Archivos diarios: 31 marzo, 2015

“Dinosaurio reloaded”: las violencias que nos rodean y nunca se fueron

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Hablar de violencia en Guatemala se ha convertido ya en un lugar común, manido y a veces desmovilizador; pero es un tema del que no podemos desentendernos, sino que necesitamos comprender para poder desmontarla.

Desde esta idea, un grupo de investigadores de procedencias, trayectorias y disciplinas diversas conjuntamos nuestros esfuerzos en un libro colectivo que mostrara y analizara las formas tan diferentes en que la violencia está presente en Guatemala hoy y cómo las personas involucradas hacen para resistirlas y convivir con ellas.

El equipo de Prensa Comunitaria – Colibrí Zurdo participó en este esfuerzo con un capítulo sobre los hechos ocurridos en Barillas entre 2008 y 2013.

El libro Dinosaurio reloaded. Violencias actuales en Guatemala, se presentará en el Centro Cultural de España el jueves 9 de abril a las 6 de la tarde. 

Adelantamos unos fragmentos de la introducción de libro y del capítulo dedicado a Barillas, esperando verles  próximamente. 

Dinosaurio (1)

 

Estudiando las violencias actuales en Guatemala

Manuela Camus, Santiago Bastos y Julián López

Dinosaurio reloaded. Tan posmoderno título tiene intencionalidad. Conlleva un homenaje al lúcido y breve cuento del maestro Monterroso. …

Si bien el dinosaurio nunca estuvo dormido, hoy nos encontramos con despertares terribles y monstruos reactivados, que, como amebas, se extienden en diferentes campos de recursos, acción y poder. Mientras escribimos esta introducción, el juicio por genocidio contra Ríos Montt altera los frágiles equilibrios políticos, al tiempo que la represión contra líderes y comunidades recuerda los años que se juzgan; en Petén los narcos obligan a despoblar un cooperativa mientras en la capital los pilotos del transporte urbano mueren cada día. Detrás de todo ello aparecen los clanes criollos –Gutierrez, Novela, Castillo- que impiden los cambios básicos de este país, aliados cuando es necesario con los capitales emergentes dedicados a actividades diversas –los Lorenzana y los Mendoza, Roberto López Villatoro, el Rey del Tenis– y siempre con la sombra de figuras amenazantes como  Francisco Ortega Menaldo y todo lo que supone el poder militar reconstituido

… Queremos desbrozar las lógicas de la violencia, pero también un interés que va más allá: no queremos ser espectadores de gabinete en esta vorágine colectiva en las que están y estamos involucrados tantos guatemaltecos.

…. ¿Qué aportamos a la discusión actual? Nuestra preocupación principal es cómo impactan las violencias en los sujetos más vulnerables y cuáles son sus respuestas. Los innumerables informes institucionales, las opiniones de expertos, los listados de cifras y estadísticas, encaran esta problemática de otra manera. Aquí no realizamos evaluaciones que diagnostiquen violencias, ni nos centramos en cómo funciona el crimen y no sólo tocamos la violencia letal-homicida, sino otros repertorios no menos lesivos, al menos para la fría estadística.

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En este libro ofrecemos –como en el anterior- miradas desde casos concretos sobre distintas formas en que se ejercen violencias. Hacemos etnografías analíticas y sistémicas, que captan la diversidad de actores, procesos, subjetividades en juego, de sociedad compleja. Es una exposición compleja por sus matices, pero también caracterizada por la contundencia y el rigor.

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Resulta significativo que en esta ocasión el acento de los trabajos se haya puesto mayoritariamente en la acción de los involucrados, en su capacidad de respuesta, de creatividad, de adaptación y acomodo. Como que nos convocaran los impulsos de tantos esfuerzos que no se dejan ganar por el apanicamiento. En los artículos que se presentan nos detenemos en las resistencias y las esperanzas y en el poder de la comunicación y de las redes sociales.

En este volumen regresamos al embate contra la pornografía de la violencia en el sentido sensacionalista y contra el poder de los discursos que fomentan la parálisis a través del pánico. Uno de nuestros objetivos continúa siendo desarticular las estrategias de desinformación de los medios y del Estado.

En el pasado volumen la metáfora del desbordamiento nos colocó en una senda reflexiva centrada en cómo explicar lo insoportable. Las formas antiguas de violencia persistìan, las que estaban aletargadas se reanimaban contundente y brutalmente, y se generaban nuevas modalidades incluso más rotundas. Exagerada, multisituada y briosa, así podríamos decir que es la violencia hoy en Guatemala; por ello en este libro a esa metáfora se suma la de su perenne reactivación La pregunta que nos motiva entonces es ¿cómo vivir con lo insoportable?

