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Los ecos de la ausencia

Fotografía de Nelton Rivera.

Por: Pablo Fuentes.

Existe una habitación sin tiempo, llena de objetos que narran historias que no tienen un final, llena de recuerdos que solo pueden ser encendidos por el silencio de nuestras imaginaciones, llena de secretos que gritan y lloran desde sus escondites, una habitación que se levanta entre las sombras que se alimentan de lo que puedan arrebatarle a la vida.

Existe en la memoria de los corazones una ausencia, un tiempo que no está vivo pero que no murió jamás, una descarada mutilación al justo cuerpo de la libertad que aun hoy no deja de sangrar, que aún hoy grita esas palabras que nombraban las vidas de todos los que la tomaron de la mano y caminaron como niños siguiendo sus pasos en tiempos de obscura represión, para que su lucha nunca se tambalee en el olvido; en fin, los nombra para que su ausencia no sea solamente el dolor de un mediodía oscurecido, sino todo el amor que se recrea en la idea de que podemos estar mejor.

Y así es esta habitación llena de ausencia, un espejo en el cual podemos ver la cotidianidad de nuestras vidas, un lugar que necesita de nosotros para volver a darle vida a esos espacios que quedaron inconclusos, un punto de reflexión que nos  alecciona mostrándonos que no se necesita nada más que amor para luchar por un mundo mejor.

Y me es inevitable el detenerme y pensar cuanta esperanza cabe en la mañana mientras atamos las correas de nuestros zapatos, cuanta vida puede esconder un cuaderno, cuanto hacemos nuestro este mundo día a día sin darnos cuenta y cuanto este mundo nos consume así también, sin darnos cuenta mientras solo va quedando la huella que unió el nuestro con los demás corazones.

Es pues necesario entonces, que mientras retumben los latidos en nuestro pecho también retumben los ecos de aquellos corazones que buscaron y lucharon por una reivindicación de la vida, y que como aquel cuarto aún sus búsquedas perduran fuera del tiempo, no solo para honrar su recuerdo o para honrar nuestra propia vida y nuestro propio tiempo, sino para que desde su nuevo hogar estas personas continúen siendo fuentes de esperanza mientras la ausencia en su cotidianidad es reivindicada y transformada en nuevas constelaciones.

La inhumación de Moisés Saravia, una historia del Diario Militar

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Por: Nelton Rivera.

Moisés Saravia López fue un líder comunitario de San Martín Jilotepéque en el departamento de Chimaltenango, fue agricultor, y catequista de la iglesia católica, su vocación y compromiso con la comunidad y el pueblo lo llevó a integrarse a las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR. En 1984 el país estaba bajo el régimen del general Oscar Humberto Mejía Víctores, en ese año el ejército de Guatemala en un operativo militar lo detuvo y lo desapareció, Moisés es uno de 182 casos de detenidos desaparecidos que quedaron registrados en un documento de inteligencia militar conocido como Diario Militar “Dossier de la Muerte”. Treinta dos años después sus restos fueron inhumados por sus familiares, amigos y organizaciones de familiares de detenidos desaparecidos durante la guerra, como FAMDEGUA y AVEJA[1].  

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El encuentro con Moisés se realizó el día sábado 2 de abril de 2016, en uno de los días más calurosos de lo que va del año, la ciudad se encontraba por arriba de los 32 grados centígrados posiblemente. El acto de inhumación comenzó con la entrega de los restos de Moisés Saravia a sus familiares, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala -FAFG- ubicó su osamenta en el año 2003, cuando realizaba junto a la Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala -CONAVIGUA- la exhumación de 179 osamentas dentro del antiguo destacamento militar de San Juan Comalapa.

Las pruebas de ADN realizadas por la FAFG permitieron identificar la osamenta de Moisés Saravia en el año 2013, tres años después fue entregado finalmente a su familia.  El acto de entrega se programó a las 8 de la mañana a un costado del Parque “El Sauce” en el Centro Histórico frente a la sede de la FAFG, ahí colocaron la osamenta dentro de una caja de madera, la fotografía de Moisés, una bandera nacional, pino, velas  y varias coronas de flores.

En ese mismo lugar  se encuentra el Museo de la Memoria de los Mártires del Movimiento Popular, adentro del museo está la osamenta de Amancio Villatoro otro detenido desaparecido en 1984, encontrado junto a Moisés Saravia en Comalapa, Amancio es otra historia también del Diario Militar.

