Archivos diarios: 23 marzo, 2016

LA INFLEXION HUELGUERA

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“Honorable Comite de Huelga 2016” https://twitter.com/aeu1920

Por: Miguel Ángel Sandoval

Durante años se ha discutido mucho sobre la falta de creatividad de la Huelga de Dolores. Se ha dicho mucho sobre la talacha, sobre la capucha, sobre algún enfrentamiento entre estudiantes, el uso excesivo del alcohol, sobre la falta de espíritu crítico, y otras expresiones, aunque haya siempre muestras de la chispa estudiantil. También se discute con pasión o sin ella, sobre la “decadencia” del Nonos, y siempre se concluye: “estuvo mejor el del año pasado”

Sin embargo este año hubo un hecho que debería llamar a una seria reflexión de parte de los integrantes del honorable comité de huelga de dolores, y de manera general, de todos quienes consideran el evento huelguero algo ligado a la idiosincrasia de los sectores universitarios y contestatarios del país. Habría que pensar en el hecho que la huelga no puede vivir solo de la tradición, sino que ésta debe, necesita, tomar el pulso a los tiempos que corren.

Una nota en el Nonos, titulada: “Articulón de fondillo” representa acaso, algo de lo mejor en términos de creatividad y uso del lenguaje satírico de los redactores el Nonos. Pero no es la norma, especialmente en los tiempos que corren. No se puede como se señala, hacer del pasado la sola fuerza que mantiene el movimiento huelguero en estos días.

Pero lo que me interesa señalar, es el despropósito observado en el desfile bufo del viernes 18 de marzo de 2016. Sin que mediara ninguna sugerencia en los boletines, en el Nonos, un grupo de encapuchados, de manera casi histérica, se pusieron a gritar  en el parque central, casi frente al palacio nacional, “pena de muerte” “pena de muerte”. Al mismo tiempo de hacer llamados inflamados en contra de las maras. Un espectáculo ajeno al criterio mantenido durante más de un siglo. Esto es, espíritu ritico, irreverente, progresista, lector acucioso de los tiempos que corren.

En el caso señalado, se trató de una expresión ajena al espíritu huelguero y se vio más bien, como una expresión de falta de independencia del gobierno de turno, y casi, como una especie de arreglo entre sectores retardatarios y un grupo de encapuchados. Repito, algo alejado de las mejores tradiciones críticas o irreverentes de esta tradición centenaria.

Exagerando un poco para que se entienda estas líneas, nunca hubo mejor intérprete del pensamiento militar represivo que este grupo de estudiantes que un viernes de dolores, desde el parque central, gritaron en favor de la pena de muerte. Lástima y vergüenza.

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