Archivos diarios: 11 junio, 2015

USAC es Pueblo convoca a movilizarnos para el #13J

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Fotos, texto y vídeo por: Carlos Ernesto Cano.

Hoy 11 de junio del presente año, en la 6 Avenida de la zona 1, mítico lugar en donde fuera vilmente asesinado Oliverio Castañeda de León, USAC es Pueblo convoca a las y los estudiantes universitarios, así como a colectivos, organizaciones, sindicatos y ciudadanía en general, a manifestarse este 13 de junio y exigir la inmediata renuncia de Otto Pérez Molina. Al Ministerio Público y al Organismo Judicial, les exigen la agilización de los procesos de investigación en contra de funcionarios señalados de corrupción, y que se hagan de conocimiento público los nombres de las empresas y empresarios corruptores que se han beneficiado de las redes de corrupción instaladas en todas las esferas gubernamentales y públicas. De igual forma, rechazan todas las mesas de diálogo instaladas por el mismo gobierno, a través del Congreso de la República, debido a que este organismo ha demostrado incapacidad, incompetencia y desinterés al no cumplir las responsabilidades que el pueblo les ha demandado.

Hacen el llamado a que la presión social y ciudadana se traslade y enfoque hacia el Congreso de la República, debido a que el proceso de antejuicio en contra de Otto Pérez Molina está en la decisión de las y los legisladores.

Por último, se repudia toda medida intimidatoria en contra de quienes han asumido su responsabilidad ciudadana y han salido a las calles a exigir sus derechos y las transformaciones que país requiere.

Se convoca a organizaciones sociales, sindicatos y todo el pueblo de Guatemala a participar desde sus espacios colectivos en las manifestaciones pacíficas planificadas para este sábado por todo el país, y seguir construyendo este poderoso mecanismo de lucha para generar los cambios estructurales que el Estado necesita.

La marcha universitaria saldrá del campus central de la Universidad de San Carlos de Guatemala hacia la Plaza de la Constitución a las 12:00 horas este sábado 13 de junio.

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Esto apenas empieza

 

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Por Jonatan Rodas

A poco más de dos meses de manifestaciones públicas en el parque central de la capital y otras tantas en los departamentos, la tendencia en la discusión entre círculos políticos y de análisis ha comenzado a tomar rumbo hacia lo que debería desembocar del descontento ciudadano. Hace unas semanas surgió con cierta ansiedad la pregunta “¿Y ahora qué?”. Hoy esa pregunta está comenzando a ser respondida en algunos espacios que se han ido aglutinando (aún no sabemos si cohesionando) en torno a la gran demanda: la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos.

Las exigencias provenientes de estos sectores al respecto varían en forma pero no en contenido. Por ejemplo, el TSE dentro de su propuesta plantea la “paridad por sexo y etnia en los órganos de los partidos” (Carta del Tribunal Supremo Electoral al Presidente del Congreso, Licenciado Luis Rabbé, de fecha 28 de mayo de 2015); la Convergencia Nacional para la Reforma del Estado –CONAREP- plantea “paridad y alternabilidad de género y etnia en los cargos de elección popular” (Propuesta de Reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, s/f); mientras que la Asamblea Social y Popular en su segunda declaración del 30 de mayo de 2015 plantea “garantizar la participación de los pueblos y la participación equitativa de juventud, mujeres y de pueblos; que los Movimientos Sociales y pueblos Originarios puedan presentar directamente sus candidaturas a los cargos de elección popular y a una asamblea nacional constituyente”; por mencionar algunos. La discusión general en este caso apunta a la democratización interna de los partidos. Y de esta manera existen otros temas respecto a la reforma de la ley en cuestión que deberán ser discutidos a fin de que el texto final de la norma cubra de manera satisfactoria las demandas de la ciudadanía y de los sectores involucrados.

En términos generales los puntos principales se concentran en la discusión respecto a: el financiamiento de los partidos políticos y su fiscalización, la democratización interna de los partidos políticos, la postulación nominal de diputados y la no reelección por más de dos períodos, tanto de diputados como de alcaldes. Palabras más palabras menos, las propuestas que han circulado en el ambiente político van por esos rumbos. Entre ellas destaca la presentada por el Tribunal Supremo Electoral –TSE- al Congreso de la República. Propuesta que ha sido vista con buenos ojos por diversos sectores y, en consecuencia, goza del apoyo de los mismos.

Pero en este momento la cuestión importante no son los detalles de las propuestas que, como mencioné, tienen diferencias de redacción (falta por discutir la profundidad de esas diferencias). La cuestión de relevancia gira en torno a si se realizan o no las elecciones dentro de los pazos establecidos por la ley. Según parece la gran tendencia es que, con el argumento de que lo contrario causaría un quiebre constitucional, las elecciones se deben llevar a cabo en los plazos establecidos: primera vuelta en septiembre y segunda vuelta en noviembre. Con lo cual llegamos a nuestra gran conclusión: parece que estamos ante un destino inevitable.