Dos horas duro el homenaje que realizaron en memoria de Moisés, luego sus restos fueron trasladados a un cementerio en la zona 12 para ser finalmente inhumados.

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El Diario Militar “Dossier de la Muerte”

La detención de Moisés Saravia pudo confirmarse en 1999 luego que se conociera la existencia de una ficha con información de él en el  Diario Militar, este documento fue sustraído clandestinamente de los archivos del ejército guatemalteco y entregado a una institución en los Estados Unidos.

En la página 26 del Diario Militar (a lápiz), con la descripción No. 88 y el código (Y88) está escrito con lápiz su nombre: “Moises Saravia Lopez” alias “ROMEO”, el resto de su ficha en este documento fue tecleado con una máquina de escribir. Aparece el 11 de marzo de 1984 como el día de la detención en una casa de seguridad del Frente Guerrillero “Tecún Human” de la región central de las FAR en Chimaltenango, la casa de seguridad estaba en la zona 11 de la ciudad, 18 días después fue asesinado, en la ficha aparece el código 300 que significó que finalmente fue ejecutado por los militares.[2]

Uno de los sobrevivientes de la detención del ejército en 1984, recuerda haber escuchado el sonido que alguien realizaba permanentemente con una máquina de escribir mientras estuvo detenido, el sonido lo escuchaba cerca de las carceletas de madera en donde lo tenían recluido dentro de una base militar en la ciudad capital, posiblemente era la Brigada militar Mariscal Zabala en la zona 17.

Del análisis de la información del diario militar especialmente los códigos usados por los militares se supo que la letra “Y” la asignaron a los miembros, hombres o mujeres que integraban las FAR, una de las organizaciones guerrillas de este país, la primera y más vieja.  El No. 88 porque quien elaboró ese diario página por página te asignó ese correlativo,  luego que en un operativo militar en la ciudad capital realizaron tu detención de forma extrajudicial en abril de 1984.

Nadie tuvo noticias tuyas de Moisés Saravia desde 1984 hasta el 2003 cuando hallaron la fosa clandestina en done el ejército lo había lanzado, tuvieron que pasar diez años de la exhumación en el antiguo destacamento militar de San Juan Comalapa en Chimaltenango, para identificarlo,  en el mismo lugar fueron localizadas 6 personas más del Diario Militar y en total 179 osamentas de indígenas maya Kaqchikel de Chimaltenango.

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La inhumación

El intenso calor acompañó la caravana de vehículos que transportaron los restos de Moisés Saravia desde el centro histórico hasta un cementerio en la zona 21, ubicado detrás de la Universidad de San Carlos, en el acto de inhumación en el cementerio estaba doña Juana su esposa, con ella tuvieron cinco hijas y tus tres hijos, de los ocho, Julia y Nazario con 17 y 18 años de edad aún siguen estando desaparecidos, ambos fueron detenidos por el ejército cuando eran estudiantes de magisterio.

El acto fue corto, varias personas hablaron, el hijo menor de Moisés dedico finalmente el encuentro con su padre como un logro de doña Juana su madre, quién saco adelante a sus hermanos en la condiciones difíciles en las que quedaron luego de la desaparición de su padre.

Una de sus hijas grandes, dio un discurso corto antes de finalizar el funeral, cuatro palabras le fueron suficientes para abarcar toda la vida de compromiso, trabajo y lucha de Moisés Saravia.

“Voy a decir, lo que mi papá dijo todo el tiempo, en cada momento: ¡hasta la victoria compañeros!”

Vea el Diario Militar “Dossier de la Muerte” aquí:

[1] La Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos de Guatemala –FAMDEGUA- y la Asociación Verdad y Justicia AVEJA.

[2] Diario Militar “Dossier de la muerte”. http://nsarchive.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB15/dossier-color.pdf

 

Emil Bustamante: desaparecido hace 34 años y su hermana lo busca sin parar

Por: Quimy De León

Aproximadamente 45 mil personas fueron desaparecidas durante los años del Conflicto Armado. Los años más crueles vividos en Guatemala en la historia reciente fueron los años ochenta, se perpetraba genocidio contra la población maya y se atacaba selectivamente a los movimientos populares y a quienes trabajaran honestamente en el campo o en la ciudad.

