en boca de los autonombrados líderes de la comunidad internacional. Todo el mundo, en alocada carrera, se ha visto impelido a la declaración de condolencias y de reconocimiento ante la muerte de esta humana figura. Muerte, hay que subrayar, natural y propia del proceso de la vida. Declaraciones, por contra y en muchos casos artificiosas, propias de aquellos quienes hasta hace unos pocos años ignoraban su lucha, tratan hoy todavía de invisibilizar algunos rasgos definitorios de su pensamiento político, o simplemente lo calificaban como terrorista.

Sin duda, la lucha contra el racismo, contra el apartheid, de Nelson Mandela traspasó las mismas fronteras de Sudáfrica para extenderse por todos los continentes. Hoy, esta lucha se sigue librando en tierra africana, pero también continúa presente y en sus aspectos más duros, en América Latina. Allá donde el racismo colonial se inició hace más de 500 años, hoy sigue presente pese a las aparentes independencias de hace casi dos siglos. Y esto, conjugado con el hecho de que precisamente en este continente, hoy se producen grandes avances en esa lucha por la dignidad humana que pareciera no tiene fin.

Serán dos de las múltiples declaraciones realizadas en estos agitados días las que puedan ilustrar en gran y mejor medida esto que afirmamos.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, en una evidente demostración de hipocresía política, ha afirmado que “Mandela es un símbolo de la lucha contra la segregación racial”. De una parte es necesario recordar que, desgraciadamente, Guatemala todavía hoy se podría calificar como uno de los estados-nación más racistas del mundo contra la mayoría de la población del país, de origen maya y xinca. En este país se libró durante 36 años la que algunos denominaron la última guerra maya, ya que esta población indígena fue el objetivo principal del genocidio practicado por el ejército guatemalteco. Todavía será en este año 2013 cuando se ha conseguido juzgar al ex-dictador Efraín Ríos Montt por las masacres cometidas bajo su dirección en los años 1982 y 1983. Y precisamente, en esos momentos el actual presidente guatemalteco era oficial del ejército en una de las zonas más golpeadas por la política de tierra arrasada. Sin embargo y a pesar de todas las evidencias, de todos los testimonios de los y las supervivientes, las maniobras fácticas consiguieron anular la celebración de dicho juicio y la condena emitida por genocidio. Por eso, a pesar del juicio y a pesar de los Acuerdos de Paz (1996) y su incumplimiento reiterado respecto al reconocimiento de derechos de estas poblaciones, hoy se sigue practicando el desprecio y marginación evidente contra los pueblos maya y xinca. Los poderes fácticos, así como los oligárquicos y políticos de Guatemala, hoy entregan el país al expolio de las transnacionales, violando continuamente los instrumentos internacionales de derechos humanos individuales y colectivos (Convenio 169 de la OIT y Declaración de Naciones Unidas de Derechos de los Pueblos Indígenas). Todo ello, en una clara muestra de segregación y racismo contra la mayoría de la población. Por lo tanto, las similitudes con el apartheid son más que teóricas y, por lo tanto también, las declaraciones laudatorias del presidente guatemalteco hacia Madiba no son sino un ejercicio más de cinismo político e insulto a la inteligencia.

La segunda declaración que queremos aludir para mostrar los extremos del continente respecto a la lucha emblematizada por Mandela, es la realizada por el presidente del estado plurinacional de Bolivia, Evo Morales Aima. Éste ha señalado, de forma escueta pero diáfana, que el ex-presidente sudafricano “simboliza la humanidad y la solidaridad”. Bolivia es uno de los países americanos con mayor porcentaje de población indígena, históricamente arrinconada y explotada, tanto por los 300 años de dominación española, como por los que se han dado en llamar casi 200 años de colonialismo interno. La independencia a principios del siglo XIX no supuso sino un simple cambio en las élites dominantes, pasando de las españolas a aquellas que no eran sino sus descendientes americanizados. Sin embargo, las estructuras políticas, económicas, sociales e incluso culturales se mantuvieron aferradas al racismo y discriminación extrema de las grandes mayorías indígenas. Y esto no ha empezado a cambiar sino hasta el año 2006 con la llegada al estado del actual presidente y de los movimientos sociales campesinos, de mujeres e indígenas. Es en este nuevo estado, no ya estado-nación sino estado plurinacional, donde se da la oportunidad por primera vez de hacer realidad en el continente americano el paradigma que encarnó Mandela, el paradigma de la igualdad política entre pueblos y donde sus mayorías (indígenas) puedan ejercer el poder, rompiendo con el colonialismo, el patriarcado y el racismo. Es evidente que toda esta situación, larga en siglos y en memoria, no puede revertirse en unos pocos años; es evidente, que se cometen errores y es evidente que se está aprendiendo a caminar, pero también es claro y diáfano que la lucha de Mandela, como símbolo de humanidad y solidaridad está más cerca del momento actual en Bolivia que del tiempo oscuro que todavía se da en Guatemala.

