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A propósito de las radios comunitarias y el monopolio de frecuencias…

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Hace unos años escribimos este diálogo y reflexión sobre las radios comunitarias (2012); lo hicimos inspirados por eso que queremos aquí en Guatemala, un país sano y el espíritu de la comunicación como expresión crítica de la información. La actual coyuntura política nos lleva a sacarlo del cajón electrónico y ponerlo en la lectura de este medio para su análisis y discusión, porque mucho de lo que dialogamos en ese momento, es ahora sometido al juicio de la opinión pública; sobre todo porque ahora la cámara apela a la descripción que hace la UNESCO sobre las radios… lo invitamos a discutir a través de este medio entonces… adelante paisano y paisana…[1]

 

Las radios comunitarias: expresar la diversidad de Guatemala

 

Por Carmen Reina, Jesús Hernández y Elmer Ponce.*

 (Una reflexión desde la producción del Programa “El Paisano: porque usted y yo queremos un país sano: ¡El Paisano!”, Radio Sayaxché, UYUYUY, Guatemala)[2]

  • Las radios comunitarias, tan cercanas y cotidianas

Poco a poco amanece en el altiplano de Guatemala. Vamos haciendo el recorrido desde el Occidente del país hacia la Ciudad Capital. Es una mañana hermosa en la provincia. Mientras tanto, los paisanos que transitan por la carretera, con este bello paisaje, aprovechan para escuchar alguna radio. Seguramente alguna “emisora comunitaria”.

Paisano: ¡No, esperá! , escuchemos un rato esa radio que se oye.

 Paisana: Pero si sólo tiene música. La verdad, es que no me gusta esta música

 Paisano: A ver, pongamos otra…

 Paisana: Mmm, ¿qué querés, evangélica o católica?

 Paisano: Oì, el idioma que habla…

 Paisana: ¿Y así para qué sirve? Mejor que ni hablen; porque si es mitad de uno y de otro, pues no estamos haciendo honor al idioma de la comunidad…y la verdad, ¡ni se entiende!

 Paisano: Pero si lo vemos desde el lado positivo, pues iremos recuperando poco a poco nuestro idioma. Ese es un gran reto, aprender a hablar y escribir bien el idioma de nuestros padres.

El viaje de esa mañana de los paisanos permite constatar la coexistencia de múltiples emisoras que se interponen en el dial, unas a otras. Esto ocurre en las diferentes localidades y comunidades de Guatemala. Así, existe un “conflicto” de terminología y/o asuntos jurídicos entre el uso de las frecuencias radiofónicas en Guatemala y lo que hoy llamamos “radios comunitarias”. El abanico de posibilidades que se abre sobre estas radios es muy amplio. Se parte desde radios religiosas: evangélicas, católicas; también hay radios de música regional, información local, comunitaria o únicamente de saludos. Algunas otras tienen programas educativos o de reflexión social y política. No existe un solo modelo de radio comunitaria, sino que son “las radios comunitarias”, en su diversidad. Lo que tienen en común es que surgen por iniciativa de una persona, o grupo de personas de una localidad y por lo general, se encuentran fuera de la lógica del monopolio de las frecuencias, en su mayoría controladas por grupos empresariales lucrativos en el país.

  • Guatemala, un país desigual con rostro maya

Como la “Guatemala multilingüe, multiétnica y pluricultural” la definieron los Acuerdos de Paz y también las investigaciones y escritos de los últimos 15 años de vida política y social  de este país. Sin embargo, es una realidad mucho más cruda y compleja: más de 7 de los 14 millones de habitantes estimados, sobreviven bajo los embates del hambre, de enfermedad, de despojo y de muerte.

La población campesina pobre, indígena o mestiza, es quien vive esta realidad que muestran las investigaciones e informes de las y los expertos. Sobreviven con uno o dos dólares diarios (más o menos 8 quetzales, moneda nacional). La mitad de la niñez guatemalteca, especialmente indígena, padece de desnutrición crónica. Y ante esto, las políticas de los distintos gobiernos sólo han actuado de manera asistencialista y paliativa. Ahora aparece un nuevo intento, que supone mejor atención a la nutrición salud y educación de la niñez en los departamentos de Huehuetenango, San Marcos, Quiché, Sololá, Cobán con el arranque del programa “Hambre Cero” (febrero 2012). Lo lamentable es que se focalizará sólo en los primeros dos años de vida. Se puede preguntar: ¿qué sucederá después con las niñas, niños y sus familias?

Día a día, todo está comenzando y reconstruyéndose en este país. La tierra se vuelve a concentrar en pocas manos, hay crisis en el campo y pérdida de las cosechas. Una tormenta se torna un verdadero desastre; las lluvias causadas por las tormentas E12 muestran nuevamente la vulnerabilidad de las comunidades, de la infraestructura de las carreteras y de sus escuelas. Todo se cae, se descompone, se arruina. Es la muestra de la corrupción y del clientelismo político.

La población guatemalteca es heredera de un cruento Conflicto Armado Interno. A esto se suma la historia de dictaduras militares, autoritarismo, corrupción y malos gobiernos. Hablar de memoria e historia en este país se “ve mal”, se condena; irrita y pone a rascar la cabeza de los responsables de tantas masacres que se cometieron en este país. Se quiere ocultar o negar una dura realidad, para que la opinión pública y a las mismas comunidades piensen que aquí “no hubo genocidio”.

