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Nebaj: se reanudó el juicio por genocidio contra Efraín Ríos Montt  

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Por:  Manu Cencetti.

Muchas luciérnagas siguen alumbrando las noches de Nebaj. Noches y madrugadas que acaban de pasar, cargadas de espera, inquietud, emociones y mucho valor.

 Va terminando una semana histórica para el pueblo ixil que vio, a partir del 18 de abril 2016, la llegada a Nebaj del Tribunal B de Mayor Riesgo para dar seguimiento al juicio por genocidio: juicio que realmente ya se cumplió el 10 de mayo 2013 y que ya demostró que sí hubo genocidio, con una sentencia de condena contra el ex general golpista Efraín Ríos Montt, a 80 años de cárcel. Diez días después de aquella sentencia tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad anularon una parte del mismo juicio a través de una resolución de muy dudosa legalidad.

A partir de ese entonces fueron varios los intentos de estancar definitivamente el juicio y garantizar así una vez más la impunidad para todos los altos mandos militares que en la década de los 80 planificaron y ejecutaron las políticas genocidas de estado contra la población civil en diferentes departamentos del país.

El 16 de mazo 2016, en Ciudad de Guatemala, se logró reiniciar el juicio por genocidio maya ixil contra el ex general Efraín Ríos Montt – declarado incapacitado por un peritaje del INACIF por sufrir demencia vascular irreversible – y contra el ex jefe de la inteligencia militar, José Mauricio Rodríguez Sánchez, que en el primer juicio del 2013 quedó absuelto. El ex general ya no puede presenciar las audiencias y el juicio se está dando a puertas cerradas por lo que ni prensa ni público pueden asistir a las audiencias.

Hace pocos días el Tribunal B de Mayor Riesgo – presidido por la jueza María Eugenia Castellanos – dio a conocer la decisión de trasladarse en Nebaj para escuchar las declaraciones de los primeros 15 testigos y testigas, ixiles y quichés, originarias de diferentes comunidades, aldeas y caseríos, sobrevivientes de los planes genocidas ejecutados entre 1982 y 1983 en la región ixil. En particular hombres y mujeres ya muy mayores o en algunos casos enfermos, que no hubieran podido viajar hasta la capital para testificar o para los cuales el traslado hubiera supuesto un esfuerzo demasiado desgastante.

El caso se concentra en particular sobre el asesinato de 1771 personas, entre ellos hombres, mujeres, niños y niñas, masacrados en la aldea de Chel y en otras comunidades y caseríos de los tres municipio de Nebaj, Chajul y Cotzal.

Por parte de la Fiscalía Especial de Derechos Humanos del Ministerio Público –MP-, estuvieron presentes las fiscales Paula Herrarte e Hilda Pineda. La Asociación por la Justicia y la Reconciliación (AJR) y el Centro por la Acción Legal de Derechos Humanos (CALDH) son los querellantes adhesivos y coordinan las declaraciones de lo demás 110 testigos y testigas que todavía tienen que declarar en las próximas semanas en la capital.

La preparación de los días del juicio en Nebaj ha sido muy intensa y ha visto el involucramiento de muchas organizaciones locales de la región y otros grupos y colectivos que decidieron apoyar la coordinación de todas las actividades paralelas a las sesiones del juicio.

Para acompañar y transmitir fuerza y valor a los testigos y testigas y a sus familiares, que una vez más volvieron a declarar y a recordar hechos muy trágicos y extremadamente dolorosos, se eligió un tramo de la calle principal del pueblo, a pocos metros del MP, como espacio público colectivo donde realizar el evento y reunir a todas las familias y personas individuales que iban a manifestar su apoyo en los tres días del juicio.

La noche del lunes, antes del primer día de sesión, se realizó una gran ceremonia en el parque central de Nebaj con tres mujeres guías espirituales (Aj’q’iq) en el día 9 I’x y fueron recordadas las mujeres, niñas y ancianas que murieron en el conflicto. También en este caso muchos jóvenes, muchas mujeres de diferentes generaciones, familias con hijos muy pequeños, se acercaron y quisieron participar a un momento tan fuerte para la historia de estos territorios y la vida del pueblo ixil. Ana Láynez, guía espiritual ixil, explicó las razones de una ceremonia tan importante y los diferentes momentos rituales. Se explicaron además las energías de los veinte días del calendario en relación a los hechos pasados, a la situación presente, a la necesidad de seguir luchando para exigir justicia.

La participación a todas las actividades – desde el lunes hasta el jueves – fue masiva. Todos los días el espacio público en la calle principal del pueblo, donde se cortó el paso a todo tipo de vehículos, se llenaba de familiares de los testigos, de sobrevivientes de las prácticas genocidas, de integrantes de organizaciones históricas del área, de personas individuales o familias que se acercaron compartiendo este momento extremadamente intenso a nivel personal, familiar y comunitario. Llegaron muchas personas de aldeas y caseríos muy retirados, que tardaron varias horas para llegar hasta la cabecera municipal de Nebaj.

