Viendo detrás de las máscaras: los temores mestizos se ven mejor en Cayalá

10675746_1374261362880406_1997494595290786154_n

Fotografía: tomada de la página de Facebook Erick Barrondo

 

Por: Pablo Rangel

Charles Hale en el libro “Más que un indio: Ambivalencia racial y multiculturalismo neoliberal en Guatemala” señala que existe una ambivalencia racial en el discurso de las y los ladinos[1], en éste, se rechaza el racismo clásico, pero se mantienen prácticas que garantizan los privilegios en la jerarquía racial. Hay que señalar que el temor a la pérdida de estos privilegios en un mundo en el cual los pueblos indígenas reclaman el derecho a la dignidad e igualdad, asume diferentes máscaras para subsistir diluyendose en un discurso políticamente correcto que a veces es imposible ocultar. Mas allá del desencuentro, esta es una oportunidad valiosa para lograr desmontar a través del diálogo las agendas culturales ocultas que no permiten arribar a una sana interculturalidad.

Un atleta con liderazgo

Erick Barrondo en el grupo de los atletas nacionales es quizá el que más lejos ha llegado. En los Juegos Olímpicos de Londres, 2012 logró una medalla de plata para el país en la disciplina de marcha (20 kilómetros) Las medallas olímpicas han sido esquívas para el deporte nacional, la de Barrondo fue la primera obtenida en estas justas deportivas, además fue excepcional porque el deporte federado guatemalteco, si no es por el esfuerzo de entrenadores y por algunas características extraordinarias de los atletas, no logra sobresalir en un mundo competitivo. Al igual que Doroteo Guamuch (Mateo Flores, ganador de la medalla de oro en la maratón de Boston) y varios otros maratonistas, ciclistas y atletas nacionales, Erick Barrondo proviene de una familia indígena (Q´eqchi´ de Alta Verapaz) Su entrega al deporte, la disciplina y además una genética privilegiada han sido la conformación exitosa de Barrondo, quien además ha demostrado tener dotes de liderazgo y una amplia capacidad discursiva.

Después de haber ganado una medalla en los Juegos Olímpicos, el atleta fue transformado en héroe. Barrondo apareció en todos los medios de comunicación nacional, incluso un estadio fue bautizado con su nombre. Al regresar a su casa siguió fomentando el deporte y apoyando a los jóvenes para que practicaran marcha.

Tres años después de ganar la medalla en las Olimpiadas, Erick Barrondo continúa entrenando y ganando más competencias, no obstante, pareciera que la sociedad mestiza lo quiere posicionar en un lugar que, desde su escala racial, es el “adecuado.” Como expresan muchas personas, Barrondo debe ser “humilde” y además, “agradecido”. Tal es el caso de un relato que se viralizó en internet, no se sabe si es cierto o falso. En éste una familia ve a Erick Barrondo en un restaurante, los niños de la familia querían fotografiarse con él. Según el relato, Barrondo señalo que estaba comiendo y no era posible en ese momento. La reacción de indignación no se hizo esperar, y principalmente al publicarlo en las redes sociales. A pesar de la falta de certeza acerca de este hecho, fue suficiente para que muchos cuestionaran su fingido aprecio hacia el atleta. ¿Cómo era posible que Barrondo, medallista olímpico, indígena, no reconociera que debe aceptar la admiración de una familia ladina? Esta rancia reacción de indignación, no se explica sino es en el contexto guatemalteco.

Otro hecho que hizo saltar a la parte más conservadora de la sociedad mestiza fue el planteamiento de la protesta por las condiciones deplorables en que obligan a movilizarse al equipo de marcha. Ante la negativa de otorgar al equipo un vehículo decente Erick Barrondo planteó un medio de protesta muy particular pero efectivo, y es que puso a la venta la medalla de oro que había ganado en los Juegos Panamericanos. Más allá de lo que pudieran darle por la medalla, el objetivo era la denuncia de las condiciones en que se encuentran. Para estas instancias, quienes en un momento se congraciaron con el triunfo en el 2012, pero tenían sus reservas por cuestiones raciales, se fueron en contra de Barrondo. Como dijo un jóven que llamó a una emisora de radio en un programa juvenil matutino “Yo estoy en desacuerdo porque Barrondo, ya le gustó y ahora cree que todo lo puede como la Menchú”.

Paradójicamente, las capacidades del atleta, que ha dado y sigue dando tantos éxitos y medallas para el deporte nacional, han empezado a develar la estratificación étnica del país, una tensión que dentro de la sociedad mestiza nacional ha pasado encubierta quizá desde la misma independencia en 1821. Esta escala que cuando se ha tratado de subvertir o siquiera cuestionar ha generado reacciones violentas, como la política de tierra arrasada durante guerra interna en la década de 1980, ha generado todo tipo de “artilugios” para seguir sin ser descubierta, no obstante en la era de las redes sociales aparece y re aparece aunque los esfuerzos para encubrirla sean grandes.

Aunque seas campeón mundial, en Cayalá serás vendedor de manías

El 30 de marzo de 2015, en las redes sociales se viralizaba una fotografía del estado del muro de un locutor de radio nacional. En ésta gráfica, aparecía Erick Barrondo recostado en una estatua de Ciudad Cayalá. Arriba una leyenda que decía “quiere manía, semilla de marañon o habas?”. El mensaje, aunque muchos lo nieguen, tiene un sentido discriminatorio en dos vías, racial y económico. En resumen, señala que el atleta por ser indígena y pobre no puede estar en Ciudad Cayalá (espacio exclusivo de la élite blanca y rica) aunque sí lo puede hacer pero como vendedor de frutos secos, actividad que realizan niños indígenas.

Erick Barrondo, quien comparte regularmente estados en Facebook vió la fotografía y ante la agresión reclamo sus derechos. Se acerco a la Comisión Contra la Discriminación Racial -CODISRA- quienes presentaron la denuncia al Ministerio Público. El artículo 202 bis del Código Penal señala la discriminación racial y económica como un delito, especialmente cuando se fomente o se aliente a través de cualquier medio.

La primera reacción del locutor ante el error que cometió fue escribir una nota excusándose, sin embargo, no comprendia el porqué del perdón si en internet todo es “pura chingadera” y que además su mensaje fue “sacado de contexto”. Dos días después, ante la inminencia de la denuncia en el Ministerio Público y las consecuencias que esta acción traería, el locutor (Julio Reyes) decidió pedir perdón publicamente a Erick Barrondo, quien recibió las disculpas y en apariencia el desencuentro quedó zanjado.

Más alllá de los detalles de este hecho, en los dos días en que la fotografía se viralizó y miles de personas opinaron en las redes sociales, surgieron muchas expresiones dignas de análisis. Una que apareció reiteradas veces y que además puede llevarnos a esclarecer mucho de nuestra percepción como mestizos de la realidad social nacional, es la de “la chingadera”. Supuestamente, Barrondo tenía que dejar pasar cualquier oprovio en su contra pues no es en serio, “es pura chingadera”.

Captura de pantalla 2015-04-02 a la(s) 17.34.26

Imagen: tomada de Soy502 puesta en el texto “Erick Barrondo interpondrá denuncia por tuit discriminatorio”

La máscara de la “chingadera”

Charles Hale, antropólogo e investigador, mientras hacía la investigación que da vida al libro anteriormente citado, relata cómo se acerca a algunas familias ladinas en Chimaltenango para conocer sus perspectivas acerca de los indígenas y el activismo maya. Señala su asombro cuando entrevista a unas jóvenes y surge “la chingadera”. La chingadera en ese contexto y quizá en todo el país, es una forma de no tomar en serio la realidad. De burlarse de las cosas y casi siempre decir lo doloroso o señalar lo que se cree o no sin temor a represalias, todo es en “pura chingadera”. Por otro lado, es apelar al doble sentido del discurso. A veces, es un tipo de ironía y sarcasmo que sirve de disfraz a la ansiedad de expresar las inseguridades y temores.

Cuando hablan de los pueblos indígenas, los ladinos enmascaran en la chingadera temores atávicos, miedo a la pérdida del poder, culpas históricas, realidades inconscientes en relación con el otro. Trágicamente, la chingadera es un medio de meta discurso intraétnico que refuerza una identidad temerosa del aniquilamiento por percibirse híbrida.

También la “chingadera” pretende resaltar el carácter contradictorio de algún hecho o persona, incluso a veces tiene un objetivo iconoclasta. En otras ocasiones pretende negar la historia o burlarse de ella y declarar entre “chingadera y chingadera” que nada de lo que se ha dicho se ha creído, que todo el tiempo fingimos.

Sobre esta última y compleja forma de chingadera se puede observar que la burla de Barrondo con esta fotografía encierra muchísimo más que una simple y jocosa salida.

