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Diario Militar: el ejército siempre negó la existencia de los planes militares

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Por Nelton Rivera.

“Los militares sabían lo que hicieron, sabían de la existencia de los planes, de todos estos planes que hicieron como estrategia para poder destruir a la población, de antemano lo sabíamos, porque de alguna manera el ejército específicamente Oscar Mejía Víctores desde 1983 siempre lo negó, siempre nos negó a los familiares la existencia de información.

Él nos dijo aquí no es Chile, no es Argentina, no es Perú, no es Bolivia, para tener películas ni mucho menos libros, haciendo referencia a otros documentos desclasificados en Sudamérica. Con esto demostramos los familiares de los detenidos desaparecidos que la verdad que siempre la hemos dicho sobre el señalamiento que los hechores intelectuales y materiales siempre han sido los ellos, los militares.”[1]


El ejército de Guatemala  no ha desclasificado sus archivos militares, durante décadas ha negado la existencia de documentos que detallen las operaciones militares contrainsurgentes de los años de 1960 a 1996 que comprenden 36 años de guerra. Fue en 1997 cuando apareció el Plan de Campaña “Victoria 82”, sustraído de forma clandestina del ejército, este documento los utilizó la Comisión del Esclarecimiento Histórico para la elaboración del informe “Guatemala Nunca Más.”

El plan de Operaciones “Sofía” contiene las comunicaciones internas del ejército durante las operaciones realizadas en la región Ixil en el departamento del Quiche durante los primeros años de la década de los 80.  Como un paso previo para materializar el Plan de Campaña Victoria 82, y el Plan de Campaña “Firmeza 83”. En la ejecución de los mismos estuvieron los oficiales: mayor Arango Barrios y el mayor Otto Pérez Molina.[2]

Los documentos secuestrados por el Tribunal de Mayor Riesgo B en marzo de 2016, 19 años después del aparecimiento de los primeros planes son el Plan de Campaña Firmeza 83- 1, Plan de Campaña Reencuentro Institucional 84, Plan de Campaña Estabilidad 85, Plan de Campaña Consolidación 86,  Plan de Campaña Fortaleza 87, Plan de Campaña Unidad 88, Plan de Campaña Institución 89 y el Plan de Campaña Avance 90.

Para los familiares de las personas detenidas desaparecidas estos documentos pueden dar más elementos para esclarecer la actuación del ejército implicado en delitos de lesa humanidad y Genocidio, información que podría servir para esclarecer la verdad, estos planes comprenden los regímenes del general José Efraín Ríos Montt, Oscar Humberto Mejía Víctores y Marco Vinicio Cerezo Arévalo. Estos planes fueron secuestrados por un juez en Guatemala para incorporarlos dentro de la investigación del Caso Diario Militar, un documento del ejército en el que se documentó la detención y desaparición forzada de 182 guerrilleros de distintas organizaciones entre los años 1983 y 1984.


La audiencia del caso Diario Militar  

El secuestro se realizó el día 9 de marzo 2016 en una diligencia realizada por el juez del Tribunal de Mayor Riesgo B en las instalaciones del Estado Mayor de la Defensa en la zona 10 de la ciudad de Guatemala.

Como era de esperarse, el ejército intento que el juez no realizara la diligencia, varios abogados del ejército se presentaron argumentando que los planes eran documentos “secretos”, que de por medio estaba la seguridad nacional, pero finalmente no pudieron retenerlos.

Previo a que el Tribunal de Mayor Riesgo B presidido por el juez Miguel Ángel Gálvez realizara la audiencia del día 31 de marzo 2016 los querellantes del proceso conocido como Caso del Diario Militar no tenían la seguridad que esta audiencia se realizara.

Finalmente la audiencia comenzó a las 11 de la mañana en la Torre de Tribunales, para Mario Polanco director del Grupo de Apoyo Mutuo GAM esta es una audiencia histórica, por tener a la mano la continuidad de los planes militares que permanecieron ocultos, hasta que el Juez Gálvez realizó el secuestro de ocho planes de campaña del ejército que comprenden el período de 1983 a 1990.

Estos planes fueron incorporados al proceso del Caso Diario Militar “José Miguel Gudiel Álvarez” contra el Estado de Guatemala, en la audiencia estuvo presente el Ministerio Público –MP-, la representación del GAM, de la Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Guatemala –FAMDEGUA- y la Asociación Verdad y Justicia AVEJA quienes actúan como querellantes en este caso, la audiencia finalizó a las 5 de la tarde.

Aura Elena Farfán

“Este es un momento histórico, este momento es de gran trascendencia para nosotros como familiares de las personas detenidas desaparecidas, especialmente para las familias de los casos del Diario Militar. Para todos en general, por los más de 45 mil guatemaltecos y guatemaltecas, niños y niñas que años atrás los capturaron y los desaparecieron.

Para mí ha significado una mezcla de sentimientos, de saber de lo que fueron capaz, o de lo que es capaz el ejército de elaborar esos planes para destruir a la población, solo porque creían o pensaban que ellos eran el enemigo interno.  Para mí es bastante significativo y espero que no solo sirva para el caso del Diario Militar sino para todos los procesos por las violaciones que se dio en el Conflicto Armado Interno, específicamente con las masacres con la tierra arrasada en Guatemala.”

Mario Polanco

“hoy es un día histórico porque por fin las asociaciones de víctimas estamos teniendo acceso a la información que el Ministerio de la Defensa de Guatemala había dicho reiteradamente que no existía, que no la tenían, o que había sido destruida. Esperamos analizar la información para trabajar activamente en beneficio de la justicia, en favor de que los violadores de los derechos humanos vayan a prisión, esperamos que aporten información valiosa los documentos, esperaremos a conocer el contenido pero es un paso trascendental la que vivimos hoy.

El caso sigue abierto, estamos querellados dentro del caso Diario Militar, seguiremos recopilando pruebas para poder individualizar las responsabilidades y eventualmente poder emitir ordenes de aprensión.”

 

Para saber más sobre el caso del Diario Militar puede visitar: Guatemala: el Diario Militar una historia de desapariones y muerte 

 

[1] Entrevista a Aura Elena Farfán directora de la FAMDEGUA. Audiencia presentación de Planes de Campaña militar de 1983 a 1990. Tribunal de Mayor Riesgo B. 31 de marzo 2016.

