Archivos diarios: 22 abril, 2014

La extinción de los elementos naturales y los pueblos indígenas del mundo

A propósito del último

Congreso Mesoamericano de Áreas Protegidas

Por Isabel Solís maya Kiché

San José, Costa Rica, 21 de marzo de 2014

“Estamos viendo a los parques como fábricas de desarrollo”

Ministro de Ambiente de Panamá[1]

“Inspirados por parques sin gentes, ahora gente para los parques”       

 Ministro de Ambiente de Honduras[2]

 “Estamos equivocados, tenemos que dejar el pensamiento colonial”

Ministro de Ambiente de Nicaragua[3]

 “No hay expansión de frontera agrícola, lo que hay es el uso de fertilizantes”

Ministro de Ambiente de Costa Rica[4]

El día 21 de marzo culminó en la ciudad de San José, Costa Rica, el IV Congreso Mesoamericano sobre Áreas Protegidas. Dicho congreso lo promovió la organización ambiental global más grande y antigua del mundo, la IUCN. Según la IUCN, estos congresos se crearon como espacio de información, análisis y toma de decisiones políticas sobre el tema de la conservación, las áreas y los parques protegidos. Desde 1948 –año en que se fundó la IUCN– hasta la fecha, el paradigma dominante en materia de conservación ha sido el de Estados Unidos, que básicamente consiste en parques sin personas, y que ha venido a causar múltiples males a las poblaciones originarias y pueblos indígenas del mundo, sobre todo trayendo despojo, criminalización, persecución y represión.

Durante el congreso se escucharon múltiples voces, pero faltaron las de la gente  que ha tenido que sufrir e incluso sacrificar su vida por la creación de los famosos parques. Un ejemplo de esto es el caso de las comunidades de Chisec, Alta Verapaz, que hace aproximadamente 8 años sufrían amenazas de desalojo porque sus tierras están declaradas parque natural y patrimonio del estado. Así el caso de Livingston, Izabal, donde las comunidades recuerdan la vida de los pesqueros que fueron asesinados por el señor Mario Dary, quien en ese entonces dirigía el CECON (Centro de Estudios para la Conservación, perteneciente a la Universidad de San Carlos de Guatemala, USAC). Posteriormente, las comunidades de Livingston fueron desalojadas en nombre del parque y de las áreas protegidas.

Y el más reciente, el desalojo que sufrió la comunidad Monte Verde ubicada en el Sarstoon, también en Livingston, declarada área protegida en el 2005. En esta última, CONAP (Consejo Nacional de Áreas Protegidas), FUNDAECO (Fundación para el Ecodesarrollo) y la organización “Amantes de la tierra”, acusaron injustamente a la comunidad que estaban cortando mangle, por lo que iniciaron un proceso judicial que llevó a la cárcel a tres líderes, para después desalojar a la comunidad. Un  mes después del desalojo, en la misma área protegida se instaló la Compañía Petrolera del Atlántico, para la extracción de hidrocarburos. Y así como éstos, podemos seguir mencionando muchos ejemplos en otras regiones del país.

Algo similar ha pasado con otros hermanos y hermanas de Mesoamérica. ¿Por qué ha pasado esto? Precisamente porque las áreas verdes –ricas en biodiversidad pero también en riquezas minerales– se encuentran ubicadas en territorios indígenas, pero las ONGs ambientalistas globales y los Estados supuestamente nacionales, han creado leyes desde una perspectiva economicista cuyo afán es el lucro y el garantizar recursos para un sistema incesante de acumulación, al mismo tiempo que han invisibilizado a las comunidades que han cuidado los bosques y selvas por miles de años, y que se empeñan en criminalizar las economías naturales de las poblaciones indígenas. Recordemos que, desde el punto de vista de los pueblos indígenas, la declaratoria de áreas protegidas no es sino otro mecanismo más para despojarlos de las tierras junto con su riqueza.

Durante el congreso, los ministros de ambiente de los países de Mesoamérica, en su mayoría reconocieron lo equivocados que han estado en la aplicación del modelo de áreas protegidas, siguiendo el modelo norteamericano, reconociendo claramente el daño que los estados le han hecho a los elementos naturales por medio de las declaratorias de áreas protegidas en territorios indígenas –como ha sido el caso guatemalteco–, así como la deuda que tienen con las comunidades y pueblos indígenas, llegando al extremo de poner en riesgo la vida humana y de la naturaleza.

No quedaron atrás las ONGs, quienes se encargaron de implementar las leyes de áreas protegidas desconociendo la existencia de las comunidades, y entraron a hacerse los dueños y señores de las áreas verdes, y en algunos casos le llamaron co-manejo, pero fue sólo un discurso, porque cada acción que hicieron fue acompañada de un profundo racismo, donde las comunidades solamente pasan a ser figuras para la foto, pero no sujetos que toman decisiones, y en el mejor de los casos, se les titula  una partecita de la tierra pero sin tener chance de usufructar los montes y las selvas que han ocupado y administrado tradicionalmente por miles de años, derechos que reconoce la constitución política de la Republica y el convenio 169 de la OIT.

Lo novedoso de este congreso fue reconocer a través del discurso público, el aporte de las comunidades y de los pueblos indígenas,  sustentado por estudios realizados por diversos investigadores que muestran claramente cómo la biodiversidad que existe coincide con que son territorios de pueblos indígenas. Además hay que reconocer el esfuerzo que han hecho organizaciones y ONGs indígenas que han buscado un espacio dentro de la IUCN para llevar los planteamientos concretos y propuestas de las áreas protegidas. Sin embargo, el reconocimiento de que las áreas protegidas están en territorios indígenas no significa que se ha cambiado la visión mercantilista con la que han trabajado desde siempre, sino que se analiza como ésta se pueda aprovechar de la mejor manera evitando conflictos.  El único país que se notó cierto cambio de visión a través de su ministro de ambiente es el de Nicaragua, en cuyo discurso retomó conceptos de pueblos indígenas.

Este congreso fue para prepararse frente al Congreso Mundial de Áreas Protegidas que se celebrará en noviembre del presente año, en Sidney, Australia. ¡Ojala que el tema de áreas Protegidas no siga el rumbo del extractivismo! Darse cuenta ahora, implica cambiar de modelo sobre la base del reconocimiento de los pueblos indígenas y su derecho a territorio. Sólo así podría reducirse el exterminio de la naturaleza y contribuir enormemente a no aumentar el calentamiento global.

¡Respeto a la madre tierra! ¡Respeto a los territorios de los Pueblos Indígenas! ¡No al exterminio de la naturaleza! ¡No a las empresas extractivas! ¿Otra conservación es posible?

 [1] Discurso del Ministro de Ambiente de Panamá,  mesa redonda 20 de marzo  2014, San José Costa Rica

[2]Discurso del Ministro de Ambiente de Honduras,  mesa redonda  20 de marzo  2014, San José Costa Rica

[3]Discurso del Ministro de Ambiente de Nicaragua,  mesa redonda 20 de marzo  2014, San José Costa Rica

[4]Discurso del Ministro de Ambiente de Costa Rica,  mesa redonda 20 de marzo 2014, San José Costa Rica

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