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La Caravana por el Buen Vivir en Monte Olivo

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Por: Rony Morales UVOC/Prensa Comunitaria.

Monte Olivo se encuentra en el municipio de Cobán -Alta Verapaz-, en el territorio del pueblo Maya Q’eqchi’. Las comunidades que se encuentran a lo largo del recorrido del Río Dolores decidieron desde hace varios años atrás fortalecer la lucha por la tierra y la defensa del río, especialmente frente a la explotación laboral, el despojo de la tierra y el saqueo de los bienes naturales. La problemática en esta región se agudiza con la compra por parte de la empresa Hidroeléctrica Santa Rita, S.A  de una parte de la finca del mismo nombre, para la construcción del proyecto hidroeléctrico Santa Rita, que pretende producir 19.47 MW sobre las aguas del río Icbolay. Este proyecto no es el único: la empresa Hidroeléctrica Raaxha, S.A, tiene planificada la construcción de otra planta hidroeléctrica más.[2] Además de estos dos, se encuentra el proyecto Central Rocjá Pontilá,de la empresa Proyecto de Desarrollo Integral Pontilá S.A.[3]

En el marco de lucha y resistencia, por medio de los colectivos Ceiba, ASOMADIC y UVOC, llega la  Caravana Mesoamericana por el Buen Vivir, que escogió Monte Olivo como una de las comunidades a visitar en un recorrido que dio inicio en Morelos –México-, pasando por diferentes pueblos que luchan, resistente  y recuperan la madre tierra.

La Caravana del Buen Vivir es una red de intercambio de experiencias, diálogos y aprendizajes; un proceso de soluciones a las problemáticas constantes del medio ambiente. Por eso decidieron trabajar en colectivos en acción por el buen vivir, para realizar diferentes tareas de gestión y comunicación que comenzaron a hacer germinar la semilla

Caravana Mesoamericana para el Buen Vivir de los Pueblos en Resistencia llega a Monte Olivo, territorio Q´eqchi´ donde las personas dependen del rio Dolores, sus bosques y la tierra para la subsistencia de esta comunidad. Este intercambio mutuo entre naturaleza y los seres humanos se ha visto amenazado  y se ha vuelto más difícil, ya que empresas que buscan quedarse con los recursos naturales han buscado saquear esta tierra y expulsar a sus habitantes.

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Durante la estancia de la caravana se dieron talleres de tecnologías socialmente apropiadas, donde construyeron un bicimolino, un bici-desgranador y una bici-licuadora que quedaron a la disposición de la comunidad para su uso.

 Así mismo, compartimos un taller de baños composteros, que evitan el drenaje y usan los desechos para abonar la tierra: una tecnología útil en una zona afectada por la privatización y contaminación de las aguas y las tierras.

Por parte de medios, se realizaron los talleres de TV comunitaria y fotoperiodismo comunitario, en el cual se habló a los participantes sobre la importancia de empoderarnos de las nuevas tecnologías de documentación, difusión y de redes sociales además de compartirles los conocimientos básicos y técnicos para tomar una fotografía y escribir un boletín de prensa, y hacer una programa de T.V con el fin de que ellos mismos escriban su propia historia y realicen contenidos desde su cosmovisión

 La radio caravana comunitaria en Monte Olivo, donde se cree que la comunicación popular es fundamental en las luchas por la autonomía, la justicia social, y la dignidad con la participación activa y consecuente de las mujeres, niñas, niños, jóvenes y los ancianos de la comunidad; gestando allí mismo el sueño de un centro autónomo de aprendizaje y conocimiento.

Ésta es una de esas maneras, las familias de Monte Olivo no sólo van encontrando la fuerza a través de la solidaridad para continuar con su lucha, sino también para mostrarle al mundo que donde la avaricia y el odio ponen sus botas, los pueblos que defienden la vida logran que vuelva la primavera.

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La Comunidad Monte Olivo, Carlos Guitz y la defensa del río Dolores

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Por Nelton Rivera y Rony Morales.