[2] Albedrio. Plan Sofía y Victoria 82. ¿Prueba o farsa?. Andrea Orozco. 10 de mayo 2010. http://www.albedrio.org/htm/noticias/lh100510.htm

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La inhumación de Moisés Saravia, una historia del Diario Militar

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Por: Nelton Rivera.

Moisés Saravia López fue un líder comunitario de San Martín Jilotepéque en el departamento de Chimaltenango, fue agricultor, y catequista de la iglesia católica, su vocación y compromiso con la comunidad y el pueblo lo llevó a integrarse a las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR. En 1984 el país estaba bajo el régimen del general Oscar Humberto Mejía Víctores, en ese año el ejército de Guatemala en un operativo militar lo detuvo y lo desapareció, Moisés es uno de 182 casos de detenidos desaparecidos que quedaron registrados en un documento de inteligencia militar conocido como Diario Militar “Dossier de la Muerte”. Treinta dos años después sus restos fueron inhumados por sus familiares, amigos y organizaciones de familiares de detenidos desaparecidos durante la guerra, como FAMDEGUA y AVEJA[1].  

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El encuentro con Moisés se realizó el día sábado 2 de abril de 2016, en uno de los días más calurosos de lo que va del año, la ciudad se encontraba por arriba de los 32 grados centígrados posiblemente. El acto de inhumación comenzó con la entrega de los restos de Moisés Saravia a sus familiares, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala -FAFG- ubicó su osamenta en el año 2003, cuando realizaba junto a la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala -CONAVIGUA- la exhumación de 179 osamentas dentro del antiguo destacamento militar de San Juan Comalapa.

Las pruebas de ADN realizadas por la FAFG permitieron identificar la osamenta de Moisés Saravia en el año 2013, tres años después fue entregado finalmente a su familia.  El acto de entrega se programó a las 8 de la mañana a un costado del Parque “El Sauce” en el Centro Histórico frente a la sede de la FAFG, ahí colocaron la osamenta dentro de una caja de madera, la fotografía de Moisés, una bandera nacional, pino, velas  y varias coronas de flores.

En ese mismo lugar  se encuentra el Museo de la Memoria de los Mártires del Movimiento Popular, adentro del museo está la osamenta de Amancio Villatoro otro detenido desaparecido en 1984, encontrado junto a Moisés Saravia en Comalapa, Amancio es otra historia también del Diario Militar.

Dos horas duro el homenaje que realizaron en memoria de Moisés, luego sus restos fueron trasladados a un cementerio en la zona 12 para ser finalmente inhumados.

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El Diario Militar “Dossier de la Muerte”

La detención de Moisés Saravia pudo confirmarse en 1999 luego que se conociera la existencia de una ficha con información de él en el  Diario Militar, este documento fue sustraído clandestinamente de los archivos del ejército guatemalteco y entregado a una institución en los Estados Unidos.

En la página 26 del Diario Militar (a lápiz), con la descripción No. 88 y el código (Y88) está escrito con lápiz su nombre: “Moises Saravia Lopez” alias “ROMEO”, el resto de su ficha en este documento fue tecleado con una máquina de escribir. Aparece el 11 de marzo de 1984 como el día de la detención en una casa de seguridad del Frente Guerrillero “Tecún Human” de la región central de las FAR en Chimaltenango, la casa de seguridad estaba en la zona 11 de la ciudad, 18 días después fue asesinado, en la ficha aparece el código 300 que significó que finalmente fue ejecutado por los militares.[2]

Uno de los sobrevivientes de la detención del ejército en 1984, recuerda haber escuchado el sonido que alguien realizaba permanentemente con una máquina de escribir mientras estuvo detenido, el sonido lo escuchaba cerca de las carceletas de madera en donde lo tenían recluido dentro de una base militar en la ciudad capital, posiblemente era la Brigada militar Mariscal Zabala en la zona 17.

Del análisis de la información del diario militar especialmente los códigos usados por los militares se supo que la letra “Y” la asignaron a los miembros, hombres o mujeres que integraban las FAR, una de las organizaciones guerrillas de este país, la primera y más vieja.  El No. 88 porque quien elaboró ese diario página por página te asignó ese correlativo,  luego que en un operativo militar en la ciudad capital realizaron tu detención de forma extrajudicial en abril de 1984.

Nadie tuvo noticias tuyas de Moisés Saravia desde 1984 hasta el 2003 cuando hallaron la fosa clandestina en done el ejército lo había lanzado, tuvieron que pasar diez años de la exhumación en el antiguo destacamento militar de San Juan Comalapa en Chimaltenango, para identificarlo,  en el mismo lugar fueron localizadas 6 personas más del Diario Militar y en total 179 osamentas de indígenas maya Kaqchikel de Chimaltenango.

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La inhumación

El intenso calor acompañó la caravana de vehículos que transportaron los restos de Moisés Saravia desde el centro histórico hasta un cementerio en la zona 21, ubicado detrás de la Universidad de San Carlos, en el acto de inhumación en el cementerio estaba doña Juana su esposa, con ella tuvieron cinco hijas y tus tres hijos, de los ocho, Julia y Nazario con 17 y 18 años de edad aún siguen estando desaparecidos, ambos fueron detenidos por el ejército cuando eran estudiantes de magisterio.

El acto fue corto, varias personas hablaron, el hijo menor de Moisés dedico finalmente el encuentro con su padre como un logro de doña Juana su madre, quién saco adelante a sus hermanos en la condiciones difíciles en las que quedaron luego de la desaparición de su padre.

Una de sus hijas grandes, dio un discurso corto antes de finalizar el funeral, cuatro palabras le fueron suficientes para abarcar toda la vida de compromiso, trabajo y lucha de Moisés Saravia.

“Voy a decir, lo que mi papá dijo todo el tiempo, en cada momento: ¡hasta la victoria compañeros!”

Vea el Diario Militar “Dossier de la Muerte” aquí:

[1] La Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Guatemala –FAMDEGUA- y la Asociación Verdad y Justicia AVEJA.

