Archivos diarios: 2 marzo, 2015

Barillas: la construcción del delito contra la Resistencia “Nuevo Amanecer”

Licenciado y profesor Arturo Pablo, lider comunitario.

Licenciado y profesor Arturo Pablo, lider comunitario detenido y criminalizado

Por: Santiago Bastos

El encarcelamiento del maestro Arturo Pablo, don Adalberto Villatoro y don Chico Palas es un paso más en la imposición violenta de la voluntad de Ecoener Hidralia Energía sobre el derecho de los barillenses para defender su vida y su territorio. Esta vez, se trata de criminalizar a tres luchadores sociales y debilitar la organización comunitaria que se expresa en buena medida en el plantón pacífico llamado “Resistencia Nuevo Amanecer” que el Movimiento Social de Barillas instaló en 2013 en el camino comunitario que conduce a las instalaciones de Hidro Santa para proteger el río Q´ambalam de las actividades de la empresa. Para ello, de nuevo se crean delitos que justifiquen los procesos penales y la persecución política.

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La decisión de instalar el campamento de la Resistencia Nuevo Amanecer fue en su momento un acto importante: mostraba la continuidad de la resistencia al proyecto de Ecoener Hidralia Energía después de más cinco años de impunidad y agresiones por parte de esta empresa que conllevó la muerte de don Andrés Pedro Miguel, la prisión injusta de nueve de sus líderes durante ocho meses, y la persecución de otros muchos de ellas y ellos.[1]

Pese a todas estas agresiones, la resistencia había continuado en Barillas, manteniendo la negativa a la apertura de actividades de Hidro Santa Cruz. Siguiendo el ejemplo de La Puya, se instaló el plantón, que significaba un nuevo paso en que el que la población de Barillas reiteraba su decisión de no permitir que Hidro Santa Cruz iniciara su actividades. Frente a la actitud de intimidación y prepotencia de la empresa, se trataba de una actividad no violenta, basada en el derecho sobre el camino:

“Este camino es estrictamente comunitario, años atrás fue construido por las mismas comunidades, no es carretera oficial ni municipal, razón por la cual no se puede justificar la campaña mediática de difamación y acusaciones que varios medios de comunicación están emitiendo desde horas de la tarde del día domingo 7 de abril 2013, que coinciden con la que personeros de la empresa Hidro Santa Cruz están emitiendo en las redes sociales.”[2]

Como manifiestan los barillenses, desde la instalación de esta forma de lucha, se volvió a dar la desinformación con que los medios corporativos han tratado la resistencia contra Ecoener Hidralia Energía y todas las demás de defensa de la vida en el país. En este caso, Mike Castillo, corresponsal de Prensa Libre acompañó la noticia sobre estos hechos con una fotografía que atribuyó a comunitarios barillenses armados[3]; que  muestra imágenes que no ocurrieron en Barillas, mucho menos ese día.

“Inconformes armados protestan en días pasados frente a la empresa Hidro Santa Cruz, en Barillas, Huehuetenango. (FOTO PRENSA LIBRE: Mike Castillo)” Fotografía y pie aparecidos en Prensa Libre el día 7 de abril de 2013

Tan evidente resultó la agresión en contra de la iniciativa de la Resistencia Nuevo Amanecer, que esta versión fue desmentida por corresponsales de fuentes locales, quienes por el contrario, resaltaron su carácter pacífico –con fotografías como la que aquí reproducimos- y se quejaron del tratamiento dado por este medio:

radiosantracruz

“Desde el día 7 de abril, un grupo de personas permanece apostada en la carretera que conduce de la población de Barillas hacia “Poza Verde” en el lugar en donde actualmente se construye un proyecto hidroeléctrico. A eso de las 3 de la madrugada del día 7, inició la manifestación pacífica de los comunitarios que están en contra de la construcción de este proyecto. A pocos metros de ellos, permanecen unidades de la Policía Nacional Civil y antimotines….. Triste y lamentablemente es cuando algunos medios de comunicación en vez de informar a la población, desinforman con sus publicaciones…”.[4]

Dos días más tarde, el 9 de abril, el mismo medio local publicaba otra nota en que informaba que “los manifestantes aún permanecen en la carretera esperando que sean escuchados sus peticiones”, mostraba fotos como ésta que les reproducimos:

planton

Foto: Radio Santa Cruz

Y terminaba con la siguiente frase:

“En horas de la tarde se desmintió la información falsa de que dos personas supuestos trabajadores de la empresa de Hidro Santa Cruz fueron linchados”.[5]

¿Por qué es importante decir todo esto?