La Aldea Monte Olivo se encuentra en el municipio de Cobán Alta Verapaz, en el territorio del pueblo maya Q’eqchi’. Las comunidades que se encuentran a lo largo del recorrido del Río Dolores decidieron desde hace varios años atrás fortalecer la lucha por la tierra y la defensa del río, especialmente frente a la explotación laboral, el despojo de la tierra y el saqueo de los bienes naturales.

En el marco la lucha organizada que hacen las comunidades Q’eqchies es que Carlos Isaías Guitz Pop sufre un atentado armado el 8 de noviembre del 2013, a partir de entonces Carlos debe usar una silla de ruedas, él quiere caminar de nuevo, su estado a pesar de ser difícil no le borra el deseo de realizar el servicio comunitario y de continuar en la defensa del río.

En estas comunidades hay problemas serios con la tierra, Leonel Ponce un terrateniente local reclama la posesión de una de las fincas, él junto a Sandio Ponce y Carlos Ponce dos de sus hijos son señalados por los comunitarios de ser los responsables de las amenazas, agresiones, atentados armados, y asesinatos que han ocurrido.

“Cinco personas de la comunidad 9 de Febrero del municipio de Cobán Alta Verapaz resultaron gravemente heridos por arma de fuego luego de ser agredidos por uno de los hijos de Ponce Ramírez. La comunidad 9 de febrero está organizada en defensa del territorio y el agua, se oponen a la instalación del proyecto hidroeléctrico de la Empresa Hidroeléctrica Santa Rita.

Augusto Sandino Ponce llego a la comunidad 9 de Febrero a las 9:30 de la mañana, con la intención de desalojar violentamente a las familias Q’eqchi’s que viven en esta comunidad, al no lograr su objetivo abrió fuego contra hombres y mujeres hiriendo a 5 personas, 4 hombres y 1 mujer, denunciaron pobladores que un joven llamado Víctor Cuc uno de los comunitarios que se encuentra gravemente herido está agonizando.”[1]

La problemática en esta región se agudiza con la compra de una parte de la finca por parte de la empresa Hidroeléctrica Santa Rita, S.A para la construcción del proyecto hidroeléctrico Santa Rita que pretende producir 19.47 MW sobre las aguas del río Icbolay. Este proyecto no es el único la empresa Hidroeléctrica Raaxha, S.A, tiene planificada la construcción de otra hidroeléctrica más.[2] Además de estos dos se encuentra el proyecto Central Rocjá Pontilá, de la empresa Proyecto de Desarrollo Integral Pontilá S.A.[3]

La familia Guitz Pop

Carlos Isaías Guitz Pop nos habla del papel de su comunidad, el pueblo Q’eqchi’, su familia en la resistencia y la lucha por los bienes naturales: “Mi familia se incorporó fuertemente en esta lucha organizada, es en el contexto de esa defensa de la tierra que varios años atrás el finquero vendió la tierra a una empresa, y esta inmediatamente quiso construir una hidroeléctrica.”

Es originario de Yaxcabnal, junto a su familia tienen una casa de madera, la construcción es sencilla, el piso es de tierra y el techo de lámina en algunas partes y hoja de palma en otras, afuera de la casa se ve la milpa ya crecida y varias matas de plátano. Es el tercer hijo de once que nacieron del matrimonio de Gerardo Guitz y Margarita Pop.[4]

“Nosotros como familia somos conocidos por la lucha que hacemos por el agua y por el río Dolores, la empresa en ese sentido nos conoció a mí y a todos mis hermanos, incluso a mi hermano que resulto herido.”

Carlos Isaías tiene 29 años de edad, aún no ha formado su propia familia, él tenía la responsabilidad de cuida de la familia Guitz Pop completa, su padre falleció hace 10 años, y él asumió la responsabilidad de ser la cabeza de la familia, luego del atentado armado no ha podido resolver todas las necesidades de la familia.

“Nos indigna lo que sucedió con Carlos, porque él es activista de la lucha por el agua en nuestra comunidad, lo que desanima a Carlos es el poco apoyo que está recibiendo, no ha tenido apoyo psicológico, económico. Sus condiciones físicas ahora le limitan asumir todas sus responsabilidades. Lo más complicado son los gastos de manutención de él y al mismo tiempo el de toda la familia, a pesar de todo esto Carlos sigue luchando por defender el agua del río Dolores.”[5]

Dos años ha pasado Carlos Isaías en tratamiento y recuperándose la lesión, en breve podría comenzar a caminar nuevamente, levantarse de la silla de ruedas es la principal motivación para recuperar el trabajo, materializar sus sueños pero fundamentalmente para continuar impulsando en el territorio la defensa de los derechos colectivos, la tierra y el agua del río Dolores.

