Defender el agua es defender la vida

Por: Andrea Isabel Ixchíu Hernández.

Según el último mapa de cobertura forestal de Guatemala publicado en el año 2012, se estimó la cobertura en 3, 722,595 hectáreas, digamos entonces que el 34.2% del territorio nacional es bosque.

Guatemala ha sido considerado por expertos como un “pulmón” de Latinoamérica, sin embargo y a pesar de la existencia de normativa nacional e internacional que garantiza la conservación de los bosques y fuentes de agua, estas no se respetan.

El incremento en los desvíos de ríos, la instalación de megaproyectos como mineras, represas e hidroeléctricas, el aumento de la brecha agrícola, sobre todo de monocultivos de palma africana, y azúcar que acaban con bosques nativos, están generando una catástrofe ambiental sin precedentes.

Pero además, el derecho de los pueblos indígenas en el manejo y conservación del ambiente en sus territorios tampoco se respeta, la legislación ambiental aun no reconoce estos derechos garantizados en las normas y tratados internacionales. El Estado de Guatemala niega los derechos de los pueblos indígenas, debido a que las tierras y los territorios siempre se consideran como el botín para el saqueo y sobre explotación y además criminaliza a las comunidades cuando se organizan para preservarlos.

En la práctica cotidiana de las comunidades y el desarrollo histórico de los principios y valores basados en el equilibrio y la interdependencia del ser humano, la naturaleza y el cosmos, como principio axiológico de los pueblos indígenas, se desarrolla un sistema de normas propias de las comunidades para el control, manejo y conservación de los bosques. A través de la organización para el uso del agua potable se establece normativa que regula la vida de las comunidades y el uso sostenible de los beneficios del bosque, como el agua domiciliar, el aprovechamiento de los árboles, las normas de reposición de árboles y servicio colectivo.

El agua es un elemento vital para la vida de los pueblos y comunidades mayas, es un ente organizador de la vida social. Desde la cosmovisión K’iche y en los relatos del Popol Wuj se encuentra muy presente el agua, como el primer elemento del cual se derivó el resto de la vida, por eso los mayores, le llaman Sagrado Liquido.

Desde nuestra infancia, a los niños K’iches se nos enseña que el agua es un derecho común y que no tiene dueño, que existen formas de uso pero no de propiedad. Aprendemos que los ríos no son nuestros recursos, sino que son seres vivos, que son las venas de la tierra que deben seguir su curso.

Según el politólogo, Álvaro Armas, quien ha estudiado las formas comunales de administración de agua del pueblo K’iche de Totonicapán: “El agua se convierte en objeto material de poder en las comunidades, por medio del cual se observa, controla y vigila, cuando se organiza la vida misma de la comunidad. Al ser considerado el agua como elemento organizador de la sociedad, también es una plataforma sobre la cual se establece el poder, si se trastocan las reglas en torno a este elemento, se está rompiendo también con los pactos que organizan la comunidad”.

Ante la permanente agresión de las empresas que pretenden privatizar el uso del agua, y que la ven como un recurso estratégico, sobre el cual se ha entretejido cierta gobernabilidad global, emanada por poderes globales que ven en este un recurso más para explotar en la producción de energía eléctrica, es que las comunidades se organizan y defienden su derecho al uso y administración del agua, desde la lógica comunitaria.

En el norte de Huehuetenango los líderes comunitarios, Rigoberto Juárez Mateo, Domingo Baltazar, Mynor López, Arturo Pablo, Francisco Juan, Adalberto Villatoro y Ermitaño López, guardan prisión por haberse organizado en la protección de la naturaleza y el agua de las comunidades de Santa Cruz Barillas y Santa Eulalia.

Históricamente el estado guatemalteco ha reprimido y criminalizado las formas de lucha y organización de los pueblos indígenas. La existencia de presos políticos ha sido una constante, en tanto se ha impuesto modelos de vida que irrespetan las prácticas de los pueblos, quienes siempre encuentran formas de repeler la injusticia, revestida de legalidad y resisten a la embestida del capital.

Hoy 11 de abril del año 2016, día en que arranca una multitudinaria Marcha por el Agua desde distintas partes de Guatemala, exigimos la libertad de los ríos, los nacimientos de agua, los mares, costas y de los presos políticos que les dan voz.

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Hacemos periodismo comunitario, feminista y autónomo, documentamos la voz de los pueblos y sus diferentes luchas. Nuestras herramientas son la palabra, el sonido y la imagen, con ellas difundimos nuestras ideas y a la vez aportamos en la denuncia, la difusión, las posturas de la población organizada frente a la agresión capitalista y patriarcal y el modelo que se trata de imponer en nuestro país. Prensa Comunitaria es un grupo interdisciplinario que trabaja la investigación, documentación, archivo, análisis y comunicación alternativa, cuenta con corresponsales, colaboradores y colaboradoras en distintas regiones del país. Acompañamos y documentamos luchas y resistencias de los pueblos, comunidades y colectivos en defensa de la tierra, territorio, memoria histórica, derechos humanos, feminismo, cultura y pueblos originarios.

Publicado el 11 abril, 2016 en Casos Comunitarios, Comuninidad, Ecocidio, Guatemala y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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