Archivos diarios: 7 abril, 2014

Heridos comunitarios Q’eqchi’s por oponerse a la empresa Hidro San Luis

Alerta

Por Prensa Comunitaria y Unión Verapacense de Organizaciones Campesinas UVOC.

Nuevamente una comunidad Maya Q’eqchi’ es víctima de la violencia de empresarios y terratenientes. Este lunes 7 de abril 2014, hombres fuertemente armados bajo el mando de uno de los hijos del terrateniente David Leonel Ponce Ramírez abrió fuego en contra de varios comunitarios quienes se defendieron de las agresiones realizadas por los terratenientes.

Cinco personas de la comunidad 9 de Febrero del municipio de Cobán Alta Verapaz resultaron gravemente heridos por arma de fuego luego de ser agredidos por uno de los hijos de Ponce Ramírez. La comunidad 9 de febrero está organizada en defensa del territorio y el agua, se oponen a la instalación del proyecto hidroeléctrico de la Empresa Hidroeléctrica Santa Rita.

Augusto Sandino Ponce llego a la comunidad 9 de Febrero a las 9:30 de la mañana, con la intención de desalojar violentamente a las familias Q’eqchi’s que viven en esta comunidad, al no lograr su objetivo abrió fuego contra hombres y mujeres hiriendo a 5 personas, 4 hombres y 1 mujer, denunciaron pobladores que un joven llamado Víctor Cuc uno de los comunitarios que se encuentra gravemente herido está agonizando.

“-Victor Cuc: herido en una mano y pulmón, su estado es grave.

– Carlos Pop Choc: herido en un brazo

– Sebastián Chub: herido en el ojo

– Ronoldo Ja’ Bol, 17 años, herido en la mano

– Alfredo Cho: herido en la pierna izquierda

– Flori Maribel Bol: herida en el brazo izquierdo”[1]

Las demás personas fueron trasladadas por dos ambulancias de los bomberos hacia el hospital nacional de Cobán, Alta Verapaz para ser atendidos de emergencia.

Antecedentes de atentados contra comunitarios

En noviembre del 2013 David Leonel Ponce Ramírez y sus dos hijos, Augusto Sandino Ponce y Carlos Ponce estuvieron implicados en el intento de desalojo violento de varias comunidades, con la misma forma de actuar, llegaron a las comunidades fuertemente armados, amedrentaron a la población, amenazaron con sus armas, destruyeron las casas y los bienes de las familias.[2]

[1]Con información de Caracol Producciones. 7 abril 2014.

[2]Comunicado de prensa. CARLOS ISAIAS GUITZ POP UNA VÍCTIMA DE DEL ATAQUE DE FINQUEROS CON INTERESES EN LA HIDRO SANTA RITA. Asociación Maya para el Desarrollo Integral Comunitario. 28 enero 2014.

Tierra y territorio: significados diversos

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Por Jesus González Pazos.

–                     “Han elegido ustedes el peor modo para recuperar su tierra: de esta manera, no la podrán dividir, ni vender, ni enajenar, ni dejar en herencia”.

–                     “Señora, justo es eso lo que queremos”.

Este breve diálogo se produjo recientemente entre una representante del gobierno de Guatemala y una delegación de comunidades ixiles (mayas) de ese país, en el marco de la lucha que éstas últimas mantienen por la recuperación de sus tierras.

En el contexto del conflicto armado de las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado, cuando se practicó por parte del ejército guatemalteco el conocido como genocidio contra el pueblo maya mediante la política de tierra arrasada, también y sobre todo, se les trató de robar el territorio. Eran tiempos en los que ya se adivinaban importantes riquezas en recursos naturales y otros negocios posibles en esas tierras. La mecánica prácticamente siempre fue la misma: genocidio y robo mediante la expulsión de los supervivientes, siendo sus tierras privatizadas y repartidas entre la oligarquía, afín al régimen dictatorial, y los altos mandos del ejército.

