Archivos diarios: 21 mayo, 2014

LA IZQUIERDA Y EL LARGO PLAZO


izquirdas
Por Miguel Ángel Sandoval

Es una preocupación manifestada por algunos amigos luego de leer mi artículo sobre la unidad, las alianzas y el futuro. Pues se quiere establecer de antemano, si la unidad o alianza que se plantea, es estratégica o táctica, para el largo plazo o para el aquí y ahora. Me parece que ese aspecto es el menos relevante.

De manera general todas las expresiones de izquierda que dicen estar del lado de la revolución, de los cambios sociales, del socialismo incluso, han demostrado no tener la razón. Pocos pero sectarios, es un lugar común en la izquierda continental. Ni el pasado ni el presente justifican a ninguna expresión. Ni una sola de las organizaciones de la izquierda guatemalteca que conocemos puede reivindicar que tiene la razón. Los resultados políticos así lo indican.

En ello cuenta y mucho, la tendencia perversa a la creación de pequeños feudos o liderazgos sin mucha consistencia. Salvo la perseverancia. Por ello el desconocimiento de los movimientos sociales a los cuales en una vieja idea que se resiste a dar el paso de costado, se pretende dirigir, pues la vanguardia, se dice o piensa, siempre tiene la razón, o quienes fueron actores en la guerra (inevitable por cierto) creen que tienen los atributos necesarios para dirigir un proceso político de nuevo tipo.

Si vemos sin pasión lo que ocurre hoy día en las diferentes formaciones sociales y políticas, un hecho es claro: todas las expresiones políticas tienen origen en la guerrilla unificada. Ninguna puede reivindicar autonomía total, pues los principales cuadros provienen de este proyecto político matriz… Acaso algunos acentos son diferentes, pero el origen es el mismo. Se admita o no, se entienda o no, se reivindique o no.

El hecho de provenir en su mayoría de la vieja guerrilla no le adjudica la razón a ésta, por el contrario, debería de explicar las razones por las que ha habido en los años transcurridos desde la firma de la paz, una especie de migración desde sus filas, a la vida domestica o a engrosar otros proyectos, del tipo que sea. Es un tema de reflexión autocritico que se evade.

En resumen, lo que se expresa hoy día, es el fracaso de todas las expresiones políticas de la izquierda en hacer un movimiento amplio, solido, de futuro y ser en consecuencia, opción de poder. Todas, lo cual no es motivo de regocijo de nadie, están en peligro de extinción por sus malos resultados electorales y su alejamiento de los procesos sociales. Sin embargo todas reivindican la razón, aún si esta solo sirve para señalar a otras expresiones, pero no moviliza ni siquiera a sus afiliados. Por paradójico que parezca.

Otro tanto ocurre con las expresiones sociales, no todas por supuesto, que con agendas compartidas, intereses comunes, viven la dispersión por la presencia de liderazgos que a veces no lo son. Ejemplos de ello son organizaciones sindicales que teniendo como denominador común la defensa del salario, los derechos laborales y a libertad de organización sindical, viven una dispersión que no se explica. Igual con las organizaciones campesinas. En los dos casos, con el agravante de mesas pírricas de negociación con el gobierno y movilizaciones que salvo en alguna ocasión, se limitan a lo ritual.

2.- Es en con este contexto que escribí en las últimas semanas artículos llamando a la unidad o más amplia alianza, de las fuerzas de izquierda y democráticas, políticas y sociales, y lo único que escucho es el silencio y acaso los murmullos de la descalificación que se hace en privado, sin tener la altura ética de referirse de manera pública a una convocatoria de naturaleza política y sobre todo, publica. Me parece preocupante que las dirigencias de las organizaciones señaladas en las notas publicadas, no tengan ningún tipo de reacción política.

El silencio no constituye argumento político. El atrincheramiento doctrinario tampoco. Evadir temas políticos no le adjudica la razón a nadie. En todo caso solo se expresa las limitaciones teóricas, ideológicas o políticas. Con ello no se puede dirigir ningún proyecto político. Reitero mi llamado a los grupos de izquierda existentes para constituir una mesa amplia, plural, democrática. Es lo menos que se puede aportar al país cuya crisis hoy es pronóstico reservado.

Claro que me refiero a las estructuras existentes, con acción política pública, sea en el ámbito político o el social. Caso diferente es el de amigos o amigas, conocidos o no, que de alguna manera han expresado que el llamado que hago forma parte de algo que debe de discutirse y sobretodo, llevarse a la práctica, lejos de las cuotas partidarias o de organización particular, y lejos de una visión única. Que hay malas experiencias en el pasado, nadie lo duda.

Que el momento electoral no sea el más propicio, es también un hecho. Sin embargo, hay que dar los pasos necesarios y dejar claro que buenos resultados electorales permiten mejor desempeño en lo social y a la inversa; mejores desempeños en las luchas sociales dan más perspectivas en lo electoral.

Los artículos, sobre los que asumo la responsabilidad total, no son más que una suerte de diagnostico y un llamado a la reflexión y sobre todo, a la acción para encontrar, como señalo en uno de ellos, dos o tres puntos en común, que permitan abordar el tema electoral y las luchas sociales con una fuerza aglutinada, que tenga entre sus perspectivas un proyecto mínimo pero común.

Las próximas semanas las estaré dedicando a convocar, para conversar en un primer momento, con amigos, amigas, que comparten el cansancio de ver una izquierda en sus expresiones social y política, dispersa y creyendo ser poseedora de la razón cada quien en su esquina del aislamiento y la marginalidad.

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