Buscar resultados para monte olivo

Hidroeléctrica y violencia; un nuevo antentado contra la comunidad Monte Olivo

1396943_448627068588471_357388368_o

Cobán, Alta Verapaz: el pueblo Maya Q’eachí habita mayoritariamente en el departamento de Alta Verapaz, la comunidad Monte Olivo forma parte de su territorialidad como pueblo. Este municipio se encuentra ubicado a aproximadamente 213 kilómetros de la ciudad capital.

El día domingo 8 de diciembre 2013 varios comunitarios y comunitarias de Monte Olivo fueron atacados con machetes por personas afines a la empresa ELG de la comunidad Israel. Este atentado ocurrió a las 6 de la tarde cuando las personas de la comunidad Monte Olivo se retiraban de la iglesia Católica al finalizar la misa.

Las comunidades en oposición a la construcción de la Hidroeléctrica “Santa Rita”, denunciaron que este ataque responde a las acciones violentas promovidas por  la empresa, cuyo proyecto hidroeléctrico es propiedad de la empresa de la empresa Energía Limpia de Guatemala (ELG) y busca actualmente instalarse en el río Dolores.

Como resultado de este nuevo ataque  se encuentra gravemente heridos: Manuel Benedicto Ical Un, quien recibió una herida con machete en el antebrazo y exposición de intestinos. También Basilio Ical Un, Ramiro Anselmo Un e Ismael Ortiz quien recibió una herida con machete en el pecho.

Comunitarios denunciaron que el martes 10 de diciembre la empresa Energía Limpia de Guatemala (ELG) estará reunida en la comunidad donde se pretende hacer la construcción de la Hidroeléctrica, en dicha reunión estará presente la municipalidad de Coban Alta Verapaz.

“En el caso de la comunidad Monte Olivo, como sucede con la mayor parte de las comunidades mayas, el Estado tiene presencia sólo cuando los recursos naturales que hay en las comunidades son de interés para las empresas, esto es porque fue hasta en el “año 2008, cuando el Ministerio de Energía y Minas concede la licencia para la construcción de la hidroeléctrica con el nombre Hidro Santa Rita, S.A., la cual pretende construir en el Río Dolores […] La empresa compra terrenos de la finca Xalahá, Canguinic, lugar en el cual construirán la represa, que tendrá una capacidad de 25 megavatios, encontrándose dentro de la categoría de medianas hidroeléctricas”.[1]


[1] Kajkoj Maximo Ba Tiul. Monte Olivo (I). Prensa Libre. 9de septiembre 2013.

Desalojos violentos: una dinámica de despojo para los pueblos

Por: Rony Morales

Sabemos que la violencia solo genera caos y que se pierda el estado de derecho. Pedimos a la población en general a no caer en el juego y manipulación de  un grupito de personas que intenta consolidar más su poder, mediante vías violentas para enriquecerse por medio del despojo de tierras ancestrales en las comunidades q´eqchi´s y poqomchi´s en Alta Verapaz  esto es corrupción y  manipulación de intereses del sistema.

En Cobán representantes territoriales, locales y comunitarios  de las organizaciones sociales se reunieron  y dieron una conferencia de prensa en la cual expresaron la preocupación ante el desalojo violento que sufrieron las comunidades Chisubín, Semil, Subín y Santa María del municipio de Lanquín, Alta Verapaz. Dichas comunidades llevan un  tiempo viviendo bajo el asedio de empresarios, policías, militares, trabajadores del Comité Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) y paramililtares desde este 4 de julio.

También sufrió  desalojo la comunidad Santa Inés de Santa Cruz, Alta Verapaz, que está conformada por  20 familias poqomchi´, las cuales   fueron  despertadas en la madrugada del pasado 2 de julio de 2016 y luego fueron  sacadas de sus viviendas  por un grupo de 50  personas, liderados por el señor Luis Giovanni  Cho y Rigoberto Sanson Jor Caal,  destruyéndoles  6  viviendas y  dejándolas  sin techo  y sin un lugar a donde ir en el  momento

Existen amenazas a las comunidades del valle del Polochic, desalojos que van a favor de los monocultivos de derecha empresariales que usurpan el Estado y ostentan el poder en Guatemala. Los desalojos son una política peligrosa para la vida humana de las comunidades rurales, y en la actualidad es  una práctica constante. Desalojan a miles de familias campesinas e indígenas que solo buscan ejercer su derecho a disponer de un espacio  de tierra para cultivar y ganarse honradamente su sustento diario.

En Alta Verapaz  las empresas extractivas de monocultivos, hidroeléctricas y minería se han adueñado de la mayoría del territorio y los ríos, sin consultarle a la población indígena y campesina. Estas dinámicas como desalojos violentos son instrumento de los terratenientes y personas que tienen sus intereses particulares.

Lo sucedido en Semuq Champey no es nada nuevo, estas fuerzas represivas de  militares, la Policía Nacional Civil y la policía privada(paramilitares) nos recuerdan los desalojos violentos  en el valle de Polochic en 2011, los desalojos sufridos en las comunidades que viven en la cuenca del río Dolores Monte Olivo, Comunidad nueve de Febrero, la comunidad de Samococh y comunidades de Raxhuhá en 2014;  todas en el departamento de Alta Verapaz, donde sufrieron campesinos e indígenas de las comunidades q´eqchi, cuando se encontraban trabajando en el cultivo del sagrado maíz,  para alimentar a su familia, dejando como resultado varios heridos, 3 campesinos muertos, varios compañeros detenidos   dejando y  más de un centenar de familias en la calle.

