Archivos diarios: 7 mayo, 2015

Pueblo Q’anjob’al: unas palabras de libertad desde la cárcel

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De:

Rigoberto Juárez Mateo y

Domingo Baltazar

Autoridades del Pueblo Maya Q’anjob’al

A nuestros hermanas y hermanos de las naciones Ancestrales del pueblo Maya, en primer lugar muchas gracias por su solidaridad y apoyo por nuestro cautiverio injusto, sin embargo para nosotros esto constituye otro escenario de lucha necesario para romper con el paradigma de la agresión en contra de nuestros pueblos y que estamos firmemente convencidos que la persecución en nuestra contra tiene un objetivo de crear miedo y terror para no seguir en el camino de la lucha. En el caso nuestro se equivocaron porque la victoria es de nuestros pueblos.

A la solidaridad internacional gracias, porque la defensa de la madre tierra es una de las responsabilidades de todos y todas.

Abrazos fraternos y saludos combativos desde el Sector 13 del Centro Preventivo de la zona 18, de la ciudad capital.

Atentamente

Rigoberto y Domingo. Presos Políticos por defender el territorio de la Nación Q’anjob’al, Chuj, Akateka, Popti y Mestiza de Huehuetenango.

Sábado 2 de mayo 2015.

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El grave problema de volvernos cómplices.

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 Alfonso Porres

La olla de grillos que literalmente destapó la CICIG ha sido un secreto a voces que  todos los guatemaltecos sabíamos, y ante el cual no reaccionábamos porque la cultura de la impunidad y la corrupción se había acomodado en  nuestro imaginario.

Los acuerdos de paz nos trajeron una cortina de humo revestida de cooperación internacional para paliar medianamente la pobreza  y la ignorancia. Ése fue el regalo  para los  izquierdosos;  para otros, fue la posibilidad de apropiarse de las empresas del estado, los fondos públicos y el territorio de las comunidades; para los pobres, convertirse en maras y ejercer el sagrado derecho de la extorsión. Y por último, para la inteligencia militar, servirse con la cuchara grande, con lo único que no debía privatizarse ni controlarse: el sistema de recaudación tributaria de las aduanas. Dentro de la lógica de ‘hagamos piñata el país’, este rubro, que contempla además el trasiego de todo tipo de bienes ilícitos, como armas, personas, drogas, niños, órganos, resultó ser el mas rentable.

Esta cultura del bienestar de apropiarse de lo ajeno se  desarrolló durante cuarenta  años y creó patrones de éxito ligados a las posibilidades del enriquecimiento inmediato y el trafico de influencia, con la cooperación internacional, con los funcionarios de el estado, las maras  y, desde luego, el narco-ejercito

Pero ahora que las condiciones económicas han cambiado, hay menos recursos a cual echarles manos. Se retiran los fondos de la cooperación para un estado fallido y los izquierdosos nos quedamos sin las dádivas para la sobrevivencia. Ya no hay empresas rentables del estado qué expropiar, y con las que hay, se entra en confrontación directa con los empresarios militares (como el caso del  IGSS); y en el caso de los megaproyectos, los pueblos indígenas resultaron ser brincones en la  defensa de sus territorios. Además de la extorsión de los más pobres, queda  únicamente el jugoso fiambre de las aduanas, que a los corruptos de este gobierno le produjo la bicoca de 10,000 millones de quetzales en  un año.

Dentro del actual proceso electoral, vemos cómo distintas fuerzas económicas y políticas ya le tienen echado el ojo a este rubro con el discurso de no  ser  corruptos. La izquierda querrá fiscalizarlo, para ver si le cae algo a alguno de sus proyectos sociales; la derecha querrá implementar órganos de control privado como ya lo hacen con los pasaportes, las licencias de conducir, el DPI y cuanta  forma de control ciudadano existe. Y los milicos desde luego no soltarán tan fácilmente el negocio, a no ser que existan otras prebendas, posiblemente legalizar la droga y el tráfico de órganos y la creación de zonas de tolerancia para trata de blancas y casinos.

El haber convocado a elecciones y participar en ellas bajo la crisis de  gobernabilidad actual obedece a esa lógica de malversar el poder, que justifica un  sistema que a todas luces defiende la impunidad y la corrupción.

No está de más recodarles que este gobierno, con sus autoridades legítimamente electas con nuestro consentimiento y estupidez, montó un estado de impunidad y corrupción absoluta, captando todas las instancias de control del estado, como el Ministerio Público, la Corte Suprema de Justicia, la Corte de Constitucionalidad, el Tribunal Supremo Electoral, el Registro General de la Propiedad, la Contraloría de Cuentas. En fin, en alianza con todos los partidos que ahora se lanzan a elecciones, hizo un putero del Estado que se vendió a cualquier postor y lo único que no pudo cooptar fue la CICIG, que afortunadamente nos abrió nuestros ojitos incrédulos a lo que ya sabíamos.

