Hace treinta y dos años

Por Kakoj Máximo Ba’ Tiul.

Era una de esas noches de di-ciembre, cuando el frío se confundió con el miedo, la oscuridad con el llanto y el lamento, las aves se dormían temprano para proteger a sus polluelos. Solo el canto del tecolote y de la lechuza se escuchaba por doquier. Los papás y las mamás corrían de un lado para otro, llamando a sus hijos para que entraran a la casa. A partir de la seis de la tarde ya nadie caminaba por las calles desoladas. Ya llevábamos unos cuantos años de que comenzaban a aparecer muertos por todos lados. “Recuerdo -me contaba un amigo-,en esas fechas, encontraron un muerto a la orilla de la carretera, la mitad puro hueso, porque las aves de rapiña y los perros ya se lo habían comido”.

En el pueblo, apenas nos reponíamos del miedo y comenzaba otro. No sabíamos qué iba a pasar. Toda una incertidumbre. “Por allí vienen —decía un niño—, vámonos corriendo”. Ya no se podía salir a dar serenatas, ni a visitar a la novia y ni tampoco jugar a las escondidas entre los árboles de buganvilia que estaban en el parque, porque todo lo miraban como malo. Los comisionados militares, la G2, los llamados orejas y las PAC acechaban.

Atrás quedaban las posadas con música de marimba, tamales, atoles, ponche y el olor a incienso y pom. Las guitarras dejaron de sonar. Los jóvenes que compartían sus sueños y sus ideales de cambio dejaron de compartirlas, porque sabían que corrían el riesgo de ser desaparecidos, perseguidos, asesinados o estigmatizados de ser guerrilleros, resentidos, revoltosos.

Para estos años, ser indígena y defender sus derechos era igual a ser guerrillero. No se podía hablar viéndole a los ojos a quien pensó que tenía el poder. No se podía llevar alegría a las comunidades, con canciones, golosinas, juguetes y piñatas, todo esto era firmar su sentencia de ser acusado por algo en la zona militar o en la casa del comisionado militar.

Todo eso se convirtió en delito. Solo por eso fueron desaparecidos muchos amigos y amigas, de quienes aún guardamos recuerdos e ilusiones. Ellos y ellas no tenían otra cosa en la mente y en el corazón que ver a un pueblo próspero y humano. La única arma que tenía era la guitarra, programas de salud, educación y recreación.

Ese fue el delito de: Teresa Jul, Lázaro Morán, Eduardo Coy, Otto Ical, Otto Macz, y otros más que fueron desaparecidos el 28 de diciembre de 1981. Hasta hace poco supimos a dónde se los llevaron, pero aún no sabemos de muchos más que siguen desaparecidos, de quienes todavía guardamos la esperanza de saber en dónde están.

Como dice la canción: “Todavía cantamos, todavía pedimos, todavía soñamos, todavía esperamos, que nos digan a dónde han escondido las flores que aromaron las calles persiguiendo un destino” y guardamos la esperanza “por un día distinto sin apremios ni ayunos sin temor y sin llanto y porque vuelvan al nido nuestros seres queridos”. Esperamos justicia por la sangre de tantos inocentes.

Columna de opinión en Prensa Libre, 28 de diciembre 2013.

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Publicado el 29 diciembre, 2013 en Guatemala y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. prensa comunitaria
    presente
    exelente columna, titulada” hace treinta y dos años”
    yo, recuerdo que en 1980, en una colonia de la zona 12,cuidad capital, los comisionados militares, realizaban rondas todos los dias hasta nos pedian el boleto de ornato, nos preguntaban si sabiamos quienes pertenecian ala guerrilla, recibiamos telegramas en nuestras casas para que nos presentaramos a prestar servicio militar obligatorio, teniamos que escondernos
    muchos desaparecieron
    AYER, 29-12-2013, celebraron los 17 años de la firma de los acuerdos de paz
    acuerdos imcumplidos
    situacion agraria, derechos de los pueblos indigenas, aspectos socioeconomicos, sin cambios significativos
    ES URGENTE: que todas(os) guatemaltecos conoscamos a fondo los acuerdos de paz y trabajemos por su cumplimiento
    ASIMISMO, apoyar la resistencia pacifica, entorno a megaproyectos(mineria, hidroelectricas y otros) que estan afectando el medio ambiente de las comunidades, del occidente, norte, sur, san jose del golfo, chuarancho, en nuestra guatemala
    EXIGIR, el respeto total al convenio 169. de la o.i.t.

    instancia de capacitacion en derechos humanos de guatemala
    I.C.D.H.G.

    julio rolando santiz gutierrez

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