La vida en la tierra tal y como la conocemos, depende de que se reconozca a los pueblos indígenas y las comunidades locales como custodios de nuestro planeta. Asegurar estos derechos es el eje central para construir un mundo justo y equitativo desde la salud a la educación, la participación a la paz, el crecimiento a la diversidad cultural.

Las q’eqchi’s de Sepur Zarco: voces que nos hace justicia a las mujeres

Gladys Tzul Tzul*

Tomado de la página de la Comunidad de Estudios Mayas

En honor a Bertha Cáceres, compañera lenca que fue vilmente asesinada  en Honduras.

 

I.

De nuevo las voces q’eqchie’s de las 15 mujeres de Sepur Zarco nos interpelan y emocionan a las comunidades indígenas y a la sociedad guatemalteca en general. Ellas, con sus testimonios narraron con gestos indignados los mecanismos de como funcionó la guerra en Guatemala, de ahí que nos queda claro que la esclavitud sexual y doméstica de las mujeres es piedra angular para querer someter a las comunidades y despojarles de su territorio.

Las palabras que salen desde Sepur Zarco nos alcanzan y nos hacen justicia a las mujeres indígenas y las del mundo en los siguientes términos: primero porque su presencia en el Tribunal de Mayor Riesgo A, nos muestran que después de 30 años ellas tienen la fuerza y el coraje para denunciar y exigir que nunca más se repitan la esclavitud sexual y doméstica; segundo porque a pesar del dolor han generado estrategias comunales para hacer posible la vida de ellas y de sus comunidades; si lo que la guerra buscaba era exterminar a las tramas comunales que luchaban por la tierra, no lo logró completamente, pues las mujeres son la muestra viviente de que la lucha comunal por la tierra y por la vida es actual. Y finalmente porque sus cuerpos y sus voces que día a día estaban en el tribunal resquebrajaron los imaginarios acerca del supuesto “sometimiento en un mundo casi oscuro sin amor, sin afecto y sin placer en el que vivimos las mujeres indígenas”, tácito consenso que comparten los sectores conservadores con los progresistas,  contrario a ello, nostrxs con mucha emoción casi tanta como la indignación nos encontramos varias generaciones de indígenas en los pasillos de las torres de tribunales, y en la Sala de Vistas de la Corte Suprema de Justicia para escucharles a ellas y para llorar de rabia cuando ellas lloraban debajo de sus rebozos al recordar la muerte de sus esposo y de sus hijos a quienes seguramente amaron intensamente. –Éste es un punto de polémica con varios articulistas en Guatemala, me referiré más adelante a ello-.

Pensemos simbólicamente: así como ocurrió cuando las comunidades ixiles sentaron en el banco de los acusados a Ríos Montt y a Rodríguez Sánchez, se puso al revés la estructura jurídica, porque llegamos las comunidades en calidad de acusadores de los militares y no a defendernos de ellos; vale la pena decir que justo por esos días en la misma torre de tribunales, estaban frente a una juez los presos políticos Rigoberto Juárez y Domingo Balatzar[1] acompañados de sus esposas. Entonces, Sepur Zarco fracturó efímeramente ese orden simbólico del estado colonial que criminaliza a los indígenas. Fracturarlo con más perdurabilidad es una tarea pendiente, es posible, así los muestra la herencia que nos dejan las mujeres de Sepur, de las ixiles y de las miles y miles de mujeres que lucharon contra el reclutamiento forzoso de sus hijos y buscaban a sus esposos, como doña Rosalina Tuyuc de CONAVIGUA –Comisión Nacional de Viudas de Guatemala-o a las que organizaron el refugio en México como doña María Guadalupe Domingo de Mamá Maquín -organización de mujeres que luchan por la tierra en la región de Huehetenango-.

II.

Después de celebrado el juicio se exhibió con mayor claridad la triada: despojo territorial-esclavitud sexual y doméstica-formas de resistir y de gestionar la vida. Ésta triada puede dar luces para comprender desde otro lugar la lógica que operó en el periodo de la guerra guatemalteca; y son justamente las mujeres de Sepur Zarco quienes nos dotan de luz para ello.

Quiero proponer otra voz para comprender el esquema de la guerra desde el punto de vista de las mujeres, y es el que nos presenta Silvia Federici, cuando analiza que para establecer el sistema capitalista, fue preciso jerarquizar, someter y matar a miles y miles de mujeres; dice Federici que en la edad media se lanzaron una serie de ofensivas contra las mujeres para debilitar el conjunto general y con ellos lograron despojar de las tierras a las comunidades campesinas de la Europa medieval. La violencia de la matanza de estas mujeres y de esas comunidades en la edad media, es comparable a las masivas campañas de tierra arrasada que ocurrieron en las comunidades indígenas en Guatemala, y como ya evidencian los testimonios, los huesos y las osamentas de Sepur Zarco.

