Dos mujeres, la justicia y una torre telefónica

Fotografía de Nelton Rivera.

Fotografía de Nelton Rivera.

Texto realizado en base a entrevista a doña Carolina Cabrera e información proporcionada por la Licda. Saknicté Racancoj abogada de la Asociación de Abogados y Notarios Mayas de Guatemala.

Por: Quimy De León

Doña Carolina Cabrera y doña Fabiana Menchú viven en el cantón Chitay en Quetzaltenango, lugar donde se instaló una antena de telefonía. Ellas fueron detenidas en distintos momentos de la mañana del 9 de febrero 2016 por el DEIC cuando iban en un bus urbano en plena luz del día, fueron tratadas como si fueran delincuentes. Esto por oponerse pacíficamente junto a la mayoría de la gente de este cantón a la instalación de la antena en su comunidad. Para actuar contra ellas penalmente se utilizó la Ley de Equipos Terminales Móviles, que aún se encuentra bajo análisis de la Corte de Constitucionalidad.[1] Además, como en tantos otros casos, se inventó una agresión –en este caso por parte de ellas mujeres de 57 y 62 años- contra un grupo de hombres jóvenes trabajadores

Me llamo Carolina Cabrera Estrada, tengo 57 años, tres hijos varones, dos nietos varones también. Soy originaria de San Andrés Villaseca, que pertenece a Reu, pero me vine para acá y aquí me vine a casar. Me quedé en Xela, de aquí son mis hijos y mi esposo. Tenemos 40 años de vivir aquí en el cantón Chitay. Este lugar se llama Sabana Grande, viven unas 300 o 400 familias, hay todos los servicios de agua, drenaje y todo lo pusimos nosotros, incluso el servicio de luz.

La llegada de la empresa

En el cantón Chitay fue en donde una empresa que se encarga de la infraestructura para otra empresa telefónica decidió que ahí debía instalarse una torre. Por lo que la empresa SBA Torres Guatemala llegó a instalarla y, como en tantos otros casos,  todo se hizo como si los vecinos no existieran.  La forma de actuar de los trabajadores de  la empresa constructora SBA Torres Guatemala Limitada aumentaba la oposición de los vecinos a las obras.

Este problema empezó porque el lugar  en donde está la torre es terreno de un familiar. Yo no sé si se lo compraron o se lo alquilaron por un tiempo porque la verdad que no sé cómo ha estado.

Venían hombres pero no nos imaginamos que era por eso, él tiene casas de alquiler, que tal vez iba a poner alguna tienda. Trajeron hierro, cemento, muchas cosas y nos pareció extraño porque él tenía un tráiler con el material, raro por lo grande que sería la construcción. Trajeron a dos policías que se mantenían cuidando, privados para ellos, dicen que no les pagaron y por eso se fueron.

Nos despertaron la curiosidad con las vecinas para ver qué iban a hacer ahí, eso cuando nos veíamos en la calle, en el mercado.  Nos dimos cuenta que iba a ser una antena. Unos decían que era de claro, otros que es de tigo, saber realmente de que empresa telefónica es.

Un día vino un tráiler con mucho hierro y unas varillas grandes. Una señora que tiene una tortillería salió y les dijo que le estorbaba y el chofer del tráiler empujó a la señora y la lastimó y los hijos le alegaron al chofer. La llevaron al sanatorio y no supe como lo arreglaron.

Prensa Comunitaria Km 169

Fotografía de Quimy De León.

La resistencia de la comunidad

Los vecinos buscaron información sobre la antena, pues a la par de la construcción hay un hospital privado donde había una niña que padecía de cáncer y está en recuperación. Ante estas preocupaciones, los vecinos acudieron a la Municipalidad, al Ministerio de Ambiente, al Juzgado Municipal, a la Procuraduría de Derechos Humanos pero no lograron hacer que ninguna institución del estado detuviera el proceso de construcción. Llegó un momento, el 15 de junio de 2015 en que los vecinos decidieron, ir a una manifestación pacífica, al mismo tiempo que se manifestaba gente de otras zonas de la ciudad, así luego de agotar muchas instancias decidieron resistir pacíficamente. [2]

Nos reunimos todas las mujeres y empezamos a manifestar pacíficamente ahí y nos paramos en ese terreno. Éramos de 25 a 30 mujeres y niños que bajaban. Nos colocamos en la carretera por hora y media. Sólo mujeres y algunos hombres, nos acostamos,  todo fue pacífico, la patrulla vino a cuidar. Luego nos quitamos.

