Archivos diarios: 27 junio, 2016

Venecia: historia de despojos en el valle del Polochic

Por: caserío Venecia / Rony Morales

Comunidad Venecia, a los pobladores, comunitarios, compañeros y compañeras de lucha del municipio de Panzós, Alta Verapaz y de otras regiones del país, les saludamos cordialmente de parte del caserío Venecia, territorio q´eqchi´ en el valle del Polochic, deseándoles un buen vivir y al mismo tiempo aprovechamos para compartir esta nota que contiene parte de la historia de la Comunidad ubicada en la región III del municipio.

Esta historia comienza en 1964, cuando el señor Pedro Saúl Sub se trasladó de Telemán a estos terrenos baldíos y luego fueron llegando otras familias y se conformó lo que le llamaron comunidad San Antonio.

Conforme fueron llegando las familias, se fueron ubicando, organizándose para cortar de parte del bosque y así cultivar sus alimentos. Cuando San Antonio estuvo conformado por varias manzanas llegó a los terrenos el Señor Sebastián Marcutz, quien decía ser el dueño de la finca Panacté, y comenzó a molestar a las familias de la comunidad con amenazas e intimidaciones, en varias ocasiones este señor finquero llamó al señor Pedro Sub, quien era dirigente de la comunidad, hasta que un día don Pedro accedió y fue a la reunión convocada para pedirle que desocupara el terreno y trasladaran la comunidad a un lugar en la planicie del Valle Polochic.

La idea fue presentada a los miembros de la comunidad, quienes analizaron detenidamente el problema pero decidieron seguir viviendo en el lugar. Finalmente solamente el señor Pedro Sub con su familia se trasladaron a un lugar al que después le pusieron por nombre Venecia. Al Señor Pedro Sub se le unieron los señores Alberto Pop, Sebastián Caal, Alberto Sub Col y sus familias. Algo que se destaca en este caso es que el motivo principal del traslado de las familias a este lugar fue porque era un terreno baldío y muy fértil para el cultivo de alimentos.

Muy pronto a este lugar fueron llegando familias de diferentes municipios del departamento de Alta Verapaz, quienes conformaron la Comunidad Venecia hasta contabilizar un número de 60 familias. Es importante mencionar que las 4 familias que fundaron la comunidad profesaban al fe católica y continuaron sus actividades religiosas en el lugar, logrando que todas las familias de la misma se unieran y en 1976, con el apoyo de los habitantes, se construyó la Ermita del lugar y se hicieron las gestiones para que el párroco de la iglesia de Panzós fuera el encargado de atender las actividades religiosas de mayor relevancia. Debido a la falta de carreteras y transporte, el padre llamado José solo viajaba en cayuco una vez al año para atender las necesidades espirituales de las familias, logrando también nombrar y organizar a los catequistas como autoridades de la iglesia local.

A estas alturas la comunidad ya estaba debidamente organizada y se oficializa la comunidad con el nombre de Caserío Venecia. Según los ancianos que aún viven, el nombre de esta comunidad está inscrito en el registro municipal y la gobernación departamental.

A partir de 1976 también se iniciaron las gestiones en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) para la adjudicación de la tierra en nombre de la comunidad. La veracidad del proceso de la gestión consta en documentos y un carnet extendido de parte del INTA al presidente de la comunidad, Pedro Sub. Hasta aquí es importante aclarar que el área de terreno en gestión es de 10 caballerías.

En 1977,cuatro familias de la comunidad recibieron capacitación sobre derechos humanos de parte de varias personas que visitaba las comunidades de la región. En este caso todos los integrantes de la familia de Manuel Tiul Chub y sus cinco hijos y dos hijas; Genaro Cac Cuz y un hijo; Ricardo Tiul y sus 4 hijos y Manuel Cac Cuz de 15 años se prepararon para apoyar a la comunidad y defender sus derechos ante la amenaza de algunos finqueros que estaban apropiándose de las tierras del lugar.

En 1978 falleció el señor Sebastián Marcutz, quien se había apropiado del terreno en donde habían vivido las familias. Con su muerte se inició otra etapa de conflicto para la comunidad. Hombres armados comenzaron a intimidar y amenazar a sus moradores. Ante estas amenazas, jóvenes posiblemente universitarios llegaron a la comunidad para organizar y capacitar a toda la comunidad para defenderse de las amenazas.