Lo más interesante de todo este proceso es que apenas hace dos meses los detractores de la CICIG la tildaban como una anatema legal que le restaba soberanía al  país, que su jurisdicción de investigación le restaba importancia al raudo Ministerio Público que se ha dedicado a criminalizar a defensores del territorio.

Con la actual crisis del sistema, además de la petición de renuncia de las cabezas visibles, se ha iniciado un debate en las redes sobre qué hacer para que la cosa medio camine.

Una de ellas es la del voto nulo, que tiene varios detractores, argumentando que no sirve de nada y que se debe ejercer el derecho del voto para escoger a quienes nos gobernarán de acuerdo a nuestros intereses. La idea sería lanzar a nuevos  candidatos y gente  proba.

Los que están a favor del voto nulo plantean que es una forma de presión para que sucedan cambios, para obligar al actual sistema de partidos a que el voto sea algo válido. La acción del voto nulo sería la primera forma de presión, aunque la actual ley electoral no le dé ninguna relevancia.

Por otro lado, hay un sector que llama a detener las elecciones y entrarle a la ley electoral como la llave para frenar la ambición de los políticos que hacen carrera – una publicación de El periódico estima que el 85% de los diputados pretenden la reelección[1]-. Los defensores de esta postura nos hacen recordar que éstos han sido los mismos que promulgaron la ley Monsanto, la ley Tigo, el presupuesto de funcionamiento de este gobierno y la serie de medidas tributarias para encubrir sus robos.

Otros argumentan sobre la refundación del estado, desde luego a partir del proceso electoral actual, para  no perder el  Estado de derecho mientras otros piensan en parar las elecciones buscar los mecanismos adecuados para no llegar a otro mandato de los mismos.

Cada una de estas propuestas ha encontrado sus pros y sus contras desde las distintas opiniones.

Existe un miedo a un golpe de estado, un miedo a que la presión social deje de existir en el momento de la renuncia. Los más idealistas sueñan con cambiar las estructuras, los más pesimistas piensan que nada sirve, los más incautos sostienen que desde el sistema se podrán hacer los cambios institucionales, los más atrevidos proponen medidas más radicales….

Y sin querer, nos volvemos a hacer cómplices. De nuestras opiniones y muchas veces de la inercia del sistema, surgen las dudas, las desconfianzas, las descalificaciones y lo miedos. Nuestras opiniones se vuelven larguísimas, monótonas y raídas.

Mientras, los de siempre, sacudiéndose las heridas, vuelven a sacar escamas, cual  dinosaurio lagartija al que le nace de nuevo la cola.

No obstante y afortunadamente, surgen carteles como el del joven que dentro de la muchedumbre de 50,000 camisetas rojas, manifiesta que no somos idiotas y que no  queremos más corruptos. El cartel de ese joven tiene el mismo significado que el del muchacho ante los tanques de Tianamen: el tener el valor de enfrentarse a un aparato de publicidad ostentoso, a un montón de políticos sin escrúpulos, a un discurso de demagogia. Él solo se enfrentó a los candidatos del triunfalismo, cómplices de nuestra pobreza, de  nuestra miseria humana.

Por eso cuando veo las opiniones sobre qué hacer o no hacer, escritas desde la comodidad de nuestra casa, me viene la imagen de ese muchacho, al cual nos deberíamos de sumar cada vez que el aparato tratara de robarnos la dignidad.

Estoy claro que lograremos encontrar la herramienta participativa y consensuada para quitarnos las lacras de encima.

Que renuncien todos,  no somos estúpidos, no seamos cómplices.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

[1] http://www.elperiodico.com.gt/es/20150316/pais/9963/El-855-por-ciento-de-legisladores-buscan-regresar-al-Congreso-2016.htm

Elecciones y desobediencia civil: la paradoja de la lucidez

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Por: Ronalth Ochaeta Aguilar

Henry David Thoreau, el primer desobediente civil moderno estuvo en contra de la esclavitud en EEUU, fue fiel opositor a la guerra entre EEUU – México, tomo acciones como negarse pagar impuestos para financiar la guerra, estuvo preso en numerosas ocasiones y fue el conceptualizador de las prácticas de la desobediencia civil modernas.  Se Inspiró personajes como León Tolstoi, Gandhi, Lucretia Montt, Elizabeth Caty Staton, Nelson Mandela y Martin Luther King. Su legado fue introducir la idea de la desobediencia civil como medio para luchar por los derechos civiles y políticos en el siglo pasado. Sin duda fue un visionario, un genio olvidado del cuál, en la actual coyuntura guatemalteca podemos aprender mucho de él.

