Archivos diarios: 18 mayo, 2015

GUATEMALA #16M

Fotos de Jeff Abbott.

Texto: Andrea Ixchíu,  Fotografías: Jeff Abott.

Enviados especiales, , Centroamérica y México.

Después de la denuncia hecha por la CICIG contra altos funcionarios de gobierno, entre ellos la Vicepresidenta de la República, implicada en un escándalo de corrupción y defraudación aduanera, ha generado que la rabia y el enojo se apoderaran de las calles. A pesar del miedo y en contra de la costumbre, la población guatemalteca salió a manifestar. El enojo de las clases medias, las organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres y a las universidades ha movilizado este 16 de mayo del 2015 a más de 60 mil personas. Ante la renuncia de la Vicepresidenta, la población exige la renuncia de Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala y reforma al sistema electoral y de partidos políticos.

Desde tempranas horas de la mañana del 16 de Mayo, las organizaciones de la sociedad civil, estudiantes universitarios, familias completas marcharon desde diversos puntos de la Ciudad hacia la Plaza de la Constitución. A pesar de la fuerte lluvia, la movilización no se detuvo. Algunos de los manifestantes gritaban: “Esta lluvia hará florecer la primavera”, los cantos, las consignas no pararon ni un solo momento.

Han predominado la bulla, los gritos, las consignas y los carteles. Ahora le toca a Guatemala ir más allá. Ser capaz de escuchar cada una de las demanas, la ciudadanía debe hablar, reconstruir la comunidad y construir otro país.

tomado de  https://www.oximity.com/article/GUATEMALA-16M-1?fb_action_ids=10206861431598649&fb_action_types=og.comments

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PLATAFORMA 16M/ COMUNICACIÓN LIBRE DENUNCIA BLOQUEO DE INTERNET

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El bloqueo de la señal telefónica e internet en la vía pública durante la manifestación pacífica del 16 de Mayo del 2015 afecta la Libertad de Expresión

Por segunda ocasión hemos visto limitadas las posibilidades de realizar la cobertura plena de los medios de comunicación alternativos y el periodismo ciudadano durante las movilizaciones pacíficas, debido al bloqueo de la señal de telefonía e internet.

El Estado de Guatemala se organiza para proteger a las personas según la Constitución Política de Guatemala. Esto implica la Libertad de Acción que estipula el artículo 33 donde indica: Los derechos de reunión y manifestación pública no pueden ser restringidos, disminuidos o coartados.

Varias manifestaciones pacíficas se han realizado resultado de la indignación por los escándalos de corrupción y defraudación aduanera y en la Superintendencia de Administración Tributaria SAT revelados en una investigación de la comisión Internacional contra la impunidad en Guatemala CICIG en conjunto con el Ministerio Público. En este escándalo se encuentran involucrados altos funcionarios del gobierno y otros funcionarios públicos. ; el Estado de Guatemala intentó minimizarlas colocando bloqueadores de señal telefónica en puntos estratégicos para que no fluyera la información.

Las expresiones masivas fueron realizadas los sábados 25 de abril y 16 de Mayo, en ambas se colocaron aparatos que se presumen son bloqueadores de señal telefónica en puntos estratégicos. La versión gubernamental es que son identificadores faciales para control, sin embargo la señal de internet y telefonía fue bloqueada en la Plaza Central, lugar de las manifestaciones.

Está acción, ejecutado por medio del viceministerio de Tecnología del Ministerio de Gobernación, limitó nuestro trabajo como medios de comunicación para una cobertura plena, restringiendo a la población el acceso a informarse ante la crisis política que atraviesa nuestro país en tiempo real.

Ante lo anterior, los medios de comunicación desde la Plataforma 16M/Comunicación Libre, exigimos:

1. Al gobierno de Guatemala, respetar el ejercicio pleno del derecho de la ciudadanía a la libertad de expresión y manifestación ante la crisis que evidencia el colapso del sistema político de nuestro país en sus tres años de gobierno.
2. A la Procuraduría de los Derechos Humanos, continuar con las denuncias e investigación que corresponden sobre esta situación.
3. A la comunidad internacional, acompañar a la población y los medios de comunicación libres, comunitarios y alternativos en su lucha por la democratización de la información como garantía para la construcción de una mejor sociedad.

Por un país diferente, #OtraGuatemalaYa
Ciudad de Guatemala, 18 de mayo de 2015.
Plataforma 16M/Comunicación Libre:
Medios firmantes.