A pesar de estas muestras de inconformidad, la empresa continuaba con las obras de instalación de la antena y la policía privada de la empresa resguardaba el sitio. Así que los vecinos decidieron instalar un plantón pacífico para impedir que los trabajadores continuaran. Como los hombres tenían que ir a trabajar, las mujeres eran quienes se quedaban en las mañanas y en las tardes se incorporaban ellos.  El plantón duró más de 6 meses, todo el resto del año 2015 y el inicio de 2016, ninguna institución del Estado respondió ante la demanda de la gente.

Nos dimos cuenta que estaban constantemente yendo y viniendo. Estuvimos un buen tiempo cuidando en la mañana y en la tarde, pensando ellos que nosotras nos íbamos a ir. Pero decidimos no dejar solo, hicimos una valla, un círculo alrededor con las manos agarradas y lo rodeamos.

Cuidábamos todo el tiempo, con sol, lluvia, de noche, algunos se compadecían de nosotros porque estábamos de día y de noche, y hacíamos turnos, muchas bajaban con sus niños, algunos nos traían café. Esto tardó como unos 6 meses más o menos.

Algunas veces dormimos en la entrada, hacíamos turnos  las mujeres y algunos hombres que podían nos acompañaban. Así estuvimos.

El supuesto diálogo con las autoridades

Estando de plantón, distintas instancias llegaron a intentar  convencerles de que desistieran de su actitud. Hubo un intento de conciliación en la Procuraduría de Derechos Humanos -PDH-. La gente fue, pero dice “aquí no nos vamos a  reconciliar porque ni siquiera nos preguntaron”, impusieron el proyecto de manera inconsulta. Se reunieron en la Municipalidad, pero ésta no hizo nada. La gente sigue indignada porque la Municipalidad está para proteger a los vecinos.  Finalmente, fueron al Ministerio Público -MP-, pero hizo caso omiso, luego sería esta institución quien abriría un proceso penal contra las personas. También estaba en diálogo constante con la empresa, pero nada funcionó.

Los compañeros fueron al MP, hablaron con el fiscal, expusieron sus razones y que si tenían que hacer algo. El fiscal no les dijo absolutamente nada. “miren cómo se las arreglan” fue la respuesta. Pero sí se tenía el respaldo del fiscal del MP para la empresa, eso sí. Siempre venía el fiscal, la PDH, también tocaron las puertas de las autoridades para solucionar esto, pero al final se lavaron las manos, diciendo no nos metemos.

La empresa siempre ha contado con el apoyo de la policía, cuando empezaban a construir esto, pasaba una patrulla a cada rato, cada 5 minutos iba y venía. Cuando estuvieron en construcción después de toda la situación con ellos y siempre que venía la empresa venían de custodios.

Daniel, el hombre de la antena, conversó con nosotras porque nosotras dialogamos con él pacíficamente y le dijimos que por favor se fueran. “No –dijo- porque el satélite aquí apuntó”.  Incluso nos trajeron un libro para que nos instruyéramos y habían personas de la costa y tierra fría, lugares bonitos donde estaban las antenas y los niños jugando, niños sanos, ¿quién dice que eso es malo? Como que dijeron que nosotros no pensábamos, como quien dice que éramos ignorantes y les dijimos que los ignorantes eran ellos.

Nosotros dijimos que no queríamos las antenas, que sabíamos que eso hacía daño y ellos nos decían que de donde habíamos sacado eso. Que eso es mentira, que es un mito, que donde lo averiguamos nosotras. El hospital sacó varios folletos y nos lo repartíamos en la colonia. No había que dejar que lo pusieran, reclamando nuestros derechos por la vida, la vida de uno no vale un centavo, muchas tenemos nietos, hijos y todos tenemos una casita que es patrimonio para nuestros hijos y nietos, no queremos que haya daño para ellos.

No es posible que vengan de otro lado a hacernos daño y además ni son del país, deben ser de un lugar lejano, los carros dicen SEREX. Ellos ya después ya pusieron las denuncias y de órdenes de captura contra mí y contra doña Fabiana Menchú.  No soy de ningún grupo, nos tomaron como lideresas pero nada que ver.

La denuncia por parte de la empresa

Como la resistencia no cejaba, la empresa pasó a la criminalización por la vía penal. En una reunión que hubo en una comisaría de la Policía Nacional Civil, un representante de la empresa lo expresó públicamente: “bueno, si ustedes no quieren nos vamos al aspecto penal y los vamos a meter presos”, una clara amenaza. Al poco tiempo, los vecinos recibieron las primeras notificaciones, pero decidieron no acudir al Ministerio Público, porque no habían cometido ningún delito.  

Trajeron a un fiscal el año pasado, que dijo que nos presentáramos al MP el 5 de febrero, y le dijimos que para qué?. Él dijo que no sabía, pero “las espero allá”. Entonces vamos a ir todas, pero dijo que no porque no íbamos a caber, que llegaran sólo unas 8 o 10. Entonces platicamos cuando ya se iba aproximando la fecha, qué vamos a hacer y dijimos que no íbamos a ir, porque allá nos van a agarrar o nos van a hacer que firmemos algo y ya no vamos a poder salir. No fuimos y nos pusieron las órdenes de captura.  No recuerdo el nombre del fiscal dejó algo escrito a un joven, el nieto de un señor pero en el celular lo adjuntó, pero saber. Daniel el hombre de la antena dijo que ya habían mandado las citaciones.

Se trataba de una acusación por el delito de “Atentado Contra el Servicio de Telecomunicaciones, está descrito en la Ley de Equipos Terminales Móviles en el artículo 294 bis.” El MP dió seguimiento al caso, justificándose en el artículo 30 de la ley 8-2013, que prácticamente veda todo el derecho de los ciudadanos de este país a organizarse, manifestar, expresarse  y colocarse en la calle.

Además, se acusó a doña Carolina y a doña Fabiana Menchú por agresión y amenazas al representante de la empresa, Daniel González. Como en otros casos de criminalización, el MP no se tomó ni el más mínimo tiempo en darle seguimiento a una investigación objetiva. Simplemente se basaron en lo que decía el querellante, en este caso la empresa, y solicitaron una orden de captura para 2 mujeres de la tercera edad, una embarazada y un hombre. Como dice una vecina: “No estamos de acuerdo con las capturas. Las autoridades deberían cuidarnos a nosotras que somos el pueblo; además, dicen que con palos y piedras agredimos a los representantes de la empresa encargada de instalar la antena, pero eso no es cierto.” [3]

Ese señor que le llaman Daniel González, mintió, dice que yo lo agredí y la otra señora también. Bajaron un grupo para hablar con él para llegar a un acuerdo que dieran regalías, que pusieran la antena pero que dieran al menos algo. Él vino en la mañana, pero él dijo que le dieran la lista de lo que querían y le dieron la lista. Hasta ahorita estamos esperando, como ya la pusieron ya no dan nada. Ese día vino una patrulla para cuidar y que no se rompiera el orden. Dicen que Daniel dijo que no quería esa patrulla sino la otra, era la señal de que los habían comprado, los otros polícias que eran más abusivos y los otros nada que ver, eran neutrales.

La captura y la audiencia

Doña Carolina y Doña Fabiana fueron capturadas el 9 de febrero de 2016 en un operativo digno del crimen organizado.  Doña Fabiana se disponía comprar pañales para su nieto, un niño con capacidades especiales[4]; mientras que doña Carolina piensa que la policía contó con la ayuda de una vecina que les informó acerca de los movimientos de ellas, otra persona de civil la reconció para que la policía la detuviera y no le mostraron una orden de detención.

Una señora que siempre controlaba todo fue la que nos delató, se daba cuenta cuando bajábamos y subíamos. Tomaba los números de placa de los carros que subían. Nosotros mirábamos que ella salía con su cuaderno y lo apuntaba todo y los de la antena se iban a su casa a platicar.

Tienen un monitor para la calle, había dos cámaras mirando para el camino. Mi hijo dijó que ellos estaban violando nuestros derechos, las cámaras no las podían tener en el camino, no teníamos otro camino, toda la gente pasa por ahí para tomar bus, para ir al mercado.

Algunas vecinas dicen que esta señora usó los nombres de ellas por su DPI, cuando “Paniagua” un candidato a la alcaldía estaba haciendo campaña, les iba a dar bolsas solidarias y esta señora lo estaba promoviendo, le avisó a quienes quiso y le sacó copia al documento. A mí no me dijo nada.

Ese día ella iba al mercado. Se fue en el bus y se dieron cuenta que la bajó la policía, nos avisó una señora que vive cerca.

La señora Irma me controló y les avisó a los de la antena. Seguro los de la antena llamaron a una patrulla, dicen que habían dos pero eso ya no me di cuenta, solo ví el montón de policías.

