Archivos diarios: 16 marzo, 2015

La invasión en nombre de Dios

Por: Imox

En el territorio de los pueblos originarios no solo invaden las empresas privadas nacionales y transnacionales sino también hay invasiones desde la mente y en nombre de Dios.

Las iglesias en los pueblos han tomado una forma de hacer grandes edificios haciendo actividades que han denominado “Maratón de Ofrendas” o promesas; y la gente mas pobre son los que mas han aportado en las grandes construcciones.

¿Es Dios o competencia?

 

Anuncios

Centroamérica: una región intoxicada por una servil creencia “cristiana”

11016133_718634644921044_5752603403025294322_o

Fotografía: Imox

 

Por: Ollantay Itzamná

Hace unos días atrás, los cielos de Centroamérica fueron surcados por helicópteros estatales cargados de pastores, apóstoles y profetas “para orar y derramar bendiciones para la paz” sobre esta región violentada de América Latina.[1] En el caso hondureño, fue una iniciativa del gobierno de turno, quien, por momentos, funge más como predicador que como Presidente.[2]

Para quienes sabemos de teológica cristiana, con perspectiva histórica, observar el habitus cotidiano individual y social, en países como Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, despierta en nuestra memoria históricos recuerdos de la cristiandad de la Edad Media. Época en la que el ser humano se asumía como una oveja (animalito) de Dios. Donde se castigaba con el infierno a la razón/pensamiento, y se promovía la creencia y la obediencia cadavérica como virtudes máximas para el ascenso social. Época en la que se instalaba en el espíritu de las y los creyentes el sentimiento de culpa y la identidad de “siervos inútiles”, derrotados por el mal, incapaces de emprender por sí mismos proyectos hacia su plenitud. A esto se denominó la primera evangelización o inquisición (extirpación de la razón simbólica).

Desde la teología política, la cristiandad tenía un claro objetivo. Afianzar y estabilizar a perpetuidad un orden político teocrático. Es decir, ante la incapacidad de las y los creyentes de autogobernarse, Dios, en su infinita misericordia, elegía bondadosas familias poderosas (reyes cristianos) para gobernar a los pueblos. Estos, junto a los jerarcas religiosos, eran los representantes de Dios en la tierra. Por tanto, los súbditos cristianos creían y obedecían más a los gobernantes que al Dios desconocido.

En buena parte de América Latina, el modelo político de la cristiandad fue desvirtuado por las diferentes revoluciones liberales inconclusas. Las escuelas y los libros se impusieron sobre las iglesias y las biblias. Muchos súbditos dejaron de ser creyentes (obedientes resignados) al adquirir la cualidad de ciudadanía. Aunque la ciudadanía tampoco se universalizó por completo en la región.

En los países centroamericanos, con excepción de Costa Rica, los esfuerzos por universalizar la educación centrada en la razón, emprendida por los liberales, fue repelida con éxito, en diferentes momentos, por los conservadores católicos. Quienes una y otra vez instauraron la creencia sobre la razón a base de la gestión del miedo (al infierno) y el deseo (del paraíso celestial).

Así emergieron estas repúblicas bicentenarias, ahora, discursivamente democráticos, pero moral y espiritualmente castizos, racistas y clasistas. Con más súbditos creyentes que con ciudadanos pensantes. Habitados por una infinidad de tabúes (Dios, Estado, Ley, Biblia, etc.). Temerosos de interrogarse sobre el origen o la finalidad de estos y otros tótems. Aunque con honrosas excepciones.

Durante la segunda mitad del pasado siglo, el gobierno de los EEUU., para contrarrestar la cohesión social alrededor de ideas socialistas, en la región centroamericana, promovió y financió todo un almácigo de emotivas iglesias pentecostales que desactivaron el despertar ciudadano del momento. A esto se denominó la segunda evangelización o nueva inquisición (extirpación sangrienta del “comunismo”).

Militares criminales como Ríos Montt y Gustavo A. Martínez, de Guatemala y Honduras respectivamente, para fines terapéuticos y políticos crearon sectas pentecostales fundamentalistas. De esta manera, estas empresas religiosas lograron lo que ni los doctrineros, ni las dictaduras militares habían conseguido: adormecer a las grandes mayorías empobrecidas, convirtiéndolos casi en unos eternos pordioseros providencialistas.