Otras máscaras

Otro de los recursos utilizados por las y los comentaristas es la justificación del ataque pues se lo merece ya que al molestarse por su comparación con un vendedor de frutos secos, automáticamente está discriminando esta actividad laboral. Subrepticiamente se asume un papel de tutela moral, capaz de repartir castigo a quien se percibe como agresor.

Y por último la máscara de la generalización “ah sí, ahora como es famoso sí le funciona la justicia, pero ¿cuándo para todos los indígenas que a diario son discriminados? Ya se le subieron los humos”.

Captura de pantalla 2015-04-02 a la(s) 17.49.28

Aclaración del locutor Julio Reyes en su cuenta de twitter

 

 

 

 

 

 

[1] En este texto se utilizará “ladino” y “mestizo” para referirse al mismo grupo étnico.

Acerca de comunitariapress

Hacemos periodismo comunitario, feminista y autónomo, documentamos la voz de los pueblos y sus diferentes luchas. Nuestras herramientas son la palabra, el sonido y la imagen, con ellas difundimos nuestras ideas y a la vez aportamos en la denuncia, la difusión, las posturas de la población organizada frente a la agresión capitalista y patriarcal y el modelo que se trata de imponer en nuestro país. Prensa Comunitaria es un grupo interdisciplinario que trabaja la investigación, documentación, archivo, análisis y comunicación alternativa, cuenta con corresponsales, colaboradores y colaboradoras en distintas regiones del país. Acompañamos y documentamos luchas y resistencias de los pueblos, comunidades y colectivos en defensa de la tierra, territorio, memoria histórica, derechos humanos, feminismo, cultura y pueblos originarios.

Publicado el 2 abril, 2015 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. 9 comentarios.

  1. Muy interesante y muy descriptivo de esta jodida realidad, que no es más que reflejo de nuestra incapacidad -como sociedad- para darnos cuenta de la riqueza que reside en nuestra diversidad, que hace como consecuencia que sigamos siendo un país pobre, aunque estemos llenos de recursos… Para mí, la Cultura es la “conducta colectiva” y nosotros como país mantenemos una conducta siempre contradictoria y poco constructiva. Nos cuesta y casi es imposible para nosotros, encontrar caminos para sumar y multiplicar en lugar de restar y dividir. Tristeza es lo que nos queda, y ni siquiera podemos ser tristes todos juntos, porque algunos no van a aceptar que están tristes…

    Le gusta a 1 persona

  2. Eduardo Juárez

    yo viví en california por años. la razón que me vine en 1993 fue que me arrestaron por manejar bajo la influencia del alcohol. ya en la estación policíaca me dieron una golpiza y a gritos me decían que yo no era mas que un mexicano estúpido borracho. antes, en la escuela y en lugares públicos, había tenido varios pleitos por ser discriminado, unos donde salí golpeado y otros donde golpeé, pero contra la ley no se puede. decidí regresar a guate a causa de esta humillación. pienso que este es mi hogar disfuncional y aquí no me pueden humillar a tal grado.
    aquí en guate la discriminación es espantosa, ya sea chingadera o odio puro. yo doy clases y soy ladino. veo las formas sutiles de hacer a alguien de menos. el que insulta y discrimina es porque en el fondo posee un falso yo. no es nadie, y eso para alguien que tiene un seudo-yo, una mascara-en-vez-de rostro es una de las peores pesadillas que le pueden ocurrir. veo la cizaña con la cual demuestras su envidia hacia personas que sobresalen porque ellos nunca harán nada, no pueden hacer nada y si pueden hacer algo no tienen ni el valor ni la voluntad para hacerlo. esto no es “chingadera.”
    El Joven Barrondo es excepcional. va en contra de la corriente y tiene mucho valor y coraje. yo deseo que siga cosechando éxitos como fruto de su talento para que tenga la vida que se merece y para que les pique el hígado a tanta gente mezquina.

    Le gusta a 1 persona

  3. Hay comunicadores que no tienen educación o madurez. Barrondo reclamo sus derechos y punto. Ese comunicador es un hipocrita y espero reciba lo que se merece, todos ser humano merece respeto no importa de donde venga. Erick es una gran persona y atleta, ese comunicador que se cepille los dientes antes de hablar de Erick…

    Me gusta

  4. Marco Antonio Castillo C.

    Creo que en todas las manifestaciones racistas y discriminatorias también hay desconocimiento o negación de la composición étnica histórica de este país, avalada por la premisa de que los no indígenas son quienes han construido la nación, y por ende quienes deben ser privilegiados. Lo mas triste y trágico a la vez, es cuando estas provienen de sectores que a la vez son tratados de igual manera aunque sean mestizos, o semi-blancos, por la clase media y rica. Es trágico porque Guatemala necesita de la unidad de los diferentes sectores sociales para emprender la construcción de un país diferente.