Cuando yo iba en bus después de que habían detenido a doña Fabiana, este paró y se metió una muchacha bajita con chaleco y gorra negra, pantalón de lona y blusa celeste con un emblema y dijo: “ella es”, señalándome y dijo que tenía yo orden de captura por agredir a no sé quién. Pregunté por qué me acusaban y me dieron un papel pero no me dejaron que lo leyera. Dijeron que era de delito de agresión No pude leer nada, sólo me dijeron que me estaban acusando de agresión. Sólo ella se subió, los otros se quedaron abajo, alguien dijo “bajala vos” y ella se me acercó y abusivamente me puso unas esposas y yo le dije “yo me bajo si me quitan las esposas”. Como que no me conocía, me bajé con la esposa en una mano, un policía gordo me dijo “colabore, si no le va a ir peor”. Al final me las quitaron, quien me bajó se reía de mí.

Me preguntaron quiénes eran mis papás, de donde soy originaria, si era guatemalteca, y le dije que no me siguieran preguntado, estaba muy enojada. Ya no hablé, me fui callada y me llevaron a la carceleta, eran como ocho policías y dos patrullas, todos vestidos de policías menos la que subió a bajarme del bus.

A la entrada del juzgado me quitaron mi bolsa y monedero. Que la iban a guardar y que se la entregarían a un familiar, quería quedarme con mi monedero porque tenía dinero, lo registraron y luego me llevaron esposada a la carceleta.

Apareció un policía y le pregunté por Fabiana, ya tiene 60 y pico y estaba arriba, ya no en la carceleta. “¿Por qué me tienen  aparte a mí y a Fabiana” les dije. A los cinco minutos me pasaron con ella y la señora temblaba, hacía mucho frío, ya estaba entrando la noche, eran como las 6 de la tarde. A mí me detuvieron a las 12 del día, a Fabiana más temprano, como a las 9 o 10.  Se tardaron bastante tiempo para subirnos a la audiencia, ahí estuvo la seño Sandy, mi hijo y la hija y sobrina de la señora y algunos medios.

En la audiencia, los fiscales del Ministerio Público acusaron a doña Carolina y doña Fabiana de amenazar con “quemar vivos a los empelados de la empresa constructora” el 22 de agosto de 2015. El juez de Primera Instancia Penal de Quetzaltenango Ángel Ávila, se negó a dictar falta de mérito por la edad de las acusadas, pero sí les otorgó medida sustitutiva a cambio de que firmaran cada 15 días en el libro del Juzgado y no pudieran salir del país.[5]

Cuando el juez dijo que estábamos libres, salimos y el capitán todavía me quería poner las esposas. Insistía y también se la quería poner a doña Fabiana, pero nos llevaron a la carceleta estando ya libres, porque había que hacer una papelería, nos dijo… Doña Fabiana ya no aguantaba el frío, solo un suéter llevaba.

Salimos entre ocho y media y nueve de la noche. Habían varias personas esperándonos, algunos vecinos con café. Mi hijo y algunos familiares que llegaron a traernos, mis dos cuñadas, ahí también estaban las licenciadas.

La vida ahora

Después de este episodio intimidatorio, la empresa retomó las obras ya sin oposición, y según fuentes locales, “de forma intimidatoria y con amenazas”.[6] Desde entonces, la calma ya no ha regresado a las vidas de los vecinos del Cantón Chitay.

Cuando empezaron a construir ya no pudimos hacer nada. Me agarraron y me encarcelaron y olvídense. La construyeron como en 2 o 3 días, trabajaban de noche y de día. Antes no habían podido construir, sólo tenían hecha la base. Ya cuando nos detuvieron sí se apuraron en instalar la antena, ponían focos, solo una vecina les ofrecía comida.

Ahora que ya pusieron la antena y todos estuvieron trabajando, pusieron un lazo. Pusieron unas cosas que no dejaban que subieran los carros de las personas que viven arriba, incluso aquí mi esposo no podía subir por los lazos, tenían que levantar el lazo. Pusieron conos en la entrada y ya no podía ni pasar uno. Todos ponían cosas en el camino, material, había que estar pitando para que se hicieran a un lado.

Se estaban adueñando de todo. Cuando pasan las muchachas, a las niñas y personas más grandes, empiezan a silbarles y a acosarlas  los trabajadores.

Uno quiera o no teme por su familia, en Guatemala ya de todo pasa y que se puede esperar uno de personas así. Manejan mucho dinero entonces ellos son capaces de cualquier cosa.