Aquí, saber de memoria citas bíblicas no es sólo un elemento de ascenso o estatus social, sino también de oportunidades laborales. Sí, aunque Ud. no lo crea. Las entrevistas laborales, como las evaluaciones académicas, se valoran en función a la mención que se haga del Dios ausente. Como en la Edad Media, en los centros educativos se imparte clases de Biblia para formar la conciencia y la conducta sumisa, resignada y providencialista de los profesionales creyentes.

Las viviendas adquieren mayor categoría social si en sus paredes llevan inscritas citas bíblicas. Muchas mujeres, en sus bolsos, junto a la cartera casi vacía, llevan un ejemplar del Nuevo Testamento. Ciudades y pueblos de Honduras están ornamentadas con inmensos carteles de: “Honduras para Cristo”. En los pueblecitos empobrecidos, donde no existe ni escuelas, ni centros de salud, mucho menos libros, encuentras anuncios estridentes de: “Aquí se venden biblias”.

Los buses de transporte, calles, plazas públicas, frecuencias radiales y canales de la Tv están repletos de predicadores, apóstoles, profetas…, que Biblia en mano infunden: “La pobreza es el mejor regalo que Dios nos da para merecer después el Reino de Dios” “La enfermedad es una bendición de Dios” “Somos ovejas de Dios. Él nos quiere mansos y humildes…”

En las redes sociales se socializan más citas bíblicas, bendiciones, que derechos u oportunidades. ¡Hasta los noticiarios de la Tv, en Honduras, comienzan con lecturas bíblicas, o devocionales que llaman! La semana laboral se inicia y concluye con un devocional. Y, los fines de semana, las familias, con la Biblia bajo el brazo, pasean por las calles intercambiándose bendiciones entre sí.

Esta es la “cultura” cristiana compartida en la región. Cultura que es rentabilizada de sobre manera, no sólo por jerarcas religiosos para mantener a flote sus negocios, sino también por los gobernantes. Éstos, cuando pierden legitimidad social, recurren a ceremonias/teatros religiosos para legitimarse en Dios ante el pueblo creyente. Así, el gobernante “predicador” nuevamente es asimilado y aceptado por sus víctimas empobrecidos como el enviado del Dios ausente. Del mismo modo de cómo es amado el cura, pastor, obispo o cardenal que se concubina públicamente con el violento poder establecido.

En este contexto cultural, donde los fundamentos de la estructura social y psicológica de las personas están afianzadas en la creencia ciega, el trabajo de la concientización para el despertar de nuevos sujetos sociopolíticos continúa siendo un trabajo titánico casi estéril. No sé que sea más difícil: que una sociedad toxicómana (drogadicta) se desintoxique, o que los creyentes (“cristianos”) irreflexivos que esperan el “arrebato escatológico” se conviertan en ciudadanos corresponsables. No lo sé.

[1] Programa televisivo HCH. En helicóptero, evangélicos inician oración por Centro América. http://hchtvdigital.com/v2/news/en-helicoptero-evangelicos-inician-oracion-por-centroamerica/

[2] Proceso Digital. En jornada de oración Presidente Hernández pide a Dios sabiduría para crear la nueva Honduras. http://www.proceso.hn/component/k2/item/90242-en-jornada-de-oraci%C3%B3n-presidente-hern%C3%A1ndez-pide-a-dios-sabidur%C3%ADa-para-crear-la-nueva-honduras.html

Barillas: Asambleas y reuniones permanentes en resistencia Nuevo Amanecer

Por: Imox

Las Autoridades Comunitarias, autoridades Indígenas, líderes, lideresas y vecinos del Municipio de Barillas se encuentran en reuniones permanentes en la resistencia pacífica “Nuevo Amanecer” desde la detención injusta de Artu ro Pablo, Adalberto Villatoro y Francisco Juan el 26 de febrero 2015 en los tribunales de Huehuetenango.

La detención de las tres personas según los comunitarios es una injusticia más, porque el único hecho cometido por ellos es defender la vida, el territorio y los derechos Humanos.

La empresa Hidro Santa Cruz S.A. propiedad de Luis Castro Valdivia de nacionalidad española, ha utilizado el sistema Judicial para callar la voz e intimidar la legítima demanda de los pueblos originarios y ha utilizado evidencias falsas y sus influencias en contra de los comunitarios de Barillas.

