“Quiero estar en mi comunidad”

Qeqchís piden justicia y derechos

Por Nelton Rivera –Prensa Comunitaria.

Es impresionante como el país se conmovió y se movilizó ante la desgracia sufrida por miles de personas que trabajan y comercian en la Terminal de la ciudad capital, los medios de comunicación lograron una de las coberturas más extensas sobre cada momento mientras el fuego consumía buena parte de la estructura del mercado y de muchos locales que se encontraban alrededor. Falta ver si la conmoción se convierte en indignación y solidaridad.

Seis días antes de este incendio cuatro familias Q’eqchí sufrieron desplazamiento forzoso de sus tierras en Cobán Alta Verapaz, el país poco sabe de este hecho de violencia, la opinión publica poco difundió la desgracia de 31 familias.  Detrás está un grupo paramilitar y posiblemente un finquero que reclama la propiedad de la tierra en Santa Elena Semanzana II mientras el Estado de Guatemala afirma que esas tierras son propiedad del Estado y no del finquero.

Las voces de los niños

“Quiero estar en mi comunidad” dice un cartel que un niño maya Q’eqchí portaba en sus manos su sentir y que otros niños y niñas escribieron con marcador. Con cuatro añitos su pancarta le sirvió como herramienta para denunciar el desplazamiento forzado que él y el resto de gente de su comunidad Santa Elena Semanzana II del departamento de Cobán Alta Verapaz, sufren desde el 14 de marzo del 2014.

A su corta edad sabe que su familia depende de cosechar la tierra, sabe también que él nació en esa comunidad, sus padres, sus abuelos y los abuelos de sus abuelos, entonces sabe que esa tierra le pertenece, que ellos la trabajaron y la seguirán trabajando.

Junto a él están otros diez niños y niñas tuvieron que salir huyendo de la crueldad de un grupo de hombres que llegaron a su comunidad y con la impunidad de portar armas de grueso calibre les permitió amenazar, intimidar y encerrar en la iglesia a todas las familias de la comunidad para desalojarlos de su casa, de su tierra, de su territorio.

“Nos sacaron de nuestras tierras” este es el cartel deotro de los niños Q’eqchí de Semanzana II, él con unos 11 años de edad también decidió que toda Guatemala debe de saber que un finquero no respeta sus derechos, que la ambición por apropiarse de la tierra en Alta Verapaz los obligó a buscar refugio y apoyo en la capital.

“Mis padres no tienen comida” es el texto que lleva una niña Q’eqchí, ella sabe que 31 familias a un permanecen en Santa Elena Semanzana II, muchas de estas familias se refugiaron en la parte selvática del territorio, la comida les está haciendo falta y sin comida otros niños corren el riesgo de morir.

Ella del mismo modo que las otras mujeres adultas y adolescentes Q’eqchís que lograron huir a la capital permanecen con el único güipil y corte con el que salieron de la comunidad, los niños si recibieron otra mudada de ropa y zapatos gracias a la solidaridad de varias personas y organizaciones campesinas, sociales y de derechos humanos.

¿Qué está sucediendo?

Durante una conferencia de prensa las cuatro familias, junto con el Comité Campesino del Altiplano – CCDA y la Unidad de Defensores de Derechos Humanos – UDEFEGUA denunciaron una serie de violaciones de los derechos humanos cometidas en la Comunidad Santa Elena Semanzana II.

La acción se ejecuta luego de que unos 30 hombres fuertemente armados ingresaron a la comunidad y a punta de pistola los desalojaron, según la información recopilada. Éstos sujetos fueron contratados por los supuestos herederos de una familia finquera, quienes carecen de documentos legales que los acrediten como tal.”[1]

El CCDA denuncio que 27 familias Q’eqchí permanecen resguardando su vida en la parte selvática de este territorio, pero que corren serios riesgos especialmente de alimentación y además porque el grupo paramilitar contratado por el finquero permanece amenazando al resto de familias.

“El control de este grupo armado irregular sobre la población continúa y a pesar de las acciones de reconocimiento de la situación realizadas por el Estado a través de la Procuraduría de los Derechos Humanos, Policía Nacional Civil, Ministerio Público y Organismo Judicial, la situación humanitaria y de seguridad ha empeorado progresivamente.”[2]

Éste conflicto se genera por un finquero y su familia quienes reclaman de forma violenta ser supuestamente los “dueños de la tierra”.  Las 31 familias Q’eqchí reclaman el derecho a la propiedad por tener 50 años de vivir como comunidad en la finca y por ser ésta propiedad del Estado, por otro lado las instituciones del Estado con FONTIERRA reconocen que la propiedad de la tierra debe de resolverse pero que la misma se considera bien público por ser tierra baldía.[3]

El 31 de agosto del 2013 la Sub Dirección Administrativa del Ministerio de Gobernación emitió la actualización de Medidas y remedidas de terrenos baldíos aprobados, en este informe se documenta la Finca Santa Elena Semanzana II como terreno baldío y reafirmado a través del Acuerdo Gubernativo 104-05 con fecha del 31 de marzo 2005.[4]

Finalmente las y los comunitarios junto al CCDA y UDEFEGUA demandaron al Estado resolver esta conflictividad, asegurar la protección de la población y garantizar la propiedad de la tierra a las familias Q’eqchí, además de investigar la actuación ilegal y violenta de grupos paramilitares y otras personas responsables del desplazamiento forzado de 4 familias desplazadas internamente, agresiones y violaciones de los derechos humanos de 31 familias más.

 

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[1]Comunicado Caso familias Q’eqchí de Santa Elena Semanzana II, Alta Verapaz. Guatemala 30 de marzo 2014.

[2]Ibídem.

[3]Ibidem.

[4]Ministerio de Gobernación. Medidas y remedidas de terrenos baldíos aprobadas. Licda. Mary Carmen de León Monterroso. Guatemala 31 de agosto 2013.

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Publicado el 1 abril, 2014 en Guatemala. Añade a favoritos el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. julio rolando santiz gutierrez

    el ministerio de gobernación, tiene la obligación de investigar estos grupos de personas que están actuando al margen de la ley y coordinar con el ministerio publico para lo que corresponda
    estos desalojo inhumanos crean mas conflictividad social

    instancia de capacitación en derechos humanos de Guatemala
    i.c.d.h.g.

    Me gusta

  1. Pingback: Tenemos que escondernos y queremos estar en paz | PRENSA COMUNITARIA

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