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Creompaz: descanse en paz Domingo Mó, detenido y desaparecido por 34 años.

Por: UVOCGT

Nosotros, miembros de la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), acompañamos a la familia Mó Ti, quienes son miembros de nuestra organización, en el proceso de inhumación y exhumación de los restos del hermano Domingo Mó, maya poqomchi´, quien fue desaparecido en su casa de habitación el 25 de julio de 1982 en las afueras de nuestra casa en la aldea, por un grupo de militares. Acompañamos el acto con tristeza y lágrimas que han estado presentes desde hace 34 años.

Durante el entierro escuchamos las palabras del compañero Cristóbal Mó Ti, hijo y hermano de los compañeros desaparecidos. Inició agradeciendo al Creador y Formador por permitir ver enterrar los restos de su querido padre, hombre que siempre les habló con mucha claridad sobre lo difícil de llevar la vida aquí, en nuestra querida San Cristóbal Verapaz, Guatemala. Una Guatemala con un Estado que está siendo afectado por el sistema capitalista, el cual está creado para resolverles los problemas a pocas familias criollas y ladinas, muchas veces a costa de intentar acabar con la organización comunitaria e invisibilizar el trabajo de la población rural. Donde no hay espacio para un indígena quiere superarse, mucho menos para un poqomchi´.

Éramos cuatro hermanos, pero lamentablemente, por el conflicto armado en 1982 nos quedamos tres y sin padre, o sea que nos desaparecieron a dos miembros de la familia. Mi papá se llamaba Domingo Mó, y mi hermano se llamaba Domingo Mó Ti, a quien secuestraron de 14 años.

Estábamos en nuestra casa, no sabíamos nada, estábamos durmiendo y de repente a las cinco de la mañana, cuando vimos un montón de soldados que tenían pintada la cara de negro con una especie de aceite quemado. Entonces, en ese caso no los pudimos identificar nosotros a ellos. Llegaron y entraron a la casa, fueron a agarrar a mi papá, lo patearon, lo agarraron del pescuezo, lo tiraron ahí, lo volvieron patear y a mi hermano mayor lo fueron a agarrar. Entonces uno de los militares dice “ahí ese patojo que se venga para acá”, porque se dieron cuenta de que yo estaba viendo y pues agarraron a mi mamá, me agarraron del brazo y a mi hermanito. Entonces a mi papá si se lo llevaron y a mi hermano mayor, Domingo. Tenía 14 años Domingo.

Ahí comenzaron a disparar. De hecho yo tengo un recuerdo aquí de un raspón de una bala, y lo tengo aquí, mirá, y jamás nunca se me va a olvidar.

Cuando se lo llevaron, no salimos a buscarlos por temor a que le pasara algo al resto de nuestra familia. A los tres meses nosotros salimos a buscar a nuestro papá y a mi hermano, pero ya no fue posible localizarlos. Nosotros creemos que se lo llevaron para la comunidad de Quixal y que allá hay muchos cuerpos humanos, ahí hay un cementerio clandestino y hay muchos hermanos de nuestros hermanos y vecinos que están tirados adentro del río porque allá no se ha hecho una investigación.

Tenían pintada la cara de negro con una especie de aceite quemado a eso de las 5 de la mañana llegaron a la casa rompieron la puerta quebraron las cosas, mataron a nuestros animales, les pegaron a mi papá y mi hermano, los patearon, los golpearon y se los llevaron.

Hoy agradezco a las personas e instituciones y a mi organización UVOC por acompañarnos durante  muchos años en la búsqueda de los restos de mi familia. Hoy entierro a mi padre, ahora seguiremos hasta encontrar a mi hermano

Como UVOC, siempre hemos dicho que no debía de quedar ninguna duda de los patrulleros y los soldados que actuaban en ese momento cumpliendo órdenes precisas. Ellos eran ejecutores al nivel más bajo de la cadena, de una férrea estructura vertical, jerárquica, disciplinada. Aun más, sus acciones formaban parte de una estrategia cuidada, prevista y desarrollada en clave del Estado Mayor en campaña. Si ahora hay un gobierno democrático, si lo es, debe enfrentar el desafío de aplicar la ley

Y hacer justicia. Es el Estado el responsable de garantizar el cumplimiento de las leyes y no de violarlas, es también quien debe juzgar y sancionar a los responsables.

Quiero pedir ayuda a la vez para poder ir a investigar. Ahí dentro de esas pozas de agua hay huesos, hay hermanos víctimas y tal vez que aparece ahí mi hermano. También queremos que esos lugares sean investigados por el Ministerio Público, porque no es posible que quede solo así impune.

El de los pies descalzos yo siempre caminaré así porque mi papa así caminaba, mi pueblo así camina, es la vida que llevo. Aún falta encontrar a Domingo Mó Ti hijo, hermano, amigo compañero.

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Creompaz: el lugar donde se encontraron los restos de nuestro padre.

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Por: Rony Morales

Era una tarde en las oficinas de la Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas (UVOC), donde en una reunión sus miembros habían hablado sobre los militares que fueron detenidos en Cobán, Alta Verapaz, por crímenes cometidos en las comunidades q’eqchi’, poqomchi’ y achi’. Cuando los compañeros y compañeras empezaron a dar parte de sus testimonios de vida y de lo ocurrido en su territorio durante el conflicto armado, me acerqué a ellos y les expliqué mi idea sobre investigar y dar a conocer historias de personas que tienen familiares desaparecidos. Con mucho temor y angustia se acercaron don Cristóbal y don Oswaldo y me dijeron “compañero, nosotros queremos hablar”. Los invité a regresar a la sede de UVOC al siguiente día y fue así como iniciamos esta entrevista.

