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Yolanda Urízar Martínez a 33 años de su desaparición forzada

Fotografia de Yolanda Aguilar Urízar entregada al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular.

Fotografía de Yolanda Aguilar Urízar entregada al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular.

Por Nelton Rivera.

El 25 de marzo 2016 se cumplieron 33 años de la detención y desaparición de la doctora América Yolanda Urízar Martínez en 1983, ella regresaba del exilio forzado en México por la represión de se vivía en Guatemala por las dictaduras militares, fue detenida durante la dictadura del general José Efraín Ríos Montt, exactamente a un año del golpe de Estado de 1982. Actualmente Ríos Montt está bajo arresto domiciliario, procesado nuevamente por Genocidio y delitos de lesa humanidad, luego de haber sido condenado en 2013,  en el país los delitos de desaparición forzada no prescriben ni puede ser amnistiados.

Su familia inmediatamente en 1983, comenzó a denunciar la detención de la doctora Yolanda Urízar y demandaron al Estado su libertad. Su padre, el coronel retirado Augusto Urízar, envió una carta abierta al general Efraín Ríos Montt,  presidente de facto en ese momento y pidió a las fuerzas de seguridad el respeto de su vida e inmediata liberación.

Ella era abogada de profesión, egresada de la Universidad de San Carlos de Guatemala, asesoró a los principales sindicatos y organizaciones campesinas del país. Treinta y tres años han pasado desde la primera demanda de la familia y ella aún permanece desaparecida.

“Señor presidente: usted como cristiano no puede permitir que nuestra hija sea maltratada física o mentalmente ya que usted afirma en sus mensajes de cada domingo que todo guatemalteco merece ser respetado por ser semejanza de Dios y de la Patria …”

“…ninguna autoridad se ha preocupado por el caso. Yo no puedo seguir viviendo así, ya que mi hija es lo más grande que tengo”.

Informes como el REMIH y la CEH dan cuenta de un número de 45 mil personas detenidas desaparecidas por las fuerzas de seguridad del Estado guatemalteco, y grupos paramilitares vinculados a los escuadrones de la muerte financiados por la oligarquía de este país, el dato de ambos informes podría ser una aproximación a la totalidad, podrían ser más, muchas familias por miedo a la represión no denunciaron las desapariciones de sus familiares en Guatemala.

Organizaciones como La Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Guatemala  FAMDEGUA, el Grupo de Apoyo Mutuo GAM, el Comité de unidad Campesina CUC, la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala CONAVIGUA y otras iniciaron la búsqueda de las personas detenidas desaparecidas, una vida ha transcurrido y la lucha por encontrarlos continua.

En 1999 tan solo tres años después de haberse firmado la paz en el país, aparecería el Diario Militar “Dossier de la Muerte”, un oficial del ejercito de Guatemala extrajo desde lo interno de la institución castrense el archivo militar “Dossier de la Muerte”, fue Kate Doyle la directora de una organización llamada Archivo de Seguridad Nacional en los Estados Unidos, quien lo haría público finalmente.

“Cuando dimos a conocer el Diario Militar hubo una explosión, especialmente en la prensa guatemalteca, pero también internacional, todos querían saber, querían investigar, querían conocer detalles del Diario, por parte del Gobierno de Guatemala hubo negación, por parte de las familias de los desaparecidos hubo esperanza de tener al menos un dato de sus familiares”.

Es un documento que nos dice que la inteligencia militar guatemalteca de los años 1983 a 1985 tenía como política interna la estrategia de desaparecer forzosamente a personas que tenían supuestos vínculos con la oposición armada. En este documento hay nombres y fotografías de las personas secuestradas y desaparecidas, hay fechas y lugares y hay códigos que dicen que fue lo que le sucedió a estas personas.

“El Diario militar demuestra que estos no fueron secuestros realizados por grupos fuera del control del Ejército, el Diario demuestra que esto fue una política interna del ejército de Guatemala.”[1]

Este es un solo ejemplo de cómo operaron las fuerzas de seguridad del Estado. En el año 2013 Yolanda Aguilar Urízar, hija de Yolanda Urízar entrego una de las fotografías de su madre al al Museo de los Mártires del Movimiento Sindical, Estudiantil y Popular, durante un acto de conmemoración de la memoria de Samuel Amancio Villatoro líder sindical del CNUS e integrante de las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR, también detenido desaparecido en 1984 por ejercito.

El ejército la detuvo en la frontera con México:                   

“El 25 de marzo de 1983, Yolanda Urízar fue capturada en un lugar cercano a la frontera entre México y Guatemala. El vehículo en el que viajaba fue interceptado cuando se dirigía, en compañía de dos personas más, hacía la ciudad de Guatemala. América Yolanda Urízar de la Central Nacional de Trabajadores (CNT), del Comité Nacional de Unidad Sindical (CNUS), catedrática de la Escuela de Orientación Sindical de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la USAC y militante de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR). Hasta la fecha la víctima se encuentra desaparecida.”[2]

Luego de ser detenida por el ejército la trasladaron al destacamento militar Berlín, en el municipio de Coatepeque y la cabecera departamental de Retalhuleu, a partir de ese momento no se supo nada más de ella.[3]

“Un oficial de Policía Nacional dijo a una víctima sobreviviente de los Tribunales de Fuero Especial que las personas capturadas tenían tres alternativas: “Los Tribunales de Fuero Especial, la libertad o el fusilamiento clandestino”. Algunos de los prisioneros indicaron que uno de los centros de detención en la ciudad de Guatemala era el cuartel general de la zona militar 1, denominado Matamoros o Justo Rufino Barrios.

En este sentido, un informe de la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) señala: “…después de la reunión de finales de octubre de 1982, los oficiales del AGSAEMP [sección del Estado Mayor Presidencial] fueron informados que tenían la libertad de detener, mantener preso, interrogar y disponer de sospechosos de ser guerrilleros, conforme a su criterio”. En febrero de 1983, se reportó que por órdenes de Ríos Montt “… conocidos guerrilleros ya no serán enviados a los Tribunales Especiales, pero más bien se encargarán de tratarlos en el AGSAEMP”.

Efectivamente, varios militantes de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG), fueron capturados, torturados y desaparecidos entre el mes de marzo y junio de 1983, entre ellos: América Yolanda Urízar Martínez de Aguilar, Ana Lucrecia Orellana Stormont, Edgar Raúl Rivas Rodríguez, María Ángela Ayala Saravia y Rosa Estela Pérez Villaseñor.”[4]

[1] Prensa Comunitaria. El Diario militar: una historia de desapariciones y muerte. Quimy De León. https://comunitariapress.wordpress.com/2014/08/29/el-diario-militar-una-historia-de-desapariciones-y-muerte/

[2] Caso ilustrativo No. 22. Desaparición forzada de América Yolanda Urízar Martínez de Aguilar, Ana Lucrecia Orellana Atormenta, Edgar Raúl Rivas Rodríguez, María Ángela Ayala Saravia y Rosa Estela Pérez Villaseñor. Informe de la Comisión del Esclarecimiento Histórico CEH

[3] Comisión interamericana de Derechos Humanos CIDH.  CAPÍTULO III DERECHO A LA LIBERTAD, A LA SEGURIDAD E INTEGRIDAD DE LAS PERSONAS. http://www.cidh.org/countryrep/Guatemala83sp/Cap.3.htm

[4][4] Caso ilustrativo No. 22. Desaparición forzada de América Yolanda Urízar Martínez de Aguilar, Ana Lucrecia Orellana Stormont, Edgar Raúl Rivas Rodríguez, María Ángela Ayala Saravia y Rosa Estela Pérez Villaseñor. Informe de la Comisión del Esclarecimiento Histórico CEH.

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2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia

Este año para quienes vivimos en Guatemala ha sido bastante significativo y trascendental, un pueblo valiente como muchos otros, tejió nuestra historia, abrió y escribió una parte de nuestra memoria colectiva. Con mucha dignidad lograron contar, sacar del silencio la barbarie vivida por ellos, por ellas y por todo un pueblo: El genocidio.

En el 2013: el pueblo Ixil tejió nuestra historia.

El 10 de mayo del 2013, la jueza Jazmín Barrios, presidenta del Tribunal Primero A de Mayor Riesgo leyó ante el mundo la sentencia en donde se condenó a Efraín Ríos Montt quie fue presidente de facto entre marzo de 1982 y agosto de 1983. Esta condena es por ser responsable del genocidio perpetrado en contra del pueblo Ixil en calidad de autor. Fue condenado a 80 años de prisión, 50 por delitos contra deberes de la humanidad y 50 por genocidio.

Queremos rendir un homenaje al pueblo ixil, a través del aporte de varias personas que por medio de sus palabras, sus acciones, sus pasos, sus imágenes contribuyeron también a recuperar la memoria.

Visite la página aquí: Pueblo Ixil 
guate-genocidio

Respuesta a Sergio Palencia de David Stoll: “Sí Hubo Crímenes de Guerra”

Al equipo de Redacción de Prensa Comunitaria llegó la solicitud de David Stoll pidiendo “considerar la publicación de la siguente respuesta a Sergio Palencia”, en referencia al texto que se dio a conocer en este medio: Consideraciones en torno a Guatemala: ¿Hubo genocidio? de David Stoll. Éste fue difundido el día 6 de diciembre, también fue publicado en otros espacios digitales. Creemos importante sumar y aportar al debate de ideas aunque no compartimos los planteamientos de David Stoll y sí los de Sergio Palecia.

Sí Hubo Crímenes de Guerra

David Stoll

dstoll@middlebury.edu

Le agradezco a Sergio Palencia su respuesta a mi ensayo en Contrapoder “Guatemala—¿Hubo Genocidio?” Como extranjero, no quiero intervenir en debates políticos entre los guatemaltecos a menos que mi analisís se base en mis intercambios con todos los que tengan voluntad de platicar conmigo, es decir, con la gama más amplia de la opinión pública.

En el proceso por genocidio contra el ex-presidente Efrain Rios Montt, los testigos provinieron de una área en la que he tenido el privilegio de trabajar durante más de treinta años. Sus testimonios fueron valiosos, tal como reconocí en Contrapoder.

Sin embargo, también abundan evidencias de inconformidad entre la misma población ixil, hecho que se puso en relieve cuando, durante el proceso judicial, una caravana de ixiles llegó a la ciudad capital declarando que “no hubo genocidio”. Aparentemente llegaron con el apoyo de la Fundación Contra el Terrorismo, una organización compuesta de ex-militares.

Siempre es posible descalificar a las opiniones de una población indígena por reducirlas a sus patrones o aliados políticos exteriores, como si los ixiles insurgentes de los años ochenta fueran nada más que títeres manipulados por una conspiración comunista externa”. Como si los soldados y patrulleros ixiles de la misma época fueran solo conscriptos del ejército nacional. Como si los testigos ixiles en contra de Rios Montt fueran simples instrumentos de organizaciones internacionales. O como si los manifestantes a favor de Rios Montt fueran solo instrumentos de militares jubilados. Descartar opiniones de una población indígena de esa forma es paternalista y no sirve ningún fin positivo.

Como la población ixil nunca ha sido un bloque político homógeno, es importante conocer a fondo  sus opiniones sobre el proceso contra Rios Montt.  De mis pláticas con 55 nebajenses en julio de 2013—45 ixiles, 6 ladinos y 4 k’iche’s–concluyo algo no muy sorprendente: que sus desacuerdos sobre sí o no hubo genocidio reflejan sus distintas experiencias provenientes de la amnistía de Ríos Montt.

Para algunos, la amnistía fue solo una farsa cruel porque no protegió a sus familiares de las próximas campañas contrainsurgentes del ejército.  Para otros, representó un cambio importante en el comportamiento del ejército.  Algunos hasta opinan que, si no fuera por el golpe de estado del 23 de marzo, mucho más gente se hubiera muerto. Es por eso que les extraña que Ríos Montt sea acusado de genocido. Ningún observador que se tilda de antropólogo, sociólogo o periodista tiene derecho de ignorar estos desacuerdos.

Por el momento, parece que las organizaciones populares de izquierda han invertido toda su credibilidad en avanzar el concepto de genocidio.  Es un planteamiento sencillo y drámatico que ha hecho destacar su perfil tanto en el exterior como en territorio nacional. Además, es un planteamiento que le puso en el banquillo a un ex-jefe de Estado. Estos no son logros insignificantes.  Sin embargo, no me parece aconsejable ignorar por completo los sentimientos de una fracción considerable de la población maya.

A base de mis pláticas con los ixiles y otros nebajenses, creo que hay un terreno común más amplio que el restringido concepto de genocidio: de hecho, la totalidad de la población nebajense reconoce que hubo atrocidades cometidas por los dos lados. Incluso los pocos ixiles que defienden al ejército, y los pocos que defienden a la guerrilla, reconocen que hubo actos indefensibles cometidos por elementos de cada bando. Por lo tanto, me parece que los procesos que se basen en crímenes de guerra—es decir, violaciones a los convenios de Ginebra los cuales protegen a los civiles, a los heridos y a los presos–podrian ser más robustos políticamente que las que se inician a base de genocidio.

Procesos por crímenes de guerra también podrían ser más robustos judicialmente.  Al juzgar durante las dos últimas décadas los procesos por genocidio en otros paises, ha sido sumamente difícil comprobar el “intento de exterminar” de una forma que sobrevive las apelaciones.

Dudo mucho que mi planteamiento a favor de crímenes de guerra sea bienvenido por ex-militares.  Al mismo tiempo, dudo que sea de agrado al Centro Rolando Morán y a la Fundación Guillermo Torriello, patrocinadores del libro de Sergio Palencia, Fernando Hoyos y Chepito Ixil, 1980-1982:
 Encuentro y comunión revolucionaria desde las montañas de Guatemala.

Por otra parte dudo que mis planteamientos le hayan sido de mucha utilidad al Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (CACIF); si este hubiera sido el caso, hubiera sido posible publicar mis libros sobre Guatemala en el mismo país, lo que nunca ha sido posible.

-Afortunadamente, cualquier persona que tenga acceso al internet puede descargar una traducción completa de Entre Dos Fuegos en Los Pueblos Ixiles de Guatemala (1993); solo hay que Googlearlo bajo este nombre.  Una pdf del mismo también está disponible en Editorial Abya-Yala de Quito, Ecuador.  Allá se puede leer por cuenta propia el argumento mio que ha sido tan tergiversado por Sergio Palencia.

 El libro más reciente de David Stoll es El Norte or Bust! How Migration Fever and Microcredit Produced a Financial Crash in a Latin American Town.

Premiada Yassmin Barrios por su lucha por la justicia en Guatemala

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Por: Marisa Ruiz Trejo

La jueza Iris Yassmin Barrios fue premiada ayer en la XV edición de los Premios Derechos Humanos 2013, otorgados por el Consejo General de la Abogacía Española. La jueza fue galardona especialmente por su defensa a las víctimas y por su lucha en pro de la justicia en Guatemala. La jueza que ha dictado sentencias tan importantes contra acusados a quienes nadie se había atrevido a sentar en el banquillo, tales como los  responsables de Monseñor Gerardi en 1998 o miembros de la unidad de élite del ejército guatemalteco, conocidos como “kaibiles” que fueron hallados culpables de la muerte de 200 civiles.

Yassmin Barrios ha sido una jueza independiente que ha intentado resistir los ataques del poder político y judicial a pesar de haber sido amenazada de muerte en varias ocasiones. El 21 de marzo de 2001 dos granadas de fragmentación explotaron en el patio de su casa aunque afortunadamente sus agresores no cumplieron su cometido. Yassmin Barrios ha trabajado rigurosamente para enfrentar uno de los juicios más difíciles de la historia de guatemalteca en el que se juzgó por genocidio al ex presidente Efraín Ríos Montt. Este juicio ha sido histórico para el pueblo guatemalteco pero también para la justicia internacional debido a que por primera vez se juzgó dentro de los marcos nacionales un caso por genocidio, sentó precedente para que en otros países que han vivido situaciones parecidas intenten dar sentencia a los responsables de diversas atrocidades.

Detrás del juicio contra Rios Montt existen muchos años de silencio pero también de mucho esfuerzo honesto y ejercicio libre por parte de jueces, fiscales, defensores de la dignidad de las personas y organizaciones de la sociedad civil que han trabajado arduamente para que casi un centenar de testigos pudieran relatar los crímenes cometidos por el ejército guatemalteco. El 11 de mayo de 2013 el Tribunal, cuya presidenta era Yassmin Barrios, condenó a ochenta años de prisión a Efraín Rios Montt por genocidio y crímenes de lesa humanidad (cometidos entre  1981 y 1982) contra mil setecientos  indígenas ixiles  Diez días después el Tribunal de Guatemala anuló la sentencia por supuestos defectos de forma y ordenó un nuevo proceso para 2015. En octubre de este año acordó conceder amparo al ex dictador del cual actualmente se estudia la amnistía. A pesar de que el caso todavía no está resuelto y que la sentencia se ha anulado, el pueblo guatemalteco no olvida la condena.

