Mr. Tood Robinson…Go Home

GREEN GO HOME

Por: Carlos Fernández

Para nadie es un secreto que la injerencia de la Embajada de Estados Unidos ha definido en los últimos meses la estancia de Otto Pérez Molina en el poder. Pero ¿cuál ha sido el fondo de tal posición? Para intentar responder a esta interrogante, es necesario ver más allá de la realidad local y tener una perspectiva mas bien regional del impacto que la lucha contra la corrupción ha tenido en el denominado triangulo norte conformado por Guatemala, El Salvador y Honduras.

En los hermanos países, la situación política no puede ser mas parecida a la de Guatemala. En Honduras por ejemplo, Juan Orlando Hernández presidente de ese país ha enfrentado en los últimos meses sendos señalamientos de corrupción y fuertes manifestaciones que exigen su renuncia ante el descontento popular por su supuesta participación en ilícitos; así como de la violencia de Estado que ha cobrado la vida de periodistas y activistas de derechos humanos adversos al régimen que es percibido como la continuidad del golpe perpetrado en 2009 contra Manuel Zelaya.   Juan Orlando ha enfrentado en los últimos meses una escalada del malestar social expresado en huelgas multitudinarias que exigen su renuncia y la depuración del sistema hondureño cooptado por las mafias estructurales y añejas. Por el otro lado, tenemos a un Salvador Sánchez Cerén en tierras salvadoreñas enfrentando una de las crisis políticas mas fuertes de la última década, con señalamientos de incapacidad para resolver la violencia en las calles y falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos.

En ambos países con amplios espectros de desencanto popular, expresado en manifestaciones ciudadanas y una marcada “militarización” de la seguridad pública, que ha llevado a diversos sectores sociales a mostrarse contrarios a los intereses de los regímenes (uno de derecha y otro de izquierda), pero con prácticas similares.

En ambos países la denominada “primavera democrática de los guatemaltecos” ha tenido impactos importantes, en tanto ha estimulada el incremento de las demandas ciudadanas por la transformación y también de la respuesta violentas desde el Estado para mantener los regímenes.

En resumen, lo de Guatemala es un mal ejemplo para el resto de la región, si se entiende que conseguir la dimisión de uno de los mandatarios es un hecho inédito en los últimos 50 años en la región y que alienta a distintos sectores de la sociedad a organizarse para incrementar las demandas por la renuncia. Esto, genera inestabilidad para los intereses de los Estados Unidos de Norteamérica. Una región tambaleante provoca que la estabilidad del comercio se pierda y esto afecta la balanza comercial. Es poco lo que se produce en la región en términos de lo global, pero es parte de la cuota que se tiene y perderla afecta. Por otro lado, se tienen algo más de fondo: la agenda de seguridad. Una región inestable, es caldo de cultivo para que germinen estructuras (mafias) como la Rusa por ejemplo, para la cual Estados Unidos tiene particular preponderancia por los vasos comunicantes con otras redes de crimen que fortalecen a grupos terroristas contra los que tienen un decantado conflicto. Estas mafias, es necesario decir se han logrado “filtrar” en la región y construido redes supuestamente con los cárteles políticos que no tienen empacho en hacer negocios con quien tenga suficiente capital.

Es acá donde empieza a tener sentido el sostener a toda costa al gobierno de Otto Pérez Molina. La agenda de seguridad nacional se empieza a ver afectada por estos conflictos en las comarcas empobrecidas y bajo el control del imperio.

Entonces, para Mr. Tood Robinson, a quien se le denomina en el mundo de la diplomacia como un halcón, le importa poco que en las calles se esté librando una batalla simbólica, histórica y pacífica para defenestrar de una vez por todas a la corrupción. Para él es necesario preservar los intereses de su gobierno a costa incluso de tener que sostener a un gobernante sindicado de genocidio y de liderar una estructura criminal de múltiples tentáculos para el enriquecimiento propio. En este sentido, Otto Pérez Molina es un mal que están dispuestos a asumir, como en su momento lo hicieron con Manuel Antonio Noriega en Panamá cuando era útil a los intereses del imperio. “Puede ser que Otto Perez Molina sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, pareciera ser el pensamiento que al estilo de Cordel Hull secretario de Estado de Roosevelt al referirse a Somoza, impera en el pensamiento de Mr. Robinson.

Guatemala le debe a los Estados Unidos la defenestración del gobierno de la primavera democrática del 54 y el establecimiento de los regímenes militares más corruptos y sanguinarios conocidos en estas tierras desde la matanzas perpetradas por los conquistadores. Ya ni que decir de utilizar a enfermos mentales para probar medicamentos contra enfermedades venéreas. En ese sentido, Guatemala y otros países de la región, solo han sido una comarca más, en la que se puede hacer cualquier experimento sin ninguna consecuencia.

La posición asumida por Mr. Robinson avergonzaría a Martin Luther King seguramente, quien jamás imaginaría que uno de los suyos asumiera una posición para proteger a un establishment por el que personas como él lucharon para erradicar. No, Mr. Robinson es otra pieza más en el engranaje capaz de sostener a regímenes corruptos, asesinos, hambreadores del pueblo y quien sabe que otras cosas más.

A estas alturas de la lucha ciudadana que se manifiesta en las calles, la indignación ha tenido un freno de mano poderoso y está en la Embajada Norteamericana. Ojalá y se emitieran quejas desde diferentes organismos de derechos humanos nacionales e internacionales ante el departamento de Estado, Cámara de Representantes y el mismo Senado, por esta posición claramente decantada desde la Embajada para sostener al ya insalvable gobierno de Otto Pérez Molina (el más corrupto en la historia del país) y que atenta contra la soberanía del Pueblo de Guatemala en este momento histórico. Se que estoy pidiendo demasiado, por eso tampoco lo espero, he de aclarar.

Por lo anterior y muchas otras cosas que harían eterno este texto. Yo, un ciudadano común y sin posibilidad de ir a Washington para hacerlo donde corresponda me planto con esta nota y le digo: Mr. Todd Robinson, you’re not welcome here. ¡Mr. Todd Robinson go home!

Anuncios

Acerca de comunitariapress

Hacemos periodismo comunitario, feminista y autónomo, documentamos la voz de los pueblos y sus diferentes luchas. Nuestras herramientas son la palabra, el sonido y la imagen, con ellas difundimos nuestras ideas y a la vez aportamos en la denuncia, la difusión, las posturas de la población organizada frente a la agresión capitalista y patriarcal y el modelo que se trata de imponer en nuestro país. Prensa Comunitaria es un grupo interdisciplinario que trabaja la investigación, documentación, archivo, análisis y comunicación alternativa, cuenta con corresponsales, colaboradores y colaboradoras en distintas regiones del país. Acompañamos y documentamos luchas y resistencias de los pueblos, comunidades y colectivos en defensa de la tierra, territorio, memoria histórica, derechos humanos, feminismo, cultura y pueblos originarios.

Publicado el 22 agosto, 2015 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: