Archivos diarios: 25 julio, 2016

Gobierno Plurinacional de la nación q’anjob’al, chuj, akateka, poptí y mestiza apoya al pueblo q´eqchi´en consulta comunitaria

Por: Rony Morales UVOC/Prensa Comunitaria

La representación del Gobierno Plurinacional de la nación q’anjob’al, chuj, akateka, poptí y mestiza, órgano presente en 16 municipios de Huehuetenango, criminalizado por el Estado y las empresas por defender el territorio y el agua,  se pronuncia.

El día 22 de julio de 2016, el Tribunal Mayor de  Riesgo “A”, dictaminó su sentencia declarando inocentes a las autoridades ancestrales y líderes comunitarios del territorio q’anjob’al, mismos que fueron encarcelados injustamente por delitos que nunca cometieron, tal como se confirmó el día de ayer en la sentencia absolutoria.Rigoberto Juárez y Domingo Baltazar, miembros de las autoridades ancestrales de los pueblos del norte de Huehuetenango, con solidaridad, amor y conciencia, han adquirido durante su recorrer con los ojos en futuro y el buen vivir de los pueblos, su preocupación sobre el uso y destino del agua, derecho ancestral de los pueblos que apoyan la consulta de buena fe que gira en torno al agua, ya que hidroeléctricas y otros megaproyectos, representan serias amenazas para el buen vivir de las comunidades de Santa María Cahabón,  Alta Verapaz, Guatemala.

Es por ellos que los vecinos han mostrado su solidaridad sobre el uso, destino y propiedad del agua, y desde meses atrás se han estado reuniendo para discutir el tema de la consulta comunitaria de buena fe, para este treinta y uno de Julio del presente año, en el marco de proteger el vital líquido.

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Huehuetenango: firma del Convenio de La Comisión de Probidad y la Comisión de Transparencia con la red de auditoría

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Por: Pascual Raymundo

Por primera vez en Huehuetenango  se firma un convenio entre La Comisión de Probidad y la Comisión de Transparencia del Congreso y la recién creada Comisión de Auditoría Social, donde hay unos municipios participando y se van a ir sumando otros. La idea es contribuir para que esta red haga bien su trabajo y transparentar la ejecución de los fondos públicos.

Integran la Comisión de Huehuetenango Amílcar Pop como presidente,  vice presidente diputado Guzmán, secretario Walter Félix y diputados de otras bancadas del Congreso de la República. Los municipios que ya están participando en esta comisión son Huehuetenango, Chiantla, Cuilco, San Juan Ixcoy, San Pedro Necta, Aguacatán, y Malacatancito entre otros. La idea es ir informando a los municipios, capacitarlos en leyes, temas, fiscalización y auditoría social. Esta comisión pretende en una siguiente etapa recibir todas las denuncias para facilitar el proceso y acabar con las prácticas del pasado donde las autoridades llegan a tomar posesión para enriquecerse y no para resolver los problemas del pueblo.

Dentro de las reuniones se citó al gobernador al seno de la Comisión de Probidad para hablar sobre el pago de la deuda de arrastre donde  hay obra fantasma, inconclusa, abandonada y sobrevalorada, se tomó la decisión de que el gobernador suspenda el pago en tanto no se tenga el informe de la contraloría. El gobernador dijo que ha recibido presiones de políticos distritales,  se deben poner las denuncias contra las presiones.

Hay preocupación por la transparencia en el manejo de los fondos del Estado, pero el apoyo de diputados y sociedad civil permitirá un mayor desarrollo para el departamento.

En los siguiente días si el gobernador presentará denuncias de circunstancias que pueden ser presiones ilegales y pueden constituir delitos.

Información: Walter Félix y Amílcar Pop

Barillas: así reciben a su autoridad ancestral después de 486 días de prisión política

Por: Manuel Pedro Ramón

Este domingo 24 de julio 2016 fue recibido con bombas, cuetes, aplausos, gritos, porras, por la población que desde las 8 de la mañana se prepararon para su recibimiento y bienvenida, por ser una de las personas que lucho contra el sistema, un sistema incriminatorio, un sistema que no entiende como es la organización comunitaria, sin embargo gracias por la labor de buenas personas, por el apoyo moral, el apoyo espiritual por todos y todas finalmente nuestro profesor esta de vuelta. 

Así fue la bienvenida que la población maya Q’anjob’al y mestiza de Santa Cruz Barillas Huehuetenango le dio a Arturo Pablo Juan, uno de los siete presos políticos, luego de estar 486 días preso injustamente, por defender el Agua, defender los Ríos, defender los Bienes Naturales y los Derechos Humanos.

Gracias por las organizaciones de los pueblos, a los abogados defensores que hicieron un gran trabajo para sacar adelante el proyecto en la defensa de Rigoberto Juárez, Adalberto Villatoro, Maynor López, Ermitaño López, Francisco Juan Pedro, Domingo Baltazar, y por su puesto de Arturo Pablo.

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Gracias por el apoyo, esta es una victoria para el pueblo.

Así fueron las palabras de varios vecinos que participaron en el recibimiento y bienvenida de Arturo Pablo, en el Parque Central de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango.

Las comunidades mestizas y Q’anjob’al de Barillas y los demás municipios del norte de Huehuetenango ahora están a la espera de las otras seis autoridades comunitarias que llegarán pronto.

‪#‎LibertadPresosPoliticos‬

La justicia se hace presente

Foto Prensa Libre: Paulo Raquec (25 de julio de 2016

Foto Prensa Libre: Paulo Raquec (25 de julio de 2016)

Por: Miguel Ángel Sandoval

El juez Gálvez en una intervención de varios días, con pausas, reflexiones, tiempos medidos, consiguió dejar sin asidero a los abogados defensores de unos 57 detenidos en caso denominado “cooptación del Estado”, que de acuerdo con la visión expuesta por el juez, de forma magistral hay que decir,  incluye lo acontecido desde “la línea”, “la coperacha” y otros escándalos de defraudación y asalto o cooptación del estado.  Sin duda un proceso emblemático, histórico, y sobre todo, muestra de que la justicia finalmente está logrando  un lugar en la sociedad guatemalteca y en el imaginario de la sociedad.

Sin duda muchos pensaron, incluso afirmaron a los cuatro vientos, que se trataba de algo inaudito, un fenómeno casual, o un proceso judicial de la mano de los interventores del país: el gobierno de los EEUU por intermedio de La Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala –CICIG- y otros intereses corporativos. Algo en primera instancia creíble, el primer análisis motivo de variables, y  otras expresiones de eso tan de moda, denominado las teorías de la conspiración. Prefiero ver en la exposición del juez Gálvez, un inicio con paso firme de la recomposición de la justicia o de su rescate si se prefiere.

Aunque para llegar a este extremo, mucha agua había pasado bajo los puentes de la sociedad guatemalteca, por sobre los parámetros de los hombres y mujeres que un día 25 de abril de 2015 y muchos meses más, inundaron la plaza central del país, de casi todos los departamentos y de forma simultánea, en las más diversas capitales del mundo y sus lugares emblemáticos, los compatriotas que en calidad de residentes, estudiantes o turistas se habían dado cita.

La plaza dijo su palabra y dentro de los temas que exigió de una forma u otra, con demostraciones más amplias o más simbólicas,  en primer plano la justicia y el combate sin cuartel a la corrupción y la impunidad en todas sus expresiones. Pues existió la conciencia del grado tan profundo, a que como país los asaltadores del gobierno-estado nos habían conducido. Nunca fue solo para la pareja presidencial, fue también para personajes de todas las expresiones empresariales, políticas y de todo tipo.

Así como la demanda-exigencia de nuevas reglas para el funcionamiento de los partidos políticos, medidas de transparencia para las instituciones públicas y privadas y nuevas formas para vivir en sociedad. Ese es el desenvolvimiento que vemos desde entonces, con momentos de alzas o de bajas, de ánimo o frustración, como corresponde al desarrollo de todos los procesos sociales dignos de ese nombre, que ocurren en la vida real, no en las imaginaciones de quienes se quieren adjudicar el papel de sus intérpretes.

En este proceso se logró dar un paso sin duda de gigante: la corrupción y su amiga íntima, la impunidad, pasaron de ser socialmente aceptadas con el clásico levantar de hombros, a ser expresiones socialmente rechazadas y de forma activa, vía la participación social en las plazas o en un universo más íntimo pero determinante, hablo de las conversaciones en el seno de los hogares de todos los sectores pues ya no se aceptaba por más tiempo las formas del tipo que fueran, de corrupción. Aunque como en todo proceso con características que puedan ser semejantes, siempre se habla de un proceso, de una lucha en todos los niveles, que no ha concluido y que incluso, puede tener muchos más contratiempos, dificultades o retrocesos.