Las señoras discuten, están atemorizadas, más que todo por todo esto que pasó y como todavía están las demandas. Todas ellas están asustadas y casi no salen como antes, no tienen la libertad como antes que salían y todo.

A veces me siento tan frustrada, le digo a mi esposo que me da cólera porque le digo que la justicia en Guatemala no es justa. Fíjese que cuánto delincuente anda haciendo cosas y a ellos si no les hacen nada y a una de mujer la agarran como si una fuera una gran delincuente. Me siento frustrada porque soy abuela, esposa, madre y cómo va a creer usted que yo voy a hacer para estar ahí que uno se había robado material. Eso es mentira: echaron cuatro viajes ese día que vinieron a acarrear el material que tenían y dijeron que se había perdido, nosotros nunca sacamos ni una tabla.

Uno teme que más adelante agarren represalias contra uno, porque estamos defendiendo el derecho a la vida más que todo. Si esto no causara algún daño para qué nos vamos a oponer, pero sabe que el derecho a la vida lo tenemos como ciudadanos guatemaltecos. Derecho a protestar por lo que nos pertenece, pues. No somos extranjeros.

Fotografía de Quimy De León

Fotografía de Quimy De León

Las consecuencias: nervios, división comunitaria y familiar

Le digo a mi esposo que nunca pensé que íbamos a tener  esa antenota, qué horrible se mira, nos vino a tapar la visión. Antes me paraba en la ventana y miraba cuando algún mi familiar o hijos venían en su carrito o en bus, venían para acá y yo lo miraba. Ahora no se mira nada, sólo la pared de la antena, ya no tenemos visibilidad. Ya hasta eso nos vino a afectar.

Imagino que la antena ya está funcionando o la van a poner a funcionar. Pero sí estamos afectados, hay muchas personas, casi la mayoría que han platicado conmigo están con nervios, ya padecían y ahora están peor, ya no pueden ni dormir a veces, no les dan ganas de nada, esto les vino a afectar la salud y la paz más que todo.

A mí me ha afectado mucho porque incluso me enojo. Voy al MP a firmar, porque cada 15 días debo ir a firmar hasta que sea la próxima audiencia. Primero dios, a veces ni ganas de comer le da a uno solo de pensar que no puede ni salir al parque.

Estoy padeciendo de los nervios, e insomnio. Mi esposo también como que estaba entrando en un estado de depresión y me dice a veces, mis hijos le han hablado: “la vida no se termina aquí, sigan adelante”. Y mi esposo a veces cuando platicamos me dice que le dan ganas de vender e irnos para otro lado “porque aquí ya no siento paz, ya no siento como antes cuando vivíamos tranquilos”. Toda la gente lo dice, dice que las propiedades cuando hay cosas así pierden valor, ya no se venden al precio que uno quisiera. La división comunitaria y de la familia le afecta a uno mucho también. Un familiar fue quien vendió ese pedazo de tierra a la empresa y fue quien vendió varios terrenos a varia gente aquí. Esto vino a hacer la división familiar. También hay una señora que les da la información, ella es la que siempre nos ha llevado la contraria, estaba de acuerdo con el de la antena y tal vez le dieron unos centavos a la pobre señora y ahí sigue. Nadie le habla, antes todo le hablábamos, le hacíamos favores cuando quería, pero desde que pasó eso nada que ver.

Doña Fabiana y doña Carolina tendran que enfrentar la denuncia penal del MP y de la empresa SBA Torres Guatemala, a ellas las asiste la razón, los derechos como ciudadanas de este país y su convicción de que estan haciendo lo correcto.

[1] Mujeres en prisión por oponerse a la instalación de antena de telefonía en su comunidad, Noticias.com.gt, 11 febrero 2016; Mujeres en prisión por oponerse a la instalación de antena, La Hora 10 de febrero 2016.

[2] Dos mujeres ligadas a proceso por oponerse a la instalación de una antena de telefonía en Xela, Stereo 100, 10 febrero 2016.

[3] Persiste lucha de mujeres contra instalación de antena en Xela, Prensa Libre, 12 febrero 2016.

[4] Ibidem. 

[5] Mujeres enfrentarían juicio por oponerse a instalación de antena. Soy 502,  10 de febrero 2016.

[6] Mujeres en prisión por oponerse a la instalación de antena de telefonía en su comunidad, Noticias.com.gt, 11 febrero 2016.

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Publicado el 23 abril, 2016 en Guatemala y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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