“Un ejército no funciona si no hay quien hace de comer y quien le hace sexo” me dijo Silvia en una conversación que sostuvimos en noviembre de 2015 en Puebla, México cuando se refería la violencia ejercida hacia las mujeres en Kenia por el ejército de Boko Haram. Con más claridad y cargadas por más de 30 años de luchas las mujeres q’eqchi’s confirman este argumento cuando dijeron: “Cuando nos violaban, nos ponían una arma en el pecho y nos decían: en vez de patrullar tenés que hacer esto”;  “Nos obligaban a cocinar y a lavar la ropa”, y “Mis hijos no tienen  tierra para vivir y sembrar”.Hay una concatenación entre la tortura sexual y el despojo  de las tierras de las familias y las comunidades, porque ahí estaban los cuarteles ocupando territorios[2]. Pero no perdamos de vista ni por un segundo que ante estas embestidas de violencia, las mujeres entre ellas misma desarrollaron maneras de vivir y de seguir la vida; seguramente que entre ellas mismas y en alianza con algunos hombres de su familia lograron gestionar la vida después de la muerte de sus esposos. De lo contrario no se explicarían su vida actual. ¿Cómo analizan ellas las actuales luchas por la tierra en el Valle del Polochic? ¿Cómo han participado en las  marchas que reclaman la restitución de tierras?, seguramente varias de ellas también participan activamente en esas luchas. Sin duda la fuerza de las luchas en Las Verapaces y del Polochic contra la devastación de los bosques, las que piden la expulsión de las empresas que contaminan el Lago de Izabal, o quienes quieren expulsar a la compañía petrolera, son alentadas por ellas. Las luchas de las comunidades en esos sectores siguen siendo potentes, porque lo que buscan es conservar y controlar los medios de vida.

III.

Imagina que nunca conociste el amor. Imagina que los noviazgos no existen. Que nadie jamás te explique qué es la menstruación, o cómo se produce un embarazo. Imagina que alguien extraño llega a “pedirte”, que da dinero a tus padres a cambio de “poseerte”. Imagina que para lo único que te han educado —sin saber leer ni escribir— en toda tu vida es para ser “esposa” pero no hay quién te indique lo que eso implica. Nadie tampoco te explicó cómo tener sexo —lo básico de un coito— y entonces, desde el matrimonio, te violan, te duele. Tu rol social, el único posible es ser la “esposa de alguien” que te mantiene, que te da ropa, comida. Imagina que ese es el status social, la mayor aspiración de toda tu vida. Imagina entonces que llegan los soldados, te esclavizan y te violan, y de tajo desaparecen todo aquello en lo que has creído”. Así dice un extracto del polémico reportaje escrito por Oswaldo Hernández, titulado “La Justicia de los Perrajes” publicado en Plaza Pública un día después de que se leyó la sentencia; si bien el periodista comienza de manera enfática diciendo que no son mujeres débiles porque sólo mujeres fuertes pueden llevar a juicio a los militares; sin embargo cuando llega al punto denominado “Ser mujer en el Valle del Polochic”, Hernández queda inscrito en el imaginario que varios sectores, incluyendo los progresistas tienen sobre la vida de las mujeres y los hombres indígenas en las comunidades. El extracto que coloque al inicio de éste acápite inocente e ignorantemente clausura toda posibilidad de amor, sensualidad, erotismo y cálculo político de las mujeres indígenas. Dicho fragmento del reportaje fue de los más compartidos en las redes sociales, y no desde una posición crítica. Me pregunto acerca del objetivo del reportaje ¿Ese fragmento fue pensado cómo crítica, cómo apoyo a las luchas de las mujeres? ¿Qué  respondemos ante tal agresión? Hago uso de las ideas de Kati Bethancourth Machoa, dirigente kichwa de la amazonia ecuatoriana, cuando en una entrevista que sostuvimos en Quito, en donde ella analizó la situación de los presos políticos en pleno levantamiento indígena del 2015 “Nosotras estamos movilizadas por la indignación, por el dolor y por el amor, pues como madres, esposas, o hijas hemos realizado acciones puntuales para sacar a nuestros hermanos presos”. Las palabras de Machoa nos presentan un universo de lucha que también es movilizado por el amor, que también es posible porque hay sentimientos de amor en juego.

Otro punto para contradecir al reportaje son las experiencias de muchas mujeres indígenas que  conversan entre ellas mismas acerca de sexualidad y erotismo, esas conversaciones  claro que no se desarrollan en talleres de sexualidad que llegan de la ciudad a querer interrogar a las mujeres; esas conversaciones suceden para animar el trabajo cuando las mujeres  -nuestras madres, tías- cocinan para las grandes fiestas, o en el día de lavado de ollas después de tres días de fiesta; por lo menos esa es mi experiencia y la de muchas que coincidimos que fue mediante ese lenguaje locuaz y juguetón que aprendimos sobre sexualidad, sobre el coito, sobre la seducción. Acotemos a las mujeres de Sepur Zarco, pues es claramente un acto de amor así mismas que sigan buscando justicia para que se resarza el daño  que sufrieron, es un acto de amor que después de 30 años sigan buscando justicia por la muerte y desaparición de sus esposos  y su hijos ¿Acaso no es eso un acto de amor? El párrafo en cuestión que las mujeres no sienten nunca amor y que fueron vendidas por sus padres a desconocidos no logra sostenerse cuando con lágrimas en los ojos  reclaman que se haga justicia por sus esposos. Si estas mujeres no tienen amor, ni placer, ni deseo ¿De dónde sacarían la fuerza que tienen para seguir la vida tal fuerza como para interpelar a la historia de Guatemala?  ¿Por qué buscarían a un hombre al que ella fue vendida en contra de su voluntad?

No deja de sorprenderme que Hernández no tome posición crítica, pues dicho periodista se ha caracterizado por acompañar solidariamente las luchas de las comunidades con algunos de sus escritos. Lo que deja claro su reportaje es que hay que hacernos cargo de las representaciones que solo pueden mostrar la miseria de las mujeres, hay que poner especial cuidado sobre las tónica de cómo escribimos sobre las luchas de las mujeres. Que reproducen la estructura de privilegio racial  de que unos escriban sobre los otros.  En todo caso las mujeres de Sepur Zarco nos liberan de esas representaciones miserabilistas.  Su fuerza es innegable.

IV.

“Que no se repita nunca más” ése es el sentido común más o menos generalizado. Que no se repita nunca más la esclavitud sexual,  que no se ejerza violencia sobre el cuerpo de las mujeres; pero eso no está garantizado. ¿Por qué?  Porque política extractivista del Estado Guatemalteco sigue impulsando proyectos de minería a cielo abierto, de hidroeléctricas y de geotérmicas, esos proyectos ponen en un esquema de agresión  abierta contra las comunidades que defienden  su territorio comunal. Basta ver lo que está ocurriendo en San Mateo Ixtatán, donde se han instalado dos nuevos destacamentos militares ¿Para qué instalar dos cuarteles militares? Las comunidades saben que es para garantizar el establecimiento de la hidroeléctrica. Pensemos también en lo que sucedió en agosto de 2014 en la Comunidad de Monte Olivo, cuando  hubo ocupación militar y policial, que obligó a desplazar por la fuerza a las comunidades y la ejecución extrajudicial de tres comunitarios y meses antes ya había ocurrido el asesino de dos niños. Lo que está en juego es la disputa territorial entre comunidades y la instalación de una hidroeléctrica.  Pero en medio de esas luchas las mujeres indígenas no descuidan flancos, se hacen cargo de su cuerpo, así como de sus seres queridos. Lucha por el  territorio-cuerpo-tierra dicen las mujeres xincas para referirse a que se han defender el territorio junto con el cuerpo y que no hay  una posible disociación de ello.

Sirva este texto para agradecer la experiencia y la fuerza que nos dan y heredan las mujeres de Sepur Zarco que siguen luchando por producir memoria, porque ella nos alertan de que no tiene que volver a repetirse ni el despojo de tierras, ni la violencia en los cuerpos. A ellas, las que en las marchas del 8 de marzo no se pondrán prendas de color lila, porque lucirán sus elegantes y coloridos güipiles. Sirva también para mandarle fuerzas a la comanda Néstora Salgado y las demás presas políticas. Acabo este texto con el dolor de saber el asesinato de nuestra compañera Berta Cáceres. Ella vivirá en el corazón de las luchas.

 Chuimeq’ena’, Guatemala 3 de marzo de 2016.

*  Maya k’iche’de Chuimeq’ena’. Guatemala. Socióloga.

Una primera versión de este artículo fue publicado en la revista Desinformémonos, de México.

[1] Justo el día que dictaban la sentencia condenatoria de los militares por el caso Sepur Zarco,  en la misma torre de tribunales, estaban  frente a una juez las autoridades del gobierno plurinacional don Rigoberto  Juárez y don Domingo Baltazar, encarcelados desde marzo del 2015.

[2] Este sentido también queda recogido en el peritaje de la antropóloga Rita Segato, quien participo como perita experta durante el juicio.

Guatemala: la movilización pacífica en un segundo de luz

 

la movilizacion pacifica final

Por Nelton Rivera.

La exposición fotográfica “Guatemala: la movilización pacífica en un segundo de luz” surge de la necesidad de hacer una reflexión colectiva pública acerca del papel de la fotografía en la transformación social.

Esta exposición contiene imágenes de 34 fotógrafos que venimos de las comunidades de distintos departamentos del país y la ciudad.  Cada uno de quienes participamos en esta exposición, tenemos en común nuestro trabajo dentro de la agencia de noticias Prensa Comunitaria

“Guatemala: la movilización pacífica en un segundo de luz” busca mostrar el trabajo colectivo durante las coberturas colaborativas desde la comunidad, desde la mirada de quien captura a través de la lente cada uno de estos momentos en un segundo de luz.

Más de 50 fotografías formarán parte de la construcción colectiva de nuestra propia narrativa sobre la movilización pacífica, las dinámicas comunitarias, la vida, lo convulso de enfrentarse a un modelo por desposesión, continuum  del despojo y destrucción.

Treinta y cuatro autores aportaron material fotográfico para describir la movilización pacífica en buena parte del territorio nacional, durante un periodo comprendido entre el año 2011 al 2015; las consultas comunitarias, los procesos asamblearios, la elección de autoridades comunitarias y ancestrales, las movilizaciones multitudinarias defendiendo el agua, la tierra, la nacionalización de la energía eléctrica  y el territorio.

Un movimiento comunitario que ha ido acrecentándose a partir de las consultas comunitarias de buena fe y consultas municipales desde el año 2005 al 2015; estas movilizaciones siguen denunciando la corrupción en el Estado detrás de la concesión de distintos territorios en complicidad con empresas nacionales y transnacionales.

Las principales ciudades del país no están ajenas a la movilización, en muchos de los casos la ciudad sigue siendo receptora de la demanda social por la centralidad del Estado. Durante cinco meses del 2015, las ciudades retomaron un rol importante en la movilización pacífica que se dio en ese espacio, la lucha masiva contra la corrupción y las redes criminales vinculadas al partido de gobierno, al presidente y vicepresidenta, junto a los más importantes cargos dentro de la administración pública, empresarios y congresistas.

