Archivos Mensuales: noviembre 2013

La violencia más sutil, difusa y omnipresente no escandaliza

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Glenda García García*

La definición de violencia contra las mujeres contiene una base radicada históricamente en los estudios feministas y estudios de género que explican la violencia como consecuencia del poder y la dominación de un sexo sobre el otro. A partir de ésta concepción en cuanto a las relaciones jerarquizadas entre los géneros, la violencia contra las mujeres no sólo se practica sino también se valida y fortalece constantemente a través de creencias y prácticas socialmente aprendidas y reforzadas por  las diferentes instituciones sociales. En la actualidad, el concepto más utilizado es el derivado de  la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, conocida como Convención de Belem Do Pará, que en Guatemala fue ratificada en el año de 1995. La Convención es muy importante como instrumento jurídico mundial pues promueve la denuncia y eliminación de la violencia contra las mujeres, comprendiéndola como:

“… cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado” (Artículo 1, Belem Do Pará; 1994)

Esta definición describe la violencia tanto desde los espacios donde puede ocurrir (público/privado), como en relación a múltiples y heterogéneas problemáticas de violencia que por la jerarquía entre los géneros pueden sufrir las mujeres, de las cuales generalmente se resalta la violencia física o evidente como los golpes y los gritos.  Poco se habla de otras formas de violencia que mantienen a las mujeres en condiciones de vulnerabilidad y fuertes estados de subordinación que no son analizados y vividos como tal. Me refiero a la violencia  moral y simbólica.

Una primera reflexión que expresa Rita Segato (2003) es que si la violencia moral se pudiera medir estadísticamente, muy probablemente alcanzaría un porcentaje mayor que el denunciado por violencia física y asesinatos. Es por ello que esta autora,  reconociendo el problema de la invisibilización de la violencia contra las mujeres, aporta el concepto violencia moral para señalar las formas de violencia contra las mujeres que generalmente no son visualizadas o denunciadas y que constituye la base estructural de la violencia masculina, que llega mucho antes que la violencia física y contribuye a la reproducción de las desigualdades y la opresión; es ahí donde radica su fuerte nivel de eficiencia:

“La violencia moral es el más eficiente de los mecanismos de control social y de reproducción de las desigualdades. La coacción de orden psicológico se constituye en el horizonte constante de las escenas cotidianas de sociabilidad y es la principal forma de control y de opresión social en todos los casos de dominación. Por su sutileza, su carácter difuso y su omnipresencia, su eficacia es máxima en el control de las categorías sociales subordinadas… La eficiencia… resulta de tres aspectos que la caracterizan: 1) su diseminación masiva en la sociedad, que garantiza su ‘naturalización’ como parte de comportamientos considerados ‘normales’ y banales; 2) su arraigo en valores morales religiosos y familiares, lo que permite su justificación y 3) la falta de nombres u otras formas de designación e identificación de la conducta, que resulta en la casi imposibilidad de señalarla y denunciarla e impide así a sus víctimas defenderse y buscar ayuda” (Segato; 2003)

La violencia moral es entonces el mecanismo sutil y –aparentemente pacífico- que mantiene la subordinación y opresión de las mujeres para lo que no  necesita del “escándalo” que produce la violencia física y así logra con éxito la dominación de un sexo sobre el otro. Para reflejar las formas de violencia moral que sufren las mujeres en América Latina, con base en ejemplos concretos, Segato elabora una síntesis sobre las diferentes expresiones de violencia moral a través de las cuales da cuenta del éxito de la subordinación y opresión de las mujeres, con diferentes niveles de gravedad:

  • Control económico: expresado en coacción y cercenamiento de la libertad a causa de la dependencia económica de las mujeres.
  • Control de la sociabilidad y de la movilidad: restricción de las relaciones personales por medio de  chantaje afectivo como, por ejemplo, obstaculizar relaciones con amigos y familiares. El control de la movilidad limita la libertad de circular, salir de casa o frecuentar determinados espacios.
  • Menosprecio moral, estético y sexual: utilización de términos de acusación o sospecha, velados o explícitos, que implican la atribución de intención inmoral por medio de insultos o de bromas, así como exigencias que inhiben la libertad de elegir vestuario o maquillaje. El menosprecio estético incluye la humillación por la apariencia física y el menosprecio sexual, el rechazo o actitud irrespetuosa hacia el deseo femenino o, alternativamente, acusación de frigidez o ineptitud sexual.
  • Descalificación intelectual y profesional: desvalorización verbal (simbólica)  de la capacidad intelectual de la mujer y descalificación sobre las capacidades profesionales.

