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Nota de duelo: Bertha Cáceres era el símbolo de la tenaz resistencia de COPINH

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Nota de duelo

Por Radio Progreso, Honduras.

Bertha Cáceres era el símbolo de la tenaz resistencia de COPINH, la fuerza indígena y la capacidad de resistencia de las mujeres.

Bertha no cabía en ningún molde. Los rompía todos. No cupo en el molde patriarcal. No cabía en el molde de una organización popular: fue más allá que el propio COPINH y que el molde de las organizaciones sociales y populares.

Bertha Cáceres se hizo así gracias al molde de las comunidades lencas. Ellas sí son más que el molde de Bertha. Por eso ella representa las voces, el espíritu y las luchas del pueblo Lenca, porque ha sido este pueblo quien la amoldó para que fuera mujer del pueblo lenca.

Desde el ERIC y Radio Progreso repudiamos el asesinato contra la compañera Bertha Cáceres, exigimos justicia ante vil asesinato. Nos solidarizamos con sus familiares, el COPINH y con todas aquellas organizaciones que ahora sufrimos la pérdida de esta gran dirigenta.

Señalamos como responsable al Estado de Honduras porque no le brindó a Bertha la protección que le exigió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, porque no investigó las amenazas y hostigamientos en su contra por parte de policías, militares y paramilitares, porque profundizó su situación de vulnerabilidad al criminalizarla a través de las acciones ilegítimas de jueces y fiscales, y porque no respetó el derecho del pueblo lenca a ser consultado sobre cualquier proyecto que se desarrolle en sus territorios.

 

Y al pueblo lo llamamos a la luchar y demandar prontas acciones para exigir justicia y no más impunidad.

Audio: Palabras de Bertha Cáceres en 2015 tras recibir el premio Goldman por la defensa de la tierra:

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Audio Nota de duelo desde Honduras:

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Guatemala y Honduras: La disolución de los derechos humanos y la depredación de defensores

Por Ollantay Itzamná

Los griegos enseñaron que los derechos humanos son principios éticos innatos a todo ser humano, y conforme despierta la razón, sus portadores van tomando consciencia y ejerciéndolos. Siglos después, los europeos inculcaron que los humanos tienen derechos en la medida que el Legislador los va otorgando.

A los primeros se los denominó iusnaturalistas. A los segundos, iuspositivistas. En el primer caso, los estados sólo reconocen derechos ya preexistentes. En el segundo, son los estados quienes crean y otorgan los derechos. Es importante este detalle sobre el origen, porque de ello depende quién o cómo se defiende los derechos.

Las religiones, en especial las monoteístas, tarde ingresaron en el debate de los derechos humanos. La Iglesia Católica, por ejemplo, hasta casi finalizado el siglo XIX, siguió concibiendo los derechos humanos como una doctrina “pestilente” (Sylabus de Pío IX).

Para los pueblos de Abya Yala, el asunto es un tanto distinto. Nosotros asumimos que los derechos no son monopolio exclusivo de los humanos, sino una cualidad universal compartida por todos los seres que coexistimos en la comunidad cósmica. Estos derechos compartidos tienen su origen y su historia en la misma cosmogénesis. De allí proviene la razón de ser de la fraternidad cósmica.

La diferencia entre humanos y los demás seres no es ontológica, sino deontológica (deber ser). Por nuestra condición de consciencia diferenciada, estamos llamados a ser cuidadores, jardineros (criadores) de los derechos de toda la comunidad cósmica. Los derechos humanos dependen de los derechos de la Madre Tierra.

Derechos humanos aparentes en la era de los estados naciones

El derecho positivo internacional, y los estados naciones actuales, presas de la filosofía antropocéntrica y especista, progresivamente fueron reconociendo y legislando sólo los derechos humanos con carácter universal.  Pero, incluso el carácter universal de los derechos humanos no es más que una falacia. No sólo porque los mecanismos y procedimientos de aplicabilidad de dichos derechos son altamente racistas y nortecéntricas, sino porque las sociedades adineradas del Norte mantienen su estilo de vida gracias a la sistemática violación de los derechos de las sociedades del Sur.

A esto se suma que el carácter antropocéntrico y especista de los derechos humanos positivos ha dañado al límite la capacidad autoregulativa y regenerativa del planeta (negando sistemáticamente los derechos a nuestra Madre Tierra), al límite de colapsarla. Quizás porque jamás se dieron cuenta que nuestros derechos dependen de los derechos de la Madre Tierra

Situación de los derechos humanos en Guatemala y Honduras

Guatemala y Honduras, países protegidos y consentidos por el Estado “adalid” y “defensor universal” de los derechos humanos, es una evidencia del fracaso del discurso humanista del Norte. En estos países, al igual que en muchos otros, el Norte y Europa jamás permitieron procesos de cambios sociopolíticos estructurales tendientes a universalizar los derechos para todos los humanos, porque ello implicaba afectar los privilegios de sus agentes económicos.

Al grado que en estos estados naciones casi bicentenarios, el derecho humano más elemental como es el derecho a la vida se constituye en un privilegio existencial que cada quien debe preservarla a cada instante.

Guatemala y Honduras, al igual que otros países, firmaron y ratificaron casi la totalidad de los convenios y declaraciones internacionales referentes a los derechos humanos. En sus ordenamientos jurídicos incorporaron incluso hasta los derechos humanos de la tercera generación. Pero, en ninguna otra época de la historia, en esta tierra donde florecieron milenarias civilizaciones, el valor de la vida humana se ha devaluado tanto como ahora.

Ni tan siquiera en el período que duró la invasión militar española (siglo XVI) o norteamericana (siglo XX, dictaduras y genocidios) se llegó a asesinar a bala a un promedio de 20 a 25 personas por día, como ocurre ahora. La situación es aún más escalofriante si le ponemos atención a las silenciosas muertes diarias por cáncer, diabetes, desnutrición, etc. ¿Dónde están los derechos humanos para ellos/as? ¿Dónde está el Estado de Derecho para ellos/as?

No se cuenta con defensores profesionales de derechos para este contexto. Las y los agentes técnicos-profesionales juristas apenas estaban capacitados para defender el derecho a la propiedad. En las universidades no se forman a abogados defensores para los derechos sociales, ni económicos, mucho menos para los ecológicos, ni para los derechos colectivos de los pueblos.

El sistema neoliberal disolvió a los estados, activó la violencia generalizada y expulsa a la diáspora a guatemaltecos y hondureños

En estos países, los estados naciones, en su origen e historia, fueron esencialmente racistas, clasistas, machistas y especistas. Los estados se constituyeron como herramientas para la acumulación de los privilegios de unos pocos, y para la dominación material y cultural de las grandes mayorías.

Por aquí, la democracia y la ciudadanía no pasaron de ser retórica. En los hechos, las grandes mayorías jamás dejaron de ser súbditos obedientes y creyentes de las élites violentas. Los grupos de poder utilizaron y utilizan a las iglesias, escuelas, leyes, entidades públicas, organizaciones políticas, medios de información, etc., para anular el pensamiento, la memoria y la dignidad de los pueblos. En estos territorios no se pudo consolidar el Estado nación, ni la ciudadanía. Por tanto, tampoco el cumplimiento y ejercicio de derechos. Las personas saben de memoria la Biblia, pero de sus derechos, casi nada.

En estas condiciones llegó la imposición del sistema neoliberal para despojar los bienes y derechos que la colonia española y norteamericana no habían logrado llevarse consigo. Esta tercera invasión de corporaciones desterritorializadas, en menos de dos décadas, diluyó y diluye casi por completo los derechos humanos, de primera, segunda, tercera, hasta de la cuarta generación.

El principal enemigo del sistema neoliberal era y es el Estado de Derecho y la ciudadanía (con derechos). Por tanto, achicar o aniquilar el Estado de Derecho (convertirlo en su gendarme), y transformar a “ciudadanía” en consumidores, era el objetivo principal de este sistema. En el caso de Guatemala y Honduras, con aparentes Estados de Derecho, y ciudadanía casi inexistente, el neoliberalismo no tuvo mayor oposición para sus objetivos.

Pero, lo que quizás no contemplaron los promotores de la nueva religión neoliberal fue que los estados aparentes no tenían suficiente autoridad como para subordinar a los pueblos a los intereses de los nuevos amos.

En estos casi dos décadas de la omnipotencia de la religión neoliberal, el desempleo galopante, el crecimiento sin precedentes de la brecha entre ricos y empobrecidos, la destrucción de ecosistemas y expulsión de poblaciones enteras de sus territorios, la corrupción endémica en el sistema judicial, legislativo y ejecutivo, etc., generaron una violenta desintegración de las sociedades. Territorios completos quedaron bajo el control total de la industria del narcotráfico y el crimen organizado.

La incertidumbre y el libre mercado de armas obligaron a la gente a armarse. Al grado que la autoridad legal no sólo se diluye irremediablemente, sino las personas resuelven sus conflictos interpersonales a bala y machete. Las pequeñas empresas pagan doble impuesto (impuesto de guerra al crimen organizado, e impuesto fiscal al Estado).

Muchas otras empresas privadas simplemente abandonan estos países al no poder lidiar con la violencia generalizada. Al mismo tiempo, millones de guatemaltecos y hondureños son expulsados por el sistema neoliberal hacia la trágica ruta al Norte. En fin, algunos agentes del sistema neoliberal incluso hacen dinero con la industria de la violencia y de la estampida migratoria.

A esta incertidumbre existencial, producto de la disolución de las instituciones estatales y la violenta desintegración de las sociedades, se suma la incertidumbre alimenticia, climática, hídrica, etc. Guatemala y Honduras, países tropicales y muy sensibles a las variaciones hidrometeorológicas se encuentran catalogados como países de riesgo climático límite superados sólo por otros como Bangladesh. El control del agua y de la tierra está activando conflictos violentos entre ricos y empobrecidos. Las sequías y huracanes generan tantas perdidas económicas que el PIB de estos países se reduce más año que pasa.

Defensores/as de derechos, enemigos internos de los estados

En este contexto de las consecuencias del sistema neoliberal la tarea de la defensa de los derechos, y la defensa de las y los defensores de derechos se encuentra en alerta roja. No únicamente porque los agentes del sistema neoliberal (empresarios hidromineros, palmeros, cañeros, etc.) catean a defensores de derechos como los enemigos de “su desarrollo”, sino porque los mismos gobernantes consideran que la defensa de los derechos es una actividad subversiva en contra de la seguridad interna del país. Es decir, en estos dos países, el o la defensora de derechos es “enemigo interno del Estado”.

Esta es otra evidencia de la falacia de la vigencia de los derechos humanos en estos países. Las personas conscientes, individual o colectivamente, se atreven a defender los derechos, ante el silencio cómplice o permisivo de los estados (llamados a garantizar dichos derechos), pero, el propio Estado, lejos de agradecer y promover defensores, los criminaliza. Sólo porque los derechos humanos y sus defensores se constituyen en un estorbo para el funcionamiento del sistema neoliberal.

Es estos países se persigue, encarcela y asesina a defensores/as como si se tratase de cualquier escoria de la sociedad. Lejos de investigar a los culpables se los premia con la impunidad. Y así, el anti sujeto se impone en el imaginario colectivo generando miedo y sumisión.

Pueblos indígenas en defensa de los territorios

Ante la ausencia de la “ciudadanía” organizada para defender los derechos humanos anulados por el sistema neoliberal, surgen con fuerza y de manera simultánea los “no ciudadanos” para defenderse y defender los derechos en estos países. Estos sujetos colectivos “no ciudadanos” son los pueblos indígenas, quienes jamás formaron parte de los estados racistas, ni fueron tomados en cuenta como ciudadanos.

Estos pueblos, que en Guatemala son mayoría demográfica, y en Honduras una minoría casi anulada, se articulan localmente alrededor de los derechos colectivos reconocidos en el convenio 169 de la OIT y en la Declaración Universal sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. Derechos como el de Tierra-Territorio, Consulta Previa y Autodeterminación son las banderas con las que estos nuevos sujetos sociopolíticos intentan frenar el avance de la rearticulación del capital por despojo y expulsión emprendida por las empresas y corporaciones neoliberales.

Los proyectos de minería, hidroélectricas, expansión del sistema eléctrico plan Puebla-Panamá, monocultivos, etc. son resistidos pacíficamente por las comunidades y pueblos organizados. Pero, la reacción de los estados (gendarmes de las empresas privadas) tampoco se deja esperar. Asesinan selectivamente a las y los dirigentes. Persiguen penalmente a cuantos se movilizan en resistencia. Pero, la resistencia indígena sigue y crece más en Guatemala que en Honduras.