Respecto a la gobernanza de los recursos naturales, pilar del desarrollo, se han hecho más de 60 consultas comunitarias y consultas de buena fe, donde se ratifica que las comunidades NO quieren más explotación de los bienes naturales y alzan su voz para que se respete su derecho a decidir sobre el desarrollo que se impulse en sus territorios. Sin embargo, las autoridades de gobierno hacen caso omiso de este derecho de los pueblos y someten al país al servicio de las empresas nacionales y transnacionales.

Muertes violentas, femicidios, asaltos, niños y niñas que trabajan en un país donde los adultos no consiguen empleo. Militares que vuelven a tomar el control de la seguridad pública, en medio de carteles del narcotráfico que se expanden en el comercio de la droga en el país. Además, persecución y criminalización a las personas que se atreven a alzar su voz y a defender los más elementales derechos humanos.

Ante tremenda desigualdad, la población guatemalteca sabe seguir luchando cotidianamente con la esperanza de un mejor mañana; o por lo menos, “asegurar la comida del día siguiente”. Ya aprendió a enfrentarse con la crisis de la seguridad, de la violencia y delincuencia. Se aferra a la vida. En medio de todas las noticias que evidencian la dura realidad, las guatemaltecas y guatemaltecos están acostumbrados a “reír y luchar”.  Así decía un psicólogo social que entrevistaba la prensa escrita hace unos días.

Pero también hay otra característica de la gente en Guatemala: el silencio profundo, que muestra las secuelas de la desconfianza, del miedo y de la inseguridad que ha permeado a esta sociedad. Es común escuchar: “mejor no hablés, no te metás en babosadas”, como una advertencia al terror sobre la represión que ha sido una costumbre, un hábito naturalizado en esta sociedad.

  • Y en medio de todo, las radios comunitarias….

Paisano: Vos que oís radio, ¿creés que las emisoras deben hablar  y mantenernos al tanto de esto que vive el país?

 Paisana: Yo digo que sí. Solo fijate que debemos trabajarlo de manera distinta a como lo tratan las radios de noticias. Si te fijás, siempre tienen la culpa los pobres. O porque tenés dinero de la cooperación, entonces provocás estos dolores de cabeza para ellos, los poderosos.

 Paisano: ¡Tremendo lo que hacen los medios de comunicación!, ¿verdad? Parece que están al servicio del que paga y da más. Y cuando tenemos un poco de espacio para hablar sobre las consultas, sobre el derecho al territorio, pues se nos acusa de que estamos en contra del desarrollo…

 Paisana: Y pará de contar, porque si hablamos de discriminación o de genocidio… ja! por lo menos aceptan que hubo “matazones”…

Uno de los señalamientos -y nada halagadores- que han tenido las radios comunitarias para deslegitimarlas y restarle su aporte a la sociedad guatemalteca, ha sido la falta de una producción y contenidos que partan de las necesidades de la misma comunidad. Por ejemplo, ¿cuánto espacio para hablar de la salud, de la educación, de la justicia, de la religión o espiritualidad, de las autoridades locales, de las relaciones de equidad entre hombres y mujeres hay en las actuales emisoras comunitarias? Indudablemente que el equilibrio de la información, la formación, y el entretenimiento tienen como principal punto de partida “la creatividad” de los que “hacen radio”, en este caso, los comunicadores sociales.

Paisano: De repente tiene razón el paisano que te comentó eso vos, porque toda esa parte se transportó al dial y lo ha llenado. El problema es que se crea interferencia y como que causamos más ruido que la verdadera intención de comunicar.

 Paisana: Vos sabés lo difícil que es hablar de redes y organizaciones sociales en Guatemala. Se intentó y todavía hay espacios en las formas de organización que hoy tienen las radios comunitarias; porque sin eso, tampoco hubiese avanzado mucho la iniciativa de ley 40-87, que está engavetada en el congreso, y eso que está en segunda lectura… dicen.

 Paisano: Bueno, en eso sí que tenés razón, las formas de organización y creación de redes está ayudando a definir mejor el papel de las radios comunitarias. Como que dijéramos “qué radios para qué sociedad”

Paisana: cabal, aquí es donde las radios comunitarias deben ayudar mejor al encuentro de la comunidad, porque da el espacio para que se expresen, hablen y participen…

Hemos seguido la pista de las formas de organización que han tenido las radios comunitarias, y descubrimos que hubo una gran etapa de producción conjunta a nivel nacional hace unos años atrás (2000-2006). En esos tiempos, se logró transmitir en formatos radiofónicos radionovelas, cuñas de sensibilización y concientización de temas que afectan la vida de la población. Este esfuerzo se esfumó con los años, para dar paso a temas de interés más local. Hoy día quedan pocos intentos de incidencia nacional.

Paisana: Ahora que me hablás y me comentás esto, recuerdo lo que un paisano me dijo hace unos días: ‘hace unos años atrás, muchas comunidades tenían los megáfonos puestos sobre el techo de la casa. La bocina a todo volumen, porque llegaba el pastor, el cura, o la hora de la reunión comunitaria; era pues, la necesidad de comunicar a todos los vecinos la importancia de la actividad que se realizaba. Eso mismo está pasando ahora, porque todos quieren tener su emisora…’

  • Radios piratas, criminales… ¿ o criminalizadas?

 -Paisano: ¡Oí lo que dicen!: “mi papá está en la cárcel, porque tenía una radio pirata”….

-Paisana: esa propaganda no me gusta, porque da a entender que todas las radios comunitarias son piratas, ilegales….

