Jimmy Morales, presidente. Una película eminentemente guatemalteca

 jimmy

Por: Pablo Rangel

Introducción

 La noche del 6 de septiembre de 2015, en la primera vuelta de las elecciones generales de Guatemala, varios analistas políticos veían incrédulos lo que estaba sucediendo. Las encuestas emitidas por los medios de comunicación corporativa tenían razón en sus vaticinios. Tres meses antes se adelantaron a pronosticar el menos lógico de los escenarios: Jimmy Morales, comediante de la televisión nacional, a quien se conocía por sus tristemente célebres representaciones racistas en la pantalla chica, entonces candidato presidencial del partido Frente de Convergencia Nacional (FCN), iba a ganar las elecciones presidenciales. Según los medios, pasaría a la segunda vuelta, y además, existían probabilidades de un escenario más descabellado: podría ganar en la primera vuelta con mayoría absoluta. La explicación que daban los analistas orgánicos de las corporaciones era que en estas elecciones el voto de castigo contra la clase política sería determinante.

La gráfica de Morales crecía paulatinamente en el tablero presentado en la televisión nacional por el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Con estas noticias, para las diez de la noche era un hecho que Morales pasaba a segunda vuelta, dejando en la lucha por el segundo lugar a dos fuerzas políticas muy parecidas: el partido Libertad Democrática Renovada (Lider), y la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE); el primero liderado por Manuel Baldizón y el segundo por Sandra Torres.

Con la elección de un nuevo personaje en la esfera electoral, se modificó el paradigma que había marcado las elecciones en los últimos tiempos, entendido por la mayoría de personas que dicen tener el poder de predecir lo que va a suceder en las elecciones como: “va a ganar el candidato que quedó de segundo la vez pasada”. Manuel Baldizón esperaba que se cumpliera con esta inercia. Incluso mucha gente había puesto desde hacía bastante tiempo la esperanza en su partido. La mayoría de diputados del Congreso, pensando en su continuidad, se habían afiliado al partido rojo. Asimismo gran número de magistrados, jueces y funcionarios del sistema de justicia manifestaron abiertamente su simpatía con el partido con tal de adherirse al ganador. En otras palabras, solo quedaba pendiente que Baldizón fuera elegido como presidente para tener mayoría en los tres poderes.

Jimmy Morales, de quien se tenía muy poco conocimiento en esos días, era lo que se podría definir como un antipolítico, pero no precisamente porque tuviera una posición radical en la oposición política o cuestionara el sistema, sino porque venía con un bagaje que no representaba en lo más mínimo las características que comúnmente tiene un político. Sus antecedentes incluían solamente una participación como candidato a alcalde de Mixco, uno de los municipios dormitorio de la ciudad capital, de la cual salió con un cuarto lugar de seis contendientes. Esto no representaba algo significativo como para decir que tenía algún interés en destronar a quienes estuvieran en el poder.

De comediante a político

Jimmy Morales es quizá la persona más conocida en todo el país, pero no por político, sino por sus programas de comedia Moralejas transmitidas por Canal 3 (nacional) todos los domingos por la noche. Esta presencia en los medios de comunicación y como empresario de la precaria industria cinematográfica guatemalteca le daba otro tipo de perfil. De hecho, en varios departamentos su apertura de mitin era la frase: “yo soy Jimmy, no soy Neto, pero soy coqueto”. Neto es uno de los caracteres que muestra en sus sketchs. También es quizá el personaje con menos carga racista y denigrante contra alguno de los pueblos guatemaltecos. Neto es un hombre de Zacapa, departamento ganadero. Utiliza sombrero, botas vaqueras, y además es cándidamente ingenuo. Siempre está al lado de su mejor amigo Nito, y entablan un diálogo con chistes y diciendo cosas en doble sentido, pues juegan con el conservadurismo nacional que casi siempre encubre los temas sexuales, pero es abiertamente descarnado para hablar de la violencia y crueldad con la que se reprime social y culturalmente a quienes son estigmatizados.

Dejando de lado la candidez de Neto, Jimmy Morales en sus programas televisados los domingos por la noche, hacía representaciones burlándose de los indígenas, con un español mal pronunciado, vestido con traje tradicional, sandalias viejas, y con la mitad de los dientes de platino: sin mucha vuelta, una bofetada de racismo para los pueblos mayas. Para culminar con las aberrantes representaciones, se manchaba el rostro con tinta negra dejando los labios sin pintar, se colocaba una peluca de cabello crespo, una camisa de cuello alto y hablando desde el muelle de un lago con un acento que pretendía imitar el español caribeño, decía ser Black Pitaya (un eufemismo para decir negro morado, la expresión del desprecio más severo de los mestizos hacia las comunidades garífunas de la costa atlántica guatemalteca). Al ver por 15 minutos el programa de Jimmy y su hermano Sammy, cualquier persona que no haya pasado por el proceso de deshumanización por el que pasamos todas y todos los guatemaltecos, se dará cuenta de que representa sin velos ni tapujos el discurso cultural que justificó el genocidio de la década de 1980. Genocidio que, con más de 150 mil víctimas indígenas y un millón de desplazados, ha sido el mayor proceso de exterminio de la América Latina “civilizada”.

Hacia la segunda para definir

Volviendo al 6 de septiembre por la noche, resultaba que después de los conteos de votos, efectivamente Morales pasó a la segunda vuelta con una amplia diferencia del partido más cercano. Muchas personas no estuvieron convencidas de este triunfo, aunque los seguidores y personas que votaron por Jimmy sí lo estaban y lo declaraban con orgullo, vehementemente. Para quienes no estaban convencidos, Jimmy lució como si hubiera representado a un candidato presidencial, no precisamente siendo un contendiente por la primera magistratura, sino que un actor de ficción. Pensaban que el performance llegaría hasta las últimas consecuencias, para después decir que todo fue una broma. Y es que era imposible pensar que Morales, con su inexperiencia política, llegara en medio de una caldera de políticos corruptos y mafiosos a ganar las elecciones de forma abrumadora.

Para la segunda vuelta los augurios no eran positivos para el comediante, pocas personas creían que ganaría en un mano a mano contra la candidata más experimentada (Sandra Torres) y además, con el partido más fuerte y consolidado en el espectro político nacional (UNE).

La campaña para la segunda vuelta inició con el trabajo de la UNE para recuperar el capital político que dejó después del período gubernamental de Álvaro Colom (2007-2011), exesposo de Sandra Torres. Durante el gobierno de su esposo, Torres administró los programas sociales que fueron de amplia cobertura aunque con señalamientos de ser clientelares y construidos para beneficiar su participación como candidata en las elecciones de 2011, en las cuales no participó pues tenía el impedimento de ser esposa del Presidente, y aunque se divorció, la Corte de Constitucionalidad le negó la oportunidad ya que cometió fraude de ley al alterar su estado civil para inscribirse.

Mientras tanto, Jimmy Morales no tenía una campaña muy intensa de medios de comunicación. No obstante, hizo movimientos con algunos personajes que pueden dar lugar a conjeturar acerca de las alianzas o presencias que fortalecieron su imagen en los casi dos meses del 6 de septiembre al 25 de octubre. Citó a los expatrulleros de autodefensa civil en uno de los salones del club de oficiales del Ejército. Estas fuerzas paramilitares que funcionaron como medios de control y represión contra la población de las comunidades indígenas durante el conflicto armado interno (1960-1996), habían sido supuestamente desmovilizadas en su totalidad. Sin embargo, continuaban organizando a su gente para demandar cuestiones específicas al Gobierno.

