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Xela: se preparan para apertura de Guatemala en MovimientoS

Foto de Quimy De León.

Por: Nelton Rivera.

La instalación de la muestra Guatemala en Movimientos que Prensa Comunitaria llevó hasta la ciudad de Quetzaltenango va tomando vida, muchos artistas locales, especialmente jóvenes llegaron a la convocatoria realizada por la gente de Ciudad de la Imaginación en estos días.

Mover la muestra requiere de un gran esfuerzo, es la primer itinerancia que realizamos, segundo a segundo van tomando forma el periodismo comunitario, el arte y la investigación en un solo lugar haciendo uso de muchos recursos para “un ejercicio estético y pedagógico de intervención documental” como lo hemos construido junto con Yaxs.

Todo un equipo de voluntarios se tomó la casa de Ciudad de la Imaginación trabajando en el montaje.

La primera intervención que realizamos junto al equipo de la Casa Yaxs fueron jornadas de trabajo durante varios meses previos a la apertura en junio en el centro histórico, una experiencia que nos llevó a concretar lo que habíamos soñado.

Ahora es el turno de los artistas en Xela que están haciendo lo propio, la muestra #GuatemalaEnMovimientoS tienen su propia mirada, esa que solo la gente en Xela le puede dar.

 

 

 

A propósito de las radios comunitarias y el monopolio de frecuencias…

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Hace unos años escribimos este diálogo y reflexión sobre las radios comunitarias (2012); lo hicimos inspirados por eso que queremos aquí en Guatemala, un país sano y el espíritu de la comunicación como expresión crítica de la información. La actual coyuntura política nos lleva a sacarlo del cajón electrónico y ponerlo en la lectura de este medio para su análisis y discusión, porque mucho de lo que dialogamos en ese momento, es ahora sometido al juicio de la opinión pública; sobre todo porque ahora la cámara apela a la descripción que hace la UNESCO sobre las radios… lo invitamos a discutir a través de este medio entonces… adelante paisano y paisana…[1]

 

Las radios comunitarias: expresar la diversidad de Guatemala

 

Por Carmen Reina, Jesús Hernández y Elmer Ponce.*

 (Una reflexión desde la producción del Programa “El Paisano: porque usted y yo queremos un país sano: ¡El Paisano!”, Radio Sayaxché, UYUYUY, Guatemala)[2]

  • Las radios comunitarias, tan cercanas y cotidianas

Poco a poco amanece en el altiplano de Guatemala. Vamos haciendo el recorrido desde el Occidente del país hacia la Ciudad Capital. Es una mañana hermosa en la provincia. Mientras tanto, los paisanos que transitan por la carretera, con este bello paisaje, aprovechan para escuchar alguna radio. Seguramente alguna “emisora comunitaria”.

Paisano: ¡No, esperá! , escuchemos un rato esa radio que se oye.

 Paisana: Pero si sólo tiene música. La verdad, es que no me gusta esta música

 Paisano: A ver, pongamos otra…

 Paisana: Mmm, ¿qué querés, evangélica o católica?

 Paisano: Oì, el idioma que habla…

 Paisana: ¿Y así para qué sirve? Mejor que ni hablen; porque si es mitad de uno y de otro, pues no estamos haciendo honor al idioma de la comunidad…y la verdad, ¡ni se entiende!

 Paisano: Pero si lo vemos desde el lado positivo, pues iremos recuperando poco a poco nuestro idioma. Ese es un gran reto, aprender a hablar y escribir bien el idioma de nuestros padres.

El viaje de esa mañana de los paisanos permite constatar la coexistencia de múltiples emisoras que se interponen en el dial, unas a otras. Esto ocurre en las diferentes localidades y comunidades de Guatemala. Así, existe un “conflicto” de terminología y/o asuntos jurídicos entre el uso de las frecuencias radiofónicas en Guatemala y lo que hoy llamamos “radios comunitarias”. El abanico de posibilidades que se abre sobre estas radios es muy amplio. Se parte desde radios religiosas: evangélicas, católicas; también hay radios de música regional, información local, comunitaria o únicamente de saludos. Algunas otras tienen programas educativos o de reflexión social y política. No existe un solo modelo de radio comunitaria, sino que son “las radios comunitarias”, en su diversidad. Lo que tienen en común es que surgen por iniciativa de una persona, o grupo de personas de una localidad y por lo general, se encuentran fuera de la lógica del monopolio de las frecuencias, en su mayoría controladas por grupos empresariales lucrativos en el país.