Link de Cobertura Colaborativa 16M / Prensa Comunitaria
16M / Cobertura Colaborativa

¿Después de la protesta qué?

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PorAndreaIxchiú

Guatemala vive este momento con intensidad y con indignación ante la corrupción. Ya hay consecuencias visibles de este movimiento ciudadano. La renuncia de la Vicepresidenta, las capturas de los miembros de la línea. Pero debemos cambiar temas de fondo.

Después de la denuncia hecha por la CICIG sobre la corrupción en el Gobierno, la rabia y el enojo se apoderaron de las calles. A pesar del miedo y en contra de la costumbre, la población guatemalteca salió a manifestar. Hemos hecho nuestro debut en lo que se entiende por hacer historia; el enojo de las clases medias, las organizaciones indígenas, campesinas, de mujeres y a las universidades ha movilizado este 16 de mayo del 2015 a más de 60 mil personas, solo en ciudad de Guatemala y a ellos se suman las aun no contabilizadas movilizaciones departamentales.

En las marchas predominaron la bulla, los gritos, las consignas y los carteles. Ahora nos toca ir más allá. Toca escucharnos, hablar, construir entre todos otro país, reconstruir la comunidad.

La base fundamental de la vida en comunidad es la asamblea, el espacio de la democracia participativa, la instancia que se fundamenta en el consenso, la diversidad y la pluralidad. Por ello, el Estado ha buscado su manipulación, mediatización o destrucción, objetivo logrado en muchos casos. No permitamos que esta reconstrucción de nuestra comunidad sea apropiada por los partidos, ni por las elites.

Aquí las universidades deben ser motor del cambio social. Deben facilitar espacios de encuentro en todos los campus regionales. Asambleas estudiantiles y vecinales, de todas las universidades, de todos los pueblos, haciendo propuestas de reformas políticas, económicas, de salud y educación y presionando a los 3 poderes – Ejecutivo, Legislativo, Judicial- para hacer reformas de Estado, podrían ser una vía para cambiar en lo inmediato el sistema electoral y de partidos políticos.

La movilización y los plantones no deben parar, la creatividad y la toma de los espacios públicos y las calles serán cruciales. Sigamos marchando, que se construye otro país al andar. Guatemala, todo esta por construirse.

Guatemala: ¿Por quién y para qué suenan las cornetas indignadas en las ciudades?

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Por Ollantay Itzamná

Para cuantos tenemos la dicha de conocer y observar la “quietud” de la Guatemala post Acuerdos de Paz (1996), las manifestaciones multitudinarias-simultáneas-espontáneas urbanas que se realizaron en cerca de 10 ciudades principales del país, el sábado 16 de mayo (16M), nos exige reflexionar sobre este “despertar aún citadino” con las siguientes preguntas:

¿Por qué y quiénes se movilizan?

No es el “desvelamiento” de las mafias criminales que operan en el corazón económico del Estado lo que activó esta indignación urbana creciente. El “desmantelamiento” de la mafia La Línea (que operaba desde el Ejecutivo, desviando fondos tributarios), fue una gota que colmó la bronca acumulada y contenida.

Es el sistema neoliberal, implantado en el país desde la década de los 80, del pasado siglo, quien cultivó este bumerán ciudadano. Este sistema, que prometió la instauración de un paraíso terrenal en el país, terminó instaurando un infierno criminal. Transfirió casi todas las riquezas públicas del país a corporaciones privadas. Corrompió, por completo, a la “clase” política  hasta colapsar el sistema de la democracia representativa, ahora, deslegitimada.

Frente a ello, ahora, la clase media (estudiantes y profesionales o no) expresa ya no sólo su desconfianza, sino su repudio generalizado y creciente en contra del sistema político actual (derecha e izquierda).

No existen organizaciones o articulaciones previas, fuera de las universidades (pública y algunas privadas). Vecinas/os, que tienen acceso a la información, sin ninguna representación, y en persona, salen a las plazas a protestar contra el sistema político corrupto (gobernantes, diputados, partidos y candidatos políticos, etc.).

La primera protesta multitudinaria citadina fue el 25 de abril, y estuvo integrada casi exclusivamente por la clase media. En esta última, del 16M, sectores populares urbanos corearon al unísono: “Renuncia ya” (refiriendo al actual Presidente), “No te toca” (refiriéndose al candidato político que tenía casi asegurado su triunfo electoral, en septiembre próximo).

En estas, como en las anteriores manifestaciones de protesta, no hubo oradores, ni discursos, ni escenarios, ni imponentes equipos de sonido. Sólo consignas a capela, abundantes cornetas y pancartas creativas. Esto ocurre porque no se mueven alrededor de dirigentes, organizaciones o discursos prefabricados.

¿Qué demanda los aglutina?

La bronca y la indignación los aglutina. El sistema neoliberal les prometió el paraíso y les heredó un infierno político. Esto, en el imaginario colectivo citadino, se materializa en el saqueo criminal de los fondos públicos y el enriquecimiento ilegal de políticos de turno. Por eso piden la “renuncia ya” del actual gobierno, cuya Vicepresidencia ya renunció (al descubrirse su vinculación con la mafia La Línea), y para quien exigen cárcel.

Es importante indicar que en las consignas y pancartas de las multitudes la repulsión social no es sólo contra el ex militar Otto Pérez Molina, gobierno actual, sino también en contra de todas/os los diputados (de derecha y de izquierda). En contra de todos los partidos políticos tradicionales. Y en contra del empresario candidato a la presidencia, Manuel Baldizón (quién, con el lema de “Le toca”, tenía asegurado su triunfo electoral).

La auto convocatoria digital indicaba: “Salir a protestar pacíficamente, exigiendo la renuncia del gobierno y el saneamiento de las instituciones públicas”. Ni las universidades, ni los vecinos urbanos aún no hablan de “refundar el Estado” o de la convocatoria a un proceso de una “Asamblea Constituyente Popular”. Es más, desde la Universidad pública existen convocatorias para reformar el Estado.

Algunos plantean, luego de la renuncia del gobierno actual, la conformación de un transitorio gobierno multisectorial para que reforme la Ley Electoral.

Es decir: saben lo que no quieren, pero aún no saben lo que quieren, ni cómo conseguir lo que quieren.

¿Por qué indígenas y campesinos aún no se mueven en este escenario?

En la movida del 16M estuvieron presentes algunos/as indígenas citadinas. En la manifestación de Guatemala ciudad, hicieron acto de presencia algunas ONGs y conocidos dirigentes indígenas (con alguna aspiración protagónica o política), pero la multitud rural aún se mantiene ausente.

La explicación inmediata para esta ausencia es la coexistencia paralela de las dos guatemalas (la oficial y la profunda) “naturalizada” por el racismo, clasismo y la exclusión. En algunas ciudades, en el interior del país, se movieron indígenas rurales “exigiendo la renuncia de los corruptos”, pero no con fuerza.

Sistemáticamente, en estas tres décadas neoliberales, indígenas y campesinos organizados fueron y son criminalizados, encarcelados y masacrados, pero las ciudades no se movieron. Quizás sea esta otra razón, bajo el principio de reciprocidad.

Mientras la clase media citadina y a las universidades (en especial la pública que subsiste de los impuestos) se indigna por el robo de sus impuestos, a indígenas y campesinos del interior, que subsisten sin Estado (e incluso en contra de la voluntad del Estado mestizo), el asunto de impuesto robados no les interesa mucho en lo inmediato. Las luchas de estos últimos son: la defensa de los ríos, territorios, servicios públicos, etc. Estas luchas son más en contra del sistema económico, en algunos casos en contra del Estado. Mientras la de los urbanos en contra del sistema político que les roba los impuestos.

Estética y metodológicamente, las protestas de la Guatemala profunda y de la Guatemala oficial son diferentes. Con seguridad que en el transcurso, en la medida que se vayan afinando/consensuando más las demandas se terminarán uniendo. Pero, las demandas tendrán que ser sistémicas y estructurales.

De proseguir la indignación, ¿qué caminos quedan por recorrer?

Las experiencias de las multitudes de indignados de Quito (2006), Tegucigalpa (2009), Madrid (2011), etc., en contra del sistema político corroído, nos indican que si bien inicialmente la indignación movilizada es apartidista-“apolítico”, en el camino, producto de la reflexión, se termina articulando un instrumento (estructura) político “propio” para convertir la mayoría demográfica de indignados en una mayoría política con capacidad de toma de decisiones, y realizar los cambios.

Así nació Alianza País (organización política de ciudadanos/as indignados que gobierna a Ecuador), así nació Liberta y Refundación, Libre (segunda fuerza electoral, que derrotó al bipartidismo neoliberal en Honduras), y así nació Podemos (que apuesta ser gobierno y derrotar el bipartidismo en España en 2015).