[2] Diario Militar “Dossier de la muerte”. http://nsarchive.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB15/dossier-color.pdf

 

Yolanda Urízar Martínez a 33 años de su desaparición forzada

Fotografia de Yolanda Aguilar Urízar entregada al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular.

Fotografía de Yolanda Aguilar Urízar entregada al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular.

Por Nelton Rivera.

El 25 de marzo 2016 se cumplieron 33 años de la detención y desaparición de la doctora América Yolanda Urízar Martínez en 1983, ella regresaba del exilio forzado en México por la represión de se vivía en Guatemala por las dictaduras militares, fue detenida durante la dictadura del general José Efraín Ríos Montt, exactamente a un año del golpe de Estado de 1982. Actualmente Ríos Montt está bajo arresto domiciliario, procesado nuevamente por Genocidio y delitos de lesa humanidad, luego de haber sido condenado en 2013,  en el país los delitos de desaparición forzada no prescriben ni puede ser amnistiados.

Su familia inmediatamente en 1983, comenzó a denunciar la detención de la doctora Yolanda Urízar y demandaron al Estado su libertad. Su padre, el coronel retirado Augusto Urízar, envió una carta abierta al general Efraín Ríos Montt,  presidente de facto en ese momento y pidió a las fuerzas de seguridad el respeto de su vida e inmediata liberación.

Ella era abogada de profesión, egresada de la Universidad de San Carlos de Guatemala, asesoró a los principales sindicatos y organizaciones campesinas del país. Treinta y tres años han pasado desde la primera demanda de la familia y ella aún permanece desaparecida.

“Señor presidente: usted como cristiano no puede permitir que nuestra hija sea maltratada física o mentalmente ya que usted afirma en sus mensajes de cada domingo que todo guatemalteco merece ser respetado por ser semejanza de Dios y de la Patria …”

“…ninguna autoridad se ha preocupado por el caso. Yo no puedo seguir viviendo así, ya que mi hija es lo más grande que tengo”.

Informes como el REMIH y la CEH dan cuenta de un número de 45 mil personas detenidas desaparecidas por las fuerzas de seguridad del Estado guatemalteco, y grupos paramilitares vinculados a los escuadrones de la muerte financiados por la oligarquía de este país, el dato de ambos informes podría ser una aproximación a la totalidad, podrían ser más, muchas familias por miedo a la represión no denunciaron las desapariciones de sus familiares en Guatemala.

Organizaciones como La Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Guatemala  FAMDEGUA, el Grupo de Apoyo Mutuo GAM, el Comité de unidad Campesina CUC, la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala CONAVIGUA y otras iniciaron la búsqueda de las personas detenidas desaparecidas, una vida ha transcurrido y la lucha por encontrarlos continua.

En 1999 tan solo tres años después de haberse firmado la paz en el país, aparecería el Diario Militar “Dossier de la Muerte”, un oficial del ejercito de Guatemala extrajo desde lo interno de la institución castrense el archivo militar “Dossier de la Muerte”, fue Kate Doyle la directora de una organización llamada Archivo de Seguridad Nacional en los Estados Unidos, quien lo haría público finalmente.

“Cuando dimos a conocer el Diario Militar hubo una explosión, especialmente en la prensa guatemalteca, pero también internacional, todos querían saber, querían investigar, querían conocer detalles del Diario, por parte del Gobierno de Guatemala hubo negación, por parte de las familias de los desaparecidos hubo esperanza de tener al menos un dato de sus familiares”.

Es un documento que nos dice que la inteligencia militar guatemalteca de los años 1983 a 1985 tenía como política interna la estrategia de desaparecer forzosamente a personas que tenían supuestos vínculos con la oposición armada. En este documento hay nombres y fotografías de las personas secuestradas y desaparecidas, hay fechas y lugares y hay códigos que dicen que fue lo que le sucedió a estas personas.

“El Diario militar demuestra que estos no fueron secuestros realizados por grupos fuera del control del Ejército, el Diario demuestra que esto fue una política interna del ejército de Guatemala.”[1]

Este es un solo ejemplo de cómo operaron las fuerzas de seguridad del Estado. En el año 2013 Yolanda Aguilar Urízar, hija de Yolanda Urízar entrego una de las fotografías de su madre al al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular, durante un acto de conmemoración de la memoria de Samuel Amancio Villatoro líder sindical del CNUS e integrante de las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR, también detenido desaparecido en 1984 por ejercito.

El ejército la detuvo en la frontera con México:                   

“El 25 de marzo de 1983, Yolanda Urízar fue capturada en un lugar cercano a la frontera entre México y Guatemala. El vehículo en el que viajaba fue interceptado cuando se dirigía, en compañía de dos personas más, hacía la ciudad de Guatemala. América Yolanda Urízar de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS), catedrática de la Escuela de Orientación Sindical de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la USAC y militante de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Hasta la fecha la víctima se encuentra desaparecida.”[2]

Luego de ser detenida por el ejército la trasladaron al destacamento militar Berlín, en el municipio de Coatepeque y la cabecera departamental de Retalhuleu, a partir de ese momento no se supo nada más de ella.[3]

“Un oficial de Policía Nacional dijo a una víctima sobreviviente de los Tribunales de Fuero Especial que las personas capturadas tenían tres alternativas: “Los Tribunales de Fuero Especial, la libertad o el fusilamiento clandestino”. Algunos de los prisioneros indicaron que uno de los centros de detención en la ciudad de Guatemala era el cuartel general de la zona militar 1, denominado Matamoros o Justo Rufino Barrios.

En este sentido, un informe de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) señala: “…después de la reunión de finales de octubre de 1982, los oficiales del AGSAEMP [sección del Estado Mayor Presidencial] fueron informados que tenían la libertad de detener, mantener preso, interrogar y disponer de sospechosos de ser guerrilleros, conforme a su criterio”. En febrero de 1983, se reportó que por órdenes de Ríos Montt “… conocidos guerrilleros ya no serán enviados a los Tribunales Especiales, pero más bien se encargarán de tratarlos en el AGSAEMP”.

Efectivamente, varios militantes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), fueron capturados, torturados y desaparecidos entre el mes de marzo y junio de 1983, entre ellos: América Yolanda Urízar Martínez de Aguilar, Ana Lucrecia Orellana Stormont, Edgar Raúl Rivas Rodríguez, María Ángela Ayala Saravia y Rosa Estela Pérez Villaseñor.”[4]

[1] Prensa Comunitaria. El Diario militar: una historia de desapariciones y muerte. Quimy De León. https://comunitariapress.wordpress.com/2014/08/29/el-diario-militar-una-historia-de-desapariciones-y-muerte/

[2] Caso ilustrativo No. 22. Desaparición forzada de América Yolanda Urízar Martínez de Aguilar, Ana Lucrecia Orellana Atormenta, Edgar Raúl Rivas Rodríguez, María Ángela Ayala Saravia y Rosa Estela Pérez Villaseñor. Informe de la Comisión del Esclarecimiento Histórico CEH

[3] Comisión interamericana de Derechos Humanos CIDH.  CAPÍTULO III DERECHO A LA LIBERTAD, A LA SEGURIDAD E INTEGRIDAD DE LAS PERSONAS. http://www.cidh.org/countryrep/Guatemala83sp/Cap.3.htm

[4][4] Caso ilustrativo No. 22. Desaparición forzada de América Yolanda Urízar Martínez de Aguilar, Ana Lucrecia Orellana Stormont, Edgar Raúl Rivas Rodríguez, María Ángela Ayala Saravia y Rosa Estela Pérez Villaseñor. Informe de la Comisión del Esclarecimiento Histórico CEH.

Palabras para la presentación del libro “Somos los jóvenes rebeldes. Guatemala Insurgente.” De Pablo Monsanto.

Durante la prensentación del libro

Raúl Figuero Sarti, Patricio Rivas, Pablo Monsanto y Ricardo Saenz de Tejada durante la prensentación del libro

Ricardo Sáenz de Tejada*

Buenas noches.

Quiero en primer lugar agradecer a Pablo Monsanto la invitación para participar en la presentación de su libro “Somos los jóvenes rebeldes.  Guatemala Insurgente” y ratificar como se lo dije cuando me lo propuso que para mi es un honor tanto por la importancia que la obra tiene para la comprensión de la historia reciente de Guatemala como  por la posibilidad de compartir la mesa; Patricio Rivas, chileno y autor entre otros de un libro memorable Chile, un largo septiembre; Raul Figueroa, amigo y editor y por supuesto Pablo Monsanto.

Monsanto es, como la mayoría de los que nos acompañan esta noche sabe, uno de los líderes políticos de la izquierda revolucionaria con una trayectoria de participación y acción que abarca cinco décadas.  Medio siglo comprometido y dedicado a un proyecto político dirigido a terminar con las insoportables desigualdades que afectan a nuestra sociedad.  Este período histórico es sin duda uno de los más complejos y dramáticos en la historia de Guatemala, en el que la voluntad de un porcentaje importante de la población por liberarse de la opresión y construir una sociedad más justa se enfrentó a la respuesta brutal del ejército, a la oposición de las clases dominantes y al mismo gobierno estadounidense.  La lucha guerrillera fue parte central de este proceso y Pablo Monsanto uno de sus protagonistas que, de militante de la Juventud Patriótica del Trabajo, la juventud comunista, pasó a convertirse en combatiente guerrillero y desde esa posición pasó en el terreno, por todos los grados militares de la insurgencia hasta ascender a comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Rebeldes y en la década de 1980 a integrar la comandancia general de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca URNG.

Se trata como dije antes de una prolongada trayectoria política en uno de los períodos más complejos de la historia de nuestro país, una trayectoria que – como la de los grandes líderes políticos – está definida por aciertos y errores, por momentos luminosos y por períodos oscuros, por victorias y también de derrotas.  Desde esa óptica, no puede negarse que la figura de Pablo Monsanto es polémica.  Como se refirió a él Luis Cardoza y Aragón en su libro Miguel Angel Asturias casi novela, “el legendario Pablo Monsanto” no ha pasado desapercibido y ha sido sujeto de críticas desde la derecha y también desde la izquierda.

En el  campo de la derecha se construyó su imagen como el representante de la línea dura de la  insurgencia guatemalteca y durante las negociaciones de paz se le presentó como el militarista, intransigente y  radical.  Desde la izquierda, Pablo ha recibido críticas y cuestionamientos en distintos momentos y por distintos motivos, sin embargo, en todos los casos tiende a reconocerse su compromiso con la revolución guatemalteca.

No es este el momento para discutir la imagen que se ha construido de Monsanto, y creo que el libro que se presenta esta noche ayudará a esclarecer esto, pero, pienso que buena parte de esa crítica – alguna justa y mucha derivada de la contienda política con la derecha y dentro de la izquierda – refleja algunas de las características de Pablo, la coherencia de su compromiso político y la firmeza para enfrentar lo que el llama la lucha política e ideológica.

Sobre el primer aspecto, desde principios de la década de 1960 Pablo tomó una opción política radical, que en esos años y en las siguientes décadas significó también el riesgo de su vida, y que ha mantenido hasta la fecha.  Muchos de los líderes insurgentes que terminaron la guerra optaron, por razones legítimas, por retirarse a la vida privada, otros optaron por servir a las clases dominantes, algunos incluso, se han prestado a negar los actos de genocidio realizados por el Estado en contra del Pueblo Maya.  Pablo por el contrario, se ha mantenido en la posición política escogida, la izquierda revolucionaria y adscrito al proyecto socialista.  No es extraño que en uno de los primeros números de la revista contrapoder Pablo haya sido presentado como el “último comandante”.   Podemos tener diferencias de criterio y críticas a su acción en el campo político partidario, pero no puede negarse la continuidad y consistencia de su participación política.

El segundo aspecto tiene que ver con la firmeza y la fuerza para enfrentar la lucha política.  En esto, la experiencia de la Sierra de las Minas es determinante, pues se trata de un dirigente militar y político forjado en el fragor del combate con el ejército de Guatemala que estuvo apoyado por los servicios de inteligencia y el ejército de los Estados Unidos.  Y en este enfrentamiento militar, cualquier vacilación podía ser mortal.

Esta experiencia militar muy temprana de Pablo estuvo también vinculada  a las diferencias en el interior de las mismas fuerzas revolucionarias y, como se muestra en el libro, las decisiones políticas tuvieron consecuencias en el campo militar. Y los conflictos entre el PGT, las FAR y el MR13 tuvieron impacto en el desenlace de este período.  La forma de encarar la lucha política fue también forjada en este período en el que los errores y las indecisiones ponían en riesgo la vida de los insurgentes.

La trayectoria de Monsanto como señalé, abarca cinco décadas, y el libro “somos los jóvenes rebeldes” trata el período inicial en la trayectoria y la vida política de Pablo  que coincide con el inicio de la lucha armada en Guatemala.  Como ya lo ha anunciado, tiene planificado escribir dos libros más.

Este primer libro se desarrolla entre 1960 y 1968 y los hechos abalizados tuvieron consecuencias en el devenir de la historia política del país y definieron la conducta de los actores en contienda: el ejército, las clases dominantes, el gobierno de los Estados Unidos, las clases populares y los grupos guerrilleros.  Lo ocurrido en la sierra de las minas fue un antecedente de lo que ocurriría en Guatemala en la década de los ochenta y también fue una escuela de contrainsurgencia que se aplicaría en otros países de América Latina y en el sureste asiático.

¿Qué es lo que aporta el libro de Monsanto para entender este período?

A diferencia de la década de 1980, donde existe una cantidad importante de material bibliográfico de diverso tipo sobre la guerra en Guatemala, sobre la década de 1960 es relativamente poco lo que se ha publicado.

Durante mucho tiempo, la versión prevaleciente sobre este período, ya que era prácticamente el único documento de circulación amplia, fue el artículo escrito por Ricardo Ramírez y Regis Debray titulado “las pruebas de fuego” que fue incluido en el segundo tomo de La crítica de las armas de Debray, publicado en 1975 por la editorial siglo XXI de México.  Antes de este, la editorial Tricontinental publicó la biografía de Turcios Lima elaborada por Ramírez con el seudónimo de Orlando Fernández.   Este tuvo menos divulgación.

Obviamente, la distribución latinoamericana y el prestigio entre la izquierda mundial que en ese entonces tenía Debray convirtió a “las pruebas de fuego” en un libro de referencia.  Este no fue en sentido estricto un texto académico ni testimonial, era un documento de carácter político que, a partir de una interpretación de la experiencia guerrillera de los años sesenta, buscaba justificar la ruptura de un contingente de insurgentes con el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) y las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) para de esa forma legitimar nacional e internacionalmente el surgimiento de la Nueva Organización Revolucionaria de Combate NORC.  (Esta afirmación no es portadora de ningún juicio, como historiadores, al realizar el ejercicio de interrogar las fuentes se busca entender el sentido y el objetivo con el que fue elaborado determinado documento).

El apartado a Guatemala de la crítica de las armas está directamente relacionado con la experiencia insurgente en la sierra de las minas, sin embargo, algunas afirmaciones e interpretaciones no coinciden con los hechos relatados en el libro.  Me parece que el libro de Pablo no sólo complementa y obviamente cuestiona algunas de las afirmaciones de las pruebas de fuego, sino que sobre todo, desmitifica algunos asuntos de este período, como el papel del  Frente Edgar Ibarra – Pablo permanece en este hasta el final – y establece en su justa dimensión el papel de los jefes guerrilleros, incluyendo el del comandante de las FAR Luis Augusto Turcios Lima.  Asimismo, da cuenta de la distancia entre quienes desde fuera del país pretendían conducir la guerra, y la realidad que se vivía en las zonas de combate.  Ilustrativo de esta situación me parece el relato sobre el posicionamiento del PGT y de las FAR con relación a la candidatura de Méndez Montenegro y las contradicciones que generó y las consecuencias que tuvo el apoyo a esta candidatura.

En los setenta, en el ámbito de la clandestinidad y por lo tanto con relativa poca circulación se publicaron varios análisis de la experiencia de los sesentas.  Desde el PGT, una parte de los Apuntes para la Historia del Partido de Huberto Alvarado y, desde las FAR, entre otros los Fundamentos Teóricos de las FAR.

No fue sino hasta después de la firma de la paz cuando se publicaron varios testimonios sobre la insurgencia de los años sesenta.  Dentro de estos se destaca “La guerrilla fue mi camino” de César Montes publicado en 1997; “Los años de la resistencia: episodios sobre las guerrillas urbanas de los años 60” de Miguel Angel Sandoval de 1998; “Ese obstinado sobrevivir” de Aura Marina Arriola  y “La guerra de los 26 años vista con ojos de mujer de izquierda” de Chiqui Ramírez publicado en 2001.  Los tres textos mencionados fueron elaborados por personas que militaron en las FAR durante este período.  Mientras los tres últimos hacen énfasis en la experiencia urbana, el primero, de César Montes presenta un panorama de la trayectoria de su autor que va desde su participación en las FAR hasta su participación en las tropas especiales sandinistas pasando por su papel en la fundación del Ejército Guerrillero de los pobres y su incorporación a la lucha del pueblo salvadoreño.

A diferencia de otros “textos canónicos” de la historia reciente en los que la figura de César Montes es subestimada o simplemente borrada, en el libro de Pablo, César es un protagonista de primera línea.  Y su papel como dirigente es objeto de reconocimiento y crítica.

Para terminar este recorrido historiográfico, el año pasado en el segundo tomo de la Historia Reciente de FLACSO Guatemala se publicó el artículo titulado “El primer ciclo de la insurgencia revolucionaria en Guatemala (1954-1972)” de Carlos Figueroa Ibarrra, Guillermo Paz Cárcamo y Arturo Taracena Arriola.  Este capítulo en  buena medida se alimentó de dos textos importantes que permanecen inéditos: “Orígenes y primera etapa del conflicto armado interno en Guatemala 1954-1971” de Taracena elaborado para la Comisión para el Esclarecimiento Histórico en 1998, y la tesis de doctorado de Figueroa Ibarra “Violencia y revolución en Guatemala, 1954-1972”.  Estos textos como el capítulo mencionado  se fundamentan en documentos internos del Partido, las FAR y el MR 13, en entrevistas con varios de los protagonistas de estos hechos y en una amplia bibliografía.

En “Somos los jóvenes rebeldes.  Guatemala insurgente”, encontramos mucho más que  el relato testimonial de un joven comunista que fue de los primeros guerrilleros en entrar a la Sierra de las Minas y participó personalmente en la implantación, el desarrollo, el crecimiento y la derrota de dicho frente.  Se trata de un relato analítico que no se basa solamente en la memoria de su autor, sino que recurrió a hemerografía, a entrevistas – tanto con insurgentes como con sobrevivientes de las bases de apoyo en Zacapa – y que con esto logró construir una historia detallada, honesta y crítica de esta primera experiencia guerrillera.

A diferencia de otros libros o testimonios de jefes guerrilleros en los que tienden a resaltarse las virtudes y los triunfos, en el libro de Pablo encontramos la vida cotidiana de estos insurgentes sesentistas, que pasaban meses caminando por la sierra acondicionando depósitos de armas y alimentos, que soportaban las inclemencias del clima, que, como todos los seres humanos tenía virtudes y defectos y que, en su momento, tuvieron que enfrentar, con pocos recursos una ofensiva militar que llevo al cerco y a casi el exterminio de este grupo de combatientes.

En el texto de Pablo, existe una casi obsesión por recuperar los nombres y las historias de esas decenas de insurgentes que sacrificaron sus vidas en la Sierra de las Minas. Me parece que a través de esto Monsanto busca y logra que esos nombres y esas vidas no se olviden y ocupen su lugar en la historia.

En este libro, Monsanto no se presenta como el héroe o como el protagonista principal, en muchos pasajes está ausente y se hace referencia a Pablo o Manzana, el guerrillero casi adolescente que comete errores, que soporta prolongadas sanciones, que sobrevive combates y que se equivoca y reconoce los errores de los jefes insurgentes.  Un guerrillero que también sufre por la muerte de sus compañeros y que ve crecer y ser destruidas las bases sociales de la guerrilla.

El libro que esta noche comentamos contribuye a desmitificar a la guerrilla de los sesentas, reconociendo y explicando los errores, los fracasos y las derrotas del período. Y, como su nombre lo indica, nos dibuja el cuadro de una generación de jóvenes rebeldes, decididos a hacer en Guatemala una revolución, a enfrentar a un ejército poderoso y brutal y a batirse con el imperialismo.  Muchos de sus jefes y combatientes  no pasaban de los 25 años pero estaban decididos, como lo señala el lema de las FAR, a Vencer o a Morir, por Guatemala, la Revolución y el Socialismo.

Y, en medio de las adversidades, de un cerco militar, de represalias brutales contra la población civil, de traiciones y cambios de bando, de torturas, asesinatos y secuestros, la decisión de estos insurgentes de no capitular y de resurgir una y otra vez de las cenizas para continuar la lucha por transformar este país.  El libro de Pablo Monsanto es eso y mucho más y por eso, vale la pena leerlo, debatirlo, cuestionarlo y utilizarlo para entender la historia reciente de nuestro país.

Muchas gracias

Ricardo Saenz Tejada (Guatemala) Doctor en Ciencia Política y Antropólogo Social. Trabajó como profesor e investigador en las universidades de San Carlos y Rafael Landivar y en FLACSO.

 Foto: Internet / Pablo Soto Orantes.

“Somos los jóvenes rebeldes”: promesa de una tarea pendiente

Fabian Campos[1] y Quimy De León -Prensa Comunitaria.

Portada de Sucesos en 1966.

Portada de Sucesos en 1966.

Hace ya casi 51 años que se fundaron las Fuerzas Armadas Rebeldes en Guatemala y con ello se inició una historia conflictiva, en más de un sentido. En ella se mezclan filias y fobias, recuerdos y reclamos, silencios y olvidos en los que afirmar cualquier cosa es el inicio de un debate muchas veces ríspido y casi siempre sin que se aclare aquello que motivó el debate. Esa situación no es incomprensible si tomamos en cuenta que, a pesar de lo mucho que se ha escrito sobre los años de la guerra no es posible decir que se haya escrito aún la Historia. El intento más reciente es el libro editado por FLACSO Guatemala: Historia reciente 1954-1996. Tomo II La dimensión revolucionaria, y a los pocos días de presentado ya era blanco de fuertes críticas por lectores ansiosos de ver confirmada su propia versión.

Un ejemplo de lo que decimos es que aún hoy, no existe un consenso sobre la fecha de fundación de las FAR. Para algunos, como Carlos Figueroa, Guillermo Paz Carcamo y Arturo Taracena del libro ya mencionado, la fecha fue el 18 de diciembre de 1962, mientras otros dan al 7 de febrero de 1963 como día de fundación, por ser la fecha en que se deciden el mando y el lugar de ubicación de tres de los cuatro frentes guerrilleros -a pesar de que siempre se ha dicho que fueron tres. Tampoco existe un consenso sobre aquellos que pueden ser reivindicados como legítimos fundadores. La lista más completa de estos es la que menciona a Yon Sosa, Turcios Lima, Trejo Esquivel y Loarca Árgueta por el MR13; Bernardo Alvarado Monzón, Mario Silva Jonama, Carlos René Valle Valle y Joaquín Noval de parte del PGT; y a Roberto Lobo Dubón, Roberto Taracena Samayoa, Horacio Flores, Enrique Paz y Paz y Carlos Estrada por el Movimiento 12 de abril.

Durante Entrenamiento en el manejo de armas entre campesinos de la región.

Durante Entrenamiento en el manejo de armas entre campesinos de la región.

Al presentar esta lista de fundadores estamos dejando fuera a Rolando Morán -quien según estos autores sí estuvo en dicha reunión, pero que no es mencionado en ningún otro texto-, y corrigiendo el nombre del presidente de la AEU, pues para ese libro se llama Mario y no Carlos Estrada, como es en realidad. Y, de la misma manera, nos ponemos en el peligro de ser señalados de falsarios, al no incluir varios nombres de gente que estuvo en dicha reunión pero no en las discusiones -por ejemplo, aquellos que formaron parte del equipo de seguridad de la reunión. Nos hacemos entonces blanco de las críticas que se hacen a las versiones que tienen como centro a los dirigentes y no a las bases, como si la historia la hicieran los grandes hombres y no los pueblos.

Si en un hecho concreto y limitado como éste se pueden ver las disputas existentes -de las cuales no mencionamos todas por supuesto-, podremos imaginar las que se siguen referidas otros momentos claves de lo que se ha llamado la primera etapa de la lucha armada en Guatemala. El rompimiento con el 13 de noviembre, la creación del Centro de Dirección Revolucionaria, la disputa entre las FAR (incluyendo la FGEI y la Resistencia) y el PGT respecto al gobierno de Méndez Montenegro, la muerte o asesinato del Comandante Luis Augusto Turcios Lima, el problema de la sucesión en el mando, las sordas disputas por el control del poder al interior de la organización, los sucesivos intentos de reunificación con el 13 de noviembre y el PGT, la expulsión de los guatemaltecos que se entrenaban en Cuba, la degradación y posterior expulsión de Cesar Montes, el nuevo mando de la guerrilla y las disputas internas que llevaron a la desmovilización de la FGEI, el impacto de la represión desatada por el gobierno guatemalteco tanto en la montaña como la ciudad, y la búsqueda de un nuevo horizonte para las FAR en los años 70…..

El guerrillero Yon Sosa en 1967

El guerrillero Yon Sosa en 1967

¿Por qué es tan complicado escribir una historia sucedida en tan breve periodo -1963-1967? Ya hemos mencionado algunas causas, pero hay otras que son también importantes desde el punto de vista académico. El primero es que esas FAR son una guerrilla prácticamente ágrafa. Son pocos los documentos públicos y aunque su calidad sea muy buena, para iniciar la comprensión nos hacen falta documentos internos que puedan confrontar, validar o desechar las afirmaciones vertidas en ellos. Existió una distancia enorme entre lo que se hizo público y las condiciones reales de discusión y las correlaciones de fuerza. Nos hace falta un texto que presente y confronte esos documentos públicos con, por ejemplo, los documentos internos capturados por las agencias de seguridad e inteligencia del gobierno guatemalteco.

Un segundo elemento es que se toma como verdad grabada en piedra lo que se ha escrito sobre el periodo, sobre todo lo que se escribió en el momento mismo de los sucesos, como “documentos históricos” en un sentido positivista. Poco se ha avanzado en la crítica de esas fuentes, señalando que quien los redactó plasmó en ellos no la realidad sino su realidad, cargada de sus prejuicios y expectativas. Tomar los documentos y escribir la historia de las FAR a partir de los documentos del PGT, para reivindicar al propio partido, o hacerla tomando solo los documentos de la FGEI para denostar a los comunistas guatemaltecos -por poner dos ejemplos- es repetir las disputas ideológicas de ese momento, además de aportar poco a esclarecer el tema.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

Una tercera razón es que son pocos los testimonios publicados al respecto. Pero aún estos pocos testimonios están llenos de recuerdos y olvidos, de cosas que se desestiman porque no las vivió presencialmente el testimoniante o porque niegan o cuestionan el propio recuerdo o la elaboración explicativa que ha hecho el autor o autora para la derrota de ese primer periodo.

A pesar de esas dificultades, creemos que no sólo es necesario reflexionar sobre la primera etapa de la lucha armada en Guatemala, sino que es una obligación para todos hacerlo. Para los viejos militantes de esa década, para aquellos que en los setenta y ochenta se sumaron a la lucha por una Guatemala diferente en alguna de las organizaciones político-militares –muchos de ellos saber o entender los motivos del fraccionamiento del movimiento revolucionario-, para los académicos. Y primordialmente para aquellas generaciones que aunque no vivieron el conflicto, están en buena medida determinados por sus resultados.

Un baño cerca de las armas, Guatemala, 1966.

Un baño cerca de las armas, Guatemala, 1966.

Es por ello que es lectura obligada el libro Somos los jóvenes rebeldes que ahora presenta Pablo Monsanto, comandante de las FAR durante casi 20 años. En su libro, sin duda, deberá de tocar los temas que he mencionado y otros muchos más. Seguramente será criticado duramente por unos y reconocido por otros tantos. Es necesario leerlo desde las inquietudes acá expresadas: se tendrán que buscar los conflictos de la memoria, confirmar datos, cuestionar otros, separar el recuerdo del hecho, el hecho de la valoración a posteriori, criticar –en el sentido académico- sus fuentes; pero siempre aportará a la comprensión de ese periodo de la historia reciente.

Para las jóvenes generaciones será primordial leerlo, pues el libro aporta elementos para entender aquellos momentos y circunstancias vistas desde los ojos de hoy.  Y si, más allá del testimonio y las anécdotas, nos permite entender la complejidad de los procesos económicos, sociales y políticos que generaron las condiciones para que un grupo de personas, con todas sus contradicciones, aciertos y desaciertos se decidieran iniciar la aventura heroica de enfrentar y tratar de cambiar el sistema y la sociedad guatemalteca llena de privilegios para unos y exclusiones para las mayorías.

Foto original de César Montes y la guerrillera Rosa María. Fue publicada “con el comandante Montes sin la guerrillera Rosa María ,Guatemala, 1966.“

Foto original de César Montes y la guerrillera Rosa María. Fue publicada “con el comandante Montes sin la guerrillera Rosa María ,Guatemala, 1966.“

Será un libro necesario en la medida en que aporte a la autocomprensión de la izquierda guatemalteca en los momentos que hoy vive. Será útil si los elementos que presenta contribuyen para que esta izquierda, hoy sin norte y desfondada, tenga la posibilidad de encontrarse con sus raíces y sus logros: en efecto, no se construyó la sociedad socialista que se proclamaba, pero esas luchas transformaron radicalmente al país: ése es un legado innegable de la izquierda.

La expectativa sobre este libro es que nos pueda dar la oportunidad de leer la historia desde uno de sus protagonistas y que pudiera posibilitar una lectura desde una profunda autocrítica de las prácticas pasadas y que, algunas, se siguen manteniendo hasta hoy.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

Publicada en la revista Sucesos con fotos sobre la guerrilla guatemalteca. 1966.