  • Guatemala, un país desigual con rostro maya

Como la “Guatemala multilingüe, multiétnica y pluricultural” la definieron los Acuerdos de Paz y también las investigaciones y escritos de los últimos 15 años de vida política y social  de este país. Sin embargo, es una realidad mucho más cruda y compleja: más de 7 de los 14 millones de habitantes estimados, sobreviven bajo los embates del hambre, de enfermedad, de despojo y de muerte.

La población campesina pobre, indígena o mestiza, es quien vive esta realidad que muestran las investigaciones e informes de las y los expertos. Sobreviven con uno o dos dólares diarios (más o menos 8 quetzales, moneda nacional). La mitad de la niñez guatemalteca, especialmente indígena, padece de desnutrición crónica. Y ante esto, las políticas de los distintos gobiernos sólo han actuado de manera asistencialista y paliativa. Ahora aparece un nuevo intento, que supone mejor atención a la nutrición salud y educación de la niñez en los departamentos de Huehuetenango, San Marcos, Quiché, Sololá, Cobán con el arranque del programa “Hambre Cero” (febrero 2012). Lo lamentable es que se focalizará sólo en los primeros dos años de vida. Se puede preguntar: ¿qué sucederá después con las niñas, niños y sus familias?

Día a día, todo está comenzando y reconstruyéndose en este país. La tierra se vuelve a concentrar en pocas manos, hay crisis en el campo y pérdida de las cosechas. Una tormenta se torna un verdadero desastre; las lluvias causadas por las tormentas E12 muestran nuevamente la vulnerabilidad de las comunidades, de la infraestructura de las carreteras y de sus escuelas. Todo se cae, se descompone, se arruina. Es la muestra de la corrupción y del clientelismo político.

La población guatemalteca es heredera de un cruento Conflicto Armado Interno. A esto se suma la historia de dictaduras militares, autoritarismo, corrupción y malos gobiernos. Hablar de memoria e historia en este país se “ve mal”, se condena; irrita y pone a rascar la cabeza de los responsables de tantas masacres que se cometieron en este país. Se quiere ocultar o negar una dura realidad, para que la opinión pública y a las mismas comunidades piensen que aquí “no hubo genocidio”.

Respecto a la gobernanza de los recursos naturales, pilar del desarrollo, se han hecho más de 60 consultas comunitarias y consultas de buena fe, donde se ratifica que las comunidades NO quieren más explotación de los bienes naturales y alzan su voz para que se respete su derecho a decidir sobre el desarrollo que se impulse en sus territorios. Sin embargo, las autoridades de gobierno hacen caso omiso de este derecho de los pueblos y someten al país al servicio de las empresas nacionales y transnacionales.

Muertes violentas, femicidios, asaltos, niños y niñas que trabajan en un país donde los adultos no consiguen empleo. Militares que vuelven a tomar el control de la seguridad pública, en medio de carteles del narcotráfico que se expanden en el comercio de la droga en el país. Además, persecución y criminalización a las personas que se atreven a alzar su voz y a defender los más elementales derechos humanos.

Ante tremenda desigualdad, la población guatemalteca sabe seguir luchando cotidianamente con la esperanza de un mejor mañana; o por lo menos, “asegurar la comida del día siguiente”. Ya aprendió a enfrentarse con la crisis de la seguridad, de la violencia y delincuencia. Se aferra a la vida. En medio de todas las noticias que evidencian la dura realidad, las guatemaltecas y guatemaltecos están acostumbrados a “reír y luchar”.  Así decía un psicólogo social que entrevistaba la prensa escrita hace unos días.