Así, el continente latinoamericano contiene, valga de redundancia, elementos centrales donde el mensaje teórico y práctico del pensamiento político de Nelson Mandela tiene todavía un largo camino por andar. Y por eso mantenemos que la muerte de este gran líder africano alumbra y abre también alamedas amplias por donde caminará el hombre y la mujer (los pueblos) libres. Al fin y al cabo, recordando  de alguna forma palabras de otro líder americano (Che Guevara), Mandela declaró en junio de 2008 que “donde quiera que haya pobreza y enfermedad, donde quiera que los seres humanos estén siendo oprimidos, hay trabajo que hacer. Después de 90 años de vida, es tiempo de que nuevas manos emprendan la tarea. Ahora está en vuestras manos”. Y en América Latina hay ya, afortunadamente, muchas manos dispuestas a continuar esta tarea.

 * Jesus González Pazos. Miembro de Mugarik Gabe y de la CODPI (Coordinación por los Derechos de los Pueblos Indígenas).

“Somos los jóvenes rebeldes”: promesa de una tarea pendiente

Fabian Campos[1] y Quimy De León -Prensa Comunitaria.

Portada de Sucesos en 1966.

Portada de Sucesos en 1966.

Hace ya casi 51 años que se fundaron las Fuerzas Armadas Rebeldes en Guatemala y con ello se inició una historia conflictiva, en más de un sentido. En ella se mezclan filias y fobias, recuerdos y reclamos, silencios y olvidos en los que afirmar cualquier cosa es el inicio de un debate muchas veces ríspido y casi siempre sin que se aclare aquello que motivó el debate. Esa situación no es incomprensible si tomamos en cuenta que, a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre los años de la guerra no es posible decir que se haya escrito aún la Historia. El intento más reciente es el libro editado por FLACSO Guatemala: Historia reciente 1954-1996. Tomo II La dimensión revolucionaria, y a los pocos días de presentado ya era blanco de fuertes críticas por lectores ansiosos de ver confirmada su propia versión.

Un ejemplo de lo que decimos es que aún hoy, no existe un consenso sobre la fecha de fundación de las FAR. Para algunos, como Carlos Figueroa, Guillermo Paz Carcamo y Arturo Taracena del libro ya mencionado, la fecha fue el 18 de diciembre de 1962, mientras otros dan al 7 de febrero de 1963 como día de fundación, por ser la fecha en que se deciden el mando y el lugar de ubicación de tres de los cuatro frentes guerrilleros -a pesar de que siempre se ha dicho que fueron tres. Tampoco existe un consenso sobre aquellos que pueden ser reivindicados como legítimos fundadores. La lista más completa de estos es la que menciona a Yon Sosa, Turcios Lima, Trejo Esquivel y Loarca Árgueta por el MR13; Bernardo Alvarado Monzón, Mario Silva Jonama, Carlos René Valle Valle y Joaquín Noval de parte del PGT; y a Roberto Lobo Dubón, Roberto Taracena Samayoa, Horacio Flores, Enrique Paz y Paz y Carlos Estrada por el Movimiento 12 de abril.

Durante Entrenamiento en el manejo de armas entre campesinos de la región.

Durante Entrenamiento en el manejo de armas entre campesinos de la región.

