Archivos diarios: 7 diciembre, 2014

Elecciones: Pensar más en la larga marcha que en la toma del palacio de invierno

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Santiago Bastos – Prensa Comunitaria

Con este texto me gustaría plantear algunas ideas alrededor de la participación izquierda en las próximas elecciones del 2015. Con ello espero contribuir al intercambio que se está dando estos días, como la útil reflexión planteada por Manolo Vela, el excelente y esclarecedor artículo de Álvaro Velásquez , la pregunta que se hace Miguel Ángel Sandoval y de alguna manera, también el de Ollantay Itzmaná.

Debo empezar diciendo que los planteamientos que exponga acá parten siempre de respeto absoluto por aquellos y aquellas que han optado por la participación política a través de la vía partidaria-electoral, buscando con ello abrir esperanzas de cambio en la situación en que nos encontramos y arriesgándose con ello al desgaste político que esta opción suele conllevar.

Pero, frente a los razonamientos que expone Álvaro Velásquez sobre la necesidad de participar ahora en las elecciones generales, yo diría: ¡claro que hay que hacer algo! ¿pero es ésta participación y es ahora? Es verdad que estamos posiblemente en el momento de mayor movilización popular desde la firma de los acuerdos de paz, pero no creo que se pueda plantear algo realmente transformador –y ojalá me equivoque-  desde la ingenua –perdonénme- ilusión de lograr “al menos el 50% de las curules”.

Creo firmemente que no es posible empezar por lo electoral. Ése es el final, no el inicio del proceso; un proceso largo, complejo y muy cuidado, que no debe implicar  hacerlo “con las bases” sino “desde los sujetos” –el sujeto comunitario parecería ser ahora el más importante-, y que su propia dinámica de organización lleve al momento de ver la necesidad de optar por esta vía.

No es nada nuevo, es lo que ocurrió en Bolivia con el MAS y con Evo Morales. Recuerdo que en la  III Cumbre Continental De Pueblos y Nacionalidades Indígenas de Abya Yala de 2007, en Iximché, una mujer  boliviana, en el micrófono, nos dijo a todos mientras mascaba sus hojas de coca: “Muchos compañeros me están preguntando cómo hicimos para que el compañero Evo llegara a la Presidencia. Les voy a contar. Era el año 1988 y estábamos en el Chapare…..” Y desde ahí desgranó una larga historia de asambleas, marchas y protestas, de victorias y derrotas electorales, de ilusión, represión y cárceles: ¡¡una historia de casi 20 años!!

En esa dinámica, el paso fundamental es el de tomar la decisión de crear el “instrumento político” que resuelva la difícil contradicción de entrar a un juego político absolutamente desprestigiado e intrínsecamente corruptor y cooptador como el que tenemos, pero sabiendo que es un espacio fundamental para hacer los cambios que todos necesitamos.

Para hacerlo con fuerza suficiente, ha de ser una decisión de los movimientos y las comunidades, no de los políticos profesionales, una decisión que no debería estar marcada por la urgencia de las elecciones inmediatas, sino por la perspectiva estratégica de un proceso de medio y largo plazo, cuyo fin no es la mera presencia en el juego partidario, sino su transformación final.

Para ello habría que tener la imaginación suficiente como para ir más allá de donde estamos. Dejar de pensar en binomios presidenciales y reparto de curules, superar las formas partidarias organizadas a partir de gerontocracias centralizadas y basar esta jugada en las nuevas formas de hacer política de las que estamos siendo testigos.

Dejar los sectarismos históricos y aprender de la forma en que los más diversos actores, personas con historias e ideologías muy diferentes se han unido para defender su espacio, su dignidad y su vida. Pasar de las definiciones políticas excluyentes a entender qué es lo que mueve a “la gente” –esa categoría sociológica tan vaga pero políticamente tan necesaria-, comprender por qué participando en procesos de organización y lucha, acaba manteniendo el sistema con sus votos.

Todo eso no se hace de un día para otro, ni en unos meses; ni es cosa de unas pocas gentes, aunque su corazón sea enorme y sus análisis certeros. Es algo que nos exigiría a todos y mucha paciencia, mucho esfuerzo y mucha generosidad. Pero hay  que hacerlo.