Pero también hay otra característica de la gente en Guatemala: el silencio profundo, que muestra las secuelas de la desconfianza, del miedo y de la inseguridad que ha permeado a esta sociedad. Es común escuchar: “mejor no hablés, no te metás en babosadas”, como una advertencia al terror sobre la represión que ha sido una costumbre, un hábito naturalizado en esta sociedad.

  • Y en medio de todo, las radios comunitarias….

Paisano: Vos que oís radio, ¿creés que las emisoras deben hablar  y mantenernos al tanto de esto que vive el país?

 Paisana: Yo digo que sí. Solo fijate que debemos trabajarlo de manera distinta a como lo tratan las radios de noticias. Si te fijás, siempre tienen la culpa los pobres. O porque tenés dinero de la cooperación, entonces provocás estos dolores de cabeza para ellos, los poderosos.

 Paisano: ¡Tremendo lo que hacen los medios de comunicación!, ¿verdad? Parece que están al servicio del que paga y da más. Y cuando tenemos un poco de espacio para hablar sobre las consultas, sobre el derecho al territorio, pues se nos acusa de que estamos en contra del desarrollo…

 Paisana: Y pará de contar, porque si hablamos de discriminación o de genocidio… ja! por lo menos aceptan que hubo “matazones”…

Uno de los señalamientos -y nada halagadores- que han tenido las radios comunitarias para deslegitimarlas y restarle su aporte a la sociedad guatemalteca, ha sido la falta de una producción y contenidos que partan de las necesidades de la misma comunidad. Por ejemplo, ¿cuánto espacio para hablar de la salud, de la educación, de la justicia, de la religión o espiritualidad, de las autoridades locales, de las relaciones de equidad entre hombres y mujeres hay en las actuales emisoras comunitarias? Indudablemente que el equilibrio de la información, la formación, y el entretenimiento tienen como principal punto de partida “la creatividad” de los que “hacen radio”, en este caso, los comunicadores sociales.

Paisano: De repente tiene razón el paisano que te comentó eso vos, porque toda esa parte se transportó al dial y lo ha llenado. El problema es que se crea interferencia y como que causamos más ruido que la verdadera intención de comunicar.

 Paisana: Vos sabés lo difícil que es hablar de redes y organizaciones sociales en Guatemala. Se intentó y todavía hay espacios en las formas de organización que hoy tienen las radios comunitarias; porque sin eso, tampoco hubiese avanzado mucho la iniciativa de ley 40-87, que está engavetada en el congreso, y eso que está en segunda lectura… dicen.

 Paisano: Bueno, en eso sí que tenés razón, las formas de organización y creación de redes está ayudando a definir mejor el papel de las radios comunitarias. Como que dijéramos “qué radios para qué sociedad”

Paisana: cabal, aquí es donde las radios comunitarias deben ayudar mejor al encuentro de la comunidad, porque da el espacio para que se expresen, hablen y participen…

Hemos seguido la pista de las formas de organización que han tenido las radios comunitarias, y descubrimos que hubo una gran etapa de producción conjunta a nivel nacional hace unos años atrás (2000-2006). En esos tiempos, se logró transmitir en formatos radiofónicos radionovelas, cuñas de sensibilización y concientización de temas que afectan la vida de la población. Este esfuerzo se esfumó con los años, para dar paso a temas de interés más local. Hoy día quedan pocos intentos de incidencia nacional.

Paisana: Ahora que me hablás y me comentás esto, recuerdo lo que un paisano me dijo hace unos días: ‘hace unos años atrás, muchas comunidades tenían los megáfonos puestos sobre el techo de la casa. La bocina a todo volumen, porque llegaba el pastor, el cura, o la hora de la reunión comunitaria; era pues, la necesidad de comunicar a todos los vecinos la importancia de la actividad que se realizaba. Eso mismo está pasando ahora, porque todos quieren tener su emisora…’

  • Radios piratas, criminales… ¿ o criminalizadas?

 -Paisano: ¡Oí lo que dicen!: “mi papá está en la cárcel, porque tenía una radio pirata”….

-Paisana: esa propaganda no me gusta, porque da a entender que todas las radios comunitarias son piratas, ilegales….

