¿Me estás oyendo inútil?

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Fotografía: “Espanta cacos en la entrada de la casa presidencial” elPeriódico ‏@el_Periodico. 6 de abril de 2015.

Por: Carlos Fernández

¿Sabías que en Guatemala morían violentamente 17 personas todos los días y nadie hacia nada?  Pues ahora tampoco, aún con la llegada de ex militares “expertos en inteligencia militar”. El fracaso de Mauricio López Bonilla quien se precia de su formación castrense ha sido rotundo. Cada persona que muere violentamente en Guatemala, formará parte de las confusas estadísticas de criminalidad que se llevan ya sea en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses –INACIF-, Policía Nacional Civil –PNC-, Ministerio de Gobernación, Ministerio Público u observatorios independientes. Ninguna parece coincidir.  A pesar de las discrepancias los totales, todas dan cuenta de algo ineludible: al Gobierno que ofreció mano dura y experiencia militar para combatir la violencia, no pudo mejorar ostensiblemente los indicadores de seguridad ciudadana.

Al sistema lo rebasan la gran cantidad de crímenes al punto de anular y su capacidad de respuesta… o corrigiendo, sí la tiene cuando se trata de casos denominados de alto impacto. Para esos crímenes, el andamiaje del Ministerio Público y del Ministerio de Gobernación muestra una inusual capacidad de investigación y en menos de 72 horas dan con los responsables. Muestra de ello han sido las recientes capturas de los sicarios involucrados con el asesinato de dos periodistas en Suchitepequez. Cosa que es maravillosa, pero que siempre deja un molesto sabor de boca, porque tan valiosas son las vidas de comunicadores como las de ciudadanos de a pie que son arrancados de sus familias por la violencia incontrolable que azota al país.

La capacidad del investigar casos paradigmáticos y resolverlos es otra forma de garantizar impunidad, en tanto se logran acallar las voces de los medios de comunicación y de la sociedad civil con una rápida respuesta de todo el aparato de seguridad estatal, el cual normalmente se conforma con permanecer como espectador o sistematizador cuando se trata de casos de menor envergadura. Es decir, si a usted lo matan, será un número más en las estadísticas, una que otra organización vociferará los datos, algún medio hará eco parcial de la terrible situación y quien esté a la cabeza de la cartera de Gobernación se limitará a espetar que están haciendo su “mejor esfuerzo”, cuando en realidad están solo como suele decirse en términos coloquiales, pasando el agua…ahh y haciendo negocios para la compra de armas, municiones y otros equipos para las fuerzas de seguridad.

Mauricio López Bonilla ha sido tan mal ministro de Gobernación como cualesquiera de sus antecesores. Todos han renunciado voluntariamente a cumplir con su labor, escudándose en el falso argumento de lo complejo que es desarticular las estructuras del crimen organizado. Mentira digna de inútiles de propia opción, porque sí se ha podido cuando los casos les afectan su imagen pública o la del gobernante de turno.

Así como resuelven los asesinatos de “personalidades”, de la misma forma la ciudadanía espera que actúen en el asesinato de mujeres, hombres y hasta niños que caen víctimas de los grupos delincuenciales, los cuales operan con la certeza de la impunidad que les prodigan funcionarios del nivel de López Bonilla.

Durante el año de 2014, en Guatemala se registraron 5,924 muertes violentas. Estos son 148 asesinatos menos que en 2013 según datos del INACIF.   Esto en datos, nos dice que el GRAN éxito de Mauricio López Bonilla se concentra en haber reducido de 16.63 muertes violentas diarias durante 2013 a un fabuloso 16.23 por día.   Es decir se muere un 0.4 de persona menos al día, si es que tal cosa pudiera existir mas allá de las expresiones numéricas.

Para colmo de males, el año 2015 es año electoral y se dispararán los números de muertes violentas. Así ha sido en otros procesos electorales y éste no será la excepción. Con ello se vendrá al suelo el 0.4% de reducción obtenido y seguiremos inmersos en esta espiral de violencia que sigue pariendo muertos.

Mauricio López Bonilla fracasó de la mano de Otto Pérez Molina quien le ha mantenido a mansalva en puesto de Ministro de Gobernación. Un inútil para garantizar seguridad ciudadana, pero servil para desplegar las fuerzas del “orden público” cuando se trata de reprimir a comunidades organizadas.

López Bonilla se lleva bajo el brazo no solo su fracaso, sino el mito que sostenía que solo los militares y la mano dura, podrían con la inseguridad en Guatemala.

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Publicado el 6 abril, 2015 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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