En esta misma dirección, Héritier (2007) enlista otras violencias que vienen a ser consecuencia de la violencia moral que refiere Segato, entre ellas: discriminación política, discriminación profesional, discriminación educativo/científica y discriminación doméstica. Esta última refiere la injusta distribución de las tareas domésticas entre los sexos, que hace que las mujeres carguen con la mayor parte de trabajo y con las consecuencias físicas-emocionales derivadas de las dobles y triples jornadas de trabajo.

En el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres los mensajes hablan de la violencia física, de los asesinatos de mujeres, de la violencia sexual, de los gritos, etcétera,  mucho de ello podremos evitar si empezamos por hablar y denunciar las diferentes formas de violencia moral y simbólica que son base de la dominación masculina y dejan un atroz impacto en la vida de las mujeres.

Fuentes bibliográficas:

Bourdieu, Pierre.  La dominación masculina.  Editorial Anagrama.  España.  2003.

Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, “Convención de Belem do Para”. Ratificada por OEA 1994, Guatemala 1995.

Héritier, Francoise.  Masculino/Femenino II. Disolver la Jerarquía. Fondo de Cultura Económica. Argentina 2007.

Segato, Rita. Las estructuras elementales de la violencia. Ensayos sobre género entre la antropología, el psicoanálisis y los derechos humanos. Universidad Nacional de Quilmes. Argentina 2003.

* Antropóloga y Psicóloga Social

25 de Noviembre: Viaje por “El Pato“ y el sueño de recuperar la dignidad

Quimy De León – Prensa Comunitaria

Viajar por el territorio de este país llamado Guatemala, en donde me tocó nacer, ha sido una de las características que determinan mi forma de vida. Más de veinte años llevo de hablar, dormir, sentir, comer, caminar, hacer amistades, convivir, compartir  y vivir con diferentes personas sus experiencias. Muchas mujeres me han abierto contentas sus vidas, sus casas y sus corazones, disfrutar de las tortillas con un plato de frijoles junto al fuego y platicar con ellas de todo un poco no tiene precio. Junto a ellas nunca faltan las risitas, llantos y juegos de sus chiquitines, curiosos, inquietos, molestos, juguetones.

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Una lluvia de palabras vienen a mi  memoria, de sus experiencias del genocidio, de la guerra, la violencia, de sus familias, de sus migraciones, de amores, sus huidas, sus logros, de la resistencia y la fuerza de la alegría de sus luchas. Mis historias también se han quedado con ellas. Debo confesar que me he enamorado y he dejado mi corazón en muchos lugarcitos de Chiquimula, Petén, Quetzaltenango, Huehuetenango y las Verapaces. En vivo y a todo color, me he dado a la tarea de conocer y tratar de entender nuestra propia historia y así vivir la propia entre cerros, valles, ríos y cientos de personas con quienes hemos caminado hasta hoy.

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Además de entender y conocer, también ha sido preciso pensar que las cosas pueden ser mejores, pensar en transformar lo que ha sido doloroso, cuesta arriba y que ha supuesto perder los sueños y las esperanzas. El proyecto de recuperar la dignidad nos ha dado sentido y nos ha hecho comprender el porqué de nuestro encuentro, que para nada ha sido una simple coincidencia. Soñar un futuro mejor que el presente que tenemos y defender la vida tiene una razón de ser para nosotras: nosotras mismas y también esas personas pequeñitas, los niños y las niñas que le imprimen ternura a la vida cotidiana con sabor a un plato de frijoles con tortillas recién hechas.