Estas movilizaciones contra la corrupción acapararon la mirada internacional sobre Guatemala, construyendo un imaginario sobre un tipo de movilización desdibujando o visibilizando la movilización pacífica que históricamente ha estado presente en el país.

En la exposición está reflejado el trabajo de Prensa Comunitaria durante los últimos cinco años en el marco de un nuevo aniversario. Éste es un primer ejercicio por crear una exposición fotográfica cuya narrativa nos revela la continuidad histórica de la movilización popular expresada de distintas maneras y formas.

Qué sucede en los territorios de Santa Eulalia, Barillas, San Juan Ixcoy en Huehuetenango; Sipakapa y San Miguel Ixtahucan en San Marcos; Quetzaltenango, Totonicapán, Sololá, Chimaltenango, en municipios como San José Del Golfo, San Pedro Ayampuc, Chuarrancho o la ciudad capital en el departamento de Guatemala.

Qué sucede en el departamento de El Quiché, en Alta y Baja Verapaz, El Petén, Izabal, Chiquimula, Jalapa, Jutiapa, Santa Rosa, entre otros. Los procesos de justicia en los casos de Sepur Zarco, la quema de la Embajada de España o el juicio por Genocidio, la criminalización y judicialización de los presos políticos, los desalojos violentos en el Valle del Polochic, Monte Olivo,  la masacre en la Cumbre de Alaska en Totonicapán y Samochoc en Alta Verapaz.

Cada lugar bajo la amenaza o la agresión de empresas nacionales o transnacionales que se dedican a la actividad extractiva como la minería de oro o el cemento, las hidroeléctricas y represas que formaran parte de la nueva matriz de producción energética, las petroleras, las gigantescas plantaciones de Palma Africana, entre otras.

Los momentos históricos narrados desde “Guatemala: la movilización pacífica en un segundo de luz” nos revelan una buena parte de la movilización, lucha y resistencia de las comunidades indígenas y mestizas a lo largo y ancho de Guatemala.

Nos veremos en el próximo encuentro…

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El Paro nacional Guatemala, 27 de agosto 2015 parte II

DSC_0009

Por: Sergio Palencia.

Segunda parte.

Desde la Centroamérica en crisis, 2008-2015

¿Qué hace Bolívar

en el trasfondo de nuestra memoria?

Que venga

a decir otra vez su profecía;

a decirle a nuestros pueblos:

LIBERTAOS ANTES DE VEINTE AÑOS.

Roberto Obregón[1]

Entre el 25 y el 27 de agosto las organizaciones campesinas, indígenas o no, salieron a bloquear más de 40 puntos en distintas carreteras del país. En la ciudad grupos estudiantiles, sindicatos críticos y colectivos recién surgidos de las manifestaciones tomaban instituciones públicas, tramos de calzadas y se agrupaban frente a instancias gubernamentales. En el área rural el comercio con salidas hacia México, El Salvador y Honduras, estaba siendo detenido. La exigencia era el paro in crescendo de la actividad económica hasta que renunciara el presidente, general Otto Pérez Molina. Contrario a los últimos cinco años, en la ciudad capital de Guatemala había un ambiente de empatía hacia los bloqueos, manifestaciones y paros, normalmente definidos como contrarios al progreso nacional, al comercio y al empleo. El presidente Pérez Molina, por su parte, no renunciaba pese a la denuncia oficial de la CICIG[2] hacía una semana. Al contrario, negaba los cargos y amenazaba al empresariado nacional, insinuando que si él era corrupto también lo era quien pagaba. El general se le había insubordinado al capital. Rumores de un auto golpe rondaban. Mientras, un buque de guerra se detenía frente a las costas atlánticas de Guatemala, proveniente de la base estadounidense de Honduras. ¿Cómo se había llegado a esta situación? Más que una respuesta basada eminentemente en los meses de 2015, es necesario ver cómo la crisis de este gobierno es parte de una más profunda crisis regional, tanto en México como en el triángulo norte de Centroamérica (Véase adelante: Mapa, pág. 7). A continuación, detengámonos en las fisuras que fueron posibilitando un nuevo momento de la lucha social

  1. Nuevo avasallamiento en proceso, 2008-2011

Es más que probable que la crisis capitalista del 2008 haya repercutido en los empresarios y banqueros de la región centroaméricana, creando miedo e incertidumbre. Aunado a los conflictos que venían desarrollándose y el temor a una “Venezuelización” de Centroamérica – nueva versión de los añejos odios anticomunistas centroamericanos –, el año 2009 marca una separación histórica. En Guatemala, para el año 2008 había sido elegido como presidente Álvaro Colom, de discurso socialdemócrata. Recuerdo a los estudiantes de un colegio de élite referirse que con Colom había “llegado el comunismo”. Por su parte, en Honduras, desde el año 2006 había asumido la presidencia Manuel Zelaya quien, poco a poco, fue tomando un curso en conflicto con la oligarquía local y un mayor acercamiento a la política comercial-petrolera de Venezuela. Esto fue incomodando al régimen económico, auspiciado en el narcotráfico, el impulso minero y el manejo de las remesas de sus migrantes. Asimismo, en El Salvador, el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) conseguía la presidencia, en marzo 2009, a través de Mauricio Funes.

En el caso específico de Guatemala, en términos de acumulación de conflicto en los últimos años, hay por lo menos dos eventos que marcan el periodo previo de Pérez Molina. Aquí solo nos estamos refiriendo al gobierno de Álvaro Colom, de discurso socialdemócrata, pero el ataque venía intensificándose sobre todo desde los gobiernos empresariales-oligarcas de Álvaro Arzú y Oscar Berger. Primer evento: la imposición armada del complejo minero-industrial de una nueva cementera en el municipio kaqchikel de San Juan Sacatepequez, cercano a la capital (Véase adelante, pág. 8). El 19 y 20 de septiembre 2008 se declara Estado de Sitio sobre el municipio, lo que previamente iba acompañado de escuadrones de seguridad privada de la empresa y la movilización policiaca en el área. Segundo evento: la serie de desalojos violentos en el valle del Polochic, los cuales tenían por objetivo arrebatar las tierras del uso humano para darle paso al cultivo de la mercancía-palma africana. Uno de estos desalojos se da el 15 de marzo de 2011 donde la Policía Nacional Civil dispara bombas lacrimógenas directamente al cuerpo de los campesinos, uno de ellos Antonio Beb Ac, quien recibe el disparo en la cabeza. A las horas, muere.

  1. La crisis del 2009: reacción conservadora

La piel de la oligarquía regional estaba sensible a cualquier fantasma de Hugo Chávez, visión revisitada de los miedo atávicos hacia Fidel Castro y el socialismo cubano. Los proyectos nacionalistas de América del Sur – con su reivindicación de los recursos naturales recuperados, la inicial negativa a las políticas económicas (FMI-Banco Mundial-Washington) y la redistribución social vía fisco – hacían perder los estribos a una élite regional que, hacía poco más de una década, acaba de salir de una guerra total a los proyectos nacional-revolucionarios desatados entre 1960 y 1980 por las guerrillas. A mediados de mayo 2009, en Guatemala, un abogado de banqueros y grandes empresarios, Rodrigo Rosenberg, filma un video donde culpa al presidente Álvaro Colom y a parte importante de su gabinete, nada menos que de su futuro asesinato. El 10 de mayo 2009 muere Rosenberg, lo cual unifica el descontento de las clases propietarias que veían, en las tímidas políticas sociales de Colom, la construcción de una nueva Venezuela. Periódicos, medios de comunicación, radios llaman a manifestarse contra Colom. Asisten vestidos de blanco, emulando las movilizaciones antichavistas de 2001-2002. Colom, asustado, convoca a contramanifestaciones y moviliza gente de escasos recursos. Las fotografías de los medios son terribles: gente vestida de blanco, con sus guardaespaldas, enseñan billetes de 50 quetzales a los movilizados por Colom, gritándoles que eran “acarreados”. Uno de los principales exigentes de la renuncia de Álvaro Colom era el general Otto Pérez Molina, quien había recién perdido las elecciones contra él. Colom sortea la crisis, entre otros apoyos, a través del Ejeŕcito, congraciándolo con un aumento jugoso de su presupuesto anual.

En Honduras, la élite está desesperada ante Manuel Zelaya y su convocatoria a un plebiscito donde se consultaría sobre una nueva Asamblea Nacional Constituyente. La fecha estaba programada para el 28 de junio 2009. No obstante, ese día no se haría el plebiscito y, en su lugar, el Ejército descontento secuestra al presidente Zelaya y le da Golpe de Estado. La reacción de condena en el Hemisferio es unánime. En América Central se inicia nuevamente una regresión al militarismo y contra los procesos de la democracia procedimental. Mientras tanto, en El Salvador, el partido de la extrema derecha, ARENA, ve con muy malos ojos la llegada al poder de la antigua guerrilla, ahora devenida partido político FMLN. En Nicaragua la Revolución sandinista ha pasado a formar un programa de centralización de los planes de expansión capitalista en el país. Uno de los líderes de la década revolucionaria, Daniel Ortega, elabora políticas de asociación comercial, energética y de control social con capitales venezolanos, chinos y rusos. El discurso del antiimperialismo, desprovisto del contenido revolucionario de los ochentas, ahora es parte de su estrategia por monopolizar el poder. Mientras tanto esta pequeña región, tan golpeada por las guerras financiadas por EE.UU., sigue expulsando a su población en tanto migrantes y se convierte, así, en jardín de paso para el narcotráfico. El impulso capitalista, “legal” o “lavado”, ahora busca invertirse en minería, energía eléctrica y agroindustria.

  1. El militarismo regresa de civil: Honduras y Guatemala

Juan Orlando Hernández es un presidente hijo del golpismo en Honduras. Tanto el Congreso como el Ejército hondureños habían lanzado la campaña de desestabilización de Zelaya. El líder del Congreso, Roberto Micheletti, había asumido la presidencia pese a la negativa de muchos países latinoamericanos a legitimar su cargo. Por eso su insistencia en llamar a elecciones en enero 2010. Dos personajes críticos al Zelayismo asumirían los principales poderes. Por un lado Porfirio Lobos, antiguo contrincante de Zelaya en las elecciones de 2005, quien no había aceptado su derrota en las urnas. Por otro lado, Juan Orlando Hernández, joven político elegido también en enero 2010 como presidente del Congreso. Como es usual en muchos países latinoamericanos, el Congreso se convierte en el eje de la tranza mercantil y de la defensa de los privilegios para beneficiar empresas (telefónica, mineras, energéticas), tratados de libre comercio o, simplemente, gozar de antejuicio e inmunidad. En 2014 Juan Orlando Hernández – conocido como JOH localmente – es elegido presidente de Honduras. El golpismo mantenía el continuum en tanto régimen.