En un foro de radio realizado hace unos meses en la Ciudad Capital de Guatemala, las y los periodistas tenían como tema central “las radios comunitarias”. Decían que “era una ilegalidad lo que estaban cometiendo al interferir e interrumpir la transmisión en las demás frecuencias”. Sumaban a esta señalización, que los dueños de estas emisoras son empresarios, incluso políticos, diputados; y que ‘muy pocas’ cumplían con el verdadero fin de ser comunitarias. Por tanto, “¿qué persiguen con esta interferencia?”

Alrededor de todo el país, sin tener datos exactos, se menciona que hay cerca de 500 emisoras comunitarias. Es un número exagerado, si partimos de que en el año 2006 que anotaban 250 emisoras y más de 300 en el 2009. En este sentido, el representante de las radios comunitarias, expuso ante la alta comisionada de los derechos humanos que visitó Totonicapán (13.03.12), la existencia  de 80 radios comunitarias que son perseguidas, allanadas y puesto en la cárcel a su personal.

Aparte de haberse organizado y conformado en asociaciones, las radios comunitarias siguen luchando porque se les conceda la frecuencia para operar. La iniciativa de ley 40-87 tiene un amplio historial de discusiones, consensos y trabajo tesonero para hacer que el Estado garantice su transmisión a favor de la comunidad.

Sin embargo, la Cámara de radiodifusión de Guatemala ha lanzado en dos ocasiones la campaña contra las radios piratas. La campaña dice: “que el negocio es bueno; tan honrado que parecía. Hay una gran diferencia entre una emisora autorizada legalmente para el servicio de la comunidad y una radio pirata, que es utilizada para hacer negocios particulares o políticos”. Luego cierra con una recomendación: “cuidado, ya que operan clandestinamente y roban frecuencias y no pagan impuestos…”

 Aquí el problema es que las frecuencias disponibles en Guatemala son controladas por un monopolio de empresarios nacionales y extranjeros. Por más esfuerzos que puedan hacer las comunidades, jamás conseguirán “legalmente” una autorización para registrar una radio comunitaria. Esto es contrario al Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, parte de los Acuerdos de Paz, donde el Estado suscribió el compromiso de promover radios comunitarias para las comunidades y pueblos originarios.

Tal como lo señalan jóvenes del municipio de Comalapa, Chimaltenango, a quienes les fuera clausurada una radio comunitaria: “Este medio de comunicación ha llenado un espacio que las emisoras privadas al servicio de los empresarios y del capitalismo, jamás han dado ni darán a la población. La juventud durante mucho tiempo ha sido excluida; si sale a las calles a reclamar sus derechos es reprimida por las fuerzas represivas y cuerpos clandestinos, si reclama espacios políticos no es tomada en cuenta, si realiza actividades artísticas no recibe apoyo, si hace escuchar su voz,  los medios de comunicación son cerrados por los gobiernos y su voz, callada”.

Ya en el año 2012 se han observado actos intimidatorios que han suscitado respuestas por parte de las radios comunitarias. Un ejemplo es esta cuña radial: “Miembros del Movimiento Nacional de Radios Comunitarias de Guatemala se defienden de la campaña radial que la Cámara de Radiodifusión Guatemalteca transmite en varias emisoras del país, comparando la radiodifusión comunitaria con la narcoactividad y el robo, y a los comunicadores con delincuentes…

  • Y vos, ¿qué pensás?

Platicando con una joven k’iche’…

– ¿Qué pensás de los programas de radio que escuchás?

 -Hay música y mensajes de las personas o grupos que piden se lean para la población. Te hacen el favor de pasar algún mensaje que les llevés.

 ¿Escuchas solo música o también “le ponés coco” a los programas que hablan de los problemas en el país?

 -¡Ah, no me da mucho tiempo para oírlas!, pero dicen que sí informan un poco lo que está pasando en el país.

 – ¿Vos qué sabes de la radio comunitaria y de la radio comercial?

-Para mí la radio comunitaria es la que se oye en el pueblo y sus alrededores. Hablan en el idioma k’iche’. Pero no sé de la radio comercial ¿cuál es? Porque yo oigo radios que vienen de la capital, que tienen deporte y música o la noticia. Pero oigo muy poco radio, por el trabajo que tengo. Eso sí, si oigo música que está buena, pues me quedo con esa emisora…

El país tiene 25 idiomas: 22 idiomas mayas, 1 garífuna, 1 xinca y español. Las emisoras que transmiten los programas en el idioma propio de la región son muchas. Ese mosaico de lenguajes le da la riqueza que este país se merece. En el idioma propio de la comunidad, las radios trasladan el mensaje para que se involucre más a la población en las decisiones que le afectan a sus relaciones sociales. A pesar de la debilidad que supone no utilizar los idiomas mayas con corrección, se trabaja fuertemente por la recuperación del idioma y se hace todo un esfuerzo en producción para informar a los oyentes sobre los principales problemas que aquejan a la población.

¿Y vos, qué pensás de las radios que hablan o comunican los principales problemas del país desde el idioma maya de la región? Tendrás tu opinión porque también hablás, ¿no? Que sos un radio hablante y no un radio oyente.