Emil Bustamante era joven veterinario y sociólogo fue detenido y desaparecido el sábado 13 de febrero de 1982 en retén militar en la ciudad de Guatemala, fue visto terriblemente torturado el 23 de marzo de ese mismo año en el cuartel militar de Matamoros. Ese mismo día que el militar hoy condenado de genocidio Efraín Ríos Montt perpetró el golpe de Estado.

Marylena Bustamante su hermana no deja de buscarlo, no deja de abrir un espacio en la cotidianidad para recordarnos que a quienes han desaparecido, nos faltan a todas las personas no solo a sus familiares. La hemos visto en muchas actividades con la fotografía de Emil colgada en su cuello sobre su pecho o con una pancarta. Como cientos de familias se pregunta:

“Dónde encuentro nuevas palabras para decir lo mismo, dónde encuentro la llave para abrir la puerta del silencio y romper el pacto de la ignominia. Son treinta y tres años de no saber de Emil Bustamante desaparecido un día como hoy, 13 de febrero de 1982, ni de los otros 45,000 seres humanos arrebatados de la faz de la tierra los que se esfumaron por obra y gracia de los hombres de la sin razón, de esos que se cubrieron de sangre hasta el último rincón de su alma. De los que cada día que se miran al espejo ven a sus víctimas indefensas sin nadie que haya ido en su auxilio porque los que los amamos no sabíamos dónde los tenían.

Tocamos todas las puertas posibles, hablamos con las personas que podían brindar ayuda pero el poder los cegaba nadie iba a arriesgar su vida cómoda de sicario en pro de un comunista, a esos había que darles con más fuerza esos, no se doblegaban ante nadie, murieron tal vez hincados a la fuerza pero de pie ideológicamente, eran demasiado dignos para unos vulgares genocidas.”

La terrible experiencia de la desaparición de un familiar

“32 años tenía Emil, mi hermano cuando fue detenido en un retén militar en la ciudad de Guatemala un sábado 13 de febrero de 1982. El día en que fue detenido, festejábamos la vida, mi hija Ximena cumplía su primer año, el tío Emil nunca llegó, tampoco el pastel, únicamente llegaron las noticias de su desaparición.

Gobernaba en ese ayer un General genocida, Romeo Lucas García que fue derrocado por el General Efraín Ríos Montt, quien llegaría a ser el máximo represor en los tiempos que duró el genocidio. Ríos Montt declaró en ese entonces, “no vamos asesinar sino a matar a todo aquel que se oponga al gobierno”, y lo cumplió, Emil estaba vivo en un cuartel militar el día del golpe, junto con él cientos de luchadores sociales.

Una se pregunta: ¿qué delito cometieron para merecer semejante castigo? Emil ni siquiera tuvo el privilegio de estar en los aberrantes tribunales de fuero especial, así por lo menos hubiéramos tenido su cuerpo.”

Desaparición forzada es cuando una persona es detenida  o secuestrada por el Estado o por personas en nombre de éste. Frente a quienes reclaman la aparición de esta persona utilizando los mecanismos que el mismo Estado establece, éste niega la existencia en su poder de dicha persona, negando que haya sido detenida, por lo tanto negándole sus derechos legales y humanos.[1]

Para las Naciones Unidas la desaparición forzada es una estrategia que se usa constantemente para generalizar el miedo y el terror de la población. Los efectos ocasionados por esa práctica no se limitan a la persona desaparecida, ni a la familia y círculo más cercano  al desaparecido o desaparecida. Si no que, busca afectar de forma directa a la comunidad y  sociedad en su conjunto.[2]

Para el informe Guatemala: Memoria del Silencio, Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), publicado en el 25 de febrero de 1999, nos permite entender, luego del proceso de investigación  los múltiples delitos cometidos durante el conflicto armado en Guatemala,  haciendo una aproximación de la barbarie cometida por el Estado y sus fuerzas de seguridad desde 1962 a 1996. Según el informe Guatemala: Memoria del Silencio, una de las consecuencias principales del Conflicto Armado se radica en  el número de víctimas.

“Con el estallido del enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en una etapa sumamente trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en términos humanos, materiales, institucionales y morales. En su labor de documentación de las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia vinculados al enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) registró un total de 42.275 víctimas (…). Combinando estos datos con otros estudios realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el saldo de muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó a más de doscientas mil personas”.[3]

En Guatemala del total de víctimas  puede llegar a sobrepasar  más de 45 mil, muchas de ellas son resultado de la Desaparición Forzada implementada por Estado durante los distintos regímenes oligárquico militares que gobernaron el país en esos 36 años de Conflicto Armado. Además el informe también documenta una aproximación de 250 mil personas asesinadas durante las masacres cometidas por ejército.