Muy amplia y animada la presencia de mujeres ancianas con flores y cruces que se hicieron presentes con sus seres queridos que perdieron la vida en su mayoría entre 1982 y 1983. Llegaron personas de los tres municipios –Santa María Nebaj, San Gaspar Chajul y San Juan Cotzal – en donde se dieron la mayoría de las masacres de la región ixil, más de 90 según el Informe de la Recuperación por la Memoria Histórica –REMHI-, y donde quedan aún por encontrarse muchas fosas clandestinas.

Las tres mañanas se abrieron con una invocación espiritual gracias a las guías ixiles que estuvieron siempre presentes.

Una presencia muy importante fue la de jóvenes de institutos o escuelas de todos los niveles que se acercaron para escuchar las palabras de los y las sobrevivientes durante los tres días, así como las canciones de lucha y resistencia en las montañas, las palabras de muchas mujeres y lideresas, que son parte de las diferentes organizaciones del área y que aportaron desde sus vivencias y experiencias personales.

Hubo todas las mañanas sesiones de batucada ixil para empezar las actividades y también dos actuaciones teatrales de ‘Piccoletta’, muchas dinámicas con las personas presentes, debates, y una exposición callejera de fotos sobre los procesos de exhumaciones en diferentes comunidades: acciones e imágenes que también atrajeron por su fuerza muchas personas, jóvenes, niños. El trabajo de coordinación entre organizaciones locales y las iniciativas de personas individuales fue imprescindible para construir conjuntamente un espacio cálido y amable de vida común, de sentir común, entre emociones compartidas, lágrimas, risas, canciones, palabras, miradas y muchos abrazos.

Al otro lado del MP, al otro lado de esta amplia, tierna y muy firme presencia, se agruparon personas de la zona movilizadas por La Asociación de Veteranos Militares de Guatemala –AVEMILGUA- y por ex-PAC (Patrullas de Autodefensa Civil) que durante los tres días se quedaron gritando, por la mayoría del tiempo, insultos contra los y las querellantes del juicio, contra los jueces y MP, negando a cada rato el delito de genocidio.

La presencia de ex coroneles  y de ex comandantes de las PAC se hizo sentir ya a partir del domingo anterior a la reanudación del juicio. Hubo una actividad en el salón municipal organizada por ex militares y cientos de volantes fueron distribuidos en el pueblo (pagando a los niños que lustran zapatos en el parque central) donde se afirmaba nuevamente la negación del delito de genocidio y la inocencia de todos los militares.

No faltaron por supuesto las acusaciones e insultos hacia las y los  observadores extranjeros que estuvieron presentes toda la semana en el pueblo, responsables – según ellos – de fomentar nuevamente conflictos y polarizaciones en el País.

Muy evidente fue también la presencia de más de 200 los agentes de la PNC, antimotines y cuerpos especiales enviados de diferentes departamentos del país para la seguridad de los funcionarios públicos durante los días del juicio. Presencia que no pasó desapercibida por parte de la población local en un municipio y en un territorio ya fuertemente controlado y militarizado para proteger los intereses de muchas empresas nacionales y extranjeras que utilizan fuerzas de seguridad públicas y privadas para controlar a la población y seguir con prácticas sistemáticas de despojo y colonización interna finalizadas a la explotación de montañas, ríos, arboles.

A lo interno de la sala de Juzgado de Primera Instancia los y las testigas, en su mayoría mujeres, entraron a declarar. Se recordó nuevamente lo vivido. Se volvió a nombrar el terror, a describir las acciones del ejército en el mismo lugar donde miles de personas perdieron la vida, sufrieron desapariciones forzadas, torturas, violencia sexual, desplazamiento forzoso, concentración de población en aldeas modelos.

Al final de los tres días de audiencias testificaron 13 de los 15 testigos previstos – dos no declararon porque estaban demasiado enfermos – y algunos de ellos se sintieron muy mal al final de las declaraciones y vivieron momentos muy dolorosos. Volver a nombrar los mecanismos de la violencia en la misma tierra donde se ha nacido, donde quedan por encontrarse tantos seres queridos, tantas fosas clandestinas, dejó consecuencias importantes entre los presentes al juicio. Pero también contribuyó a que muchos de los sobrevivientes encontraran un espacio colectivo, transversal a las tantas organizaciones que desde hace años trabajan para la justicia y la memoria histórica en el país, para dignificar a sus muertos, celebrar la vida, y recordar que si aún falta camino por andar, el pueblo Ixil está dispuesto a caminar para lograrlo.