Los pueblos indígenas al defender el el territorio, no sólo están defendiendo el derecho que tiene el pueblo al agua, a los bosques, al suelo, a las identidades culturales, etc., sino desde la perspectiva de la integralidad o de la fraternidad cósmica todos los seres que cohabitan en el territorio tienen derechos. Y, del cumplimiento de esos derechos depende la satisfacción del bienestar y los derechos humanos. Este es el sentido de la propuesta de la reconstitución de las territorialidades. Por eso, los procesos de la resistencia colectiva en defensa de los territorios están hilvanados por vivencias y reencuentros con las y los ajaus, las y los formadores, las y los ancestros, etc.

En aquellas ceremonias mayas, casi clandestinas, las y los presentes en resistencia comparten sus comidas y bebidas para fortalecerse como sujetos colectivos. Al mismo tiempo, dan de comer y beber a los ajaus (espíritus protectores de las fuentes de agua, de los cerros, de los bosques, de las personas), a las y los ancestros, a las y los mártires, para así todos juntos fortalecerse y mantenerse en la defensa de los derechos que asisten a toda la comunidad cósmica.

Aún no existen leyes especiales sobre los derechos colectivos de los pueblos indígenas, mucho menos de los derechos de la Madre Tierra. Pero, las acciones colectivas de resistencia en defensa de estos derechos no sólo manifiestan la desobediencia creciente, sino la proclamación de que “los derechos de la Madre Tierra y de los pueblos no dependen de la voluntad estatal. Mucho menos cuando el Estado es excluyente y racista con los “no ciudadanos”.

Éste es el sentido de la defensa de los derechos colectivos de los pueblos y de la Madre Tierra. En un contexto en el que el sistema neoliberal diluye los derechos humanos, y los estados declaran como sus enemigos internos a todo defensor/a de derechos, los nuevos sujeto colectivos se levantan con un planteamiento inesperado para el sistema: la reconstitución de los territorios para garantizar por sí mismos los derechos para todos/as en esas unidades territoriales.

La extinción de los elementos naturales y los pueblos indígenas del mundo

A propósito del último

Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas

Por Isabel Solís maya Kiché

San José, Costa Rica, 21 de marzo de 2014

“Estamos viendo a los parques como fábricas de desarrollo”

Ministro de Ambiente de Panamá[1]

“Inspirados por parques sin gentes, ahora gente para los parques”       

 Ministro de Ambiente de Honduras[2]

 “Estamos equivocados, tenemos que dejar el pensamiento colonial”

Ministro de Ambiente de Nicaragua[3]

 “No hay expansión de frontera agrícola, lo que hay es el uso de fertilizantes”

Ministro de Ambiente de Costa Rica[4]

El día 21 de marzo culminó en la ciudad de San José, Costa Rica, el IV Congreso Mesoamericano sobre Áreas Protegidas. Dicho congreso lo promovió la organización ambiental global más grande y antigua del mundo, la IUCN. Según la IUCN, estos congresos se crearon como espacio de información, análisis y toma de decisiones políticas sobre el tema de la conservación, las áreas y los parques protegidos. Desde 1948 –año en que se fundó la IUCN– hasta la fecha, el paradigma dominante en materia de conservación ha sido el de Estados Unidos, que básicamente consiste en parques sin personas, y que ha venido a causar múltiples males a las poblaciones originarias y pueblos indígenas del mundo, sobre todo trayendo despojo, criminalización, persecución y represión.

Durante el congreso se escucharon múltiples voces, pero faltaron las de la gente  que ha tenido que sufrir e incluso sacrificar su vida por la creación de los famosos parques. Un ejemplo de esto es el caso de las comunidades de Chisec, Alta Verapaz, que hace aproximadamente 8 años sufrían amenazas de desalojo porque sus tierras están declaradas parque natural y patrimonio del estado. Así el caso de Livingston, Izabal, donde las comunidades recuerdan la vida de los pesqueros que fueron asesinados por el señor Mario Dary, quien en ese entonces dirigía el CECON (Centro de Estudios para la Conservación, perteneciente a la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC). Posteriormente, las comunidades de Livingston fueron desalojadas en nombre del parque y de las áreas protegidas.

Y el más reciente, el desalojo que sufrió la comunidad Monte Verde ubicada en el Sarstoon, también en Livingston, declarada área protegida en el 2005. En esta última, CONAP (Consejo Nacional de Áreas Protegidas), FUNDAECO (Fundación para el Ecodesarrollo) y la organización “Amantes de la tierra”, acusaron injustamente a la comunidad que estaban cortando mangle, por lo que iniciaron un proceso judicial que llevó a la cárcel a tres líderes, para después desalojar a la comunidad. Un  mes después del desalojo, en la misma área protegida se instaló la Compañía Petrolera del Atlántico, para la extracción de hidrocarburos. Y así como éstos, podemos seguir mencionando muchos ejemplos en otras regiones del país.

Algo similar ha pasado con otros hermanos y hermanas de Mesoamérica. ¿Por qué ha pasado esto? Precisamente porque las áreas verdes –ricas en biodiversidad pero también en riquezas minerales– se encuentran ubicadas en territorios indígenas, pero las ONGs ambientalistas globales y los Estados supuestamente nacionales, han creado leyes desde una perspectiva economicista cuyo afán es el lucro y el garantizar recursos para un sistema incesante de acumulación, al mismo tiempo que han invisibilizado a las comunidades que han cuidado los bosques y selvas por miles de años, y que se empeñan en criminalizar las economías naturales de las poblaciones indígenas. Recordemos que, desde el punto de vista de los pueblos indígenas, la declaratoria de áreas protegidas no es sino otro mecanismo más para despojarlos de las tierras junto con su riqueza.

Durante el congreso, los ministros de ambiente de los países de Mesoamérica, en su mayoría reconocieron lo equivocados que han estado en la aplicación del modelo de áreas protegidas, siguiendo el modelo norteamericano, reconociendo claramente el daño que los estados le han hecho a los elementos naturales por medio de las declaratorias de áreas protegidas en territorios indígenas –como ha sido el caso guatemalteco–, así como la deuda que tienen con las comunidades y pueblos indígenas, llegando al extremo de poner en riesgo la vida humana y de la naturaleza.

