De insurrecciones, pre insurrecciones y movimientos de masas

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Por: Gilberto Morales

Las experiencias en los procesos revolucionarios en otros tiempos y lugares permitieron a sus líderes establecer las condiciones para que se diera una situación insurreccional o pre insurreccional. Estas condiciones también son condición para que se dé un movimiento de masas que pueda provocar cambios, sin llegar a ser una insurrección típica.

En síntesis estas características son. Que los de arriba ya no estén en condiciones de gobernar y que los de abajo no acepten ser gobernados por los de arriba, pero además deben haber movimientos o expresiones de poder desde abajo. Así de simple se puede apreciar que el país pasa por una de esas coyunturas que pueden modificar sustancialmente la estructura política del país.

Pero en estas condiciones existen riesgos, el primero está dado por el mismo carácter de la protesta, su espontaneísmo. Lo más hermoso en el origen de las concentraciones fue ese carácter sin dirigentes ni visibles ni invisibles, fue una mera convocatoria horizontal la que concitó a grandes sectores de población en donde la mayoría de los mismos es de las clases medias urbanas.

Por su característica espontánea cualquier grupo que pretenda hegemonizarla daría al traste con esta expresión colectiva. Más aún si por ái surgiera un descerebrado caudillo que quisiera redimir al país aprovechándose de la repulsa masiva hacia los gobernantes y sus adláteres. Ya hubo un personaje que convocó a título personal, de acuerdo con lo publicado por elPeriódico. Afortunadamente su escasa figuración no hizo daño al movimiento.

Pero los riesgos siguen y hay ejemplos recientes en el campo internacional, aunque también lo tenemos en nuestra historia nacional. Los primeros son los movimientos que se conocieron como “la primavera árabe”, que se extinguieron los más por su propio peso, otro tuvo algunas consecuencias que después fueron revertidas. En nuestra historia tenemos la experiencia de las luchas cívicas de marzo y abril de 1962, las que también se extinguieron sin ningún efecto posterior al buscado, la renuncia del presidente Ydígoras, como no sea el recuerdo de ellas, que ahora sirve a muchos para asignarse una identidad política personal, es decir hay nostalgia y por ello no pasan más allá del recuerdo. Aunque si sirvieron, y esto es imposible de olvidar, para templar a una generación que dedicó su vida después a la lucha revolucionaria.

Estas experiencias sirven entonces para comprender que si bien es cierto que al principio de un movimiento espontáneo cualquier intento dirigista hace correr el riesgo de dar al traste con éste, también es cierto que una vez llegado a cierto grado de madurez el movimiento para alcanzar logros sustantivos necesitas de una fuerza dirigente.

Y allí el problema, cómo coordinarse entre los disidentes, entre aquellos que ya no aceptan ser dirigidos por los gobernantes. El grupo que llegue a asumir la dirección de estas protestas deberá ser sumamente amplio y representativo, integrado por aquellos sectores que inicialmente convocaron por medio de la horizontalidad. Deberá tomar en cuenta a los grupos o gremios organizados que han asumido una postura de acuerdo con las demandas del movimiento espontáneo en general.

En este sentido deberá incorporarse al sector empresarial, a organizaciones como Congcoop, que aunque un poco tibia en sus comunicados es a su interior un grupo definido por la renuncia, también, y este es un capítulo especial, a las organizaciones de los pueblos originarios, a una coalición de estudiantes de las universidades San Carlos y Rafael Landívar, todo esto sin intentar ser exhaustivo, ni excluir a los no mencionados.

Bien, pero para qué se constituiría este grupo conductor, ese es el huevo de la urraca. Las demandas deberán ser sustantivas para no terminar en un juego tan costoso como inofensivo. Se deberá insistir en la renuncia de los dos principales gobernantes y de sus más cercanos seguidores, para pasar a proponer y para lograrlo, presionar como hasta ahora, por la integración de una asamblea nacional constituyente que dé vida a un nuevo pacto social que permita la refundación del Estado.

Hay, para cerrar, algunas características dignas de señalar. Generalmente este tipo de movimientos tienen un carácter urbano, desde los movimientos sociales en la Francia del siglo XIX, pasando por los ya señalados y más recientes en los países árabes y otros más que no se pueden mencionar a riesgo de alargar esta nota y desnaturalizarla. Lo particular aquí en el país es que a este movimiento originalmente urbano se ha sumado, del campo a la Ciudad, en principio el taponamiento de la carretera Interamericana por los 40 cantones de Totonicapán y, todavía con más importancia, la convocatoria de las organizaciones de los pueblos originarios para el sábado 16, que esperamos rebase las expectativas llenando como nunca en las anteriores el antiguamente llamado Parque Central.

También hay, no se nos olvide, una citación anterior para que nos veamos firmes en la protesta este sábado 9 a las 15:00 horas, allí los esperamos a todos y a todas.

Acerca de comunitariapress

Hacemos periodismo comunitario, feminista y autónomo, documentamos la voz de los pueblos y sus diferentes luchas. Nuestras herramientas son la palabra, el sonido y la imagen, con ellas difundimos nuestras ideas y a la vez aportamos en la denuncia, la difusión, las posturas de la población organizada frente a la agresión capitalista y patriarcal y el modelo que se trata de imponer en nuestro país. Prensa Comunitaria es un grupo interdisciplinario que trabaja la investigación, documentación, archivo, análisis y comunicación alternativa, cuenta con corresponsales, colaboradores y colaboradoras en distintas regiones del país. Acompañamos y documentamos luchas y resistencias de los pueblos, comunidades y colectivos en defensa de la tierra, territorio, memoria histórica, derechos humanos, feminismo, cultura y pueblos originarios.

Publicado el 8 mayo, 2015 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Estimado Gilberto, a qué “masas” se refiere. No somos números, no somos masas, no somos… Somos personas, comunidades, actuando por nosotros/as mismas… ONGs como congcoop .., no nos representa… quizás a sus consultores, sí…

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