Del otro lado de la frontera, en Guatemala, muchos de los grandes capitales movilizados en las insinuaciones golpistas de 2009, contra Colom, se lanzan a apoyar la candidatura de Otto Pérez Molina y de Roxana Baldetti. Entre ellos, el grupo Multiinversiones y prominentes miembros del CACIF[3], quienes quieren mantener la relación histórica entre el capital “guatemalteco” y el estamento militar. Gran parte del voto a Pérez Molina vendría de las áreas urbanas, atizadas por el discurso de la mano dura contra la delincuencia común y, paradójicamente, contra la corrupción. Como contexto, el general Pérez Molina había desempeñado planes de contrainsurgencia contra las aldeas insurrectas junto al Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) en el área indígena Ixil, en 1982. Posteriormente había desempeñado cargos de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército, supervisión de grupos rebeldes urbanos y rurales. En 1996, junto al presidente criollo-empresarial Álvaro Arzú, el general Pérez es el encargado de firmar los Acuerdos de Paz con la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Desde inicios de la década de 2000 empieza a organizar un partido de militares de su promoción y empresariado conservador. Como binomio, Roxana Baldetti, comunicadora que había crecido bajo la escuela de Mario David García, civil golpista en 1988, detrás de la filmación del polémico video de Rosenberg y futuro candidato, durante la crisis de 2015, al moribundo Partido Patriota (PP). Como principales socios del Partido Patriota, estarían militares directamente relacionados con las campañas contrainsurgentes sobre el terreno, entre ellos el futuro Ministro de Gobernación, López Bonilla y el Presidente del Seguro Social, Juan de Dios Rodríguez, ambos acusados de corrupción.

  1. Finalmente, Pérez Molina y la lucha de clases en Guatemala, 2012-2015

Hacía apenas un año el capital agroindustrial había ordenado a la policía el desalojo en las fértiles tierras de Polochic, Alta Verapaz. Ante esta situación y como una medida de presión al gobierno, distintas organizaciones campesinas deciden, junto a sus comunidades miembro, realizar una marcha de más de 200 kilómetros hasta la capital de Guatemala. Ingresan alrededor de 15 mil personas el 27 de marzo 2012, apenas dos meses y medio después de la investidura en la presidencia del general Pérez Molina. El objetivo de la Marcha Indígena y Campesina, como le llamaron sus organizadores, era detener los desalojos, conseguir tierra y financimiento para las comunidades desplazadas así como impulsar la Ley de Desarrollo Rural, nunca aprobada por la negativa de la Cámara del Agro. El general permitió la marcha e incluso los recibió, sin embargo sus planes eran otros. El 1 de mayo de 2012 pobladores de Barillas, en el norteño departamento de Huehuetenango, se levantan contra el asesinato de dos líderes sociales a manos de la seguridad privada de la empresa. En el acto, toman un destacamento militar. Rápidamente se moviliza el presidente Pérez con su Ejército, desplegando un primer Estado de Sitio en la región. Luego de dos semanas y ante la presión popular y de la comunidad internacional, el Estado de Sitio se elimina. Fracasa, no obstante, las secuelas de la guerra en la región vuelven a surgir.

Entre mayo y agosto 2012 el gobierno de Pérez Molina intenta realizar reformas a la Constitución, lo cual es denunciado en los periódicos y rechazado por varias organizaciones capitalistas, entre ellas CACIF. No obstante, en otras ramas como la educación y la energía eléctrica, el gobierno está en abierta componenda con el empresariado organizado. Durante julio 2012 se elimina la carrera de Magisterio en las Escuelas Normales, bajo la excusa de su mala calidad y se sustituye por un Bachillerato en educación. Con esto se suprimía la opción de miles de jóvenes estudiantes, de las áreas urbanas marginales y del área rural, por apostarle a la profesionalización laboral. Varios institutos son tomados por los normalistas y bloquean carreteras en la ciudad y las carreteras en el campo. Rápidamente son desalojados con violencia por los equipos antimotines. Mientras tanto, Pérez Molina mueve su gente en puestos claves con acceso a financiamiento público: el Seguro Social (IGSS), la Superintendencia Tributaria (SAT), aduanas e incluso puertos, como el de la entrada desde el Pacífico. Concede el Puerto Quetzal a una empresa española, a pesar de la negativa de un sector del empresariado, de las denuncias del sindicato portuario y de varios periódicos. La meta, ahora lo vemos, era apropiarse de los canales de comercio y la dirección del dinero de impuestos.

Las luchas, no obstante, se incrementaban en el país. En Totonicapán, una de los gobiernos indígenas mejor organizados del país, 48 Cantones, decide manifestar el 4 de octubre 2012. La razón primordial era la exigencia de bajar las tarifas cobradas por DEOCSA, distribuidora de energía eléctrica, en ese entonces de capital español, privatizada durante el gobierno de Álvaro Arzú a finales de los noventas. Después de haber reunido más de 15 mil personas en ocho bloqueos de su territorio k’iche’, el Ejército llega e intenta desalojar a los manifestantes. Si bien inicia con bombas lacrimógenas, pronto se les sale de control la propia resistencia de los manifestantes a lo que responden con disparos de fusiles Galil, los mismos utilizados durante la guerra cuatro décadas atrás. Mueren 6 k’iche’s y resultan heridos más de 34. Algunos la consideran la primera masacre gubernamental luego de los Acuerdos de Paz de 1996. En mayo 2013 los indígenas xincas, en el departamento de Jalapa y Santa Rosa, oponen resistencia a la construcción de una de las minas de plata más grandes de Latinoamérica. De nuevo se decreta Estado de Sitio e ingresan fuerzas combinadas de la policía y del ejército.