John Rawls, en La justificación de la desobediencia civil (1969); hace una reflexión valiosa sobre la importancia de la desobediencia civil y la justicia. El autor en síntesis nos dice, que si existe una ley o régimen que es injusto y los caminos institucionales se cerraron para cambiar lo injusto de la ley o del régimen, es suficiente argumento para desobedecer la ley y a la autoridad. Rawls sostiene que se deben cumplir ciertos principios básicos para que cobren legitimidad nuestras demandas y acciones utilizando como herramienta la desobediencia civil:

  1. La demanda o petición debe estar orientada a dar solución a actos de injusticia claros y actuales.
  2. Debe existir elementos que organicen y regulen el movimiento, la idea es no caer en total anarquía.
  3. Si los recursos legales han sido agotados para darle solución a la petición o demanda, la desobediencia civil se justifica.
  4. Debe existir conciencia de sí y publicidad en el movimiento o grupo de ciudadanos que reivindican la demanda.
  5. Los actos de desobediencia civil deben ser comunicativos, públicos y pacíficos de carácter no violento.

La pregunta que nos hacemos es;

¿La desobediencia civil puede ser una ruta alternativa para solucionar la crisis política en Guatemala?

La respuesta es

 Existen leyes injustas, producto de ello tenemos una crisis en el modelo de representación política en Guatemala que socava a las instituciones, crea injusticia en todo ámbito público y social, aflora la impunidad y como resultado viola nuestros derechos civiles y políticos. La autoridad a desobedecer es el modelo de representación política y sus representantes: los partidos políticos hegemónicos. Las instituciones democráticas están capturadas por intereses mafiosos y corporativos que financian y benefician de ese modelo perverso de representación política. El principal culpable es la Ley Electoral y De Partidos Políticos (LEPP) porque es la puerta que abre y legitima la corrupción en el Estado, en consecuencia vulnera  nuestros derechos fundamentales.

Nuestro deber es ver más allá del escándalo de la SAT y la petición de renuncia de la ciudadanía hacia OPM y RB.  La renuncia del binomio no soluciona el problema de la calidad de la representación política, el trabajo de CICIG por muy bueno que sea, no garantizará que algún día seremos un país libre de impunidad y corrupción.  El origen de todos nuestros males está en la forma de cómo elegimos a los políticos y a su vez, está asociado de manera directa con ese marco normativo injusto que permite a las autoridades, funcionarios públicos y políticos, se enriquezcan ilícitamente e incrementen su patrimonio a costillas de la ciudadanía,  dejando en una situación precariedad los bienes y servicios públicos del Estado.

La captura del Estado significa cooptación del Estado de Derecho. La norma jurídica es parcializada y las instituciones de justicia caen presas de los intereses de esa clase política corrupta, por tanto no existe sentido de justicia. Lo que nos lleva a hacer la siguiente pregunta ¿Es normal consentir la corrupción, legitimar políticos y funcionarios que incurren en prácticas ilícitas? Aparentemente no. Si mantenemos esa doble moral de aceptar y consentir la corrupción, poco haremos con cambiar la forma cómo se hace política y lo que esperamos de las instituciones. Dado ese consentimiento y tolerancia hacia la corrupción, la injusticia es estructural en todo sentido y a nuestra democracia le falta una pata, está coja; por ello, es vital transformar las injusticias que están adheridas en el modelo de representación política e instituciones democráticas.

La paradoja de la lucidez: cambiando preferencias alteramos los resultados electorales

 

Como ciudadanos y ciudadanas inconformes estamos llamados a ensayar la paradoja de la lucidez. Esta puede ser la vía de organizar actos de desobediencia civil para realizar acciones concretas con el fin de forzar cambios en el modelo de representación política y liberar del yugo la institucionalidad democrática. La paradoja de la lucidez es utilizada para explicar los cambios de comportamientos en los electores en elecciones y cómo estos cambios conductuales alteran el orden de los resultados electorales, creando efectos colaterales, que influyen y cuestionan la legitimidad del modelo de representación política, la democracia y fuerzan cambios en el rol de los sistemas políticos y electorales.

Esta inflexión conductual podemos llamarle la lucidez democrática. Está idea se extrae del libro del Ensayo sobre la Lucidez de José Saramago (2004); en el que nos narra cómo en unas elecciones gana el voto blanco y cómo el gobierno se ve en la obligación investigar si ese resultado fue parte de una conspiración o un acto de desobediencia civil organizado por los mismos electores. Saramago nos hace reflexionar sobre la conducta electoral, los problemas y paradojas de la democracia, invitándonos a meditar y cuestionar los modelos de representación política.

La paradoja de la lucidez, no se restringe al ejemplo hipotético de Saramago sobre el voto blanco. Podemos yuxtaponer la propuesta de Saramago con otras alternativas y estrategias para incentivar el cambio en la conducta y preferencias del votante; nos invita a pensar colectivamente para ejercer acciones y alternativas para ser desobedientes con la clase política. Existe un prejuicio histórico sobre la desobediencia civil, es vista como un modelo de anarquía; pero contrario a los escépticos, podemos afirmar que la desobediencia civil es un acto autónomo de conciencia de la racionalidad humana que nace de las injusticias sociales y estructurales, producto de la incapacidad de resolución de la autoridad para generar bienestar y justicia.