 

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Reuniones y juegos

Recorrimos más de quinientos kilómetros para llegar a la Aldea El Pato, en el municipio de Sayaxché en Petén. Esta comunidad  nació logro de la lucha organizada por recuperar la tierra, el lugar en donde se encuentra asentada formaba parte de una la finca de un capital del ejército de Guatemala. Las mujeres y hombres maya Q’eqchi´ decidieron recuperar la tierra luego de la Firma de la Paz en 1996. La Aldea El Pato se encuentra ubicada en medio de los gigantescos aguales y pantanales de esta zona, mismos que están siendo destrozados por los intereses de los terratenientes para la ganadería, las plantaciones de Teca o Palma Africana.  Durante la guerra en Guatemala en esta zona se registraron fuertes combates entre la organización guerrillera de las Fuerzas Armadas Rebeldes FAR y el ejército, así lo cuenta uno de los compañeros presentes en la reunión, mientras el calor se encargaba de recordarnos lo difícil de la vida dentro de la inmensidad del Petén.

El calor era extremo -“42 grados a la sombra”, nos dijo un señor-; era el mediodía cuando empezamos a ver las primeras casas. Las mujeres de la comunidad ya nos estaban esperando para platicar. La intención era contarnos sobre su historias, su comunidad y sus sueños. Juntas, pues como en muchos lugares, se han organizado para mejorar sus vidas, luchar en contra de la violencia contra las mujeres y emprender un importante proyecto de salud.

Mientras hablábamos y reflexionábamos sobre cómo nos afecta la violencia en todas sus expresiones, más de diez niños y niñas -la mayoría de menos de cinco años- jugaban a nuestro alrededor. Más allá de estas acciones y proyectos concretos del día a día, urgentes y necesarios, estas conversaciones nos dan insumos para construir conocimientos juntas y nos dan las pautas para construir ese otro orden civilizatorio, como propone la feminista Margarita Pisano. Otro orden que nos permita tomar acciones que puedan poner en jaque las viejas estructuras de poder que habitan entre los pueblos y nos sujetan.

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El compromiso de defender la vida, el agua y la tierra “es por ellos”, dijo una de las señoras más grandes. Y tiene total sentido. Me hice entonces varias preguntas que me problematizan y le dan vueltas a mi cabeza. ¿Cuál debe ser el sentido que le debo imprimir a mi vida y mis luchas personales para que sumado a las de las otras, nos den otro sentido de vida colectivo y que nos permitan darle a la niñez otra vida, que sea vivible aquí y ahora?

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Viajar a todas partes

Viajar hacia el cosmos de las relaciones más íntimas y hacia mi propio mundo interior es una de las experiencias más emocionantes y extraordinarias. Más aun si trae una consigo aprendizajes y la alegría de quien ha vivido con mucha intensidad. Cuando reflexionamos desde la teoría y la acción política feminista sobre la violencia, no lo hacemos como algo abstracto, solamente por el gusto por el conocimiento, por un activismo conmemorativo o por las acciones alrededor de un proyecto de una oenegé, mucho menos para acumular créditos personales como “expertas”.

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Entender la violencia para transformarla supone tratar de descifrar con estricta rigurosidad, compromiso y a la vez con actitud liberadora mi historia propia y los nudos y entramados que la componen y evidencian una historia colectiva construida por una sociedad violenta, quiénes la han dirigido y porqué. Liberar el cuerpo de las marcas de la violencia vivida, en la familia, en la escuela, en la iglesia; determinada por el contexto patriarcal, conservador, clasista y militarizado en medio de una guerra contrainsurgente, ha sido un verdadero reto de todos los días, de todos mis días. Poco a poco, conforme una avanza en este recorrido, es posible entender que es posible desterrar el terror, el odio, la internalización de la violencia y las enfermedades.