Hoy en día, después de más de 30 años, la lucha por la defensa y recuperación del territorio continúa viva en muchos de estos casos. En muchos casos hoy las comunidades luchan frente a las transnacionales que pretenden, una vez más, aprovecharse de sus tierras y de sus recursos para aumentar su cuenta de beneficios. Por contra, en el caso que ilustra el diálogo inicial, las comunidades exigen que su tierra les sea restituida, pero no de manera individual, ni en lotes familiares, sino de modo colectivo, que vuelva a las comunidades.

Podemos imaginar por un momento la seguridad en la voz de la funcionaria del gobierno guatemalteco al pronunciar su frase, desde el convencimiento personal de que, una vez más, daba una lección sobre cómo han de hacerse las cosas y cómo deben de funcionar. Esto, partiendo evidentemente de sus principios ideológicos que entiende como incontestables e intrínsecos a las sociedades humanas el concepto de la propiedad privada. Pero, también podemos suponer la perplejidad en la cara de esta misma persona al escuchar la respuesta de la delegación comunitaria. Y, posiblemente, esa misma perplejidad, y un sistema de pensamiento profundamente interiorizado y enraizado en el capitalismo, la llevarían en primera instancia no a despreciar la respuesta, sino simplemente a no entenderla. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI haya personas, haya pueblos, que quieren recuperar su tierra, pero de forma colectiva y no individual, que no quieran venderla y lucrarse con el negocio que esto supone?.

Y sin embargo, es precisamente ese corto diálogo inicial, en el marco y contexto en que se produjo, en el de la lucha por el territorio, el que encierra en su brevedad la esencia de dos sistemas ideológicos opuestos, antagónicos y hoy todavía en enfrentamiento directo. De ahí su importancia y la necesidad y oportunidad de rescatarlo y traerlo a este texto.

Por esos mismos días, en el otro extremo del mismo continente americano, un reconocido historiador y escritor chileno, argumentaba en una entrevista en la CNN, con absoluta tranquilidad y convencido de su autoridad intelectual, respecto a la condición de los mapuches y sus derechos sobre sus territorios. Subrayaba, mediante comentarios claramente racistas, que “vivían relajadamente y entregados al alcohol”, una justificación para el incumplimiento por el estado chileno de los múltiples tratados alcanzados con los mapuches y la consiguiente conquista de su territorio en el siglo XIX. Se apoyaba en documentación oficial y de cronistas para establecer que ”tenían un vasto espacio que no lo utilizaban para nada… (y por lo tanto) …no podía seguir ese desperdicio”.

El susodicho historiador basaba en esos criterios el hecho de cuestionar abiertamente que los mapuches tengan hoy derechos sobre el territorio que reivindican como propio. Tierra que en gran parte está ocupada por empresas madereras, hidroeléctricas, terratenientes, etc., no reconociendo el actual estado chileno a los mapuches como sus legítimos dueños.

Los casos mencionados ilustran a la perfección las bases ideológicas, los criterios y visiones que hoy siguen dominando sobre los territorios y los pueblos indígenas: o están desperdiciados, por no ser explotados económicamente, o se les pretende mantener bajo un régimen colectivo que enfrenta a la propiedad privada individual de los mismos, base política del sistema económico dominante. Tanto una como otra visión, la de “desperdicio” o la de la propiedad colectiva, suponen una afrenta al sistema ideológico dominador, por lo que éste sigue fijando la necesidad de acabar con ellas.

Pero además, hay un tercer concepto sobre la tierra y el territorio de parte de los pueblos indígenas que es posiblemente el que el sistema ve como más amenazante para sí mismo y necesario de extirpar. Dicho planteamiento establece que de la tierra debe tomarse únicamente lo que se necesita para vivir y no desarrollar un proceso continuo de explotación y acumulación para la obtención del máximo de beneficios económicos. Sobre todo porque éstos últimos siempre serán a costa de esta tierra finita y cuando se alcance y sobrepase su capacidad de sostenibilidad sufriremos las consecuencias del agotamiento de los recursos ya sean alimentarios, energéticos, etc. Precisamente, muchas teorías hoy sostienen que el cambio climático que ya vivimos, con los consiguientes desastres “naturales” entre otros efectos, no son sino la consecuencia directa de haber sobrepasado esa capacidad.