Además la CEH hace un abordaje sobre los niveles de instauración de una cultura del terror de la mano de la política contrainsurgente del Estado sobre la población:

“Además de la represión y el exilio, la debilidad y fragmentación de las organizaciones sociales se deben en buena medida a la conjunción de diversos mecanismos activados por el Estado para destruirlas. (…) El terror no se redujo a los hechos violentos o a las operaciones militares; dependía además de otros mecanismos conexos como la impunidad de los ejecutores, las extensas campañas para criminalizar a las víctimas y la implicación forzada de la población civil en la cadena casual y la ejecución efectiva de atrocidades”.[4]

[1] COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. CIDH. Caso No. 12.590, José Miguel Gudiel Álvarez y otros (“Diario Militar”) respecto del Estado de Guatemala. WASHINGTON, D.C. 18 de febrero 2011. http://www.cidh.oas.org/demandas/12.590Esp.pdf

[2] Naciones Unidas. Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. http://www.un.org/es/events/disappearancesday/

[3] Fundación de Antropología Forense de Guatemala FAFG. Boletín de Prensa. Caso Diario Militar: Amancio Samuel Villatoro. Guatemala 22 de noviembre 2011. http://www.fafg.org/BoletinExterno/Boletin_de_prensa_Amancio_Villatoro.pdf

[4] GUATEMALA: MEMORIA DEL SILENCIO. El contexto del conflicto armado. Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH). Ciudad de Guatemala, febrero de 1999. http://www.iom.int/seguridad-fronteriza/lit/land/cap2_2.pdf

Marco Antonio Molina Theissen, un niño de 14 años desaparecido por el ejército de Guatemala

Marco Antonio Molina Theissen

Marco Antonio Molina Theissen

Por Quimy De León.

Marco Antonio Molina Theissen era un niño de 14 años, estaba en tercero básico cuando miembros del ejército entraron a su casa, lo detuvieron y lo desaparecieron. Hasta la fecha no se sabe en dónde está.

Su hermana, Emma Guadalupe fue detenida ilegalmente el 27 de septiembre de 1981 por miembros del ejército en el entronque conocido como Cuatro Caminos quienes la llevaron a la zona militar de Quetzaltenango “Manuel Lisandro Barillas”, ahí fue torturada y violada sexualmente. Pese a esto a los ocho días ella logró huir por una ventana.

El 6 de octubre de 1981, un día después de que Emma lograra escapar de sus captores, varios militares vestidos de particular y armados llegaron hasta la casa de sus padres ubicada en la colonia La Florida en el municipio de Mixco en el departamento de Guatemala. Entraron con lujo de fuerza, dentro estaba Marco Antonio, lo engrilletaron, le taparon la boca con masking tape y golpearon a su madre. Luego lo metieron a un costal y lo tiraron a la palangana de un picop con placa oficial 17675. A pesar de que su madre corrió tras el carro para rescatar a su hijo nada pudo hacer.

Sus padres desesperadamente buscaron a su hijo en hospitales y destacamentos militares. Hicieron varias gestiones ante las autoridades, ante el ejército, ante la iglesia, ante instancias internacionales de derechos humanos y nunca lograron nada. Hasta la fecha la familia de Marco Antonio no sabe sobre su paradero, pero no han dejado de buscar.

Hugo Zaldaña, Manuel Callejas, Francisco Gordillo y Edilberto Letona

Hugo Zaldaña, Manuel Callejas, Francisco Gordillo y Edilberto Letona

El proceso penal

La mañana del 12 de enero cuatro militares retirados esperaban ansiosos junto a sus familiares y abogados que diera inicio la audiencia de primera declaración por el caso de desaparición forzada del niño Marco Antonio Molina Theissen. Ellos fueron detenidos el 6 de enero de 2016 por una orden de aprehensión y arraigo emitida por el juzgado cuarto el 4 de enero de este mismo año. Los delitos por los que están presos son desaparición forzada, violación agravada y deberes contra la humanidad.