Porque es necesario mostrar cómo desde que el Movimiento Social de Barillas organizó la Resistencia Nuevo Amanecer como una  forma no violenta de defensa de su vida y su territorio, ha habido una estrategia evidente de mostrarla como una actividad criminal organizada por criminales. Por eso la fotografías de Mike Castillo en Prensa Libre, por eso los rumores sobre los linchamientos. Y por eso la persecución penal contra el maestro Arturo, don Tello y don Chico Palas

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Dos semanas más tarde, el 22 de abril de 2013, algunos  trabajadores de Hidro Santa Cruz intentaron ingresar a las instalaciones de la empresa a pesar del plantón; y la gente organizada en la Resistencia Nuevo Amanecer les impidió el paso, planteándoles el motivo de su resistencia y que querían evitar el avance del proyecto hidroeléctrico, pues ésa era la razón de su presencia en ese lugar. Finalmente se les pidió que se retiraran.

Este hecho fue rápidamente recogido por la prensa corporativa. Emisoras Unidas y Prensa Libre dieron versiones sorprendentemente similares (al menos ésta última alude a un comunicado de la empresa): hablan de 14 trabajadores y de que se les hizo firmar un acta en que se comprometían a no volver a trabajar con la empresa. También dicen que “habría personas que no son originarias de Barillas, entre las que se encuentran varios extranjeros.[6]

Pero lo importante es que en estas dos pequeñas notas se vuelven a insistir en las acusaciones de violencia contra los trabajadores: “algunos de los retenidos han sido golpeados”, “los trasladaron bajo amenazas y golpes”, “les amenazaron de muerte en reiteradas ocasiones”.[7] Y esta versión dada por la empresa choca de nuevo con la de una mujer de la resistencia, que sí presenció los hechos:

Ahora que se cerró el camino, también detuvieron la marcha a otros trabajadores de la empresa y ¿qué dice la empresa? Sale diciendo de que la sociedad civil tiene secuestradas a 14 personas; y eso son puras mentiras. Nosotros no teníamos secuestrado a nadie. La otra mentira de ellos es que nosotros golpeamos y le hicimos un montón de cosas a esos trabajadores de la empresa. Un montón de cosas mentiras hacen ellos y luego lo subieron a internet. La empresa es capaz de hacer cualquier cosa y hablar, decir, publicar, con tal que condenen a gentes inocentes y a los que deben de ser condenados”.[8]

Estos son los hechos por los que se abrió la  Causa penal 139-2013, contra Arturo Pablo, Adalberto Villatoro Hernández, Francisco Juan por delitos de “plagio o secuestro, amenazas, instigación a delinquir, reuniones y manifestaciones ilícitas” contra 11 trabajadores (ya no 14) de Hidro Santa Cruz el día 21 de abril de 2013. [9]

Estos antecedentes nos muestran cómo estamos ante un caso más de flagrante construcción de un delito que, pese a ello, avanza como proceso judicial, evidentemente por la impunidad y el apoyo de las autoridades.

Como planteó la ADH en su momento

“Nuevamente se repite el patrón de criminalización desde esta sala de audiencias, demostrado anteriormente, en los casos de privación de libertad de Rubén Herrera, de los líderes comunitarios barillenses Saúl Méndez y Rogelio Velásquez y Mynor López. Así también en las más de treinta órdenes de captura pendientes de ejecutar sobre líderes de la resistencia barillense y también en los ocho casos inconclusos que deben ser sobreseído y que en una conducta diletante mantienen en zozobra a los líderes, comunidades y familias”.[10]

O como decía la mujer barillense en resistencia:

“Ellos son los que deben ser condenados, porque ellos si han hecho daño, sí. La empresa debe ser condenada definitivamente en una cárcel o no sé, que caiga el  peso de la ley sobre esas empresas, porque no es justo lo que han hecho: ya mataron a otro compañero –Daniel- y sabemos muy bien que es la empresa, porque antes de que ese compañero muriera él  fue amenazado por la empresas”.[11]

