Un sin mitin

rumores

Alfonso Porres – Luciérnaga

Hoy asistí al palacio de gobernación en la 14 calle ante la convocatoria que hicieran algunas organizaciones sociales para manifestarse ante los graves hechos de violencia que el Estado está cometiendo en contra de las comunidades q´eqchi´ de la Franja Transversal del Norte .

Casi no había nadie, unos pocos repartían mosquitos, otros lanzaban arengas contra el gobierno y consignas de defensa de la tierra que siempre he oído desde que tengo memoria y otros nos mirábamos con algún desconcierto y la frustración, cuando ni los compas indígenas se paraban para oír los pocos discursos en defensa de sus hermanos.

Tome un par de fotos y me encaminé hacia la casa meditando cual es la razón, de que un día domingo, en que nadie tiene que hacer, no se pueda convocar ni por lo menos 100 personas, en el momento que asistí conté 20 gentes más 4 medios de comunicación.

Elucubrando del porqué de la falta de participación, que van mas allá de las razones de siempre que se refieren al miedo institucionalizado por el ejército, la falta de trabajo organizativo en la ciudad, el racismo, clasismo y los hábitos de consumo de los habitantes urbanos y la activismo virtual en redes. Que son las respuestas de siempre, pues decidí ver de que manera nos pueden ver esos transeúntes que caminan sin ni siquiera alzar la mirada.

Y me encontré que desde luego nos hemos convertido en una de esas capas de cebolla que articula la cultura en Guatemala. Que tiene sus propias dinámicas de inclusión – exclusión, bajo sus reiterativas formas endogámicas de relacionarse, desde el coito hasta las peleas de poder. Y desde luego su propio lenguaje y construcción de un imaginario que se extiende hasta donde alcanza nuestros enlaces sociales.

Y que además los discursos que manejamos están tan lejanos o mezclados en una maraña de símbolos en la cotidianidad de los personajes urbanos, que todos los días tienen que lidiar, con sobrevivir en medio del discurso de la extorsión de grupos criminales, de la imposición del miedo de parte del Estado, del discurso del chantaje emocional y consecuente desde las organizaciones sociales , de los discursos de la culpa de la santa iglesia en cualquiera de sus versiones, del discursos clientelares y prolijo de los partidos políticos trasmitidos hasta la saciedad en los medios televisivos y radiales y desde luego la estética del terror de la noticias y las tergiversaciones de la historia de fundación contra el terrorismo

Desde luego en esta vorágine resulta ridículo pretender que nuestra visión del mundo se abra paso dentro de una ciudadanía que tiene su cotidianidad cooptada. Ciudadanía a que sin reflexionar, pedimos, exigimos, rogamos, una necesaria articulación en un gran movimiento masivo, incondicional y consecuente con su realidad para cambiar de alguna manera la situación de injusticia de este país.

No obstante estas demandas a los ciudadanos urbanos, en el primer momento en que se acercan a nuestra capa de cebolla, vergonzosamente se dan cuenta que los flamantes defensores de la solidaridad y la articulación, tenemos un nivel de antagonismos personales e institucionales que espantan y que se manifiestan en múltiples rumores propios de una novela de terror, en el discurso de la desconfianza que si el Mosad lo manejara también como se maneja acá, seguramente recomendaría rebajar el gasto militar israelí y se dedicaría afilar la lengua.

Además se darían cuenta que somos expertos en el discurso de descalificación dejando a las personas en calidad de batracios, que blandimos el insulto gratuito que ya quisieran tener la calidad de sofisticación los merolicos de la terminal, y además somos prolijos en las acusaciones entre amigos y ex amigos, amantes y ex amantes colaboradores militantes y ex militantes, y que nos habita una profunda cultura vertical cuasi militar en nuestras opiniones, razonamientos y decisiones.

Todo esto me imagino que una ciudadanía acostumbrada a leer los imaginarios los percibirá, y desde luego creo que les resulta mas reconfortante el sermón del domingo, que alivia de alguna manera sus angustias del día a día que meterse a algo que le quitara la paz espiritual y cotidiana. Ya bastante tienen con su cruz , como para meterse a escuchar a los que predicamos pero escasamente nos convertimos.

Acerca de comunitariapress

Hacemos periodismo comunitario, feminista y autónomo, documentamos la voz de los pueblos y sus diferentes luchas. Nuestras herramientas son la palabra, el sonido y la imagen, con ellas difundimos nuestras ideas y a la vez aportamos en la denuncia, la difusión, las posturas de la población organizada frente a la agresión capitalista y patriarcal y el modelo que se trata de imponer en nuestro país. Prensa Comunitaria es un grupo interdisciplinario que trabaja la investigación, documentación, archivo, análisis y comunicación alternativa, cuenta con corresponsales, colaboradores y colaboradoras en distintas regiones del país. Acompañamos y documentamos luchas y resistencias de los pueblos, comunidades y colectivos en defensa de la tierra, territorio, memoria histórica, derechos humanos, feminismo, cultura y pueblos originarios.

Publicado el 17 agosto, 2014 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Carlos Barrientos Aragón

    Es cierto que hay días en que uno quisiera que la respuesta fuera mayor y pareciera que lo que hacemos fuera el mismo castigo de Sisifo, que según la mitología griega, consistía en empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de llegar a la cima de la colina, la piedra siempre rodaba hacia abajo y una y otra vez, Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. Sin embargo, por alguna obstinada razón, Otto René Castillo escribió “Pero es bello amar al mundo/con los ojos/de los que no han nacido/todavía. Y espléndido,/saberse ya un victorioso,/cuando todo en torno a uno/es aun tan frío y tan oscuro”. Imagínate si hubiéramos caludicado después de los desalojos del Polochci, cuando no se lograba congregar más que un puñado de personas? Para muestra un botón, ver la siguiente foto:http://www.prensalibre.com/…/Panzos-Desalojos-Valle_del… y sin embargo, un año después la Marcha desde Cobán, logró convocar entre 15 mil y 20 mil personas. Esa es la diferencia entre la tenacidad y la caludicación.

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  2. julio rolando santiz gutierrez

    estoy de acuerdo, con el comentario del compañero Alfonso Porres, en la capital no existe la unidad como en los años 80s, ahora la mayoría, es indiferente al dolor ajeno, yo, en lo particular espero todavía que la conferencia episcopal de Guatemala, se pronuncie y pongan en practica lo que ha dicho el papa” francisco” en relacion de no darle la espalda al mas necesitado…

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