“Los tres días de juicio en estas tierras terminaron. Y el juicio va a seguir en la capital. Tres noches casi sin dormir. Tres días de sol, de calor, de ojos enormes, de rostros tensos, de encuentros, de reencuentros, de abrazos y de recuerdos. Tres días de lucha, tres días de duelo. Tres días, entre miles de días, nombrando la verdad, buscando nuestra justicia que quizás nunca va a caber en las aulas de tribunales. Tres días de dignidad, tres días de ritmos y música, tres días de valor, inquietud, lágrimas y alegrías. Tres días de memoria. Tres días de verdad para el mundo.

Sigue latiendo nuestro corazón Ixil. La verdad y las luchas siguen floreciendo en estas montañas desde hace mucho tiempo.”

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Marco Antonio, uno de los miles de niños y niñas que representan el potencial perdido a causa del genocidio en Guatemala

Marco Antonio Molina Theissen

Marco Antonio Molina Theissen

Por el Derecho a la Memoria.

Esta mañana, del 06 de enero de 2016, el Ministerio Público por medio de la Fiscalía de Derechos Humanos coordinó la aprehensión de cuatro oficiales del Ejército de Guatemala a cargo de la Zona Militar “GMLB” de Quetzaltenango, sospechosos de participar en la desaparición del menor Marco Antonio Molina Theissen ocurrido el 6 de octubre de 1981.

La Secretaria General del Ministerio Público, Mayra Véliz López, dio a conocer en conferencia de prensa que se procedió a la captura de: Francisco Luis Gordillo Martínez, comandante de la zona militar; Edilberto Letona Linares, segundo comandante; también el oficial S-2 del Estado Mayor Hugo Ramiro Zaldaña Rojas y el general de división Manuel Antonio Callejas Callejas.

Este hecho fue cometido supuestamente por tres elementos del Ejército de Guatemala vestidos de particular que llegaron a la vivienda de la familia Molina Theissen, ubicada en la 6ª. avenida 2-35, zona 19, colonia La Florida, de la Ciudad Capital; hecho ocurrido ante la presencia de su mamá Emma Theissen Álvarez.

Antecedente

El 27 de septiembre de 1981, en el municipio de Santa Lucía Utatlán, Sololá, fue detenida Emma Guadalupe Molina Theissen -hermana del menor desaparecido- en un retén militar de control de carreteras, por llevar documentos calificados como propaganda de estudio y de discusión política; luego fue trasladada a la referida zona militar, de donde logró escapar nueve días después de su detención.

En aquel entonces la familia Molina Theissen planteó dos recursos de exhibición personal con fechas 9 de julio y 11 de mayo de 1997, como resultado de esas acciones el 7 de mayo de 1999 la Corte Suprema de Justicia –CSJ- otorgó un procedimiento especial de averiguación a favor del menor desaparecido y designó como investigador especial al Procurador de los Derechos Humanos y después a familiares de la víctima.

Ante esas investigaciones, el 26 de abril de 2004 el Estado de Guatemala reconoció su responsabilidad por este hecho ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y el 4 de mayo de ese año esa misma Corte condenó al Estado de Guatemala y le ordenó buscar a la víctima, investigar y eventualmente sancionar a los responsables materiales e intelectuales de este hecho.

Con base a esa resolución se realizó una investigación de 10 años en donde se logró obtener peritajes: militar, de derecho internacional humanitario, en archivos, psicosociales y declaraciones testimoniales, contrastados con documentaciones del Ministerio de la Defensa Nacional. Además de la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otros medios de prueba que llevaron a la detención de los cuatro sindicados por el hecho.

La investigación desde el MP

MP dirige aprehensiones por desaparición del menor Marco Antonio Molina Theissen

Militares detenidos por violaciones a derechos humanos durante la guerra

Justicia mujeres

Por: Quimy De León

Miércoles 6 de enero de 2016. La fiscalía de derechos humanos del Ministerio Público detuvo esta mañana a 13 militares por desaparición forzada y deberes contra la humanidad, cometidos por los militares entre los años 1981 y 1988, luego de realizar varios allanamientos realizados en la ciudad capital y en el departamento de Alta Verapaz por ordenes emitidas por el Juzgado de Mayor Riesgo A.

Ellos son Benedicto Lucas García jefe del Estado Mayor General del Ejército durante el período 1978 a 1982 siendo su hermano presidente el general Fernando Romeo Lucas García; Manuel Antonio Callejas Callejas fue director de la Sección de Inteligencia del ejército – G-2 durante el mismo período; Francisco Luis Gordillo Martínez quien fue parte de los militares que dieron el golpe de Estado en 1982 junto a al general Efraín Ríos Montt.

Hay otros diez militares detenidos, ellos son: Ismael Segura Abularach, Pablo Roberto Saucedo Mérida, César Augusto Ruiz Morales, Juan Ovalle Salazar, José Antonio Vásquez, Gustavo Alonzo Rosales García, Hugo Ramiro Zaldaña Rojas, Carlos Humberto Rodríguez López, Edilberto Letona Linares y Edgar Rolando Hernández Méndez.