Las adversas circunstancias sociopolíticas obligan a la multitud de indignados a pensarse y pensar política y electoralmente. Pasar de la protesta a la propuesta.

Para ello, antes de montar la organización política “propia” que sublime (canalice) la multitudinaria bronca emotiva aglutinante en razón política, es necesario construir horizontal y asambleariamente las demandas o agendas estructurales y representativas de indignados y excluidos del país. En ese transcurso se identifican o afianzan los posibles “representantes” (portavoces del pueblo) para ejercer función de gobierno obedeciendo al pueblo.

No fue Rafael Correa, Miguel Iglesias o Evo Morales quienes construyeron el instrumento político popular (organización política) que los llevó al poder, sino al revés. Es el pueblo movilizado quién engendra instrumento político y potenciales portavoces (“líderes/as”).

Los mayores retos de la multitud de indignados de Guatemala es la articulación/consolidación del sujeto sociopolítico (empalmar campo y ciudad, clase media y popular, estudiantes y profesionales, varones y mujeres, mestizos e indígenas, etc.).

Otro reto es la construcción/concertación de las demandas sectoriales o de clase en una demanda general aglutinadora que movilice voluntades incluso de quienes aún no se movilizaron. Para ello es importante la pregunta: ¿Se busca hacer que funcione el Estado que no pudo funcionar en dos siglos o se busca crear un nuevo Estado acorde con la realidad sociocultural de Guatemala? ¿Se busca hacer de Guatemala un país donde todos sean de la clase media o se busca otro sistema de vida menos ecocida y más responsable con el sistema Tierra?

Finalmente, pensar y construir el instrumento político popular para impulsar los añorados cambios estructurales (agendas), con nuevas leyes, nuevas instituciones públicas y nuevos proyectos de vida. A eso se denomina en las epistemologías del Sur procesos de reconstitución trascendental.

Una oportunidad para la democracia…

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Harald Waxenecker

17 de abril de 2015

Todo parecía funcionar a la perfección; al menos para algunos -los menos, ciertamente. Aquella cuestión de la democracia se convirtió, -pese a las intrincadas disputas entre cúpulas y arrimados-, en un instrumento funcional para producir acumulación. Cuasi legal para unos y abiertamente ilegal para otros. Complicado, pero funcional.

 Hace 30 años había muchas dudas. Aquella compleja transición democrática desde arriba, -que se inició en la década de 1980-, fue vista en aquel entonces con mucho recelo. Persistían las vacilaciones de las élites tradicionales, porque estaban acostumbrados al monopolio sobre el poder y los privilegios. Predominaban los prejuicios entre los militares, porque habían probado las mieles del poder durante décadas y desconfiaban de todo lo civil. Reinaba el terror y el temor en las mayorías, porque traspasar los límites equivalía desaparecer y morir.

 Tarde o temprano, -en medio de la crisis del autogolpe de Serrano Elías en 1993 y las negociaciones de la paz que culminaron en 1996-, la democracia fue ganando terreno sobre lo autoritario en las formalidades del sistema político guatemalteco.

 Ese paréntesis de la paz también abrió espacios de participación desde abajo. Pero, cuidando ciertos formulismos, se produjo un cierre de facto de estas puertas ante el torrente de una compleja mezcla de liberalización económica y política, la reconfiguración de las élites y la expansión de una criminalidad compleja. Los aparatos clandestinos, el lobby, el soborno, los poderes ocultos, las redes criminales, las zonas opacas y grises, las estructuras paralelas, los  partidos fugaces, la corrupción, la impunidad perenne, los políticos entronizados, las elites eternizadas y los (ex)militares perpetuados se convirtieron en la normalidad democrática del siglo veintiuno.

 Allí es cuando todo parecía funcionar a la perfección. Las fuerzas del status quo convivieron y consintieron conscientemente estas reglas del juego. Son corresponsables. Pero mientras unos acumularon riquezas, las mayorías acumularon su indignación, disconformidad y rabia. Al final, la indignación estuvo siempre allí. Subyacente. La generalidad lo hizo en silencio. No todas y todos, por cierto.

 Y llegó el momento. Primero el 25A y ahora el 16M. El círculo vicioso se resquebraja y la indignación se hace pública. “Guatemala, no te dejes robar otra primavera”, éste es un momento de oportunidad para la democracia. Y esta oportunidad sólo puede surgir desde abajo