Este proceso ha sido un acto simbólico para la memoria histórica de la sociedad guatemalteca más allá de que ha supuesto un fortalecimiento de la justicia y de la independencia judicial en Guatemala y un aviso de que la dignidad de las víctimas debe estar siempre por encima de todos, incluso de los expresidentes. Guatemala sabe que el genocidio existió y el resto del mundo también lo sabe.

Otras personas implicadas que tuvieron un papel fundamental para realizar este juicio son Patricia Guzman y la fiscal general Claudia Paz. También algunos abogados como Édgar Pérez, premiado por la asociación de abogados de Estados Unidos quien también ha sido amenazado y atacado. La española Almudena Bernabeu, especialista en justicia universal,  que reunió las pruebas contra el genocidio o Patricia Yoj letrada maya. Así también, Paloma Soria y Marta Casaús como peritas del juicio. Soria como especialista en crímenes de género en el genocidio y Casaús como politóloga e historiadora que ha investigado la relación del racismo con el genocidio en Guatemala.

La intención de realizar este juicio ha sido una manera simbólica de sanar la memoria colectiva, sobre todo, la de las mujeres valientes, tal como describió Casaús: “esas bellas mujeres, con sus huipiles rojos, con sus caras ajadas por el sufrimiento y el recuerdo del dolor, quienes esperan pacientemente una sentencia que les asegure que ellas no tuvieron la culpa de nada, que ellas no hicieron nada, que fueron violadas, humilladas y vejadas sin saber por qué y sin culpa alguna. Ahora solo quieren que se haga justicia, que se cuente al mundo la verdad de los hechos, esa no es una verdad absoluta, es simplemente la verdad basada en los terribles hechos acaecidos durante ese negro periodo de nuestra historia”.

A continuación, las palabras emotivas que Yassmin Barrios expresó al recibir este premio:

“Buenas noches a todos y a todas. Como alguna vez dijo el escritor Borges, la vida está constituida de momentos y este momento es muy importante para mí, a nivel personal y a nivel profesional. Quiero compartirles que un juez o una jueza tiene que ser un líder en su comunidad, capaz de devolver la credibilidad a los ciudadanos en su sistema de justicia, capaz de contribuir con su trabajo diario, no solo a resolver conflictos sino también a fortalecer la armonía y la paz dentro de la comunidad en la cual se desenvuelve.

A lo largo de mi carrera judicial me he dado cuenta de la importancia que tiene para las personas el contar con jueces íntegros, responsables que puedan resolver sus conflictos sin ningún tipo de favoritismos, con legalidad, con obediencia, únicamente a la constitución y a las leyes, que no hagan caso de ningún interés político, ni económico, que puedan dar a cada quien lo que les corresponde, en el cual los ciudadanos puedan confiar que sus conflictos se van a resolver sin prejuicios y sin ningún tipo de discriminación, que no se va a hacer ninguna exclusión por pertenecer a un grupo étnico diferente o por tener un color de la piel diferente a los demás. En esa libertad de juzgar creo que es importante que se respete la dignidad de las personas y devolver esa credibilidad que todas las personas como ciudadanos necesitamos y merecemos.

El país, tal como lo dijo Bernabé, la periodista que hoy también recibe un premio, es un país pobre. Sin embargo, hemos demostrado que somos capaces de juzgar con independencia judicial aún cuando tengamos pocos recursos humanos y materiales pero tenemos la capacidad de hacerlo. Creo que los jueces que hemos llevado a los tribunales de alto riesgo pueden servir como precedente a otros países que se encuentran en las mismas circunstancias que el nuestro, lo que se necesita es voluntad de hacer cumplir la ley. En mi país existen altos índices de violencia, los cuales inclusive abarcan a los jueces que nos corresponde juzgar. No obstante, hoy más que nunca aún dentro del difícil contexto económico político y social en el cual nos desenvolvemos es importante mantener y fortalecer la independencia judicial. Solo a través de jueces independientes podemos dar respuesta a ese pueblo que pide a gritos justicia”.