Archivos diarios: 14 diciembre, 2014

Veredicto: Las empresas mineras y el gobierno de Canadá son responsables de casos de abuso contra los derechos humanos

sipakapa12

Con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, el TPP hace público su veredicto

10 de diciembre del 2014

Ottawa y Montreal –  El veredicto de la primera audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos (TPP) sobre la Industria minera canadiense se dio a conocer hoy en francés, inglés y español. Los informes y testimonios que fueron expresados en mayo pasado en Montreal, por los miembros de las comunidades afectadas en América Latina y expertos en derechos humanos y en el tema de la minería, permitieron al jurado del Tribunal establecer responsabilidades al gobierno de Canadá y a las 5 empresas mineras que estaban en causa. Las respectivas responsabilidades están sentadas en función de múltiples casos de destrucción del medio-ambiente, de violaciones a los derechos de los pueblos indígenas, de asesinatos, de criminalización de la oposición y de transgresiones a las libertades sindicales, por mencionar sólo algunos.

“Las evidencias que nos fueron presentadas muestran la complicidad y la responsabilidad de  distintos organismos del gobierno federal, en particular de su red diplomática y de sus instituciones de cooperación internacional”, deplora Nicole Kirouac, abogada y miembro del jurado de la sesión de mayo. ” Por sus acciones y omisiones, el gobierno respalda una situación inaceptable que causa devastación ambiental y social en comunidades de muchos países”. Oscar Morales, persona afectada por el proyecto Escobal en Guatemala y testigo en la audiencia de Montréal, señala que “la criminalización y represión de la protesta social, que se vive tanto en Guatemala y en otros países de América latina, se han agudizado en varios países con la renovación de los marcos legales, contribuyendo a perpetuar la impunidad de los actos de represión”.

El jurado también emitió una serie de recomendaciones a todas las entidades pertinentes, tanto de los países de acogida, como del gobierno de Canadá, pasando por las empresas en causa. “El proceso de reparación implica varios pasos, incluido el cese inmediato de las actividades que causan o aumentan los perjuicios, el reconocimiento de los daños y el establecimiento de leyes y mecanismos para prevenir que vuelvan a ocurrir”, dijo Gianni Tognoni, Secretario General del Tribunal Permanente de los Pueblos, Italia. “El Día Internacional de los Derechos Humanos es un momento importante para recordar que las actividades mineras son actualmente una de las principales causas de violaciones de derechos en las Américas. Los testigos que comparecieron nos mostraron claramente que los sucesos presentados no son casos aislados, sino que representan una situación generalizada de impactos graves sobre la salud, la vida, el medio ambiente y la participación ciudadana de las poblaciones afectadas, especialmente para las mujeres indígenas”, dijo Viviane Michel, Presidenta de Femmes Autochtones de Québec (Mujeres indígenas de Quebec) y juez durante la audiencia. “La industria minera debe transformar profundamente sus prácticas”.

Con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, diversos organismos idearon maneras creativas para entregar el veredicto a las entidades concernientes, presentándose en las sedes de las empresas y en las oficinas de los organismos en causa del gobierno federal  en Ottawa, Toronto y Vancouver. El veredicto será canalizado al conjunto de partidos políticos y diputados-as canadienses, al igual que a los órganos pertinentes de la Organización de las Naciones Unidas.

-30-

______________________________________________________________________________

Información adicional

Esta primera audiencia se concentró en las actividades mineras canadienses en América Latina. Forma parte de una sesión oficial sobre la industria minera canadiense del Tribunal Permanente de los Pueblos, una iniciativa internacional dirigida por la Fundación italiana Lelio Basso, que tiene como objetivo promover el reconocimiento y la aplicación del derecho internacional en materia de derechos humanos y de los derechos de los pueblos.

Nótese que Canadá es un actor clave en el sector extractivo mundial. Alberga la sede del 75% de las empresas mineras en el mundo. En 2013, alrededor de 1,500 proyectos mineros en América Latina fueron realizados por empresas que cotizan en la Bolsa de Valores de Toronto (TSX y TSX-V). Además, el Grupo de Investigación McGill Research Group Investigating Canadian Mining in Latin America (Grupo de Investigación de McGill sobre la Minería Canadiense en Latinoamérica    –MICLA) y el Observatoire des conflits miniers en Amérique latine (Obervatorio de Conflictos en América Latina –OCMAL) han identificado casi 90 conflictos sociales en América Latina que involucran a empresas canadienses.

Lista de los miembros del jurado: Mireille Fanon-Mendès-France (Fundación Frantz-Fanon, France), Maude Barlow (Conseil des Canadiens, Canadá), Nicole Kirouac (Abogada, Quebec), Gérald Larose (profesor y sindicalista, Quebec), Viviane Michel (Femmes Autochtones du Québec, pueblo indígena Innu), Javier Mujica Petit (experto en derechos humanos, Perú), Antoni Pigrau Solé (profesor de derecho internacional, España), Gianni Tognoni (Fundación Lelio Basso, Italia).