  • Una emisora que da la Palabra

Se han organizado foros y debates sobre radios comunitarias en distintos espacios de discusión desde las universidades y desde las organizaciones que apoyan al pueblo maya. La conclusión fundamental es que no se debe criminalizar el ejercicio de libertad de expresión, un derecho humano universal. Además, estas emisoras son una herramienta de gran ayuda y apoyo para las comunidades y muchas veces, el único medio con el que cuentan para expresar públicamente su voz. De los principales temas de discusión, resaltan los siguientes:

  1. Las radios comunitarias deben considerarse como un derecho de los pueblos originarios y de las comunidades para expresarse desde su idioma y su cultura, para informar y formar sobre la realidad nacional. Mucho del contenido aborda el desarrollo local, la cosmovisión y educación o aspectos tan urgentes y necesarios en el municipio o país. El argumento mayor es la libertad de expresión, con la radio local como medio, y el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas reconocidos por los Acuerdos de Paz. Es evidente que el poder no reconoce esto. El Congreso de la República ha tenido una rápida respuesta para legislar a favor de Títulos de Usufructo de Frecuencias de las radios ya “legalizadas”, parte del monopolio empresarial, para 25 años. Mientras, el derecho de las radios comunitarias todavía no avanza en el proceso legislativo.
  1. Sobre la organización de radios comunitarias en Guatemala: existe AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias), que congrega a algunas asociaciones que están repartidas en el Occidente, Norte y Centro del país. La estrategia de la red para comunicar y luchar juntos es necesaria en esta etapa política.
  1. Sobre los contenidos y programación: sigue siendo el desafío principal de las emisoras comunitarias reflexionar en relación a la contribución de temas y espacios que hacen a favor de sus comunidades y del país. Es innegable que los distintos programas que producen, influyen en la vida comunitaria. Unido a ello, se destaca la importancia de la formación que deben desarrollar para ir mejorando en técnicas y producción de contenidos. Tienen un gran potencial para crear alianzas y articulación en temas de riesgo, consulta, violencia, seguridad, participación ciudadana.
  1. La lucha de las radios comunitarias no está ajena al resto de las acciones de los movimientos sociales y pueblos indígenas por democratizar todas las esferas y campos de la sociedad y de lo público en Guatemala. Por esta razón, es necesario fortalecer las alianzas y los vasos comunicantes para que de manera conjunta se impulsen acciones bajo el lema de que el derecho a comunicar sea de todos y todas, no de unos cuantos en Guatemala.

…y ya llegando a la siguiente comunidad….

Paisano: Bueno, nos quedamos aquí, para seguir platicando sobre las radios comunitarias.

 Paisana. Las radio hablantes, diría yo. Porque damos la palabra, involucramos a la comunidad…

 Paisano: Es radio hablante porque tiene a todas y todos los que trabajan por un país sano…

 Paisana: Porque usted y yo queremos un país sano…

 Paisano: Hasta pronto paisanos y paisanas…

 Fuentes de consulta:

  1. Prensa Libre: diálogo: “no se darán obras por clientelismo”, pag. 4 y 5, 12 de febrero de 2012;
  2. ElPeriodico: Conversación: “tenemos muchos rasgos de normalidad a pesar de la situación tan difícil que vivimos”; pág. 4 y 5; 19 de febrero de 2012; “me indigna que se afirme que en Guatemala hubo genocidio”, pág.6 y 7; 26 de febrero de 2012
  3. http://amarcguatemala.blogspot.com/search/label/radios%20comunitarias
  4. informe de desarrollo humana, informe desigualdades, 2010.
  5. radialistas apasionadas y apasionados
  6. Día mundial de la radio, cita incorporada para este radioclip el 17062016: http://www.unesco.org/new/es/unesco/events/prizes-and-celebrations/celebrations/international-days/world-radio-day-2014/about-world-radio-day/why-world-radio-day/
  7. fotografías de Carmen Reina y Jesús Hernández.

[1] Nota de los autores, 17 de junio de 2016

[2] Hoy este programa de radio ya no está más al aire.

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La Cooperacha: los fondos públicos para los cumpleaños del presidente

Foto Carlos Cano

Foto Carlos Cano

Por redacción.

La mañana del sábado 11 de junio, se escribe otro capítulo en la historia del país,  fueron capturados los ex ministros de la Defensa Nacional 2013 y 2014, el general de división Héctor Manuel López  Ambrosio y de Gobernación Héctor Mauricio López Bonilla, las autoridades intentaban ubicar al ex ministro de la Defensa Nacional del año 2012 que no fue hallado en su casa en el momento del  allanamiento y quien se entregó en la sede del Ministerio Público (MP) en horas de la tarde.

Esas no fueron las únicas pesquisas realizadas por el MP, también fueron buscados los ex ministros de Comunicaciones y de Energía y Minas,  Alejandro Jorge Sinibaldi Aparicio y Erick Estuardo Archila Dehesa quienes se encuentran fuera del país, vaya casualidad,  según informaron del MP  y la Comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala (Cicig), ambos tiene una orden de captura internacional ya emitida.

De igual manera fueron notificados el ex presidente de la Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS) Juan de Dios Rodríguez quien está detenido desde el año pasado; el  ex presidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Ingrid Roxana Baldetti Elías, actualmente en el centro de detención para mujeres en la zona 18 de la ciudad capital de Guatemala.

La tranquilidad de la Torre de Tribunales en el centro histórico en cuestión de segundos se modificó, de un momento a otro las sirenas de las radio patrullas rompieron el silencio del lugar, fuertes contingentes policiales y de agentes del Sistema Penitenciario iban y venían de un lugar a otro, el primero en ser ingresado a la carceleta del sótano de la torre de tribunales fue el general de división López Ambrosio, unas horas más tarde lo acompaño López Bonilla.

El último en ingresar en la jornada de detenciones contra una parte de la estructura criminal #LaCooperacha fue el General de Brigada Ulises Noé Anzueto Girón. Estas detenciones y las ordenes de captura internacionales responden a la investigación por #LaCooperacha que estos funcionarios realizaban con fondos del Estado para otorgarse regalos en los cumpleaños del “Jefe”[1] en relación con Otto Pérez Molina.

Fiesta y cooperacha

A todos ellos y la ex vicepresidenta, el MP y Cicig, los vincula en un caso denominado “La Cooperacha”, hacer cooperacha es la acción de realizar aportes o ajustones entre un grupo de amigos o socios para alcanzar una suma de dinero para la adquisición de algo que beneficiara a todos a uno de ellos en concreto.  Esta acción se realizaba cuando el ex presidente Otto Pérez Molina y la ex vicepresidenta Roxana Baldetti cumplían años, el grupo de ministros más cercanos a la pareja presidencial les daban regalos significativos, con la excepción el dinero salía de los ministerios que ellos mismos administraban, la suma alcanzó un monto de Q 33 millones durante los años 2012, 2013 y 2014.[2]

Según la Cicig el  encargado de realizar la recaudación de los fondos estatales de  “La Cooperacha” como el grupo de funcionarios lo denominaba era el secretario privado de la vicepresidencia Juan Carlos Monzón Rojas.

Los Hechos

Roxana Baldetti,  era quien se encargaba de organizar la fiesta cuando el cumpleañero era Otto Pérez Molina, para el año 2012  en el cumpleaños número 62 le regalaron una lancha lujosa; a los 63 años en el 2013 le regalaron un casa de playa en el municipio de Taxisco del departamento de Santa Rosa; y en el cumpleaños del 2014 a los 64 años le regalaron un helicóptero, la fiesta y los regalos se terminaron para el cumpleaños 65 que lo celebro recluido en el cuartel Matamoros, bajo prisión preventiva.

Mientras en el caso de la ex vicepresidenta Roxana Baldetti en su cumpleaños lo único que cambió fue el organizador de la fiesta,  Otto Pérez Molina se convertía en el anfitrión, y lo demás en la estructura continuaba igual.  Por ejemplo la investigación de la Cicig reveló como en los tres años recibió una casa en Roatán,  Honduras. Todos los bienes adquiridos suman Q33 millones de quetzales.

Los señores de la cooperacha

La investigación del MP y la Cicig señalan que a Héctor Manuel López Ambrosio ex ministro de la defensa nacional de desviar Q 4 millones 200 mil.  Héctor Mauricio López Bonilla,  ex ministro de gobernación,  desvió Q 2 millones 513 mil y U$D 98 mil. Erick Archila,  ex ministro de Energía y Minas,  desvió Q 2 millones 200 mil y U$D 100mil. Alejandro Sinibaldi, ex ministro de Comunicaciones,  desvió Q 2 millones 500 mil. U$D 245 mil. Y Juan de Dios Rodríguez, ex presidente del IGSS,  desvió Q 4 millones 400 mil. Para realizar los festejos y regalos de la pareja presidencial.

Juntos de nuevo

En horas de la noche del sábado 11 de junio  el juzgado de turno del Organismo Judicial emitió un oficio para que los tres ex ministros sean trasladados a la Brigada Mariscal Zavala de la zona 17 de la ciudad de Guatemala. Otto Pérez Molina permanecerá en el Cuartel Matamoros y Roxaba Baldetti en Centro de Detención Preventiva para Mujeres de la zona 18 Santa Teresa.

La fiesta con los territorios

La Cooperacha no fue la única forma de agenciarse de beneficios a partir de los bienes públicos, onerosos contratos, beneficiar a las empresas nacionales y transnacionales a través de ceder grandes extensiones de territorio para la instalación de mega proyectos con costos altísimos profundizando la problemática social en las comunidades indígenas y mestizas en todo el país es otra de las formas como operaron estos funcionarios, desde ministerios como Energía y Minas, Medio Ambiente o Caminos, Gobernación y Defensa nacional se implementaron dinámicas violentas y represivas desde el Estado para garantizar los intereses económicos de familias y corporaciones para obtener la explotación de bienes naturales.

Los costos más altos fueron muchas de vidas durante los años de gobierno de Otto Pérez Molina, la prisión política, militarización y Estados de Sitio, la violación sistemática de los derechos humanos de todas aquellas personas que se opusieron a los mega proyectos, la división comunitaria y la destrucción de los bienes naturales como la contaminación del agua, el despojo de tierra, entre otros.

Estos otros delitos también deben ser investigados por  la fiscal general del MP y por la CICIG.

 

[1] COMUNICADO DE PRENSA 051 CASO LA COOPERACHA. CICIG. http://www.cicig.org/index.php?mact=News,cntnt01,detail,0&cntnt01articleid=727&cntnt01returnid=67

[2] Ibídem.

Para leer las luchas que vienen: un balance sobre la ola de manifestaciones del 2015 en Guatemala

Libertad presos politicos

Por Gladys Tzul Tzul[1]

¿Qué elementos hay que tomar en cuenta para producir un balance del año 2015 en Guatemala? ¿Cómo valoramos las masivas manifestaciones en las que participaron miles de hombres y mujeres que lograron dejar acéfalo al sistema democrático-republicano guatemalteco? ¿Qué decir del juego de las elites que inmediatamente empujaron el reacomodo institucional para realizar elecciones que posibilitaron que Jimmy Morales sea presidente?

¿Las manifestaciones de los carniceros organizados contra el alza al precio de la carne; las marchas de las vendedoras de los mercados populares de la ciudad de Guatemala que reclamaban contra el desfalco de los hospitales públicos; las manifestaciones en el Ixcán, en el Zarco, en los Encuentros y en Cuatro Caminos donde se leían abundantes mantas que se manifestaban contra el acaparamiento de tierras y la palma africana, contra los desalojos de comunidades, contra los Estados de Sitio y por la liberación de los presos políticos tenían vínculos con los objetivos de las conferencias de prensa que el CACIF organizaba para criticar la corrupción? Claramente: No. Entonces ¿Qué fue lo que dio cuerpo y contenido a esa voluntad colectiva que presenciamos en el 2015 en Guatemala?.

Este conjunto de interrogantes tienen el objetivo de esbozar un balance sobre el multifacético despliegue político de las movilizaciones que se suscitaron el 2015 en Guatemala. Celebramos ver algunas expresiones de quiebre entre las élites económicas que pugnaban por disputarse quien gobierna el país. Sin embargo, el quiebre por el cual multitudinarias comunidades se manifestaban en lucha era (y sigue siendo) por fracturar y detener el modelo extractivo que expropia territorios comunales y que han dado como resultado: masacres como el caso de Los Pajoques en San Juan Sacatepéquez o la del Cuatro de Octubre del 2012 en Totonicapán; cientos de muertos y varios presos políticos, sirva mencionar los presos políticos de Barillas y Santa Eulalia en Huehuetenango y han encendido nuevas formas mecanismo de violencia contra las mujeres y las niñas, como cuando la policía monta “operativos de seguridad”, el análisis de una joven dirigente política de San Juan Sacatepéquez lo ilustra de la siguiente manera: “los policías se aprovechan cuando hacen revisiones porque piensan que dentro de nuestros cortes y güipiles llevamos armas o papeles peligros, a veces quieren obligarnos a quitarnos nuestros güipiles; sigue pasando como en el tiempo de la guerra, llegan los soldados y policías y comienzan a intimidar a las mujeres. Yo les dije un día ¿acaso no tienen mamá o hija, no piensan que les puedes hacer lo mismo?”. En suma, las comunidades participaron en las movilizaciones para reclamar sus intereses concretos y situados y por intentar fisurar la arquitectura de expropiación de tierras y de explotación generalizada.

La destitución de Pérez Molina, así como de ministros y funcionarios desató un fulgor celebratorio; la emoción fue inmensa, incluso para los presos políticos como Rigoberto Juárez, pero la emoción no impide ver los límites: “Los que decían que al fin habíamos despertado, es porque nunca se fijaron que las comunidades indígenas siempre han estado despiertas. Estábamos levantados en los años 80 y por eso planificaron la tierra arrasada contra nosotros. Son nuestros levantamientos los que más impactan por eso nos encarcelan y por eso nos masacran. En estas manifestaciones las comunidades hicieron un sacrificio por venir a la capital, de Huehuetenango, de San Juan, de Totonicapán y del interior del país vinieron miles de gentes y ese sacrificio hay que valorarlo, porque perdieron su tiempo, invirtieron en su pasajes y siempre se sabe que es un riesgo. Lo que llama la atención es que hay mucha gente que se deja llevar por las acciones espectaculares, porque cayeron los más visibles, los operadores. Otto Pérez cayó por su ineptitud personal, lo mismo que Baldetti. Pero con eso no nos conformamos, porque ¿Qué cambio? ¿Qué hay detrás de la candidatura de Jimmy Morales?”[2]

Tal como afirma Juárez, la fuerza para el presidente cayera emanó de un lugar concreto: la lucha de las comunidades que se volcaron a las ciudades y ocuparon las vías de comunicación en puntos neurálgicos. Las tramas comunales se volcaron porque Otto Pérez Molina encarna la figura del militar que masacró comunidades en los años ochenta, ese mismo militar siendo presidente impuso una serie de Estados de Sitio; bajo su mando se encarcelaron a varios dirigentes indígenas; su gobierno dio continuidad a varias estructuras cacicales en el interior del país y por todo eso la gente celebró su caída y aunque fue un momento importante, no es suficiente ni definitorio porque las luchas comunales van más allá de las pugnas de los grupos políticos que creen que tienen la autoridad de decidir sobre la vida de la gente. Lo que vimos fue una multitud de demandas que no se agotan con la caída de un presidente, pues mientras caían miembros del ejecutivo y director de la SAT, miles de mujeres y hombres salieron de sus comunidades para cruzar por México con el objetivo de querer llegar a Estado Unidos, muchos de ellos quedaron atrapados en las redes de extorsión que ha dado como resultado la política migratoria mexicana para todo el continente; una muestra pudimos verla cuando la caravana de madres centroamericanas que buscan a sus hijos denunciaron en su reciente visita en diciembre de 2015 en México, y donde habían varias madres de Quiché y de Huehuetenango buscando a sus hijos. Por ese mismo período presenciamos una creciente protesta de comunidades de Las Verapaces y Peten afectadas por la contaminación de las aguas del río La Pasión, a esas protestas se sumaron ecologistas, estudiantes y varios colectivos de la ciudad. Así pues un conjunto de luchas fueron abriendo procesos de crisis a nivel local. A este encadenamiento de luchas propongo que las pensemos desde una clave comunal.

Entiendo por clave comunal una serie de relaciones sociales y tramas políticas que históricamente han producido mecanismos para defender y gobernar soberanamente las tierras que ocupan. Son estructuras comunales heredadas que tienen la capacidad de actualizarse para responder a situaciones concretas y/o de recrearse en otros espacios que no son precisamente desde los que emergen. Claramente, me refiero a las estructuras comunales como las alcaldías indígenas que se encargan de organizar la vida cotidiana; son instituciones que funcionan y perduran en el tiempo a pesar de la tensión y del constante acoso de desconocer tierras comunales y estructuras de gobierno. Esta clave comunal también la podemos rastrear en otros espacios como las juntas directivas o comités que se reproducen y se deforman así mismos para responder a objetivos concretos, llámese juntas directivas, comités de pro mejoramiento, entre variadas maneras de nombrarse. Valga como ejemplo las estrategias que tienen los migrantes para organizar y celebrar fiestas o entierros siguiendo rasgos comunales de los lugares que provienen. A eso nombro como rasgos de la forma comunal de la política.

Primero: si miramos desde una clave comunal, entonces las masivas movilizaciones del 2015, aparecen como una amalgama de expresiones políticas y que tenían una serie de hilos que venían fortaleciéndose desde las luchas por la memoria y juzgamiento de militares; por el despliegue y la fuerza de potentes mecanismos para frenar los proyectos extractivistas en tierras comunales; con el generalizado descontento que exhibían voces y acciones por el control del presupuesto que se despilfarra en las dependencias y ministerios; hasta iniciativas por la creación de instancias de aglutinamiento de sectores de la sociedad civil para pensar la naturaleza del Estado guatemalteco o la misma reforma de la ley de los partidos políticos que varios sectores empujaban en el congreso. Así de plural se presentaban las demandas.

Aunque los reflectores se concentraban en alumbrar las expresiones de cierto sector clase media de la ciudad capital, no perdamos de vista que las manifestaciones, marchas, bloqueos, ocupaciones, festivales culturales, y la internacionalización de las luchas han tenido carácter de intermitente y continúo en las tierras comunales. Es en estas luchas situadas y contenidas por la fuerza de defensa y recuperación territorial contra el modelo extractivo minero e hidroeléctrico con todo lo que ello representa: desalojos de tierras, criminalización de las luchas y encarcelamiento de dirigentes, así como las añejas luchas que las comunidades libran contra las estructuras cacicales locales.

Mirando así, podremos comprender por qué en varios pueblos y comunidades del interior paulatinamente se fue produciendo una voluntad colectiva que si bien tenía en el centro la fuerza destituyente del presidente, también aparecían situadas y enérgicas manifestaciones como por ejemplo la liberación de los presos políticos Rigoberto Juárez, Domingo Baltazar, Saúl Méndez, Rogelio Velásquez, Mynor López, Ermitaño López, Arturo Pablo, Francisco Juan y Adalberto Villatoro en Huehuetenango, el retiro de las maquinarias para construir las mina en San José del Golfo, la renovada negativa por la no construcción del anillo regional en la tierra de las 12 comunidades de San Juan Sacatepéquez o el descontento generalizado por el desfalco del sistema hospitalario.

Contemporáneamente en Guatemala se ha producido un complejo mapa de luchas que van desde la región ixil, por Las Verapaces, San Juan Sacatepéquez, Totonicapán y Barillas en el centro se juegan varias comunidades por la defensa soberana de las tierras comunales; luchas en tribunales para sacar a los presos políticos de la cárcel o para defender delimitaciones y propiedad de la tierra; por no permitir el ingreso de las máquinas de las empresas extractivas en los territorios. Entonces una primera clave es pensar las luchas comunales situadas en territorios concretos como un lugar de donde emanan luchas. Si seguimos esta primera clave, podremos comprender de mejor manera del porqué las manifestaciones no sólo buscaban poner en crisis al poder ejecutivo, sino que también a las estructuras cacicales locales, que han sido piedra angular en hacer posible la industria extractiva.

Contrario a quienes piensan las luchas comunales únicamente en la dimensión local y asilada, las mujeres y los hombres de las comunidades siempre han comprendido la arquitectura nacional del poder y la explotación en el que está inscritas, saben leer la crisis y calculan la manera de cómo insertarse con sus propias luchas en las demandas generales.

Segundo: atestiguamos como fueron creciendo las movilizaciones de jóvenes, estudiantes, vendedoras de mercado, transportistas, el fulgor de las alcaldías indígenas, la Ixil, la de los 48 cantones de Totonicapán, la de Sololá, quienes llegaron desde el interior a la capital, invirtiendo su tiempo y sus pasajes para sintonizarse con las luchas que estaban cobrando fuerza a nivel nacional. Claro es, que esta fuerza organizativa no brotó de la nada, abrevan de las históricas estructuras que se actualizan para responder a la dominación –en el caso de las alcaldías indígenas- y del recurrente acto de organizarse en distintos formatos: directivas, juntas, asociaciones en el caso de estudiantes, vendedoras de mercado, transportistas-. Estas movilizaciones estaban contenidas por estructuras más o menos estables en el tiempo y seguramente constituidas bajo una serie de tensiones internas para poder continuar. Me refiero a esas estructuras porque en las manifestaciones si bien eran multitudinarias no se perdían las demandas concretas: los conductores de motocicleta que se manifestaban porque los obligaron a comprar chalecos donde se tenía que hacer visible el número de placa de las motos que conducían; los que protestaban contra el desalojo de las comunidades en Las Verapaces y varios lugares más; los que no querían elecciones, quienes buscaban aprovechar para habilitar un espacio de conformación de nuevas estructuras para refundar el Estado. En todo caso, algunas veces los intereses estaban conjuntos, otras veces no. Y lo que bien vale pena destacar es que este carácter plural de formatos comunales fueron los que contuvieron a quienes querían imponer o hacer aparecer estructuras dirigentes. La heterogeniedad y el agravio compartido delineó otras formas rituales de emancipación donde claramente no es la figura del partido o un sector iluminado quien actúan como central o sector iluminado.

Tercer punto: Más allá del reacomodo institucional estatal nacional, las elecciones y el secuestro de las elites de la fuerza no perdamos de vista las erosiones de los cacicazgos locales en algunas municipalidades. En varios lugares del interior se manifestaron procesos de inicios de desmantelamiento de ciertas estructuras cacicales que se enquistaron por más de 20 años en algunas municipalidades de los departamentos de Totonicapán, Quetzaltenango y Huehuetenango, por nombrar algunas. De ninguna manera estoy defendiendo las elecciones –sobre todo cuando había un recurrente llamado a no votar- Me refiero al acto del cálculo comunal que aprovecho la evidencia de las crisis para expulsar –vía el voto- a quienes ocupaban las instancias municipales.

La ventaja de que las comunidades no tenían una agenda elaborada con anticipación en las movilizaciones daba lugar a que se manifestaran los diversos descontentos y tensiones de las comunidades con las alcaldías municipales. Según se podía leer en algunas pancartas “Rechazamos los robos y despojos hacia nuestros territorios. No más hidroeléctricas, están robándose el agua del pueblo… el agua no nace del chorro, nace de las montañas, donde las comunidades la protegen y la defienden. NO A LAS HIDROELECTRICAS. NO A LA CAÑA DE AZUCAR. NO A LA PALMA AFRICANA. NO A LA MINERIA. NO A LOS DESALOJOS. Estamos cansados de que las empresas roben nuestros recursos naturales y contaminan la biodiversidad”. O “la concesión por Xalalá, también es por corrupción”. Estos discursos plasmados en las mantas y repetidos reiteradamente en las marchas dan cuenta del conocimiento que tienen las comunidades sobre el mecanismo de otorgamiento de licencias mineras o de uso de la tierra que se tramitan y autorizan en las municipalidades. Esa amalgama entre municipalidades y empresas es conocida por las comunidades y en las luchas concretas se hace uso de las palabras y los medios necesarios para frenar las estructuras de explotación y dominación.

Intentemos nombrar lo que pasó en el 2015 en Guatemala, porque aunque se reacomodó el orden institucional no se puede ocultar las históricas y heterogéneas luchas que se exhibieron simultáneamente. Como dicen los colegas del colectivo situaciones “la potencia del pueblo en las calles es lo que verdaderamente cuenta cuando la energía se desata”. Entonces el 2015 temporalmente podemos leerlo como bisagra que delineó una suerte de sentido común: No a la cementera de San Juan, las tierras son comunales, no a los desalojos, que el presupuesto se administre considerablemente, justicia por la masacre de Alaska, entre varios más. En la pluralidad hay elementos comunes.

En Guatemala donde los muertos de la época del genocidio aún están por encontrarse por debajo de la tierra, es ingenuo creer que las luchas se cerraron con la celebración de unas elecciones, al contrario siguen abiertas. Un balance no es sólo lo que se ganó y lo que se perdió, es sobre todo dar cuenta que no hay cierre de ciclos, que hay continuidad de la fuerza comunitaria. De aquí en adelante las luchas comunales estarán contenidas por horizontes que buscan hacer justicia por la muerte y la violencia en el pasado y por la defensa soberana de territorios comunales que es lo garantizará la vida.

[1] Socióloga k’iche’. Sociedad Comunitaria de Estudios Estratégicos.

[2] Tzul Tzul, Gladys. ““Jimmi Morales garantiza un manto de impunidad para los militares”. Rigoberto Juárez y Domingo Baltazar, presos políticos analizan las movilizaciones que empujaron la caída del presidente” en Prensa Comunitaria. Octubre 1 de 2014.

Presos políticos: fin de año sin papá

Fotografía por Cesia Juárez

Fotografía por Cesia Juárez

Me despido de éste año con una imagen de mi papá #ChicoPalás tomada en el Centro Preventivo para Hombres de la zona 18 de Guatemala, criminalizado y judicializado por la Defensa de la Vida, el Agua y el Territorio y encarcelado desde el 26 de febrero de 2015.

Fin de año sin Papá.

En vísperas de un año nuevo, extraño mucho a papá, cada minuto entre más se acerca la hora, más miedo me da, pues temo sentir su ausencia más fuerte de lo que ya la he sentido. Estando aquí en la casa que con tanto sacrificio construyó al lado de mi mamá, todas las cosas me hacen sentir su ausencia, hace falta su voz, su inquietud de hacer algo para estas fechas.

Me siento tan honrada y orgullosa de mi padre, de su honradez, su humildad, su humanidad, de la firmeza de sus convicciones, en verdad que me siento muy afortunada de que sea mi papá y haber cosechado de su siembra, aprendiendo aunque sea un poco de su basto conocimiento.

Dicen que el hombre sensato es aquel que se adapta a su medio y que el testarudo es aquel que pretende cambiar su entorno como a él le gustaría que fuera para bienestar propio y colectivo; pues mi papá es un testarudo que no se conforma con el mundo en el que vive, sino que desea hacer de este un lugar mejor y digno para vivir. Y dicen que si una sola persona logra cambiar y ser mejor, el mundo entero es mejor ya que alguien en la inmensidad de la muchedumbre cree que es posible y vive de acuerdo a su ideal.

Yo soy su herencia, yo soy su perpetuidad, y como él intento vivir conforme mi idea del mundo, aunque esto signifique ser diferente a muchos, aunque signifique ser un punto pequeño en el inmenso universo de personas que piensan de otra forma. No me duele, me hace ser una persona tan especial como lo es mi papá.

LA DEFENSA DE LA VIDA NO ES UN DELITO, más bien es una obligación que tenemos y un derecho.

Deseo que 2016 sea un año de muchas cosas buenas y que logremos estar LIBRES.

Cesia.