La desobediencia y resistencia civil no son nuevas en Guatemala, se han puesto en práctica históricamente por los movimientos sociales, indígenas y campesinos, el gen de la protesta e inconformidad está instalado en la sociedad. Sin embargo existe una carga negativa y peyorativa por parte de las élites y clases medias que asumen prejuicios a demandas sociales de sectores vulnerables y populares. ¿Y si los capitalinos y centros urbanos aprendemos de los movimientos sociales? ¿Si los mestizos, clases medias y acomodadas nos volvemos desobedientes? ¿Y si internalizamos la desobediencia civil como acción colectiva para construir democracia?

La desobediencia civil deben estar concatenada en una serie de acciones entrelazadas de manera consciente, directa y organizada que emanen de un movimiento conformado por ciudadanos, organizaciones y/o instituciones que empujen la necesidad de cambiar el modelo de representación política para liberar a la democracia del yugo del corrupto. La paradoja de la lucidez puede ser una vía práctica para darle lucidez democrática a la articulación de la demanda de los inconformes y derivado de ello, gestionar acciones que gatillen cambios radicales en el modelo de representación política y ponerle la pata que le hace falta a nuestra coja democracia y así, rescatar nuestras instituciones democráticas.

En síntesis, la idea central es utilizar la desobediencia civil, para que sea un hilo conductor pragmático que recurra a la paradoja de la lucidez donde la abstención, el voto blanco, el voto nulo, el voto cruzado, el voto de castigo, el voto reflexionado, el voto consciente, el voto protesta y formas alternativas de participación ciudadana estén entrelazadas con #RenunciaYa y movimientos políticos/sociales outsider que emerjan producto del 25A y todos en conjunto alteremos los resultados electorales bajo una misma premisa. Para que sea sostenible y fuerte, esta premisa el movimiento #RenunciaYa o movimientos que precedan al 25A, deben tener un frente común en bajo una  “idea fuerza”.

 

La desobediencia civil de la lucidez democrática en tres pasos

 

Paso 1: Participe de manera diferente, demande, proteste y sea desobediente

  • #RenunciaYa, junto a otros movimientos sociales y políticos pueden contribuir hacer ejercicio de la desobediencia civil como vía para cambiar el sistema político y electoral del país en el corto, mediano y largo plazo. La idea es darle horizonte a las protestas de #RenunciaYa con ciudadanos y liderazgos nuevos que promuevan acciones transformadoras y descentralizadas en todo el territorio para encausar demandas que cambien la manera de hacer política.
  • Construir una idea fuerza: Si nos ponemos a pensar ¿Qué pasa si renuncia OPM y RB? ¿Se acaba la rabia y la inconformidad?, ¿Si #RenunciaYa se enfría y no pasa nada? ¿Cambia la forma de la política y los políticos?- el problema de fondo es el modelo de representación política, la corrupción y la debilidad de nuestras instituciones. Estos problemas ni CICIG, elecciones y nuevo gobierno no lo va solucionar. Por tanto, darle sostenibilidad, credibilidad, dirección y fortaleza a la rabia e inconformidad que dio vida a #RenunciaYa; es vital contar con el acompañamiento de la ciudadanía, organizaciones sociales, instituciones y líderes bajo una misma idea fuerza.
  • Promover acciones desde afuera pero desde adentro: Por ejemplo, hacer una petición de firmas 5,000 firmas para presentar y retomar la discusión en plena coyuntura electoral con un paquete de reformas al actual Congreso de la República y partidos políticos en competencia electoral para cambiar la LEPP y leyes para mejorar la calidad de la política, transparencia y lucha anticorrupción. La idea es utilizar el poder de agenda y poder de la clase media, liderazgos, actores, sectores y movimientos sociales que acuerpen #RenunciaYa para poner contra las cuerdas a los políticos. La idea es utilizar mecanismos institucionales y el poder ciudadano para presionar instituciones y políticos.
  • Indignarse con la injusticia del otro: somos una sociedad fragmentada, obviamos que otros guatemaltecos y guatemaltecas sufre incluso más que en otros estratos sociales. Hay causas legítimas en los movimientos de DDHH, medio ambiente, campesinos, indígenas, mujeres, LBGT y minorías que sufren porque sus derechos son violentados permanentemente, siendo subproducto del mal modelo de representación política que no atiende sus demandas. Solidarizarnos, aprender de ellos, sensibilizarnos y empatizar con las injusticias de los otros, es una forma de ejercer una ciudadanía responsable y consciente.