Intentan retener el cadáver de joven asesinado en Santa Eulalia

Por: Kaxhin Tz’ikin

Pascual Basilio Pascual, de 20 años de edad, vecino de la Aldea Molná del municipio de Santa Eulalia, Huehuetenango falleció a las 11:30 de la noche del domingo 15 de marzo 2015 en el Hospital Nacional del departamento de El Quiché, luego de luchar por su vida durante 57 días.

Desde las 8 de la mañana familiares, vecinos y representantes del Gobierno Plurinacional del territorio Q’anjob’al llegaron al Hospital Nacional de El Quiché. El cuerpo de Pascual Basilio fue trasladado al INACIF para realizar análisis forenses estudios y evidencias. Se había informado que esto llevaría aproximadamente hasta el medio día y que después iba a poder ser llevado a la funeraria, que solamente era cuestión de esperar el papeleo burocrático y los documentos que esta instancia extiende para autorizar el traslado del cadáver hasta Jolom Konob’- Santa Eulalia.

El Ministerio Público había ordenado al INACIF (según la explicación de trabajadores de ésta instancia) que retuviera el cadáver pues solicitaban realizar algunas investigaciones que no fueron explicadas a los familiares. La familia, vecinos y representantes también del Consejo de Pueblos K´iche´ manifestaron su inconformidad frente al edificio y solicitaban se les entregara el cuerpo para llevarlo de regreso a su casa. Dos horas después informaron que ya podían llevárselo.

La población presente informó que estaría en la espera hasta que el MP de Huehuetenango llegara al lugar ya que se lleva más de 2 horas y media esperándolos. La Procuraduría de Derechos Humanos – PDH estuvo presente. Esto se resolvió a las 3:30 PM de la tarde.

El padre del joven asesinado dio declaraciones a los medios de comunicación que se hicieron presentes en el lugar.

¿Quién es el joven Pascual Basilio?

Pascual Basilio Pascual, de 20 años de edad, vecino de la Aldea Molná del municipio de Santa Eulalia, Huehuetenango falleció a las 11:30 de la noche del domingo 15 de marzo 2015 en el Hospital Nacional del departamento de El Quiché, luego de luchar por su vida durante 57 días.

Pascual Basilio resultó gravemente herido por arma de fuego luego de sufrir un atentado armado el día 20 de enero 2015 en la madrugada en Santa Eulalia, el incidente fue protagonizado por el actual Alcalde municipal Diego Marcos Pedro, de quién se sospecha haya realizado los disparos según lo denunciaron testigos que presenciaron el hecho, familiares y testigos.

¿Por qué del ataque armado?

La problemática provocada por empresas hidroeléctricas en toda la región de la Nación Q’anjob’al ha ido incrementando aceleradamente, dos comunitarios de la Aldea de Pojom en el municipio de San Mateo Ixtatán fueron detenidos por fuerzas de seguridad del Estado el día 19 de enero 2015, la población de San Mateo denunció el hecho inmediatamente a la Radio Comunitaria Snuq’ Jolom Konob’ quien trasladaba la información de lo que estaba ocurriendo en Pojom.

Autoridades comunitarias del Gobierno Plurinacional de los pueblos Q’anjob’al, Chuj, Akateka, Popti y Mestiza se movilizaron al Centro de Administración de Justicia CAJ para verificar la situación legal de los dos comunitarios de Pojom detenidos y trasladados a Huuehuetenango el día 19, durante ese día se realizaron varias audiencias por el caso de los comunitarios, al finalizar la última de las audiencias celebradas en el CAJ de éste municipio fueron puestos en libertad por el juez de Santa Eulalia.

La población reunida en el CAJ retornaba a sus comunidades pacíficamente, cuando un grupo de vecinos fue interceptado por el Alcalde Municipal junto a un grupo de personas, empiezan los disparos y quedan varias personas heridas.

A consecuencia de los disparos varios comunitarios resultaron con heridas de arma de fuego, pero el joven Pascual quedó en estado inconsciente, gravemente herido y fue trasladado al hospital Nacional de Huehuetenango y por razones de seguridad lo trasladaron al hospital Nacional del Quiché.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

 

 

Crisis y religión: una pareja discute la guerra

Acerca de la nueva publicación:

Ixcán. El campesino indígena se levanta, 1966-1982

 

Sergio Palencia

Grupo impulsor de Escritos Ricardo Falla

 

El martes 24 de marzo de este año se presentará el tercer volumen de la colección “Al atardecer de la vida”, Escritos de Ricardo Falla. Titulado Ixcán: el campesino indígena se levanta, 1966-1982, este volumen es el primero de una trilogía enfocada en la lucha, masacres y resistencia en Ixcán, Quiché, como de otros departamentos de Guatemala. Escrito entre 1984 y 1985, el libro trae consigo una singular novedad histórica: la autoconsciencia de lucha del pueblo guatemalteco. La portada del libro muestra a indígenas todosanteros y guerrilleros, compartiendo tortillas, en un momento donde la lucha contra el régimen finquero-militar los reunía. A continuación la quinta entrega de reflexiones en torno a temas desarrollados en El campesino se levanta, de Ricardo Falla.

 

Sinnn título

Ceremonia de lavatorio de pies en las CPR (Foto: Ricardo Falla)

Las entrañas de un momento histórico son captadas, también, en las disputas religiosas. Uno de los capítulos del libro, que lleva por nombre Dinámicas religiosas, muestra cómo la religión está palpitante en las expresiones populares. Lejos de la visión pasiva del “opio del pueblo”, aquí una profunda psicología y – hasta diríamos – una actitud vital, se presentan en cómo la crisis revolucionaria y represiva mueve o inmoviliza, siendo para unos un guacalazo de agua fría y para otros el lugar de espera. En este sentido, hace más de treinta años, un joven de 25 años, proveniente de la cooperativa La Resurrección, le expresó a Falla uno de estos momentos en su decisión de lucha:

«Yo no sabía todavía la lucha cuando estoy de conjunto (música) y de catequista. Pero después me salieron los guerrilleros al trabajo. Tuve que aceptar con ellos. Como al año pensé de alzarme. Pero ¿quién iba a atender los niños? Hablé con mi esposa. Siempre nos cuesta de salir. Ella dijo: “¿Y en la guerrilla no se mata gente? ¿Y no dice Dios que no hay que matar? ¿Y los soldados no son gente?”. “Sí, son gente, pero no humildes. Vienen a secuestrar. Me voy y te quedas, aunque enfermen los niños. Como pasó Jesús. Él sufrió mucho en su viaje, en su andada. Por nosotros. A él también lo maltrataron de niño. ¿Nosotros qué podemos hacer aquí? ¿Sólo cantando en la casa? Y tenemos problemas. Lo que estamos pasando por los ricos. Se está acercando el tiempo de los ricos: que un día ellos van a llorar y nosotros reír. A veces pensamos que hasta la otra vida”. Así discutía yo con otro miembro del conjunto.» (Falla, 2015: 215)

Como vemos, el joven trabaja la agricultura en su parcela, tiene esposa e hijos. Antes de la represión generalizada, era integrante de un conjunto de música. Campo, familia y música eran parte integral de su vida. Pero entre esta aparente normalidad se mueve la combustión de una época: la guerrilla los visita y le sale al trabajo, los soldados empiezan a secuestrar. Los ritmos del campo y de la música se transforman a medida que el momento adquiere un horizonte. Allí la religión es descubierta, bajo la propia experiencia, como parte de un camino heredado de los pobres, de los humildes, de quienes quieren cambiar el mundo. Jesús se mueve en la mente del joven en tanto crucificado y en tanto anunciador del Reino. No es unilateralmente el divino doloroso, sino aquel hombre que asume el dolor en pos de la alegría de una renovación.

No obstante, su esposa lo cuestiona con el quinto mandamiento: no matarás. En la guerrilla se asume la lucha revolucionaria como posibilidad violenta del derrocamiento del régimen. Le replica a su marido: «¿Y no dice Dios que no hay que matar?». Con gran humanidad, ella sabe que los soldados «son gente». Su crítica va hasta la médula del cuestionamiento de la humanidad que subsiste a pesar de los enfrentamientos objetivos de la actual organización de la sociedad. Como vemos, es una conversación viva, en movimiento, incandescente, partiendo de reflexiones teológicas centrales. El pueblo es teólogo y filósofo, por mucho que las universidades no den diplomas por experiencia humana. El joven reconoce lo que le dice su esposa: los soldados son gente, pero no son humildes, «vienen a secuestrar». Esta conversación muestra tensión más que solución, agitación e incertidumbre, más que aceptación. Hay impulso individual y a la vez cuestionamiento interno y social. Es decir, la gente se mueve, no es una estructura analítica.

Por eso responde el joven parcelario a su esposa con otro argumento religioso: «Me voy y te quedas, aunque enfermen los niños. Como pasó Jesús. Él sufrió mucho en su viaje, en su andada. Por nosotros. A él también lo maltrataron de niño. ¿Nosotros qué podemos hacer aquí? ¿Sólo cantando en la casa? Y tenemos problemas.» (Ibídem). Inicia con su decisión y con la encomienda de lo que, presagia, será un sufrimiento individual y colectivo. Sus hijos, retoños de ambos, puede que se enfermen y sean maltratados, tal como pasó con Jesús según dice. Jesús se convierte en un horizonte móvil, en un espejo que refleja tanto el rostro humano como el divino del sufrimiento social e histórico. Estamos en un momento de decisión en el Ixcán, similar al relatado en el alzamiento de las jóvenes ixiles. La religión deja de ser casa y se convierte en camino, deja de ser templo y se hace éxodo. Esto se evidencia en la crítica implícita al estar «sólo cantando en la casa». Esto lo dice un músico, buscando volcar las energías musicales a la transformación del mundo[1]. Pero no solo esto. El aporte historiográfico de Falla es que capta las tensiones populares como posibilidades humanas, no siendo el eje último si se pertenecía al ejército o a la guerrilla, sino cómo en una situación particular la vida se despliega y decanta en decisiones.

Justo en este momento, el joven de La Resurrección, convierte su decisión en un anuncio apocalíptico: «Y tenemos problemas. Lo que estamos pasando por los ricos. Se está acercando el tiempo de los ricos: que un día ellos van a llorar y nosotros reír. A veces pensamos que hasta la otra vida.» (Ibídem; cursiva propia). En el evangelio se hace referencia a esta situación en el llamado Sermón de la montaña. Jesús es quien lo expresa a un pueblo humillado, golpeado, hambriento. Lo que es central en el relato del joven de La Resurrección es que, desde el Ixcán, entra en consonancia con el sermón, haciéndose él de alguna manera miembro de la multitud del sermón. En otro momento histórico, el joven expresa su experiencia del sermón desde el gentío hambriento, golpeado, humillado de Guatemala. Es una profecía, con carácter de lucha, desde las entrañas de los parcelarios del norte del Quiché.

Este es un momento que describe el libro: la crisis desde su expresión religiosa-humana. Quienes le hayan entrado al Quiché rebelde[2], del mismo autor, verán que la categoría de liminalidad, de umbral, sigue profundizándose pero ya desde la rebelión. Hay otros momentos igualmente importantes que, en esta entrega, solo pueden mencionarse: la interpretación de carismáticos y evangélicos de la guerra, las niñas profetizas del Ixcán, los sueños que anunciaban la guerra, la guerrilla y la religión, entre otros. La conversación que hoy hemos leído, entre marido y mujer, es parte de ese movimiento subterráneo a la historia de élites, estructuras y generalizaciones. Es parte de esas discusiones donde, el intelectual orgánico, no es meramente externo a las colectividades, sino emergiendo desde su misma experiencia, categorías e idiomas. De alguna manera, este capítulo del libro, es en su conjunto una alegoría a la rebeldía consuetudinaria, enraizada en la gente común y corriente, que somos todos.

Sobre la presentación del libro

El lanzamiento de este volumen 3 de la Colección “Al atardecer de la vida…”, Escritos de Ricardo Falla s.j., se realizará el martes 24 de marzo de este año (2015), en MUSAC (9a avenida 9-79, zona 1), a las 5 de la tarde.

[1] ¿No es la música, en sus mejores momentos, la expresión de las pasiones en la lucha o de la paz de una llegada?

[2] Ricardo Falla (1978/ 1988). Quiché Rebelde: Estudio de un movimiento de conversión religiosa, rebelde a las creencias tradicionales en San Antonio Ilotenango, Quiché. Guatemala: Editorial Universitaria de Guatemala.