No quedaron atrás las ONGs, quienes se encargaron de implementar las leyes de áreas protegidas desconociendo la existencia de las comunidades, y entraron a hacerse los dueños y señores de las áreas verdes, y en algunos casos le llamaron co-manejo, pero fue sólo un discurso, porque cada acción que hicieron fue acompañada de un profundo racismo, donde las comunidades solamente pasan a ser figuras para la foto, pero no sujetos que toman decisiones, y en el mejor de los casos, se les titula  una partecita de la tierra pero sin tener chance de usufructar los montes y las selvas que han ocupado y administrado tradicionalmente por miles de años, derechos que reconoce la constitución política de la Republica y el convenio 169 de la OIT.

Lo novedoso de este congreso fue reconocer a través del discurso público, el aporte de las comunidades y de los pueblos indígenas,  sustentado por estudios realizados por diversos investigadores que muestran claramente cómo la biodiversidad que existe coincide con que son territorios de pueblos indígenas. Además hay que reconocer el esfuerzo que han hecho organizaciones y ONGs indígenas que han buscado un espacio dentro de la IUCN para llevar los planteamientos concretos y propuestas de las áreas protegidas. Sin embargo, el reconocimiento de que las áreas protegidas están en territorios indígenas no significa que se ha cambiado la visión mercantilista con la que han trabajado desde siempre, sino que se analiza como ésta se pueda aprovechar de la mejor manera evitando conflictos.  El único país que se notó cierto cambio de visión a través de su ministro de ambiente es el de Nicaragua, en cuyo discurso retomó conceptos de pueblos indígenas.

Este congreso fue para prepararse frente al Congreso Mundial de Áreas Protegidas que se celebrará en noviembre del presente año, en Sidney, Australia. ¡Ojala que el tema de áreas Protegidas no siga el rumbo del extractivismo! Darse cuenta ahora, implica cambiar de modelo sobre la base del reconocimiento de los pueblos indígenas y su derecho a territorio. Sólo así podría reducirse el exterminio de la naturaleza y contribuir enormemente a no aumentar el calentamiento global.

¡Respeto a la madre tierra! ¡Respeto a los territorios de los Pueblos Indígenas! ¡No al exterminio de la naturaleza! ¡No a las empresas extractivas! ¿Otra conservación es posible?

 [1] Discurso del Ministro de Ambiente de Panamá,  mesa redonda 20 de marzo  2014, San José Costa Rica

[2]Discurso del Ministro de Ambiente de Honduras,  mesa redonda  20 de marzo  2014, San José Costa Rica

[3]Discurso del Ministro de Ambiente de Nicaragua,  mesa redonda 20 de marzo  2014, San José Costa Rica

[4]Discurso del Ministro de Ambiente de Costa Rica,  mesa redonda 20 de marzo 2014, San José Costa Rica

Marcha de los migrantes cortados por la Bestia

Foto: ALAI, América Latina en Movimiento

Foto: ALAI, América Latina en Movimiento

Por Sergio Palencia.
Migrantes hondureños, con miembros amputados, visitan Guatemala rumbo a México
El pasado domingo 23 de marzo, la Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad (AMIREDIS), visitó ciudad de Guatemala. Formada por hondureños provenientes de la ciudad de El Progreso, en el departamento del Yoro, sus miembros reivindican los derechos de los migrantes que se han accidentado en México, en su intento por llegar a Estados Unidos. Tienen en común haber regresado a Honduras con piernas o brazos amputados, resultado de distintos accidentes al ser arrollados por las locomotoras mexicanas. Años después del trágico accidente que marcó sus vidas y sus cuerpos, estos dieciséis hombres, entre 29 y 50 años, dicen marchar «por todo el mundo, por toda Centroamérica». Su objetivo es denunciar, con su propia experiencia y cuerpo, las condiciones violentas y de muerte a las que se enfrentan miles de migrantes en su búsqueda de empleo y mejores condiciones de vida. Para la mayoría de ellos esta maratón – como la llaman – significa confrontar los lugares y recuerdos de su encuentro con la Bestia, es decir, el tren en México.
 
Sus orígenes
 
La Asociación de Migrantes Retornados con Discapacidad se remonta al año 2006. Uno de sus impulsores es su actual presidente, José Luis Hernández, a quien se refieren sus compañeros con gran estima y cariño. En un inicio, según Wilfredo Filiu, el grupo se llamó Lisiados por un sueño. Más adelante OMIREDIS – la “o” por organización – y, finalmente, AMIREDIS. Filiu explica que sus miembros son «todos cortados del tren». En 2006 fueron motivados por el movimiento de mujeres con familiares migrantes desaparecidos en México. «Soy de los más recientes, tenemos 45 miembros», nos cuenta Wilfredo. Entre sus planes concretos está exigir audiencia al presidente de México, Enrique Peña Nieto.
Al igual que sus demandas al alcalde de El Progreso y el presidente de Honduras, los miembros de AMIREDIS piden protección al migrante, alto a la persecución, posibilidades para tener un empleo y sueldo. «Nos están discriminando en nuestro país, queremos vivienda para los golpeados». Para otro de los migrantes discapacitados, su fin es «llegar a México para evidenciar al presidente de Honduras, Juan Orlando [Hernández], que no nos atendió». Asegura, también, querer «ver la reacción de él pues, seguro, se va a enterar de nuestra maratón». La maratón es seguida por el resto de sus compañeros en El Progreso quienes, sea por falta de recursos o cansancio del viaje, no pudieron continuar. Hay miembros de la Asociación en San Manuel, Cortés, así como en Comayagua y Tegucigalpa. Calculan que en Honduras hay alrededor de 300 migrantes registrados con amputaciones, si bien puede haber más.
El banano ya no da empleo
 