Todo este sustrato acumulado de pensamiento dominante, cargado de estereotipos y desprecios hacia esas otras opciones políticas y sociales de vida, y de organización autónoma de ésta, que además el sistema dominante percibe como amenazas a su dominio absoluto, es la base de justificación para las continuas y reiteradas violaciones de los derechos a la tierra y al territorio de estos pueblos. Y dichos derechos son los más importantes, esenciales para la vida, pues son la base de la identidad de estos pueblos. Sin embargo, se irrespetan continuamente y a partir de los mismos, se articula otra serie de violaciones de derechos, como es a la vida digna, a la educación y salud propia, a definir sus propios modelos de vida más allá de los dominantes, a la autodeterminación… Y todo esto a pesar de haber sido reconocidos en los instrumentos internacionales de derechos humanos como el Convenio 169 de la Organización Internacional del trabajo o en la Declaración Universal de Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas. Y a pesar de ello, como decimos, una vez más reiteradamente violados por gobiernos y transnacionales mientras la comunidad internacional sigue mirando hacia otro lado.

Ayer fue la conquista y la colonización y su justificación en base a llevar la civilización, religión incluida, a los salvajes; hoy nuevamente es la invasión de los territorios en base al progreso y el desarrollo, pero de la mano de las transnacionales con la aquiescencia de los gobiernos de allá y de aquí. Todo ello sin ni siquiera plantearse la posibilidad de la riqueza que existe en la diversidad de entender la tierra y el territorio al servicio de las mayorías y no únicamente para la obtención de beneficios económicos para una minoría. Porque el objetivo y acción que impera es la extensión apabullante del pensamiento dominante que solo concibe a ésta para ser explotada y dominada, sin consideración a la posibilidad de que la tierra también tenga sus derechos y que el respeto de éstos sería altamente beneficioso para el presente y futuro del ser humano.

Nuevamente, se trata de someter la diversidad como elemento distintivo y de derecho de  las sociedades humanas. Nuevamente se trata de imponer el despojo de la tierra y del territorio de sus legítimos poseedores, aquellos y aquellas que además históricamente la cuidaron. Una vez más este sistema, hoy neoliberal en lo político y en lo económico, trata de aplastar otras visiones, otros principios ideológicos sobre la tierra y el territorio.

Jesus González Pazos

Miembro de Mugarik Gabe

28/03/2014

Barillas: Primer aniversario de Resistencia pacífica “Nuevo Amanecer“

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Por: Redacción de Prensa Comunitaria

 Konob´ Yal Imox  (Barillas)

La presión del gobierno de Otto Pérez Molina y de la empresa Hidralia Ecoener Energía/Hidro Santa Cruz, no fueron suficientes para quebrar la lucha y la dignidad de los pueblos de Barillas, sus comunidades mayoritariamente maya Q’anjob’al y mestizas dieron un giro de 180º la madrugada del 6 de abril del 2013.

Ese mismo día cientos de comunitarios y comunitarias tomaron la carretera comunitaria, levantaron un muro que impide el paso de trabajadores y vehículos de la empresa Hidro Santa Cruz, con esta acción inmovilizaron totalmente los trabajos del proyecto hidroeléctrico Qambalam I.

Las mujeres comunitarias tomaron la iniciativa y levantaron un campamento al que llamaron “Nuevo Amanecer” cerca del lugar en donde fue asesinado Andrés Pedro Miguel el 1 de mayo del 2012.  Resulta que el camino lo construyeron las comunidades, atraviesa la propiedad privada de las y los comunitarios, quiere decir entonces que la carretera que la empresa uso impunemente es una carretera de las comunidades, no es pública ni propiedad de ninguna empresa.

Éste 6 de Abril de 2014 cumplió un año la manifestación pacífica permanente “Nuevo Amanecer”, las mujeres tienen organizado los turnos para cubrir las actividades dentro de la resistencia pacífica, están organizadas por comunidades y son muchas las tareas que cada una tendrá a su cargo cuando llega el día y la hora de relevar turno.

En el “Nuevo Amanecer“ fue el inicio de una serie de actividades que el gobierno Plurinacional de las Nacionalidades Q’anjob’al, Chuj, Akateco, Popti y mestizo definieron para conmemorar el primer aniversario de la resistencia pacífica y el primer aniversario de recordación del ejemplo de dignidad y lucha de Daniel Pedro Mateo, héroe y mártir Q’anjob’al.  (Para más información lea los siguientes textos: Daniel Pedro, los ideales dela vida, Homenaje y despedida a Daniel Pedro.)