Cuando Benedicto Lucas García fue jefe del Estado Mayor según diversas fuentes se diseñó una estrategia contrainsurgente que llegó hasta el genocidio arrasando comunidades indígenas mayas completas en distintos lugares del país. Sobre la desaparición el informe de la Comisión del Esclarecimiento Histórico -CEH- registró:

“Con el estallido del enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en una etapa sumamente trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en términos humanos, materiales, institucionales y morales. En su labor de documentación de las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia vinculados al enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) registró un total de 42.275 víctimas (…). Combinando estos datos con otros estudios realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el saldo de muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó a más de doscientas mil personas”[1]

Manuel Callejas y Callejas fue jefe parte del grupo de militares de línea dura conocidos como “los estratégicos“ que “enmarcaba el conflicto dentro de una polarización total (cien por ciento) de la población, estás con nosotros o contra nosotros”. [2] Fue también jefe de la agencia de Aduanas y parte de La Cofradía que era un grupo de militares “asociados con la delincuencia común y la corrupción administrativa en el período de la dictadura militar de Lucas García,” de julio de 1978 a marzo de 1982.

En el informe del REMHI “Guatemala Nunca Más” se registraron más de un millón de personas desplazadas internamente por la violencia del Estado a partir de la década de los años 80s, 400 mil personas exiliadas en México, Belice, Honduras, Costa Rica o EEUU, 45 mil refugiados legalmente en México, 150 mil refugiados de forma ilegal, además de unos 200 mil ilegalmente en EEUU, 20 mil personas en las Comunidades de Población en Resistencia CPR y otras 20 mil más viviendo en las montañas y selvas.

Datos desgarradores que se suman a los 250 mil asesinados en distintos planes de tierra arrasada, esta fue una política de exterminio étnico de todas aquellas comunidades o poblaciones que el ejército simplemente considero como grupos insurgentes, además el informe también hacen una aproximación de 45 mil detenidos desaparecidos.

Además la CEH hace un abordaje sobre los niveles de instauración de una cultura del terror de la mano de la política contrainsurgente del Estado sobre la población:

“Además de la represión y el exilio, la debilidad y fragmentación de las organizaciones sociales se deben en buena medida a la conjunción de diversos mecanismos activados por el Estado para destruirlas. (…) El terror no se redujo a los hechos violentos o a las operaciones militares; dependía además de otros mecanismos conexos como la impunidad de los ejecutores, las extensas campañas para criminalizar a las víctimas y la implicación forzada de la población civil en la cadena casual y la ejecución efectiva de atrocidades”.[3]

Estas detenciones suponen para Guatemala y la disputa por la memoria un hito importante que significa un paso más para el esclarecimiento de la verdad histórica y las posibilidades de la justicia, varias décadas después para miles de víctimas de la guerra, del genocidio y otros delitos cometidos por las fuerzas de seguridad del Estado y por un grupo de familias que sustentaron el poder económico en Guatemala.

[1] CIDH. caso No. 12.590, José Miguel Gudiel Álvarez y otros (“Diario Militar”) respecto del Estado de Guatemala. 18 de febrero 2011.

[2] Susan C. Peacock y Adriana Beltrán “Grupos ilegales armados en la Guatemala post conflicto y las fuerzas detrás de ellos“. Wola

[3] El contexto del conflicto armado. GUATEMALA: MEMORIA DEL SILENCIO.
Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH). Ciudad de Guatemala, febrero de 1999.

A juicio el jefe del Comando 6 por la masacre en la Embajada de España

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Por: Quimy De León

Desde las siete y media de la mañana acudimos al llamado que había hecho por distintos medios Rigoberta Menchú Tum y la fundación que lleva su nombre. Es un día importante pues inicia un nuevo proceso judicial que nos dará la posibilidad de entender parte de nuestra historia y los hechos ocurridos en 1980, ya que en la sala de vistas de la Corte Suprema de Justicia inició el juicio oral y público en contra del Jefe del Comando 6 de la Policía Nacional: Pedro García Arredondo.

En las afueras del edificio de la corte se realizó una invocación, yo llegué muy temprano y ya estaban colocadas varias ofrendas en el suelo velas blancas, rosas rojas, jocotes, piñas y otras ofrendas para empezar agradeciendo y pidiendo buenas energías para empezar la jornada.

Quienes pasaban por ahí para ir al trabajo o quizá para realizar alguna gestión miraban con indiferencia lo que ocurría en este lugar, seguramente pocas de estas personas tenían la más mínima idea de que ahí mismo, en una sala de audiencias se empezaría a discutir acerca de la historia, de su propia historia.