En un foro de radio realizado hace unos meses en la Ciudad Capital de Guatemala, las y los periodistas tenían como tema central “las radios comunitarias”. Decían que “era una ilegalidad lo que estaban cometiendo al interferir e interrumpir la transmisión en las demás frecuencias”. Sumaban a esta señalización, que los dueños de estas emisoras son empresarios, incluso políticos, diputados; y que ‘muy pocas’ cumplían con el verdadero fin de ser comunitarias. Por tanto, “¿qué persiguen con esta interferencia?”

Alrededor de todo el país, sin tener datos exactos, se menciona que hay cerca de 500 emisoras comunitarias. Es un número exagerado, si partimos de que en el año 2006 que anotaban 250 emisoras y más de 300 en el 2009. En este sentido, el representante de las radios comunitarias, expuso ante la alta comisionada de los derechos humanos que visitó Totonicapán (13.03.12), la existencia  de 80 radios comunitarias que son perseguidas, allanadas y puesto en la cárcel a su personal.

Aparte de haberse organizado y conformado en asociaciones, las radios comunitarias siguen luchando porque se les conceda la frecuencia para operar. La iniciativa de ley 40-87 tiene un amplio historial de discusiones, consensos y trabajo tesonero para hacer que el Estado garantice su transmisión a favor de la comunidad.

Sin embargo, la Cámara de radiodifusión de Guatemala ha lanzado en dos ocasiones la campaña contra las radios piratas. La campaña dice: “que el negocio es bueno; tan honrado que parecía. Hay una gran diferencia entre una emisora autorizada legalmente para el servicio de la comunidad y una radio pirata, que es utilizada para hacer negocios particulares o políticos”. Luego cierra con una recomendación: “cuidado, ya que operan clandestinamente y roban frecuencias y no pagan impuestos…”

 Aquí el problema es que las frecuencias disponibles en Guatemala son controladas por un monopolio de empresarios nacionales y extranjeros. Por más esfuerzos que puedan hacer las comunidades, jamás conseguirán “legalmente” una autorización para registrar una radio comunitaria. Esto es contrario al Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, parte de los Acuerdos de Paz, donde el Estado suscribió el compromiso de promover radios comunitarias para las comunidades y pueblos originarios.

Tal como lo señalan jóvenes del municipio de Comalapa, Chimaltenango, a quienes les fuera clausurada una radio comunitaria: “Este medio de comunicación ha llenado un espacio que las emisoras privadas al servicio de los empresarios y del capitalismo, jamás han dado ni darán a la población. La juventud durante mucho tiempo ha sido excluida; si sale a las calles a reclamar sus derechos es reprimida por las fuerzas represivas y cuerpos clandestinos, si reclama espacios políticos no es tomada en cuenta, si realiza actividades artísticas no recibe apoyo, si hace escuchar su voz,  los medios de comunicación son cerrados por los gobiernos y su voz, callada”.

Ya en el año 2012 se han observado actos intimidatorios que han suscitado respuestas por parte de las radios comunitarias. Un ejemplo es esta cuña radial: “Miembros del Movimiento Nacional de Radios Comunitarias de Guatemala se defienden de la campaña radial que la Cámara de Radiodifusión Guatemalteca transmite en varias emisoras del país, comparando la radiodifusión comunitaria con la narcoactividad y el robo, y a los comunicadores con delincuentes…

  • Y vos, ¿qué pensás?

Platicando con una joven k’iche’…

– ¿Qué pensás de los programas de radio que escuchás?

 -Hay música y mensajes de las personas o grupos que piden se lean para la población. Te hacen el favor de pasar algún mensaje que les llevés.

 ¿Escuchas solo música o también “le ponés coco” a los programas que hablan de los problemas en el país?

 -¡Ah, no me da mucho tiempo para oírlas!, pero dicen que sí informan un poco lo que está pasando en el país.

 – ¿Vos qué sabes de la radio comunitaria y de la radio comercial?