Al ritmo del son y al calor del fuego sagrado

Miles de personas, autoridades ancestrales, iglesias, organizaciones sociales y autoridades del gobierno plurinacional Q´anjob´al, Chuj, Akateko, Poptí y Meztizo se hicieron presente en el lugar desde las 4:00 de la mañana de domingo 6 de abril, empezando la actividad con una ceremonia maya.

Participaron delegados de los diferentes pueblos, medios de comunicación locales y nacionales entre ellos la Radio comunitaria Snuq Jolom Konob´, Radio luz y el enlace de las radios comunitarias a nivel nacional, transmitiendo en vivo la actividad del aniversario, sabemos que la transmisión fue seguida por las y los hermanos migrantes en los EEUU.

Las acciones de los pueblos en Barillas estarían incompletas si no se acompañan de los sones, esta vez la conmemoración terminó con baile, la marimba Unión Maya Palestina lleno de música la resistencia pacífica “Nuevo Amanecer”, sones y baile llenaron de alegría la esperanza de miles de barillenses, señal de que su lucha camina, no está sola.

 

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Contexto de la lucha de las comunidades de Barillas 

Barillas es uno de los  municipios del norte de Huehuetenango que cuenta con trescientas un comunidades, donde la mayoría de sus habitantes son de los pueblos Maya  Q´anjob´al, Chuj, Akateko, Mam y Mestizo. Su población es de las más numerosas del departamento y son las mujeres y niños quienes tienen el mayor porcentaje de población de este municipio.

De la totalidad de sus 127, 170 habitantes para el año 2010, el 51% son mujeres y un 49% son hombres (INE Proyecciones 2010). Con seguridad este dato ha ido evolucionando durante los 4 años adicionales.

Después de la firma de la paz en Guatemala en el año 1996, el municipio fue amenazado seriamente por los mega proyectos nacionales e internacionales razón por el cual  el 23 de junio de 2007 se realizó la Consulta Comunitaria de Buena Fe solicitado por las autoridades comunales, Consejos comunitarios de desarrollo (COCODE), representantes de las organizaciones de la Sociedad Civil, instituciones públicas, instituciones privadas y vecinos.

Según el reglamento de la Consulta Comunitaria con fecha 30 de mayo de 2007 aprobado y avalado por el Consejo Municipal, registró la participación de más de cuarenta y seis mil habitantes documentados en actas comunitarias firmadas y selladas en la que expresaron los habitantes su decisión: “NO A LA EXPLOTACION MINERA Y DE LOS RECURSOS NATURALES DEL TERRITORIO DE BARILLAS.”

registro acta barillas

A pesar de la decisión del pueblo en todo el municipio a finales del año 2008 aparece la empresa transnacional de capital español  Hidro Santa Cruz S.A. luego como Hidro Santa Cruz I y ahora Hidro Santa Cruz II, junto con la empresa apareció Luis Castro Valdivia propietario de ésta.

La empresa llegó desde el inicio en el territorio irrespetando los derechos individuales y colectivos de los pueblos al mismo tiempo evadiendo los requisitos legales, pero fundamentalmente irrespetando la vida y la paz de miles de habitantes de Barillas.

Pasaron ya varios años de la llegada de la maquinaria de Hidro Santa Cruz, la empresa intentó ingresarla sin el consentimiento de las comunidades. A inicios del año 2012 éstas máquinas fueron quemadas en un incidente que hasta la fecha sigue siendo confuso y que trata de criminalizar y castigar con la cárcel a los luchadores comunitarios y sociales que defienden el agua. Lo cierto es que cada una de las maquinas abandonadas por la empresa con el paso de los años se ven así:

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Finalmente queremos adjuntar un libro que recoge las historias de vida de hombres y mujeres de las comunidades de Barillas que defienden la vida y  el territorio; de como son criminalizados, perseguidos  o encarcelados por defender organizadamente sus derechos.

Las voces del rio