Después de la muerte del señor Sebastián Marcutz, aparecieron dos nuevos finqueros: Isaac Longo Pérez y Gilberto Puertas, de origen español, quienes solicitaron a la comunidad que desocupara el terreno porque supuestamente era una finca de su propiedad.

En todo caso prometieron venderles una pequeña extensión de la tierra solo para las viviendas para lo cual también les ofrecieron apoyar con algunos proyectos como el agua potable y la construcción de una carretera hacia la comunidad. También advirtieron a la comunidad que necesitaban la tierra para la crianza y engorde de ganado, por lo que ya no podían seguir cultivando en los terrenos.

La visita de estos señores significó un duro golpe a la tranquilidad de la comunidad, pues hasta entonces ya habían avanzado en su proceso de desarrollo pero se presentaba entonces una sombra y aún no se sabe lo que va a suceder, ya que consideraron que los ofrecimientos no se iban a cumplir y ni eran legales.

La respuesta de la comunidad fue no acceder a la petición de los señores Longo Pérez y Puerta, por lo que ellos pidieron el apoyo del Ejército,que comenzó a amenazar a la comunidad con el agregado de que la acusación no era por la tierra sino por no pertenecer al grupo revolucionario de la región.

La ola de violencia se inició en 1982, con la desaparición del compañero Alberto Pop Ché, quien fue capturado en la finca Tinajas y posteriormente trasladado a la finca Paraná donde desapareció y nunca más se supo de él. Luego un año más tarde también desapareció el compañero Alejandro Caal. Ya que él fue catequista de la comunidad y miembro dela autodefensa civil. Fue llamando por el Ejército a una reunión en la casa patronal de la finca Paraná, en donde desapareció y ya no se supo más de él.

En 1991 también fueron asesinados los compañeros Manuel Chub Tiul, Ricardo Tiul, Manuel Cac Cuz, Genaro Cac Cuz. El hecho sucedió un día miércoles, a eso de las 15:00 horas, ellos regresaban de sus labores agrícolas y pasaban frente la casa patronal de la finca Paraná y desde ahí fueron atacados a balazos por hombres armados que se encontraban en su interior. La apariencia de los atacantes correspondía a la de miembros de la Policía Judicial y militares que actuaron por orden de los finqueros.

Estos hechos vinieron a causar una gran conmoción e inseguridad en la comunidad. Por lo tanto, para poder defender la vida, decidieron abandonar el lugar. La comunidad se dividió en dos grupos: 30 familias decidieron aceptar la oferta de los finqueros sobre la venta de una franja de la finca Panacté y se trasladaron en 1991. Otras 30 familias se dispersaron a otras comunidades de Panzós, e incluso algunas se fueron a vivir a Playa Grande, Peten y Fray Bartolomé de las Casas. Cabe destacar que las familias que huyeron a las Sierra de las Minas fueron los huérfanos que tuvieron dificultades para movilizarse a lugares lejanos.

Hay que recordar que durante 16 años, la comunidad a través de sus dirigentes y autoridades locales continuó la gestión ante el INTA, pero la persecución y asesinato de sus dirigentes los obligó a abandonar el proceso y finalmente el terreno.

Sobre esta corta pero importante historia se reconoce y se valora el papel de lucha de los destacados líderes, quienes aún viven y que voz reluciente nos han contado los testimonios de lo ocurrido a quienes también agradecemos la valentía y la sabiduría con que dirigieron a las familias hasta el día de hoy. Y con honor y respeto mencionamos sus nombres:los señores Alberto, Sebastián y Pedro. Lamentamos el reciente fallecimiento del compañero Pedro Sub.

 Palma aceitera y despojo de tierras ancestrales

La rápida expansión de las plantaciones de palma ha implicado para las comunidades q´eqchi´ es transformaciones profundas en la realidad socio económica, demográfica, política y cultural. El caserío Venecia no es la excepción. Desde los años setenta, varias familias han establecido en esta parte de Panzós, y el INTA ayuda a esta población exigiendo ese espacio como el derecho histórico de estas comunidades q´eqchí´s.