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Matilde Col Choc: Sembradora de la semilla de la educación Bilingüe en Guatemala

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Por: Rony E. Morales Tot

El dia 14 de julio del 2014 pude conocer la historia Matilde Col Choc, víctima de desaparición forzosa en 1983. Me causó una gran curiosidad el caso ya que como defensor de los derechos humanos y periodista comunitario, mi trabajo ha sido alrededor de la lucha por la tierra, la represión y criminalización de las luchas. Gracias a Mario, esposo de una sobrina de Matilde pude conocer la historia de una mujer soñadora, mujer de caminar, que brindó su identidad, a este mundo tan desigual, indiferente a las poblaciones mayas.

Matilde nació en Cobán el 14 de marzo de 1954 con energia “13 AJ”, que ante los abuelos significa que será como la semilla ante la madre naturaleza, que dará frutos. Aj es la energía  de los estudiosos, lectores e investigadores. Fue una niña de pies descalzos con la sonrisa alegre amante a la lectura.

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La educación y la educadora

Al terminar la primaria por vicisitudes de la vida dejó de estudiar y se dedicó al trabajo en la casa, ayudando a su madre. Pero los sueños de superarse los tenía muy presentes, y con un grupo de amigas decidieron estudiar en la jornada nocturna. Ellas fueron de las primeras mujeres indígenas de Cobán en graduarse como maestras de educación primaria Bilingüe.

Cuando terminó sus estudios fue una de las fundadoras del Instituto Guatemalteco de Educación Radiofónica -IGER. Junto al Padre Franz Vond Tattenbach recorrieron todo el territorio nacional divulgando la importancia de la educación bilingüe en los pueblos mayas. Ése fue el granito de maíz que germinó y que hoy vemos sus frutos: ahora miramos el derecho a la educación para adultos con la visión de fortalecer la cultura la cosmovisión maya.

Hablar de cultura, identidad, idioma, espiritualidad es sinónimo de hablar de identidad tambien hablar de los derechos de un pueblo maya, todo esto representaba Matilde para nosotros una pionera idealista.

Trabajó como Maestra de Educación Bilingüe, en la atención a niños en salud y fue comunicadora social. Condujo un programa radial de IGER en idioma Q’eqchi, donde trataba  el tema de la importancia de la educación, traduccion y derechos de los pueblos idigenas.  Tuvo a su cargo la traducción de los textos del castellano al idioma q’eqchi para adultos. También era poeta.

El sueño de Matilde, era que los niños, mujeres y adultos aprendieran a leer y escribir en su idioma natal y que esto les permitiera salir adelante para tener un mejor futuro. Sus familiares y amigos la recuerdan como alguien que buscó el bien para los demás, solidaria, amable y humilde.

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Desaparecieron a Matilde

El 13 de enero del 1983 fue desaparecida con 7 meses de embarazo, según nos contaba una amiga. “Fueron pasando los días y no regresó; la empezamos a buscar en varios lugares del país. Incluso su hermano empezó a trabajar en la zona militar # 21 con el único objetivo de encontrarla, y alguien del ejército le dijo que si preguntaba más, algo le pasaría a él y a su familia, que mejor que se callara”

“Con el tiempo nos enteramos que Mati fue detenida y desaparecida cuando regresaba de una Ceremonia Maya entre los municipios de Tactic y Cobán, en un puesto de registro o retén militar. Junto a ella también fue detenido y desaparecido Otto Federico Ical Choc”. Su caso aparece en el informe de la CEH, Tomo VIII, pagina 84.

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El reencuentro

Matilde fue una de las victimas encontradas entre las 533 osamentas encontradas en el destacamento de Cobán: “En 2012 nos pidieron ADN para ver si uno de esos cuerpos era el de Mati. Dos años después nos entregaron su cuerpo, donde nos pudimos dar cuenta que ella fue torturada, violada y asesinada. Fue muy duro para nosotros saber los sufrimientos que tuvo antes de su muerte. muchos de los restos juntos a Matilde, tenían los ojos vendados, amarrados de las manos, tenían con maskin en las bocas para que no se les oyera gritar”

El convivir con una familia que ha sufrido una desaparición forzosa en tiempos de la guerra interna en Guatemala, me hizo valorar aun más mi labor como periodista comunitario en este país tan injusto y desigual. Todavía me asombra y me indigna muchísimo saber que personas valiosas como Matilde sean perseguidas, desaparecidas y hasta asesinadas por pensar, escribir, hacer radio.

Como comunicador popular siento que Matilde se merecía un futuro y la nación Q´eqchi siempre estará en agradecimiento a Mati por lo mucho que nos ha dejado.