El inicio del juicio: lleno de expectativas

En la sala habían más de doscientas cincuenta personas, entre activistas, cientistas sociales, luchadoras sociales, periodistas, familiares y sobrevivientes con mucho nerviosismo y ganas de encontrar justicia. La jueza presidenta del Tribunal de Mayor Riesgo B Irma Yanet Valdez Rojas abre la audiencia en la sala de vistas de Corte Suprema de Justicia junto a su tribunal compuesta por otras dos juezas. Se presentan las fiscales del Ministerio Público, también quienes serán querellantes adhesivos y sus abogados y abogadas.

El abogado defensor de García Arredondo Moisés Galindo, solicita que se admita como defensa a otro abogado. Inmediatamente después un supuesto abogado de la Fundación contra el Terrorismo, empieza a hablar desde el público irrumpiendo la audiencia pretendiendo hacer una exposición y presenta a Ricardo Méndez Ruíz en calidad de presidente de esta Fundación y de querellante adhesivo. Habla durante unos quince minutos hasta que los abogados querellantes adhesivos solicitan a la jueza que no se puede permitir ésta acción ya que son personas del público.

Finalmente el tribunal resuelve que no están acreditados para actuar como querellantes y que deben permanecer como público. Inmediatamente después se retiraron.

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“Ninguno vivo”

Pudo haber sido un día cualquiera sin embargo un 31 de enero del año ochenta, ocurrió un hecho indescriptible, una masacre adentro de las instalaciones de la Embajada de España. Esto conmocionó, indignó y aterrorizó al país y a la comunidad internacional.

La fiscal del Ministerio presentó sus alegatos y dijo que quedarán acreditados los hechos que constituyen las tres acusaciones en contra de Pedro García Arredondo en grado de autor.

A las once y media de la mañana de ese día se ocupó “de forma pacifica por varios ciudadanas y ciudadanos que tenían por objeto denunciar las masacres y las violaciones a sus derechos fundamentales cometidas por el ejército de Guatemala. Quedará acreditado que el acusado quien ejercía el cargo de primer jefe de la sección de investigaciones especiales comando seis de la policía nacional ejecutó órdenes giradas por sus superiores jerárquicos, de donde provino la orden que nadie saliera vivo de la embajada. El acusado para cumplir realizó:

  1. Impidió la salida de los ocupantes de la embajada de España, funcionarios y empleados, otros ciudadanos guatemaltecos y españoles.
  2. Hizo caso omiso a las peticiones del embajador español Máximo Cajal y López quien le indicó que las fuerzas de seguridad no ingresaran a la sede diplomática.
  3. Impidió y obstaculizó cualquier comunicación, mediación y negociación pacifica.
  4. Vulneró flagrantemente la inviolabilidad diplomática de la embajada española cuando ordeno el ingreso de las fuerzas policiales bajo su mando.
  5. Ordenó que agentes policiales bajo su mando destruyeran ventas y puertas con la única intención de darle muerte a los que se encontraban ahí por considerarlos enemigos internos y así darles fiel cumplimiento a las órdenes que había recibido.
  6. Obstaculizó el ingreso de la Cruz Roja, bomberos municipales y voluntarios para ayudar a las personas que se estaban quemando dentro de la embajada de España quienes gritaban de dolor pidiendo auxilio.

Las acciones ejecutadas por el acusado y los agentes bajo su mando en el operativo de asalto a la embajada de España, produjeron:

  1. La muerte de 37 personas calcinadas quienes murieron por quemaduras de tercero y cuarto grado y dos personas sobrevivientes. Eran 22 campesinos:
  • Mateo Sis
  • Víctor Gómez Zacarías
  • Juan Chic Hernández
  • Mateo López Calvo
  • Juan José Yox
  • Maria Ramírez Anai
  • Regina Pol Puy
  • Francisco Chen
  • Salomón Tavico
  • Vicente Menchú
  • María Pinula Lux
  • Juan Us Chic
  • Francisco Tuc
  • Trinidad Gómez Hernández
  • José Ángel Xoná
  • Gabino Mario Chuté
  • Juan Tomás Lux
  • Mateo Sic Chen
  • Juan López Yax
  • Gaspar Vi Vi
  • Felipe Antonio García
  • María Ramírez Anai.

5 Estudiantes Universitarios:

  • Sonia Magalí Welches Valdéz
  • Luis Antonio Ramírez Paz
  • Leopoldo Pineda Pedroza
  • Edgar Rodolfo Negreros y
  • Blanca Lidia Domínguez Girón.

Personal Diplomático:

  • Felipe Sáenz Martínez
  • Jaime Ruíz del Arbol Soler
  • María Wilkem Molina
  • María Lucrecia Rivas Fernández de Anleu
  • Nora Adela Mena Aceituno
  • Miriam Judith Rodríguez Urrutia
  • María Teresa Vásquez Ochando
  • María Cristina Melgar Espinoza

Dos visitantes

  • Eduardo Rafael Cáceres
  • Gustavo Adolfo Molina Orantes

Sobrevivientes:

Máximo Cajal y López quien logró escapar por sus propios medios y Gregorio Yujá Xoná”[1].