Que sucedió el 8 de noviembre del 2013

La vida iba a cambiar radicalmente para Carlos Isaías, el atentado armado en contra de él, su hermano y otros comunitarios sucedió durante uno de los desalojos ilegales que realizo el finquero (David Leonel Ponce Ramírez y sus dos hijos; Augusto Sandino Ponce y Carlos   Ponce) en una comunidad cercana a la de Monte Olivo, recuperada por 25 familias Q’eqchi’.

En ese lugar el terrateniente reconoció a mi hermano y disparo directamente en contra de él. El finquero sabe bien que nosotros somos quienes estamos defendiendo el agua e impulsando la lucha para defender el río Dolores de las hidroeléctricas.

La comunidad mantiene turnos para vigilar y proteger a la población, en uno de esos turnos apareció Sandino Ponce en la comunidad, ahí se encontró con Carlos, en esa conversación se le explico que la comunidad defiende el agua, y que la gente no quiere que ninguna empresa la mal use y la contamine. El finquero simplemente se retiró del lugar.

En otro momento, el 8 de noviembre del 2013 dentro de una de las fincas cuando la gente estaba haciendo una recuperación de la tierra apareció Sandino Ponce con su seguridad, es en ese momento cuando sufren Carlos Isaías el atentado armado.

“Miren ahí está la gente de Monte Olivo, así que disparen en contra de ellos, porque esa gente de Monte Olivo es la que está jodiendo” fue la voz de mando que escucharon todos.

Es en ese momento cuando comienzan a dispararle, es un milagro estén vivos junto con su hermano Julio Cesar, fueron más de 40 cartuchos los que fueron disparados en ese momento, “escuchamos como las balas hacían bulla y pasaban sobre nosotros, no sabemos si en realidad todas las balas las dispararon directamente en contra de nosotros, pero una de ellas fue la que ingreso en su espalda.”

La bala ingreso por su espalda y afecto severamente la medula espinal. Dos años después del atentado la familia Guitz Pop busca hacer justicia por los atentados sufridos.

[1] Prensa Comunitaria. Heridos comunitarios Q’eqchi’s por oponerse a la empresa Hidro San Luis. 7 de abril 2014. https://comunitariapress.wordpress.com/2014/04/07/heridos-comunitarios-qeqchis-por-oponerse-a-la-empresa-hidro-san-luis/

[2] Ministerio de Energía y Minas. Dirección General de Energía, Departamento de Desarrollo Energético. http://www.mem.gob.gt/wp-content/uploads/2012/05/LISTADO-DE-HIDROELECTRICAS-MAYORES-DE-5-MW-X-ESTADO-22112012.pdf

[3] Luis Solano. Hidroeléctricas en la cuenca del río Icbolay: entretelones de la hidroeléctrica Santa Rita. Guatemala 2013. http://www.albedrio.org/htm/otrosdocs/comunicados/EnfoqueNo31HidroelectricaSantaRitaDiciembre2013.pdf

[4] Comunicado. Asociacion Maya para el Desarrollo Comunitario ASOMADIC.

[5] Rony Morales. Entrevista a hermano de Carlos Isaías Guitz Pop. Comunidad Monte Olivo en Cobán Alta Verapaz. Guatemala 12 de noviembre 2015.

 

Alta Verapaz: Lágrimas de desarraigo con sabor agridulce

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Traslado indigno de 110 familias desalojadas del Valle del Polochic a la finca Sactelá de Cobán.

 Por Sara Mingorría.

