Archivos diarios: 22 septiembre, 2015

San Juan Sacatepéquez: Rigoberto Patzan detenido por defender el territorio

Foto: Carlos Cano.

Foto: Carlos Cano.

 

Por Nelton Rivera / Carlos Cano. 

El día lunes don Rigoberto Patzan se levanto de madrugada, salio a trabajar como todos los días, al momento de regresar de pastar con una vaca en los terrenos de la comunidad Los Pajoques en San Juan Sacatepéquez, fue detenido a las 5:50 de la mañana mientras el sol comenzaba a calentar luego de una lluvia de madrugada, don Rigoberto su camino es bloqueado por un carro particular, inmediatamente fue rodeado por un grupo de diez policías.

Sus captores lo golpearon repetidas veces. Rigoberto Patzan es uno de varios representantes de la comunidad de Los Pajoques, una de las comunidades más afectadas por la presencia de la empresa cementera y por la construcción de una carretera privada; proyecto llamado “Anillo Regional.”

El fue detenido violentamente, no le mostraron una orden de aprensión, tampoco existió la presencia de algún fiscal del Ministerio Público ni un juez competente, sus captores a quienes reconoció como agentes de la Policía Nacional Civil, lo golpearon y torturaron, ademas de robarle parte de su producto (1 litro 1/2 de leche pura), también tuvo la perdida de 15 botellas de leche, dejo una vaca lechera abandonada y la peor parte dejó desamparada a su familia, cultivos y las tareas con la comunidad.

Ahora él esta detenido en el Juzgado de Mixco, municipio de Guatemala,  tiene fuertes molestias por las heridas y golpes que a simple vista muestran el odio de un grupo de agentes de la PNC. Desde el inicio de la conflictividad provocada por la instalación de la Planta San Gabriel de la empresa Cementos Progreso en San Juan Sacatepéquez como una dinámica de despojo se registraron siete presos politicos Maya Kaqchikel uno de ellos, Abelardo Curup condenado injustamente a 150 años1 por “terrorismo”, cuatro más también están detenidos en el Preventivo de la zona 18, doña Barbara Díaz Surin paso varios meses en prisión logrando salir de la cárcel y ahora es detenido Rigoberto Patzan. Él es acusado supuestamente por cometer los delitos de asesinato y lesiones graves, según el Ministerio de Gobernación. 2

Aquí sintiendo el dolor, por todos los golpes que yo tengo. Tengo dolor en el brazo, tengo dolor en la cabeza en donde me zamparon las patadas los policías, tengo raspado todo mi estomago.

Ya no aguanto el dolor, en todo aquí. Yo por mi lucha ahora estoy así, yo he luchado porque estoy defendiendo mis derechos, estamos defendiendo a la madre tierra por eso es que me hicieron así.

Lo que más me duele es que pobre mi familia, esta haya en la casa y quien la va a mantener, pobre mi familia, sola se quedo mi esposa. Pero si yo no estoy haciendo nada, ellos me están acusando, me sacaron una orden de captura ¿Porque?.

Desde hoy a las seis de la mañana, menos diez. Me agarraron los policías, diez policías me agarraron ademas de un carro particular, ese carro se atravesó en mi camino y vinieron los policías y se amontonaron atrás de mi. Cuando me capturaron se sentaron encima de mi, me quitaron mi mochila, en mi mochila carga yo 15 litros de lecha, un litro y medio me lo quitaron y no vi a donde se lo llevaron ellos.

Esto que mi hicieron a el día de hoy, como le digo yo. Yo soy un hombre trabajador, yo no soy un hombre ladrón.

A nosotros como indígenas así nos van a hacer ellos, pero a los ladrones aquí en la capital, a esos si los dejan libres, los sueltan pero a nosotros si nos están castigando demasiado, pero yo le agradezco a Dios que estoy vivo todavía.

Solo por el dolor que yo tengo, me duele mucho por que me patearon en mi cabeza, pero eso es que yo no aguanto ahorita.

Yo no se porque me detuvieron, no se porque sera. Solo así me hicieron.

No me hablaron para nada, solamente me patearon de primero, no me hablaron nada, nada. La policía no me hablo para nada.

Tengo cinco hijos, mi esposa Maria Yolanda, el más grande de mis hijos tienen 11 y el más pequeño tienen 3.”3

1Ukux Abya Yala rechaza acciones represivas contra comunidades de San Juan Sacatepéquez. CERIGUA. 16 de junio 2014. http://cerigua.org/article/ukux-abya-yala-rechaza-acciones-represivas-contra-/

3Carlos Cano. Entrevista a Rigoberto Patzan en la carceleta del Juzgado de Mixco. Guatemala 21 de septiembre 2015.

Escuche la entrevista aquí:

 

 

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PEQUEÑO TEXTO DE URGENCIA: CONVERSACIÓN CON UN PRESO POLÍTICO

Por: Jesus González Pazos – Miembro de Mugarik Gabe

20 de Septiembre de 2015 esta es una fecha más en el calendario para la inmensa mayoría de las personas, pero para Rigoberto Juárez y Domingo Baltazar es la fecha próxima al cumplimiento de seis meses de prisión en una cárcel de Guatemala capital. Y es importante resaltar esta situación geográfica pues ayuda a ubicar mejor la enorme lejanía que este encarcelamiento supone para estos dos líderes qanjobales; tan cerca del centro del poder que les encarcela, tan lejos de sus territorios ancestrales en el extremo occidental de Guatemala, el país de la eterna primavera, aunque ésta siempre se retrasa para los pueblos indígenas.

Con motivo de un encuentro internacional que reúne en estos días a delegaciones de Bolivia, Ecuador, Colombia, así como de Cataluña, País Vasco y el estado español, y de la propia Guatemala, se plantea la obligación moral y política de visitar a estas dos autoridades perseguidas por el estado e injustamente encarceladas.

Será una muestra de solidaridad entre las personas y entre los pueblos, será una forma de gritar ante la injusticia de estos encarcelamientos. Porque la criminalización y la persecución política en Guatemala ni siquiera a partir de los Acuerdos de Paz han desaparecido del panorama del país; al contrario, en los últimos años, al hilo de la instauración del neoliberalismo en su sentido más ortodoxo, del desembarco de múltiples transnacionales mineras o energéticas y de la venta barata de este país a las mismas, estos hechos han aumentado. Evidentemente, recuperando métodos viejos, han vuelto los asesinatos, los heridos, las amenazas y coacciones, la represión de la protesta, y también el soborno, el chantaje y la cooptación. Y un método de criminalización más, aquel que se traduce en la existencia de la figura del preso político.

Autoridades y líderes comunitarios indígenas son encarcelados con acusaciones construidas ad hoc para este fin y que tienen dos objetivos principales: uno, la pura represión sobre los liderazgos para tratar de disminuir la fuerza de las comunidades, de la protesta; un segundo, como forma de castigo hacia aquellos/as que con su actuación consecuente siguen al frente de las luchas por la defensa del territorio, de la madre tierra y de la vida. Como señala Rigoberto en la conversación mantenida con un frío enrejado por medio, “no hay otra”, por que la defensa del territorio y de la vida es fundamental.

La visita a la cárcel

Entrar en una cárcel hacinada de miles de historias individuales siempre ocasiona cierto encogimiento de las fibras de aquellas personas que estamos fuera, aquellas que sabemos que entramos para un rato, pero que luego retornaremos a la calle y a nuestra cierta libertad de movimientos. Sin embargo, entrar aquí, cuando la visita es a autoridades perseguidas, acosadas y encarceladas por un estado radicalmente injusto y servil a intereses económicos, ya sean de la pequeña élite del país o de las transnacionales que hoy mandan en éste, es doblemente emotivo.

De una parte la congoja que suponen los espacios de rejas, alambradas y hormigón y en ellos, pero al otro lado, una persona que, por momentos, despide fuerza y energía que tu recoges para llevar, en su nombre, al exterior; de otra parte, la reafirmación escuchando su historia, de la radicalidad de la mentira, de la construcción de acusaciones falsas y del injusto sistema dominante.

Rigoberto Juárez, con quien esa delegación internacional que hoy visita la prisión, puede mantener una larga conversación, reitera su compromiso con la lucha realizada y con la que seguirá realizándose, su compromiso con las comunidades, con el pueblo qanjobal y los demás pueblos de esta Guatemala, tantas veces olvidada por el mundo. Son palabras calmadas, suaves y sabias que trasladan a quienes estamos al otro lado de las rejas el convencimiento de estar escuchando a una autoridad en el sentido ancestral de la palabra, y no como el sistema la ha prostituido convirtiendo esa autoridad en poder represor y corrupto; se escucha a un líder no solo con fuerza política en las ideas que expresa, sino sobre todo con fuerza ética. Algo que la clase política y económica nunca entenderá y que, precisamente, por ello está en la raíz y explica su acción represora, hostil a las palabras sabias que provienen de las comunidades y que ahora expresan lideres como Rigoberto.

Pero esa reiteración del compromiso en este caso del preso, no es ya un compromiso solo individual, sino colectivo al juntarse con el que crece y se desarrolla en la delegación con quien conversa. Y éste se expresa en el convencimiento de que, efectivamente, la lucha por la defensa de los territorios y por las posibilidades reales de que en éstos se desarrolle la vida plena, merece la pena y debe de ser una obligación de todas y cada una de las personas que formamos las grandes mayorías históricamente marginadas en este mundo por las minorías dominantes.

Nos vamos de esta cárcel en Guatemala y mientras damos la espalda a esos muros que no protegen sino que explotan sentimientos e ideas, se mantienen los ecos de las palabras pronunciadas en esta conversación de urgencia con Rigoberto Juárez. Y crece el compromiso por extender la solidaridad que denuncia injusticias como las de la existencia de presos políticos en Guatemala. Pero también contra el encarcelamiento que supone para los pueblos hoy el estar sintiendo permanentemente las violaciones a sus territorios, las violaciones a los derechos individuales y colectivos, en suma, las violaciones a la vida. Reafirmamos el compromiso.

 

Totonicapán: Una interpretación sobre las elecciones locales

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Por: Gladys Tzul Tzul, socióloga k’iche’.

 

Lo que propongo en este artículo es pensar las elecciones de autoridades municipales en clave comunal. Con esto me refiero a ir más allá de los criterios que otros proponen, a decir: nivel de participación, filiación partidaria, alianzas entre partidos, entre varias más.

Si pensamos a la luz de una clave comunal, ni las elecciones, ni los partidos políticos son el centro en las comunidades de Totonicapán; más bien, en época de elecciones las comunidades responden a una acotada temporalidad de la política en las que se reacomodan una serie de pactos que sirven como límite o como fuerza para gestionar la autonomía de las comunidades; quienes las habitamos sabemos que la política comunal se juega en el k’ax k’ol, en la gestión y mantenimiento de las fuentes de agua, en la defensa y mantenimiento de los bosques. En todo caso, las elecciones son una expresión de los cálculos comunales para establecer relaciones con las estructuras municipales, mejor dicho, con las estructuras cacicales que administran la municipalidad y quienes dicen representar en el congreso.

En este artículo, sólo me voy a concentrar en analizar las elecciones municipales, – las elecciones de candidato a presidente merece un artículo por sí solo- dada las históricas tensiones que la alcaldía municipal ha mantenido con la alcaldía indígena desde su fundación; pero particularmente en los últimos 20 años, cuando se han exacerbado las pugnas en torno a la decisión sobre los bienes comunales; el acontecimiento de la masacre del cuatro de octubre del 2012 y la intromisión de partidos políticos en la alcaldía comunal. Sabido es que desde años antes de la masacre se han venido exhibiendo una serie de sucesos que delinearon los cálculos políticos que definieron la actual coyuntura en Totonicapán, que expulsó de las estructuras municipales al Partido Patriota.

Cuando los 48 cantones de Totonicapán salieron a ocupar cuatro caminos el jueves 25 de agosto de 2015, a exigir la renuncia de Otto Pérez Molina, muchos alcaldes comunales manifestaron en sus discursos un sentido común que puede pensarse más o menos de la siguiente manera: “Si los partidos ofrecen cosas, recíbanlo, pero ustedes decidan que van hacer con su voto”; o “Todo eso que dicen los partidos que nos dan, no es de su bolsa, es de los impuestos que nosotros mismo pagamos. Sólo nosotros decidimos por quien votar”. Las comunidades ya estaban cansadas por los tratos clientelares por lo que querían someterlos para otorgar fertilizantes, y eso desató una serie de descontentos; o cuando en algunas comunidades cansadas de la manipulación de ese partido pintaron con cal la propaganda de color naranja; o en algunas comunidades, como es el caso de Tierra Blanca, prohibieron la puesta de campaña electoral. Ese sentido común no es reciente, más bien es una de las lógicas con las que las comunidades se han relacionado con el tiempo liberal de la política. Contrario a quienes creen que las comunidades son engañadas por desconocimiento de los esquemas de la macro política nacional se equivocan, más bien las comunidades juegan el juego de las elecciones y devuelven la misma estrategia que los partidos quieren ejercer sobre ellas. Aunque, efectivamente los partidos políticos establecen divisiones en las tramas comunales, creo que también es relevante pensar desde la clave del calculo comunal. Es quizá desde ese lugar que se puede interpretar el desplome del partido de turno y la progresiva erosión de la estructura cacical en Totonicapán. A continuación me permito hacer tres apuntes, para sustentar mi argumento.