    Me gusta

  5. Gustavo Garcia

    Me parece acertado el analisis Pablo y de paso me identifico con Erik, puesto que la mayor parte de medios de comunicacion son ocupados por personas que amparados en la libertad de exprecion creen que pueden decir o hacer cualquier estupidez y no tendran consecuencias, Erick al final no es necesariamente indigena si no mas bien mestizo, segun se su madre es salvadoreña y ante eso pues es un mestizo, lo que si tiene doble implicacion descrimancion racial y discrimancoin economica es que exisitiendo un cuerpo de leyes antiracismos y antidicrimnatorias, no se conozcan y menos se apliquen. Eso de “Pura Chingadera” es una agrecion disfrazada de un personaje en este caso el locutor Reyes inconcietemente reproduciendo el modelo de injusticia social a traves de fraces como esa, aparentmete ingenuas, pero de conotaciones muy profundas. estipo de discrimancaion se puede hacer aparentemente de manera impune con nuestro campeon olimpico, que a su ves es un hombre modelo en otras areas de su vida que no van hacer los poderosos en contra de mas 15 millones de vendedores de manias, habas y semillas de marañon que habitamos este territorio.

    Me gusta

  6. Mi comentario en ningún momento pretende negar o justificar el racismo, solo aclarar ciertos aspectos acerca del tema: para empezar, hablar de racismo, de por sí, ya es un tema complejo, es una segmentación que se le quiere dar al guatemalteco al clasificarlo en indio o ladino, rico y pobre, el y ella (como el autor de la nota recalca en su texto, aun cuando la Real Academia Española dicta que emplear los artículos “el y las” es un error gramatical y no se deben utilizar esas formas textuales; que el artículo “el” no implica menosprecio al sexo femenino pero que el autor insiste en utilizar como diferenciador, como algo incluyente).
    Es un hecho que el racismo se aborda solo desde la perspectiva ladino-indígena, rara vez algún columnista lo trata al revés, y también existe ese tipo de racismo. Pocos fueron los que opinaron cuando la premio Nobel de la Paz al fundar su partido político afirmó “que era un partido indígena donde no participarían ladinos”. ¿Qué suerte habría corrido un partido de ladinos diciendo semejante aberración?
    Lastimosamente el tema de racismo es algo de moda, algo cool y peor aún, un negocio y que muchos lo que hacen al defender el tema es fomentar la división cuando lo que se debe fomentar es la union; hablar de guatemaltecos sin recurrir a las etiquetas, géneros o clases sociales, cuando se aborde el tema desde esa perspectiva podremos hablar de inclusión.
    Que el atleta se ofendiera por el tuit cuando a él se ha visto señalado de comentarios racistas, da lugar a pensar que el tema de racismo, es en efecto, tema de moda, algo que vende pero que rara vez aporta algo positivo , más bien separa y queda lejos de ser algo incluyente. Cuando dejemos las etiquetas, los estereotipos, cuando dejemos de sentirnos más por ser blanquitos o menos por morenos y pequeños y nos veamos como iguales, cuando no debamos de recurrir a escribir los y las para sonar incluyentes y nos veamos como iguales entonces habremos avanzado, pero recalcando las diferencias solo nos dividimos. Ánimo muchá, somos guatemaltecos, las etiquetas raciales de género o económicas sólo conviene a unos pocos. Somos iguales.

    Me gusta

  7. Esto no es como dicen pura chingadera porque de broma en broma la verdad se asoma y le pregunto a la persona que hizo ese tuit de Barrondo le gustaria que alguien publicara su foto en la misma manera que el lo hizo con Barrondo? a nadie le gusta que lo discriminen asi es que respeten y no le hagan a nadie lo que no les gusta que les hagan.

    Me gusta

  8. Saludos Pablo y que gusto leer un articulo tuyo y mas con lo bien que esta desarrollado. Respecto al tema, es lamentable como un comunicador social puede hacer esa “chingadera” y luego decir que sus palabras fueron sacadas de contexto, que le pasa! Ahora que aguante la chingadera. En realidad este pais sera mejor cuando (como dijo Bob Marley) el color de los ojos sea mas importante que el color de la piel.

    Me gusta

  1. Pingback: La irrelevante precariedad

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: