Archivos diarios: 29 diciembre, 2015

Corto sobre el impacto de la minería: Payada pa´ Satán

¿Sabías que para producir 1 sólo anillo de oro se general 18 toneladas de desechos tóxicos?

“La megaminería es una industria químico extractiva que genera impactos a todos los ecosistemas del mundo, contamina las reservas de agua dulce, afecta la salud de millones de personas y financia graves violaciones de derechos humanos.

Los proyectos mineros están altamente concentrados en pocas empresas globales que controlan el mercado mundial de minerales; tanto los que sirven a la industria como los que funcionan para la especulación financiera. Estas empresas son tan poderosas que corrompen gobiernos en detrimento de la democracia y el bienestar social. “

Guión y dirección: Antonio Balseiro y Carlos Balseiro

Producción: Lula M

Página: http://www.payadapasatan.org

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Aguacatán: llego el día del cambio de la Vara

cambio vara 3

Por Pascual Raymundo

Aguacatán es un territorio compuesto por diversas comunidades, cada una de ellas con sus respectivas tradiciones, significa “lugar de abundantes aguacates”.

En la aldea Río San Juan se está llevando a cabo el relevo de la autoridad comunitaria con el nuevo “Cambio de vara” en el salón comunal, la vara es un símbolo de la autoridad ancestral que es entregada y que nuevas manos deberán ostentar.

La aldea Río San Juan es una de siete comunidades que forman parte de la división territorial de Aguacatán, una tierra habitada por el pueblo maya Chalchiteco y Awakateco; también el cantón Aguacatán, Aldea Pichiquil, cantón Las Pilas, Aldea Exchimal, Aldea el Manzanillo y la Aldea Llano Coyote.

Río San Juan es una comunidad habitada por gente maya Chalchiteko unos que otros Quichés y mestizos, el día del cambio de vara tal y como lo dejaron establecido los primeros habitantes de la comunidad es un día único del año, un día de felicidad debido al cambio de las máximas autoridades.

Previo a esta fecha se convoca a todos los miembros de la comunidad para ver y proponer a las nuevas autoridades entrantes. Llegando al día pactado para realizar el cambio al que se le denomina “Cambio de Vara”.

El punto de encuentro es en el salón de la comunidad donde no falta la marimba autóctona, el Tum y la Chirimía como muestra de alegría en la comunidad, quienes encabezan este evento son las autoridades salientes junto con los ancianos jubilados de la aldea donde se demuestra humildad y respeto hacia los mayores.

Cuando llega buena parte de la gente da inicio el acto protocolario con sones y quema de bombas pirotécnicas, dando así la señal del inicio del cambio de autoridad, seguidamente y como lo es de costumbre toda la comunidad encabezados principalmente por los ancianos y la autoridad comunitaria saliente van al encuentro de sus autoridades entrantes, estos ya reunidos en alguna casa esperando a que los vallan a encontrar de igual forma se toman unos minutos para dar las debidas recomendaciones al poseer el cargo.

Después que terminan de dar las recomendaciones se retorna al salón comunal donde posteriormente reciben la vara que los hacen autoridades de la comunidad.

En los últimos años la gran mayoría que recibe la vara son las mujeres que están tomando mucho protagonismo como autoridad comunitaria, también les ha tocado asumir mayores responsabilidades en la comunidad por la migración, muchas tienen a sus cónyuges trabajando en los Estados Unidos.

Las varas son bendecidas por uno de los ancianos, da un discurso sobre la importancia de ser autoridad de la comunidad, todos escuchan con mucha atención porque es cosa seria recibir el cargo.

Una vez bendecida las varas proceden a la entrega de la vara a las autoridades entrantes por los ancianos de la comunidad.

Llegando al punto final se sirve un almuerzo con el platillo tradicional, caldo de gallina criolla, chile cobanero con tamales y provecho.

Así concluye el cambio de la vara en Aguacatán uno de los municipios del departamento de Huehuetenango.

Armando un cazafantasmas 4.5/5

 

Por: Canguro, Rosenda, Giovanni y Daniela

Pareciera que la experiencia más intensa fue la que vivimos en el Hotel Ritz, y así nos parecía pues fue, entre otras cosas, una movilización bastante grande. Cables, cámaras, preparación de espacios, permisos y un sin fin de detalles que al final dieron fruto. Pero, como dicen que las mejores cosas llegan de repente, por aquí la experiencia que vivimos sin buscar, en un lugar en el que jamás pensamos que pasaría algo paranormal.

Íbamos una noche a Chimaltenango a dejar a Rosenda a su casa. De pronto la pequeña van en que viajábamos empezó a moverse de lado a lado. Julián dijo que una llanta se había pinchado y tendríamos que detenernos a cambiarla.