La fiscalía dijo que muchas de las acciones realizadas por Pedro García Arredondo, miembros del comando 6 y su grupo de choque, podrían ser tipificadas como delitos de asesinato y delitos contra los deberes de humanidad contra 37 víctimas que murieron en la masacre de la Embajada de España ocurrida el 31 de enero de 1980 y por asesinato en grado de tentativa contra Máximo Cajal entonces embajador de España y Gregorio Yujá Xoná quienes habían logrado sobrevivir. También será acusado por el asesinato de Gustavo Adolfo Hernández González presidente del Frente Estudiantil Universitario y Jesús Alberto España cuando se encontraban en el Paraninfo Universitario en el velorio de las víctimas de la masacre.

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Sentado en el banquillo de los acusados

Pedro García Arredondo jefe del comando 6 de la policía acusado de asesinato y delitos contra los deberes de humanidad contra 37 víctimas de la masacre de la Embajada de España. Sus únicas palabras fueron:

“ante dios y la tierra soy inocente, soy inocente y soy inocente”

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Testimonios

Tres testigos tuvieron la oportunidad de declarar hoy Rigoberta Menchú Tum premio Nobel de la Paz hija de Vicente Menchú quien murió en esta masacre, quien era catequista y campesino “se dedicó a la agricultura y a defender a la naturaleza, a las montañas de Chimel, era analfabeto, era dirigente campesino, guía espiritual, catequista. una persona conocido en muchas comunidades.”

Su testimonio fue contundente y detallado, nos permite no solamente acercarnos a los hechos ocurridos sino a la realidad que viven miles de personas indígenas en zonas rurales excluidas. Sergio Vi también tuvo la oportunidad de hablar por el asesinato de su padre Gaspar Vi en este terrible hecho. El Lic. Aguirre Godoy quien fue presidente de la Corte suprema de Justicia da su testimonio de lo ocurrido ese 31 de enero de 1980 y de cómo el logró salvar su vida.

[1] La fiscal del Ministerio presentó sus alegatos y dijo que quedarán acreditados los hechos que constituyen las tres acusaciones en contra de Pedro García Arredondo en grado de autor.

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Utz Tpetik, en San Juan Comalapa la memoria está viva

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Por: Nelton Rivera -Prensa Comunitaria.

San Juan Comalapa se encuentra a 82 kilómetros de la ciudad capital, salí unas horas de mi cotidianidad para visitar este poblado y a un grupo de personas que han sobrevivido durante todos éstos años la desaparición forzosa de sus familiares.

Salir de la capital es un verdadero calvario, casi a cualquier hora el tráfico es pesado. Largas filas de vehículos apresurados son el panorama, cuando los conductores no pueden avanzar a más de 10 Km por hora empiezan a bocinar y bocinar como si algo lograran con ello, más que alterar más el estado de ansiedad y estrés generalizado.

Mientras yo iba en medio de éste tráfico pesado, Feliciana ya me esperaba. Ella es una de las muchísimas mujeres que han sido parte de la Coordinadora de Viudas de Guatemala –CONAVIGUA- a través de ella y de Everarda, otra de sus miembras, logré una reunión con varias mujeres Maya Kaqchikel que sufrieron la desaparición forzosa de sus esposos o familiares durante la década de los años ochenta en San Juan Comalapa.

Esta región fue duramente reprimida por el ejército, en el pueblo instalaron un destacamento militar. Un día en 1981 llego el ejército, invadió un terreno, y se instaló en Palabor. Seguramente su dueño nada pudo hacer más que ceder el espacio, así se perdió la tranquilidad en “Chi Xot” o “la fuente de los comales” como se le conoce a Comalapa. Treinta años después, debajo del antiguo destacamento militar, debajo de la tierra, adentro de ella se encontraría a mucha gente desaparecida. Esto lo confirman los testimonios de muchas personas sobre lo que ha ocurrido en éste lugar, muchos de estos testimonios recogidos están en el informe del Proyecto lnterdiocesano de Recuperación de la Memoria Histórica Guatemala: Nunca Más y en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico – CEH.

Seguía en la carretera atascado, ya iba retrasado, a eso de las dos de la tarde me llamó Feliciana, quería saber si estaba ya cerca, pues la reunión que debía empezar a las 3:00 como lo habíamos acordado; ella estaba en Comalapa desde muy temprano realizando otras actividades, ella ya había viajado desde la capital donde CONAVIGUA tiene sus oficinas.

Le confirmé a Feliciana que me encontraba por San Lucas Sacatepéquez y que haría el intento de llegar a la hora acordada, cortamos la llamada. Con seguridad fue uno de esos días que tuve que correr en carretera, debía llegar pronto y así no retrasar la reunión.