Paso 2: Cambie sus preferencias de voto, infórmese y elija candidatos nuevos con ofertas modestas y creíbles

  • No votar por partidos políticos punteros y grandes, ni por políticos que están en reelección – alrededor de 136 diputados de 158 diputados van a la reelección en 2015 – la idea es no votar ellos a nivel nacional y local, la estrategia es votar por gente nueva para renovar la clase política y condicionar procesos de reforma política con la potencial dirigencia renovada.
  • Votar por partidos pequeños con candidatos nuevos con planes de trabajo ideológicamente coherentes, serios, modestos y creíbles. Usualmente esos candidatos no tienen suficiente dinero para gastar en publicidad. Ésta es una opción para sustituir el voto por los partidos políticos punteros y grandes que presentan candidatos no idóneos y que van a la reelección.
  • No todos los candidatos políticos son malos, hay políticos en el Congreso y a nivel local con trayectorias respetables y notables, no son parte del montón, merecen que les evaluemos y revalidemos su trabajo con el voto.
  • Votar por comités cívicos a nivel local para la elección de autoridades municipales como alternativa a partidos grandes y punteros.
  • Denunciar, exigir y fiscalizar a los partidos políticos en la campaña electoral, denunciando abusos, el acarreo, uso de recursos públicos, compra de voluntades, etc.
  • Acuerpar y supervisar el trabajo del trabajo del Tribunal Supremo Electoral frente a los partidos políticos.
  • La abstención, voto nulo, voto blanco, voto protesta, voto cruzado, voto inconforme, voto por partido pequeño, voto por candidato sin plata, se valen. Participe pero por favor, cambie sus preferencias no elija a los mismos.

Paso 3: El voto nulo como acto de desobediencia civil

  • Si no le convence ninguna de las estrategias presentadas y no está de acuerdo con ningún candidato pueda representarle en las papeletas en que debe manifestar su voto. Usted está en la libertad de votar nulo pero asegúrese que contenga los elementos que Rawls sugiere para que sea un acto legítimo de desobediencia civil. Para ello el voto nulo que usted emita, debe estar en concordancia con un movimiento ciudadanos como #RenunciaYa o aquellos que llamen a la reforma política. El voto nulo debe emanar como acto organizado, público, comunicativo, pacífico, no violento y que exprese su inconformidad con el sistema político.

Portillo, Otto, Baldizón y Vinicio Montoya

Por: Patricia Cortez Bendfeldt

¿Por qué andamos buscando héroes? ¿por qué pensamos que todo se solucionará en la figura de un líder o un caudillo?

Estaba leyendo el segundo artículo que le dedica Nómada a Vinicio Montoya (dentista de profesión que recibió apoyo del gobierno pues sería el primer astronauta guatemalteco en ir al espacio vía la NASA o Rusia)  y me dio risa la forma tan crédula en la que lo recibieron muchos periodistas guatemaltecos y como, estos mismos periodistas guatemaltecos se enojan e indignan cuando descubren que los engañaron. ¿No es lo mismo que pasó con todos los demás que puse en la lista? Es decir con Portillo, Otto y Baldizón.

Creo que de la lista, el único que no ha tenido su “momento de popularidad” es Baldizón, porque mucha gente que ahora le reclama a Otto ser ladrón, en la contienda pasada dijo que “sólo una mano dura logrará que la violencia pare” y consideró un pecado venial el que el cuate viniera de un proceso genocida (es más, era como su mayor virtud, haber podido “acabar con la guerrilla” y con cientos de comunidades indígenas).

Ayer, los mismos “crédulos” periodistas ponen en la palestra a Portillo subiendo su imagen pública de “buen ladrón” y muchos le siguen buscando un “amado lider” que nos convierta el país que hemos dejado podrir, en algo bueno de la noche a la mañana. Y bueno, luego decimos que los crédulos son los del área rural, que votan a cambio de favores económicos o falsamente creyendo que al fin, van a salir de la miseria (y si, algunos saldrán en andas de los caciques).

Muchos le creyeron a Montoya, ¿por qué no? si todos queremos ser héroes reconocidos a nivel mundial, si a todos nos gustaría ser figuras públicas, si queremos colocarnos el triunfo de alguien como “orgullo nacional” aunque luego le quitemos los medios para conseguirlo o nos moleste “que se haya vuelto creído”. Y aquí estamos, como país, esperando a que el buen ladrón regrese a robar poquito, a que Arjona devuelva la orden del quetzal, a que Oscar Isaac diga algo de Guatemala en los premios de la academia.

No nos gusta que nos digan que somos un país que no ha podido aprovechar su riqueza, nos hacemos a un lado en cuanto podemos “yo voto nulo” “yo nunca voté” y con eso creemos que ya salvamos nuestra responsabilidad.

Mucha gente le quiso creer a Montoya, “al fin, un hombre elevará el nombre de Guatemala más allá del cóndor y el águila real”, aunque jamás hayamos invertido como país en ciencia y aunque ninguneemos el trabajo de muchos científicos que se niegan a irse del país a pesar de todo.


