Archivos diarios: 6 septiembre, 2014

Cuando los documentos tienen algo que decir

Foto: Prensa Comunitaria

Foto: Prensa Comunitaria

Por: Claudia Carolina Lopez Taks

Entre montañas de documentos apilados, desordenados y olvidados. Entre escombros y ratas, los guatemaltecos buscamos los documentos que nos revelen la versión de qué pasó en Guatemala entre 1960 y 1996 dejando hablar a sus protagonistas.

En el fondo escuchamos una música que nos acompaña, se trata de una mezcla entre balazos y melodías que la banda de música de la Policía Nacional Civil realiza como parte de sus entrenamientos ¡La música y las balas, que curiosa combinación!

Detrás de las instalaciones está el polígono de tiro, la Escuela de la Policía Nacional Civil y la banda de Mariachis quienes aprovechan también para practicar.

Entre humedad, soledad, hongos y murciélagos, en medio de un tenebroso laberinto, se escuchan risas, evidencia certera que estamos haciendo algo que transformará el valor de un pedazo de papel en la historia. Me refiero con todo, al hallazgo que le dio la vuelta al mundo. La evidencia que lo oculto emerge de una u otra manera. Hablo del El Archivo Histórico de la extinta Policía Nacional de Guatemala.

Este increíble acervo fue descubierto en julio del 2005  debido a un hecho fortuito, haciéndose presente hoy ocho años después gracias al trabajo intensivo de sus trabajadores, amigos de la verdad.

Con mucha voluntad se ha logrado estabilizar, organizar y poner a disposición al mundo a través del Internet alrededor de 15 millones de imágenes, sin embargo aún falta mucho por saber, mucho por limpiar y mucho por organizar.

Muchos esfuerzos se articulan en este caminar, junto a asesores internacionales en materia estadística se diseñó una metodología única por sus características para determinar y conocer el comportamiento del Archivo. Método que permitiera responder, entre otras cosas, cuántos documentos hay en el archivo, contrastando con el primer cálculo realizado de 8 kilómetros de papel.  Muchos nos han acompañado y siempre han regresado, nos han visto crecer y nos han dejado hacer.

Pero no todo es trabajar acá. No es sencillo leer día tras día evidencias de muerte, relatos de cadáveres que aparecen en las calles, en los barrancos. Denuncias de desapariciones y relatos del trabajo cotidiano de esta institución. No todo debe ser así.

En los tiempos de descanso jugamos, sí, como cuando estábamos en la escuela. Jugamos a la pelota, la Volley, al Basquet, hasta el ping pong. Cualquier actividad que nos distraiga y nos conecte con la vida. También se ha motivado para que el lugar se convierta en un centro de memoria, resignificar el lugar, es por eso que en los últimos años se han realizado murales que nos cuenten historia, realizados por personas de la sociedad que creen en este proyecto, devolviéndole vida al sombrío edificio.

A pesar de las condiciones, que han cambio, claro, aún hace falta camino por recorrer. A la mente me llega aquella pregunta que se hiciere una investigadora amiga del Archivo hace unos años: No sé porque me quedé pero mucho menos porqué regresé.

Estas palabras me hacen decir que, las condiciones físicas no son y no han sido un impedimento para trabajar a favor de construir, reconstruir y edificar un mejor futuro sobre las bases de la verdad, la justicia y sobre todo de la memoria histórica, para que Nunca Más se repitan esos hechos que marcaron al mundo.

Los documentos tienen mucho que decir, hay historias aún no descubiertas, pero la esperanza no se ha agotado. El futuro no ha sido escrito y la sed de conocer está tan vigente como aquel 5 de julio del 2005, cuando el cielo cambió de color. Cuando se vio luz al final del túnel. Donde la chatarra de carros que rodean a “La Isla” no nos ahuyenta de seguir regresando.

Crónica dentro de Proyecto L de Actores de Cambio.

http://actoresdecambio.org/cuando-documentos-tienen-algo-decir/

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