Para llegar a Comalapa una de las rutas es tomar la carretera Interamericana o CA-1 ruta que es en la que yo viajaba, luego pasar Chimaltenango que es el segundo dolor de cabeza por el tiempo que se pierde atravesarlo, el tráfico ahí siempre es terrible, después se llega al entronque en el kilómetro 58 para entrar a Zaragoza, después de veinte minutos de camino se llega hasta Comalapa. En esta carretera no se puede correr, las curvas ya son más peligrosas y cerradas, una parte en descenso, luego una larga cuesta que me hizo recordar la carretera a Quiché, así que en esta parte lo tomé con más calma.

Finalmente llegué a la cabecera municipal de Comalapa, justo a las 3:00 de la tarde. Pude hechar un vistazo a la entrada al poblado, es muy parecido a otros que conozco del occidente del país, tranquilo, con poco movimiento de gente en la calle, un supermercado y un banco de los que no hacen falta. Dos túmulos se encargaron de hacerme el alto y en la escuela pública aún se encuentran los murales hechos por los jóvenes de este lugar.

En sus paredes recuperaron parte de su historia a través de murales, en uno de ellos se narra la historia de lucha del pueblo kaqchikel desde la invasión española, las guerras en distintos siglos y el genocidio de los años ochenta.

Feliciana me indicó que al entrar a Comalapa debía de desviarme hacia una de sus primeras calles, después encontraría un tanque municipal, desde lejos pude ver a un grupo de mujeres lavando ropa. El tanque apenas tiene techo de lámina así que poco se pueden cubrir las mujeres de la lluvia, yo observaba de lejos la espuma del jabón que sacaba el trabajo fuerte de manos de ellas, se veía reventar con la misma fuerza que revienta la espuma del mar contra la playa. El cielo estaba totalmente gris como protegiendo las montañas de los alrededores, el viento helado se colaba entre mi ropa.

Ahí me estaba esperando Feliciana, cuando la lluvia había comenzado a caer suave y tupidito, A orilla del camino esta Feliciana, me detuve a un lado, baje mi equipo de fotografía y grabación, nos saludamos con un abrazo y una sonrisa y tomamos el camino a un costado del lavadero público que nos condujo a la casa de doña Carmen en donde sería la reunión. El camino es de tierra angosto, nos caía la lluvia y en el ambiente se sentía el fresco olor de la tierra mojada.

Feliciana Macario es una mujer kakchiquel, su cabello es profundamente oscuro y largo, ya tiene algunas canas que reflejan luz en su frente. Ella es la responsable del programa de Justicia y Dignificación de CONAVIGUA. A pesar de ser una mujer joven ha sido testiga de muchas cosas difíciles, pues ha estado durante varios de los procesos de exhumación que han realizado especialmente en el departamento de Chimaltenango, buscando los restos de sus familiares desaparecidos por el Estado durante la guerra.

En una casa se contaron muchas historias

A la distancia algunas puertas se dejaban ver entre muros y cercos de plantas, Feliciana finalmente dice “hasta aquí llegamos”, abrió una puerta de madera y luego ingresamos a un amplio patio, al fondo se podían ver tres casas que forman parte de un solo terreno.

Entramos y nos dirigimos hacia un salón pequeño, era el primer ambiente de una de las tres casas, los marcos de las ventanas estaban hechos de madera, lo mismo que la puerta con techo de lámina. El salón estaba un poco oscuro, tenían algunas bancas de madera pegaditas a las paredes y dos focos encendidos, adentro esperaba un hombre.

Entonces me presentaron con don Abelino Chalí quien estaba esperándonos, lo saludé hasta que entró doña Carmen la dueña de la casa, miembra de CONAVIGUA y entonces empezamos la reunión.

Me llamo la atención que en uno de los costados de la pared del salón hay un altar de madera, que en su centro tiene un escaparate con la imagen de la virgen de Guadalupe, en otra de las paredes hay un cuadro del Ché Guevara.

Al poco tiempo llegaron doña Florentina Xicay, su hijo mayor y uno de sus nietos. Feliciana tomó la palabra, habló de la importancia de dar a conocer la verdad, del trabajo que llevó la exhumación y la identificación de las primeras diez osamentas y de la posibilidad próxima de realizar la inhumación, aproximadamente un mes después cuando regresen a Comalapa los primeros en ser reconocidos. Después me presentó y llegó el momento de hablar, me sentía tranquilo y con mucha expectativa de conocer sus historias, para entender la historia. Expliqué que esas eran mis motivaciones y que además quería escribir parte de sus testimonios y poder colaborar humildemente a que se sepa la verdad, su verdad.

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Nos da mucha alegría por todas las familias

Las palabras iban fluyendo de la boca de Feliciana, nos iba narrando la historia de dolor que ella vivió cuando se empezaron a hacer las exhumaciones en Palabor en donde estuvo el antiguo destacamento militar, en ese lugar fueron apareciendo las primeras osamentas.