En el transcurso de este juicio ya histórico  no se trata más de intentar explicar las razones por las que miles de hombres y mujeres del país se habían dado cita en las manifestaciones multitudinarias, aunque difícilmente ubicables en los viejos parámetros, o en los viejos esquemas de análisis, muchos de los cuales siempre estaban sobre determinados por las viejas formas de entender la movilización social.

Estamos ante un proceso judicial sin duda paradigmático. Un juez respaldado por la sociedad, por instituciones como el MP y la CICIG, así como por una ola de renovación en el sistema judicial, ha tenido el control de una especie de escenario para ir juntando los documentos incriminatorios, las reuniones conspirativas o las escuchas telefónicas, las grabaciones, los datos sueltos, para armar un caso sólido, que a todas luces debería dar como resultado ligar a proceso a la mayoría sino a los 57 incriminados en este proceso.

Este escenario es sin duda algo inesperado en nuestro país, en donde hay que incluir las reformas tan esperadas en el sistema judicial que deben pasar en las próximas semanas o meses por una reforma constitucional en la materia que espera en las gavetas desde hace muchos años.

Es algo además que no se entiende de manera fácil, pues se aleja de los parámetros y esquemas habituales. Es la línea tenue que liga la plaza con la justicia, el desánimo con la esperanza, el pasado que da paso al futuro. Sin duda no se puede pedir a la justicia o a la plaza en su composición amplia, plural, que haga la revolución de los textos que desde muchachos algunos leyeron, ni se trata de realizar las grandes consignas. Se trata de la construcción ladrillo a ladrillo de una democracia representativa, con participación social.

Entender el proceso descrito es lo que nos puede llevar a una seria reflexión entre quienes han expuesto sus ideas con premisas antiguas, o con textos de respaldo que ameritan ser actualizados. Es el momento en el que tiene que aparecer una nueva forma de analizar los fenómenos sociales en nuestro país. Así como una nueva forma de hacer política como se demanda desde que tuvo lugar el tsunami social que inició en abril de 2015.

Quizás en esto se haya avanzado en otros lugares pero en el nuestro no. Hemos repetido hasta el cansancio ideas viejas, maneras de pensar viejas, aunque sin renunciar a la búsqueda hay que decir,  y ello no deja apreciar los procesos sociales de hoy. Menos perfilar nuevos procesos políticos que a diferencia del fenómeno de la o las plazas, no pasan por el espontaneismo como norma sino por la construcción de escenarios, el análisis de las posibilidades, o de la correlación de fuerzas, aunque siempre con una dosis de voluntad.

En muchas ocasiones se ha dicho que la democracia ideal sería un Estado en donde un juez fuera capaz de impartir justicia (justa) y que hasta un presidente fuera motivo de una sentencia judicial por apartarse de las normas de convivencia socialmente aceptadas. Eso es precisamente lo que está ocurriendo en nuestro país en el juicio emblemático que estamos presenciando, en buena hora.

 

Guatemala: la condición de colonialidad anuló las fronteras ideológicas

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Por: Ollantay Itzamná

La Declaración del Foro de Sao Paulo, en su XXII encuentro, realizado del 23 al 26 de junio pasado, en la ciudad de San Salvador, El Salvador, condenó la permanente injerencia norteamericana en Guatemala, ahora, mediante el verosímil circo gringo de “lucha contra la corrupción”. No es novedad que la izquierda política latinoamericana denuncie este recargado mal, que traba los procesos genuinos de los pueblos.

 Lo que sí arrancó satíricas carcajadas es que la izquierda política neoliberal guatemalteca, luego de haber alardeado “selfies revolucionarios” desde el XXII encuentro del Foro de Sao Paulo, en su retorno a Guatemala tuvo que dar sendas explicaciones/justificaciones del por qué había rubricado dicha Declaración, al límite de pedir perdón y decir que esa Hija (Declaración) no llevaba genes de los revolucionarios “chapines” bien portados.