También realizó pactos con alcaldes de los partidos Lider y Patriota (PP), que se habían quedado sin candidato para esta segunda oportunidad. En este caso se debe tomar en cuenta que el partido Lider fue el más desprestigiado durante toda la campaña, pues señalamientos claros de entes internacionales como la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y el Ministerio Público daban a sus opositores toda la munición necesaria para destruirlo. Por otro lado el PP es quizá el partido con la peor imagen en los últimos tiempos. El PP llevó a Otto Pérez Molina y a Roxana Baldetti a la presidencia y vicepresidencia, pero por actos descomunales de corrupción, tuvieron que renunciar para ser llevados a la cárcel. Es decir, el partido de gobierno era simple y llanamente impresentable.

El FCN construyó algunas propuestas interesantes como la campaña con el hashtag #YoSoyTuPublicidad, que llamaba a que las personas de las comunidades apoyaran poniendo alguna foto de Jimmy o un rótulo del partido para lograr tener presencia visual sin que esto demandara grandes costos para la organización política. Además, la mayoría de las personas que participaron en esta campaña y que fueron abonando al triunfo de Morales eran miembros de iglesias, colegios o grupos evangélicos. Incluso un amplio grupo de migrantes guatemaltecos en Estados Unidos apoyó con mucha fuerza y recursos.

Finalmente, el 25 de noviembre de 2015 fue la segunda vuelta electoral entre Sandra Torres y Jimmy Morales. Al final de la noche, la diferencia de votos era abismal: Morales tenía un 65 por ciento de los votos frente a Torres que llegaba a 35 por ciento. Este resultado fue histórico pues significó la diferencia más marcada en segunda vuelta desde que las elecciones han sido formalmente legales.

Dar todo el crédito de este triunfo aplastante solamente al antivoto por el antipolítico resulta bastante aventurado. La UNE conoce el campo de manera especial pues los programas sociales hicieron que continuara con una base fuerte en cada municipio, aldea y caserío. En muchos lugares donde ni siquiera existía la idea de Jimmy Morales, Sandra Torres estaba presente. No obstante, en el mapa de votos, resultaba que ni siquiera en los departamentos donde regularmente había ganado, la UNE logró triunfar, y donde sí pudieron obtener el éxito fue en espacios demasiados reducidos que no daban lugar a pensar en una reversión de la tendencia ganadora de Jimmy.

¿Coincidencia o estrategia?

Una de las películas que escribió, produjo y estelarizó Jimmy Morales junto a su hermano Sammy Morales se llamaba Neto Presidente, un presidente de a sombrero. En esta producción, impresentable en cualquier festival, no solo por las fallas de producción sino por el guion sumamente básico y legible exclusivamente por el público local, Neto llegaba a la presidencia de Guatemala por razones ridículas. Emprendía un viaje hacia la capital desde su pueblo, lugar donde él siendo un hombre mayor estudiaba con niños en la misma aula y de paso intentaba seducir a la maestra. Luego jugaba fútbol haciendo gracia de sus movimientos torpes. Al llegar a la ciudad se sorprendía de la “grandeza” de esta (uno de los prejuicios de la gente de la capital contra la gente de la provincia, pues señalan que todos los que vienen se impresionan con el subdesarrollo y macrocefalia del país). Después de estas acciones, forma un partido político y, como era de esperarse, no hay que ser clarividente para ver que el chiste era que Neto llegaría a presidente, llega a ser presidente.

A pesar de estos insultos velados y de señalar abiertamente que ser provinciano es ser un idiota, cada una de las presentaciones del largometraje obtuvo lleno total, no solo en la capital, sino principalmente en los departamentos. Hasta se puede pensar que en el castigo que significa verse por dos horas denigrado en la pantalla grande hay cierto placer, quizá el anhelo recurrente de tener en la presidencia al opresor histórico, la necesidad de revivir los peores días de la guerra, cuando los militares y su lógica mantuvieron al país aterrorizado, violentando los derechos humanos esenciales, y dándole sentido a la aburrida y miserable vida en el subdesarrollo.