Armando Díaz, de 50 años, trabajó en la Tela Rail[road] Company durante varios años. Allí Armando trabajaba como «traedor de agua», arreglando los pichirilos y cargando frutas. Debido a que padecía una enfermedad, dejó el trabajo, no sin antes recibir prestaciones por parte de la bananera. Pero el dinero se le fue acabando y, ante la necesidad, fue pensando en emigrar al Norte. Ya no había trabajo y la delincuencia aumentaba. «Sabía usted que en Honduras es grande la delincuencia y San Pedro Sula es de las más violentas del mundo», comentó. Es así como en el año 2008 decide emigrar a EE.UU. junto a otros 5 vecinos de la colonia. Consigo llevaba 1,800 lempiras, el equivalente en ese año a 95 dólares. Saliendo desde el municipio de Lima, en El Progreso, su destino era Nueva York. Allá se reuniría con su hermano, quien trabajaba como pintor en una constructora.
Para Alexis Martínez la situación fue semejante en Honduras. Siempre trabajó en el campo, en las fincas, en las bananeras de la Tela. «Antes daba trabajo la Tela Rail Company, ahora hay maquila en Camalote, El Progreso». En la bananera Alexis chapeaba, regaba sal, urea, debajo de las matas, «para que crezcan pues». Fue así como emprendió camino hacia EE.UU. en el año 2000. «Solo», es decir, sin coyote. Llevaba 2,000 lempiras, lo que para ese año serían 135 dólares. Su plan era juntarse con sus primos en Los Ángeles, California, quienes trabajaban en la construcción. Junto a diez personas de El Progreso se lanzaron a atravesar Guatemala y México. En la frontera con EE.UU. el grupo se dividió, unos se quedaron en Nuevo Laredo, en Tamaulipas, viendo si conseguían un coyote que los pasará. Otros, incluyendo a Alexis, cruzaron la frontera. Fue en Laredo, Texas, donde la migra gringa los agarró. Al regresar a Honduras, Alexis trabajó como ayudante de albañil.
Finalmente, el tercer miembro de AMIREDIS con quien conversamos nos relató su empleo antes de emigrar. Siendo jornalero y ayudante de albañil, Wilfredo Filiu Guaray también había viajado en Honduras realizando comercio en pequeña escala. Trabajaba «vendiendo artículos en Guaymita, Papuiles, Tela, Villanueva, Cortés». Además, fue taxista en El Progreso. «Cuando me casé, tuve muchas obligaciones», nos dice. «Viendo las cosas difíciles en Honduras, decidí ir a EE.UU. para mejorar mi familia». Era el año 2010 cuando comienza su viaje rumbo al Norte.
«En otro país uno no vale»
«Cuando vamos a EE.UU. lo hacemos por trabajo, no por un sueñopor empleo, no por un sueño, por un empleo digno», resalta Armando Díaz. En 2008, Armando ingresa a Guatemala en la frontera de Corinto. Hasta allí no hay ningún problema. «En Guatemala es como en Honduras, los militares no se meten, solo piden su identidad». Para llegar a México, Armando cruzó el río en balsa. Luego la preocupación sería tomar el tren en Chiapas, pasando por Tenosique, en Tabasco, rumbo a Veracruz. En México empezaba la persecución, según nos cuenta Armando. «Es el país con más inmigrantes en EE.UU. y es el que más nos perjudica a los centroamericanos», enfatizó. Allá los agentes de migración van con arma y garrote.
A finales del 2008, Alexis Martínez y otro vecino fueron para EE.UU. Su primo le decía: «no te vayás, esperate el otro año y me voy con vos», pero «cuando uno quiere ir para allá, ya nadie lo para». Dos fueron las fronteras que cruzó desde Honduras hasta México, por Aguascalientes y por Tecún Umán, respectivamente. Como la mayoría de migrantes ilegales, Alexis también considera que en México se inician las mayores dificultades. «En México el problema son los delincuentes y la policía. La policía nos agarra y nos quitan el dinero». Desde Chiapas, Alexis logró llegar a Coaxa [Coatzacoalcos], en Veracruz. Allí permaneció algún tiempo en la Casa del Migrante, lugar a partir del cual trabajaba arreglando carreteras.
La mordida de la Bestia: el accidente
 
Para Wilfredo Filiu, al igual que Armando, la persecución comienza en México. «Estar huyendo de la Migración nos obliga a estar debajo del tren». Era el año 2010 cuando, en una estación de Coatzacoalcos, sufriría el terrible accidente que le cortó su pierna. Con ironía lo recuerda, alargando las dos últimas palabras: «Hasta allí llegó mi sueño americano». Mes y medio estuvo Wilfredo en el hospital, luego la migración lo devolvió a Honduras por avión.
Dejamos la historia de Armando Díaz en Tabasco, rumbo a Veracruz. Recordemos que venía con un grupo de cinco compañeros, todos de El Progreso, Honduras. Ya en una estación de Veracruz, Armando vio la redada que montaba la Migración Mexicana sobre los migrantes ilegales que viajaban en el tren. «Nos corrieron en la línea, en la mera estación». Por eso bajó del tren, para que no lo agarraran en la redada. Bordeó la garita en el desvío de la ciudad. Fue en ese momento cuando la falta de comida y bebida, de días anteriores, le perjudicó en el esfuerzo por escaparse de la migra. Cansado, cae en las vías férreas donde el tren le corta la pierna izquierda.
Armando dice no recordar el instante mismo del accidente, pero sí está consciente cuando lo llegan a traer. Fue un brequero mexicano quien lo ayudó, trabajador del ferrocarril. Al verlo, llamó por radio al equipo de la estación. Momentos después lo llevaron cargado, con la pierna sangrante, en una camilla improvisada con una banca. Posteriormente lo entregaron a la Cruz Roja. «Ver amputada la pierna no lo deseo ni a mi peor enemigo». De los cinco vecinos de El Progreso, tres siguieron su camino. Otro lo acompañó desde que se accidentó y estuvo a su lado en el Hospital de Orizaba, Río Blanco. Armando, al igual que varios de los miembros de AMIREDIS, recuerdan la fecha exacta del accidente. En su caso fue el 15 de julio 2008, un martes. «Fue en México que se quedó mi pierna».
En su segundo intento por llegar a EE.UU., Alexis Martínez se accidentaría. Ya había cruzado Veracruz, iba pidiendo comida en el camino. En una estación de San Luis Potosí, Alexis intentó subirse a un tren en movimiento y cayó bajo las ruedas de metal. Era el 28 de noviembre de 2008, día viernes. Tras tres meses de estar hospitalizado, la Migración mexicana finalmente logra su cometido: lo regresan vía aérea a San Pedro Sula. En el aeropuerto su familia lo esperaba. Ahora regresaba sin la pierna izquierda ni el brazo izquierdo, arrancados por la Bestia. «Me puse malo, no salí en un año entero [2009-2010], me puse mal psicológicamente». La primera vez la migración gringa lo había capturado en Laredo, Texas. Había regresado a trabajar como ayudante de albañil. La segunda vez, la migración mexicana lo había regresado por avión y gravemente herido. Al regresar, «pasé un año solito, no quería nada».
La soledad y la búsqueda
 