La prensa le da el lugar a Portillo porque saben del mal que padecemos, queremos caudillos, o no queremos nada.

Crisis y lucha: el 1 de mayo visto con ojos del 25 de abril

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Sergio Palencia,  sociólogo

 

Una forma de repensar la política es distinguir sus expresiones sociales. Un antiguo profesor de filosofía – Arsenio Alonso – solía aconsejarnos: si quieres atravesar la calle, fíjate bien en las llantas y velocidad de los carros, no solo en las luces del semáforo. Confía en la luz verde y serás tercamente atropellado. Esto se aplica para leer la crisis social y las manifestaciones desde el 25 de abril. ¿Acaso los elegantes conceptos y teorías del estado no pueden ser cuestionados con la actividad callejera, espontánea, popular? ¿No demanda lo callejero su reflexión conceptual y viceversa? Este ensayo describe algunos acontecimientos del 1 de mayo, por eso mismo busca ser momento de reflexión de las formas de hacer política.

 

Sindicatos manifestando

 

Hubo toda una gama de organizaciones: sindicatos, comités campesinos, sector mujeres. Por lo general, cada sindicato u organización marchaba con una manta vinílica sostenida por varias personas y, detrás, venía el grupo que la integraba. Las grandes organizaciones (sindicales, campesinas, mujeres) compartían ciertos rasgos. Uno, llevaban una manta inicial de identificación gremial, normalmente  con un vehículo con equipo de sonido y micrófono. Muchos sindicatos y comités llevaban playeras distintivas de un color en específico, con banderas o pancartas elaboradas con anterioridad. Es decir, un esfuerzo institucional que implica integración y continuidad temporal, por lo general con las siglas de la organización. Al interior iba un orador u oradora hasta adelante, con mensajes alusivos de reivindicación o con consignas. Detrás de la manta inicial los miembros o integrantes cargaban las banderas o pancartas. Su orden interno variaba. El CUC iba organizado por largas líneas paralelas a la calle, con banderas rojas.

Las mujeres de la Asociación Femenina para el Desarrollo de Sacatepequez (AFEDES) llevaban camisetas rosadas. Muchas de ellas eran indígenas kaqchikeles y utilizaban estas camisetas por encima de sus güipiles.  Distintos sindicatos, como el de Embotelladora Central (STECSA), del Tribunal Supremo Electoral (SITTSE) o del Registro General de la Propiedad  (STRGP) iban uniformados con camisetas celestes, azul oscuras o blancas respectivamente. La Alianza Política del Sector Mujeres iba encabezado por un camión con enorme equipo de sonido, integrado por mujeres sin uniforme pero sosteniendo banderas violetas de la organización. Así pues, los grandes sindicatos, comités u organizaciones tienen la tendencia a la definición sectorial, lo que implica una diferenciación entre una y otra reivindicación u agrupación social. Existe por lo general una aceptación de la legitimidad del Estado como mediador de la sociedad, aunque se posicione críticamente al gobierno de turno. Si bien este análisis, por el momento sólo se puede restringir a lo observado en la Manifestación del 1 de mayo, hay patrones que pueden denotar características organizacionales. El micrófono y el sonido se convierten en articuladores de una jerarquía, así como las camisetas y banderas en rasgos de uniformidad entre el conglomerado reivindicativo.

 

¿Persistió el 25 de abril el 1 de mayo?

 

 Dentro de las marchas sindicales también hubo mensajes que exigían la renuncia del binomio presidencial, así como una crítica general a la corrupción estatal. La manta del sindicato Kerns decía al respecto (“La Cicig que me chingue, me voy”, aludiendo Pérez Molina). El sindicato del Tribunal Supremo Electoral tenía varias pancartas, entre ellas: “No votes nulo, ellos esperan eso” y “No más corrupción”. El sindicato del Registro de la Propiedad Inmueble fue de los pocos que exigió, directamente, que la CICIG hiciera una investigación al interior de dicho organismo. Llama la atención que el concepto de justicia emigre a la Cicig – un organismo de convenio internacional – lo cual denota la desconfianza generalizada hacia el Estado guatemalteco. Por su parte, el Sindicato de Coca Cola expresaba en una manta: “Juicio y castigo a los ladrones del gobierno, que tienen al pueblo en la miseria” y “Exigimos la renuncia inmediata del presidente y la vicepresidenta, por ladrones y sinvergüenzas”. Uno de los más originales fue el Sindicato de Trabajadoras Domésticas, Similares y a Cuenta propia. Ellas llevaban un manto que las identificaba como trabajadoras y, algunas de ellas, cargaban costales con mensajes alusivos al alto costo de la canasta básica y contra el hostigamiento sexual.