Aunque esto es lo que dice la lógica de quien ve desde fuera la situación. En una conversación con una mujer de Barillas, Huehuetenango, donde los militares se han enfrentado de lleno contra la población para imponer la construcción de una planta hidroeléctrica utilizando el cauce de uno de sus ríos, no existe ese recelo por los miembros del Ejército en el partido de Morales. La lógica ha sido otra, pero al final explica bastante de lo que ha pasado:

“Ya hemos tenido gente de la UNE en la gobernación, ya hemos tenido gente del Patriota en la alcaldía, ya tenemos gente de Lider en la municipalidad. ¿Cómo ha sido todo? Nada más      robar y robar, matar a la gente que no votó por ellos y encima tener que ir de nuevo a votar por el alcalde que quiere reelegirse y además, a votar por el candidato a presidente que después pone a un gobernador que es gran amigo del alcalde y entre los dos nos joden, y nos vuelven a joder. No, ahora mejor vamos por lo nuevo, este Jimmy nadie lo conoce, pero al menos se sabe         que es nuevo, que no es corrupto ni ladrón y que no tiene amigos políticos, no perdemos nada, ¿al rato y sale bueno?”.

¿Cómo llegan estas ideas a la mente de las personas? ¿Cómo saber que Jimmy Morales es nuevo en la política, que no es corrupto ni ladrón, si nadie en la comunidad lo conoce, y es más, ni siquiera tienen sede del partido?

Obviamente hubo una fuerza que catapultó a Morales al poder. Sin ánimo de desacreditar el poder de las redes sociales, que es amplio e innegable, muchos de los espacios donde Morales triunfó no tienen la cercanía que sí tienen lugares unidos geográficamente a los centros urbanos y donde la gente está conectada a internet y mucho mejor informada acerca de la situación política del país. No obstante en muchas aldeas donde ni siquiera sabían quién era el candidato ni sus personajes de la televisión, Morales triunfó.

Pensando en la infraestructura necesaria para movilizar un voto tan difícil, y especialmente cuando es el voto en contra de la maquinaria política de la UNE, surge una duda plausible y que para mucha gente es inquietante: ¿quién apoyó a Jimmy Morales en los lugares más lejanos y cómo convenció a tanta gente vinculada a la UNE para que votaran por una opción nueva?

La única institución con capacidad de movilizar a su gente a espacios tan lejanos como Ixcán, Petén u otros sitios remotos es el Ejército. Además de tener una infraestructura descentralizada y hombres listos para el combate en todas las bases, destacamentos y comisarías de policía, también se sabe que hay muchos militares retirados que ahora están presentes en el partido de Jimmy Morales. Se sabe que otros tantos han logrado escalar en los partidos Lider y principalmente en el PP, que llevó a un exmilitar a la presidencia. Es decir, la participación política de los militares en diferentes partidos y su vínculo con la institución armada han dado lugar a la existencia de un nuevo grupo de poder con una red compleja y extensa de contactos en todo el país, además, es una estructura que se mueve en el mundo de lo público (con los militares en servicio) y lo privado (los empresarios militares de agencias de seguridad y los inversionistas en diferentes proyectos hidroeléctricos o mineros).

La narración de una escena vista el día de la segunda vuelta y ante el inminente triunfo de Morales nos puede dar luces de cómo interpretar su triunfo:

Agolpados en un improvisado escenario en el gran centro de cómputo en el cual se recibieron todos los conteos de los diferentes centros de votación vía Internet, estaba el Presidente electo y su esposa, quien asomó en los últimos momentos de la campaña. Dos personas a su izquierda estaban el vicepresidente, un ex rector de la Universidad de San Carlos señalado por sus detractores de ser corrupto. A la derecha de Morales, una serie de perfectos desconocidos, que no perdieron la uniformidad, con trajes oscuros y con una fisionomía más o menos parecida a la del presidente electo: parecían todos tener el mismo nombre. Y en ese momento a pesar de la queja y enojo de uno de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral, Jimmy dijo: “gracias por haberme electo el presidente de Guatemala”.

