Archivos diarios: 5 septiembre, 2015

Desde Santa Eulalia, Huehuetenango: ya empezó la ley seca a pocas horas de las elecciones generales

Por: Radio Snuq´Jolom Konob´

Autoridades de la Policía Nacional Civil, Policía Municipal y miembros de la Sociedad Civil de Santa Eulalia.

Visitaron hoy cinco de septiembre, los diferentes centros de negocios o expendio de licores, bebidas alcohólicas y todo tipo de bebidas embriagantes, para hacerles del conocimiento de los propietarios que deben suspender sus actividades de ventas de estos productos. Esto para dar cumplimiento al artículo 223, inciso D, de la ley de Partidos Políticos y Ley Electoral de Guatemala.

La ley estipula la prohibición de este tipo de negocios desde el medio día del sábado antes y hasta el día siguiente después de las elecciones.
Quienes sean sorprendidos comprando, bebiendo o vendiendo serán puestos a disposición de la ley.

Fotos y nota de: Snuq’ Jolom Konob’.

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Guatemala y la sorpresa histórica

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Por Byron Gordillo.

Momento de triunfalismo inevitable. Sorpresa de proporciones históricas. Los patos disparándole a las escopetas. ¡Pero si estamos en Guatemala! Es decir, esto es algo demasiado bueno para ser cierto. Paz sospechosa pero sutilmente concertada entre los manifestantes, quienes se saben amenazados por la espada de Damocles que representan las fuerzas de seguridad del Estado, y estas mismas fuerzas represivas que por el momento no cuentan con el apoyo diplomático del país del norte para ejercer la única función que hasta ahora les ha sido tolerada: la de controlar a su propia población. Civilidad dudosa en ambos bandos.

“¡La mayor crisis de nuestra historia!”, anuncian reporteros baratos por todos los medios; pero para la gigantesca mayoría de la población no existe tal crisis. Esto es catarsis masiva, júbilo espontáneo, realización colectiva de algo que tal vez ya sospechábamos muy dentro de nosotros: el gobierno, nuestro gobierno, es una carga innecesaria. Innecesaria y deprimente. El gobierno como algo ajeno, absolutamente extraño y dañino, sin capacidad de redención. El gobierno como simple capataz de los amos del universo, criollos y foráneos. El gobierno como enemigo. El gobierno como botín. El gobierno como irrelevancia. El gobierno como potencial. Es así como se dan estos atajos temporales, portentos momentáneos que hacen soñar un sinfín de escenarios que si quisiéramos podrían volverse algo concreto, real. Pero estos sueños suelen ser fugaces. Ya la realidad nos dejará caer todo su peso mañana en la mañana.

Por ahora solo queda la necesidad de saborear esta libertad tentativa, esta justicia tal vez no gratuita pero sí inesperada. La organización espontánea, sin liderazgos, de gente que no se conoce entre sí para acudir a protestar contra las burlas del poder formal es la negación de nuestra supuesta apatía. Los guatemaltecos nunca hemos sido apáticos por convencimiento propio, sino por una necesidad de supervivencia. Al revés de lo que pareciera obvio, los habitantes de Guatemala no son analfabetos políticos, al contrario, el silencio y la apatía equivalen (¿equivalían?) a no ser desaparecido, torturado y asesinado.

Ese conocimiento de las consecuencias de confrontar abiertamente a nuestro sistema finquero explica la paradoja de que los candidatos militares ganaran tal cantidad de votos en las zonas donde se sufrió la brutal represión instrumentada por ellos mismos, y explica también la aparente contradicción de los votantes cuando eligen a los que se sabe no traerán beneficio alguno a corto ni a largo plazo. Es decir, la conformidad como norma eterna; la complicidad como garantía de seguridad; las elecciones como el juego que solo las élites pueden jugar. Existe pues ese trauma existencial de un país mil veces aplastado en sus anhelos de progreso y emancipación, pero también existen espacios que pueden ser abiertos cuando las circunstancias lo permiten.

En ello radica la importancia de las presentes movilizaciones ciudadanas, que es el aprovechamiento de la coyuntura actual donde los gobernantes de más alto rango han sido hallados –¡oh, sorpresa!- con las manos en la masa, víctimas de su propio sentido de impunidad y donde los jóvenes parecen dispuestos a encabezar el rescate de su futuro. Los manifestantes se han dado el permiso de actuar cuando tienen la certeza de que su gobierno caído en desgracia no puede amedrentarlos ya más. La razón sobresaliente que explica la caída de un alfil de los intereses estadounidenses en Latinoamérica parece ser la de su voracidad sin freno y la de sus secuaces, que llegó incluso a cruzar la línea de lo permitido por los intereses puestos a su resguardo.

También es explicable por las contradicciones internas de los grupos hegemónicos y sus peleas de hermanos. Pero hay algo diferente ahora: en sus rencillas de poder están dando el salto cualitativo de permitir a los adversarios ser humillados con la mazmorra pública, con la condición de que esta sea temporal, cabe suponer. Es válido pensar que ese salto cualitativo solo se haya logrado con la presión de la gente en las calles y desde internet, que es un elemento a tomar en cuenta: en el mar tecnológico de la actualidad, nada pasa desapercibido por mucho tiempo; el mundo como observador garante.

Esa puede ser la diferencia. Aun así, resulta paradójico que quien estuviera a cargo de la inteligencia del Estado en épocas no muy lejanas y sí bastante dantescas, fuera él mismo el blanco de un trabajo de inteligencia, una falla improbable, si se piensa que pudo contar con la ventaja que dan las fugas de información o el sabotaje de las averiguaciones cuando no le fue permitido ya deshacerse del ente investigador avalado por la ONU y apoyado con gran entusiasmo por los norteamericanos. Así que algo parece no haberle funcionado en su esquema de contrainteligencia, incluyendo el hecho de haber dado el puesto de Fiscal General a una mujer devenida en cuasi-heroína nacional por esa circunstancia puramente accidental.

Paradójico resulta también que su mayor desgracia fuera ocasionada por el menor de sus crímenes. Cómo se logró un trabajo tan eficaz por parte de la Comisión pareciera hasta un misterio, pero tiene que ver con intereses mayores que los intereses de esta colonia de la potencia del norte, potencia que por motivos propios decidió no brindar el apoyo de siempre al hasta hace unos días virrey y sí al cacareado Estado de Derecho, lo cual no hizo, por ejemplo, con Honduras, cuando decidió deshacerse de Manuel Zelaya por inconveniente.

Hasta ahora, las manifestaciones han sido conformadas por la clase media urbana, incluyendo en buena parte universitarios, pero también comerciantes, amas de casa y muchos otros grupos dispersos, como los empleados de empresas transnacionales (¿?), con logros tangibles que son parte ya de una generación ciudadana que ha saboreado las mieles de la victoria lograda en base a lo que todos queremos creer fue la presión popular. Pero ¿qué va a pasar cuando por fin se unan los grandes sindicatos, las organizaciones con reclamos diversos y rechazados por siglos? ¿Qué va a pasar cuando el clamor por el desagravio se extienda a las zonas rurales y campesinas, los oprimidos de siempre? ¿Qué va a pasar cuando se le informe a estos inusuales aliados que no queremos más mineras, que no queremos más leyes maquila, que no queremos más privilegios para los grandes evasores, que sí queremos la devolución de las empresas estratégicas del Estado, que queremos justicia para nuestros cientos de miles de asesinados? ¿Continuarán sumándose los gerentes a las protestas como lo hicieron en esta ocasión? ¿Seguirán estando de nuestro lado McDonald´s y Domino´s cuando se les explique los objetivos que tenemos como pueblo? ¿Seguirá la embajada americana apoyándonos cuando se les diga que no queremos más empresas extractivas, más préstamos tramposos, más apoyo bélico, más entrenamiento para asesinos, más interferencia en el progreso de nuestro país? ¿Podrán entender que tal vez sea en su propio beneficio que Guatemala se empiece por fin a desarrollar como un Estado moderno? ¿Comprenderán los jóvenes herederos feudales de este país que tal vez esté en sus manos el que sus hijos y nuestros hijos eviten vivir en el infierno que se ha convertido Guatemala por los mezquinos intereses no solo de los políticos, sino sobre todo de su clase económica? Las respuestas a estas preguntas están pendientes.

Lo que no está pendiente es manifestarnos, protestar, inconformarnos con el estado de cosas actual. Protestemos, siempre protestemos contra lo injusto, lo corrupto, lo que nos afecta como pueblo, que protestar es una forma de organizarse y organizarse es la única forma de alcanzar nuestros objetivos comunes. Lo que tampoco está pendiente en este contexto de efervescencia ciudadana es el aprovechar que nos den la mano para tomarles todo el brazo.

Declaración de amor

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Por Glenda García.

Soy de las que apoya que en estas condiciones no queremos elecciones. Lo he gritado en la plaza y lo sostengo. Pero, si hay elecciones, votaré. Lo haré por Aníbal. Lo digo desde el principio de este escrito para que no pierdan el tiempo quienes no quieran leerlo.

Las reformas a la ley electoral y de partidos políticos no las logramos y tampoco que las elecciones fueran aplazadas. A pocas horas de que se lleven a cabo hay mucha incertidumbre acerca de nuestro voto, esto no es negativo, es un logro importante porque significa que nuestro actuar ciudadano ha sido modificado; pensamos, reflexionamos y debatimos sobre una decisión determinante para la vida del país. Hoy somos más conscientes, antes también lo éramos en cierta medida, pero no teníamos el poder de hoy y precisamente ahí es donde radica la diferencia, en el poder ciudadano a través del cual podemos, como lo hemos demostrado en los últimos meses, modificar la realidad.

De todo lo que he leído por estos días acerca de las elecciones encuentro un elemento común: no queremos que nos gobiernen las personas que representan corrupción, militarismo, autoritarismo, ni aquellas que sólo representan a sus propios intereses económicos. Estos son los perfiles de quienes nos han gobernado en las últimas décadas y sólo nos dejaron un país profundamente dañado en la mayoría de los aspectos de su vida socioeconómica y política. Lo último que hemos vivido es tan doloroso como lo que vivimos en la guerra y, aunque hayamos tenido que llegar a este punto para darnos cuenta, eso también es bueno.

Las paradojas de la vida son así; hoy todo se ha esclarecido un poco más “gracias” a un militar acusado de genocidio quien estando al frente del puesto de gobierno más alto, no hizo más que lo que ya sabía hacer desde décadas atrás. Alguien entrenado para matar, que lo hizo y mandó hacerlo, no le importa que miles de niñas y niños murieran de enfermedad o hambre y hacerse de una vida de lujo en su nombre. Lo mismo sucede con quienes gastan millones de dinero en campañas, habiendo millones de personas en condiciones de pobreza, a quienes –además- se atreven a pedirles el voto. Es triste saber todo esto, pero es bueno para que Nunca Más permitamos que algo similar vuelva a sucedernos.

He leído también que una lección aprendida para muchos es no votar por los mismos y votar por “los pequeños” pero, ahí también veo una trampa y es que dentro de esos pequeños hay quienes son tan iguales como los “grandes”. Ni grandes ni pequeños iguales, esa es la conclusión a la que he llegado personalmente.

El poder que tenemos hoy ante tantas claridades es muy grande y las urnas están ahí dándonos la oportunidad de demostrarlo con un voto diferente que también haga historia. Admiro a quienes tienen la convicción de abstenerse o votar nulo. Yo, simplemente, no puedo. Y, en estas elecciones tan particulares, siento más necesidad de que nos expresemos con el voto, sabiendo plenamente que nos falta mucho por construir.

