Los pecados de la ley del femicidio

 

Patricia Cortés Benfeld

Creo que no había pasado medio año de aprobada la ley cuando me atacaron por su culpa. Un joven médico, cuando se enteró que yo era feminista y trabajaba en SEPREM me espetó “¿ustedes aprobaron esa ley del femicidio? por su culpa un mi amigo se va a ir 5 años a la cárcel”.

Me contó la triste historia, en donde nosotras teníamos un enorme papel, al haber capacitado en la ley a un policía que tuvo la suerte de encontrar en el parqueo de un centro comercial a una mujer llorando porque le acababan de quebrar el dedo mientras “discutía” con su novio en el carro “si sólo fue un dedito, tan llorona” me dijo el joven y me contó que, gracias a la ley el “pobre hombre” estaba siendo juzgado “como un vulgar criminal”.

No le respondí, pero por dentro me dio gusto saber que la ley empezaba a funcionar así de rápido. El primer pecado de la ley es evidenciar que ninguna agresión, por “pequeña” que sea puede quedar impune.

Yo estuve en el equipo que capacitó a los fiscales del MP en la ley de violencia intrafamiliar, aún cuando esa ley no tenía penas tan duras, y exigía la conciliación, la oposición fue grande y peor aún, los y las fiscales y auxiliares fiscales, durante los talleres asumían su propia historia de violencia, y se mostraban algunas veces terriblemente tocados “a mi madre le pasó eso” “mi abuela sufre de eso”, “yo soy abusada/o”. Muy pocas veces asumieron la posición en que aceptaban que eran abusadores.

El segundo gran pecado me lo contó un pobre hombre cuya malvada mujer había generado una orden de captura en su contra. el pobre hombre había sido notificado de que tenía que pagar la enorme suma de 10 mil quetzales por concepto de alimentos a su ex esposa, de la que estaba divorciado y con quien tenía 3 hijos “esa mujer me quiere joder vos” me decía visiblemente molesto,olvidó mencionar que esos 10 mil quetzales eran el total de más de 2 años de abandono en los cuales “se le había olvidado” pagar 138 quetzales mensuales por cada uno de los niños, menos de 500 quetzales de ayuda alimentaria para 3 niños y cuyo monto NO INCLUÍA, pensión para la ex esposa.

Castigar a la ex pareja y a los hijos con esa tacañería no les queda bien, ni siquiera cuando me contaba que gastaba aproximadamente esa suma (150 quetzales) en las salidas a comer con los niños mensualmente, a donde, obviamente, no invitaba a la ex.

Otro gran pecado lo denuncian padres a quienes “les es negado” el derecho de ver a sus hijos. Esos casos son tristes, muchas veces esconden rencillas, odios no tratados, violencia cotidiana y venganzas que merecerían un tratamiento psicológico o psiquiatrico. Tanto ellas como ellos están sumamente heridos en su amor propio y no asumen que el nexo matrimonial no tiene que ser eterno, los condicionamientos de género la hacen sentir a ella un “fracaso” y convierte en culpable al hombre.

Me cuentan luego de casos como la niña que fue asesinada por su madre, no entienden que es el mismo condicionamiento de género el que provocó que el juez se decantara por darle la custodia a la mujer, la falta de formación de jueces y fiscales en este tema hace que asuman lo que “todo el mundo sabe” que “el instinto maternal prevalece en la mujer”. esto no es “culpa” de la ley y si los jueces comprendieran la misma, actuarían en el mejor interés del niño, analizando si AMBOS, son capaces y están en condiciones de ser los tutores de un niño, más cuando las “heridas” generadas por la pérdida del “valor” de la “familia” aún están frescas.

La ley no es perfecta, pero abrió el espacio para discutir cuestiones como la violencia psicológica y la violencia patrimonial.Antes de esto sólo se entendía la violencia contra la mujer en forma de golpes y como hemos visto cualquiera que se anima a acompañar a alguna amiga, deben probar que son víctimas pasando una evaluación psicológica y psiquiatrica.

Si bien es cierto que hay jueces que se “hacen de la vista gorda” o favorecen a través de pago, eso no es exclusivo de esta ley, es el sistema legal el que tiene problemas y no responde a las necesidades de la gente.

Hay mucho que hacer pero la ley es una herramienta y no contraviene ningún derecho de los hombres. ninguno que ellos no hayan perdido a través del delito

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Publicado el 1 junio, 2016 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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