Ante sus ojos ella vio salir de la tierra osamenta tras osamenta, y ahí se percataron que había osamentas que probablemente no eran de Comalapa. Después se supo que también habían sindicalistas y estudiantes universitarios que fueron llevados hasta el destacamento militar y que ahí les quitaron la vida en 1984. Esto se confirmó en el año 2011, con la identificación de Amancio Villatoro y Saúl Linares, poco tiempo después se identificó a otros cuatro.

A CONAVIGUA y decenas de familias les llevó casi 10 años lograr el proceso de exhumación que inició en el año 2004 y terminó en el 2006.

“Lo importante en todo esto es que nuestro trabajo como CONAVIGUA dio resultados, el de poder encontrar a sus familiares desaparecidos durante la guerra.”

Feliciana toma un respiro para continuar su relato, fueron 220 osamentas las que se encontraron, hasta el día de hoy solamente diez han sido identificadas. La gente cree que muchas de las personas halladas ahí quizá son de otros lugares. Aun así las esperanzas permanecen y también la angustia y la tristeza.

“El hallazgo nos sorprendió, nos da tanta alegría que otras familias hayan encontrado a sus seres queridos, porque esas familias nunca se imaginaron que ellos aparecerían del esfuerzo de este trabajo. El trabajo entonces no es solo para CONAVIGUA si no para todas las víctimas de la guerra.”

Una de las reflexiones colectivas que siguen haciéndose estas heroínas silenciosas que hasta la fecha han logrado apoyar a que las familias se encuentren con su historia y encuentren a sus familiares es: “¿qué se va a hacer con el proceso de exhumación?, hablamos de la importancia de seguir dando a conocer a la población lo que ocurrió aquí, especialmente porque este gobierno trata de eliminar la historia, trata de quitarnos la memoria.”

“Negar la memoria tienen que ver mucho con la vida de nuestros familiares desaparecidos y desaparecidas. Este Estado entonces no quiere reconocerles, al contrario quiere terminar con los procesos de búsqueda y justicia, quiere eliminarles de la memoria, quiere eliminarles de la historia.”

En una de las fosas encontraron a una familia completa, las mujeres tenían puesto su traje de San Matín Jolotepéque “no sabemos si les pusieron el traje pero ella si lo tenía puesto, aparecieron en una fosa las cinco personas, eso nos da una idea que si trajeron a personas de diferentes lugares. Y ya se identificaron las primeras diez osamentas de personas de Comalapa, quedan aún 220 osamentas por identificar.”

Feliciana sonríe, me deja en el uso de la palabra, tengo a Don Abelino Chali a mi derecha, él está sentado prestando mucha atención. Está serio, miraba el piso fijamente, parecía muy concentrado, estaba recordando, luego levantó la cabeza y dijo: “lo que voy a contar es mi verdad, mi testimonio” su voz era suave pero firme, entonces comenzó su relato. “Soy Kaqchikel tenía 14 años cuando mi padre fue desaparecido por los militares… Desde el secuestro de mi papá, me dedique a la agricultura, pero me dedico a vender pino por red. También hago trabajo ajeno con otra gente a eso me estoy dedicando, mi papá fue ayudante de construcción, él iba atrás de un camión cuando a lo agarraron, iba a su trabajo.”

De la misma manera como fluyeron sus palabras y recuerdos, doña Carmen, doña Florentina y su hijo, contaron su historia, la historia de la desaparición forzada de sus esposos y padres.

El frío fue calándonos por el cuerpo, el frío de la tarde. Doña Carmen trajo varias tazas de café, que nos llevó un poco de alivio al cuerpo, trago tras trago el frio se fue yendo.

Esa tarde escuché cuatro historias. Esa la tarde la sentí eterna. Minuto tras minuto en la voz de cada persona sentía que se convertían en cuatro vidas. Treinta y tres años llenos de dolor y fuerza pasaron frente a mis ojos y oídos en apenas tres horas de conversación.

Poco a poco fue oscureciendo, al mismo tiempo la lluvia regresó, pero ahora con más fuerza buscando lavar el suelo igual que las lágrimas de doña Florentina que caían mientras hablaba. Paso a paso iba recordando la mañana que su marido don Basilio salió de la casa y no regresó más. No regresó hasta hoy.

Hasta a las siete de la noche terminaron de contarme sus historias, yo no fui conciente de mi respiración, del parpadeo de mis ojos. Casi no moví ningún musculo para no perderme ninguna de sus palabras y de sus gestos que también hablaban.

Esa tarde les conocí, no sería la última vez que les volvería a ver. Un mes después nos encontramos de nuevo en Comalapa, para el entierro de las diez personas identificadas hasta hoy.

Yo he vuelto a mi vida cotidiana, que nunca más será igual desde que les conocí. Ahora me encuentro con la tarea de escribir lo que me contó doña Carmen, don Abelino, doña Florentina y su hijo.