-Para mí la radio comunitaria es la que se oye en el pueblo y sus alrededores. Hablan en el idioma k’iche’. Pero no sé de la radio comercial ¿cuál es? Porque yo oigo radios que vienen de la capital, que tienen deporte y música o la noticia. Pero oigo muy poco radio, por el trabajo que tengo. Eso sí, si oigo música que está buena, pues me quedo con esa emisora…

El país tiene 25 idiomas: 22 idiomas mayas, 1 garífuna, 1 xinca y español. Las emisoras que transmiten los programas en el idioma propio de la región son muchas. Ese mosaico de lenguajes le da la riqueza que este país se merece. En el idioma propio de la comunidad, las radios trasladan el mensaje para que se involucre más a la población en las decisiones que le afectan a sus relaciones sociales. A pesar de la debilidad que supone no utilizar los idiomas mayas con corrección, se trabaja fuertemente por la recuperación del idioma y se hace todo un esfuerzo en producción para informar a los oyentes sobre los principales problemas que aquejan a la población.

¿Y vos, qué pensás de las radios que hablan o comunican los principales problemas del país desde el idioma maya de la región? Tendrás tu opinión porque también hablás, ¿no? Que sos un radio hablante y no un radio oyente.

  • Una emisora que da la Palabra

Se han organizado foros y debates sobre radios comunitarias en distintos espacios de discusión desde las universidades y desde las organizaciones que apoyan al pueblo maya. La conclusión fundamental es que no se debe criminalizar el ejercicio de libertad de expresión, un derecho humano universal. Además, estas emisoras son una herramienta de gran ayuda y apoyo para las comunidades y muchas veces, el único medio con el que cuentan para expresar públicamente su voz. De los principales temas de discusión, resaltan los siguientes:

  1. Las radios comunitarias deben considerarse como un derecho de los pueblos originarios y de las comunidades para expresarse desde su idioma y su cultura, para informar y formar sobre la realidad nacional. Mucho del contenido aborda el desarrollo local, la cosmovisión y educación o aspectos tan urgentes y necesarios en el municipio o país. El argumento mayor es la libertad de expresión, con la radio local como medio, y el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas reconocidos por los Acuerdos de Paz. Es evidente que el poder no reconoce esto. El Congreso de la República ha tenido una rápida respuesta para legislar a favor de Títulos de Usufructo de Frecuencias de las radios ya “legalizadas”, parte del monopolio empresarial, para 25 años. Mientras, el derecho de las radios comunitarias todavía no avanza en el proceso legislativo.
  1. Sobre la organización de radios comunitarias en Guatemala: existe AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias), que congrega a algunas asociaciones que están repartidas en el Occidente, Norte y Centro del país. La estrategia de la red para comunicar y luchar juntos es necesaria en esta etapa política.
  1. Sobre los contenidos y programación: sigue siendo el desafío principal de las emisoras comunitarias reflexionar en relación a la contribución de temas y espacios que hacen a favor de sus comunidades y del país. Es innegable que los distintos programas que producen, influyen en la vida comunitaria. Unido a ello, se destaca la importancia de la formación que deben desarrollar para ir mejorando en técnicas y producción de contenidos. Tienen un gran potencial para crear alianzas y articulación en temas de riesgo, consulta, violencia, seguridad, participación ciudadana.
  1. La lucha de las radios comunitarias no está ajena al resto de las acciones de los movimientos sociales y pueblos indígenas por democratizar todas las esferas y campos de la sociedad y de lo público en Guatemala. Por esta razón, es necesario fortalecer las alianzas y los vasos comunicantes para que de manera conjunta se impulsen acciones bajo el lema de que el derecho a comunicar sea de todos y todas, no de unos cuantos en Guatemala.

…y ya llegando a la siguiente comunidad….

Paisano: Bueno, nos quedamos aquí, para seguir platicando sobre las radios comunitarias.