Al presentar esta lista de fundadores estamos dejando fuera a Rolando Morán -quien según estos autores sí estuvo en dicha reunión, pero que no es mencionado en ningún otro texto-, y corrigiendo el nombre del presidente de la AEU, pues para ese libro se llama Mario y no Carlos Estrada, como es en realidad. Y, de la misma manera, nos ponemos en el peligro de ser señalados de falsarios, al no incluir varios nombres de gente que estuvo en dicha reunión pero no en las discusiones -por ejemplo, aquellos que formaron parte del equipo de seguridad de la reunión. Nos hacemos entonces blanco de las críticas que se hacen a las versiones que tienen como centro a los dirigentes y no a las bases, como si la historia la hicieran los grandes hombres y no los pueblos.

Si en un hecho concreto y limitado como éste se pueden ver las disputas existentes -de las cuales no mencionamos todas por supuesto-, podremos imaginar las que se siguen referidas otros momentos claves de lo que se ha llamado la primera etapa de la lucha armada en Guatemala. El rompimiento con el 13 de noviembre, la creación del Centro de Dirección Revolucionaria, la disputa entre las FAR (incluyendo la FGEI y la Resistencia) y el PGT respecto al gobierno de Méndez Montenegro, la muerte o asesinato del Comandante Luis Augusto Turcios Lima, el problema de la sucesión en el mando, las sordas disputas por el control del poder al interior de la organización, los sucesivos intentos de reunificación con el 13 de noviembre y el PGT, la expulsión de los guatemaltecos que se entrenaban en Cuba, la degradación y posterior expulsión de Cesar Montes, el nuevo mando de la guerrilla y las disputas internas que llevaron a la desmovilización de la FGEI, el impacto de la represión desatada por el gobierno guatemalteco tanto en la montaña como la ciudad, y la búsqueda de un nuevo horizonte para las FAR en los años 70…..

El guerrillero Yon Sosa en 1967

El guerrillero Yon Sosa en 1967

¿Por qué es tan complicado escribir una historia sucedida en tan breve periodo -1963-1967? Ya hemos mencionado algunas causas, pero hay otras que son también importantes desde el punto de vista académico. El primero es que esas FAR son una guerrilla prácticamente ágrafa. Son pocos los documentos públicos y aunque su calidad sea muy buena, para iniciar la comprensión nos hacen falta documentos internos que puedan confrontar, validar o desechar las afirmaciones vertidas en ellos. Existió una distancia enorme entre lo que se hizo público y las condiciones reales de discusión y las correlaciones de fuerza. Nos hace falta un texto que presente y confronte esos documentos públicos con, por ejemplo, los documentos internos capturados por las agencias de seguridad e inteligencia del gobierno guatemalteco.

Un segundo elemento es que se toma como verdad grabada en piedra lo que se ha escrito sobre el periodo, sobre todo lo que se escribió en el momento mismo de los sucesos, como “documentos históricos” en un sentido positivista. Poco se ha avanzado en la crítica de esas fuentes, señalando que quien los redactó plasmó en ellos no la realidad sino su realidad, cargada de sus prejuicios y expectativas. Tomar los documentos y escribir la historia de las FAR a partir de los documentos del PGT, para reivindicar al propio partido, o hacerla tomando solo los documentos de la FGEI para denostar a los comunistas guatemaltecos -por poner dos ejemplos- es repetir las disputas ideológicas de ese momento, además de aportar poco a esclarecer el tema.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

Una tercera razón es que son pocos los testimonios publicados al respecto. Pero aún estos pocos testimonios están llenos de recuerdos y olvidos, de cosas que se desestiman porque no las vivió presencialmente el testimoniante o porque niegan o cuestionan el propio recuerdo o la elaboración explicativa que ha hecho el autor o autora para la derrota de ese primer periodo.

A pesar de esas dificultades, creemos que no sólo es necesario reflexionar sobre la primera etapa de la lucha armada en Guatemala, sino que es una obligación para todos hacerlo. Para los viejos militantes de esa década, para aquellos que en los setenta y ochenta se sumaron a la lucha por una Guatemala diferente en alguna de las organizaciones político-militares –muchos de ellos saber o entender los motivos del fraccionamiento del movimiento revolucionario-, para los académicos. Y primordialmente para aquellas generaciones que aunque no vivieron el conflicto, están en buena medida determinados por sus resultados.

Un baño cerca de las armas, Guatemala, 1966.