 

 

Despojo, movilización y represión en Santa Cruz Barillas.

Santiago Bastos, Quimy de León, Nelton Rivera, Dania Rodríguez y Francisco Lucas

 

En toda América Latina, … los capitales transnacionales y locales actuaron en una forma que Harvey (2004) ha definido como la “acumulación por desposesión”, dado el nivel de prepotencia alcanzado en los procesos y en los resultados, al calor de toda la normativa neoliberal desplegada por gobiernos e instancias supranacionales.

Esta oleada ha afectado especialmente a territorios indígenas, que han respondido con una oleada de movilizaciones también desde el cambio de siglo (Eastwood, 2011).  Se ha puesto en marcha una nueva fase de organización y demandas indígenas.. y los Estados en general están respondiendo a estas movilizaciones con estrategias de criminalización de la protestas social (Korol y Longo, 2009; Romo, 2008).

En Guatemala todo este proceso se da en un contexto muy concreto: la salida del conflicto armado que por medio siglo sembró de muerte la vida política de Guatemala. La oligarquía de Guatemala salió reforzada de la crisis que supuso del conflicto armado, a través de unos acuerdos de paz que después no cumplieron (Hernandez Pico, 2005). En vez de sacar adelante la agenda de construcción de nación que éstos proponían, se avanzó en la apertura de la economía guatemalteca al mercado mundial a base de políticas neoliberales, aumentando así las históricas brechas sociales del país (Robinson 2003).

Ante estas amenazas, muchas comunidades respondieron. Después de varias décadas de organización local y comunitaria, después de un proceso de “concientización” y un genocidio; después de veinte años de escuchar hablar de derechos humanos y derechos indígenas, de Convenios y Constituciones, de “democracia” y “rostro maya”, las comunidades se organizaron ante la generalización del modelo extractivista.

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Los sucesos ocurridos en la localidad huehueteca de Santa Cruz Barillas a raíz del proyecto de  instalación de la planta hidroeléctrica Qambalam I por la empresa Hidro Santa Cruz, son una muestra de todo esto. En ellos se puede apreciar las formas concretas en que se ha dado esa rearticulación desde los espacios comunitarios; y también de las respuestas que se han dado desde la empresa y el Estado a las movilizaciones que cuestionan estos proyectos. … Dado el carácter de este libro, nos vamos a centrar más en estas últimas dinámicas; que además están convirtiendo a Barillas en un caso paradigmático de criminalización de la protesta social en Guatemala.

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Cuando a mediados de 2011 empezó a gestarse el proyecto del cual este capítulo es uno de los resultados, el objetivo que teníamos era sistematizar y analizar el procesos de movilización que veíamos que se estaban dando en las comunidades –sobre todo pero no únicamente indígenas- de todo el país desde hacía unos años. Era un momento en que las consultas comunitarias mostraban que en estos espacios se vivía un gran dinamismo organizativo. Después, las respuestas gubernamentales empezaron a ser cada vez más contundentes.  En el momento de escribir estas líneas, en Barillas la dinámica está abierta, no hay nada concluido ni se sabe hacia dónde puede derivar. Pero las perspectivas, dentro del contexto nacional, no son buenas.

En toda América Latina, en lugares como Barillas, empresas como Hidro Santa Cruz han llegado y siguen llegando con la lógica del capital como única guía: obtener el máximo de beneficios.

Por eso las comunidades se defienden para evitar el despojo de sus espacios de vida. En el contexto de violencia, desorganización y desarraigo que se vive en la Guatemala rural, estos pedazos de tierra, estos ríos y estas cascadas son en muchos casos prácticamente lo único propio que tienen para sobrevivir y para sentirse personas. Porque el despojo es mucho más que un asunto económico, y cuanto más fuerte sea el arraigo en el territorio, más fuerte será la resistencia a abandonarlo o dejar que se degrade. Y lo defienden desde los términos desde los que los viven: su historia, su significado, su memoria

Para estas empresas y para los gobiernos que los apoyan, estas comunidades no son vistas como esos Pueblos Indígenas sujetos de derechos que ellos reclaman ser Castillo, 2010). Más bien los siguen viendo como “indios”, sujetos -más bien, objetos- coloniales sin derecho ni existencia propia.  De ahí el desprecio por ellos: no informan, no consultan, no les importa en absoluto lo que pueda pensar o sentir sobre su territorio o su futuro. No tienen nombres, nos son individuos, ciudadanos con derechos, sino ocupantes de espacios a los que se puede comprar…. y si hace falta, se les priva de libertad y la vida sin mayor problema: todo es bueno para poder obtener el beneficio

inv_Dinosaurio (1)  

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