La violencia se reproduce en sus expresiones más grotescas y na la vez las más sutiles, se oculta en las relaciones afectivas, de amistad, compañerismo o de amor; tanto que las hacen tan cotidianas como normalizadas. La competencia y guerra sin cuartel entre personas cercanas enfrentándose por tener control y poder unas sobre otras, es asqueroso y desesperanzador. La disputa por dinero, trabajo o protagonismos nos hacen pensar que si hemos dedicado una buena parte de nuestra vida para tratar de entender y transformar nuestro entorno; hay algo que nos hace falta, algo que requiere que seamos más agudas y más contundentes. Para entonces poder garantizarle a las más pequeñas las sonrisas, juegos y tranquilidad que necesitan,  resultado de una vida digna. Ésto requiere de toda nuestra creatividad y honestidad.

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Captar la espontaneidad de la mirada propia de la niñez, de jugar sin más que disfrutar cualquier momento en cualquier lugar, me obliga a pensar en el pasado y presente violento y a continuar con nuestra decision de terminar con la violencia patriarcal en contra de las mujeres, incluso de los hombres, perpetradores y a la vez víctimas del sistema que les confiere el poder del uso de la violencia. Para lograrlo, requerimos tener una dosis de mirada histórica y hacer síntesis de nuestras vivencias.

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Decidirnos a mirar más allá de hechos, ir hasta la raíz para arrancarla y sembrar de nuevo con los sueños acumulados de todas las mujeres que han vivido, vivimos y las que vienen nos supone muchos esfuerzos. Dentro de tantos, sin duda, el papel que juega la fotografía en este compromiso con la vida, impregna de más sentido a mis viajes. Al recorrer el mundo con una cámara, los frijoles sabrán cada vez más ricos.

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Elecciones en Honduras con características represivas y fraudulentas

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Quimy De León – Prensa Comunitaria

A través de Radio Globo de Honduras, podemos escuchar la voluntad del pueblo de Honduras que se encuentra en la defensa del voto y se encuentra preocupado por la posibilidad de un fraude y con ello la consolidación de un proyecto de dominación que se impone por la vía violenta y ya ha dejado muchos muertos, activistas perseguidos y poblaciones aterrorizadas.

Xiomara Castro, candidata del partido LIBRE  se ha declarado presidenta en muchos medios a partir de los datos a boca de urna. Bertha Cáceres en una entrevista que dio a Telesur dijo que “se ha llamado al pueblo a estar hasta el final del proceso electoral, para de esta manera evitar un fraude”.

Los resultados que se presentan son aún preliminares. Con el 54% de los  votos escrutados, el Tribunal Supremo Electoral presentó resultados del que dan un 34.27 % para el candidato oficialista  Juan Hernández y 28.67% para Xiomara Castro. Sin embargo el mismo Tribunal habla de “inconsistencias“ en gran cantidad de actas. El resultado final se dará hasta mañana a la tarde.

Las voces desde los pueblos, como la de Berta Cáceres plantean: “Que presenten como ganador a Juan Hernández es producto del fraude, de toda una maquinaria puesta para ese propósito. Nosotros como COPINH estamos enfrentando directamente la agresión transnacional como el caso de Río Blanco. Sabemos que tienen planes, que después de estas elecciones de que nos sacarán al COPINH vivos o muertos, esto es muy significativo de la política”.

Lo que informan en la Radio Globo, que recoge muy bien las voces de los pueblos, informan que en muchos lugares del vecino país, en las mesas de votación no se están entregando las actas finales de escrutinio. Algunos resultados de algunas mesas incluso declaran cero votos. Son muchas las denuncians de que hay elementos para pensar en un fraude, promovido por el oficialismo para imponer la tendencia autoritaria militar que ha controlado el gobierno hasta hoy, para mantener y preservar los intereses de las empresas transnacionales y nacionales. El mismo Tribunal Supremo Electoral acaba de decir en rueda de prensa que pide que las mesas entreguen las actas para poder completar el escrutinio.