[1] Respecto a la resistencia y la represión en Barillas, ver Las voces del río. Relatos de la persecución política en Barillas, Dinámicas de despojo y resistencia en Guatemala; Santa Cruz Barillas: Criminalización y presos políticos (Enfoque n° 4, nero 2013).
[2] Recogido en http://comunitariapress.blogspot.mx/2013/04/la-resistencia-pacifica-en-santa-cruz.html
[3] http://www.prensalibre.com.gt/noticias/justicia/Guatemala-Huehuetenango-Barillas-hidroelectricas-muros_0_896910435.html
[4] http://www.radiosantacruz.org/2013/04/07/manifestacion-pacifica-en-santa-cruz-barillas-7-de-abril-de-2013/
[5] http://www.santacruzbarillas.org/continua-la-manifestacion-pacifica-en-poza-verde/
[6] http://noticias.emisorasunidas.com/noticias/nacionales/pobladores-retienen-varias-horas-14-trabajadores-hidro-santa-cruz
[7] http://www.prensalibre.com/huehuetenango/Retienen-trabajadores-hidroelectrica_0_905909650.html
[8] Entrevista con lideresa comunitaria de Barillas, 25 de abril 2013
[9] https://comunitariapress.wordpress.com/2014/01/23/barillas-detienen-a-tres-defensores-del-agua-la-represion-continua/
[10] Triunfo de las comunidades del Norte de Huehuetenango frente a la injusticiaAsamblea de los Pueblos de Huehuetenango, Huehuetenango, 24 de enero de 2014http://radiomundoreal.fm/7365-un-susto-y-adelante
[11] Entrevista con lideresa comunitaria de Barillas, 25 de abril 2013
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Acerca de la nueva publicación: Ixcán. El campesino indígena se levanta, 1966-1982 (III)

TERCERA ENTREGA

 

Acerca de la nueva publicación:

Ixcán. El campesino indígena se levanta, 1966-1982

Por Sergio Palencia,

Grupo impulsor de Escritos Ricardo Falla

El martes 24 de marzo de este año se presentará el tercer volumen de la colección “Al atardecer de la vida”, Escritos de Ricardo Falla. Titulado Ixcán: el campesino indígena se levanta, 1966-1982, este volumen es el primero de una trilogía enfocada en la lucha, masacres y resistencia en Ixcán, Quiché, como de otros departamentos de Guatemala. Escrito entre 1984 y 1985, el libro trae consigo una singular novedad histórica: la autoconsciencia de lucha del pueblo guatemalteco. La portada del libro muestra a indígenas todosanteros y guerrilleros, compartiendo tortillas, en un momento donde la lucha contra el régimen finquero-militar los reunía. A continuación la tercera entrega de reflexiones en torno a temas desarrollados en El campesino se levanta, de Ricardo Falla.

Voces desde la selva: etnografía y resistencia

Ricardo Falla en la selva del Ixcán

Ricardo Falla en la selva del Ixcán

En agosto de 1983 se empieza a perfilar la entrada de Falla al Ixcán guatemalteco, donde las comunidades rebeldes desarrollaban otra modalidad del éxodo: uno de movimiento, de sobreviviencia, de apoyo. Perseguidas por el ejército, el horizonte de la resistencia era la defensa de sus tierras

Rota la temporalidad de la reproducción económica, del mercado y de la previsión, la revolución todavía era una posibilidad desde la lucha y el «aguantar», como las comunidades mismas la llamaban. Ese espacio de indefinición, de incertidumbre, de quiebre de los modos estables del ser era, ahora, movimiento concreto del pueblo transformado e insubordinado frente al Estado. ¿Cómo se hizo ese encuentro una vez Falla arribado al Ixcán revolucionario? ¿Qué implicaciones tenía dicho diálogo con las comunidades en resistencia?

Las entrevistas se entremezclaron con el propósito de acompañamiento pastoral: escuchar la voz, la experiencia, el camino de los parcelarios del Ixcán Grande. Aquella interlocución con los sobrevivientes y refugiados en Chiapas en septiembre de 1982, ahora tomaba otros senderos en la selva. Hubo tres pilares que hicieron posible esa confluencia entre la palabra y la disposición a escuchar, tanto entre Falla como de las comunidades. Dejemos que Falla lo diga en sus palabras:

«El contexto en que me moví fue muy favorable para dar confianza, porque el solo hecho de estar allí significaba que yo era de fiar. Además, por ser sacerdote me ubicaban inmediatamente y surgía una cierta relación de intimidad, como contagio de la relación que habían tenido con el P. Guillermo Woods y otros sacerdotes. La persecución y la marginación que sufrían provocaba también un agradecimiento hacia mí, porque me interesaba por oírlos y ellos sentían que había que romper el cerco del silencio para denunciar los hechos que se habían vivido y los que se venían padeciendo. La atención y la emoción que provocaban sus relatos en mí revertía sobre ellos, cuando me veían la cara, y entonces volcaban todos los detalles posibles y su interior mismo. Eran momentos de mucha gracia y de mucha comunicación, aunque el contacto fuera fugaz.»

Dichos momentos se expresaban como diálogo desde la lucha. Sobre ellos no se cernía la derrota sino la incertidumbre y la esperanza. Por eso mismo la historia de los parcelarios, relatada por ellos mismos, fue la expresión de sus temores y anhelos, de la tensión marcada entre el trauma de las masacres y la experiencia colectiva de lucha. Contrario a la manera como fueron escritos, por ejemplo, la Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) o la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), los testimonios en ese momento no denotaban el pasado como víctima y muerte unilateralmente, sino como dolor desde la lucha. Además, como hemos dicho, los testimonios no surgían de un pasado cerrado en su horizonte sino, por el contrario, de la necesidad de darle un horizonte al enfrentamiento de la guerra. Mientras que la REMHI y la CEH vieron la guerra del pasado, los parcelarios y comunidades en resistencia narraban su historia como una lucha tenaz desde el presente. Ese es un valor enorme del libro El campesino indígena se levanta.

Más importante aún, la misma historia de la resistencia no se homogenizaba en la historia de la guerrilla ni en el de un “conflicto armado interno”. La lucha era múltiple y abarcaba desde la producción de maíz hasta los correos de la selva, como bien podrán apreciar los lectores. El sujeto del libro son las personas en carne y hueso, no las estructuras militares como tal.

Las voces que rescata Falla en la selva expresan la conciencia de lucha y dolor remontado al pasado de explotación en las fincas, al miedo y anhelo que les daba enfrentarse a la selva virgen y a los anchos ríos del Ixcán, al sueño de autonomía con base en la posesión de la tierra. De allí que la confidencia de la historia, al compartirse desde la persecución castrense, implicara el nacimiento de una complicidad en la lucha. Eran los «momentos de gracia» de los cuales nos habla Falla. El testimonio y la voz misma de las comunidades colonizadoras sería el hilo central de la estructura misma de los volúmenes 3, 4 y 5 de esta Colección de Escritos. Esto lo tuvo claro el antropólogo jesuita a medida que se internaba en la voz del pueblo:

«La entrevista era muy fácil. No hacía falta más que comenzar a preguntar por su historia desde que salió de la sierra hasta el presente y ella comenzaba a contar algo que mucho había ya meditado y sistematizado. Así fueron apareciendo tres grandes partes de una especie de trilogía: el nacimiento y desarrollo de la amada (1966-1981), su violación terrible (las masacres de 1982) y su renacimiento como una nueva mujer en la resistencia (1982 en adelante).» (1993: 22)

Así lo manifestaría un alzado ixcaneco en una de las reuniones colectivas con Falla a finales de 1983, acerca de la necesidad de que fuera publicada su historia: «Levanta ánimos. Para no perder historia de sufrimientos.» (Falla, 1984: 122). El libro El campesino indígena se levanta fue terminado en 1985 y, hasta hoy, verá la luz pública.

Sobre la presentación del libro

El lanzamiento de este volumen 3 de la Colección “Al atardecer de la vida…”, Escritos de Ricardo Falla s.j., se realizará el martes 24 de marzo de este año (2015), en MUSAC (9a avenida 9-79, zona 1), a las 5 de la tarde.