Un baño cerca de las armas, Guatemala, 1966.

Es por ello que es lectura obligada el libro Somos los jóvenes rebeldes que ahora presenta Pablo Monsanto, comandante de las FAR durante casi 20 años. En su libro, sin duda, deberá de tocar los temas que he mencionado y otros muchos más. Seguramente será criticado duramente por unos y reconocido por otros tantos. Es necesario leerlo desde las inquietudes acá expresadas: se tendrán que buscar los conflictos de la memoria, confirmar datos, cuestionar otros, separar el recuerdo del hecho, el hecho de la valoración a posteriori, criticar –en el sentido académico- sus fuentes; pero siempre aportará a la comprensión de ese periodo de la historia reciente.

Para las jóvenes generaciones será primordial leerlo, pues el libro aporta elementos para entender aquellos momentos y circunstancias vistas desde los ojos de hoy.  Y si, más allá del testimonio y las anécdotas, nos permite entender la complejidad de los procesos económicos, sociales y políticos que generaron las condiciones para que un grupo de personas, con todas sus contradicciones, aciertos y desaciertos se decidieran iniciar la aventura heroica de enfrentar y tratar de cambiar el sistema y la sociedad guatemalteca llena de privilegios para unos y exclusiones para las mayorías.

Foto original de César Montes y la guerrillera Rosa María. Fue publicada “con el comandante Montes sin la guerrillera Rosa María ,Guatemala, 1966.“

Foto original de César Montes y la guerrillera Rosa María. Fue publicada “con el comandante Montes sin la guerrillera Rosa María ,Guatemala, 1966.“

Será un libro necesario en la medida en que aporte a la autocomprensión de la izquierda guatemalteca en los momentos que hoy vive. Será útil si los elementos que presenta contribuyen para que esta izquierda, hoy sin norte y desfondada, tenga la posibilidad de encontrarse con sus raíces y sus logros: en efecto, no se construyó la sociedad socialista que se proclamaba, pero esas luchas transformaron radicalmente al país: ése es un legado innegable de la izquierda.

La expectativa sobre este libro es que nos pueda dar la oportunidad de leer la historia desde uno de sus protagonistas y que pudiera posibilitar una lectura desde una profunda autocrítica de las prácticas pasadas y que, algunas, se siguen manteniendo hasta hoy.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

 

Pablo Monsanto “La intención es dejar constancia”

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En una entrevista que hicimos a Pablo Monsanto en el marco de la presentación de su libro “Somos los jóvenes rebeldes. Guatemala Insurgente” nos cuenta las motivaciones que tuvo para escribir y algunas de los aportes a la comprensión de la memoria y la historia que podemos encontrar en él.

Pablo Monsanto se involucró en la lucha revolucionaria desde los 15 años, fue comandante de la organización revolucionaria Fuerzas Armadas Rebeldes – FAR y fue parte de quienes firmaron los Acuerdos de Paz, después de ésta etapa se ha dedicado a la lucha político electoral en el partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca – URNG y Alianza Nueva Nación -ANN.

La memoria frente a nuestros ojos

El libro, es un relato analitico, está escrito en el presente histórico. Está escrito en tercera persona, yo no quise hablar de mi como que era el centro de todo traté de ser lo más objetivo posible ubicando el papel que yo jugué. El libro no tiene sesgo de querer dañar la imagen de alguien en particular, simple y sencillamente relata los hechos y en que contexto se dieron. En el libro encontrarán muchas anéctotas y fotografías.

Quienes han leído el libro, piensan que el libro tiene elementos que pueden ser analizados desde el punto de vista sociológico, tiene caracteristicas muy particulares pues describe el medio geográfico, dará una idea de el marco en el que se desarrolló esa lucha. El libro abarca desde 1963 que fue el momento en el que la guerrilla Edgar Ibarra se instaló en la sierra hasta 1967.

Escribí en base a textos autobiográficos de otros protagonistas del período como Juan Cofiño y “Daniel“ que recientemente murió. Acordamos que yo escribiría un libro en donde relataría lo que había pasado. Entrevisté a varios compañeros como “Emilio”que aun vive, Juan Cofiño y Daniel que murió hace dos años, algunas cosas también las conversé con César Montes. Todo esto para poder refrescar algunos datos y algunos hechos.

