Archivos Mensuales: febrero 2015

Petén: Foro Académico Binacional para la defensa del río Usumacinta

Foto: Encuentro de la REDLAR en la Comunidad El Retalteco, Peten.  2014

Foto: Encuentro de la REDLAR en la Comunidad El Retalteco, Peten. 2014

Por Marisol Garcés

Durante los días 12 y 13 de febrero de 2015, en Santa Elena Petén se desarrolló el Foro Académico Binacional para la Defensa del Río Usumacinta, organizado por el Frente Guatemalteco de Afectados y Amenazados por Represas y en Defensa del Agua (FGARDA), el Frente Petenero contra Represas (FPCR) y el Movimiento Mexicano de Afectados por las Presas y en Defensa de los Ríos.

Esta actividad se enmarca en los esfuerzos que realizan estas organizaciones para conformar una alianza binacional para defender la cuenca del río Usumacinta por las amenazas existentes en la construcción de 5 Represas, que han sido llamadas Tenosique (antes Boca Del cerro), La Línea, El Porvenir, Isla Del Cayo, y Yaxchilán.

Antecedentes

El interés del gobierno mexicano de instalar el complejo hidroeléctrico en el río Usumacinta, para el aprovechamiento de los bienes naturales de ambos países, viene desde 1963, sin embargo, fue hasta en septiembre de 1969 cuando los presidentes de Guatemala y México firmaron un convenio conjunto para realizar estudios de los recursos naturales en las cuencas de los ríos internacionales, a fin de aprovecharlos integralmente en beneficio de ambos. El proyecto impulsado por el gobierno de Méndez Montenegro incluía la construcción de cuatro hidroeléctricas de embalse a lo largo del río, con una potencia de 3 mil a 3,500 megavatios. Los ambientalistas de esta época, opinaron que la construcción de la hidroeléctrica afectaría el microclima del área, ocupada por vegetación boscosa, monte bajo y agricultura. Además, avizoraron la inundación de sitios arqueológicos cercanos. El proyecto finalmente fue desechado porque se estimó que inundaría 700 kilómetros cuadrados del territorio de Petén.[1]

La Cuenca del Usumacinta representa intereses de diversos tipos de inversiones transnacionales extractivas que se disputan entre sí. No sólo hay un gran potencial hidroeléctrico para el negocio de la venta internacional de electricidad, de las compañías constructoras y del mercado de carbono, sino que existen yacimientos de petróleo y gas. También existe un gran interés por el mercado de material genético de plantas y animales ya que la Cuenca representa una de las más altas tasas de biodiversidad en Mesoamérica. Por otro lado, hay interés en el tráfico de madera, en los agro negocios de monocultivos para la exportación y en los agro combustibles; en el turismo y las zonas arqueológicas que potencialmente se inundarían. Cabe señalar que el turismo es una de los sectores que mayor divisas capta para el país. Y no se puede dejar atrás el crimen organizado, el tráfico de migrantes y la presencia significativa del narcotráfico. Es una cuenca compleja y repleta de grandes intereses económicos y políticos.[2]

El río Usumacinta (mono aullador) es un río que se forma en las partes altas de la sierra de Chamá Departamento de El Quiché, en Guatemala, y desemboca en el golfo de México. Su longitud es de 1.200 km. Es el río más caudaloso de Guatemala y México, y el sexto más largo de Latinoamérica con una descarga de aproximadamente 1,500,000 litros por segundo.

Al río Usumacinta se le ha dividido en Alto y Bajo Usumacinta, el alto va desde su nacimiento en Guatemala hasta “Boca del Cerro”, cerca de la ciudad de Tenosique de Pino Suárez en Tabasco. El bajo Usumacinta comienza en ese mismo lugar, pasa por las ciudades tabasqueñas de Balancán de Domínguez, Emiliano Zapata y Jonuta, y termina en el punto conocido como “Tres Brazos”, en el municipio de Centla; aquí confluye con el río Grijalva y desembocan juntos en el Golfo de México[3].

La amenaza está presente

En noviembre de 2014, los presidentes Enrique Peña Nieto de México y Otto Pérez Molina de Guatemala firmaron un convenio para impulsar la construcción de la primera hidroeléctrica en el Río Usumacinta denominada Tenosique.[4] El proyecto, que generaría 2,000 megavatios de energía, fue discutido durante una reunión entre el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, y el secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell.[5]

Desde la perspectiva de las organizaciones que participaron en este Foro, la cuenca del Río Usumacinta es una construcción social sustentada en una interpretación de un espacio geográfico que incluye las dimensiones social, ecológica, hidrográfica e histórica. Les identifica una historia de más de 4,000 años que se reafirma por una visión de cuencas cuya defensa y administración superan los límites políticos-geográficos impuestos por las fronteras nacionales.

En la actualidad, existen una serie de coincidencias sobre las problemáticas que enfrentan las comunidades en ambos territorios:

  • Presencia de una nueva invasión (colonización) de los territorios para la extracción de los bienes naturales, mediante megaproyectos de minería, represas, monocultivos, extracción petrolífera, ciudades rurales, parques eólicos, turismo depredador, agro combustibles, reservas de carbono, entre otras.
  • Militarización y remilitarización para dar protección a sus intereses económicos.
  • Criminalización de la legítima lucha de los pueblos, en particular la que defiende el territorio.
  • Existencia de un racismo institucional en contra los pueblos originarios y campesinos de México y Guatemala, debido a contubernios entre las autoridades y las compañías locales y trasnacionales.

Alianza por los Ríos y Territorio Maya

Frente a esta problemática, desde el año 2012 las comunidades, pueblos y organizaciones de los dos países se propusieron la conformación de una alianza en defensa del Río Usumacinta, que nació con el nombre de Alianza por los Ríos y Territorio Maya. El proceso de conformación se ha ido consolidando a través de varias reuniones y encuentros durante los años 2012 y 2013, que se han realizado tanto en Guatemala (Petén e Ixcán) como en México (Chiapas y Tabasco).

También las organizaciones se dieron cita para un encuentro en agosto de 2015 en la comunidad Quintin Arauz donde habita un pueblo indígena originario, ubicada en una isla en el centro de los pantanos de Centla. Donde se unen Usumacinta y el Río Grijalva. En este encuentro se conocerán experiencias de resistencia a hidroeléctricas en México y los impactos en la vida de personas que sufrieron la construcción de represas desde hace más de 40 años.

Una de las acciones en el marco de la defensa del Río Usumacinta fue la realización del Foro Académico, participaron académicos de Guatemala y México:

  • Magaly Arrecis, Bióloga, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala – USAC-.
  • Carlos Manzo, Doctor en Ciencias Sociales, Postdoctorante en la Universidad Autónoma de Chapingo.
  • Gustavo Castro, Sociólogo y Coordinador de Otros Mundos AC/ y miembro de Amigos de la Tierra México.
  • Antonino García, Doctor en Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma de Chapingo, Chiapas, y coordinador del proyecto de investigación “La gestión social del agua en las cuencas transfronterizas México – Guatemala – Belice”

Son las comunidades, pueblos y los movimientos sociales a quienes les corresponde desarrollar formas y procesos de defensa de los bienes naturales y territorios, en distintos espacios desde lo local, lo regional, hasta lo nacional, lo continental y lo global.

Las organizaciones que agrupan a las comunidades amenazadas de ambos lados del río, que participaron en el Foro, han visualizado que es un momento clave para analizar las situaciones que se viven como, tales como el avance de megaproyectos en los territorios y comunidades, amenazas, persecución política y criminalización de líderes y lideresas comunitarias, asesinatos de personas que están defendiendo sus derechos humanos y el territorio.

Frente a las amenazas que tienen los ríos, y especialmente los de mayor caudal como el Usumacinta, cobra principal importancia la necesidad de unificar esfuerzos de las expresiones organizativas de ambos países, para lograr que no se construyan los megaproyectos hidroeléctricos.

Dentro de las principales conclusiones del foro, está la necesidad de seguir promoviendo el trabajo conjunto entre las organizaciones de los territorios integrados en la cuenca del río Usumacinta y seguir impulsando este tipo de temáticas en los espacios académicos de ambos países. Pero además de la defensa del territorio que impulsan las comunidades en los dos territorios afectados por la amenaza en la construcción de este tipo de hidroeléctricas es que las demás comunidades y pueblos en defensa del territorio conozca la experiencia y la realidad en que se encuentran las y los afectados por las hidroeléctricas sobre el río Usumacinta.

[1] http://www.prensalibre.com/noticias/Peten-Ven-peligrobren-hidroelectricas_0_37797175.html

[2] http://otrosmundoschiapas.org/analisis/represas%20sobre%20el%20rio%20usumacinta.pdf

[3] Wikipedia.