A las once de la mañana después de una hora de espera dio inicio esta audiencia en la sala primera del juzgado quinto de primera instancia penal, narcoactividad y delitos contra el ambiente del departamento de Guatemala.

Hugo Ramiro Zaldaña Rojas oficial S-2 del Estado Mayor, Manuel Antonio Callejas General de división, Francisco Luis Gordillo Martínez fue comandante de la zona militar “Manuel Lisandro Barillas” de Quetzaltenango, cuando ocurrieron los hechos por los cuales se le acusa. También fue de la junta Militar que asumió después de dar un golpe de Estado y asumiera de facto la presidencia Efraín Ríos Montt y Edilberto Letona Linares segundo comandante de la zona militar de Quetzaltenango.

La sala es muy pequeña y en ella también esperaban las familiares de Marco Antonio, su madre Emma Theissen Álvarez viuda de Molina, sus hermanas María Eugenia  y Lucrecia Molina Theissen acompañadas de defensoras de derechos humanos.

La audiencia

Al inicio la jueza Judith Secaida estuvo a punto de suspenderla debido a una reserva que existía desde que se giró la orden de detención que el juzgado no tenía conocimiento. Luego los abogados de Emma Theissen madre de marco Antonio solicitó ser querellante adhesiva por Marco Antonio y por Emma su hija, ya que ambos son víctimas, teniendo como base para esto una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos CIDH.

Frente a esto los abogados de los militares se opusieron poniendo una actividad procesal defectuosa argumentando que Emma Molina Theissen no es víctima en este caso y que ella debía ser solamente testiga. Finalmente y después de varios argumentos la jueza aceptó que la madre fuera querellante por sus dos hijos.

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La acusación

El fiscal del Ministerio Publico hizo responsable a los cuatro militares de la desaparición forzada de Marco Antonio Molina Theissen. Para ello cuentan con varias pruebas que determinan el papel de cada uno de los militares.

Hugo Zaldaña Rojas oficial S-2 del Estado Mayor en la Brigada Manuel Lisandro Barillas dirigía el retén militar donde fue capturada Emma en el entronque conocido como cuatro caminos ubicado en San Cristóbal Totonicapán, después fue llevada a la zona militar en donde fue detenida ilegalmente, torturada y violada sexualmente.

Francisco Gordillo Martínez era comandante de la zona Militar a la vez que Ediliberto Letona Linares como segundo comandante son responsables junto a Hugo Zaldaña Rojas por los delitos contra deberes de la humanidad y violación agravada.

Manuel Antonio Callejas y Callejas General de División tuvo la responsabilidad de ordenar nuevamente la captura de Emma Molina Theissen y que desaparecieran a su hermano menor, por lo que a el se le acusa solamente del delito de desaparición forzada y delitos contra deberes de la humanidad.

De los cuatro militares Edilberto Letona accedió a hablar y negó su responsablidad en los hechos y delitos por los que se le acusa, si reconoció su cargo como Segundo Comandante en la zona militar y que entonces se encontraba de alta.

La audiencia continúa este martes 12 de enero a las 10 de la mañana para conocer si los militares seguirán en cárcel preventiva y si son ligados a proceso.

1 de noviembre: La Verbena y memoria histórica

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Por Nelton Rivera.

Encontrar el anochecer en el cementerio La Verbena un 1 de noviembre me transportó de la realidad de una de las tradiciones más fuertes de éste país a un capítulo de la historia reciente del país, estar ahí es regresar 34 años en el tiempo. El frío se calaba fácilmente entre la ropa, el viento soplaba con fuerza golpeando las ramas de los árboles y mis mejillas.

El cementerio La Verbena se encuentra en la colonia “6 de octubre” en la zona 7 de la capital, está ubicado en una isla de tierra, rodeado de barrancos, al Noreste se encuentra el cementerio General de la zona 3, al Norte el puente del Incienso y al Noroeste está la colonia Ciudad de Planta II y el Parque La Democracia.

Éste cementerio fue construido por el ex dictador Jorge Ubico en el año de 1939 y el terreno serviría como una extensión del Cementerio General de la zona 3 porque éste estaba destinado a las familias de mayores recursos económicos de la ciudad[1], la Verbena entonces éste año cumple 75 años de funcionamiento destinado a las familias de escasos recursos de la ciudad.

Pocas veces visité éste cementerio, la primera vez fue para enterrar a mi abuelo, luego una visita más en 2011 y ésta última que terminaría en un foto reportaje pero que también era para visitar nuevamente a mi abuelo: don Miguel Ángel González (topógrafo municipal y jugador del equipo Municipal).