El 23 de mayo 2014 un enorme contingente de antimotines policiacos logra, finalmente, desalojar la resistencia comunitaria en San José del Golfo, municipio en la entrada a ciudad de Guatemala. Esta resistencia había sido paradigmática por su carácter pacífico, comunal, rotativo y con un papel preponderante de las mujeres, en un área étnicamente mestiza. La mina empieza a operar en ese lugar conocido como La Puya, la resistencia se reorganiza. El 15 de agosto 2014 sucede todo un operativo conjunto de la policía, con resguardo militar, en una zona rica en recursos hídricos en el departamento de Alta Verapaz. El operativo, comandado por el Ministro López Bonilla, es realizado en día feriado para la capital, desplegando varios contingentes policiacos contra la resistencia a la hidroeléctrica en la comunidad q’eqchi’ de Monte Olivo y Semococh. Empero, la resistencia también adquiere un carácter regional y logra imposibilitar la rápida movilización policial, obligando a los agentes a disparar contra uno de los bloqueos, matando a 3 campesinos q’eqchies. De igual manera, en Santa Eulalia y San Mateo Ixtatán, en el norte de Huehuetenango, se envían convoys policiacos para imponer hidroeléctricas en las tierras bajas que tienen su salida hacia Chiapas, en México. De nuevo, comunitarios q’anjobales y chujes se organizan territorialmente para impedir la entrada masiva de las fuerzas estatales, si bien al precio de enfrentamientos puntuales e incluso, la paulatina pero certera persecución y encarcelamiento de los líderes del Gobierno Plurinacional indígena.

Todo esto sucedía como un plan del capital regional por imponer nuevas formas de apropiación territorial. Como vemos, está en disputa el control del caudal de los ríos, la producción de energía eléctrica, la distribución y la inversión de capital constante en torres de transmisión eléctrica. En este sentido, la empresa colombiana TRECSA[4] recibe concesiones territoriales por parte del Estado, si bien en distintos territorios comunales le es impedido el paso. Así, también, el beneplácito a la agroproducción de palma africana y azúcar en Petén, Alta Verapaz, Izabal y Escuintla, con una constante vigilancia armada de los territorios, los cuales, a su vez, son canales de narcotráfico. Finalmente, el gobierno de Pérez Molina tenía planeada la construcción de un Corredor Interoceánico Seco, con una carretera atravezando el país, creando además una zona franca de producción maquilera con salarios legislados por debajo del mínimo acordado nacionalmente. No logra los consensos necesarios.

De manera general, los capitales financieros, industriales, comerciales, terratenientes – siguiendo la famosa fórmula trinitaria de Marx – buscan imponer militarmente la apropiación regional de plusvalía. No obstante, la múltiple y persistente resistencia en distintos lugares impidió, al mismo militar de la contrainsurgencia de 1982, completar sus planes por completo. En el año 2015 se abriría una ventana institucional al descontento social. El 16 de abril 2015 la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) convocaría a una rueda de prensa importante. Se trataba ni más ni menos que una denuncia contra Juan Carlos Monzón, secretario privado de la vicepresidenta Roxana Baldetti. Se le acusaba de dirigir una estructura de defraudación aduanera llamada La Línea, organizada por militares cercanos al gabinete del gobierno de Pérez Molina. En ese momento varias cosas se movieron en Guatemala: uno, los medios escritos y televisivos cubrieron la noticia; dos, la vicepresidenta Baldetti y su secretario, Monzón, estaban en Corea del Sur; tres, la indignación se va propagando poco a poco en la – hasta el momento – indiferente capital del país. En esos días, un grupo de jóvenes organiza un evento en facebook, llamando a una manifestación pacífica en la Plaza central. El gobierno del Partido Patriota había llegado a un punto crucial de no retorno, probablemente sin saber su alcance.

Ahora bien, ¿cuáles fueron las posiciones cambiantes de la Embajada de EE.UU en la reestructuración de su control regional, de la Cuenca del Caribe? ¿Cómo fue enfrentado esto por los partidos políticos en el Congreso y en pleno año electoral? Pero, sobre todo, ¿cómo fue experimentada esta nueva serie de manifestaciones en una ciudad que había sido acostumbrada al silencio por uno de los regímenes contrainsurgentes más violentos de América Latina? A pesar de todo, había vida allí esperando una ventana[5]

[1]             Obregón, Roberto. (2007). «El aprendiz de profeta (1965)» (pp. 73) en: El arco con que una gacela traza la mañana. Recuento de poesía. Guatemala: Ministerio de Cultura y Deportes, Editorial Cultura, pp. 203

[2]             Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala

[3]             Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras. Organización de capitales de distintas ramas de la industria, el comercio, la agroexportación y parte de la banca, fundada luego de la Invasión estadounidense y del Golpe de Estado a Jacobo Árbenz en 1957.

[4]             Proyecto del Plan de Expansión de Transmisión de Energía en Guatemala

[5]             Esto se desarrolla en la Tercera parte del Paro nacional. Guatemala, 27 de agosto 2015.