Cuatro años antes del accidente de Armando y Alexis, José Luis Hernández decidió intentar llegar a EE.UU. Ya había probado una vez, pero la migración lo agarró en Ixtepec, Oaxaca. En esta segunda ocasión ya conocía el camino y quería demostrarles a sus vecinos en El Progreso, Honduras, que sí podía pasar. En esta segunda ocasión había llegado hasta Torreón, en Coahuila. En esa ciudad tomó el tren rumbo a Juárez. Con síntomas de insolación, el hambre y la sed del camino, José Luis se encontraba debilitado por el viaje y el largo trayecto a pie, evitando siempre a los agentes de migración. Estando sobre el tren, José Luis se quitó los zapatos para aliviar el dolor de sus pies enyugados. En ese instante se sintió cansado y cayó debajo del tren.
En mayo 2010, el Servicio Jesuita para Migrantes (SJM) publicó en Revista Envío su testimonio: «Nunca imaginé que me iba a desmayar, pero me desmayé porque había aguantado hambre y sed. Mi cuerpo iba todo débil. Recuerdo que cuando me iba a quitar el segundo zapato, me quedé en oscuras y caí al suelo. Entonces el tren me jaló así, para las llantas. Y me amputó esta pierna, mi pierna derecha. Después, no sé cómo, metí un brazo y también el tren me agarró el brazo. Y esta mano nomás, también me la machacó el tren. Quedé en medio de las dos líneas y por encima mío pasaron todos los vagones.» (SJM: Revista Envío, mayo 2010)
José Luis sentía su pierna y su brazo tiempo después de haber sido amputados de su cuerpo. Así como Alexis no quería nada y se la pasaba solito, José Luis lloraba pensando que ahora, en lugar de ayudar a su familia, le sería una carga a sus papás. «Yo nada más lo que hacía era llorar. Ya no le miraba sentido a mi vida». Sin embargo, en medio del dolor del hospital y de verse amputado, José Luis recuerda lo que escuchó al momento de llegar al hospital, en el norte de México: « Éste a saber qué tiene que hacer todavía en este mundo, porque no lo mató ese tren». Ese hacer todavía en este mundo tiene su respuesta en experiencias como la de Alexis, a quien la Bestia le cercenó la pierna izquierda y el brazo izquierdo. En 2010, después de un año de soledad, Alexis recibió una visita. Era un joven alto, quien entró caminando y le mostró que no tenía la pierna derecha y el brazo derecho. Su nombre: José Luis.
«Si él puede, yo debo poder»
Recuerda haber pensado Alexis al conocer a José Luis. «Me sentí alegre cuando vi al presidente, dije: “si él puede, yo debo poder”, y agarre ánimo». Esto nos lo estaba diciendo Alexis, en su silla de ruedas, a 578 kilómetros de El Progreso, Honduras. Conversábamos frente al Palacio Nacional, en ciudad de Guatemala. El grupo – como llama Alexis a AMIREDIS – lo llegó a buscar en 2010 a su casa. Fue ese mismo año en que se incorporó. Un día antes de llegar a Guatemala, Alexis y el resto de 15 miembros de AMIREDIS encontraron en el bus varias personas iniciando su lucha hacia EE.UU. «Les dimos consejos» advierte Alexis, luego prosigue: «tengan cuidado por todo… algunos van alcoholizados en el tren, es peligroso».
Alexis va cambiando el rumbo de su historia: ahora pasa de testimonio a denuncia, la primera siendo la piedra y soporte de la segunda. «En el tren van personas con tres o cuatro días sin comer, se mueren en el tren por ir débiles». El eco del desmayo de José Luis se complementa ahora en la denuncia de Alexis. El hombre que le dio ánimo al otro, ahora lo complementa en su fuerza de denuncia social. No es el único, es la fuerza que brinda AMIREDIS como colectivo formado por los migrantes heridos y amputados. «Somos los hombres de valor», enfatiza otro migrante sin pierna. «Somos gente de paz». Desde Honduras vienen exigiendo audiencia con el alcalde de El Progreso, Alexander López Orellana, así como con el nuevo presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández. El primero «nos ignoró» y el segundo «no nos quiso atender».
En su toma de posesión, al alcalde López Orellana, de El Progreso, aseguró: «Nuestro gobierno continuará fundamentándose en una estructura de valores sociales que incluya el actuar con transparencia, actitud de servicio y un trato igual para todos los progreseños». (La Prensa, 25 enero 2014). En su reciente visita a la Casa de Gobierno, en Tegucigalpa, AMIREDIS encontró las puertas cerradas. No era la primera vez que los visitaban. Anteriormente exigieron al presidente Porfirio Lobo cumplir con la promesa de un proyecto habitacional. En esta segunda visita, según otro miembro del grupo, «nos ignoraron… ellos comían y botaban la comida». Como un Lázaro del Yuro frente al Estado hondureño, botando la comida. Ahora bien, no solo de Lázaro tienen los 16 migrantes, sino también de Espartaco, en su conciencia de clase explotada y marginada.
Remesas, sangre del pueblo
Los migrantes, hombres y mujeres, niños y ancianos, son un movimiento humano urgido a salir de las condiciones de despojo, guerra y violencia. «A EE.UU. vamos por empleo», no por un sueño americano, recalcan los migrantes discapacitados. Allá, en el Norte, son los miserables y las marginadas quienes trabajan construyendo las casas del consumismo americano, pintan sus paredes, recogen sus cosechas, fabrican sus utensilios de cocina e incluso su ropa. La riqueza la producen los despojados, verdad central en la crítica al capitalismo. Por eso la denuncia que se encuentra en varios de los migrantes golpeados: «Mandamos remesas por 3,000 millones de dólares, los bancos se hacen millonarios». Según el Banco Central de Honduras y el Banco Central de Guatemala, durante el año 2013 los migrantes en Guatemala enviaron US$5 mil millones de dólares, US$4 mil millones en El Salvador, US$3,2 mil millones en Honduras y mil millones de dólares en Nicaragua.
Wilfredo piensa lo mismo. «Todas las remesas de migrantes, los gobiernos se quedan con eso. Tenemos dignidad para un sueldo». Uno de los puntos que más critican es cómo en Honduras la discriminación al discapacitado o migrante amputado es tremenda. José Luis cuenta cómo en algunos comedores «la gente lo ve a uno como diciendo: “ya viene éste, ya me va a correr la clientela”. Y aunque lo vean así, uno tiene que pagar un colectivo, un taxi.» (SJM: Revista Envío, mayo 2010). Siendo el principal objetivo del capital la producción de valor, a las personas con capacidades distintas o que han sufrido alguna enfermedad o amputación, son rechazadas. En el caso de los miembros de AMIREDIS es una triple explotación histórica.
Primero, porque el Estado y la renta finquera en Honduras se encargaron de robar las tierras fértiles de El Progreso, concediéndolas a la Tela Railroad Company a cambio de la construcción de vías férreas. El banano, en tanto mercancía, vino a reñir con la producción de maíz y otros cultivos de propio consumo para las comunidades campesinas de Yoro. Segundo, con la crisis del banano los empleos disminuyeron drásticamente durante la década de 1990 y 2000. En el testimonio de Armando, Alexis y Wilfredo se constata esta ruptura entre la bananera, como fuente de trabajo local y, por el otro, la necesidad de irse a EE.UU. a buscar empleo. Ya lo decía Armando que iba al Norte: «por empleo, no por un sueño». Con las tierras acaparadas por la agroexportación en el Yoro, la violencia del narcotráfico y la falta de oportunidades para vivir dignamente en Honduras, como en Centroamérica, hombres como José Luis o Alexis decidieron emigrar.