Este comportamiento cómico no es más que el reflejo de la infalible hegemonía cultural neoliberal vigente en Guatemala que ha borrado las fronteras ideológicas.  Un país donde los deseos norteamericanos son asumidos como órdenes. Donde la palabra y la voluntad de Washington es dogma infalible. Y, ¡Ay de quién se atreva a sospechar o dudar de la buena voluntad gringa!, la censura, repudio y burla de intelectuales, analistas, de izquierda y de derecha guatemalteca son implacables.

Por eso, en la actualidad, casi ningún guatemalteco escribe o describe la abusiva y comprobada injerencia norteamericana en el país, salvo honrosas excepciones.

Hubo extranjeros, incluso gringos, quienes describieron, con detalles documentados, la descarada injerencia norteamericana que derrumbó en 1954, la década del proyecto liberal de Revolución Nacional, pero la condición de la colonialidad del saber y del poder es tal, que los nacionales se autocensuran o padecen una “voluntaria” amnesia selectiva.

Está comprobado que la genocida y sangrienta guerra interna (1960-1996) lo diseñaron en la Escuela de Las Américas bajo la Doctrina de Seguridad/Comando Sur). De igual forma, “la capitulación” con la firma de los Acuerdos de Paz (1996) fue para implementar de manera “democrática” el violento y corruptor sistema neoliberal vigente, bajo la Doctrina del Consenso de Washington. Pero, ¡ay de aquél que se atreva a mal pensar o disentir con dicha “religión del libre mercado”!, es un hereje vapuleado en la academia, en el mercado de las ONG e incluso en el mercado del cristianismo.

De esta manera, el corruptor sistema imperial norteamericano se instaló en el imaginario de la guatemalticidad como un tótem incuestionable.

Las víctimas del intervencionismo nefasto terminaron amando y deseando hasta más no poder al verdugo que tanto daño les hizo, y hace.

El Consenso de Washington, y su sistema neoliberal, logró no sólo diluir la primigenia frontera ideológica entre izquierda y derecha nacional (los corrompió a ambos), sino además consiguió que la ciudadanía, a nivel general, y la izquierda política neoliberal, en particular, se constituyeran en el ejército de defensores y reproductores de los intereses y negociosos norteamericanos en Guatemala.

Por ello, en la actualidad, es prácticamente inexistente cualquier cuestionamiento serio al neoliberalismo y su consecuente movilización de la voluntad popular en contra de este sistema acumulador y causante del saqueo y sufrimiento de los pueblos.

Desde el año pasado, se montó un teatro gringo en Guatemala de supuesta lucha contra la corrupción (que va restaurando la imagen de la benignidad del gobierno norteamericano), con el exitoso caballito de batalla denominado CICIG (Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala), que política y económicamente depende, en gran medida, del gobierno de los EEUU.

Este corcel, y su guerrero colombiano, Iván Velázquez, prácticamente se han constituido, no sólo en el último bastión de la moralidad y dignidad nacional (para muchos), sino también en un súper Estado dentro del desfallecido Estado nacional de Guatemala. Y guerrean, por encima del bien y del mal, para reafianzar la “fachada”  democrática norteamericana en el imaginario nacional. Mientras, la Agencia de los Estados Unidos de América para el Desarrollo Internacional -USAID- (dinero en mano) recorre toda Guatemala recuperando los territorios en resistencia para los intereses norteamericanos.

Así,  la cortina de humo es más que transparente, y trasluce la instauración del plan norteamericano de la Alianza para la Prosperidad, y el saqueo de todo los bienes y energías que las anteriores olas de despojo no habían extraído en los territorios indígenas.

En este contexto, quien se atreva a expresar lo evidente del colonialismo norteamericano, o denote un antiimperialismo, es inmediatamente desvirtuado (por los analistas y pensadores nacionales) como “radical”, paranoico de la teoría de la conspiración. Incluso cuando el propio Embajador norteamericano en meses pasados sostuvo: “La soberanía (guatemalteca) es la última prioridad en mi agenda”.

De esta manera, la condición de colonialidad está garantizada en el tiempo porque el colonizador ya no necesita de soldados para imponer sus intereses. Suficiente con los colonizados constituidos en celosos defensores de los intereses del verdugo, convertido en héroe legendario para ellos.

¿Por qué será que no hay una Comisión Internacional Contra la Impunidad en los EEUU, uno de los países más violadores de los derechos humanos? ¿Por qué no hay una comisión similar en los corruptos organismo financieros como el BM, FM, BID? ¿Por qué no hay comisión similar para México, Perú, Colombia, Honduras?