 Paisana. Las radio hablantes, diría yo. Porque damos la palabra, involucramos a la comunidad…

 Paisano: Es radio hablante porque tiene a todas y todos los que trabajan por un país sano…

 Paisana: Porque usted y yo queremos un país sano…

 Paisano: Hasta pronto paisanos y paisanas…

 Fuentes de consulta:

  1. Prensa Libre: diálogo: “no se darán obras por clientelismo”, pag. 4 y 5, 12 de febrero de 2012;
  2. ElPeriodico: Conversación: “tenemos muchos rasgos de normalidad a pesar de la situación tan difícil que vivimos”; pág. 4 y 5; 19 de febrero de 2012; “me indigna que se afirme que en Guatemala hubo genocidio”, pág.6 y 7; 26 de febrero de 2012
  3. http://amarcguatemala.blogspot.com/search/label/radios%20comunitarias
  4. informe de desarrollo humana, informe desigualdades, 2010.
  5. radialistas apasionadas y apasionados
  6. Día mundial de la radio, cita incorporada para este radioclip el 17062016: http://www.unesco.org/new/es/unesco/events/prizes-and-celebrations/celebrations/international-days/world-radio-day-2014/about-world-radio-day/why-world-radio-day/
  7. fotografías de Carmen Reina y Jesús Hernández.

[1] Nota de los autores, 17 de junio de 2016

[2] Hoy este programa de radio ya no está más al aire.

Estado Nación y Estado Plurinacional

Por: Ollantay Itzamná

El Estado como campo de ejercicio del poder político es un espacio en permanente disputa desde donde los vencedores circunstanciales legalizan y legitiman sus opciones ideológicas mediante políticas públicas (incluida el ordenamiento jurídico interno) implementadas por las instituciones públicas creadas para tal fin.

En otras palabras, el Estado es tan antiguo como el poder mismo, y se constituye en una de las herramientas de dominación más eficaces que los vencedores utilizan sobre los vencidos.

Allá por el siglo XVI, en el norte de Europa, ante el fraccionamiento exacerbado del poder político por el sistema feudal, algunos “iluminados” (llamados filósofos) idearon lo que conocemos actualmente como el proyecto de Estado Nación con la finalidad de superar la fragmentación cultural y territorial, y así garantizar la gobernabilidad (la permanencia de la dominación).

En dicho proyecto político se entiende que a una nación (un pueblo que comparte territorio, historia, idioma, espiritualidad, cultura y aspiraciones de autodeterminación) le corresponde un Estado (organización jurídica y política de dicho pueblo).

Pero, esta idea de: “una Nación un Estado”, no se ha podido concretar (construir) ni en los mismos países europeos. Mucho menos, en países latinoamericanos multiculturales que como malos copiones tardíos “sus próceres” intentaron implementar dicha teoría política homogeneizante desde el siglo XIX.

Fracasaron los nacionalismo en el mundo entero porque la realidad social jamás es homogénea. Los humanos casi nunca estamos dispuestos a renunciar a nuestra identidad para asumir la identidad ideada (copiada) de los otros. Por eso, a mayor globalización, mayor es la glocalización. A mayor nacionalismo, mayor es la aspiración por la plurinacionalidad.

Ante esta incapacidad de construir la hegemonía cultural/identitaria desde el Estado Nación, los gestores y benefactores de este proyecto (racismo por medio) intentaron homogeneizar a los pueblos diversos (que cohabitan dentro de los territorios del Estado Nación aparente) mediante la aniquilación y/o la asimilación genética y cultural. A estos procesos irracionales denominaron ciudadanización.

En países cultural y genéticamente megadiversos como Bolivia, Ecuador, Perú, Guatemala, México,  etc., el fracasado intento de la implantación del proyecto de Estado Nación fue sangriento e irracional.

En estos países, al igual que en el resto de la región, los criollos y mestizos intentaron imponer y homogeneizar su identidad cultural mal aprehendida de la Metrópoli sobre los pueblos originarios. Es decir, en estos países culturalmente megadiversos, los criollos/mestizos asumieron el “imaginario” mestizo como la identidad nacional oficial, y en consecuencia intentaron infructuosamente hacer desaparecer a las identidades originarias desde los aparatos estatales.

En el aparente Estado Nación de Guatemala, por ejemplo, el maya para ser guatemalteco tiene que renunciar a su identidad nativa e intentar imitar la identidad mestiza. La ciudadanía es sinónimo de culturicidio para los aborígenes en Guatemala.