  1. Las comunidades no perdonaron la masacre del cuatro de octubre de 2012, donde murieron 8 personas y más de cincuenta quedaron heridos. Sí, los hombres y la mujeres que asistieron y apoyaron las marchas; quienes participaron en el acopio de frijol, maíz, arroz y dinero para enterrar a los muertos; los que fueron a excavar sepulturas; quienes cargaron las cajas de nuestros mártires; aquellas personas que de cualquier manera apoyaron a los heridos; quienes les visitaron en el hospital; aquellas autoridades comunales que denunciaron las estrategias de manipulación que querían conducir el resarcimiento bajo formas clientelares; quienes hicieron cultos, misas y ceremonias mayas para pedir el descanso de las almas de los masacrados y de la vida de las familias. Esos y todos quienes se solidarizaron desde distintos niveles lograron exhibir desde el apoyo, el dolor y el cariño su repudio y rechazo contra las estructuras cacicales que dieron vida al Partido Patriota, mismos que en vez de ofrecer disculpas y de esclarecer en la justicia la masacre, se dedicaron a seguir su campaña política como si nada hubiera pasado.
  1. Después de la masacre del 4 de octubre, cuando la voluntad comunal repudiaba al gobierno de turno y a sus representantes en la municipalidad y en el congreso, conocimos de una serie de intentos por cooptar y conducir a las autoridades de la alcaldía indígena, por destruir y dividir las estructuras de autoridad, por querer influir en las elecciones de las autoridades comunales; en ese contexto es que podemos comprender la deriva una de las crisis más serias en los 48 cantones cuando el entonces presidente participara junto con otras autoridades indígenas en una de las sesiones de la Organización de la Naciones Unidas –ONU- en calidad de acompañantes de miembros del Coordinadora de Asociaciones Industriales y Financieras –CACIF-. Las comunidades reclamaron la participación del presidente y exigieron que se aclarará que lo hizo de manera individual y no como representante de la alcaldía comunal; pues no es posible que mientras que en San Juan Sacatepéquez se querían desalojar a las 12 comunidades para la construcción de una cementera, y que mientras el proceso para esclarecer y juzgar la masacre del 4 de octubre tenía una serie de obstrucciones, el ex presidente de los 48 cantones con su presencia y con su palabra avalaba el mensaje del gobierno y el empresariado que manifestaba que su trabajo se desarrollaba en conjunto con las comunidades y bajo ninguna tensión. Ese ejercicio de poder y dominación de escala nacional y local fue comprendida por las comunidades y de ahí se fue gestando a otro punto del cálculo que se ejerció para que se fracturaron los cacicazgos que ocupan la municipalidad.
  1. Si se conversa con personas comerciantes de pequeños locales en Totonicapán, se puede conocer un descontento generalizado sobre las imposiciones clientelares, por ejemplo aquellas personas que querían ser obligadas a poner mantas de color naranja bajo la condición de mantener su licencias de apertura y de funcionamiento. La gente estaba cansada y sabía que en las elecciones -que es el medio de los políticos- se podía poner un freno, sabido es que la gente hace uso de los recursos que necesita para poder resguardarse. En suma, las mujeres y los hombres que votaron no están dispuestos a dejar que la municipalidad haga como si Totonicapán fuera una finca de unos cuantos, en la que puedan mandar y presionar a su sabor y antojo.

Con estos tres puntos –que no son lo únicos- es posible aproximarse a pensar una serie de cálculos comunales en los tiempos de la política liberal. Aunque nos queda una interrogante de fondo ¿Cómo se desploma un cacicazgo? Seguramente las comunidades estarán vigilantes a quienes ocuparan las estructuras de gobierno municipal, y a los que están en el congreso. Y cuando sea necesario harán uso de sus cálculos y fuerza política para expulsar, destituir o en todo caso colaborar.