La problemática de las plantaciones palmeras–en este caso NaturAceites– ha venido a causar otra historia de despojo en el caserío Venecia. Esta historia no es nueva, sino de hace varios años, pues por sus condiciones geográficas y climáticas “casi todo el territorio del norte de Guatemala es apto para el cultivo de palma africana”

Estas condiciones, aunadas a una situación comercial favorable a nivel internacional y la presencia de actores económicos nacionales con interés en estas plantaciones, han hecho que empresas palmeras se ubiquen en Río Dulce, El Estor y el Valle del Polochic, y son el centro de atención desde hace varios años. Mientras tanto, el impacto causado por las malas prácticas de tenencia y el uso de la tierra son visibles, las proyecciones expansivas de las empresas palmeras parecen no llegar a su fin.

Nuestros abuelos y abuelas fueron primero poseedores de su tierra y después mozos colonos de la finca.El sistema económico dio un cambio a nuestras vidas en el Valle del Polochic, pues se fue imponiendo la producción de monocultivos, que avanzo rápidamente dejándonos apenas en posesión de poca tierra. Nuestra comunidad, haciendo uso de la poca y casi nula institucionalidad, hemos acudido indistintamente a muchas vías, administrativas y laborales para defendernos, ya que se ha promovido en varias ocasiones el desalojo.Hemos sido una comunidad que ha resistido y al día de hoy, a pesar de vivir en una zozobra por el acoso en el área por parte de empresarios y su seguridad privada.

La preocupación de la población q´eqchi´ es que muchos de los niños sufren de desnutrición crónica, no cuentan con ningún servicio (agua, escuela, centro de salud). Las señoras y niños tienen granos por el cuerpo y siempre están con el temor de ser desalojados ya que los empresarios se encuentran sembrando palma en sus tierras.

Ellos comentan que el problema es la falta de un título de tierra que los avale como dueños aunque hayan estado ahí desde 1976. Esto ha motivado que la empresa aceitera no los deje vivir en su tierra,y ya varios despojos han sufrido.

Postura de organizaciones sociales

Las organizaciones sociales que se encuentran en el área comentan que para este mes existen amenazas de desalojo en esta comunidad y otras más. También comentaron el descontento que les provocó la muestra desproporcional de fuerza y de recursos del Estado desalojar.Es completamente contradictorio y desigual al interés actual por garantizar la seguridad y el bienestar de las familias desalojadas, en especial la garantía al derecho de la salud, alimentación, acceso a la tierra y medios de producción. Detener el desalojo anunciado es necesario ya que la población q´eqchi´ vive con mucho temor pues recuerdan que en el 2011, durante el gobierno de Álvaro Colom, se realizó una serie de desalojos violentos de comunidades q´eqchi´ es en el Valle del Polochic. El saldo fue de cientos de familias despojadas de su tierra, asesinato de líderes campesinos e indígenas, la pérdida de grandes extensiones de tierra cultivada y finalmente la pérdida de sus hogares.

Exigimos al Estado de Guatemala que garantice el cumplimiento de las medidas cautelares de las 14 comunidades y el respeto a los derechos de las familias que se encuentran en el territorio en cuestión y que cumpla el convenio 169 de la OIT, relacionado con la validez de las consultas populares comunitarias que se han realizado alrededor de la llegada de megaproyectos que violentan los derechos humanos de los pueblos indígenas y campesinos.

 

 

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San Juan se viste de gala

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Por: Pascual Raymundo

Este 24 de junio, la aldea Río San Juan se vistió de colorido con su hermoso paisaje, su gente y sus tradiciones, ya que este es el mero día de San Juan, una de las 87 comunidades del municipio de Aguacatán, departamento de Huehuetenango

La feria patronal inició el 19 de junio con veladas cómicas, el 21 un hermoso desfile fue realizado por la Escuela Oficial Rural Mixta en sus dos jornadas matutina y vespertina, también participó el Instituto Básico por Cooperativa de Enseñanza Intercultural Chalchiteco. En los días siguientes hubo un baile del disfraz infantil, baile del disfraz Convite nueva Generación donde participaron jóvenes y señoritas.

La feria patronal se cerró con broche de oro, el CONVITE 96 un grupo con gran trayectoria fundado por agricultores de la comunidad en el año 1,988 como Convite Xolchum, según indicó don Fernando Ortiz, este grupo nació con el fin de darle más realce a la fiesta. Posteriormente el grupo desaparece un par de años, reaparece en el año 1,990. Participan entre 36 y 50 integrantes, hombres, mujeres y niños, todos ellos voluntarios, cada uno paga el alquiler de su traje que actualmente oscila de 500 a 2,000 quetzales, dependiendo de la calidad.