Lista de los organismos reconocidos por el Tribunal como responsables de la violación de derechos humanos: el gobierno de Canadá (a través de acciones del Ministerio de Asuntos Extranjeros, de Comercio y de Desarrollo –MAECD, de Exportación y Desarrollo Canadá  – EDC y de la Oficina de Inversión del Régimen de Pensiones de Canadá –OIRPC), cinco empresas mineras canadienses: Excellon Resources, Blackfire Exploration, Barrick Gold, Goldcorp et Tahoe Resources y los Estados de acogida (Chile, Guatemala, Honduras y México).

www.tppcanada.org

 

Anuncios

¿En qué se parecen Guatemala y Bolivia?

Ollantay Itzamná

Hace unas semanas atrás, en una conversación informal con funcionarios públicos del Estado de Guatemala, sugerí que en el diseño e implementación de las políticas públicas se debería obedecer menos a Washington, y considerar más como referente a los eficientes procesos de cambio boliviano. Pero, una funcionaria profesional me increpó duramente, y sintetizó su disgusto colérico en: “Aquí no queremos comunismo”. Sí, aunque Ud. no lo crea. Una profesional posgraduada, funcionaria pública, en pleno siglo XXI.

¿En qué fueron hermanas siamesas Guatemala y Bolivia?

Bolivia y Guatemala tuvieron casi la misma suerte durante la Colonia española, no sólo porque fueron Audiencia ambos, sino porque material y socialmente sirvieron para la sostenibilidad del sistema colonial. Culturalmente gozaron y gozan de una megadiversidad de pueblos originarios que hacen actualmente una mayoría demográfica en ambos países.

Al finalizar el sistema colonial español, ambas audiencias contaban casi con el mismo tamaño geográfico. Pero, en el origen y la trayectoria republicana, Guatemala perdió Chiapas, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Belice. En cambio  la Audiencia de Charcas (Bolivia) sumó cerca del 75% de su territorio actual al momento de surgir como República. Por eso Guatemala, geográficamente, en la actualidad, es casi el 10% del territorio boliviano. Aunque en proporción multicultural, Guatemala es más grande que cualquier país latinoamericano.

Estos dos países, hermanas siamesas, nacieron y se hundieron en su etapa republicana gangrenadas por los mismos pecados capitales: Exclusión y empobrecimiento de las grandes mayorías, institucionalización del racismo/machismo y sobre expoliación laboral de los pueblos aborígenes, ausencia total de un proyecto de Estado nación, afianzamiento del colonialismo interno (Estado criollo) en los territorios indígenas, idealización e imitación de los vicios del sistema colonial como virtudes centrales por parte de las élites y sus “peones”, etc.

Por eso, estas dos repúblicas bicentenarias ingresaron al siglo XXI hermanadas en los mismos males estructurales: envidiablemente ricos, como pocos países, pero miserablemente desiguales casi como ningún otro. Compitiendo entre sí por la corona mundial en la corrupción pública. Racistas, clasistas y “cristianas” como ellas mismas. Aduladoras de foráneos modelos de vida, pero implacablemente inquisidoras con toda manifestación de sus identidades milenarias.

Amantes y creyentes de las promesas mentirosas de los gobiernos norteamericanos, más que los propios gringos. Desintegrados social, política, territorial y culturalmente, más que cualquiera de sus vecinas. En resumen: estados sin naciones, y naciones sin estado. Catalogadas ambas como estados fallidos. A mediados del siglo XX, ambas repúblicas intentaron las revoluciones nacionales más prometedoras de la región, pero ambos intentos sucumbieron hipnotizados por el espejismo de lo que después sería el “fascinante” Imperio neoliberal.

Bolivia miró hacia sus entrañas, y Guatemala persiste hipnotizada por la ilusión del neoliberalismo

En aquel contexto de Estado fallido y pueblo enfermo boliviano, movimientos sociales y pueblos indígenas organizados se constituyeron en los nuevos sujetos sociopolíticos con horizontes aún desconocidos. Habitados por la conciencia de dignidad y soberanía, o quizás por el simple instinto de sobrevivencia y convivencia que habita a cada pueblo, impulsaron inéditos procesos de transformaciones estructurales.

Dejaron de ser creyentes, y sospecharon del espejismo neoliberal y neocolonial de la modernidad. Así, de la conciencia sociocultural creciente transitaron hacia la consciencia política colectiva. Y convirtieron su mayoría demográfica servil, en mayoría política refundacional, con su propio instrumento político. Sin corbatas, sin títulos, sin manuales, emprendieron un inédito proceso creativo constituyente intercultural para sentar las bases de un nuevo Estado Plurinacional y sociedad intercultural.