Esta idea se refuerza cuando uno escucha a los ya reducidos círculos de analistas que han comenzado a crear tendencia. Para ellos aunque este proceso electoral no es el deseado, por causa de los partidos políticos, es necesario llevarlo a cabo. Nuevamente el argumento es el respeto al orden constitucional.

Pero en el ambiente también circula la propuesta de que dichas elecciones puedan ser aplazadas por un tiempo (que en noviembre se realice la primera vuelta y en enero la segunda vuelta) planteada especialmente por sector sociales, indígenas y campesinos tal es el caso de la Asamblea Social y Popular (Declaración de la Segunda Asamblea, Punto No. 6) y la Plataforma Nacional para la Reforma del estado quien propone primera vuelta en noviembre y segunda vuelta en diciembre (Prensa Libre, martes 09 de junio de 2015).

En primera instancia este aplazamiento debería dar la oportunidad de que las reformas planteadas puedan ser incorporadas de inmediato a fin de que surtan efecto en el actual proceso electoral y, de esta manera, cambiar el rumbo de las elecciones y limpiar el sistema. Sin embargo, es necesario tomar en cuenta que la aprobación de estas reformas pone en funcionamiento una serie de recovecos legales y procedimentales, de los cuales el más complicado en términos políticos es el propio Congreso de la República, ente que debe aprobar dichas reformas. Ante estas circunstancias surge la duda ¿no reaccionarían los partidos políticos a esa intención que afecta sus intereses, si consideramos que en los partidos mayoritarios una buena parte de sus candidatos a diputados y alcaldes van por la tercera reelección?  ¿No dilatarían la intención obligando a que las elecciones en los términos vigentes se den si o si?  Y aún más, que ingredientes agrega a este papel del Congreso el trámite de antejuicio al presidente Otto Pérez Molina que en estos momentos se está conociendo en dicho órgano. ¿No sería la formación de la comisión pesquisidora y el debate en torno a esta situación un pretexto para darle largas a la discusión de las reformas?

Pese a los matices que día con día se van sumando a la trama dramática del país que, tal como fue dicho recientemente por representantes de diversas organizaciones en un foro público[1], obligan a ir rediseñando los escenarios posibles a cada momento. Al parecer hasta el momento la mejor opción (quizás no la más adecuada, según el status quo) sea el aplazamiento de las elecciones a sabiendas que en el ínterin se vendrá un forcejeo en la correlación de fuerzas e intereses entre distintos sectores y actores políticos (entre los que hay que contar a la Embajada norteamericana por supuesto, pero también otros actores internacionales que públicamente no se han pronunciado pero que sin duda han estado en el medio de las discusiones).

La aspiración sería que los cambios a la Ley Electoral y de Partidos Políticos permita un cambio en las reglas del juego electoral y que, en última instancia, ayude a transformar la cultura política en el país que hasta la fecha ha sido determinada por la impunidad, el nepotismo y la corrupción de partidos políticos y grupos de poder.

Pero hasta aquí el análisis de algunas voces que se han concentrado en el corto plazo de las reformas legales. Otro tanto lo plantean otras voces para quienes las reformas a la Ley Electoral y Partidos Políticos son apenas un paso estratégico para cambios más de fondo al sistema político y la generación de un nuevo pacto social.

Al contrario de la tendencia que busca dar respuesta a la pregunta de qué hacer más allá de las movilizaciones en el parque central, otras voces como las de las mujeres y feministas organizadas, organizaciones indígenas y campesinas y otros grupos de sociedad civil plantean la necesidad de continuar en la plaza, de fortalecer las movilizaciones y el ejercicio ciudadano y de multiplicar la práctica asamblearia a todo nivel, única manera de empezar a escucharnos a todos y de no quedarse a la espera de que los mismos actores decidan el rumbo de la situación. Se suma a ello la importancia de trascender el temor de un quiebre institucional, precisamente porque ha sido la institucionalidad misma quién ha creado las condiciones para alimentar la impunidad y la corrupción.

Si bien el corto plazo es importante, en opinión de todos estos sectores (mujeres, indígenas, campesinos, estudiantes, profesionales, entre otros) esto no debe hacernos perder de vista que estamos en un momento histórico (si por tal entendemos algo crucial) para empujar las ansiadas transformaciones sociales del país que se imaginaban desde la firma de los Acuerdos de Paz. Lo legal es importante. Cierto. Pero no el fin del camino. Como ha sido reiterado en consignas y canciones “esto apenas empieza” y, siguiendo con las citas de lo que se ha dicho, en las movilizaciones la memoria celular ha cambiado especialmente para los sectores urbanos y de capa media quienes poco a poco han tenido que ir notando el intenso movimiento de resistencia y lucha que viene desde los pueblos, del cual comienzan a formar parte.

 

[1] De aquí en adelante las referencia a lo dicho por representantes de estas organizaciones son extraídas de las notas tomadas en el foro-debate Escenarios y Propuestas en la Coyuntura en el que participaron la Asamblea Social y Popular, la Coordinadora Estudiantil Universitaria de Guatemala, Plantones por la Dignidad, Somos, organizaciones de mujeres y feministas y Movimiento Semilla.