[4] http://guatemala.gob.gt/index.php/2011-08-04-18-06-26/item/10181-contemplan-construcción-de-hidroeléctrica-binacional-en-r%C3%ADo-usumacinta

[5] http://www.centralamericadata.com/es/article/home/Posible_hidroelctrica_en_frontera_Mxico__Guatemala

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UNAMONOS PARA VENCER LA CORRUPCION

Fuente: geeksv.org

Fuente: geeksv.org

Miguel Ángel Sandoval

Durante los últimos años uno de los motivos principales de mis reflexiones ha estado alrededor de propuestas que pudieran ser de utilidad para el conjunto de sectores del país.  No de uno solo sino de todos. Parecería que es algo ambicioso por el grado de fraccionamiento político que a veces observamos, pero no lo es. Creo que es posible pensar en propuestas que sirvan a todos los sectores que componemos la sociedad guatemalteca.

Se trata de encontrar un factor o varios,  que puedan ser un puente entre diversas capas sociales de nuestro castigado país. En esta perspectiva, la lucha contra la corrupción,  es un tema que podría ser parte de la agenda de cualquier formación política, o de cualquier sector u organización social, pero sobre todo, el estandarte de las izquierdas. A pesar de que en los últimos tiempos asistimos a críticas a veces extendidas sobre el comportamiento corrupto de algunos personajes vinculados a las estructuras de la izquierda institucional. Ello no elimina el hecho que la lucha en contra de la corrupción tenga en las fuerzas de izquierda su bastión central.

Adicionalmente, no existe sector, institución o persona que se dé el lujo de defender la corrupción como algo que merece la pena practicar. Asimismo es claro que muchas personas, instituciones o sectores pueden decir que se comprometen en la lucha contra la corrupción como un elemental saludo a la bandera. Pero el planteo que se hace tiene otros alcances.

Me refiero a la lucha en contra de la corrupción endémica que asola Guatemala y que atraviesa el país de forma transversal.  La corrupción  tiene en los contratos sobrevalorados de los negocios públicos, un motivo claro de condena. Pero también es condenable la mordida extendida,  por cualquier servicio, incluso los religiosos.

Hay muchas aristas que se pueden atacar de frente, sin concesiones. Una, la más visible se centra en la infamia con la que se comportan y actúan funcionarios del gobierno central. Otra, las expresiones vulgares en el legislativo, que tiene en el transfuguismo de diputados que saltan de partido en partido la expresión más grosera. Igualmente grave son las muestras de que la justicia es un verdadero reducto de la corrupción, con los jueces venales.

Pero esto se limita a los principales poderes del estado. La corrupción no termina con ellos.   Es necesario pensar en instituciones descentralizadas,  municipalidades que dan de oficio porcentajes en la construcción de cualquier obra pública a empresas que lo piden abierta o sutilmente,  y últimamente sabemos que en las universidades, los colegios profesionales o iglesias de cualquier denominación, se asiste a formas novedosas de corrupción.

Ni hablar de los sectores empresariales de las más diversas ramas, que se disputan el botín del presupuesto nacional por diversas vías o que venden al país al mejor postor a cambio de sobornos y mordidas millonarias. El país está enfermo. No es un solo sector, no es un solo aspecto.  Pero podemos sobreponernos porque veo la suficiente fuerza ciudadana en la gente.

Esta epidemia nacional pasa de múltiples formas por los medios de comunicación, que desinforman de acuerdo al mejor postor; por los sindicatos que negocian bajo cuerda, igual organizaciones campesinas o  indígenas que hacen lo propio;   las oeneges no se quedan cortas, también en el deporte donde sabemos de arreglo de partidos y competencias, o se utilizan los contratos de jugadores como una forma abierta de lavado de dinero; en fin, todo el país.

Pero a pesar de todo, hay reservas  éticas y ciudadanas, para ponerle un hasta aquí o un basta ya a la corrupción generalizada y endémica. No se vale ser indiferentes o fingir que todo camina bien o que todo se resolvería con leyes que no se respetan. Es una apuesta por la salvación nacional.

Por ello el planteamiento que hago de manera meditada y desde una visión de izquierda sectores,  a una cruzada nacional en contra de la corrupción. Se pueden encontrar y consensuar, las formas de articular un esfuerzo nacional, como el que propongo. Es algo más que hablar o mencionar diversos aspectos del tema de la transparencia, y es también, mucho más que la aprobación de unas cuantas leyes.

Es una tarea titánica pero sin ella no hay proyecto nacional de orden económico, social, ambiental, político o cultural que tenga futuro, pues hoy sabemos que las muchas formas de corrupción actúan en contra de planes de gobiernos, de programas de campaña, de cualquier política pública. Por ello y muchas razones más,  el combate contra la corrupción en todos los niveles y con todas las formas posibles, es hoy día, de urgencia nacional.

 NOTA: Este artículo lo publique hace casi un año. De entonces a la fecha todo se ha complicado y los niveles de corrupción aparecen con mucho más dramatismo. Opte por publicarlo de nueva cuenta son un par de agregados. El principal tiene que ver con el señalamiento directo a las formas de corrupción, presentes en algunas expresiones de izquierda de las más diversas formas.

 

Guatemala febrero de 2015.

Acerca de la nueva publicación: Ixcán. El campesino indígena se levanta, 1966-1982

Portada2

PRIMERA ENTREGA

De la Colección “Al atardecer de la vida…”

Escritos de Ricardo Falla s.j.

Por Sergio Palencia

Grupo impulsor de Escritos Ricardo Falla

El martes 24 de marzo de este año (2015) se presentará el tercer volumen de la colección “Al atardecer de la vida…”, Escritos de Ricardo Falla s.j. Los dos anteriores volúmenes trataban sobre sus escritos sobre la Guatemala post firma de la paz (1996-2012) y sobre Honduras (1993-2001). De manera que, como el lector y la lectora pueden apreciar, la Colección va publicándose desde los últimos hasta los primeros trabajos de Ricardo Falla.

El tercer volumen está titulado Ixcán: el campesino indígena se levanta, 1966-1982. Los volúmenes 3, 4 y 5 abren una trilogía de libros y conjunto de ensayos enfocados en la Guerra en Guatemala. Son tres libros enteros sobre la lucha, masacres y resistencia de quienes, posteriormente, llegarían a ser las Comunidades de Población en Resistencia (CPR), en Ixcán, Quiché, así como de otras comunidades del Altiplano indígena.

El volumen 3 fue escrito entre 1984 y 1985 pero, hasta el día de hoy, verá la luz pública. Este volumen trae consigo una singular novedad histórica: aquí las comunidades campesinas, mestizas pero principalmente indígenas, son vistas desde su propia decisión de lucha y confluencia con el movimiento revolucionario, específicamente con el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP). El libro trata lo que posteriormente el terror estatal y el miedo heredado acallaron durante tantos años: la autoconsciencia revolucionaria del pueblo guatemalteco. Esto es sumamente importante a la hora de repensar nuestra historia y posibilita salir de posiciones que solo llevan a un encierro conceptual.

A lo largo de seis breves artículos – incluyendo este – se expondrán algunos de los aportes que, considero en lo personal, brinda el volumen en cuestión. El libro guarda en sí el carácter selvático del cual nació a finales de 1983, lo cual permite a quienes lo leen encontrar sus propios senderos e internarse por donde mejor les parezca. Aquí, como verán quienes sigan estas entregas, me enfoco en seis particularidades del libro que, según lo que he estudiado de la lucha en Guatemala, son centrales en el camino de volvernos conscientes de nuestra experiencia como pueblo histórico. A cada escrito le he adjuntado la portada del libro, así como una fotografía que se relaciona con la temática expuesta.

La guerra en su conjunto: contexto de la obra

 

A mediados de 1981 la guerra de guerrillas entraba, según algunos de sus dirigentes[1], en una etapa de generalización y disputa de territorio. Las acciones militares y de propaganda armada del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) abarcaban departamentos como Chimaltenango, Quiché, Huehuetenango, así como parte de Sololá y Alta Verapaz. El horizonte concreto que había marcado la revolución sandinista en Nicaragua impulsaba, desde inicios de 1980, un intento de concentración de fuerzas militares guerrilleras y un llamado general a la revolución mediante distintas propagandas armadas, fuese en el centro-norte de Huehuetenango o la Zona Reina en Quiché. En abril de 1981 el EGP atacó el destacamento del ejército en Cuarto Pueblo, Ixcán. En un momento esclarecedor del libro, Falla cita lo conversado con uno de los entrevistados que participó, en aquellos años, en la Compañía 19 de enero:

«El plan era atacar un cuartel. La bajada de la Compañía era para golpear un cuartel y sacar al Ejército. Como el Ejército está disperso, anda en patrullaje… El Ejército olía que la Compañía había bajado. Todos los de Ho Chi Minh bajaron, bajaron todos, como 130. Es para tomar cuartel y armar la gente y dejar organizada una Compañía (en Ixcán) y volver a la montaña (ixil). Pero vieron los compañeros que el Ejército no se mantenía en los cuarteles. Entonces hay que meter al Ejército y para eso hostigarlos. Y se desplegó la Compañía. Se dividió en los dos distritos (oriente y occidente del Xalbal) y se generalizaron (los hostigamientos).» (Falla, 2015: 397)

Ante la llegada de un helicóptero artillado, no se logró recuperar el armamento previsto del ejército. Empero, este ataque dejó ver el aumento de concentración de fuerzas del EGP, así como los límites de la lucha guerrillera. Como vemos, a pesar de que la Compañía contaba con alrededor de 100 a 120 combatientes armados, no había podido desafiar el poderío de apoyo aéreo castrense. El potencial de combate se acrecentaba y esto preocupaba al ejército de Guatemala. Si el ejército mantenía la estrategia de puestos de control fijo y de patrullajes locales, la misma táctica guerrillera de emboscadas podría aumentar la concentración de fuerzas y, con la creciente simpatía local hacia sus acciones, desembocar en un control territorial que presagiara la toma del poder. Por eso cuando las acciones guerrilleras comenzaron a generalizarse en municipios tan cercanos a la capital, como Comalapa o San Martín Jilotepeque, en Chimaltenango, se hizo inminente una transformación de la estrategia castrense. El momento de la crisis donde se juega el todo o la nada se había acercado.

El primer golpe de magnitud estratégica que asestó el ejército a las guerrillas fue en la ciudad. En operaciones de seguimiento y control de movimientos, la inteligencia estatal había detectado las principales casas de seguridad del EGP y ORPA (Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas). El despliegue militar y policiaco fue enorme y, en el transcurso de un mes, gran parte de la infraestructura de la guerrilla urbana quedó duramente diezmada. De la misma magnitud fue el despliegue informativo de la victoria estatal sobre los grupos subversivos. No sólo habían destruido centros de producción de armamento sino, sobre todo, habían desarticulado las redes de información entre la ciudad y el campo. Se había recuperado armamento que tenía como fin apoyar una posible insurrección urbana. El endeble canal de comunicaciones entre el campo y la ciudad, sitiado por el Estado constantemente, había sido roto e infiltrado. La guerra se decidiría en los territorios semi insurrectos del campo con canales de comunicación bajo enormes dificultades.

El segundo golpe de magnitud fue, en realidad, una estrategia ofensiva dividida por zonas. El despliegue estatal contrainsurgente concentró fuerzas militares para, literalmente, ir barriendo la población considerada en insurrección o apoyando la guerrilla. La Compañía 19 de enero no habría existido sin un canal de apoyo de comida, recursos, información y abastecimiento en general. Primero, entre octubre y diciembre de 1981, el Estado recuperó el control de la carretera Interamericana, en el territorio del Frente guerrillero en formación, Augusto César Sandino, del EGP, entre Chimaltenango y el sur de Quiché. Luego hicieron ataques paralelos a partir de diciembre 1981 y febrero 1982 en el área ixil y la Zona Reina, donde operaba el Frente más antiguo, el Ho Chi Min. Posteriormente, entre febrero y agosto de 1982, el ejército arrasó aldeas y cooperativas enteras en Ixcán, norte de Quiché, así como en Nentón, Ixtatán y Barillas, en el norte de Huehuetenango[2].

Cuando Benedicto Lucas brindaba por el aplastamiento sistemático del EGP en diciembre 1981, en realidad estaba dándole un nombre guerrillero a todo un movimiento comunitario de insubordinación. La contrainsurgencia del Estado guatemalteco y de sus élites financieras, empresariales y finqueras había logrado, al precio del mayor exterminio de la América contemporánea, acabar con la revolución. Fuese con las masacres de pretensión total (Cuarto Pueblo o San Francisco Nentón), con la destrucción parcial de los grupos “contaminados” de la comunidad o con la destrucción de casas y de siembras, el Estado guatemalteco había provocado la huida de miles de personas a las montañas, a la ciudad de Guatemala o al sur de México. Llegaban sin sombrero, sin alimento, sin una segunda muda, cargando bebes y ancianos, mujeres a punto de dar a luz y tantos más aún conmocionados, todavía aterrorizados por la experiencia súbita y concentrada de represión.

 

[1] Payeras, Mario. (1991).

[2] Aquí referimos brevemente a departamentos donde operaba el EGP. Sigue siendo necesario un estudio de contraste y similaridades de la contrainsurgencia bajo territorios de ORPA y FAR para el mismo periodo histórico. En muchas ocasiones se traslapaban los territorios de EGP-ORPA, como en el sur de Quetzaltenango o el nor-oriente de Chimaltenango.

Contraportada1

Sobre la presentación del libro

El lanzamiento de este volumen 3 de la Colección “Al atardecer de la vida…”, Escritos de Ricardo Falla s.j., se realizará el martes 24 de marzo de este año (2015), en MUSAC (9a avenida 9-79, zona 1), a las 5 de la tarde.

MUNDOS INVISIBLES

Jesus González Pazos – Miembro de Mugarik Gabe

Nos cuentan y nos tratan de convencer de ello que desde hace ya unas décadas vivimos en un mundo globalizado, un planeta interconectado. En definitiva, un mundo que precisamente por esta caracterización, en muchos momentos ya denominamos como la “aldea global”. Y desde nuestras pequeñas burbujas individuales y colectivas, sobre todo en la medida de ser ciudadanos y ciudadanas de la parte enriquecida de esa aldea y estar constantemente bombardeados con noticias en ese sentido, verdaderamente creemos vivir en la globalidad plena; y lo que es peor, estamos convencidos de que todo el mundo realmente vive en ella.

Sin embargo, la realidad es que este planeta que nos acoge (no sabemos por cuanto tiempo más) sigue caracterizándose, primordialmente, por una evidente división Norte – Sur. Partición en gran medida geográfica pero, sobre todo, geopolítica en base a la inexistencia que una gran parte del mismo, la más empobrecida, el llamado Sur, que sigue siendo así para la otra, para la más enriquecida.

Podríamos sustentar lo anterior en base a cuestiones y diferencias únicamente políticas, económicas, de género o culturales, pero hay otros elementos, a veces simples gestos, que nos demuestran día a día lo acertado de la afirmación. Son elementos que muchos señalarían rápidamente como poco o nada importantes, pero que algunos otros consideraremos como clarificadores y sintomáticos de que esa globalización anunciada solo lo es en determinados niveles tecnológicos, informáticos, políticos y, sobre todo, en aquellos que tienen que ver con el movimiento desenfrenado de capitales y transacciones bancarias entre los grandes conglomerados empresariales y financieros; todo lo que hoy, simple y llanamente, supone el dominio de los mercados sobre la vida. Evidentemente, espacios estos de los que las grandes mayorías del planeta todavía siguen excluidas.

En este sentido, hay aún mundos invisibilizados, especialmente y como ya apuntamos para los países que se han ido enriqueciendo sistemáticamente a costa de aquellos otros que ahora permanecen en ese espacio de sombras. Y todo ello, pese a las diversas crisis que los primeros atraviesan en los últimos años, crisis económicas si, pero también políticas, sociales, de valores, ideológicas.

Para dar fuerza a todo esto, para demostrarlo, podríamos citar como ejemplos de estas invisibilizaciones algunos de los procesos que hoy se desarrollan en el continente americano. Procesos que, por mucho que se pretenden ocultar por su oposición exitosa al sistema neoliberal, señalan que la brújula ya no marca el norte, sino que ha sufrido un reacomodo y hoy ésta orientada hacia el sur. Estemos de acuerdo o no en la profundidad y dirección de las transformaciones que se operan en muchos países del continente americano, debería ser innegable que éstas se están dando. La redistribución de la riqueza entre la mayoría de la población en algunos de estos estados ha hecho ya que en pocos años la pobreza haya disminuido en más de veinte (20) puntos, lo que según diversos estudios se traduce en más de 150 millones de personas, entre ellas una mayoría de mujeres. Mientras en Europa la desigualdad sigue abriendo una brecha cada día mayor entre la clase enriquecida y la empobrecida, quien sigue creciendo en número como no se había visto en el último siglo. Esta realidad se oculta sistemáticamente. Pero también se invisibiliza el hecho de que es posible que los estados recuperen capacidad de intervención y control en los sectores productivos estratégicos o sobre las élites económicas y financieras, también en los servicios esenciales para la población (educación, sanidad…) y no se sigan regalando éstos al capital privado, o extendiendo por contra los derechos sociales y civiles entre mayores capas de la población. Por supuesto, es continuo igualmente el ocultamiento del hecho de que la pobreza es mayormente mujer, ya que éstas siguen englobando abrumadoramente las grandes mayorías empobrecidas y excluidas, lo que es válido en este caso tanto para el Sur como para el Norte.

Pero la clase política tradicional, las élites económicas y la mayoría de los medios de comunicación, controlados por éstas últimas, obvian sistemáticamente esos (y otros muchos) cambios, avances hacia modelos de sociedades posneoliberales. En este sentido e intención se conforman con, machaconamente, calificar de populistas, erráticos y cuasi antidemocráticos a estos países. Se ignoran los avances sociales, la ampliación de derechos políticos, económicos y/o laborales, el ya señalado reparto de la riqueza hacia las mayorías históricamente excluidas, la mejora de los índices de crecimiento económico, o los más altos apoyos populares a los procesos democráticos, nunca antes alcanzados, en unos procesos de profundización de la democracia más allá de la mera participación electoral. Claro que la razón de estos ocultamientos posiblemente tiene mucho que ver con que hacerlos visibles sería una forma de mirarse (y compararse) en el espejo oscuro y deforme de los retrocesos que en estas nuestras sociedades del Norte se dan en los últimos años en todos esos mismos espacios y sectores señalados como avances en el Sur.

Pero además de todo lo anterior, ejemplos fácilmente contrastables que sustentan lo afirmado en este texto, decíamos también que hay otros más sencillos que pasan en muchas ocasiones desapercibidos, pero que también demuestran la existencia de mundos invisibles pese a la globalización proclamada.

Estando hace unas semanas en Bolivia, durante la toma de posesión del tercer mandato del presidente Evo Morales (61% de voto electoral y apoyo popular que para sí quisieran muchos gobernantes europeos), sonaba la televisión en el hotel de forma un tanto despreocupada. De repente, saltan noticias en el sentido de lo hasta aquí comentado. En una banda de noticias breves se podía leer: “Mitad de Malawi declarada zona de desastres por fuertes lluvias”, otra posterior apuntaba: “Ejército sudafricano auxiliará en zona de inundaciones en el sur de Mozambique”. Y entonces surgen las preguntas básicas: ¿cuántas personas en esta nuestra Europa conductora de la globalización sabrán simplemente ubicar en el mapa Malawi?, ¿cuántas saben, han oído hablar de la solidaridad interafricana?, ¿cuántas tan siquiera se han enterado de esas graves inundaciones?… Eran esas dos sencillas noticias las que evidenciaban en ese momento la existencia de mundos invisibles, evidencias que van mucho más allá de cuestiones geopolíticas o económicas.

Pero, al mismo tiempo, todo esto también nos habla del aislamiento progresivo del mundo enriquecido, ensimismado en sus problemáticas, en sus crisis y en sus necesidades para seguir dictando los grandes lineamientos de la política mundial que reaseguren su dominio sin tener en cuenta otras realidades. Sin embargo, este es un proceso que dirige inexorablemente a este Norte rico hacia su empequeñecimiento por que cada día está más alejado, más ausente, de lo que realmente ocurre, de los importantes procesos que ya se articulan en la mayor parte del planeta. Y, posiblemente, cuando perciba esas otras realidades ya estará tan lejos de las mismas que será irremediable. Estará al margen del mundo como lo estuvieron tantos imperios que creyeron dominar el mundo y cayeron por su absoluto desconocimiento de lo que se creaba, recreaba alrededor, gracias a su suicida narcisismo.

Emil Bustamante: desaparecido hace 33 años, su hermana lo busca sin parar

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Por: Quimy De León

Aproximadamente 45 mil personas fueron desaparecidas durante los años del Conflicto Armado. Los años más crueles vividos en Guatemala en la historia reciente fueron los años ochenta, se perpetraba genocidio contra la población maya y se atacaba selectivamente a los movimientos populares y a quienes trabajaran honestamente en el campo o en la ciudad.

Emil Bustamante joven veterinario y sociólogo fue detenido y desaparecido el sábado 13 de febrero de 1982 en retén militar en la ciudad de Guatemala, fue visto terriblemente torturado el 23 de marzo de ese mismo año en el cuartel militar de Matamoros. Fue ese mismo día que el militar hoy condenado de genocidio Efraín Ríos Montt perpetró el golpe de Estado.

Marylena Bustamante su hermana no deja de buscarlo, no deja de abrir un espacio en la cotidianidad para recordarnos que a quienes han desaparecido, nos faltan a todas las personas no solo a sus familiares. La hemos visto en muchas actividades con la fotografía de Emil colgada en su cuello sobre su pecho o con una pancarta. Como cientos de familias se pregunta:

“Dónde encuentro nuevas palabras para decir lo mismo, dónde encuentro la llave para abrir la puerta del silencio y romper el pacto de la ignominia. Son treinta y tres años de no saber de Emil Bustamante desaparecido un día como hoy, 13 de febrero de 1982, ni de los otros 45,000 seres humanos arrebatados de la faz de la tierra los que se esfumaron por obra y gracia de los hombres de la sin razón, de esos que se cubrieron de sangre hasta el último rincón de su alma. De los que cada día que se miran al espejo ven a sus víctimas indefensas sin nadie que haya ido en su auxilio porque los que los amamos no sabíamos dónde los tenían.

Tocamos todas las puertas posibles, hablamos con las personas que podían brindar ayuda pero el poder los cegaba nadie iba a arriesgar su vida cómoda de sicario en pro de un comunista, a esos había que darles con más fuerza esos, no se doblegaban ante nadie, murieron tal vez hincados a la fuerza pero de pie ideológicamente, eran demasiado dignos para unos vulgares genocidas.”