Otras voces críticas dicen que están en una dictadura, pues los medios de comunicación están controlados por oligopolios y monopolios,que  se han transado al país en beneficio de transnacionales, hay represión y militarización. Expresan que es difícil hablar de democracia en estas circunstancias. Ana Ortega dijo en Telesur: “Estamos en un escenario en donde la imposición está triunfando, se manifiesta el agotamiento de la democracia representativa. Si la democracia representativa está en crisis ¿qué queda?

Casi a la media noche, la vocera del partido LIBRE dice que no aceptan las proyecciones del Tribunal Supremo Electoral. Una gran cantidad de datos no coinciden con los que ellos han recibido. Han recibido denuncias de que se estuvieron introduciendo actas vía escáner en sitios en donde el escrutinio aun no había sido concluido. Llaman a la dirigencia para que hagan la remisión de las copias de las actas para hacer el control y tener los controles adecuados. Ellas y ellos dicen que esto es un claro fraude.

Estamos a la expectativa de los resultados de estas elecciones, pues la posicion geoestratégica de la región mesoamericana es de interés para el capital que pretende consolidar un proyecto económico basado en la extracción, la explotación, el despojo y la militarizacion de nuestros territorios. Lo que ocurra en Honduras impacta en toda la región, ésto también debe ser motivación y de interés desde los pueblos, quienes han estado luchando y resistiendo a pesar de la represión política fuerte.

La lucha de las mujeres en las elecciones en Honduras

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Roxana Corrales tiene 23 años, es una joven defensora de derechos humanos y comunicadora social  junto a las mujeres de su comunidad luchan por su territorio y por su vida.

En la comunidad de Puerto Grande, del municipio de Zacate Grande, Honduras, Roxana nos da su testimonio y percepción acerca de las elecciones que se llevarán a cabo esté 24 de noviembre de 2013.

Vea la entrevista

Honduras: Ellas seguiran resistiendo, no callaran ante las agresiones

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 Por Cristina Chiquin -Prensa Comunitaria, corresponsal internacional en Honduras

Elecciones Generales en Honduras 2013

En Honduras se instaló el “Observatorio de Violaciones a los Derechos Humanos y de las resistencias de las mujeres en el contexto electoral”.

“Hoy las hondureñas se enfrentan a un contexto complejo y violatorio de sus derechos humanos, en el cual el derecho a la vida libre de toda violencia es diariamente lesionado.

En el 2012, un promedio de 50 mujeres fueron asesinadas cada mes en Honduras, la mayoría de ellas menores de 30 años, incluyendo niñas de corta edad. Además, las organizaciones civiles reportan más de cinco mil denuncias de violencia sexual para ese mismo período. Las denuncias de mujeres que enfrentan violencias han aumentado ante la Fiscalía de la Mujer. Sin embargo, la respuesta a la demanda de justicia es mínima. Algunos datos hablan de casi un 98 por ciento de impunidad respecto a las denuncias que las mujeres realizan ante los operadores de justicia.”[1]

Es así como  las mujeres en sus diversas expresiones se organizaron  para observar este proceso electoral 2013, en Honduras dos son las fuerzas político – electorales mayoritarias, una esta  representadas por Iris Xiomara Castro Sarmiento del partido Libre, quien representa a sectores de centro, progresista , social demócratas y algunos sectores de Izquierda del país, la segunda fuerza esta encabezada por  Juan Orlando Hernández del partido Nacional, espacio en donde se concentra los sectores conservadores y reaccionarios.

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La realidad de Honduras no es muy distinta a la que se vive en Guatemala:  militarización, criminalización,  inseguridad, violencia política, despojo del territorio, violencia contra la mujer.  Esta realidad ha llevado al pueblo hondureño a querer un cambio  que no precisamente  se viene  realizando  desde lo gubernamental.

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Estos días previos a la elección en Honduras se puede percibir una constante alerta e  incertidumbre ante cualquiera de los resultados electorales. Sobre todo porque se prevé que los grupos en el  poder del país generen desestabilización y represión, como lo hace el actual gobierno  y  sobre todo por la experiencia de violencia en contra de las mujeres y el pueblo en general que se dio durante el Golpe de Estado  contra el depuesto presidente Manuel Zelaya el 28 de junio de 2009.