El Sindicato del INDE (electricidad estatal) llevó una enorme piñata de cucaracha refiriéndose al caso SAT, la cual fue llevada frente al Palacio Nacional. Luego volveremos a un punto respecto la piñata. De manera semejante al 25 de abril, durante el 1 de mayo hubo teatro de la calle y reacciones espontáneas al interactuar con  los asistentes. Uno de estos personajes llevaba máscara y puños de Hulk, el héroe de los comics asociado a la fuerza indómita que surge desde la rabia y el inconsciente. Destaca el hecho que este personaje recorriera la Sexta avenida y el Parque con ropa negra, cubierta con dólares impresos en papel. En el pecho llevaba un letrero: “En la SAT (Superintendencia de Administración Tributaria) está rebonito”. La palabra “rebonito” es utilizada en son de burla a las expresiones de la vicepresidenta Baldetti: rebonito, fisiquín o las invitaciones a comer mojarras a Amatitlán. La burla del robo de los mandatarios ha sido invertido: es ahora sorna y chiste de las manifestaciones. El Hulk de la Sexta avenida pareciera que surge o incluso nace contra el traje negro de los dólares, no meramente vistiéndose con el mismo sino atravesándolo o desintegrándolo. En este sentido hubo momentos y situaciones que vincularon el 1 de mayo con la manifestación del 25 de abril. Hay, empero, uno que ha sido poco observado: la participación de los marginados, excluidos, rechazados, no solo por la sociedad en su conjunto sino por la izquierda institucional: los mendigos, los incorrectos y los locos.

 

El loco, la cucaracha  y los mendigos frente al Palacio

 

 Hacia el mediodía algunos sindicalistas decidieron abandonar el área de conferencias y el sonido central, sobre el parque, para colocarse en la Sexta Calle, frente al Palacio. La inmensa piñata de cucaracha del sindicato del Inde fue bajada del vehículo y tirada al suelo. Se improvisó un círculo y se le prendió fuego. Entre la multitud salió un hombre en harapos, calvo de la coronilla pero peludo del resto de la cabeza. “¡Mirá al loco”, dijeron algunos de los presentes. Sin autorización de nadie, este hombre tomó la cola de la enorme cucaracha y comenzó a darle vueltas. Algunos reían sin parar y otros se alejaban de tal escena: un loco dándole vueltas a una piñata en llamas. Justo mientras la cucaracha del desfalco gubernamental era quemada y el hombre en harapos le daba vueltas, un hombre y una mujer se estaban encadenando al portón del Palacio. Decían estar hartos de la corrupción en el país y haberse conocido a través de una cuenta facebook llamada “Guatemala basta ya”. “¡El pueblo unido jamás será vencido!”, gritaba el joven afirmando que habían decidido encadenarse para, así, liberarse. A partir de ese día despertó gran simpatía entre los presentes e, incluso, también de manera improvisada, un grupo de tres jóvenes con un redoblante, un bombo, chinchines y un balde plástico, comenzaron a cantar: “El pueblo valiente / se ha encadenado / para que se vayan los ladrones del Estado”.

Esto era frente a la puerta principal del Palacio. Justo al otro lado, separados por una manta, había una mesa con alrededor de 15 estudiantes de la Facultad de Económicas, de la Universidad San Carlos. El objetivo: solicitar firmas para exigir la renuncia del binomio presidencial. Habían cooperado para pagar los gastos del alquiler de vehículo, bocinas y equipo de sonido. Por ciertos momentos parecía una competencia por el sonido entre la campaña de firmas y los sindicalistas, el primero con música de Calle 13 y el segundo con la lectura de los boletines y comunicados oficiales. Por su parte, los encadenados gritaban a más no poder para comunicar el motivo de su lucha. Casi no se les escuchaba. Una de sus proclamas era: “estaremos aquí hasta que renuncien y el pueblo nos apoye”. Esa noche el ensordecedor ambiente y apoyo masivo se convirtió en desolación. Radiopatrullas, camionetas negras tipo suburban y distintos pick ups con vidrios polarizados pasaban, intimidando a los encadenados. Los primeros en acompañarlos, incluso durante la noche y la madrugada, fueron los marginados de la ciudad: mendigos y jóvenes de la calles. Extendieron sus delgadas sábanas en las gradas del Palacio y pasaron allí, juntos, la noche.

 

La fiesta de los estudiantes: rebasando lo público-privado

 

Un día antes de la manifestación, el jueves 30 de abril, los estudiantes de la Universidad Rafael Landivar (URL) convocaron a una reunión en la plaza central de su campus, bajo la ceiba. No se escogió por casualidad: la ceiba es símbolo de resistencia en Guatemala, según decía uno de los estudiantes. Poco a poco comenzaron a llegar en grupos de cinco o tres estudiantes, incluso de manera individual. Se habló de que es momento de pasar de la apatía a la protesta, de la información a la indignación. Escogieron la plaza del Organismo Judicial, en el Centro Cívico, para reunirse. Entre todos colaboraron para hacer dos mantas vinílicas. El plan era sencillo: unirse a la manifestación del día de los trabajadores y específicamente marchar con los estudiantes de la Huelga alternativa de la Universidad San Carlos. Llegado el día se unieron a la marcha. Pasaron por la Sexta avenida: adelante iba la Confederación Central General de Trabajadores de Guatemala (CTGT) y, detrás, el Sector Mujeres. Iban divididos en dos grupos. Delante los estudiantes sancarlistas con una enorme manta azul que decía #USAC es pueblo, con equipo de sonido sobre un vehículo. Venían cantando, con mucho ánimo y saltos – casi haciendo mosh, como en un concierto. Entonaban la Chalana y “Mientras haya pueblo, habrá revolución”, frase alusiva al mártir estudiantil Oliverio Castañeda de León.