Llegamos al cementerio a las 4 de la tarde, desde la calle La Verbena son aproximadamente cuatro cuadras para ingresar al cementerio, desde el inicio de la calle la circulación de carros es imposible, miles de personas van contra corriente, unas saliendo otras entrando.

Fácilmente se puede conseguir desde un algodón de azúcar hasta churrascos y ceviches, sin dejar de lado el tradicional fiambre en cualquier esquina, ventas de ropa, electrodomésticos, un par de carpas improvisadas con música y ventas de alcohol, mariachis, parejas bailando y cervezas en el suelo.

La Verbena realmente es impresionante, en su ingreso una marimba le da la bienvenida a cada persona y enfrente una capilla en donde se acomodan militares y policías con lentes oscuros. A pocos pasos varios edificios con los nichos, frente a estos están las construcciones de tumbas más elaboradas e individuales que al final son pocas en relación a los nichos colectivos.

Siguiendo unos metros hacia dentro del cementerio están un gigantesco terreno en donde se encuentran enterrados los cuerpos de todas aquellas personas que han ingresado ahí por décadas como XX, lozas recientemente pintadas de color amarillo marcan los lotes y filas en donde se encuentran ubicados, rodeados de árboles.

Al fondo está una construcción, al acercarse se pueden ver cuatro chimeneas bastante grandes de 5 o 6 metros de altura, toda la construcción esta circulada por muros y custodiada por agentes de seguridad, uno de ellos cuenta que la construcción es una incineradora, pero que tiene años de no funcionar ¿Habrá funcionado durante la guerra? Y ¿Para qué?.

La Verbena y los detenidos desaparecidos

En la década de los años 80 en éste lugar fueron ingresados miles de cuerpos como XX, muchos de estos podría ser de personas detenidas desaparecidas por las fuerzas de seguridad del Estado guatemalteco. Registros y testimonios de éste lugar llevaron a los investigadores de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala FAFG a realizar un proceso de investigación propio con éste cementerio.

“Al investigar los libros de ingreso de los cuerpos a ese cementerio, nos dimos cuenta que en la Ciudad de Guatemala unas 100 personas mueren al año sin ser identificadas son enterradas allí. La mayoría de estas personas no identificadas son, generalmente, aquí, en Nueva York o en cualquier ciudad, indigentes, o personas que vinieron del interior, alguien las atropelló y no hubo quien las reconociera.

Pero entre el año 80 y el año 84 hay una carga muy grande de cuerpos no identificados y las causas de muerte registradas en los libros ya no solo eran hipotermia o cirrosis, o un accidente de tránsito, sino ya tenían una causa de muerte violenta. En su mayoría, por herida de proyectil de arma de fuego en el cráneo, por ejemplo, o el aparecimiento de grupos de personas, ya muertas, con las manos amputadas, o tres personas ahorcadas al mismo tiempo; entonces, ahí es donde nosotros creímos que podíamos estar encontrando a personas denunciadas como desaparecidas, por esa sobrepoblación de cuerpos no identificados por causa de muerte violenta y también en los años específicos del conflicto.”[2]

El área de trabajo de la FAFG se encuentra dentro de un perímetro cerrado por un muro que la rodea, al frente algunas fotografías en papel están pegadas a la pared, los rostros pertenecen a personas detenidas desaparecidas, aunque no todas lo son, se confunde los casoso políticos de personas asesinadas durante la guerra y cuyos cuerpos fueron enterrados con aquellas quienes aún no han aparecido.

Lo cierto es que cada 1 de noviembre miles de personas visitan La Verbena, pasan frente a las instalaciones de la FAFG y se preguntan de quienes son las fotografías, sin saber que adentro de esos muros se está realizando un proceso de exhumación de cientos de cuerpos localizados en este cementerio, y que se busca identificar a las personas detenidas desaparecidas, parte de los 45 mil que aún faltan por encontrar.

[1] Aníbal Chajón. Cementerio General de la Ciudad de Guatemala. http://cultura.muniguate.com/index.php/section-table/38-cllaflorida/147-portadalaflorida

[2] Entrevista con José Suasnávar (FAFG), por FLACSO-Guatemala. http://www.flacso.edu.gt/portal/?p=7876

 

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