El sistema del Estado Nación en este país está permeada por un racismo espantoso (institucionalizado y legalizado) que no sólo “naturaliza” el ideario mestizo como la identidad nacional obligatoria, sino que instala en el o la mestiza una falsa conciencia enfermiza de superioridad frente al resto. Este es uno de los males congénitos casi atávicos para el fracaso de cualquier intento de convivencia o de bienestar común en el país.

Este proyecto de Estado Nación ha fracasado en Guatemala apabullada por la emergencia plural de los pueblos que casi dos siglos de República ladinocéntrica no pudo aniquilar.

Estado Plurinacional para superar el racismo y democratizar el poder

En el mundo occidental, la idea de Estado Plurinacional (Estado construido y gestionado por varias naciones) encuentra sus raíces en los planteamientos de la ex Unión Soviética del pasado siglo, con la finalidad de mantener la unidad política sin sacrificar la diversidad cultural.

En el mundo Andino, el Estado Plurinacional encuentra sus vestigios en la administración política del Tawantinsuyo (siglos X y XIV), donde el incario se construyó/dinamizó utilizando justamente la riqueza de la autonomía de la diversidad cultural de los pueblos que lo integraban como motor para su expansión territorial y geopolítico. Los hallazgos históricos de María Rostworowski son ilustrativos para este fin.

En la actualidad, Bolivia es el único país que según su Constitución Política se declara como Estado Plurinacional. En el caso ecuatoriano, el debate constituyente entre lo plurinacional e intercultural, primó lo segundo. En ambos países, quienes impulsaron e impulsan los procesos de la construcción del Estado Plurinacional, de abajo hacia arriba, son las organizaciones indígenas (actuales sujetos sociopolíticos colectivos).

En el caso boliviano, la cualidad de la plurinacionalidad del Estado unitario se centra en el reconocimiento expreso de la autodeterminación de los 36 pueblos indígenas coexistentes en el país, y la posibilidad de ejercitar las autonomías indígenas en diferentes circunscripciones territoriales.

Es decir, el carácter plurinacional de Bolivia se expresa en las disposiciones constitucionales que reconocen autonomías/potestades políticas, administrativas, legislativas, judiciales, culturales, espirituales, etc., a la diversidad de pueblos indígenas, sin renunciar a una visión compartida de país, ni mucho menos a la soberanía nacional boliviana.

La plurinacionalidad es una posibilidad de que un o una indígena sea ciudadana boliviana sin necesidad de renunciar a su identidad (idioma, costumbres, conocimientos, espiritualidad, etc.), ni la obligación de volverse mestizo. En este sentido, por ejemplo, el gobierno local, regional o nacional ya no es más monopolio impoluto reservado para mestizos.

La plurinacionalidad, como proyecto político, es una herramienta de liberación, tanto para mestizos, como para pueblos indígenas, de las enfermizas taras coloniales del racismo y centralismo político. Como proyecto cultural y ético, es un camino de desaprendizaje y aprendizaje fecundo en el concierto de diálogo de saberes. Toda una ingeniería política cultural de desmontaje de los estados coloniales y patriarcales.

El proyecto de Estado Plurinacional es lo diametralmente contrario al proyecto del bicentenario Estado Nación. Por tanto, éste no es la continuación de aquél. En este sentido, ni tan siquiera semánticamente se puede recurrir al término refundación para la creación o fundación del inédito Estado Plurinacional.

Guatemala en Movimientos

Fotografía de Gerardo Monterroso.

Fotografía de Gerardo Monterroso.

Por: Pablo Sigüenza Ramírez

Abrir los ojos es requisito para ver, para caminar con menos tropiezos. Poner la vista no sólo al frente, sino también a los lados; incluso atrás. Si caminara sólo hacia adelante te podría contar cómo es el olvido, escribe Humberto Ak’abal. Contraer la expectativa sobre el futuro para comprender mejor lo que es vigente pero está escondido: cualquier presente se construyó ayer y se modifica hoy. Narrar con imágenes y relatos el movimiento de la sociedad guatemalteca para dar cuenta de la dinámica comunitaria, de las movilizaciones urbanas, de la vorágine rural. Eso es lo que logra la muestra Guatemala en Movimientos.

Preparada por el grupo de periodistas, fotógrafos y comunicadores rurales de Prensa Comunitaria, la muestra es una intervención de los espacios de Casa Yaxs, ubicada en zona 1. Diversos ambientes trabajados cuidadosa, bella y artísticamente nos introducen al mundo de las acciones ciudadanas en Guatemala de los últimos cinco años.

Algunos sábados de 2015 y el jueves del llamado Paro Nacional, la Plaza de la Constitución se vio abarrotada por el descontento de la población. La Ciudad de Guatemala mantuvo las movilizaciones semanales por cuatro meses, ejerciendo presión para que funcionarios corruptos renunciaran a sus cargos y fueran procesados en el Sistema Judicial del país. En un ambiente efusivo, Guatemala en Movimientos da cuenta de estas manifestaciones ciudadanas, las cuales se produjeron también en otras plazas del país durante el mismo tiempo: en cabeceras departamentales, municipios y comunidades. El descontento fue rotundo, universal. Pero la muestra de Prensa Comunitaria tiene además un acierto fundamental, da cuenta de las movilizaciones en años previos; relata con fotografías, textos cortos y con múltiples elementos visuales, la intensa y viva actividad en defensa de la vida y los derechos sociales en diversos rincones del país.

La población se moviliza por indignación, por rabia, pero también por amor y defensa de la vida. La historia del país está signada por la resistencia, por la persistencia, por la necedad de vivir en libertad y alcanzar la justicia. De esta memoria está construida la muestra ubicada en Casa Yaxs.

Guatemala en Movimientos es un recuento dinámico que muestra al país desde una mirada esperanzada en que las acciones individuales pero también colectivas que hacemos las y los ciudadanos, son la mejor sustancia para construir ese otro país que merecemos, un lugar en donde la vida plena, el buen vivir, sean una verdad universal. Somos inevitablemente una Guatemala que se mueve desde los cuatro puntos cardinales, desde las altas montañas en donde se juntan la niebla y el bosque, las planicies y laderas que cobijan comunidades, hasta el lugar en donde la arena del mar acaricia los pies de los pescadores, pasando por las calles y caminos en que transitan las y los trabajadores del campo y la ciudad.

La muestra estará abierta hasta el 16 de julio en 12 calle “A” 3-25 zona 1. Luego recorrerá diversas localidades del país. No se la pierdan. Es un espejo para vernos en movimiento.

Publicado en http://lahora.gt/guatemala-en-movimientos/

Uno de los encuentros con la propia historia, la del movimiento campesino

Fotografía por Cesia Juárez.

Fotografía por Cesia Juárez.

Por Nelton Rivera.

“A Prensa Comunitaria reconocimiento especial por el trabajo de Periodismo Comunitario de Investigación y Documentación que realizan; y por acompañar y documentar las luchas y resistencias de los pueblos, comunidades y colectivos en defensa de la tierra, territorio, memoria histórica, derechos humanos, feminismo, cultura y pueblos originarios. Diputado Leocadio Juracán”

La movilización por la recuperación de las tierras para las familias campesinas, la lucha por la reforma agraria integral y el trabajo comunitario del Comité Campesino del Altiplano CCDA nos llevó  muchas décadas atrás a conocer a Leocadio Juracan.

 
Un lidere campesino que vio nacer a una de las organizaciones campesinas en el altiplano guatemalteco que surgieron durante la guerra y que jugaron un papel importante para alcanzar la paz a finales de la década de los años 90, el CCDA ha ido fortaleciendo su trabajo comunitario y lucha campesina a nivel nacional con el paso de los años.

 
Hoy Leocadio es diputado al Congreso de la República y  visitó la muestra en Casa Yaxs, mientras realizaba la muestra se fue encontrando en una tarde de recorrido por esos momentos e imágenes que el CCDA construyó en la historia reciente.

 

Uno a uno fue encontrando los rostros de hombres, mujeres y niños que durante estos cinco últimos años se han movilizado en lo local y nacional.

 

Desde el equipo de Prensa Comunitaria agradecemos el reconocimiento que nos entregó durante su visita a la muestra #GuatemalaEnMovimientoS.