El pasado 5 de agosto fueron reubicadas 110 familias Q’eqchi’ que habían sido desalojadas violentamente por la familia de los Widmann en el Valle del Polochic en marzo de 2011 para la reactivación del ingenio de caña de azúcar. La nueva comunidad recibe el nombre de El Recuerdo San Pablo y está ubicada en la finca Sactelá, a unas 4 horas de distancia de Cobán, como núcleo urbano más cercano y a unas diez horas del Valle. Fueron alrededor de 500 personas, entre mujeres, ancianas, niños y adultos de 10 comunidades Q’eqchi’ que fueron sacadas, despojadas de su territorio y trasladas a un nuevo lugar desconocido, sin luz y sin agua potable.

Desde el día anterior, las familias cargaron sus pocas pertenencias, entre muebles, gallinas y algún costal de maíz. A las 4.00 am ya del día 5 subieron a las camionetas con miradas de incertidumbre y lágrimas de tristeza. A lo largo del camino varias comunidades salieron a despedirles y fueron acompañadas por la Fundación Guillermo Toriello, el Comité de Unidad Campesina, la Plataforma de Solidaridad con Guateamala de Barcelona, Setem, Óxfan Guatemala, Veterirnarios Sin Fronteras, Trocaire y la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas.

No fue hasta las 23.00 de la noche cuando las familias llegaron a sus nuevas casas. El acto previsto por parte de las comunidades a las 12.00 en la plaza de Cobán tuvo que ser acortado y realizado en la entrada de Cobán, ya que según testimonios, el gobernador quiso invisibilizar el traslado y evitar actos públicos que fueran vistos por otras comunidades; sin embargo, el argumento oficial fue que la plaza de Cobán estaba ocupada por otros actos. El acto protocolario de gobernación con representantes de Copredeh, Fontierra, Secretaría de Asuntos Agrarios y el Gobernador de Cobán duró una hora en un hotel situado en la carretera de Chisec retrasando mucho la llegada.

Para llegar hasta la nueva finca se recorrió un camino de más de 3 horas de terracería viendo carteles de advertencias “no permitida la entrada a toda persona desconocida” y al mismo tiempo observando la muestra de comunidades en resistencia “ Es nuestro territorio, No a la hidro Santa Rita”. Se pasó por Monte Olivo, comunidad Q’eqchi’ donde la seguridad de la empresa hidroeléctrica asesinó el 9 de agosto del año pasado a dos niños, y actualmente gran parte de la comunidad tiene numerosas denuncias y órdenes de captura. Esta comunidad sufre diariamente amenazas y estrategias de división, pero siguen luchando para mantenerse unidos en contra de la hidroeléctrica.

Los dos microbuses que trasportaban familias y técnicos de la Secretaría tienen que ser empujados en numerosas ocasiones por quedarse atrapados en el lodo, debido a las malas condiciones del camino. En torno a las 18.00 de la noche uno de los vehículos queda definitivamente enlodado y las familias desesperadas bajan de las camionetas y comienzan a caminar buscando la nueva comunidad que se encontraba a unos 3 kilómetros todavía. Ancianas y niños quedan en el borde del camino a oscuras, esperando que alguien les ayudara a trasladarse. Era muy desolador y humillante ver a las familias cargando sus pocas pertenecías, gallinas, muebles, ropa y a sus hijitos pequeños embarrados hasta la rodilla buscando la nueva tierra donde vivir. Mientras las instituciones del estado intentando empujar y dirigir a las camionetas para sacarlos de allí y conseguir pasar los pick-ups de las organizaciones acompañantes. El gobierno tardó más de nueve meses en entregar la tierra desde que se acordó, por la excusa de que necesitaban tiempo para arreglar el camino. Entrevistando a choferes de la zona, nos contra informaron de que allá los operario de la obra sólo llegaban a trabajar el camino dos días por semana y que los dos últimos meses no había llegado nadie.

Según la Secretaría de Asuntos Agrarios se invirtieron Q8.3 millones para habilitar las condiciones de la nueva comunidad comprometiéndose a: Infraestructura y Vivienda, la construcción de viviendas dignas, servicios esenciales como agua potable, vías de acceso a la finca, así como completar el edificio de un centro educativo, puesto de salud, iglesia y campo de futbol. Sin embargo, las familias a su llegada a las 23.00 de la noche a sus nuevas casas no tenían ni el camino terminado, ni luz, ni agua potable, ni escuela, ni puesto de salud. Las instituciones del gobierno durante el acto protocolario informaron que hasta dentro de 3 meses no llevarán agua potable a la comunidad, y que mientras tanto “podrían hervir el agua del río”. En la mañana del 6 de agosto, dos representantes de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas visitó a las familias y comprobaron que la mayoría de ellos enfermaron con diarreas por beber agua del río.