A los bailarines les lleva entre 3 y 4 meses de ensayo la preparación para el día de su presentación, que se realiza en las principales calles de los cuatro sectores de la comunidad del Río San Juan.

Así acostumbra la gente agradecer por el nacimiento de agua en el centro de la comunidad. En estos días se recibe la visita de gente de diversos lugares, apreciando los diferentes trajes típicos. Por el lado religioso se realiza ceremonias mayas, misas y cultos con el mismo fin de agradecer por el agua que abastece a diversas comunidades, permitiendo estar con vida.

Guatemala: ¿Por qué creer en la “verdad” de un reo confeso?

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Por: Ollantay Itzamná

Quienes vengan después de nosotros se asombrarán de cómo en pleno siglo XXI la creencia nos embarga más que la razón. Al igual de cómo muchos de nosotros/as hacemos mofa de las generalizadas supersticiones religiosas que paralizaron las historias de los pueblos en pasadas generaciones.

Quienes nos resistimos a engrosar las estadísticas de la “ciudadanía teledirigida”, observamos estupefactos  cómo la coyuntura nacional de “la lucha contra la corrupción” que endilga a propios y extraños, es definida y dinamizada nada más y nada menos que por los testimonios judiciales de Juan Carlos Monzón, ex secretario privado de la ex vicepresidenta de la República, Roxana Baldetti (también  reo encarcelada), ahora “colaborador eficaz” del Ministerio Público. Reo

Aunque usted no lo crea, las declaraciones de este reo confeso son asumidas (creídas) y reproducidas por los medios de información como “evidencias” para definir quién es y quién no es corrupto en Guatemala.

Resulta que en días pasados, por “descuido” de los operadores de justicia, se filtró in extenso las declaraciones testimoniales de Juan Carlos Monzón ante la Fiscalía Especial Contra la Impunidad sobre el caso de la “Cooptación del Estado” que involucra al partido político Patriota que gobernó al país en pasada gestión.

En dicha narrativa fluida de cerca de 180 páginas, el reo confeso, que ahora es legitimado como “testigo protegido” por los agentes principales de la lucha contra la corrupción en Guatemala, deja fluir toda su imaginación y su estrategia discursiva para convencer a la audiencia que lo que dice es “la verdad, y sólo la verdad”. Y el problema no es tanto la capacidad narrativa (bien ensayada en la prisión) del reo, sino que la audiencia nacional le crea.

En dicho testimonio desfilan nombres de funcionarios públicos, empresarios privados, bancos, Embajada norteamericana, hasta de dirigentes indígenas campesinas aportando o desviando millones de quetzales en la industria de la corrupción. Casi siempre oleadas de muletillas sacramentales como “gracias a Dios”, “yo comuniqué”,  “yo obedecía órdenes”.

Sería de ingenuos creer que dicho testimonio no obedece a la promesa de otros millones de quetzales por recibir, protegiendo a unos delincuentes y hundiendo a la competencia en la industria de la corrupción.

Sin embargo, los medios de información masiva, en especial cuyos dueños o cofinancistas salieron mencionados en dicha declaración, utilizaron y utilizan dicha fuente declarativa para auto encubrirse atacando a sus adversarios, o endilgando a su audiencia teledirigida haciendo cápsulas informativas mal intencionadas y descontextualizadas.

Los sectores empresariales que monopolizan el discurso en el país no sólo generan el teatro mediático de la lucha contra la corrupción, utilizando a sus peones como “chivos expiatorios”, y convirtiendo en héroes legendarios en vida a sus aliados externos, sino también, con su maquinaria mediática, tienen la capacidad de hipnotizar casi al país entero, e intentar limpiar en el imaginario colectivo, el rostro criminal de sus delincuentes y convertir en delincuentes a los y las defensoras de derechos.

Este discurso prefabricado en la prisión y muy bien financiada por la delincuencia empresarial, en el contexto racista, clasista y machista del país se convierte en un súper combustible para exacerbar estas taras coloniales presentes que configuran las estructuras psicológicas y sociales de la guatemalticidad, y así mantener al país en el embrollo instalado. Mientras, el saqueo, el despojo y la destrucción de las tramas de vida se sedimenta en Guatemala como la única opción terrenal.