Nos bajamos del vehículo y con Giovanni ayudamos a Julián. Daniela y Rosenda, estaban atrás tratando de alumbrar con sus teléfonos celulares. El lugar, a pesar de ser Chimaltenango un lugar de paso, en el que siempre hay vehículos circulando, parecía bastante oscuro y solitario.

El viento por momentos soplaba mucho más fuerte, pues escuchábamos los arboles de un bosque atrás nuestro que sonaba como el mar. Sin embargo en medio de estos sonidos se escuchó algo extraño. Rosenda dijo

– Escuchen, suena como si una manada de animales viniera corriendo ¿o solo yo lo estoy oyendo? – A ver- dijo Giovanni – apoyando su oído en el asfalto – Sí muchá, suena así, hasta vibra. Pero ¿no viene ningún carro? o ¿camión?

El sonido iba subiendo de intensidad.

Se escuchaba un montón de animales o seres de cuatro patas corriendo a tropel hacia donde estábamos. Sin embargo, veíamos en la carretera de lado a lado y no se veía venir nada. Lo que sí se observaba era una densa neblina que poco a poco nos iba robando visibilidad, una noche sin luna, con ruidos y además con neblina.

Daniela que es la más sensible para estas cosas, de repente dijo

– Alto, ¿qué pasa? -hizo el ademán de acariciar a un animal de mediana altura, como un caballo- tranquilo…- haciendo chasquidos con la boca- ¿qué pasa? -finalmente hizo el ademán de soltarlo mientras se iba corriendo.

– Metámonos rápido al carro, algo viene, y es en serio – Pero no hemos cambiado la llanta todavía, estamos con el tricket arriba – O nos metemos o nos morimos.

Cuando Daniela dijo eso, supimos que era en serio. Nos encerramos en la van. El sonido empezó a ser ensordecedor. Sentíamos que rebotábamos con el ruido. La crisis empezó para Giovanni, quien gritaba, Rosenda también, yo estaba con la lengua dormida, no podía decir nada, el miedo era tan intenso que me empecé a sentir aletargado. Julian se tapó la cabeza y se puso en posición fetal en el asiento del piloto. El vehículo empezó a tambalearse y el sonido seguía con fuerza.

De pronto vimos en las ventanas hacia afuera y venían corriendo varias personas, descalzas, con sombrero y ropas viejísimas. Rosenda bajó una ventana y les habló en Kaqchikel. Uno de ellos respondió algo

– No sé de dónde salió esta gente pero hablan como abuelitos, así como hablaba mi abuela.

Y seguía corriendo la gente. Tenía todo grabado en mi teléfono pues desde que empezamos lo dejé recogiendo todo el sonido del ambiente.

Cuando todo pasó, salimos temerosamente a terminar de arreglar la llanta. Todo seguía igual, incluso, los “chuchos” de la llanta seguían donde mismo, no se habían movido un milímetro. A pesar del sonido tan intenso que habíamos escuchado. Nos sentíamos desconcertados ¿qué pudo haber pasado?

Tomamos camino de nuevo y finalmente llegamos a la casa de Rosenda, su mamá nos invitó a tomar un té de canela para bajar los nervios. Cuando llegó el papá, le conté lo que había pasado y cómo había pasado.

Nos escuchó con suma atención y de último nos dijo

– Ustedes fueron asustados por el “espíritu del terremoto”, cada cierto tiempo, hay un grupo de personas que tienen la misma visión que tuvieron ustedes

Recordé mi celular y le dije

– aquí esta la prueba, escuchemos…mi batería casi se descarga totalmente, pero no escuchamos ningún ruido intenso, simplemente nuestras voces gritar.

De nuevo el papá de Rosenda nos dijo – “fue el espíritu del terremoto”. Lo que ustedes vieron aquí no fue lo que pasó en 1976, sino lo que pasó en 1917. Ahora, debo decirles que siempre que alguien tiene esa visión es casi seguro que un terremoto de verdad viene. Es un aviso.

Después de las lapidarias palabras del papá de Rosenda, no sabíamos qué hacer. Así que pedimos quedarnos a dormir en la misma casa pues regresar a las 11 de la noche por la carretera no parecía lo más sensato. Dormí profundamente, sin embargo en sueños veía mucha gente corriendo, sufriendo, casas destruidas.

Al siguiente día, a mitad de la mañana decidimos salir de regreso a Guatemala. De pronto la van se empezó a tambalear de nuevo. Nos vimos a los ojos y no sabíamos si detenernos pues habíamos perdido confianza en nuestros sentidos. Finalmente paramos y se seguía moviendo. Finalmente todo se detuvo. Retomamos la carretera a la Ciudad de Guatemala, cuando de pronto en el noticiero de la radio decían

– Un fuerte terremoto acaba de afectar al departamento de San Marcos.