Me tomé la tarea de escribir el libro con la experiencia que yo tenía de escribir y con la capacidad de investigar y de análisis que he tenido en toda mi participación revolucionaria. También hice trabajo de hemeroteca tanto en Guatemala como en México, para obtener fotografías entre otras cosas. Hice esfuerzos en tratar de obtener información por otros canales y otros medios, que fue bastante díficil.

Al inicio de escribir el libro, se me puso un poco complicado y lo que hice fue publicar algunas partes como folletos, hay dos partes del libro que así las publiqué, para empezar dar a conocer algunos elementos y vi que este tipo de relato tenía aceptación en general.

Entonces ahí tomé la decisión de dedicarme a escribir el libro. Pero como lo hacía solo, solamente hubo una compañera que me ayudaba a revisar redacción y ortografía, me llevó un tiempo, todo esto fue en el año 2008. A partir de eso empecé a leer todo lo que habia en la hemeroteca, para darle la interpretacion correcta y utilizar los elementos como argumento para poder decir las cosas que se dicen en el libro. En una oportunidad llevaba escrito 90 paginas y el USB se me arruinó, tuve que parar un tiempo, me golpeó mucho y volví a reconstruir todo, ésto fue bastante díficil.

La intención es dejar constancia de lo que fue esa etapa de lucha de la guerrilla en el oriente del pais. Nos hemos dado cuenta que hay otros escritores y que hay opiniones que no reflejan la realidad, creímos que era necesario aclarar algunas cosas.

Además porque la propaganda enemiga ha sido tan fuerte que incluso ha calado en algunos sectores de la izquierda que se lo han creído, esperamos que aporte elementos para entender la historia y que las cosas que se dicen, no necesariamente fueron así. Por ejemplo la idea que crearon de la guerrilla en general, principalmente sobre la del oriente el pais, en concreto la de la Sierra de las Minas.

Ésta guerrilla nunca llego a tener más de cien hombres. La imagen que daba la derecha y el ejército y sus aliados internacionales era que nosotros eramos una fuerza militar muy grande que había que combatir con todo. En el libro relato cómo al principio eramos veintiuno, al año nos quedamos solo siete, de esos siete costó muchísimo crecer para que a los dos años pudiéramos llegar a tener cuarenta hombres dentro de la guerrilla. La actividad que la guerrillia desarrollaba creaba un ambiente y una imagen que no correspondía a la realidad.

Por otro lado, los problemas internos de la guerrilla nunca se dieron a conocer, muchos de esos problemas  se reflejan hasta este momento. Algunos eran por la influencia internacional y por la disputa que hubo siempre dentro del movimiento revolucionario por la conducción, por la dirección y el papel que la guerrilla debía jugar, ésto estaba relacionado con la posición que Cuba jugó en relacion a America Latina, eso esta bien claro en el libro.

Nadie se imagina que la guerrilla al estar tres meses en la montaña ya, una cuarta parte pidió su baja, ya no querían estar en la guerrilla. Esos elementos pueden ayudar a comprender lo que pasó y los grandes errores que se cometieron, éstos fueron principalmente de carácter politico no de carácter militar, aunque lo militar siempre fue muy díficil.

Por último el libro da una serie de conclusiones en el que se establece claramente que la concepción con que se empezó a trajabar la construcción del movimiento guerrillero guatemalteco era equivocada, eso lo demostró la práctica. Tratar de importar una concepión y aplicarla de manera esquemática y mecánica a la realidad guatemalteca tuvo un costo muy alto, para el pueblo de guatemala, para los revolucionarios y que todavia se refleja hoy en el movmiento revolucionario. Lo que pretende el libro es hacer un análisis y llamar la atencion en el sentido de que no se sigan cometiendo los mismos errores que se vienen cometiendo desde 1960 hasta la fecha.


[1] Investigador sobre guerrillas en Centro América y maestro en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Autónoma de México.

* Fotografías: “Rodrigo Moya UNA MIRADA DOCUMENTAL“ Alberto del Castillo Troncoso. Ediciones El Milagro. Instituto de Investigaciones estéticas/Universidad Autónoma de México UNAM. La Jornada. Primera Edición 24 de octubre de 2011.