 Pero había un individuo que se ocultaba en medio de los que parecían oportunistas, un exmilitar, ahora convertido en diputado del Frente de Convergencia Nacional. En los círculos de la izquierda y de defensores de derechos humanos, las alarmas se habían encendido desde hacía mucho con este personaje, el exgeneral (Ovalle), antiguo encargado de operaciones con la fuerza de Tarea “Ixil” en el Norte de Quiché y Alta Verapaz, posteriormente muy cercano a Ricardo Méndez-Ruiz Rohrmoser, el coronel jefe de la base de Cobán de 1981 a 1982, precisamente en los mismos años, meses y días en que los militares ejecutaron y desaparecieron cientos de q’eqchie’s de las comunidades de Alta Verapaz. Según los militares han dicho, los informes de inteligencia señalaban que las personas de estas comunidades apoyaban a la guerrilla del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), no obstante, el criterio para determinar si alguien apoyaba a la guerrilla o no, tenía como base las suposiciones y señalamientos de los comisionados militares y patrulleros de autodefensa civil, células paramilitares en las que el oficio de soplón era el que hacían naturalmente. Muchos de estos personajes, empoderados con la venia del Ejército, aprovecharon el contexto de la guerra para eliminar a sus añejos enemigos, fuera porque tenían conflictos sobre propiedad de tierra, porque había peleas con otras comunidades por “x” o “y” circunstancia, o simplemente porque les parecía que tal persona o familia tenía ideas comunistas. Se supone que los interrogatorios fueron masivos pues hay abundantes denuncias de la desaparición de personas que fueron capturadas y llevadas a la base, y a pesar de las peticiones de sus familias para que fueran devueltas, nunca salieron. Para terminar de dibujar el cuadro que incrimina a los militares, en los últimos años se ha descubierto una fosa gigantesca en la que cientos de cadáveres de la misma época han sido encontrados. A pesar de las excusas y tergiversaciones de los hechos, típica de la contrainteligencia militar, resulta que el ADN de los cadáveres coincide con los de las personas que en su momento pidieron la liberación de sus familiares, y no como señalan algunas fuentes cercanas al Ejército, que esas fosas contenían cadáveres de gente muerta durante el terremoto del 4 de febrero de 1976.

Pero Ovalle, según dijo Jimmy y sus Jimmyliebers, era un grano de arena en medio de todo el mar de apoyo para su candidatura. Algo bastante alejado de la realidad. Paulatinamente se fue conociendo que el papel de los militares era mucho más importante en el improvisado proyecto de Morales, que el de aliados marginales.

La estructura militar

Esta es una estructura nueva con viejos rostros. No está dibujada igual que durante la guerra. En esta hay pactos entre las élites de soldados que anteriormente estuvieron disputando el poder en luchas intestinas. Por un lado, la vieja guardia, que son los militares de línea dura que fueron defenestrados del poder cuando llegó Ríos Montt en 1982, y por otro lado, los llamados “estratégicos”, que llegaron con Ríos Montt y planificaron otro tipo de operaciones para aplicarlas en el campo. Esta alianza funcionó con el Partido Patriota desde 2007. En 2011 fue capaz de llevar a Otto Perez Molina al poder, convenciendo a la gente de los rincones más recónditos del país de votar por él. Este proceso de direccionamiento del voto lo lograron a través de la coerción aplicada por los expatrulleros de autodefensa civil. Estos funcionaron replicaron la misma estructura jerárquica que habían tenido casi 30 años antes.

No obstante ahora los militares tenían una característica diferente a la que presentaron durante la campaña del PP. Tendrían mucho cuidado de pasar ocultos en la ciudad capital. La razón era que la población iba a inferir que existía un vínculo muy cercano entre militares-corrupción-políticos, algo obvio al ver al expresidente Otto Pérez encarcelado, pero que le podía traer demasiados problemas a Morales.

 

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Publicado el 18 julio, 2016 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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