Más de 3 años han pasado de los desalojos del Valle del Polochic y sólo 140 de estas familias recibieron títulos de propiedad por parte del Gobierno el 19 de octubre de 2013. Los beneficiados se unen a otras 30 familias reubicadas en la finca San Valentín, Senahú, de la región alta verapacense. Las 629 familias que aún no han recibido ni títulos de propiedad ni vivienda mínima esperan que el gobierno cumpla con su promesa de entregarles tierras el próximo año.

 

 

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Para más información consultar los reportajes en Guatevisión y Telesur por Santiago Botón:

Q’A NO’JB’AL: DAVID Y AGEO; VIVEN

Kajkoj Maximo Ba Tiul

M1Cuando el  territorio de Tezulutlán, comienza a ser devorado y devastado por la ambición inhumana del poder finquero o el poder del patrón, que quiso hacer de los pueblos originarios (Ch’ol, Lakandon, Ak’ala’, Q’eqchi y Poqomchi) sus súbditos, sumisos y obedientes, se inicia el choque entre dos ethos.  El ethos del finquero y el ethos comunitario. Dos ethos imposible de articularse y armonizarse, porque el primero es depredador y el segundo es armónico y respetuoso.

Hoy después de muchos años, el ethos finquero sigue haciendo estragos al ethos comunitario.  Al igual como lo hicieron cuando este territorio fue presa del capital alemán o del capital belga.  Así hoy el capital transnacional aliado al capital nacional, sigue rompiendo el tejido social comunitario, sin importarle que esto pueda causar muertes y daños profundos en la vida de los pueblos indígenas de la región.

Las comunidades Q’eqchi y Poqomchi, hoy siguen defendiendo lo poco que les queda, porque es su vida y su futuro.  Pero esta forma de vida, hasta el momento no ha sido atendido ni entendido por los grupos de poder existente y a fuerza de todo, teniendo el aparato estatal a su favor, hacen y deshacen con la vida de las comunidades.

Esto ha llegado a su punto más alto, cuando son asesinados los niños David y Ageo, de la Comunidad Monte Olivo de Cobán Alta Verapaz, por un trabajador de la hidroeléctrica Santa Rita, de la empresa Inver Energy, de la familia López Roesch, asociada con la trasnacional estadounidense Duke Energy. Esto y otras situaciones se están dando por el hecho de que el ethos comunitario de los pueblos originarios no es compatible con el del finquero, que impulsa el modelo neoliberal.

m3Después de esta larga noche, solo nos queda decir, con las palabras de Norma: “David y Ageo van de camino a su casa, a su tierra, a donde enterraron su ombligo, allá, debajo de las montañas que solo hablan Q’eqchi’, que le rezan al viento y beben kakaw, van de la mano de sus abuelas y abuelos que vinieron desde los Oxlaju Tz’ultaq’a, a encaminarlos de vuelta al vientre de la Madre que ve como sus hijas y sus hijos paren,  luchan, viven por la lucha, mueren luchando”.

Los sentimientos de justicia son profundos,  este hecho no debe quedar en la impunidad. David y Ageo son la luz dentro del túnel para lograr la justicia a favor de los pueblos; como lo dicen sus hermanitos de la escuela donde ellos estudiaban: “Keke y Esthu, te recibimos con todas nuestras almas y fuerzas y con los brazos abiertos […] yo te tengo a ti y tu me tienes a mi […] me recuerdo de la amistad que compartimos nosotros los niños que nos encanta hacer la tarea cada día”.

Hoy David y Ageo se van a alimentar la Madre Tierra, pero nos dejan una tarea a seguir;  luchar contra el poder devastador, caminar hacia la construcción de un mundo humano y justo y seguir luchando para que pronto los niños y niñas de  Iximulew canten y alcen la voz de la libertad”.