Hay ingenuos desinformados que dicen: “Evo lo hizo”, “los cuadros de izquierda lo hicieron”. Falso, fue el pueblo saqueado, humillados y hostigado por el neocolonialismo que fecundó miles de Evo. La izquierda política tradicional, anduvo de turismo ideológico por Europa. Y, los intelectuales de derecha y de izquierda disfrutaban de las migajas neoliberales por sus servicios de consultoría. Al igual que en la Guatemala actual.

Hace una década atrás, Bolivia era la Guatemala suramericana. Un Estado fallido, aunque no con la desintegración social violenta que vive, ahora, este último. Pero, sí con una amenaza de fragmentación territorial, y hundido en el sinsentido generalizado. En ese contexto, los resabios de dignidad y soberanía, se articularon y se constituyeron de facto desde las profundidades del intento de país.

¿Por qué sugerí aquel atrevimiento de tomar como referencia a Bolivia?

Hace casi una década atrás, los gobiernos bolivianos, cada fin de año, competían con los de Guatemala, Honduras, etc., sombrero en mano, pidiendo limosnas en ámbitos internacionales para pagar sueldos y aguinaldos a sus trabajadores.

Ahora, mientras en Guatemala la regla es el déficit fiscal (promedio del 5% del presupuesto anual), Bolivia se convirtió en un fenómeno con su sostenido superávit fiscal. Como en ningún otro Estado, en Bolivia se paga doble aguinaldo a todos los/as trabajadores. Pero para ello, en Bolivia (con un territorio 10 veces más grande que Guatemala), el Compañero Presidente tuvo que ajustar su sueldo a no más de US$ 2,600 mensuales (en el 2006 se rebajó el sueldo en 50%, y ningún funcionario gana más que el Presidente). En Bolivia, el Estado destina para inversión pública cerca del 28% del Producto Interno Bruto (PIB). Mientras en Guatemala, su Presidente gana un sueldo mensual de US$ 18,311, y el Estado destina a inversión pública un poco más del 3% de su PIB.

Bolivia asigna cerca del 7% de su PIB para educación/investigación, Guatemala sólo dispone para este rubro cerca del 3% de su PIB (que apenas cubre los salarios de docentes). Mientras en Bolivia, apenas cerca el 14% del presupuesto general del Estado Plurinacional se destina para sueldos y salarios, en Guatemala, cerca del 70% del presupuesto nacional anual está destinado para gasto corriente.

El proceso de cambio boliviano no sólo devolvió la dignidad y la autoestima a los/os bolivianos, haciendo del país un referente inevitable para teóricos y pragmáticos inquietos, sino que en menos de una década la tara del analfabetismo (casi congénita a las repúblicas latinoamericanas), fue superada casi por completo. Más de un millón de empobrecidos salieron de la categoría de pobres. La amenaza de la disolución/división territorial del país (Altiplano-Oriente) se difuminó. En definitiva, el mito casi corporizado de: indio haragán, bruto, borracho/despilfarrador, está siendo superado del imaginario colectivo, producto de la envidiable capacidad administrativa del gobierno indígena. Se afianza, aunque con dificultades, democracias participativas y comunitarias.

Mientras esto ocurre en la Bolivia actual, Guatemala padece una crónica anomía, no sólo identitaria, sino de proyecto político de nación. Padece una estampida migratoria poblacional desoladora hacia el norte sangriento. El Estado fallido es un cuerpo putrefacto por la corrupción, donde salta el pus en cualquier lugar que se le ponga el dedo. La desintegración social y territorial es cada vez más acelerada, en la medida en que el Estado gendarme se diluye bajo los intereses de los violentos agentes neoliberales.

Mientras en la Bolivia actual es un orgullo ser indígena y ser boliviano, aquí, ser guatemalteco o ser indígena consciente es prácticamente un delito. Aquí, el o la indígena no tiene derechos, sólo obligaciones, pero la palma africana o la caña de azúcar adquieren categoría de ciudadanos plenos. En la última década, más de un millón de guatemaltecos ingresaron a engrosar el ejército incontenible de pobres. Cada guatemalteco/a nace con una deuda pública que supera los US$ 1000. De cada 10 niños/as guatemaltecos, 6 nacen condenados a librar la cruenta batalla perdida de la desnutrición. Pero, eso sí. Guatemala tiene más de US$ 53 mil millones de PIB, casi el 95% controlado por el sector privado. Mientras Bolivia, apenas tiene US$ 31 mil millones (en 2006, era alrededor de US$ 17 mil millones), pero cerca del 30% creciente bajo el control del sector público.

En la Bolivia postneoliberal, los antiguos ricos honestos, junto a los nuevos ricos indomestizos, lejos de perder sus bienes, acumularon más, pero de manera ordenada, y sin utilizar al Estado (de financista a fondo perdido o de policía de seguridad). En la Guatemala actual, ricos y pobres subsisten a diario con un “Jesús y María” en los labios, porque aquí, como en todo Estado Fallido, cada instante de vida es prácticamente un acto de fe, un milagro portentoso.