 

Pablo Monsanto “La intención es dejar constancia”

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En una entrevista que hicimos a Pablo Monsanto en el marco de la presentación de su libro “Somos los jóvenes rebeldes. Guatemala Insurgente” nos cuenta las motivaciones que tuvo para escribir y algunas de los aportes a la comprensión de la memoria y la historia que podemos encontrar en él.

Pablo Monsanto se involucró en la lucha revolucionaria desde los 15 años, fue comandante de la organización revolucionaria Fuerzas Armadas Rebeldes – FAR y fue parte de quienes firmaron los Acuerdos de Paz, después de ésta etapa se ha dedicado a la lucha político electoral en el partido Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca – URNG y Alianza Nueva Nación -ANN.

La memoria frente a nuestros ojos

El libro, es un relato analitico, está escrito en el presente histórico. Está escrito en tercera persona, yo no quise hablar de mi como que era el centro de todo traté de ser lo más objetivo posible ubicando el papel que yo jugué. El libro no tiene sesgo de querer dañar la imagen de alguien en particular, simple y sencillamente relata los hechos y en que contexto se dieron. En el libro encontrarán muchas anéctotas y fotografías.

Quienes han leído el libro, piensan que el libro tiene elementos que pueden ser analizados desde el punto de vista sociológico, tiene caracteristicas muy particulares pues describe el medio geográfico, dará una idea de el marco en el que se desarrolló esa lucha. El libro abarca desde 1963 que fue el momento en el que la guerrilla Edgar Ibarra se instaló en la sierra hasta 1967.

Escribí en base a textos autobiográficos de otros protagonistas del período como Juan Cofiño y “Daniel“ que recientemente murió. Acordamos que yo escribiría un libro en donde relataría lo que había pasado. Entrevisté a varios compañeros como “Emilio”que aun vive, Juan Cofiño y Daniel que murió hace dos años, algunas cosas también las conversé con César Montes. Todo esto para poder refrescar algunos datos y algunos hechos.

Me tomé la tarea de escribir el libro con la experiencia que yo tenía de escribir y con la capacidad de investigar y de análisis que he tenido en toda mi participación revolucionaria. También hice trabajo de hemeroteca tanto en Guatemala como en México, para obtener fotografías entre otras cosas. Hice esfuerzos en tratar de obtener información por otros canales y otros medios, que fue bastante díficil.

Al inicio de escribir el libro, se me puso un poco complicado y lo que hice fue publicar algunas partes como folletos, hay dos partes del libro que así las publiqué, para empezar dar a conocer algunos elementos y vi que este tipo de relato tenía aceptación en general.

Entonces ahí tomé la decisión de dedicarme a escribir el libro. Pero como lo hacía solo, solamente hubo una compañera que me ayudaba a revisar redacción y ortografía, me llevó un tiempo, todo esto fue en el año 2008. A partir de eso empecé a leer todo lo que habia en la hemeroteca, para darle la interpretacion correcta y utilizar los elementos como argumento para poder decir las cosas que se dicen en el libro. En una oportunidad llevaba escrito 90 paginas y el USB se me arruinó, tuve que parar un tiempo, me golpeó mucho y volví a reconstruir todo, ésto fue bastante díficil.

La intención es dejar constancia de lo que fue esa etapa de lucha de la guerrilla en el oriente del pais. Nos hemos dado cuenta que hay otros escritores y que hay opiniones que no reflejan la realidad, creímos que era necesario aclarar algunas cosas.

Además porque la propaganda enemiga ha sido tan fuerte que incluso ha calado en algunos sectores de la izquierda que se lo han creído, esperamos que aporte elementos para entender la historia y que las cosas que se dicen, no necesariamente fueron así. Por ejemplo la idea que crearon de la guerrilla en general, principalmente sobre la del oriente el pais, en concreto la de la Sierra de las Minas.

Ésta guerrilla nunca llego a tener más de cien hombres. La imagen que daba la derecha y el ejército y sus aliados internacionales era que nosotros eramos una fuerza militar muy grande que había que combatir con todo. En el libro relato cómo al principio eramos veintiuno, al año nos quedamos solo siete, de esos siete costó muchísimo crecer para que a los dos años pudiéramos llegar a tener cuarenta hombres dentro de la guerrilla. La actividad que la guerrillia desarrollaba creaba un ambiente y una imagen que no correspondía a la realidad.

Por otro lado, los problemas internos de la guerrilla nunca se dieron a conocer, muchos de esos problemas  se reflejan hasta este momento. Algunos eran por la influencia internacional y por la disputa que hubo siempre dentro del movimiento revolucionario por la conducción, por la dirección y el papel que la guerrilla debía jugar, ésto estaba relacionado con la posición que Cuba jugó en relacion a America Latina, eso esta bien claro en el libro.

Nadie se imagina que la guerrilla al estar tres meses en la montaña ya, una cuarta parte pidió su baja, ya no querían estar en la guerrilla. Esos elementos pueden ayudar a comprender lo que pasó y los grandes errores que se cometieron, éstos fueron principalmente de carácter politico no de carácter militar, aunque lo militar siempre fue muy díficil.

Por último el libro da una serie de conclusiones en el que se establece claramente que la concepción con que se empezó a trajabar la construcción del movimiento guerrillero guatemalteco era equivocada, eso lo demostró la práctica. Tratar de importar una concepión y aplicarla de manera esquemática y mecánica a la realidad guatemalteca tuvo un costo muy alto, para el pueblo de guatemala, para los revolucionarios y que todavia se refleja hoy en el movmiento revolucionario. Lo que pretende el libro es hacer un análisis y llamar la atencion en el sentido de que no se sigan cometiendo los mismos errores que se vienen cometiendo desde 1960 hasta la fecha.


[1] Investigador sobre guerrillas en Centro América y maestro en Estudios Latinoamericanos de la Universidad Autónoma de México.

* Fotografías: “Rodrigo Moya UNA MIRADA DOCUMENTAL“ Alberto del Castillo Troncoso. Ediciones El Milagro. Instituto de Investigaciones estéticas/Universidad Autónoma de México UNAM. La Jornada. Primera Edición 24 de octubre de 2011.