De parte de los estudiantes de URL encabezaba la marcha una joven con el pie enyesado, en  silla de ruedas, con un cartel “Ni el yeso me impidió estar aquí”. Detrás de ella un grupo de jóvenes, mujeres y hombres, con cintas de #Renuncia ya en la frente y camisolas del equipo nacional de Guatemala iban, también, con carteles. Una joven llevaba escrito: “OPM [Otto Pérez Molina] no llegaste a zona mínima”, otro joven: “Por clamor popular Guatemala grita Justicia”. La interacción entre los grupos comenzó por la amistad entre algunos de ellos, luego fue tomando la forma de una respuesta en los cantos y las porras. Un estudiante  sancarlista gritaba: “¡Qué viva la San Carlos”, “¡Qué viva la Landivar!”… respondían para, por último, terminar con la consigna más aclamada: ¡Qué vivan los estudiantes de Guatemala! Ambos grupos se expresaban de distinta manera: los sancarlistas gritaban con fuerza sus consignas, los landivarianos iban aprendiendo a alzar la voz, con una manera distinta a la habitual. Pero si las consignas gritadas no eran el fuerte – por el momento – de los landivarianos, sus carteles eran muy ocurrentes, originales. Voz y palabra, Chalana y marcha: el 1 de mayo 2015 podría ser recordado como el renacer del estudiantado crítico en Guatemala.

 

Reflexión: tradición y crisis

 

El movimiento de lucha del 25 de abril se le ha nombrado de distintas maneras: de la clase media, de ciudadanos, contra la corrupción. Ciudadanía, por ejemplo, se asocia como término neutro, no partidista, perteneciente a la sociedad civil. La variedad de la expresión social es, así, convertida en homogenidad, el quiebre de los estereotipos se reduce a expresión de lo diferente, la presencia de los marginados como simples situaciones marginales o no mencionadas. El 1 de mayo fue una fecha cargada de tensiones, incluso al interior de los grupos críticos al gobierno. La fecha histórica se desbordó por la crisis presente: ya no fue solamente un día de protesta de los trabajadores, de las mujeres, de los indígenas, agrupados en organizaciones distintas, con discurso claro, banderas, uniformes, líderes y discursos. Fue esto y más: una fecha que mostró las contradicciones entre las formas vanguardistas y tradicionales de lucha al calor de un momento que, si algo tiene de característico ahora, es su rechazo a la política de los partidos estatales. Si bien es cierto que los sindicatos y comités campesinos no supieron – o no quisieron – ser parte del caudal del 25 de abril, sería simplista decir que la crisis social en la actualidad no se expresó al interior mismo de los sindicatos. La rebeldía y el fastidio emigraron de la consigna institucional a los carteles individuales, del discurso de la organización sindical al disfraz de Hulk o la piñata de la cucaracha.

Es decir, la rebeldía histórica de las organizaciones de trabajadores, según considero, tendió a repetir en esta ocasión un tiempo y un espacio que fue rebasado por el movimiento concreto de la crítica y la lucha social. Persiste, entonces, la rebeldía de esta crisis bajo ciertas características: deseo de participar en la denuncia, no de ser solo espectadores o representados, visión de la protesta como fiesta de los indignados e indignadas, hastío contra discursos y prioridad por crear espacios-tiempos de reunión de la rebeldía social. Hay, en el fondo, una crítica práctica – en sí, podríamos decir – al concepto de democracia, si bien los periódicos, profesionales y políticos quieran darle a la crisis un lenguaje, de nuevo, de la misma democracia que hastía. He  allí una contradicción en movimiento: la práctica del hastío social contra el partidismo busca ser resuelta, de nuevo, bajo el concepto y práctica del mismo sistema que se critica. El camino si es profundo, demanda constancia. No está en juego redimir personas vistas como abstracciones, sino la existencia y participación de los locos, los mendigos, las mujeres en las maquilas, la soledad del citadino, la desesperación del desempleado, el enojo contra el trabajo que nos subordina. La democracia es, ante todo, decisión, participación individual y colectiva, no el divorcio entre el voto del sagrado ciudadano y el hambre del desamparado ser humano.

Fotografías: ® Marisol Garces. Marcha 1 de mayo 2015.