Cristóbal Mó Ti, de 42 años de edad y Oswaldo Mó Ti, de 47, dos hermanos que llevan sobre sus pies descalzos la historia del pueblo Pocomochi, una historia de alegrías pero también de tristezas, sobre su piel en el suelo avanzan con su propia historia, esa que comparten millones de indígenas y mestizos en un mismo país. Ellos dos nacieron en la comunidad. Originarios de la comunidad El Rancho, San Cristóbal Alta Verapaz.

Cristóbal inicia con el relato: éramos cuatro hermanos, pero lamentablemente por el conflicto armado en el año 82 nos fuimos ya disminuyendo, o sea que nos desaparecieron a dos miembros de la familia en ese entonces. Mi papá se llamaba Domingo Mó, y mi hermano se llama Domingo Mó Ti. Los desaparecieron el 25 de julio de 1982 a las afueras de nuestra casa en la aldea, un grupo de militares”.

Como le decía que nosotros estábamos en nuestra casa, no sabíamos nada, estábamos durmiendo y de repente a las cinco de la mañana, cuando vimos un montón de soldados que tenían pintada la cara de negro como una especie de aceite quemado. Entonces, en ese caso no los podemos identificar nosotros a ellos, llegaron y entraron a la casa, fueron a agarrar a mi papá, lo patearon, lo agarraron del pescuezo, lo tiraron ahí, lo volvieron patear y a mi hermano mayor lo fueron a agarrar. Entonces uno de los militares dice “ahí ese patojo que se venga para acá”, porque se dieron cuenta de que yo estaba viendo y pues agarraron a mi mamá, me agarraron del brazo y a mi hermanito que se llamaba Raúl. Entonces a mi papá si se lo llevaron y a mi hermano mayor, Domingo. Tenía 14 años Domingo.

Ahí comenzaron a disparar, de hecho yo tengo un recuerdo aquí de un raspón de una bala, y lo tengo aquí, mirá, y jamás nunca se me va a olvidar.

Cuando se lo llevaron no salimos a buscarlos por temor a que le pasara algo al resto de nuestra familia, a los tres meses nosotros salimos a buscar a nuestro papá y mi hermano, pero ya no fue posible localizarlos. Nosotros creemos que se lo llevaron para la comunidad de Quixal y que allá hay muchos cuerpos humanos, ahí hay un cementerio clandestino y hay muchos hermanos de nuestros hermanos y vecinos que están tirados adentro río porque allá no se ha hecho una investigación.

La vez pasada pensé en pedir ayuda para poder ir a investigar, ahí adentro de esas pozas de agua hay huesos, hay hermanos víctimas y tal vez que aparecen mi papá y mi hermano. También queremos que esos lugares sean investigados por el Ministerio Público, porque no es posible que quede solo así impune.

Nosotros, como decimos, no sabemos nada, no salíamos al pueblo, así que nos agarraron de sorpresa, pero sí estábamos escuchando que los vecinos hablaban de personas que estaban matando y que “tengan cuidado, van a llegar con ustedes” o “qué sé”, algo así nos avisaron pero nosotros, ¿qué sabíamos?, estábamos en nuestra casa, nuestro terreno, entonces nosotros no podíamos huir así.

La casa era grande. Estaba llena de mazorcas, frijol, ayote; de todo, y teníamos como 15 de esos cajones de los que dan miel, tres ganados, gallinas, chuntos, patos todo eso, ¡se quemó!, nos quedamos sin nada…

Nunca jamás, ni en ese entonces, nosotros conocimos a la guerrilla, muchas personas hoy en día dicen: ¿esos son guerrilleros?, ¿en qué nos pueden comprobar? Por lo menos los militares dicen ahora que éramos guerrilleros cuando teníamos ocho años, en ese entonces yo tenía nueve años y, ¿a dónde iba a traer yo las armas?, ¿en qué se basan los militares, los coroneles, los generales para decir que los guerrilleros estaban en Alta Verapaz en ese entonces, y que nosotros no tenemos ni un delito?

Nosotros fuimos a pedir apoyo en la municipalidad. En ese entonces nos dijeron que no habláramos nada, porque “si ustedes hablan pueden ser matados ustedes, y a lo mejor sacan una información, a lo mejor ustedes están mintiendo”, dijo. Entonces nosotros le dijimos al señor alcalde, ahí en ese entonces: ¿cómo vamos a mentir nosotros?, ¿por qué nosotros vamos a mentir?, nosotros no somos de otra aldea o de otro municipio, somos legítimos de aquí. Pero más que todo nos dijeron que no habláramos nada.

Presentamos las denuncias y estamos en proceso todavía, pero más que todo lo que queremos nosotros es justicia. También estamos dando a estos señores que hacen el examen de ADN y gracias a estos estudios el viernes 8 de abril 2016 logramos encontrar los restos de nuestro padre Domingo Mó, que fue identificado entre 588 osamentas que fueron exhumadas en el año 2012 en 85 fosas clandestinas dentro de la zona militar número 21, actualmente Comando Regional de Entrenamiento de Operaciones de Mantenimiento Paz (Creompaz)”.