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Marylena Bustamante junto a Emil en la marcha del 20 de octubre del 2013

La terrible experiencia de la desaparición de un familiar

“32 años tenía Emil, mi hermano cuando fue detenido en un retén militar en la ciudad de Guatemala un sábado 13 de febrero de 1982. El día en que fue detenido, festejábamos la vida, mi hija Ximena cumplía su primer año, el tío Emil nunca llegó, tampoco el pastel, únicamente llegaron las noticias de su desaparición.

Gobernaba en ese ayer un General genocida, Romeo Lucas García que fue derrocado por el General Efraín Ríos Montt, quien llegaría a ser el máximo represor en los tiempos que duró el genocidio. Ríos Montt declaró en ese entonces, “no vamos asesinar sino a matar a todo aquel que se oponga al gobierno”, y lo cumplió, Emil estaba vivo en un cuartel militar el día del golpe, junto con él cientos de luchadores sociales.

Una se pregunta: ¿qué delito cometieron para merecer semejante castigo? Emil ni siquiera tuvo el privilegio de estar en los aberrantes tribunales de fuero especial, así por lo menos hubiéramos tenido su cuerpo.”

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Desaparición forzada es cuando una persona es detenida  o secuestrada por el Estado o por personas en nombre de éste. Frente a quienes reclaman la aparición de esta persona utilizando los mecanismos que el mismo Estado establece, éste niega la existencia en su poder de dicha persona, negando que haya sido detenida, por lo tanto negándole sus derechos legales y humanos.[1]

Para las Naciones Unidas la desaparición forzada es una estrategia que se usa constantemente para generalizar el miedo y el terror de la población. Los efectos ocasionados por esa práctica no se limitan a la persona desaparecida, ni a la familia y círculo más cercano  al desaparecido o desaparecida. Si no que, busca afectar de forma directa a la comunidad y  sociedad en su conjunto.[2]

Para el informe Guatemala: Memoria del Silencio, Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), publicado en el 25 de febrero de 1999, nos permite entender, luego del proceso de investigación  los múltiples delitos cometidos durante el conflicto armado en Guatemala,  haciendo una aproximación de la barbarie cometida por el Estado y sus fuerzas de seguridad desde 1962 a 1996. Según el informe Guatemala: Memoria del Silencio, una de las consecuencias principales del Conflicto Armado se radica en  el número de víctimas.

“Con el estallido del enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en una etapa sumamente trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en términos humanos, materiales, institucionales y morales. En su labor de documentación de las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia vinculados al enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH) registró un total de 42.275 víctimas (…). Combinando estos datos con otros estudios realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el saldo de muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó a más de doscientas mil personas”.[3]

En Guatemala del total de víctimas  puede llegar a sobrepasar  más de 45 mil, muchas de ellas son resultado de la Desaparición Forzada implementada por Estado durante los distintos regímenes oligárquico militares que gobernaron el país en esos 36 años de Conflicto Armado. Además el informe también documenta una aproximación de 250 mil personas asesinadas durante las masacres cometidas por ejército.

Además la CEH hace un abordaje sobre los niveles de instauración de una cultura del terror de la mano de la política contrainsurgente del Estado sobre la población:

“Además de la represión y el exilio, la debilidad y fragmentación de las organizaciones sociales se deben en buena medida a la conjunción de diversos mecanismos activados por el Estado para destruirlas. (…) El terror no se redujo a los hechos violentos o a las operaciones militares; dependía además de otros mecanismos conexos como la impunidad de los ejecutores, las extensas campañas para criminalizar a las víctimas y la implicación forzada de la población civil en la cadena casual y la ejecución efectiva de atrocidades”.[4]

[1] COMISION INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS. CIDH. Caso No. 12.590, José Miguel Gudiel Álvarez y otros (“Diario Militar”) respecto del Estado de Guatemala. WASHINGTON, D.C. 18 de febrero 2011. http://www.cidh.oas.org/demandas/12.590Esp.pdf

[2] Naciones Unidas. Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas. http://www.un.org/es/events/disappearancesday/

[3] Fundación de Antropología Forense de Guatemala FAFG. Boletín de Prensa. Caso Diario Militar: Amancio Samuel Villatoro. Guatemala 22 de noviembre 2011. http://www.fafg.org/BoletinExterno/Boletin_de_prensa_Amancio_Villatoro.pdf

[4] GUATEMALA: MEMORIA DEL SILENCIO. El contexto del conflicto armado. Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH). Ciudad de Guatemala, febrero de 1999. http://www.iom.int/seguridad-fronteriza/lit/land/cap2_2.pdf