Tercero, cuando regresan mutilados por los accidentes, los migrantes son marginados por la sociedad hondureña y la producción, basada en el lucro, a partir de la cual se ha organizado. La voz que reclama al estado y a los bancos es la voz del empobrecido históricamente, del migrante que grita de dolor viendo sus piernas mutiladas por el tren. La Bestia, no solo es el tren, es una multitud de experiencias que sufre el migrante, la migrante, a lo largo de miles de kilómetros. La violación de una hondureña en Tapachula por maras, presenciada por José Luis; las emboscadas y redadas que hace la Migra en las estaciones, obligándoles a correr y bajarse del tren en movimiento para no ser capturados; el calor insoportable de la maquinaria del tren, la deshidratación y el hambre; las ruedas metálicas que prensan las piernas y brazos de los explotados de Centroamérica contra las vías férreas. Esas mismas vías férreas que en San Luis Potosí, Chihuahua o Veracruz cercenaron los miembros de Alexis, José Luis y Armando, son parte del mismo movimiento del capital que, en otro momento histórico, en Honduras, con la Tela Railroad Company, les expropió las tierras del Yoro a sus abuelas y abuelos. La memoria del despojo es la memoria del oprimido, su indignación propicia la fuerza de la transformación social.
Abriendo nuevos caminos
Para el lunes 24 de marzo los integrantes de AMIREDIS iban camino a México. Ya habiendo probado con el poder municipal y el estatal en Honduras, su próximo objetivo era conversar con el presidente de México, Enrique Peña Nieto. Todos enfatizaron que el viaje los están llevando a cabo con sus propios fondos, ni el Estado ni empresa alguna los están financiando. Entre las principales características de las denuncias y demandas de los migrantes están: a) su sentido de patria del migrante, b) su experiencia y palabra de explotados, en situación de injusticia, c) su deseo de cambiar el mundo.
            a) La patria del migrante
La patria o tierra del migrante no se basa en las fronteras nacionales de los estados. Dado que sus viajes han sido emprendidos, muchas veces, sin visas, documentos y con poco dinero, su mundo no es el de la circulación mercantil. Son los perseguidos por la migra, son los extorsionados y violadas por las maras, son los esclavizados por los cárteles narcotraficantes. Frente al Estado, su resistencia es no tener nombre, no tener un asiento en buses o aviones, no tener alimentos. Solo cuando la migra los caza y controla, los migrantes vuelven a tener nombre, se les categoriza como pertenecientes a una frontera delimitada (por ejemplo, hondureños, guatemaltecos), se les da de comer en centros de detención y se les compra un boleto aéreo para sacarlos del país.
Por lo tanto, no es el nombre, el pasaporte o el dinero el que les abre camino a los migrantes, sino su propia tenacidad y riesgo frente a las dificultades. Justo como dice Alexis: «Cuando uno quiere ir para allá ya nadie lo para». Burlando el nombre o la identidad que requiere el poder estatal, para los trabajadores que migran su fuerza es su experiencia. Una nueva nación está naciendo en los migrantes, desde siempre, en resistencia al control del dinero y del poder: la nación que experimenta, que vive, que respira, que pasa hambre, que sufre. Mientras para los burócratas y propietarios es incorrecto que un hondureño reclame al presidente de México, para Armando, Alexis y José Luis es un derecho a partir de la nueva nacionalidad que les ha dado la experiencia, la persecución y el accidente.
            b) Experiencia y palabra de los explotados
El encuentro cara a cara con la Bestia y su mordida marca para siempre. Armando lo demuestra: «Fue en México que se quedó mi pierna». Es similar a la idea del ombligo, la patriay el nacimiento. Allí donde dejé mi ombligo, se suele decir. Al nacer, se corta el ombligo e iniciamos la experiencia del nuevo ambiente, del nuevo mundo, con un grito. El grito es vida que se abre, negando y afirmando al mismo tiempo. Pero mientras el ombligo y el grito son parte del nacimiento del bebé, en el accidente del migrante es el enfrentamiento al dolor del mundo, a la injusticia, a la mutilación social. El mundo del poder nos mutila. Armando dejó su pierna izquierda en Veracruz.
México es su nueva patria, no la del Estado, capital y dinero que le obligaron a pasar hambre, que le persiguieron, que lo cortaron, sino la patria de la experiencia, del dolor, del grito. Otro migrante con quien conversamos nos decía lo mismo: «Dejamos parte del cuerpo en México, es nuestro derecho humanitario». La pierna mutilada, el brazo cortado, la sangre derramada, abren y crean derecho, nueva nacionalidad, reapropian el mundo. De nuevo, esto no es algo abstracto o un discurso solamente, sino la palabra pronunciada por migrantes asociados, a 578 kilómetros de El Progreso, en ciudad de Guatemala. Los migrantes sin piernas han abierto camino, sin brazos, están construyendo un nuevo mundo.
            c) Deseo de cambiar el mundo
Su testimonio del dolor se hace desde la fuerza, potencia y movimiento de la vida que humaniza. Crean un mundo al denunciar las condiciones que los hicieron sufrir, es decir, desde la negación de lo que los negó en un principio. El mismo migrante que identifica su pierna perdida con su derecho humanitario, recuerda: «En México nos persiguen al estilo animal», enfatizando las dos últimas palabras. El Estado los caza a través de la migra, los persigue entre los hierros oxidados del tren, entre el calor y el humo de los motores, entre los ruidos industriales del poderío de los trenes. La máquina es una extensión de la caza al estilo animal. Para quienes se benefician de la propiedad, del dinero, de la nacionalidad de ambas, el migrante es alguien perseguible, un criminal, un animal, alguien sin derechos.
El nuevo mundo que anuncian los migrantes no necesita referir símbolos externos (patria, dios, apellido). Más bien su mundo parte de la negación del mismo. Recordemos lo que nos dice Alexis respecto su experiencia: «no le deseamos esto a nadie» y Armando, también, lo tiene presente: «Ver amputada la pierna no lo deseo ni a mi peor enemigo». Un mundo que ha entrado en comunión con el dolor humano, experimentado en sí mismo, ya no se construye sobre enemigos. Es tan profundo el fondo de la experiencia que una comunidad contra el dolor humano está naciendo. La presencia del migrante amputado es, a la vez, una llamada. Armando lo decía así: «Espero que también salgan a la luz los migrantes amputados de Guatemala». En sus palabras el llamado es lucha contra el miedo, contra el aislamiento, contra el estar solito, el no hacer nada, no decir nada.
La maratón
Los migrantes hondureños, cercenados por la Bestia, llaman a los amputados del mundo. Wilfredo lo tiene sumamente claro: «Venimos por todo el mundo, por toda Centroamérica». Aquel grito de dolor del migrante junto a la vía férrea, ensangrentado, con polvo sobre sus heridas, solitario, es ahora en colectivo el llamado a la luz, a la vida que humaniza, a la solidaridad desde el reconocimiento de la amputación social. Continúa Wilfredo: «Tenemos derecho, tenemos un pedazo de cuerpo en México, buscamos salvar vidas». Los miembros de esta asociación llaman a su esfuerzo y lucha la maratón. «Hacemos esta maratón, sí valemos ante todo», afirma Wilfredo.
Luego prosigue: «La migra nos empieza a correr, merecemos mejores tratos con nuestra sangre, con nuestros hermanos». La maratón es entendida como movimiento de la denuncia y de hacer valer los derechos: «Seguro, se va a enterar de nuestra maratón», nos decía uno de sus miembros pensando en un burócrata hondureño que los ignoró en la Casa del Gobierno, en Tegus. Por último, la maratón es un llamado a salir a la luz. No se piensa en una maratón individualista, egoísta, de gloria personal sino más bien en una lucha colectiva. La maratón colectiva busca salvar al pueblo. Wilfredo lo anuncia: «Los incapacitados de Guatemala y Honduras se van a juntar, vamos a darle vuelta al mundo entero».
 