El voto no resuelve todos los problemas para que el país tenga mejores condiciones de vida y una mejor democracia, es una acción dentro de varias, siendo la mejor de ellas la que logramos en los últimos meses, que da vida a la teoría democrática pues el pueblo se ha expresado y ha logrado que su voz se escuche. Las instituciones, por fin, actuaron respondiendo a esa voz siempre presente, aunque nunca antes escuchada como ahora. Este es el más admirable logro y la más hermosa herencia que podemos dejar a las generaciones jóvenes, en quienes siempre depositamos nuestra esperanza. Un gran compromiso también porque sabemos que de ahora en adelante es donde empieza el recorrido para los cambios que queremos impulsar.

Dentro de los partidos pequeños diferentes, yo también votaré por Aníbal y las razones las pueden buscar en sus páginas, su postura en los debates presidenciales, su origen, sus ofrecimientos y su financiamiento. Es un voto de confianza y de sueño por cambiar la historia en términos electorales. Los demás votos los haré cruzados y por los pequeños diferentes. Ninguno de mis votos será para los iguales que han dañado tanto al país.

La corriente no parece inclinarse en mayoría hacia las opciones del abstencionismo y del voto nulo, si así fuera, me sumaría a estas propuestas sin dudarlo, sólo si el voto nulo fuera vinculante y no lo es. Las elecciones no fueron aplazadas tampoco. Es el domingo que nos espera y nuestro compromiso es reflexionar muy bien sobre nuestro actuar.

Podría haber denominado este escrito como “declaración de dolor” porque nos enfrentamos a estas elecciones en las condiciones que no queremos pero siendo plenamente consciente de ello o, a pesar de ello, votaré porque lo siento necesario para esta Guatemala que tanto nos ha dolido y a la que tanto amamos, por eso es una declaración de amor que como ciudadana sin afiliación partidaria hago pública.

Frente al proceso electoral: “porque no vamos a votar“

“las elecciones nos hacen creer que decidimos, yo no me dejo engañar“

Esta es una campaña de posición de las personas que se abstendrán y objetan de conciencia frente a este proceso electoral que ocurriá este 6 de septiembre.

Varios grupos de personas organizadas y otras que no, han tomado la decisión de absternese en este proceso electoral, no salir a votar pues consideran que es un proceso viciado y que no elegimos realmente sino que es un ejercicio engañoso.

Hay muchas ideas que se difunden a través de los medios, operadores políticos, funcionarios de gobierno para hacernos creer que quién no va a votar favorecerá a un candidato, en este caso es Baldizón. En realidad lo que intentan es que se legime el proceso electoral que está lleno de anomalías.

Hacer sentir culpa, difundiendo mensajes confusos es bastante perverso y atenta contra la libertad verdadera de elegir y de abstenerse de quien así lo desee.

Votar es un derecho, que puede ejercerse o no, ese sería el sentido de tener un derecho, puede decidir no hacer uso de el.

Dejamos dos videos para ver y compartir:

 

 

Guatemala: Construyendo el desarrollo propio en un neoliberalismo de posguerra

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Santiago Bastos y Quimy de León

 

En América Latina toma cada vez más fuerza la construcción de una alternativa, propia al «desarrollo» que ha acompañado la modernidad colonial capitalista (Acosta 2009). Esta otra vía va integrada a los procesos de reconstitución de los pueblos indígenas (Burguete 2010). Las propuestas están madurando alrededor de los movimientos de lucha contra las actividades extractivas y las políticas neoliberales que las sustentan, que se han generalizado en la región.

Guatemala es un buen ejemplo de ello. En el momento histórico del fin del ciclo de la paz, que terminó en falso con 30 años de conflicto armado, se puso en marcha una lucha por defender los territorios comunitarios ante unas políticas que han abierto el país a la inversión extranjera; y en esa pugna han ido tomando forma una serie de propuestas del modelo de sociedad, de desarrollo y de participación política al que aspiran quienes conforman la resistencia……

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