A pesar de que hay un rechazo generalizado contra el partido nacionalista, quienes fueron los que promovieron y apoyaron el Golpe de Estado, se teme que éste al no obtener los resultados esperados quiera imponer a su candidato  Juan Orlando Hernández a través del uso de la violencia.

Desde  hace varios días se están observando serias violaciones de los derechos humanos, tal es el caso del mismo Tribunal Electoral de Honduras quien hizo firmar un acuerdo a los medios de comunicación tradicionales y delegaciones de observadores internacionales, con este acuerdo se  compromete a no divulgar ningún tipo  de resultado;  desde los grupos de derechos humanos y medios de comunicación como Radio Globo y Cholusat Sur  este acuerdo es percibido como un acto que atenta con la Libertad  de Expresión e Información y es una evidente  Coacción contra  medios que no están plegados a los grupos de poder tradicionales que apoyaron el Golpe de Estado.

Por otro lado, las amenazas y señalamientos a mujeres artistas  como Karla Lara, canta autora que es perseguida  por haber apoyado la resistencia feminista durante el golpe de estado, Karla reestructuro la letra del himno nacional de manera que este respondiera a la lucha del pueblo en ese momento.

Otra forma de violencia que se manifiesta no solo en el contexto electoral,  es la criminalización de la defensa del territorio, los derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas, como ocurre en el caso de Bertha Caceres Flores lideresa y representante del pueblo Lenca y del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Hondurasdes -COPINH,  Bertha actualmente es la  coordinadora del  COPINH,  durante este año 2013 está siendo perseguida judicialmente.

“Comunidades campesinas e indigenas en Río Blanco, Honduras, continúan denunciando  que en los lugares donde hay  megaproyectos como hidroeléctricas y minería, se centra el foco de la represión y la criminalización.

Como lo es el caso de Río Blanco, donde el pueblo indígena Lenca denuncia  las amenazas y ataques por parte de la Policia Nacional y el ejército hondureño.” Cita un comunicado de COPINH.

El día 20 de noviembre fue detenida una delegación internacional de observación de derechos humanos que se dirigía a Río Blanco, la negación del paso de la delegación fue efectuada por personeros de la empresa Desarrollos Energéticos S.A. -DESA,   en coordinación con la Policía Nacional y el ejército de este país Centroamericano.[2]

Son diversas las anomalías y violaciones de derechos humanos que se están registrando en estos momentos en Honduras  y que  pueden llegar a desatarse  después de los comicios electorales de este 24 de noviembre.

Cabe resaltar el ambiente militarizado que se encuentra en la ciudad capital de Tegucigalpa,  especialmente los centros de acreditación de observadores y observadoras de derechos humanos y periodistas, ha puesto en alerta a las delegaciones internacionales.

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Durante este proceso se espera que al menos un 70% de la población  incluida dentro del padrón electoral participe en las elecciones 2013, del  cual un 51% son mujeres,  según información del Tribunal Supremo Electoral.

Desde las organizaciones y redes de mujeres que forman parte de este observatorio la actual candidatura de Xiomara Castro del partido Libre,  no representa  un cambio radical en la vida de las mujeres, sin embargo se espera que se de una  apertura  a más espacios para las demandas de las mujeres hondureñas, de ganar las elecciones presidenciales este domingo 24 de noviembre.

Queda acompañar  y dar seguimiento a este proceso,  en donde pese a la tensión y preocupación, la lucha de las mujeres sigue incansablemente en el territorio hondureño.

Ellas estarán atentas denunciando y accionando contra las violaciones de los derechos humanos de las mujeres y la criminalización que actualmente viven.

Ellas seguirán resistiendo, no callarán ante las agresiones.


[1] Nota de prensa observatorio de violencia  y resistencia de las mujeres.

[2] ALERTA! ¡Detención de Delegación Internacional de Observación de Derechos Humanos que se desplaza hacia Río Blanco! COPINH. Honduras 20 de noviembre 2013.

Medios de Consulta: Cimac Noticias, El Heraldo Honduras.