Sergio Palencia
Sociólogo guatemalteco
Fotos: Sergio Palencia, domingo, 23 de marzo 2014
Referencias
Banco Central de Honduras.(2014) Remesas familiares enviadas por hondureños residentes en el exterior y gastos efectuados en el país durante sus visitas. Subgerencia de Estudios Económicos / Departamento de Estadísticas Macroeconómicas, pp. 15 Disponible en: http://www.bch.hn/download/remesas_familiares/remesas_familiares_012014.pdf
Banco de Guatemala. «Guatemala: Ingreso de Divisas por Remesas Familiares, Años: 2001-2014» en: Sitio web Banco de Guatemala. Consultado: 22 de marzo 2014. Disponible en: http://www.banguat.gob.gt/inc/ver.asp?id=/estaeco/remesas/remfam2014.htm&e=109782
Dirección General de Migración y Extranjería, Honduras. Estadísticas migratorias. Disponible en: http://www.migracion.gob.hn/index.php?option=com_content&view=article&id=78&Itemid=274
Proceso digital. «Migrantes hondureños, los más mutilados por “la bestia”» en: Departamento 19, 10 de enero 2014. Disponible en:http://www.departamento19.hn/index.php/portada/69-actualidad/9590-migrantes-hondurenos-los-mas-mutilados-por-la-bestia-.html
Redacción Prensa Libre. «Migrantes solicitan apoyo» en: Prensa Libre, 24 de marzo, 2014. Disponible en:http://www.prensalibre.com/noticias/migrantes/Migrantes-solicitan-apoyo_0_1107489265.html
Redacción Prensa Libre. «Hondureños accidentados advierten sobre migración ilegal» en: Prensa Libre, 23 de marzo, 2014. Disponible en: http://www.prensalibre.com/noticias/migrantes/migracion_ilegal-hondurenos_mutilados-cambio_a_politica_migratoria_0_1106889431.html
Servicio Jesuita para Migrantes (SJM). «José Luis Hernández: Estoy así porque me fui a Estados Unidos» en: Revista Envío, mayo 2010, número 338. Disponible en: http://www.envio.org.ni/articulo/4178
 
Puente Sur. «A José Luis “La Bestia” le arrebató parte de sus extremidades superiores e inferiores, pero no la alegría (Honduras)» en: Revista Puente Sur, 11 de diciembre 2013. Disponible en: http://revoluciontrespuntocero.com/puentesur/a-jose-luis-la-bestia-le-arrebato-parte-de-sus-extremidades-superiores-e-inferiores-pero-no-la-alegria-honduras/
Soberanes, Rodrigo. «Hondureños víctimas de La Bestia buscan apoyo de EPN» en: La Jornada Veracruz, 25 de marzo 2014. Disponible en:http://www.jornadaveracruz.com.mx/Nota.aspx?ID=140325_062712_902
Ramíres, Lilian. «Transparencia promete alcalde de El Progreso» en: La Prensa, 25 de enero 2014. Disponible en: http://www.laprensa.hn/honduras/apertura/444726-98/transparencia-promete-alcalde-de-el-progreso
Artículo publicado en: ALAI, América Latina en Movimiento